ĀæEs Cristo tu SeƱor?

Alimentemos El Alma

¿Es Cristo tu Señor?

A.W. Pink

No te preguntamos: ā€œĀæEs Cristo Tu ā€œSalvador?ā€ Sino ĀæEs El, de verdad y realmente tu SeƱor? Si Ć©l no es tu SeƱor, entonces con toda seguridad El no es tu ā€œSalvador.ā€ Aquellos que no han recibido A Cristo JesĆŗs como su ā€œSeƱorā€ y aun suponen que es su ā€œSalvador,ā€ estĆ”n engaƱados, y su esperanza descansa sobre un fundamento de arena. Multitudes son engaƱadas acerca de este punto vital, y por consiguiente, si el lector aprecia su alma, le rogamos que haga una lectura mĆ”s cuidadosa a este pequeƱo tratado.

CuÔndo preguntamos, ¿Es Cristo tu Señor? No preguntamos, ¿crees en la Divinidad de Jesús de Nazareth? ”Los demonios hacen eso (Mat. 8:28,29) ya a pesar de eso perecen! Usted puede firmemente quedar convencido de la Deidad de Cristo, y aún puede estar en sus pecados. Usted puede hablar de El con mucha reverencia, llamarle por sus títulos divinos en sus oraciones y aún puede no ser salvo. Usted puede abominar a aquellos que menosprecian Su persona y niegan Su divinidad, y sin embargo no tener ningún amor espiritual hacia El.

CuĆ”ndo preguntamos, Es Cristo tu SeƱor, queremos decir, ĀæHa ocupado El de verdad el trono de tu corazón? ĀæGobierna realmente El tu vida? ā€œTodos nos descarriamos como ovejas, cual se apartó por su caminoā€ (Isa 53:6) describe el camino que todos seguimos por naturaleza. Antes de la conversión cada alma vive para complacerse a sĆ­ misma. Antiguamente estaba escrito, ā€œcada uno hacĆ­a lo que bien le parecĆ­aā€ y Āæpor quĆ©? ā€œEn estos dĆ­as no habĆ­a rey en Israelā€ (Jueces 21:25). Ā”Ah! ese es el punto que queremos poner en claro al lector. Hasta que Cristo se convierta en tu Rey (1 Tim 1:17; Apocalipsis 15:3), hasta que te rindas a Su gobierno, hasta que Su voluntad se convierta en la regla de tu vida, el ego llevarĆ” el control, y asĆ­ Cristo es negado.

Cuando el EspĆ­ritu Santo comienza Su obra de gracia en un alma, El primero convence de pecado. Ɖl me muestra la naturaleza verdadera y horrible del pecado. Ɖl me hace consciente de que se trata de una rebelión, un desafĆ­o a la autoridad de Dios, colocar mi voluntad en contra de la de El. El me enseƱa que al ā€œir por mi caminoā€ (Isa. 53:6), al agradarme a mĆ­ mismo, he estado luchando en contra de Dios. Cuando mis ojos son abiertos para ver la rebelión de toda mi vida, y ver que tan indiferente he sido respecto al honor de Dios, quĆ© tan indiferente he sido respecto a Su voluntad, me lleno de angustia y horror, y me maravillo que el tres veces Santo no me haya arrojado al infierno. Lector, Āæha experimentado usted alguna vez esto? Si no, Ā”hay razón muy seria para temer que usted aĆŗn estĆ© muerto espiritualmente!

La conversión, la verdadera conversión, la conversión que salva, es una volver del pecado hacia Dios en Cristo. Es un abandonar las armas de mi guerra en contra de El, un cese de despreciar e ignorar Su autoridad. La conversión del Nuevo Testamento estĆ” descrita asĆ­: ā€œos convertisteis de los Ć­dolos a Dios, para servir [estar sujetos, obedecer] al Dios vivo y verdaderoā€ (1 Tes. 1:9). Un ā€œĆ­doloā€ es cualquier objeto para al cual rendimos lo que solo le pertenece a Dios –el lugar supremo de prioridad de nuestros deseos, la influencia que modela nuestros corazones, el poder que domina nuestras vidas. La conversión es un cambio completo, donde el corazón y la voluntad repudian el pecado, el ego, y el mundo. La conversión genuina es siempre evidenciada por ā€œSeƱor ĀæquĆ© quieres que haga?ā€ (Acto 9:6); es una claudicación incondicional de nosotros mismos hacia Su santa voluntad. ĀæTe has rendido a El? (Rom. 6:13).

Hay muchas personas que les gustarĆ­a ser salvos del Infierno, pero quiĆ©n no quiere ser salvado de su voluntad propia, de apartarse de su propio camino ni de una vida (alguna forma) de cosas mundanas. Pero Dios no los salva segĆŗn sus tĆ©rminos. Para salvarse, debemos someternos a Sus tĆ©rminos: ā€œDeje el impĆ­o su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuĆ©lvase a JehovĆ”, el cual tendrĆ” de Ć©l misericordiaā€ (Isa. 55:7). Dijo Cristo: ā€œAsĆ­, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discĆ­pulo.ā€ (Lucas 14:33). Los hombres tienen que ser convertidos ā€œde las tinieblas a la luz, y de la potestad de SatanĆ”s a Dios para que reciban… perdón de pecados y herencia entre los santificadosā€ (Hechos 26:18).

ā€œPor tanto, de la manera que habĆ©is recibido al SeƱor Jesucristo, andad en Ć©lā€ (Col. 2:6). Esa es una exhortación a los cristianos, y su implicación es que debemos continuar como comenzamos. Pero Āæcómo hemos comenzado? Por recibir a ā€œCristo JesĆŗs el SeƱor,ā€ rindiĆ©ndose a El, por someternos a Su voluntad, dejando de agradarnos a nosotros mismos. Ahora pertenecen a Su autoridad y Sus mandamientos se han convertidos en su regla de vida. Su amor los constriƱe a una obediencia alegre e incondicional. ā€œSe dieron primeramente al SeƱorā€ (2 Cor. 8:5). ĀæHa hecho usted esto, mi estimado lector? ĀæSi? ĀæSe manifiesta en tu vida? ĀæPueden ver aquellos con quienes tienes contacto de que ya no vives para complacer tu ego (2 Cor 5:15)?

Ā”Oh mi querido lector, no yerres en este punto: La conversión que el EspĆ­ritu Santo produce es algo muy radical! Es un milagro de gracia. Es cuando se le entrona a Cristo en la vida de uno. Y tales conversiones son muy raras. Multitudes de personas tienen suficiente ā€œreligiónā€ para hacerles miserables. Se rehĆŗsan a abandonar cada pecado conocido –y no hay verdadera paz para un alma hasta que lo haga. Ellos nunca han ā€œrecibido a Cristo JesĆŗs el SeƱorā€ (Col 2:6). Si lo hubieran hecho entonces, ā€œel gozo del SEƑORā€ serĆ­an su fuerza (Neh. 8:10). Pero el lenguaje de sus corazones y sus vidas (no de sus ā€œlabiosā€) es, ā€œNo queremos que Ć©ste reine sobre nosotrosā€ (Lucas 19:14). ĀæEs este su caso?

El gran milagro de gracia consiste en transformar a un rebelde impĆ­o en un sĆŗbdito cariƱoso y leal. Es una ā€œrenovaciónā€ del corazón, donde la persona ha llegado a aborrecer lo que antes amaba, y las cosas que le parecĆ­an molestas ya le son muy atractivas (2 Cor. 5:17). ā€œSegĆŗn el hombre interiorā€ el, ā€œse deleita en la ley de Diosā€ (Rom. 7:22). Ɖl descubre que los mandamientos de Cristo ā€œno son gravososā€ (1 Juan 5:3), y que ā€œen guardarlos hay grande galardónā€ (Sal. 19:11). ĀæEs esta su experiencia? Ā”TendrĆ­a que ser si hubieras recibido a Cristo JesĆŗs EL SEƑOR!

Pero el recibir a Cristo JesĆŗs el SeƱor estĆ” totalmente mĆ”s allĆ” del poder humano. Esa es la Ćŗltima cosa que desea el corazón no renovado. Debe haber un cambio de parecer sobrenatural en el corazón antes de que pueda existir aun el deseo de que Cristo ocupe su trono. Y ese cambio, nadie lo puede realizar sino solamente Dios (1 Cor. 12:3). Por lo tanto, ā€œBuscad a JEHOVA mientras pueda ser halladoā€ (Isa. 55:6). Vaya en busca de El con todo su corazón (Jer. 29:13). Lector, puede ser que hayas profesado ser cristiano por muchos aƱos, y hayas sido muy sincero en tu profesión. Pero si a Dios le ha agradado utilizar este tratado para mostrarte que nunca en verdad o con sinceridad has ā€œrecibido a Cristo JesĆŗs el SeƱor,ā€ si ahora en tu propia alma y conciencia te das cuenta de que el EGO te ha gobernado hasta ahora, ĀæpodrĆ­as ponerte de rodillas y confesarlo a Dios, confesarle tu obstinación, tu rebelión hacia El, y rogarle que obre en tu vida para que de una vez, puedas entregarte por completo a Su voluntad y convertirte en Su sĆŗbdito, Su siervo, Su esclavo amado, de hecho y en verdad? – Por A.W. Pink

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

Episodio 48 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 48 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 aƱos Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito mĆ”s de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos mĆ”s reconocidos de las Ćŗltimas dĆ©cadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero tambiĆ©n alentador. Sus mĆ”s de 30 aƱos de ministerio estĆ”n recopilados gratuitamente en artĆ­culos y vĆ­deos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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La obra de Cristo – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teologƭa SistemƔtica

Clase 13/26

La obra de Cristo – Parte 2

Ā«Cristo JesĆŗs vino al mundo para salvar a los pecadoresĀ» (1 Ti. 1:15).

  1. Introducción y repaso
  • Los estados de humillación y exaltación: Ā«Todo el Nuevo Testamento enseƱa al Cristo humillado y exaltado como centro del evangelioĀ»[1].
  • Humillación: Encarnación, vida sin pecado, muerte expiatoria.
  • Exaltación: Resurrección, ascensión, sesión, intercesión, segunda venida.
  1. El estado de exaltación

A. La resurrección de Cristo

(Salmo 16:8-11; IsaĆ­as 53:10; Mateo 16:21; 17:22-23; 20:18-19; 28:1-20; Marcos 8:31; 9:31; 10:32-34; 16:1-8; Lucas 9:22; 18:31-33; 24:1-53; Juan 2:19-22; 10:17-18; 20:1–21:25; Hechos 2:32; Romanos 4:25; 1 Co. 15:3-4, 12-22; Hebreos 7:16, 24-25)

Las obras del Cristo exaltado comienzan con la resurrección. De acuerdo con el apóstol Pablo en 1 Corintios 5, la resurrección es el fundamento de nuestra fe y esperanza, y dado que es el fundamento de la fe y esperanza del cristianismo, es esencial para los escritos del Nuevo Testamento.

Los Evangelios testifican la resurrección de Cristo. El libro de Hechos es la historia de la proclamación de los apóstoles de la resurrección de Cristo y de la continua oración a Cristo como el que vive y reina en los cielos. Las epístolas dependen enteramente de la suposición de que verdaderamente Jesús ha resucitado de la tumba, y el libro de Apocalipsis muestra reiteradamente al Cristo resucitado reinando en los cielos en preparación para su regreso para conquistar a sus enemigos y reinar en gloria. Por tanto, todo el Nuevo Testamento da testimonio de la resurrección de Cristo, y si la resurrección es tan fundamental para el Nuevo Testamento, deberíamos preguntarnos por qué es tan importante para nosotros.

  • La resurrección asegura nuestra regeneración

(1 Pedro 1:3; Efesios 2:5-6)

En su primera carta, Pedro dice: «Bendito el Dios y Padre nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos». Aquí, Pedro conecta explícitamente la resurrección de Jesús con nuestra regeneración o nuevo nacimiento. Cuando Jesús se levantó de entre los muertos tenía una nueva calidad de vida, una «vida de resurrección» en un cuerpo y espíritu humanos que eran perfectamente adecuados para la comunión y obediencia a Dios para siempre. En su resurrección, Jesús obtuvo por nosotros una nueva vida como la suya. No recibimos todo lo de esa nueva «vida de resurrección» cuando nos convertimos en cristianos, porque nuestros cuerpos permanecen como estaban, todavía sujetos a debilidad, envejecimiento y muerte. Pero en nuestros espíritus fuimos hechos vivos con un nuevo poder de resurrección. Así, es a través de su resurrección que Cristo ganó por nosotros la nueva clase de vida que recibimos cuando nacemos de nuevo.

  • La resurrección de Cristo asegura nuestra justificación

(Romanos 4:25)

En Romanos 4:25, Pablo dice que JesĆŗs Ā«fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificaciónĀ». La resurrección de Cristo de entre los muertos fue la declaración de Dios de que habĆ­a aceptado la obra de redención de Cristo. Al levantar a JesĆŗs de la tumba, Dios el Padre estaba en efecto diciendo que aprobaba la obra de sufrimiento y muerte de JesĆŗs por nuestros pecados, que su obra habĆ­a sido consumada, y que Cristo ya no tenĆ­a necesidad de permanecer muerto. No quedaba ningĆŗn castigo que ser pagado por el pecado, no mĆ”s ira de Dios, ni culpa ni responsabilidad por el castigo, todo habĆ­a sido completamente cancelado y no quedaba culpabilidad alguna. En la resurrección, Dios estaba diciendo: Ā«Apruebo lo que has hecho, y has hallado favor ante mis ojosĀ».

Pero Dios en su gran amor y misericordia nos vida juntamente con Cristo, y «juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús» (Efesios 2:6), entonces en virtud de nuestra unión con Cristo, la aprobación de Dios de Jesús también es su aprobación hacia nosotros. Cuando el Padre, en esencia, dijo a Cristo: «Todo el castigo por los pecados ha sido pagado y no te encuentro culpable, sino justo delante de mí», al mismo tiempo hizo la declaración que se aplica a nosotros que hemos creído en Cristo. De esta manera, la resurrección de Cristo también da la prueba final de que él había ganado nuestra justificación.

  • La resurrección de Cristo asegura que recibiremos cuerpos perfectos de resurrección

(1 Co. 6:14, 2 Co. 4:14, 1 Co. 15:12-58)

El Nuevo Testamento en varias ocasiones conecta la resurrección de JesĆŗs con nuestra resurrección corporal final. En 1 Corintios 6:14, Pablo dice: Ā«Y Dios, que levantó al SeƱor, tambiĆ©n a nosotros nos levantarĆ” con su poderĀ». Del mismo modo, en 2 Corintios 4:14, dice: Ā«El que resucitó al SeƱor JesĆŗs, a nosotros tambiĆ©n nos resucitarĆ” con JesĆŗs, y nos presentarĆ” juntamente con vosotrosĀ». Por otra parte, en 1 Corintios 15, que es el tratado mĆ”s largo de la conexión entre la resurrección de Cristo y la nuestra, Pablo dice que Cristo es el primer fruto de los que han dormido. El tĆ©rmino Ā«primiciasĀ» es una metĆ”fora agrĆ­cola que indica que seremos como Cristo. AsĆ­ como Ć©l, Ā«las primiciasĀ» serĆ”n levantadas, asĆ­ tambiĆ©n nosotros seremos resucitados. El cuerpo de resurrección de Cristo muestra cómo serĆ” el nuestro cuando seamos resucitados. Seremos sanados, glorificados, completos, incorruptos y no susceptibles a la corrupción.

B. La ascensión de Cristo

(Salmo 110:1; Juan 6:61-62; 20:17; 16:4-7; Mateo 22:41-46; Lucas 24:50-53; Hechos 1:1-11; 2:32-36; 3:19-21; Efesios 4:7-8; 1 Timoteo 3:16)

La ascensión como el eje/prerrequisito de otras obras salvíficas de Cristo

La ascensión es el prerrequisito para las subsiguientes obras salvĆ­ficas de Cristo: la sesión, el PentecostĆ©s, la intercesión, y la segunda venida. En el Salmo 110:1 y Hechos 2:33-36, es notorio que Cristo tenĆ­a que ascender para sentarse a la diestra del Padre, comenzando asĆ­ su sesión celestial. Por su ascensión, por tanto, Cristo pudo tomar su lugar como Rey sobre toda la creación hasta el momento en que todas las cosas estarĆ­an totalmente sujetas a Ć©l.

