//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Un corazón dispuesto

Isha – Salmos

DÍA 145 – Salmo 108

Dosis: Sumisión

Un corazón dispuesto

“Firme está, oh Dios, mi corazón; ¡voy a cantarte salmos, gloria mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, SEÑOR, entre los pueblos; te cantaré salmos entre las naciones. Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos; ¡tu verdad llega hasta el firmamento!” (Salmo 108:1–4) (NVI)

En este salmo David está listo para ir a la guerra. Desde siempre, antes de que un soldado salga a la batalla se encomienda a sus dioses, sean estos ídolos, ideales o personas. Pero David clama a su Dios, al verdadero Rey, y sostiene su bandera. ¿Y cómo empieza el día? Con un corazón dispuesto.

Aunque vengan muchas batallas en el día, muchas preocupaciones que nos abrumen, oremos como David. Que nuestro corazón esté firme en él, confiado de que vamos en el nombre del Señor de los ejércitos. Para entender mejor este concepto veamos algunas ilustraciones.

La palabra hebrea que significa “estar listo y preparado”, se usaba en relación a una herramienta que se prepara, se pule, la clavamos al suelo y luego la afirmamos. Esto implica que nuestro corazón debe estar preparado para escuchar, pulido al leer la Palabra de Dios y afirmado de ese modo para enfrentar el día.

Otro ejemplo lo encontramos en las ruedas de una carreta. Aunque las ruedas giran, no lo hace el eje. Las aspas del molino también giran, pero no el molino en sí mismo. La tierra gira en su órbita, pero su centro está firme. Del mismo modo, se pueden mover las ruedas de nuestras emociones o las aspas de nuestros pensamientos o la órbita de nuestras circunstancias, pero nuestro corazón permanece firme. ¿Y cómo se logra esto?

Meditando en la Palabra de Dios. La meditación no es rotativa, aunque nuestros pensamientos suelen dar miles de vueltas cuando nos sentamos a leer la Biblia. Pero debemos usar de la meditación para encadenarlos. Separemos un tiempo para leer la Escritura, pidamos a Dios un corazón quieto y dispuesto, y Él, a través de su palabra, lo afirmará, lo clavará al suelo y lo sujetará. Al ir haciendo de esto un hábito y una práctica veremos que resulta más sencillo lanzar fuera los pensamientos vagabundos y concentrarnos en Dios. De ese modo, antes de ir a la guerra, nuestro corazón estará dispuesto.

Oración: Señor, gracias por tu gran redención. Dame un corazón dispuesto para acercarme a ti, aceptar tu instrucción y amar tu Palabra. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 161). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Alimentemos El Alma Auido

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: