Requisitos para ser Pastores & Ancianos

Grace en EspaƱol

Requisitos para ser Pastores & Ancianos

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as es licenciado en idiomas bĆ­blicos por The Master’s University y con MaestrĆ­a en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco aƱos como capellĆ”n del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos aƱos en la Ciudad de MĆ©xico. En la actualidad , estĆ” encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. JosĆ­as y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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Enfermedad, pecado o sabotaje

Soldados de Jesucristo

Octubre 29

Solid Joys en EspaƱol

Enfermedad, pecado o sabotaje

John Piper

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ĀæQuĆ© LIBROS debo LEER?

TeologĆ­a Express

¿Qué LIBROS debo LEER?

Giancarlo Montemayor

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¿Qué LIBROS debo LEER?, Lectura biblica, Libros biblicos
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

En los peligros o aflicción

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

En los peligros o aflicción

Burk Parsons

Nota del editor: Esta es la segunda parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

John Newton (1725-1807) es quizÔs mejor conocido por su himno «Sublime gracia», pero lo que muchos no saben es que Newton también fue un fiel ministro que sirvió como pastor en Inglaterra desde 1764 hasta un mes antes de morir en 1807. Su madre murió cuando él tenía siete años y, al volver a casarse su padre, el joven John fue enviado a la escuela. En 1795, Newton reflexionó sobre su relación con su padre: «Estoy convencido de que él me amaba, pero parecía no querer que yo lo supiera. Me encontraba con él en un clima de miedo y esclavitud».

A los once aƱos, Newton se convirtió en marinero a bordo del barco de su padre. Luego, en 1743, bajo coacción, Newton se convirtió en guardiamarina de la Marina Real y, mĆ”s tarde, fue canjeado por bienes y pasó a ser propiedad de la esposa de un comerciante de esclavos que abusó de Ć©l y lo trató como si fuera uno de sus esclavos, que solo comĆ­an las sobras de su mesa. DespuĆ©s de ser liberado, el propio Newton se convirtió en un reconocido traficante de esclavos africanos. Ɖl mismo admitió ser un pecador miserable que vivĆ­a una vida desenfrenada, y se describió a sĆ­ mismo diciendo: Ā«Yo era muy malvado y, por lo tanto, muy necio; y, siendo mi propio enemigo, parecĆ­a estar decidido a que nadie fuera mi amigoĀ». El 10 de marzo de 1748, Newton, de veintidós aƱos, se convirtió a Cristo mientras hacĆ­a un viaje entre Inglaterra y Sierra Leona.

A causa de su valiente postura contra la esclavitud, y a causa de su profundo calvinismo, Newton se familiarizó con las formas correctas e incorrectas de involucrarse en una controversia.

AƱos despuĆ©s de su conversión, se unió a su amigo William Wilberforce y se convirtió en uno de los abolicionistas mĆ”s enĆ©rgicos de Inglaterra. A causa de su valiente postura contra la esclavitud, y a causa de su profundo calvinismo, Newton se familiarizó con las formas correctas e incorrectas de involucrarse en una controversia. En 1771, se le pidió que escribiera un artĆ­culo para la revista britĆ”nica Gospel Magazine con el fin de proporcionar consejo pastoral sobre la controversia existente entre calvinistas y arminianos. Desde su publicación bajo el tĆ­tulo Ā«On Controversyā€ [Sobre la controversia], el artĆ­culo de Newton se ha convertido en uno de los escritos mĆ”s conocidos y queridos de la iglesia sobre las polĆ©micas cristianas.

La carta de Newton establece maravillosamente una muy bien fundamentada Ʃtica cristiana para participar en la controversia. Desde el principio, explica por quƩ existe la controversia y por quƩ nosotros, como cristianos, debemos amar y luchar fervientemente por la verdad. Luego ofrece tres reglas de juego que harƭamos bien en considerar antes de entrar en una controversia: considerar a nuestro oponente, considerar a nuestra audiencia y considerarnos a nosotros mismos.