La ascensión tambiĆ©n fue necesaria para que Cristo enviara el EspĆ­ritu en PentecostĆ©s. Cristo hace esta afirmación explĆ­citamente en Juan 16:7: Ā«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendrĆ­a a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré». DespuĆ©s de la ascensión de Cristo, recibió el EspĆ­ritu del Padre, y luego como el gran profeta, sacerdote y rey ​​derramó el EspĆ­ritu sobre su iglesia como una bendición (Juan 7:39; Hechos 2:33).

La ascensión también fue necesaria para la intercesión de Cristo. En Hebreos 8, la intercesión de Cristo es su ministerio sacerdotal actual para su pueblo. Este ministerio celestial solo es posible si Cristo toma su posición de sacerdote para siempre en el orden de Melquisedec. Esa posición no estÔ en la tierra sino en el cielo, y esa posición se logra solo por su ascensión (Hebreos 8:4).

Finalmente, estĆ” claro que Cristo podrĆ­a venir nuevamente solo si se fue en primer lugar. Pedro declaró esta verdad ante el SanedrĆ­n en referencia a JesĆŗs, Ā«a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosasĀ» (Hechos 3:21). Aunque no podemos entender completamente el misterio del plan de Dios, sĆ­ requiere que JesĆŗs ascienda al cielo, y una vez allĆ­ gobierne y dĆ© poder a su iglesia para que el reino de Dios se extienda. La ascensión de Cristo salva. Cada beneficio que la iglesia recibe de JesĆŗs en el cielo serĆ­a imposible a menos que Ć©l primero ascendiera para tomar su posición allĆ­.

C. La sesión de Cristo

(Salmo 110:1; Hebreos 1:3-4; 8: 1-2; Hechos 5:30-31; Romanos 8:33-34; Colosenses 3:1-4)

La sesión de Jesús salva. Un aspecto específico de la ascensión de Cristo al cielo y de recibir honor fue el hecho de que se sentó a la diestra de Dios, que es lo que se conoce como la sesión de Cristo a la diestra de Dios.

El Antiguo Testamento predijo que el MesĆ­as se sentarĆ­a a la diestra de Dios en el Salmo 110:1: Ā«JehovĆ” dijo a mi SeƱor: SiĆ©ntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus piesĀ». Y cuando Cristo ascendió de nuevo en el cielo recibió el cumplimiento de esa promesa. Esto es a lo que Hebreos 1 se refiere cuando dice: Ā«habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sĆ­ mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturasĀ».

Esta bienvenida a la presencia de Dios y sesión a la diestra de Dios es una indicación dramÔtica de la finalización de la obra de redención de Cristo. Al igual que nos sentamos al final de un duro día de trabajo, satisfechos con lo que hemos hecho, Cristo también se sentó visiblemente demostrando que su obra de redención estÔ completa.

De manera similar, sentarse a la  diestra de Dios es una indicación de la autoridad que recibió sobre todo el  universo. Esto es a lo que Pablo se refiere en Efesios 1:20-21, cuando dice que Dios Ā«resucitĆ”ndole de los muertos y sentĆ”ndole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y seƱorĆ­o, y sobre todo nombre que se nombraĀ».

Y es a la diestra de Dios que Cristo ahora intercede por su pueblo…

D. La intercesión de Cristo

(LevĆ­tico 16, Salmo 110:4, IsaĆ­as 53:12, Juan 17, Romanos 8:31-34, Hebreos 6:19-20, 7:25, 8:3, 9:11-14, 24; 1 Juan 2:1-2šŸ˜‰

La Biblia enseƱa que la intercesión salva. ĀæPero exactamente cómo nos salva la intercesión celestial de Cristo? Primero, nos salva porque es la culminación de la obra sacerdotal de Cristo. La intercesión de Cristo no es, enfĆ”ticamente, la culminación de su obra sacrificial. Su obra sacrificial se consumó para siempre en la cruz. Sin embargo, su obra sacrificial no fue el final de su obra sacerdotal. DespuĆ©s de hacer el sacrificio final por los pecados, se levantó nuevamente, ascendió al cielo, se sentó a la diestra de Dios y derramó el EspĆ­ritu Santo sobre la iglesia. Como resultado de estos acontecimientos salvĆ­ficos previos, Ć©l ahora intercede por los pecadores que vino a salvar.

Si no hubiese resucitado de entre los muertos, entonces no habría podido comparecer en presencia de Dios en nuestro favor como intercesor, y si no hubiese aparecido en presencia de Dios en nuestro favor, su obra sacerdotal estaría incompleta. El testimonio de la Escritura es que Cristo ha resucitado y que ha ascendido al cielo y se ha manifestado en presencia de Dios en nuestro favor. E incluso ahora el Cristo exaltado en el cielo intercede continua y efectivamente por su pueblo, garantizando así nuestra salvación final. Esto nos lleva a la segunda forma en que la intercesión salva.

Nos salva porque es un medio por el cual Dios permite a su pueblo continuar en fe y obediencia. Es el plan de Dios que sus escogidos perseveren en la fe y la obediencia (Romanos 8:29-30), y un medio por el cual Dios logra su plan es la intercesión continua de Cristo en nuestro nombre.

La intercesión sacerdotal de Cristo no solo es continua, sino que tambiĆ©n es efectiva. Dios el Padre escucha a su Hijo, y el Padre siempre responde las peticiones de su Hijo (Juan 11:42). Esto significa que las oraciones de intercesión de Cristo siempre son exitosas. Como JesĆŗs oró por Pedro (Lucas 22:31-32), ora por todo su pueblo. Ɖl ora para que los escogidos continĆŗen en la fe y perseveren hasta la salvación final, y Dios responde sus oraciones. Ɖl siempre tiene Ć©xito. Ɖl siempre vive para interceder por nosotros (Hebreos 7:25). Jesucristo es un Salvador perfecto para su pueblo.

M’Cheyne: Ā«Si pudiera escuchar a Cristo orando por mĆ­ en la habitación contigua, no temerĆ­a a un millón de enemigos. Sin embargo, la distancia no hace diferencia; Ɖl estĆ” orando por mĆ­Ā».

E. La segunda venida de Cristo

(Salmo 110: 1; Daniel 7:13-14; Mateo 25:31-34; Marcos 13:26-27; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; Filipenses 3:20-21; Colosenses 3:4; 1 Tesalonicenses 4:14-18; Tito 2:11-14; Hebreos 9:24-28; 1 ā€‹ā€‹Pedro 1:13; 1 Juan 3:2-3)

El regreso de JesĆŗs significa que estaremos con Ć©l y el Padre. JesĆŗs mismo afirma esto en el Evangelio de Juan: Ā«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si asĆ­ no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendrĆ© otra vez, y os tomarĆ© a mĆ­ mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambiĆ©n estĆ©isĀ» (Juan 14:2-3). AquĆ­ JesĆŗs compara el cielo con una gran casa con muchas habitaciones. Ɖl ha regresado a la casa del Padre para preparar un lugar para cada creyente. El punto es que el Padre nos ama y estaremos Ā«en casaĀ» en su presencia celestial. No nos sentiremos fuera de lugar; perteneceremos a la casa celestial de nuestro Padre.

Pablo enseña la misma verdad cuando aclara la confusión de los tesalonicenses con respecto al regreso de Jesús. Tenían la idea equivocada de que sus compañeros creyentes que murieron podrían perder la salvación final. Pero Pablo dice que no deben llorar, como hacen los que no son salvos, cuando mueren sus seres queridos. No se perderÔn la salvación final, porque Jesús los resucitarÔ de entre los muertos. «Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:17). La segunda venida de Jesús significarÔ la salvación para los creyentes vivos y muertos. La salvación se expresa aquí como estar con Jesús para siempre. Se desencadena por la segunda venida y en ese momento todos los santos irÔn a estar con el Señor.

Y el regreso de Jesús trae gloria. Pablo afirma que el regreso de Jesús significarÔ gloria para los cristianos. Aunque vivimos en la tierra, «nuestra ciudadanía estÔ en los cielos». Desde allí «también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformarÔ el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas» (Filipenses 3:20-21). Nuestros cuerpos mortales son humildes porque estÔn sujetos a la enfermedad y la muerte. A su regreso, Cristo ejercerÔ su poder omnipotente y harÔ que nuestros humildes cuerpos compartan la gloria de su resurrección. Su segunda venida significarÔ gran gloria para todos los redimidos.

Dios se ha unido espiritualmente a cada creyente con su amado Hijo, para que sus beneficios salvĆ­ficos se vuelvan nuestros. Nosotros espiritualmente morimos con Ć©l, fuimos resucitados con Ć©l, y estamos sentados en los lugares celestiales con Ć©l (Col. 2:20, 3:1, 3, Efesios 2:6). Estamos tan unidos a Ć©l que dos veces las Escrituras enseƱan que la segunda venida de Cristo significarĆ” una segunda venida para nosotros, por asĆ­ decirlo. Ā«Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros tambiĆ©n serĆ©is manifestados con Ć©l en gloriaĀ»  (Col. 3:4; vĆ©ase tambiĆ©n Ro. 8:19). Pablo quiere comunicar que la verdadera identidad de los cristianos se revela solo parcialmente ahora porque estĆ” oscurecida por el pecado. Estamos tan unidos a Cristo espiritualmente que nuestra plena identidad se revelarĆ” solo cuando JesĆŗs regrese. En ese sentido, tambiĆ©n tendremos una Ā«segunda venidaĀ». El regreso de nuestro SeƱor significa la revelación de nuestra verdadera identidad, y eso implica aparecer con Ć©l Ā«en gloriaĀ».

El regreso de JesĆŗs tambiĆ©n trae vida eterna. El mensaje de JesĆŗs acerca de las ovejas y los cabritos en Mateo 25 es el pasaje bĆ­blico mĆ”s famoso acerca de los destinos eternos de los seres humanos. Ɖl enseƱa poderosamente que las ovejas serĆ”n bendecidas con una rica herencia en el reino final de Dios, pero los cabritos serĆ”n malditos para siempre en el fuego preparado para el diablo y sus Ć”ngeles. JesĆŗs deja las siguientes palabras resonando en los oĆ­dos de sus oyentes: Ā«E irĆ”n Ć©stos al castigo eterno, y los justos a la vida eternaĀ» (Mateo 25:46). Al considerar estas palabras aleccionadoras, es importante tener en cuenta la manera en que Mateo presenta las enseƱanzas de JesĆŗs: Ā«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos Ć”ngeles con Ć©l, entonces se sentarĆ” en su trono de gloriaĀ» (v. 31). Es el venidero Rey JesĆŗs quien condenarĆ” al malvado al infierno y bendecirĆ” a los justos con la vida eterna.

La Biblia concluye con una temĆ”tica similar. Cerca del final de Apocalipsis, alguien dice: Ā«He aquĆ­ yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno segĆŗn sea su obraĀ» (Apocalipsis 22:12). Quien habla es JesĆŗs, que vendrĆ” nuevamente y recompensarĆ” a su pueblo (y castigarĆ” a los malvados). Luego, Juan pronuncia una bienaventuranza: Ā«Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al Ć”rbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudadĀ» (Apocalipsis 22:14). AquĆ­ nuevamente, las Escrituras llaman a los cristianos Ā«bienaventuradosĀ», llenos de gozo, al final. ĀæPor quĆ©? Porque han sido limpiados por la sangre del Cordero y como resultado tienen Ā«el derecho al Ć”rbol de la vidaĀ». El Ć”rbol que representa la vida eterna con Dios se encontraba en el huerto de EdĆ©n y reaparece al final de la historia bĆ­blica. AdĆ”n y Eva fueron desterrados del huerto para que no comieran del Ć”rbol y vivieran para siempre en un estado pecaminoso. Al final, todo el pecado serĆ” eliminado del pueblo de Dios, y tendrĆ”n acceso libre al Ć”rbol, que simboliza la vida abundante (Apocalipsis 22:2).

El regreso de JesĆŗs trae gozo. Tanto Pablo como Juan hablan de la alegrĆ­a consumada de los redimidos. Como acabamos de ver, Juan, despuĆ©s de registrar la promesa de JesĆŗs de regresar, habla de la bienaventuranza que les espera a los santos: Ā«Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al Ć”rbol de la vidaĀ» (Apocalipsis 22:14). El mensaje de Pablo es parecido. DespuĆ©s de exaltar la gracia de Dios que trae la salvación, dirige nuestra atención a Ā«la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo quien se dio a sĆ­ mismo por nosotrosĀ» (Tito 2:11, 13-14). El apóstol habla del Redentor que regresa. ĀæCómo describe Ć©l la Ā«manifestaciónĀ» de Cristo? Es Ā«nuestra esperanza bienaventuradaĀ» (v. 13). La esperanza del SeƱor y la segunda venida del Salvador llenan de alegrĆ­a a los cristianos mientras esperan estar con Ć©l para siempre.

El regreso de JesĆŗs trae liberación. Otro beneficio que JesĆŗs trae con su regreso es la liberación. Esta liberación toma dos formas. Primero, liberarĆ” a su pueblo de cualquier persecución que soporten. Pablo lo aclara al comienzo de 2 Tesalonicenses: Ā«Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el SeƱor JesĆŗs desde el cielo con los Ć”ngeles de su poder, en llama de fuegoĀ» (1:6-8). En ese dĆ­a vendrĆ” Ā«para ser glorificado en sus santos y ser admiradoĀ» por todos los verdaderos creyentes (v. 10). El siguiente pasaje nos dice por quĆ©. Segundo, Cristo librarĆ” a su pueblo del castigo eterno. Al comienzo de su primera carta a los cristianos en Tesalónica, el apóstol repite con orgullo el testimonio de la iglesia en esa ciudad. Personas en las Ć”reas circundantes, Ā«ellos mismos cuentan… cómo os convertisteis de los Ć­dolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a JesĆŗs, quien nos libra de la ira venideraĀ» (1 Tesalonicenses 1:9-11). Debido a que la (muerte y) resurrección de JesĆŗs salvan, cuando venga Ā«de los cielosĀ» traerĆ” la liberación final Ā«de la ira venideraĀ» (v. 10).

El regreso de JesĆŗs trae el reino y nuestra herencia. En el mismo mensaje acerca de las ovejas y los cabritos mencionados anteriormente, JesĆŗs promete mĆ”s bendiciones a los santos a su regreso. Antes de condenar a los cabritos, que estĆ”n a su izquierda, da palabras de consuelo a las ovejas, a su derecha: Ā«Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundoĀ» (Mt. 25:34). AquĆ­ JesĆŗs combina imaginerĆ­a familiar y real. Dios es nuestro Padre, y todos los que confĆ­an en su Hijo para salvación de sus pecados se convierten en hijos de Dios y reciben una herencia. Dios tambiĆ©n es Rey, como lo es su Hijo, y la herencia de los hijos e hijas de Dios es el reino preparado para ellos desde la fundación del mundo. Aprendemos de otros pasajes en la Escritura que la dimensión final del reino de Dios, nuestra herencia, Ā”es nada menos que el cielo nuevo y la tierra nueva!

El regreso de JesĆŗs trae restauración cósmica. Pedro habla de los sufrimientos de JesĆŗs a sus oyentes en JerusalĆ©n y luego los invita a arrepentirse. ĀæCuĆ”les serĆ”n los resultados? Que los oyentes penitentes puedan conocer el perdón de los pecados y que tiempos de refrigerio puedan venir Ā«de la presencia del SeƱor… y que Ć©l envĆ­e a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosasĀ» (Hechos 3:20-21). El regreso de JesĆŗs traerĆ” muchas bendiciones para su pueblo, como hemos visto. DarĆ” como resultado que Dios restaure todas las cosas segĆŗn la predicción profĆ©tica del Antiguo Testamento. AquĆ­ nuevamente aparece la segunda venida en los nuevos cielos y en la nueva tierra anunciada por IsaĆ­as (65:17; 66:22-23).

Aplicación: ”Adora a Jesucristo, el resucitado, ascendido y reinante, Señor de gloria que ha de regresar!

Apocalipsis 22:20: «El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús».

[1] Herman Bavinck, Reformed Dogmatics: Sin and Salvation in Christ, vol. 3 (Grand Rapids, MI: Baker, 2006).

https://es.9marks.org/

Mark Dever

Traición cósmica

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Traición cósmica

R.C. Sproul

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «La mortificación del pecado«, publicada por la Tabletalk Magazine.

