Más duradero que el bronce

Sábado 30 Julio

Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Eclesiastés 2:11

La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre.

1 Pedro 1:24-25

Más duradero que el bronce

Horacio, poeta latino del primer siglo, introdujo uno de sus poemas con estos pomposos versos:

Un monumento me alcé, más duradero

que el bronce,

Más alto que las pirámides regias;

Nada podrá destruirlo.

Hoy, aparte de los que deben estudiar lenguas antiguas, ¿quién lee las obras de Horacio? Este poeta perdió lo esencial de su gloria, como las pirámides reales fueron despojadas de los tesoros que guardaban.

Todo es vanidad en la tierra. Todo desaparecerá. Sin embargo, una obra subsiste; los hombres no pudieron hacerla olvidar: el sacrificio de Jesucristo.

El Evangelio no ha perdido su fuerza. Hoy, como hace veinte siglos, cada día millares de personas son arrancadas del poder de Satanás. ¿Por qué este mensaje tiene tal poder? Porque viene de Dios.

Escuchémoslo una vez más: “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1 Timoteo 1:15).

¿Forma usted parte de los que pueden decir: El Hijo de Dios “me amó y se entregó a sí mismo por mí”? (Gálatas 2:20).

Jeremías 3 – Lucas 12:1-21 – Salmo 89:19-27 – Proverbios 20:14-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch


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