En la conclusión de su escrito, Newton nos manda a poner nuestros ojos en el reino de Dios y la gloria de Dios como el fin Ćŗltimo de cualquier controversia en la que debamos involucrarnos.  Es con ese fin que hemos publicado esta serie de artĆ­culos de Tabletalk, para que cuando encontremos que sea necesario entrar en controversia, lo hagamos con humildad, caridad y gracia como miserables que han sido convertidos por la sublime gracia de Dios.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries. Ɖl es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en AmĆ©rica y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ĀæCómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Trenzando Hilos

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Cuatro –

Trenzando Hilos

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 22 – Temor y temblor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 22 – Temor y temblor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/temor-y-temblor/

Carmen Espaillat: La Biblia nos dice que Dios siempre estĆ” trabajando. En el dĆ­a de hoy Nancy Leigh DeMoss nos explica cómo.

Nancy Leigh DeMoss: La Biblia no nos dice que Dios siempre estĆ” trabajando para cumplir los deseos de Su pueblo, sino que Dios siempre estĆ” trabajando para la salvación de Su pueblo. Y esta salvación no es solamente una salvación de tiempo pasado. No se limita solo a la justificación. Dios siempre estĆ” trabajando para nuestra santificación y para nuestra futura glorificación.

Carmen: EstĆ” escuchando Aviva Nuestros Corazones en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Hay algunas canciones populares dentro de las iglesias de hoy dĆ­a que claman a Dios para que envĆ­e Su Gloria o muestre Su Gloria. La próxima vez que te encuentres cantando una de ellas piensa en esto: La Biblia estĆ” llena de historias donde las personas caen aterradas cuando ven a Dios. Es necesario tener la perspectiva correcta de la presencia de Dios; puede causar tanto terror como consuelo. Continuamos hoy con la serie titulada Habacuc: del temor a la fe .

Nancy: Si todo lo que has escuchado a travĆ©s del programa Aviva Nuestros Corazones han sido los programas de esta serie de Habacuc, debes estar pensando: Ā«Esta mujer es realmente negativa. Se concentra solo en cosas negativasĀ». Bien, lo que tratamos de hacer en Aviva Nuestros Corazones es enseƱar todo el consejo de Dios para exaltar Su carĆ”cter tal cual es revelado en las Escrituras.

Y les confieso que me encanta la historia, las enseñanzas y todo el contenido del Antiguo Testamento. Hoy en día no se escucha mucha enseñanza sobre el Antiguo Testamento y considero que es una lÔstima que esto suceda. Es lamentable porque las riquezas y los tesoros del Nuevo Testamento no lucirían tan hermosos si no son vistos en el contexto del Antiguo Testamento. Esto no significa que Dios ha cambiado. Es el mismo Dios. ”Pero gracias a Dios, este Dios de ira y de juicio ha hecho provisión para que los pecadores puedan ser salvados!

Una persona me estuvo diciendo durante el receso justo antes de esta sesión que había escuchado a un predicador decir esta semana: «Son las malas noticias que hacen que las buenas noticias sean tan buenas». Y esa es la verdad. Nosotras tenemos el Evangelio, Las Buenas Nuevas. Pero son las malas noticias de nuestro pecado, de nuestra depravación, y el convencimiento de que somos merecedoras del juicio de Dios, que hacen que Evangelio de la misericordia y gracia de Dios sean tan buenas noticias.

Y hoy nos encontramos en Habacuc capĆ­tulo 3. Habacuc estĆ” orando al SeƱor, y en este texto exalta el carĆ”cter de Dios. Ɖl reconoce la obra redentora de Dios en favor de Su pueblo durante el pasado. A medida que ve lo que Dios ha hecho en el pasado -en el Monte SinaĆ­, cuando sacó a Su pueblo de Egipto, llevĆ”ndolos a cruzar el Mar Rojo y luego llevĆ”ndoles a travĆ©s del desierto acompaƱados de Su Gloria Shekinah- durante todos esos aƱos de deambular por el desierto.

Habacuc ve el poder, el poderío y la majestad de Dios, y él estÔ asombrado de lo que Dios ha hecho -del poder de Dios. Al ver la obra que Dios ha realizado en el pasado, su fe se fortalece y lo lleva a creer que Dios puede hacer lo que sea necesario en sus días. Entonces, el libro de Habacuc, nos permite dar un vistazo de las cosas por venir. Y en el capítulo 2, versículo 14 podemos leer: «Pues la tierra se llenarÔ del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar».

Vemos como Dios se manifiestó en el Mar Rojo, tragÔndose por completo al ejército egipcio, y permitiendo que Su pueblo atravesara por tierra seca. Y entonces podemos decir: «Sí, eso me da la fe para creer que un día por venir acontecerÔ que el conocimiento de la Gloria del Señor llenarÔ la tierra así como las aguas cubren el mar». De manera que en esta oración de Habacuc en el capítulo 3 vemos una realidad pasada, una realidad presente y una realidad futura.

Hoy nos dirigimos al versículo 13 de Habacuc capítulo 3, que se ha convertido en uno de mis versículos favoritos de este libro a medida que lo he estado estudiando durante estos meses recientes. Habacuc 3, versículo 13: «Saliste -dice Habacuc a Dios en su oración- para salvar a Tu pueblo, para salvar a Tu ungido».

Y permítanme detenerme aquí solo por un momento. Llegaremos al resto del versículo en unos momentos. Pero quiero que recordemos el capítulo 1, donde Habacuc le dice a Dios: «¿Hasta cuÔndo, oh Señor, pediré ayuda, y no escucharÔs, clamaré a ti: ”violencia! ¿Y no salvarÔs? (v. 2) A él no le parecía que realmente Dios era un Dios salvador ya que no parecía estar librÔndolos de sus circunstancias. No parecía que Dios estaba obrando ni trabajando con un propósito.

Pero ahora se da cuenta de que Dios siempre estÔ obrando. «Porque haré una obra en vuestros días» dice Dios a Habacuc en el verso 1:5. Dios te diría eso a ti también cada vez que pienses: «Dios, no estÔs salvando. No estÔs salvando a mi esposo. No estÔs salvando a mis hijos. No me estÔs guiando en esta situación». Dios te dice: «Estoy hacienda una obra en tu día. Yo estoy obrando».

Entonces ahora Habacuc nos dice por fe: «El justo por su fe vivirÔ» (2:4). Esta es una oración de fe. Habacuc se ha dado cuenta de que Dios siempre estÔ en búsqueda de la salvación de Su pueblo.

Ɖl mira hacia el pasado y dice Ā«Dios, TĆŗ hiciste todo lo que habĆ­a que hacer para la salvación de Tu pueblo. Cuando enviaste plagas y cosas terribles, TĆŗ lo hiciste para juzgar a los impĆ­os. Pero tambiĆ©n lo hiciste para salvar a Tu pueblo. TĆŗ lo hiciste todo para la salvación de Tu pueblo.

Y estos eventos históricos nos anuncian y revelan el futuro. Ɖl mira hacia atrĆ”s al cruce del Mar Rojo, pero tambiĆ©n mira hacia adelante hacia la cruz y hacia nuestra liberación final de la presencia misma del pecado. Dios lo dio todo por la salvación de Su pueblo. PermĆ­tanme recordarles que incluso en medio de la corrupción, del pecado y del juicio; en medio de todo lo que vemos que estĆ” sucediendo en nuestro mundo hoy en dĆ­a, Dios estĆ” obrando para la salvación de Su pueblo.

Y particularmente, me encanta este versículo. «Saliste para salvar a Tu pueblo» (3:13). No nos dice: «Dios salió para la comodidad de Su Pueblo». Tampoco se nos dice que: «Dios siempre estÔ obrando para hacer realidad los deseos de Su pueblo». Sino que Dios siempre estÔ obrando para la salvación de Su pueblo.

Esta salvación no es solo una salvación en tiempo pasado. No se trata solo de la justificación del pueblo de Dios. Dios estĆ” obrando para nuestra santificación y para nuestra glorificación final. Ɖl nos ha salvado; Ɖl nos estĆ” salvando y Ɖl nos salvarĆ”. Existe un tiempo pasado, un tiempo presente y un tiempo futuro en nuestra salvación.

AsĆ­ que sea lo que sea que estĆ© sucediendo en tu vida -lo que sea que estĆ© ocurriendo en tu hogar, en tu matrimonio, en tu lugar de trabajo, con las personas que vienen contigo, en tu escuela —Dios siempre estĆ” trabajando para la salvación de Su pueblo.

Dios siempre estĆ” salvando a Su pueblo.

En la segunda mitad de este versículo 13, se nos presenta el otro lado de la moneda. Recuerda que dijimos en la última sesión que el juicio y la salvación siempre caminan de la mano en las Escrituras. PodrÔs comenzar a ver estas líneas paralelas en la medida que lees ambos testamentos. Hay juicio y hay salvación.

La primera parte del versículo 13 se refiere a la salvación de Dios. Pero hay juicio en la segunda mitad: «Destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba abajo. Selah». DetengÔmonos por un momento y pensemos en este versículo. En este preciso momento Dios estÔ salvando a Su Pueblo, pero Dios también estÔ juzgando a los malos: «Destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba abajo».

En el contexto inmediato, a medida que Habacuc reflexiona sobre la historia de redención de los judíos, él estÔ pensando cómo Dios libertó a los judíos sacÔndolos de Egipto. Dios destruyó el ejército del Faraón: «Tú destrozaste la cabeza de la casa del impío».

Dios trató con Faraón. Faraón perdió su hijo primogĆ©nito, su familia, y todos los egipcios experimentaron las consecuencias terribles de las plagas que Dios envió a su nación. Dios aplastó ese poder mundial tan increĆ­ble. Ɖl lo puso al descubierto. Ɖl lo despojó de su poder.

Pero no creo que eso es lo Ćŗnico a lo que Habacuc se estĆ” refiriendo aquĆ­. Entiendo que tambiĆ©n Ć©l estĆ” mirando con los ojos de la fe –el justo por su fe vivirĆ”- Habacuc estĆ” deseando que llegue aquel dĆ­a en que Dios herirĆ” el poder de los babilonios que aĆŗn deberĆ”n conquistar al pueblo judĆ­o. Ellos castigarĆ”n a los judĆ­os. Ellos son instrumentos en las manos de Dios.

Pero Ʃl se da cuenta de que los babilonios recibirƔn lo que se merecen. Dios los va a aplastar. A Nabucodonosor -a ese rey orgulloso y arrogante-Dios destrozarƔ la cabeza de la casa del impƭo y lo dejarƔ al descubierto.

Pero considero que Habacuc, con ojos de fe, estĆ” mirando aĆŗn mĆ”s lejos-mĆ”s allĆ” de Egipto y de Babilonia y de otras potencias mundiales que han venido y se han ido. Creo que la cabeza de la casa, en Ćŗltima instancia, de la casa del impĆ­o no es otro sino el mismo SatanĆ”s. Ɖl es el hombre fuerte acerca de quien leemos en el Nuevo Testamento, quien cree que tiene su casa bajo su control.

Y en el versĆ­culo 15 del capĆ­tulo 2, leemos cómo, esta cabeza de la casa, este hombre fuerte, hace que otros se embriaguen para exponer su desnudez. Ɖl avergonzó a otros. Pero ahora Habacuc dice: Ā«Tu tiempo para ser descubierto, SatanĆ”s, ha llegadoĀ». Y este es un cuadro sobre el final, cuando SatanĆ”s serĆ” derrotado -Ɖl serĆ” traspasado; quedarĆ” impotente y desprovisto de poder. Ā«Tu destrozaste la cabeza de la casa del impĆ­o, descubriĆ©ndolo de arriba a abajoĀ».

A medida que leo este versículo, mi corazón dice, «”Sí!» ””Conocemos el final de la historia!! Ahora bien, no me alegro por el juicio de Dios, pero sí me alegra pensar en el final de SatanÔs?¿No te alegras tú?

Ā”QuĆ© grande e inmenso es nuestro Dios! Ɖl vino para la salvación de Su pueblo -de nosotros quienes merecĆ­amos la ira de Dios y Su juicio. Pero, Ā«TĆŗ has tenido misericordia de nosotros. Nos has prometido, y lo has ilustrado en el pasado, que TĆŗ puedes hacerlo -que destrozarĆ”s la cabeza de la casa del impĆ­o, descubriĆ©ndolo de arriba a abajoĀ».