La pregunta «¿Qué es el pecado?» se plantea en el Catecismo Menor de Westminster. La respuesta a esta pregunta en el catecismo es simplemente ésta: «El pecado es la falta de conformidad con la ley de Dios o la transgresión de ella».

Examinemos algunos de los elementos de esta respuesta catequética. En el primer caso, el pecado es identificado como algún tipo de carencia o falta. En la Edad Media, los teólogos cristianos trataron de definir el mal o el pecado en términos de privación (privatio) o negación (negatio). En estos términos, el mal o el pecado se definía por su falta de conformidad con el bien. La terminología negativa asociada con el pecado puede ser vista en palabras bíblicas como desobediencia, ateísmo o inmoralidad. En todos estos términos, vemos lo negativo siendo enfatizado. Otras ilustraciones incluirían palabras como deshonor, anticristo, etc.

Debido a que es la ley de Dios la que define la naturaleza del pecado, quedamos expuestos a las terribles consecuencias de nuestra desobediencia a esa ley.
Sin embargo, para tener una visión completa del pecado, tenemos que entender que se trata de algo mÔs que una negación del bien, o algo mÔs que una simple falta de virtud. Podemos inclinarnos a pensar que el pecado, si se define exclusivamente en términos negativos, es simplemente una ilusión. Pero los estragos del pecado apuntan dramÔticamente a la realidad de su poder, la cual nunca puede ser explicada por medio de apelaciones a la ilusión. Los reformadores añadieron a la idea de privatio la noción de realidad o actividad, de modo que el mal se ve en la frase «privatio actuosa«. Esto enfatiza el carÔcter activo del pecado. En el catecismo, el pecado se define no sólo como una falta de conformidad, sino como un acto de transgresión, una acción que implica una violación de una norma.

Para comprender el significado del pecado, no podemos definirlo aparte de su relación con la ley. Es la ley de Dios la que determina lo que es el pecado. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo, particularmente en Romanos, elabora el punto de que hay una relación inseparable entre el pecado y la muerte y entre el pecado y la ley. La fórmula simple es esta: No pecado equivale a no muerte. No ley equivale a no pecado. El apóstol argumenta que donde no hay ley, no hay pecado, y donde no hay pecado, no hay muerte. Esto se basa en la premisa de que la muerte invade la experiencia humana como un acto de juicio divino por el pecado. Es el alma que peca la que muere. Sin embargo, sin ley no puede haber pecado. La muerte no puede entrar en la experiencia humana hasta que primero la ley de Dios sea revelada. Es por esta razón que el apóstol argumenta que la ley moral estaba en efecto antes de que Dios le diera a Israel el código mosaico. El argumento se basa en la premisa de que la muerte estaba en el mundo antes del Sinaí, que la muerte reinó desde AdÔn hasta Moisés. Esto solo puede significar que la ley moral de Dios fue dada a Sus criaturas mucho antes de que las tablas de piedra fueran entregadas a la nación de Israel.

Esto da algo de credibilidad a la afirmación de Immanuel Kant sobre un imperativo moral universal al que llamó imperativo categórico, que se encuentra en la conciencia de toda persona sensible. Debido a que es la ley de Dios la que define la naturaleza del pecado, quedamos expuestos a las terribles consecuencias de nuestra desobediencia a esa ley. Lo que el pecador requiere para ser rescatado de los aspectos punitivos de esta ley es lo que Solomon Stoddard llamó una justicia de la Ley. Así como el pecado es definido por la falta de conformidad con la Ley, o la transgresión de la Ley, el único antídoto para esa transgresión es la obediencia a la Ley. Si poseemos tal obediencia a la Ley de Dios, no estamos en peligro del juicio de Dios.

Solomon Stoddard, el abuelo de Jonathan Edwards, escribió en su libro, La justicia de Cristo, el siguiente resumen del valor de la justicia de la Ley: «Es suficiente para nosotros si tenemos la justicia de la ley. No hay peligro de que nos perdamos si tenemos esa justicia. La seguridad de los Ôngeles en el Cielo es que ellos tienen la justicia de la ley, y es una seguridad suficiente para nosotros si tenemos la justicia de la ley. Si tenemos la justicia de la ley, entonces no estamos sujetos a la maldición de la ley. No somos amenazados por la ley; no provocamos a la justicia; la condenación de la ley no puede apoderarse de nosotros; la ley no tiene nada que objetar contra nuestra salvación. El alma que tiene la justicia de la ley estÔ fuera del alcance de las amenazas de la ley. Cuando se responde a la demanda de la ley, la ley no encuentra culpabilidad. La ley maldice solo por falta de obediencia perfecta. AdemÔs, donde estÔ la justicia de la ley, Dios se ha comprometido a dar vida eterna. Tales personas son herederos de la vida, según la promesa de la ley. La ley los declaró herederos de la vida, GÔlatas 3:12, «la ley no es de fe; al contrario, el que las hace (las cosas escritas en el libro de la ley), vivirÔ por ellas». (La justicia de Cristo, p. 25).

La Ćŗnica justicia que cumple con los requisitos de la Ley es la justicia de Cristo. Es solo por medio de la imputación de esa justicia que el pecador puede poseer la justicia de la Ley. Esto es crĆ­tico para nuestro entendimiento en este dĆ­a donde la imputación de la justicia de Cristo estĆ” siendo fuertemente atacada. Si abandonamos la noción de la justicia de Cristo, no tenemos esperanza, porque la Ley nunca es negociada por Dios. Mientras la Ley exista, estamos expuestos a su juicio a menos que nuestro pecado estĆ© cubierto por la justicia de la Ley. La Ćŗnica cobertura que podemos tener de esa justicia es la que nos viene de la obediencia activa de Cristo, quien cumplió por SĆ­ mismo cada jota y cada tilde de la Ley. Su cumplimiento de la ley en SĆ­ mismo es una actividad vicaria por la cual Ɖl alcanza la recompensa que viene con tal obediencia. No lo hace para SĆ­ mismo, sino para Su pueblo. Es el marco de esta justicia imputada, este rescate de la condenación de la Ley, esta salvación de los estragos del pecado que viene a ser el escenario para la santificación del cristiano, en el que debemos mortificar el pecado que permanece en nosotros, ya que Cristo murió por nuestros pecados.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de mĆ”s de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios

J25 – Servidores de hoy

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J25 – Servidores de hoy

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/servidores-de-hoy/

Carmen Espaillat: Cuando te llamas sierva, estĆ”s haciendo una declaración poderosa.

Nancy Leigh DeMoss: Somos mĆ”s parecidas a SatanĆ”s cuando estamos sirviendo por el deseo de ser reconocidas, y somos mĆ”s como Jesucristo cuando estamos sirviendo sin necesidad de reconocimiento o pendientes de nuestra reputación, sino solo queriendo dar nuestra vida por el bien de JesĆŗs y de otros.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

En los últimos seis programas, hemos estado en una serie llamada «Sirviendo como el Salvador». Hemos visto algunos ejemplos increíbles a través de la Biblia de los siervos. EstÔs a punto de escuchar de algunos siervos increíbles de nuestros días.

Vamos a escuchar una conversación que Nancy tuvo con unas amigas que escucharon a Nancy enseñar sobre el servicio. EscucharÔs de Holly Elliff, Judy Hurt y Kim Wagner. Y también vas a escuchar acerca de Kathy Helvey, quien estÔ en la presencia del Señor; ella murió un tiempo después de realizar esta grabación. Fue una sierva hasta el final de sus días. Nancy comienza con un ejemplo.

Nancy: ĀæCuĆ”ntas de ustedes han tenido que llenar un currĆ­culum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayorĆ­a de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currĆ­culum, probablemente querrĆ­an saber tus cualificaciones para ese trabajo. ĀæQuĆ© has hecho? ĀæQuĆ© sabes hacer? ĀæQuĆ© te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compaƱƭa o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ĀæquĆ© cualificaciones tiene? ĀæPuede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar a alguien, si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que estĆ”n casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. SĆ© que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que estĆ”n todavĆ­a en la secundaria y no han elegido un esposo todavĆ­a, pero es probable que desde el momento que tenĆ­an como cuatro aƱos de edad tenĆ­an ya una idea: ā€œAsĆ­ es como quiero que sea el hombre con quien me case, estos son los requisitosā€.

Se buscan ciertas cualidades, se buscan ciertas cualidades en un lƭder, cuando elegimos el presidente de nuestro paƭs por ejemplo quisiƩramos que tenga ciertas cualidades. Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que Ʃl tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas de una iglesia si quieren tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo, o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande, de hecho creo que esta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que probablemente no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículums, de hecho creo que es una de las mÔs ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura, es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares o en las iglesias. De hecho para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia, es algo que en realidad no se respeta, es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo, es una cualidad que a veces queremos que los demÔs tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas y por supuesto estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva.

El servicio es algo de lo que no oĆ­mos mucho hoy en dĆ­a, no es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurante de comida rĆ”pida o en alguna empresa local no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currĆ­culum: ā€œYo soy una sierva, yo soy una servidora, he desarrollado la cualidad del servicioā€.

No es algo que se considera impresionante, la gente quiere saber si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho mÔs enfocados en el éxito que en servir, estamos mÔs enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que estÔn en las noticias, la gente que estÔ en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros, no solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo los servidores son las personas que estÔn detrÔs de la escena, no estÔn en la mira, nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer. ¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas, queremos ser famosas. Pero la Escritura tiene una perspectiva del servicio de ser un siervo, que es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo.

Y esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Hemos estado describiendo las cualidades de un corazón de sierva, lo que significa ser una sierva de Cristo y servir a los demÔs. Diakonos, sirviendo para las necesidades de los demÔs. He sido bendecida por tu corazón, Kathy, todavía tengo en mi congelador un pedazo pan de guineo que apareció en mi puerta con una preciosa tarjeta tuya y estoy preparÔndome para disfrutarlo.

Kathy Helvey: PensĆ© que habĆ­a permanecido allĆ­ un mes mientras estabas fuera.

Nancy: No, no fue asĆ­, y eso fue un detalle que se convirtió en algo muy especial, muy oportuno. He sido bendecida por las maneras en que las mujeres alrededor de esta mesa han sido siervas para mĆ­ y tambiĆ©n para otros. ĀæQuiĆ©n viene a tu mente, cuando piensas en alguien que tiene un corazón de sierva? ĀæCómo has visto a alguien demostrar un corazón de sierva, dentro del cuerpo de Cristo?

Kathy: La primera persona para mĆ­ es mi madre. Mi madre es un ejemplo perfecto de ello cuando nos reunimos, Ā» ĀæA dónde vamos a cenar? ĀæA dónde te gustarĆ­a ir? ĀæBueno, quĆ© comeremos? ĀæQuĆ© les gustarĆ­a comer? ĀæQuĆ© tipo de empanadas haremos para Navidad? ĀæDe quĆ© tipo les gustan? Ā«.

Nunca se preocupa por lo que ella quiere. Siempre piensa en todos los demÔs, y ahora que tiene ochenta seis años de edad y tiene diferentes cosas en su vida. . . Ella vive sola, todavía maneja; ella visita los hogares de ancianos y empuja a las personas estÔn en silla de ruedas que son mÔs jóvenes que ella y es una bendición para ellos.

Nancy: Ā”Eso es precioso!

Holly Elliff: Tenemos una chica en la iglesia que se llama Sherry, y su marido es el lĆ­der de alabanza. Casi cada domingo, entre los dos servicios, ella cocina un desayuno caliente, que lleva a la iglesia, de modo que los miembros del grupo de alabanza, que llegan muy temprano, puedan comer entre los servicios y disfrutar de su comida. Ella no quiere que nadie sepa que ella hace esto. Ella no obtiene recompensa por hacerlo, lo hace porque ella es una sierva, y tiene un corazón de sierva.

En uno de nuestros seminarios de los grupos de alabanza, ella cocinó todas las comidas. Al final, todos dimos un poco de dinero para darle una ofrenda. Ella estaba avergonzada de que la llevÔramos fuera de la cocina y le aplaudiéramos porque ella estaba mÔs cómoda detrÔs de la escena, sirviendo. Ella estaba en su ambiente, estaba muy muy cómoda allí.

Kathy: Otra persona que viene a mi mente que hace poco entró a nuestra vida, es Judy Hurt, y ella se ha dedicado a cuidar a nuestra hija autista, Stephanie. Tres dĆ­as a la semana ella sale a la comunidad con ella y hacen cosas diferentes. Pero Judy no solo cuida a mi hija. Ella va mĆ”s allĆ”. Ella la escucha, y habla con ella. Piensa en diferentes tipos de cosas que pueden hacer juntas. Y le envĆ­a cartas y notas.

Pero ella nunca se darÔ cuenta, de este lado del cielo, la bendición que ella es para mí. Ella ha entrado en la vida de mi hija y me ha ganado para siempre porque ha bendecido nuestra vida como padres. No puedo pensar en una sola persona en la vida de mi hija de veintiún años, que haya tenido tan gran interés por ella y la haya amado y querido conocer realmente como persona.

El otro día me dijo, «Stephanie tiene la personalidad mÔs hermosa». pensé, «¿Personalidad? ¿Has cavado tan profundo como para ver un poco de su personalidad? Ni siquiera puedo distinguirlo a veces, y yo soy su madre.» Ella es una increíble bendición para mí, una increíble bendición.

Nancy: Ylo que nuestros oyentes no saben es que Judy estĆ” aquĆ­ en nuestra audiencia. Ā«Has venido aquĆ­ solo para escuchar, pero estĆ”s sentada aquĆ­ limpiĆ”ndote las lĆ”grimas. ĀæQuĆ© es lo que piensas de lo que Kathy acaba de compartir, de lo que significas para ella?Ā»

Judy Hurt : En realidad, ha sido una alegrĆ­a increĆ­ble. La verdad es que no tenĆ­a ni idea, como me iba a sentir cuidando de Stephanie. Cuando Kathy y yo comenzamos a hablar de esto, yo no le conocĆ­a, y las personas que me conocen saben que me encanta servir. Pero muchas veces sirvo porque es lo que quiero hacer, pero fĆ”cilmente puedo desviarme.

Cuando llegó esta oportunidad, vi que era del SeƱor. Era mucho mĆ”s de lo que yo pensaba que iba a ser. El solo conocer a Kathy y . . . Es interesante porque en el mes de junio en una sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, yo estaba sentada dos filas detrĆ”s de Kathy y recuerdo haber orado, Ā”SeƱor, he disfrutado de Kathy tanto! Me encantarĆ­a llegar a conocerla mejor. ĀæHay alguna manera en que pueda llegar a conocerla mejor?Ā»

Nancy: ĀæTe has sentido presionada por este trabajo—te ha llevado fuera de tu zona de confort?

Judy: SĆ­. Recuerdo, que las primeras veces que nos juntamos, pensĆ©, «¿Cómo voy a hablar con esa niƱa? ĀæCómo voy a relacionarme con ella?Ā»

Nancy: ĀæAsĆ­ que no tenĆ­as capacitación profesional para este tipo de trabajo?

Judy: No, definitivamente no yo era la directora de preescolar en mi iglesia.

Kathy: Lo que me ha asombrado en tu cuidado de Stephanie es que tĆŗ no tienes una formación para esto; y tĆŗ, sin ni siquiera decirme, fuiste a una biblioteca y has consultado libros para conocer sobre el autismo, vĆ­deos sobre el autismo, has leĆ­do artĆ­culos, y has compartido algunas ideas maravillosas conmigo.

Nancy: Un verdadero corazón de sierva, no solo hace lo que es necesario, sino que va mĆ”s allĆ”.

Kathy: En varias ocasiones he llegado a casa y la ropa que habĆ­a dejado en la secadora se encuentra doblada y acomodada en la canasta.

Fue muy interesante el día de Acción de Gracias. Siempre invitamos gente a casa para ese día.

Pensamos, «¿A quiĆ©n invitaremos este aƱo?Ā» EstĆ”bamos pensando en distintas personas. Y le dije a mi marido, a Stephanie y a mi hijo Robby de diecisĆ©is aƱos, Ā«Bien, ĀæquĆ© les parece a Judy y a su esposo, Kirk, para el dĆ­a de Acción de Gracias?Ā» y Robby dijo, Ā«Bueno, por mĆ­ estĆ” bien, ya es parte de nuestra familia, Āæno?ā€.

