Isha – Salmos

DÍA 51 – Salmo 32
Dosis: Sanidad Espiritual
Valles y Huesos Secos
“Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí.” (Salmo 32:3–4) (NVI)
¿Alguna vez callaste y ocultaste algo que te avergonzaba? ¿Cómo te sentiste?
En estos versículos David describe la miseria de una conciencia culpable por el pecado escondido o no confesado. Mientras calló y ocultó su pecado David no prosperó. Es tanto el dolor que siente, que afecta lo más profundo y supuestamente insensible del cuerpo humano como son los huesos, hasta estos fueron afectados y por eso llora y gime. Cuando dice: “Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano”, se está refiriendo a lo que él siente como el juicio de Dios. A veces Dios agrava su mano sobre nosotras para hacernos reaccionar, permite enfermedades o que suframos otras consecuencias del mal que estamos permitiendo en nuestras vidas.
Dios nos ha dado una conciencia que no puede ser fácilmente atropellada y seguir viviendo feliz ocultando el pecado. No hay estrategia psicológica que produzca una verdadera salud mental y espiritual sin arrepentimiento. David sentía culpa porque le había fallado a Dios y a los que lo rodeaban. Por eso confiesa su pecado, Dios lo perdona y sana su cuerpo, su alma y su espíritu.
Este salmo nos enseña que podemos estancar nuestro crecimiento espiritual si intentamos mantener una apariencia. Debemos ser honestas y reconocer que no somos perfectas. Si pecamos y nos equivocamos y reconocemos nuestra condición y necesidad de perdón y creemos y esperamos en la misericordia de Dios, vamos a ser verdaderamente libres. Todas somos vulnerables, debemos quitarnos la máscara de la espiritualidad y ser muy honestas con el Señor si queremos experimentar su misericordia divina.
David llegó a este punto en su vida. Mientras calló, el silencio sólo produjo dolor y angustia, la confesión lo libera y lo lleva a experimentar la misericordia y la gracia de Dios.
Dios quiere que el valle de nuestra vida siempre esté fresco y fértil, conserve su verdor y sea una eterna primavera. Por eso dijo que de nuestro interior correrían ríos de agua viva. No permitamos que ningún pecado escondido lo eche a perder. Podemos elegir languidecer en nuestra necedad o hallar el verdadero descanso espiritual y la paz interior que necesitamos para enfrentar la vida cada día.
Oración: Señor ayúdame a ser honesta conmigo misma y contigo y jamás ocultar mi pecado. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 66). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.