Esto fue lo que Dios prometió de una forma velada en GĆ©nesis 3, ofreciĆ©ndonos solo un vistazo de esa promesa, cuando la maldición fue puesta sobre la tierra y las consecuencias de la caĆ­da fueron dadas. A la mujer, al hombre y a la serpiente se les dijo cuĆ”les serĆ­an las consecuencias. Y luego en el versĆ­culo 15, Dios dijo «ÉlĀ» -es decir, la descendencia de la mujer, Cristo— «Él te herirĆ” en la cabeza, SatĆ”n. Ɖl te asestarĆ” un golpe fatal. Y tĆŗ -la serpiente, SatanĆ”s- le herirĆ”s en el calcaƱalĀ» (parafraseado).

¿No se cumplió esto en el Calvario? La serpiente hirió el talón del Salvador ocasionÔndole sufrimiento. Pero, ¿quién sufrió el golpe final? Jesús fue quien le dio el golpe final y decisivo a la serpiente. Y, como leemos en Romanos 16, «Y el Dios de paz aplastarÔ pronto a SatanÔs debajo de vuestros pies. «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros» (versículo 20).

”Qué bendición! ”Qué bendición! Vivimos en este mundo corrupto y caído, y libramos una guerra espiritual. Libramos una guerra, no contra carne y sangre, sino contra principados y potestades y contra la maldad y la oscuridad de regiones celestiales (Efesios 6:12 parafraseado). Uno puede experimentar esto en la medida que enfrenta la tentación y el pecado.

Lo puedes experimentar en tu matrimonio cuando tienes dos personas egoístas que estÔn siendo santificadas, y pueden en algún momento sacar lo peor el uno del otro. Tenemos que lidiar con esto al criar a nuestros hijos; luego crecen y quizÔs ni presten atención a las cosas que les enseñaste. Uno puede ver las obras de las tinieblas; los esfuerzos del maligno. Podemos ver naciones del mundo furiosas contra Dios. Y uno puede hasta llegar a deprimirse a menos que mantengamos nuestros ojos en el final de la historia.

El Dios de paz -es nuestro Dios guerrero; Ɖl es nuestro Dios de paz -pronto aplastarĆ” a SatanĆ”s bajo sus pies. Te preguntarĆ”s: bueno, Āæy quĆ© tan pronto es pronto? No parece ser muy pronto, No parece estar sucediendo ahora. Quiero decirte que, en el Calvario, esa victoria ya fue lograda.

La serpiente antigua todavĆ­a se retuerce y actĆŗa como si tuviera algĆŗn poder, pero ha sido derrotada. Y pronto, en el tiempo de Dios, a Su manera, Ɖl aplastarĆ” a SatanĆ”s bajo nuestros pies. Nosotras tenemos la victoria. Vivimos, caminamos, servimos, amamos y adoramos a Dios, y vivimos en este planeta en una posición victoriosa sobre el mal. Nosotros tenemos la victoria sobre el mal porque Dios vino para la salvación de Su pueblo y porque nos ha prometido aplastar la cabeza de la casa del impĆ­o. Te digo, Ā”Esas sĆ­ que son buenas nuevas! Ese es el Evangelio.

El versĆ­culo 14 continĆŗa: Ā«Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerrerosĀ». Dios no solamente enfrenta a SatanĆ”s, sino que tambiĆ©n enfrenta a sus emisariosĀ» -a sus soldados, sus demonios y toda la gente que se encuentra en esta tierra siendo instrumento de SatanĆ”s…

«Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros». Dios usa las mismas armas que SatanÔs usa, y las usa en su contra. «Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros, que irrumpieron para dispersarnos, su regocijo fue como el de los que devoran en secreto a los oprimidos».

Versículo 15: «Marchaste por el mar con tus caballos, en el oleaje de las inmensas aguas». Dios le da a Habacuc este increíble cuadro. Y Habacuc lo recuerda a medida que él reflexiona y repasa lo sucedido. ¿Cómo es Dios? ¿Qué hizo Dios? ¿Cómo fue que Dios mostró Su poder? ¿Cómo mostró Su majestad? ¿Cómo hizo Dios para dar salvación a Su pueblo? ¿Cómo es eso de que Dios ha aplastado a Sus enemigos? Habacuc ha estado, durante esta oración, reflexionando sobre todas estas cosas.

Y Habacuc, quien ha estado orando a travĆ©s de todo esto que ha estado recordando, ahora, en el versĆ­culo 16, responde a todas las cosas asombrosas que ha visto, que ha experimentado y que ha oĆ­do. Es una respuesta que no vemos muy frecuentemente hoy en dia. Ɖl nos dice en el versĆ­culo 16: Ā«OĆ­, y se estremecieron mis entraƱas, a Tu voz temblaron mis labios, entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoyĀ».

Ahora bien, ĀæquĆ© es lo que provoca que Habacuc tiemble? Considero que esto le ocurre por varias razones. En primer lugar, pienso que esto es por la revelación del asombroso poder y gloria de Dios, como cuando uno mira directamente al sol y su brillantez. Eso estremece tu mundo. Ver a Dios, cambiarĆ” toda tu perspectiva acerca de todas las cosas. Ɖl es tan maravilloso, tan santo, tan grandioso. No tengo palabras para describir cómo es Dios.

Cuando uno ha podido empezar a contemplar quiĆ©n es Dios, cuando uno ve Su poder y Su gloria… Ā”de seguro que tiembla! AsĆ­ que creo que en Habacuc hay un sentido de asombro, temor y tambiĆ©n de debilidad. Ɖl sencillamente estĆ” tambaleĆ”ndose. Ɖl estĆ” temblando como una hoja ante el poder de Dios.

Hemos visto a personas a quienes les ocurre esto. Uno escucha sobre huracanes, terremotos y tornados, y la gente tiembla. Quiero recordarte que esos fenómenos no son nada frente a Dios. Si alguna vez pudiĆ©ramos ver y conocer a Dios de la manera que Ɖl es, sabrĆ­amos verdaderamente lo que significa temblar.

Habacuc tiembla ante la ira de Dios, y ante el juicio inminente y la persecución que Dios enviarÔ sobre la tierra. Dios le ha dicho a Habacuc que en esta situación inmediata, los babilonios estÔn llegando. Ellos van a barrer la tierra. Ellos arrasarÔn con todo y van a conquistar a JudÔ.

Y, efectivamente, asĆ­ lo hicieron, 15 aƱos despuĆ©s de la experiencia de Habacuc con el SeƱor. Ɖl sabe que viene un juicio inminente. Ɖl sabe que una devastación inminente viene y esto lo hace temblar.

Tú también temblarías si supieras lo que Dios harÔ en este mundo para juzgar a las naciones. Esto puede ocurrir en 15 años, o quizÔs en 15 minutos. No sabemos. Pudiera ser 1,500 años. No sabemos. Pero cuando uno sabe qué ocurrirÔ y reflexiona sobre ello, uno tiembla.

Pienso que Habacuc se estremece y tiembla porque Ć©l sabe que todo el mundo sufrirĆ” -incluyendo los justos, incluyĆ©ndolo a Ć©l mismo, el hombre de Dios. Ɖl sabe que se avecina sufrimiento. Y Habacuc experimenta los efectos fĆ­sicos y psicológicos de este conocimiento, en su cuerpo, en sus emociones y en su mente, todo esto por la revelación que ha visto por parte de Dios y que estĆ” por venir.

El encuentro de Habacuc con Dios es transformador. Ɖl tiembla. Ahora bien, ese temblor -como lo veremos antes de finalizar esta serie- en Ćŗltima instancia se convierte en alabanza. Se convierte en la proclamación de la grandeza y las obras de Dios.

Pero en este momento, esto es como si Habacuc pudiera oler la carne chamuscada de aquellos que estĆ”n bajo el juicio de Dios. Ɖl sabe que incluso los justos van a experimentar algo de esa ira. Si eres una persona justa, y vives en una nación impĆ­a, y Dios juzga a esa nación -tĆŗ tambiĆ©n sentirĆ”s ese calor. Y Ć©l empieza a temblar.

A medida que vamos a través de las Escrituras, vemos personas que conocieron a Dios y que realmente vieron Sus propósitos y planes, y temblaron. Dije al principio de esta serie, y lo repito. Me confunde la forma en que en la actualidad se puede ser tan frívola, tan trivial, tan casual, en la presencia de un Dios santo.

Hace aƱos, el pastor de mi iglesia predicó acerca del libro de Habacuc. Y recuerdo perfectamente que predicó un sermón bastante poderoso acerca del capĆ­tulo 2, versĆ­culo 20: Ā«El SeƱor estĆ” en Su santo templo, calle delante de Ɖl toda la tierraĀ».

A medida que meditaba en ese texto durante el sermón, sentĆ­a la presencia pesada de Dios revelĆ”ndome la verdad de cuĆ”n poderoso Ɖl es, cuĆ”n Santo Ɖl es, y cuĆ”n majestuoso es. Al final del mensaje, casi no podĆ­a respirar y sentĆ­ un justo temor de Dios -no un miedo inapropiado, sino un asombroso temor ante la presencia de Dios.

Y al poco rato, no te imaginas lo rÔpido que salimos de ese momento, tan pronto se pronunció el último amén. La música empieza a tocar y nosotros empezamos a hablar acerca de todo, excepto de Dios y Su grandeza. La gente solo hablaba y charlaba. No estoy criticando con esto; simplemente estoy diciendo que no conocemos a Dios. En realidad no estamos viendo a Dios.

Ahora, no estoy diciendo que cada vez que venimos a la iglesia debemos hablar en susurros, o que nadie debe hablar de cosas como el estado del tiempo o los deportes o lo que sea. Pero hay algo cuando realmente estƔs en la presencia de Dios que es asombroso; que te hace temblar.

Esto lo podemos ver en las Escrituras cuando la gente contemplaba a Dios. Lo vemos en libro de Daniel cuando le fue dada una visión del Cristo pre-encarnado. Lo que los teólogos llaman una Ā«CristofanĆ­a o TeofonĆ­aĀ». Ɖl realmente vio a Cristo. Ɖl se quedó solo, y vio esta gran visión. Y dijo: Ā«No me quedaron fuerzas, y mi rostro demudó» (Daniel 10:8). En el lenguaje original se lee: Ā«mi esplendor fue cambiado en ruinaĀ».

Hay algo devastador acerca de poder ver a Cristo como Ɖl es. Daniel dice: Ā«Sin retener yo fuerza algunaĀ». Ɖl dijo que ni fuerza ni aliento alguno quedó en Ć©l. Se sentĆ­a sin aliento, no podĆ­a respirar, no tenĆ­a fuerzas.

Y eso fue lo que Habacuc experimentó. Fue lo que experimientó Daniel. Esa fue la experiencia de Pedro cuando vio el poder de Dios -cuando Cristo hizo ese milagro, y atraparon todos esos peces. Pedro pudo ver que no era un hombre ordinario quien hizo que eso sucediera. Ɖl sabĆ­a que estaba ante la presencia de alguien majestuoso y divino.

Y las Escrituras nos dicen en Lucas 5: «Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: apÔrtate de mí, Señor, pues soy hombre pecador» (versículo 8). El tembló ante la presencia del Dios Santo, de un Dios poderoso.

Habacuc vio esto. Daniel lo vio. Pedro tambiĆ©n lo vio. El apóstol Juan tambiĆ©n lo vio en el libro de Apocalipsis, capĆ­tulo 1. Nosotros tenemos la hermosa, poderosa e increĆ­ble descripción de Cristo -del Cristo glorificado de Apocalipsis capĆ­tulo 1, cuyos pies, cabeza y sus cabellos resplandecen. Ɖl luce glorioso. ĀæY que le sucedió cuando Juan tuvo esta visión? Ɖl no se fue corriendo a jugar, ni a charlar con sus amigos sobre cosas intrascendentes. Ɖl dijo: Ā«Cuando le vi, caĆ­ como muerto a sus piesĀ». (versĆ­culo 17)

La majestad de Dios. El poder de Dios. El juicio de Dios. La ira de Dios. ¿Qué sucederÔ cuando veamos todo esto? Cuando te encuentres con el Señor, cuando lo escuches, ¿cómo puedes simplemente salir corriendo a tu rutina; a continuar con tu día como si nada?

De los avivamientos del pasado se dice que una de las señales o muestras mÔs consistentes era que las personas eran inundadas con un sentido asombroso de la presencia de Dios; con un sentido de la eternidad. Era como si ellos no pudieran pensar o hablar de ninguna otra cosa. Se dice que en alguno de esos grandes avivamientos, uno podía caminar por cualquier calle -en lo que anteriormente habían sido ambientes muy seculares- y se encontraba personas en todos los sitios hablando de Dios y de la condición de sus almas.

¿CuÔndo fue la última vez que temblaste ante la presencia de Dios? ¿Alguna vez el conocimiento de Dios y Su poderoso obrar te han paralizado? ¿Con qué frecuencia, cuando tengo mi tiempo a solas con Dios, cuando abro la Biblia, cuando leo lo que Dios me tiene que decir, y luego rÔpidamente, simplemente cierro la Biblia y paso a lo próximo que tengo que hacer? Sigo hacia mi computadora, hacia mi laptop, a una reunión, a una llamada telefónica. ¿Realmente me acabo de encontrar con Dios?

Ahora, no estoy diciendo que no debamos tener momentos normales de vida, o que Dios nunca se divierte o que no podemos disfrutar de nada jamĆ”s. Esa es una dimensión de la vida cristiana que tambiĆ©n es muy real. ĀæPero por quĆ© estamos perdiendo de vista la dimensión de temblar ante la presencia de Dios? Considero que la respuesta es porque no estamos viendo a Dios como Ɖl es en realidad.

De manera que a medida que profundices en la Palabra de Dios, a medida que vayas a la iglesia, que compartas con el pueblo de Dios, pĆ­dele a Dios que te ayude a verlo, a temblar ante la realidad de saber quiĆ©n es Ɖl realmente.

Carmen: Podemos volvernos tan casuales acerca de Dios. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando cuĆ”n grande e imponente es Dios en realidad. Este mensaje es parte de la serie titulada: Habacuc: del temor a la fe .

¿Alguna vez has sentido que la vida es como un gigantesco tapón de trÔfico y que lo que haces es esperar y esperar sin hacer nada? Averigua en una próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones lo que el profeta Habacuc aprendió acerca de esperar por fe.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas Las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las AmƩricas a menos que se indique otra fuente.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

En una residencia de ancianos

Jueves 29 Octubre

Si alguno estĆ” en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquĆ­ todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17

En una residencia de ancianos

Mientras visitaba una residencia de ancianos pude hablar con uno de ellos: «Hace algunos años trabajé como voluntario en una de estas casas, y sé hasta qué punto la vida aquí puede ser monótona».

Mi interlocutor estaba sentado en su habitación, ante su ordenador, ubicado en un pequeño escritorio. Y me respondió: «Pues no, la vida aquí no es para nada aburrida». Luego abrió un armario donde guardaba algunas pinturas al óleo y todo su material. Lo escuché, muy interesado, al ver cuÔn feliz era mostrÔndome sus obras de arte.

«Y mire allí, me dijo mostrÔndome una caja llena de CD. Todo esto son meditaciones bíblicas que copio y que regalo». Evidentemente, esta ocupación le daba mucho gozo. Cuando nos despedimos, me miró sonriendo y me dijo una frase que no olvidaré: «Fue aquí, en esta casa, donde conocí a Jesús».

Habƭa llegado a dicho hogar minusvƔlido, sin esperanza para el futuro, pero allƭ habƭa conocido a Jesucristo y su amor por Ʃl, demostrado en la cruz. Lo habƭa aceptado como su Salvador; ahora el SeƱor animaba su existencia, y Ʃl lo amaba, le oraba y lo alababa. El gozo apacible que iluminaba su rostro era la prueba evidente de que su vida habƭa sido completamente renovada por la fe en Cristo.

ā€œĀæNo has sabido, no has oĆ­do que el Dios eterno… ni se fatiga con cansancio…? El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan… pero los que esperan al SeƱor tendrĆ”n nuevas fuerzas; levantarĆ”n alas como las Ć”guilas; correrĆ”n, y no se cansarĆ”n; caminarĆ”n, y no se fatigarĆ”nā€ (IsaĆ­as 40:28-31).

Deuteronomio 23 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14
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