Robby llegó a casa un día y Judy estaba doblando ropa como si fuera una cosa normal. Robby quedó tan impresionado de que no solo cuidara de Stephanie, terminara su trabajo y se fuera. Sino que ella estaba ahí siendo parte de la familia, un increíble corazón de sierva.

Judy: He descubierto que los momentos en los que obtengo mayor gozo en el servicio es cuando estoy totalmente fuera de mi zona de confort. Eso es porque estoy tan consciente de que no soy yo. Yo creo que cuando hacemos las cosas con la perspectiva adecuada y la motivación adecuada, hay un increĆ­ble gozo. No se trata solo de lo que obtengo, pero tengo la sensación de que la razón de lo que hacemos es para la gloria de Dios.

Nancy: Judy, lo que has dicho de forma tan hermosa ilustra lo que dijo JesĆŗs cuando dijo que es mĆ”s bienaventurado dar que recibir. Lo hiciste sonar como que realmente es un privilegio servir, como que es un honor servir, que es un gozo servir, que esto viene de Dios. Creemos que obtendrĆ­amos gozo, si alguien viniera a satisfacer nuestras necesidades, pero tĆŗ estĆ”s ilustrando ese poder de atender las necesidades de otros y esa es verdaderamente la manera que encontramos gran gozo.

Holly: Creo que es un verdadero reto para las mamĆ”s, enseƱar a sus hijos a tener corazones agradecidos. Tuvimos un suceso curioso esta semana con Jessica, nuestra hija menor. Ella habĆ­a decidido hacer tarjetas para nuestros vecinos. Yo estaba leyĆ©ndolas. Nevó un poco ayer por la noche lo cual es un gran problema en Little Rock. Un poco de nieve es un gran problema, y cuando ella se fue a dormir estaba nevando.

En la tarjeta les decía a nuestros vecinos, «han sido una bendición para mi vida. Gracias por ser nuestros vecinos». Asimismo, mencionó todos sus nombres, y les puso un cupón que decía: vÔlida para palear nieve doce minutos. No sé cuÔnta nieve pensaba que iba a caer o cuÔnto podría palear en doce minutos, pero pensé que era muy bonito que ella decidiera poner un cupón para regalarles un trabajo.

Había también otra vecina, y ella solo les dio cuatro minutos de palear nieve. No sé lo que significa, quizÔ no fueron de tanta bendición en su vida. Esa es una ilustración divertida, pero, mientras meditaba en eso, pensé:

Como mamÔs, la verdad es que nos encontramos ante la responsabilidad de modelar a nuestros hijos no solo que el servicio es una bendición y una cosa buena para otras personas, sino la actitud del corazón que tiene que ir junto con el servicio que no me molesta como mamÔ el hecho de que tengo que lavar la ropa, que hacer la comida y niños que vestir.

Hay mamĆ”s que me han dicho, Ā«solo necesito espacio, necesito tiempo para mĆ­Ā». Esto es cierto, pero lo que creo que necesitamos mĆ”s, es mĆ”s tiempo para el SeƱor, y si pasamos mĆ”s tiempo con el SeƱor, muchas veces, Ɖl nos darĆ” lo que necesitamos en nuestro corazón para que podamos seguir sirviendo.

Kathy: Bueno Holly, lo que me viene a la mente es, cuĆ”ntas veces hemos escuchado, o nos hemos sentido incluso, cuando nuestros hijos eran mĆ”s pequeƱos, Āæy yo quĆ©? No tengo una vida propia. Yo coincido contigo. En una ocasión, recuerdo a una madre joven que me preguntó, «¿QuĆ© harĆ­as de nuevo?Ā»

Ella tenía tres hijos pequeños en el momento; los míos ya eran adolescentes. Ella dijo, » ¿Qué harías de nuevo si estuvieran pequeños?» y lo que vino a mi mente de inmediato no fue: «Jugaría mÔs con ellos. Los llevaría mÔs al parque. Leeríamos mÔs libros».

A pesar de que me hubiera gustado hacer mĆ”s todas esas cosas. La cosa mĆ”s importante que me vino a la mente fue que me gustarĆ­a haber pasado mĆ”s tiempo de calidad con Dios. Porque como producto de pasar ese tiempo con el SeƱor vendrĆ­a sabidurĆ­a, comprensión, gozo, paz y visión. No es que yo no haya pasado tiempo con el SeƱor, pero, Ā”oh!, si pudiera hacerlo de nuevo, me gustarĆ­a asegurarme de que pasarĆ­a mĆ”s.

Holly: Muchas veces estamos tan cansadas que no tenemos en nosotras la fuerza para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. Ese tipo de habilidades sobrenaturales solo provienen de la presencia del SeƱor.

Nancy: ĀæNo es ese el punto de la historia de MarĆ­a y de Marta en Lucas capĆ­tulo 10? Martha no tiene la perspectiva que necesita. Ella no tiene el equilibrio, la estabilidad, la cordura. Su frustración y su distracción y el estar fuera de control emocionalmente es porque ella estĆ” descuidando lo que JesĆŗs le dijo que su hermana habĆ­a escogido y que era absolutamente necesario, sentarse a los pies de Cristo y escucharlo.

Si yo estoy sirviendo, incluso dentro de este ministerio, dando, enseñando, siendo líder del ministerio, escribiendo libros, haciendo estos viajes pero si no estoy pasando ese momento a los pies de Jesús, voy a terminar como Martha. A menudo termino como Martha y así nos pasa a la mayoría de las mujeres.

Kim Wagner: Eso es tan cierto, Nancy el alma del servicio, es pasar tiempo con Dios.

Holly: Sin eso, perdemos el foco como le pasó a Martha. Tenemos un pequeƱo lema en nuestra casa, y es muy simple. Las personas siempre son mĆ”s importantes que las cosas. Por lo tanto, no importa lo que haga si todavĆ­a tengo un corazón recto hacia las personas en mi casa, es algo que vale la pena. Si las cosas estĆ”n dirigiendo mi vida de tal manera que no puedo amar a la gente cercana a mĆ­, estoy fuera de equilibrio.

Kim: Es que no es correcto estar haciendo el ministerio si no estoy en primer lugar sentada a los pies de JesĆŗs, consagrada a Ɖl, escuchĆ”ndolo a Ɖl y obteniendo de Ɖl la dirección para el ministerio. No necesito hacer otra cosa, debo escucharlo a Ɖl para saber lo que Ɖl quiere que yo haga y recibir todo de Ɖl.

Kathy: Creo que alguien dijo una vez, tu ministerio es tu vida, y tu vida es tu ministerio. Por lo tanto, si estamos sentados a los pies de JesĆŗs, como MarĆ­a, y siendo ministradas por Ɖl, no creo que tengamos que estar trabajando a tiempo completo, como muchas personas creen, para tener un ministerio o ser lĆ­der de un estudio bĆ­blico.

Nuestra vida es nuestro ministerio a quien quiera que sea que toque. Pero como lo hemos dicho aquĆ­, si eso no lo estĆ” haciendo Dios, el fruto del EspĆ­ritu no puede manifestarse en nuestra vida para bendecir a otros.

Holly: Uno de los peligros es que yo le dedique mi energĆ­a a alguien mĆ”s que no sea de mi propia casa, y descuide lo que estĆ” pasando en mi casa y me dedique a las necesidades para el bien del ministerio en algĆŗn otro lugar donde puedo conseguir mĆ”s reconocimiento de lo que recibirĆ­a en mi propia casa.

Kim: Esto me recuerda un dĆ­a realmente triste, un dĆ­a cuando un hombre se acercó a mi esposo y a mĆ­ para consejerĆ­a matrimonial, el fue solo, sin su esposa y nos dijo: Ā«Ella estĆ” tan ocupada dando estudios de Biblia. Ella se dedica tanto tiempo durante el dĆ­a estudiando la Biblia, yendo a grupos de mujeres y actividades de mujeres que no tiene tiempo ni siquiera para cocinar en su casa.Ā»

Holly: Wao quĆ© triste creo que fue Elisabeth Elliot quien dijo, Ā«no estĆ©s tan ocupada leyendo tu Biblia que no veas el polvo debajo de la camaĀ». Yo creo que para alguien que es una esposa y madre, eso es una crĆ­tica muy balanceada.

Nancy: ĀæPero no creen ustedes que es una tensión constante? La presión para hacer las cosas, las tareas, cumplir con nuestros quehaceres y todas las cosas de nuestra agenda, y el deseo de nuestro corazón de tener una relación mĆ”s Ć­ntima con Cristo. Me parece que todos los dĆ­as de mi vida hay una tensión entre mi intimidad con Cristo y vivir lo que es un corazón de sierva.

Kathy: Creo que eso es muy cierto tambiĆ©n, pero el motivo de por quĆ© sirvo, por quĆ© quiero ir y servir, a veces, no es muy puro. Quiero ir y servir para que me den una palmadita en la espalda. Quiero ir y servir para que me pueda sentir bien conmigo misma. Pero realmente ir y servir con el motivo puro de decir, lo estoy haciendo para ti SeƱor, porque te amo. Y como Kim dijo, Ā«quiero que esa persona te conozca. Quiero que esa persona vea a JesĆŗs en mĆ­Ā».

Eso es un buen motivo en vez de querer yo el reconocimiento. Querer sentirme bien.

Nancy: Me encanta esa canción que Steve Green que dice, Ā«amar al SeƱor nuestro Dios es el corazón de nuestra misión, la fuente de donde brota nuestro servicioā€.

De nuestro amor hacia Ɖl es de donde fluye nuestro servicio a los demĆ”s.

Holly: Y creo que eso es lo que hemos dicho de varias formas diferentes. Si no estĆ” fluyendo en primer lugar el amor a Cristo y lo que Ɖl estĆ” haciendo en nuestras vidas, terminaremos enfocĆ”ndonos en nosotras.

Kim: Y eso no es puro. Eso no es pura adoración.

Holly: Correcto.

Nancy: Eso es lo que hace que el servicio sea una carga.

Holly: Si nos enfocamos en nosotras.

Kathy: De esa manera, vamos a esperar que nos elogien, nos agradezcan, nos retribuyan. Todo se trata de mĆ­.

Nancy: AhĆ­ es donde el orgullo y el resentimiento se manifiestan.

Holly: AsĆ­ es Nancy, como Martha en la cocina, golpeando el pan, diciendo: «¿Por quĆ© nadie me ayuda?Ā»

Kathy: Con lo de Stephanie, en un momento dado, antes de que supiĆ©ramos que era autista, nos dijeron que Ā«tenĆ­a trastorno generalizado del desarrollo. Lo han llamado TGDĀ». Al ir creciendo en la vida cristiana, creo que hay tres cosas que me llevan lejos del SeƱor, mĆ”s que otra cosa. Orgullo, desobediencia y desconfianza.

Creo que nosotras, como cristianas tenemos esta discapacidad que nos hace tropezar.

Holly: AsĆ­ es la tenemos. Y mientras estemos en estos cuerpos vamos a tener esta discapacidad.

Kathy: Y el orgullo es el primero que nos incapacita de tantas formas. Yo lo odio y Dios tambiĆ©n. Recientemente, acabo de leer sobre SatanĆ”s cuando cayó del cielo, y la razón por la que esto sucedió fue por su orgullo. En esta porción de las Escrituras, hay siete razones por las que se le echó del cielo, y todas tienen que ver con el orgullo.

¿No es interesante que con lo que los seres humanos luchamos mÔs es con nuestro orgullo, porque el enemigo ha estado alrededor desde el principio de los días sabiendo que este también era su problema?

Kim: Sabes es que pues estĆ” en nuestra carne por la caĆ­da. Queremos manejar nuestras vidas. Nosotras deseamos ser Dios. Quiero decir, que es la tentación que SatanĆ”s puso delante de Eva, porque esa fue la tentación en la que Ć©l cayó, el deseo de ser Dios. Su deseo de estar en control. Esa es la raĆ­z del orgullo, y eso es lo que hay en nosotras.

Nancy: Tengamos en cuenta que SatanĆ”s fue un siervo de Dios en el cielo. Ɖl estaba sirviendo al SeƱor. De cierta forma fue como el ā€œdirector del coroā€ del cielo, y esta es una imagen de lo insidioso de nuestro servicio si estamos enfocadas en nosotras mismas.

SatanĆ”s dijo en esencia, y no es esto lo que sucede en la iglesia a veces en los programas de mĆŗsica: yo quiero ser el principal. Quiero conseguir toda la atención. Quiero mi nombre en ese letrero luminoso. Voy a ser como Dios. SerĆ© semejante al AltĆ­simo. Ɖl se exaltaba a sĆ­ mismo.

Y nosotras nunca somos mÔs como SatanÔs que cuando estamos sirviendo por un deseo de ser reconocidas, y nunca somos mÔs como Jesús que cuando servimos sin necesidad de reconocimiento, sin buscar nuestra reputación, sólo queriendo dar la vida por Su bien y por bien de otros.

Holly: Yo estaba con una de nuestras familias que tuvo un nuevo bebĆ© esta semana. Mientras observaba a aquel pequeƱo totalmente indefenso. . . La antĆ­tesis de ese orgullo es lo que JesĆŗs hizo cuando vino como un siervo, como un lĆ­der servidor y se despojó de todo lo que tenĆ­a en el cielo de una forma muy humillante, como un bebĆ© indefenso.

Y a lo largo de su vida, Ɖl muestra exactamente lo contrario de lo que estamos hablando cuando hablamos de ese deseo de ser alabado, del deseo de ser el centro de atención. Ɖl siempre, siempre estuvo ilustrando lo que significa liderar y ser un siervo al mismo tiempo. Lo podemos ver a lo largo de toda la Escritura.

Kathy: Una imagen perfecta de la humildad. ĀæNo es eso lo opuesto al orgullo? La humildad no significa destacar, ser reconocida. Cuando se ve de esta manera, lo que deseas no sólo es ser humilde. Quieres asegurarte de que estĆ”s haciendo las cosas con el motivo correcto.

Carmen: Esa fue Kathy Helvey, describiendo lo que significa servir como el Salvador. Ella vivió este mensaje hasta el dĆ­a que el SeƱor la llamó a Su presencia en el 2010.

Ella estaba hablando con Nancy Leigh DeMoss acerca de lo que significa servir como el Salvador. Sus amigas Judy Hurt, Kim Wagner, y Holly Elliff también fueron parte de la conversación.

Si te has perdido algunos de estos programas, te invito a visitar www.avivanuestrocorazones.com. AllĆ­ podrĆ”s encontrar el resto de esta serie y otras de tu interĆ©s.

Mañana Nancy iniciarÔ una nueva serie de un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera, llamado «Una Mujer Verdadera se une a la batalla» describiendo la valentía de Deborah que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Te esperamos maƱana, en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

MĆŗsica: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ā„— 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Zona Cero

Viernes 2 Octubre


(Jesús) cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
Juan 19:17-18

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Hechos 4:12


La Zona Cero


Este fue el nombre que recibió, en 1945, el lugar donde tuvo lugar la primera prueba de explosión nuclear, en el estado de Nuevo México, Estados Unidos. Ese día los creadores del proyecto quedaron sorprendidos al ver el poder mortal de su invento. Algunas semanas mÔs tarde, dos bombas atómicas borraron del mapa dos grandes ciudades japonesas. El mismo nombre fue dado al lugar donde estaban las torres gemelas de Nueva York, destruidas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Estos dos acontecimientos marcaron la historia y conllevaron modificaciones notables en el Ɣmbito geopolƭtico.

Pero, ¿sabe usted que existe otra Zona Cero? QuizÔ la olvidemos, pero es mucho mÔs importante que las dos anteriores. Se trata de la colina de Gólgota, al lado de Jerusalén, donde fue crucificado Jesús, el Hijo de Dios, hace unos veinte siglos. Aquel día, la humanidad rechazó el mensaje del amor divino, pero ese mismo día Jesucristo dio su vida para salvar la vida de los que depositan su confianza en él. Llevó sus pecados y sufrió el castigo de parte de Dios.

Dividimos el tiempo en dos periodos: antes y después de Jesucristo. Así, desde hace dos mil años, Cristo ha sido el fundamento de la paz y del gozo de una multitud de hombres y mujeres. ”Hoy también puede ser el fundamento de su vida! ”Reflexione en ello, no deje de lado el acontecimiento mÔs importante de la historia del mundo!

Amós 5 – Tito 3 – Salmo 109:6-19 – Proverbios 24:15-16
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch