Dios disciplina a sus hijos

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Dios disciplina a sus hijos

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Una recompensa radical

Soldados de Jesucristo

Octubre 28

Solid Joys en EspaƱol

Una recompensa radical

John Piper

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ĀæQuiĆ©n escribió la epĆ­stola a los Hebreos?

The Master’s Seminary

¿Quién escribió la epístola a los Hebreos?

JosĆ­as Grauman

La autorƭa de la epƭstola a los Hebreos se ha discutido y debatido por aƱos. Hay diferencia de opiniones y a menudo es objeto de discusiones acaloradas, especialmente en el mundo acadƩmico. En este artƭculo explicarƩ de manera breve por quƩ pienso que la autorƭa de esta preciosa carta debe dejarse en el anonimato.

Nadie la firmó.

Pablo comienza sus trece cartas con la misma palabra cada vez. No hay excepción. ¿Piensas que Hebreos es la única excepción? Esto es posible, pero me parece aún mÔs notable que ninguna evidencia sólida de la autoría paulina proviene de la iglesia primitiva, lo cual es bastante extraño a la luz del hecho de que Pablo declara explícitamente que escribió todas sus cartas de la misma manera, con la intención de eliminar a los impostores (2 Tes 3:17). Si Pablo escribió Hebreos, parece probable que la evidencia hubiera sido tan abrumadora como sus otras cartas.

Hebreos 2:3–4 es inconsistente con la argumentación apostólica de Pablo.

El autor de Hebreos se distancia de aquellos que recibieron el evangelio directamente de Jesús y no se incluye en el grupo de hombres que Dios autenticó mediante milagros. Esta es ciertamente una afirmación extraña si proviene de Pablo. Pablo declara que sus credenciales apostólicas incluían recibir su evangelio de Cristo mismo, no de ningún hombre, (GÔl 1:12) y realizar señales, prodigios y milagros. (2 Cor 12:12)

Por otro lado, otros argumentan que los apóstoles sí confirmaron el evangelio de Pablo y sí experimentó sus milagros, así que esto es consistente con su experiencia. Si bien eso puede ser cierto, mi punto es que no es consistente con su argumentación. Veamos un ejemplo. ¿Por qué el apóstol Juan habla del hecho de que el evangelio le fue confirmado por Pedro que hizo milagros? Si bien esto es cierto, sería ilógico argumentar en ese sentido, ya que disminuiría la propia autoridad apostólica de Juan con respecto a las cosas que él mismo tocó con sus manos. (cf. 1 Jn 1:1)

La gramƔtica de Hebreos es diferente a los otros escritos de Pablo.

Esto es imposible de probar en espaƱol, y si no lees griego, me temo que tendrƔs que aprender. La buena noticia es que solo tendrƔs que tomar un aƱo de griego para abrir una carta paulina y comenzar a leer (con ayudas de vocabulario). La mala noticia es que cuando abres la carta a los Hebreos te perderƔs irremediablemente, porque el griego de los Hebreos es, bueno, bastante mƔs complicado que las cartas de Pablo. El griego de Hebreos es mƔs parecido al griego clƔsico, como Lucas, y menos parecido al griego de los escritores judƭos en el Nuevo Testamento. AdemƔs, como nota al margen, la epƭstola a los Hebreos suele citar el Antiguo Testamento mucho mƔs cercano a la Septuaginta griega de lo que Pablo lo hace, quien generalmente traduce directamente del hebreo.[1]

La teologƭa es consistente, pero tiene su propio Ʃnfasis.

Permƭteme ser claro: Cada libro de la Biblia tiene a Dios como Su autor y es absolutamente consistente con la realidad, consigo mismo y con el resto de la Escritura. Sin embargo, la naturaleza divina de la Escritura no erradica su elemento humano. Los autores humanos escribieron con su propio vocabulario y Ʃnfasis.

Por ejemplo, en los escritos de Pablo, Ć©l a menudo habla de la salvación como un evento pasado: Ɖl nos salvó (Tit 3:5). Sin embargo, el autor de Hebreos generalmente habla de la salvación como un evento futuro, afirmado que seremos salvos si perseveramos hasta el final (cf. Heb 1:14; 9:28; 2:3–5, donde el autor equipara el mundo venidero con la salvación). Ahora, por supuesto, ambos autores entendieron ambas realidades, y ambos autores nos instan a tener la seguridad de una salvación pasada y de perseverar hasta el final, pero los autores las enfatizan de manera diferente.

De hecho, creo que las personas a menudo malinterpretan el libro de Hebreos cuando esperan que sea paulino. Por ejemplo, ĀæquĆ© pasarĆ­a si pensĆ”ramos que Pablo escribió el libro de Santiago? Santiago 2:24 serĆ­a bastante confuso, porque Pablo usa constantemente la palabra ā€œjustificarā€ para querer decir ā€œdeclarar justoā€ (Ro 3:28). La clave para entender Santiago 2:24 es entender que JesĆŗs (Lc 7:35) y Su medio hermano Jacobo usan la palabra ā€œjustificarā€ mĆ”s como la palabra en espaƱol para querer decir ā€œvindicar.ā€ Por lo tanto, Santiago 2:23 declara que Abraham fue contado como justo en GĆ©nesis 15:6 cuando creyó, pero no fue sino hasta 7 capĆ­tulos despuĆ©s que fue vindicado como creyente, cuando sacrificó a su hijo Isaac en el altar.

En otras palabras, creer que Pablo escribió Hebreos a menudo puede conducir a un estudio comparativo con otras frases paulinas que creo que pueden malinterpretar fÔcilmente el empuje y la severidad de las exhortaciones de la epístola a los Hebreos

Respondiendo a argumentos comunes a favor de la autorĆ­a paulina

Primero, algunos argumentan que el idioma de Hebreos es diferente al de Pablo porque Pablo generalmente escribía a los griegos y esta vez estaba escribiendo a los hebreos. Esto ciertamente podría explicar por qué se utiliza la Septuaginta. Sin embargo, ”cuÔn increíblemente extraño sería para Pablo escribir normalmente a los gentiles con un griego muy judío, pero luego, en su epístola a los Hebreos donde estÔ hablando con los judíos sobre cosas judías, él elige escribir en un griego mÔs clÔsico!

Segundo, algunos argumentan que Hebreos es diferente porque Pablo usó un secretario que influyó considerablemente en la gramÔtica. Si bien esto no explica por qué Pablo no incluyó su nombre en la carta, se puede encontrar un paralelo en 1 y 2 Pedro,
donde Silas ciertamente jugó un papel en refinar el griego de 1 Pedro (1 Pe 5:12).

Tercero, algunos argumentan que Hebreos fue un sermón que Pablo habló y que luego se escribió una pequeña exhortación al final (cf. Heb 13:22). Esto es posible y explicaría las muchas conexiones paulinas a lo largo del libro (Heb 13:23), así como las variaciones de estilo en la escritura. Sin embargo, es imposible de probar.

Entonces, ĀæquiĆ©n escribió el libro de Hebreos? Dios lo hizo. De hecho, creo que el autor de Hebreos no firmó la carta deliberadamente enfatizar Ćŗnicamente el mensaje que querĆ­a comunicar. Me encanta que incluso dentro del libro de Hebreos, el autor a menudo elimina intencionalmente referencias a otros autores humanos. Ɖl cita el Antiguo Testamento con frases como: ā€œuno ha testificado en cierto lugarā€ (2:6) o ā€œcomo Ɖl ha dichoā€ (4:3) o ā€œcomo dice el EspĆ­ritu Santoā€ (3:7).

Esto es a propósito. Ɖl no querĆ­a que sus lectores vieran un pasaje como davĆ­dico, sino como divino. No es solo algo que un humano frĆ”gil escribió hace aƱos; es algo que el Dios Todopoderoso estĆ” diciendo en este momento. (Heb 12:25) Y si esto era cierto para los Salmos, bueno, tambiĆ©n es cierto para nosotros cuando leemos el libro de Hebreos.

[1] Paul Ellingworth tiene mÔs información en su introducción a Hebreos en el NIGTC si deseas listas actuales de términos diferentes y diferencias gramaticales.

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as es licenciado en idiomas bĆ­blicos por The Master’s University y con MaestrĆ­a en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco aƱos como capellĆ”n del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos aƱos en la Ciudad de MĆ©xico. En la actualidad , estĆ” encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. JosĆ­as y su esposa Cristal tienen tres hijos.

El propósito de las parĆ”bolas

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El propósito de las parÔbolas

Ben C. Dunson

Nota del editor: Este es el undécimo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

En Mateo 13:10-17, JesĆŗs explica a Sus discĆ­pulos por quĆ© enseƱa en parĆ”bolas.

Por eso les hablo en parƔbolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden (v. 13).

Este pasaje puede parecer desconcertante al principio, en especial cuando Jesús indica que Su verdadera intención al hablar en parÔbolas es que la verdad sea ocultada de aquellos que estÔn afuera.

ĀæCómo debemos entender esto? Primero, JesĆŗs estĆ” enseƱando de manera clara que los secretos del reino de Dios son incomprensibles por medio del razonamiento y la intuición humana. JesĆŗs no estĆ” diciendo que nadie puede entender las parĆ”bolas o que Ɖl tiene la intención de esconder Su verdad de todas las personas. MĆ”s bien, JesĆŗs explica que, a fin de exaltar la gracia soberana de Dios, Dios en Su misericordia ha iluminado a algunos, a quienes Ā«se [les] ha concedido conocer los misterios del reino de los cielosĀ» (v. 11, Ć©nfasis agregado), para que puedan entender las verdades del reino de Dios. Aquellos a los que se les ha concedido el conocimiento de los secretos del reino les serĆ” dado Ā«mĆ”sĀ», mientras que aquellos que no han recibido tal conocimiento eventualmente les serĆ” quitada cualquier bendición que parezcan tener (v. 12). En otras palabras, aquellos a quienes se les ha concedido este regalo de parte de Dios continuarĆ”n creciendo en su fe, mientras que aquellos a los que no se les ha concedido este regalo perderĆ”n todo en el dĆ­a final.

En la medida en que los incrédulos continúen sin arrepentirse, se estÔn aislando de la gracia de Dios y se mantienen bajo Su juicio.

Segundo, muchos escuchan la predicación de JesĆŗs y rehĆŗsan creer lo que Ɖl dice. Estas son personas que Ā«venĀ» y sin embargo no ven verdaderamente, Ā«oyenĀ» y no oyen verdaderamente (v. 13). Estos son aquellos que son confrontados con las verdades del reino de Dios y no obstante, de manera obstinada, escogen rechazarlas. La enseƱanza de JesĆŗs en parĆ”bolas (la cual no puede ser entendida por aquellos sin la llave del conocimiento) es el juicio sobre su incredulidad, mientras que al mismo tiempo trae bendición para aquellos a quienes se les ha enseƱado el significado de las parĆ”bolas. En la medida en que los incrĆ©dulos continĆŗen sin arrepentirse, se estĆ”n aislando de la gracia de Dios y se mantienen bajo Su juicio. A los discĆ­pulos (y a todos los que se convertirĆ­an en discĆ­pulos despuĆ©s de ellos), por otro lado, se les ha concedido ojos para ver y oĆ­dos para oĆ­r a JesĆŗs; a ellos se les ha concedido los secretos del reino (vv. 11, 16). La misericordia de Dios ha sido extendida a los discĆ­pulos que, como muchos en las multitudes, en un tiempo rechazaban a Dios de manera ignorante y obstinada.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Ben C. Dunson
Ben C. Dunson

El Dr. Ben C. Dunson es el profesor asociado de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Dallas, Texas.

El Enojo de los Padres

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Tres –

El Enojo de los Padres

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 21 – Ira y misericordia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 21 – Ira y misericordia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ira-y-misericordia/

Carmen Espaillat: Es popular imaginar a un Dios tan amoroso, que nunca castigarĆ­a a nadie. Nancy Leigh DeMoss dice que las Escrituras lo describen de una forma mĆ”s completa.

Nancy Leigh DeMoss: La ira de Dios se une a su increĆ­ble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra, y si proclamas la una sin la otra, perviertes el Evangelio.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

¿Alguna vez has escuchado a alguien decir, «Yo amo al Dios del Nuevo Testamento, pero el Dios del Antiguo Testamento parece ser tan cruel y furioso»?

Nancy ha estado enseƱando del libro de Habacuc en el Antiguo Testamento, y estamos a punto de ver por quĆ© las dos partes de la Biblia describen exactamente al mismo Dios. AquĆ­ estĆ” Nancy, en la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, hoy estamos en el capĆ­tulo 3 de Habacuc y estaremos aquĆ­ durante las próximas sesiones. Vamos a estudiar esta oración de Habacuc, la oración que Habacuc oró despuĆ©s de encontrarse con el Dios que es alto, sublime y santo, quien estĆ” sentado en Su trono, el Dios que se venga de las naciones y de los individuos que lo desafĆ­an, este Dios santo.

Habacuc ora, y como vimos en la última sesión, dice, «Señor, estoy lleno de asombro y reverencia. Temo delante de tu presencia. Vengo delante de ti, con temor, porque tú eres un Dios asombroso, y he oído lo que has hecho. He oído lo que has dicho, y me hace temblar».

Y luego ora, como vimos en la Ćŗltima sesión. Ɖl ora por un avivamiento. Ā«SeƱor, aviva nuestros corazonesĀ». En esencia, ora asĆ­: Ā«da a conocer Tu obra en medio de los aƱos; en la ira, acuĆ©rdate de tener compasiónĀ».

Hemos dicho que por la causa de Cristo y por su muerte en la cruz en nuestro lugar, Dios tendrĆ” misericordia de aquellos que se arrepienten delante de Ɖl. Ahora, vamos a continuar hoy en el versĆ­culo 3, con la oración de Habacuc.

Probablemente hoy lleguemos hasta el versĆ­culo 12. Quiero que veamos que en esta oración, Habacuc recuerda las proezas de Dios en el pasado. Ɖl ve lo que Dios ha hecho.

Vuelve a considerar la historia de Israel. Recuerda lo que Dios hizo cuando liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, cuando los llevó por el desierto, y los llevó a la Tierra Prometida. Recuerda lo que sucedió en el Monte SinaĆ­, cuando Dios bajó y mostró Su gloria a Su pueblo y les dio la ley. Y recuerda la salvación y el juicio de Dios en la historia de Israel āˆ’el cuidado por su pueblo y la demostración de su poder.

Y mientras mira hacia el pasado, en su oración, mientras reconsidera, recuerda y revisa estas cosas, se recuerda a sí mismo que lo que Dios hizo en el pasado, lo puede volver a hacer hoy también. Esto le da fe para mirar hacia el futuro. Recuerda, «El justo por su fe vivirÔ». ¿Cómo desarrollamos la fe en Dios? Pues bien, la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios.

Cuando lees la Palabra de Dios, ves cómo es Dios. Ves cómo Ɖl ha actuado. Ves lo que ha hecho, Ves Su poder, Su majestad y Su grandeza. Y cuando ves que Dios dividió las aguas del Mar Rojo de par en par y llevó a Su pueblo a un lugar seguro y luego demolió a los egipcios en el mar, miras tus propias circunstancias y piensas, «”Wao! ĀæDios hizo eso? QuizĆ”s puede ayudarme a sobrepasar esto. Dios puede salvarme. Puede ayudarme a cruzar este Mar RojoĀ».

No puedo decirles cuÔntas veces he venido a una sesión de grabación, y me he sentido como si estuviera parada delante del Mar Rojo, esperando que las aguas se abran y diciendo, «Señor, no estoy lista. No veo las ideas como un todo. No sé cómo encajar todo esto».

Una y otra vez, he visto cómo Dios ha abierto las aguas del Mar Rojo y nos ha llevado al otro lado, a mí, a mi familia y a nuestro ministerio. Tú lo has visto en tu vida. Al leer la Palabra de Dios, se construye, se edifica tu fe. Tu fe se fortalece cuando ves lo que Dios ha hecho. Por cierto, esta es la importancia de conocer la historia bíblica y enseñar a tus hijos a conocer la historia bíblica.

Es triste decir que algunos de tus hijos saben mÔs acerca de películas contemporÔneas, de programas de televisión, canciones de música rock, comerciales, diferentes tipos de tecnología y lo que estÔ sucediendo en la actualidad. Ellos saben mucho mÔs de todo eso que lo que saben de la historia bíblica.

Ustedes dirĆ”n, «¿Necesitan saber todo eso? ¿Éxodo, LevĆ­tico y NĆŗmeros?Ā» SĆ­, porque ahĆ­ es donde aprenden quiĆ©n es Dios. AhĆ­ es donde venimos a adorarle y a tener fe en Ɖl.

La historia es «Su historia». Y si quieres ver a Dios activo y vivo y trabajando a tu favor hoy en día, es necesario volver atrÔs y familiarizarte con la forma en que Dios se ha actuado en el pasado. De hecho, puedes hacer que la historia bíblica y los eventos de la Biblia formen parte de tu vida de oración, como hace Habacuc en esta oración.

Pasa revista a lo que Dios ha hecho. No hay nada de malo en venir delante de Dios y decir, «Dios, recuerdo cuando hiciste esto. Recuerdo cuando hiciste aquello. Recuerdo cuando hiciste lo otro».

«Y Señor, cuando pienso en lo que hiciste en la cruz, cómo juzgaste el pecado y derrotaste a SatanÔs, y recuerdo Señor lo que hiciste en la iglesia primitiva, y recuerdo, Señor, lo que hiciste en este caso y en este otro caso»; eso aviva la fe en nuestros corazones y nos ayuda a atrevernos a pedirle a Dios que se manifieste en nuestros días y que haga una nueva obra de avivamiento.

Por lo tanto, vamos a ver, comenzando en el versículo 3, esta pequeña lección de historia, y recuerden que los eventos que estamos viendo en esta ocasión se refieren a hechos del pasado, pero también describen la manera en que Dios trabaja en la actualidad y la manera como obrarÔ en el futuro.

Versículo 3, «Dios viene de TemÔn, y el Santo, del monte ParÔn». Ahora, estas son referencias a las regiones del sur de JudÔ, donde Dios había hecho grandes milagros cuando sacó a Su pueblo del cautiverio en Egipto a la Tierra Prometida.

Allí era donde estaba ubicado el Monte Sinaí, donde Dios visitó a Su pueblo y se reveló a ellos en impresionante majestad, poder y gloria. «Dios viene de TemÔn, y el Santo, del monte ParÔn».

Ā«Su resplandor es como la luzĀ». Esa es una descripción de la luz sobrenatural de Dios (shekinah). LeĆ­mos a principios de esta serie, en el libro de Ɖxodo acerca de los relĆ”mpagos y los truenos y las voces como trompetas. La luz sobrenatural de Dios (shekinah) visitó a Su pueblo en el SinaĆ­, luego los llevó por el desierto durante cuarenta aƱos y los llevó a la Tierra Prometida.

«Su esplendor cubre los cielos y de su alabanza estÔ llena la tierra. Selah». Esa palabra selah es una palabra que solo se utiliza en las Escrituras en el libro de los Salmos, y la única excepción son las tres veces que se utiliza en este capítulo de Habacuc.

La palabra Selah -no sabemos exactamente lo que significa. Probablemente se trate de una notación musical. Por lo general se cree que indica una pausa. ‘DetĆ©ngase un momento a pensar’. PodrĆ­a ser, algo asĆ­ como que hubiera mĆŗsica en su iglesia, y ustedes hicieran una pausa mientras los mĆŗsicos tocan un pequeƱo interludio o quizĆ”s aceleraran el ritmo en la próxima estrofa o cambiaran a un tono mĆ”s alto en la siguiente estrofa.

Es como si fuera un interludio donde hay un cambio en la mĆŗsica, que nos da la oportunidad de detenernos a pensar en lo que acabamos de leer. Veremos que esto sucede tres veces en este pasaje.

Ā«De su alabanza estĆ” llena la tierra. SelahĀ». ĀæRecuerdas lo que leĆ­mos en el capĆ­tulo 2? Ā«Pues la tierra se llenarĆ” del conocimiento de la gloria del SEƑOR como las aguas cubren el marĀ» (versĆ­culo 14). De su alabanza estĆ” llena la tierra.

El pasado domingo, cantamos en nuestra iglesia un coro bien conocido, «Padre, te amamos, te adoramos, te alabamos», pero me quedé pensando en la última línea de ese coro mientas lo cantaba una y otra vez: «Glorifica tu nombre en toda la tierra».

«Glorifícate. Glorifícate. Glorifica tu nombre en toda la tierra.» Y cuando Habacuc reflexiona sobre ese día en el que la tierra estarÔ llena del esplendor y de la gloria de Dios, eso lo motiva a orar, «Oh Señor, que sea así en nuestros días».

«Y que así sea por fe en los días por venir. Glorifícate, en toda la tierra». Versículo 4, «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano, y allí se oculta su poder».

Ahora bien, creo que esto describe lo que pasó en el Monte Sinaí, cuando Dios se dio a conocer a los hijos de Israel. «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano».

Y esta interesante frase, Ā«y allĆ­ se oculta su poderĀ». Ahora bien, cuando leemos este recuento en Ɖxodo capĆ­tulo 19, parece que Dios mostró Su poder, y ciertamente fue asĆ­. Pero a pesar de que los israelitas vieron el poder de Dios, en aquel dĆ­a, en ese momento grandioso y espectacular, con relĆ”mpagos, truenos y voces, las Escrituras dicen que Su poder estaba velado.

Ellos solamente vieron una diminuta parte de la grandiosa majestad y el poder de Dios. SerĆ­a como mirar al sol para ver la plenitud del poder de Dios, mirarlo de frente en todo Su esplendor y gloria.

Nos cegarĆ­a, y Dios sabe que si alguna vez lo llegĆ”ramos a ver de frente por completo, sin que Ɖl velara Su poder y Su majestad y Su gloria, nos cegarĆ­a la vista. Nos destruirĆ­a.

AsĆ­ que allĆ­ estaba escondido Su poder. Nos dio un vistazo, pero solo un vistazo. VersĆ­culo cinco, Ā«Delante de Ɖl va la pestilencia, y la plaga sigue sus pasos. Se detuvo, e hizo temblar la tierra, miró e hizo estremecerse a las nacionesĀ» (Habacuc 3:5-6).

Piensa en esa frase. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Piensen en el poder de una mirada de Dios. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Sabes, pensamos que somos tan poderosas. Pensamos que tenemos tanto poder. Creemos que las naciones de la tierra son tan fuertes. Todo lo que Dios tiene que hacer es mirar, y las naciones temblarÔn.

«Sí, se desmoronaron los montes perpetuos, se hundieron las colinas antiguas». (versículo 6) Bueno, eso no parece tener sentido. Si las montañas son eternas, perpetuas ¿cómo se pueden mover? Si son perpetuas, ¿cómo se pueden hundir?

Ese es el punto. Parecen ser eternas. Parecen ser perpetuas, pero cuando Dios las mira, desaparecen. Y luego dice «Sus caminos son eternos» (Habacuc 3:6).

Dios es el único que es eterno. Pensamos que las montañas son tan grandes. Pensamos que los esposos nunca van a cambiar, que los hijos nunca llegarÔn a creer, que las situaciones en tu iglesia o en tu trabajo nunca van a cambiar.

”Son montañas! No se moverÔn. No se pueden mover. No se mueven. Las montañas no se mueven pero Dios dice, «Se mueven cuando yo las miro». Dios puede hacer que tiemblen. Dios puede sacudirlas.

Hemos visto en nuestros países cómo las cosas cambian de un momento a otro, con desastres naturales en las zonas del país donde pensÔbamos que eran seguras, y nos parecía que estÔbamos a salvo, y casas que pensÔbamos que estaban bien construidas.

Y luego viene una tormenta de algĆŗn tipo y se desmoronan. Dios es poderoso. Sus caminos son eternos. Todo puede cambiar. Todo cambiarĆ”, pero Dios nunca cambia.

Lee lo que dice el Salmo 102 acerca de Dios,

Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerÔn, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarÔn, como vestido los mudarÔs, y serÔn cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrÔn fin (Salmo 102:25-27).

Las situaciones en tu vida que piensas que nunca cambiarĆ”n, Dios las puede cambiar. Dios puede cambiar esas situaciones. Las cosas que piensas que estĆ”n estables, cambiarĆ”n, para que te des cuenta de que Dios es fiel y que Ɖl nunca cambia.

Me encanta ese versículo de Hebreos capítulo 12, versículo 27. Esta es una parÔfrasis: «Las cosas que pueden ser sacudidas, todas las cosas creadas, las cosas que pueden ser sacudidas, serÔn sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, es decir, Dios y las realidades eternas, aquellas cosas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes».

Escúchame, si estÔs poniendo tu seguridad en las cosas o en las personas que pueden cambiar, vas a ser una persona insegura. La seguridad viene de poner tu confianza en un Dios que no puede cambiar.

Las cosas que pueden ser sacudidas, serÔn sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes. Cuando nuestro mundo se sacude nos damos cuenta de lo que realmente creemos y si nuestro fundamento es lo suficientemente sólido y lo suficientemente fuerte para perdurar. Si tu fundamento es cualquier cosa que no sea Dios, cuando llegue la tormenta, tu casa se desmoronarÔ.

Si tu vida estƔ enraizada y fundada en Dios, que es inmutable, estarƔs segura, independientemente de las tormentas que se crucen en tu camino.

Versículo 7, «Bajo aflicción vi las tiendas de CusÔn, temblaban las tiendas de la tierra de MadiÔn». CusÔn y MadiÔn eran dos tribus nómadas del sur, y cuando vieron la llegada, la presencia y el poder de Dios, se atemorizaron.

Es por eso que necesitamos orar al SeƱor para que nos visite con Su poder, con Su presencia y Su gloria en nuestros dƭas. Cuando oramos por un avivamiento, estamos orando para que la gente tiemble ante la presencia de Dios.

VersĆ­culo 8,

ĀæTe indignaste, SEƑOR, contra los rĆ­os? ĀæContra los rĆ­os fue tu ira, contra el mar tu furor, cuando montaste en tus caballos, en tus carros de victoria?

Hay mucho que decir sobre la ira de Dios en este pasaje. Vemos un retrato de un Dios guerrero, un Dios que estÔ en marcha. «Montaste en tus caballos, en tus carros de victoria». Es una imagen de Dios de la que no se habla mucho en la actualidad.

Preferimos la imagen del dulce Jesús, humilde y manso. Ahora, ese es un aspecto de Dios. Ahí estÔ el corazón tierno de Dios. Es el Dios que es como una madre que amamanta. También el corazón de Cristo, que no quebrarÔ la caña cascada ni levantarÔ su voz en las calles.

EstƔ ese aspecto del carƔcter de Dios, pero tambiƩn hay un aspecto del carƔcter de Dios que es feroz, asombroso y airado, y estƔ la ira de Dios que tendremos que enfrentar si no estamos en Cristo.

El Dios guerrero, el Dios que procura la salvación de Su pueblo, «se montó en sus carros de victoria». Esa es una frase clave del libro de Habacuc. Dios se mueve para salvar a Su pueblo, pero también se mueve para juzgar a los impíos.

No podemos tener la salvación del pueblo de Dios sin el juicio de los impíos, así que esta frase nos habla de la ira de Dios. Creo que una de las razones por las cuales nuestros métodos de evangelización tienen tan poco éxito hoy y las personas no estÔn tomando en serio el Evangelio es porque no hay convicción de pecado, no vemos a las personas pidiéndole a Dios que los salve.

Ves a la gente que se ríe un poco de las cosas espirituales. Creo que una de las razones es porque se nos ha enseñado muy poco sobre la ira y la justicia de un Dios guerrero que odia el pecado. La gente no tiene temor de Dios. La gente no teme la ira de Dios. La gente no teme pasarse la eternidad separada de Dios. No temen el infierno, así que, ¿a quién le importa ir al cielo si no hay un infierno que tenemos que evitar?

Si Dios no es un Dios de ira y venganza, ¿por qué tenemos que acudir a Cristo en busca de refugio? La gracia, la misericordia, el amor, la compasión y la mansedumbre de Dios no se convierten en algo valioso para ti si no has visto la ira de Dios.

Así que, ¿qué hacemos en nuestras iglesias? Jugamos, comemos, tenemos atracciones, cosas para que la gente venga, ostentación, glamour, celebridades, grandes programas, música alta y todas las cosas para tratar que la gente se interese en Dios.

Les voy a decir algo. Cuando Dios se presente, la gente se interesarƔ en Dios. Ahora, es posible que salgan corriendo. Es posible que se resistan; es posible que huyan, pero no se van a quedar sentados como un Ɣrbol plantado. Van a hacer algo.

Algunas veces me canso de los servicios en las iglesias donde la gente escucha la verdad, escuchan las Escrituras, escuchan al pastor derramar su corazón, y no hacen nada. Se quedan sentados. No responden.

Necesitamos proclamar hoy el aspecto de Dios que es la ira y el juicio y la furia, el Dios guerrero que viene para salvar a Su pueblo y para el juicio de aquellos que no tienen a Cristo.

Necesitamos un Dios temible. Necesitamos un Dios santo a quien adorar. Ustedes dirÔn, «Bueno, eso a la gente no le gusta. Eso no es ser sensible a las necesidades de los que estÔn buscando a Dios. Eso no es muy amistoso para los que estÔn buscando a Dios. «

Las Escrituras dicen que Ā«No hay quien busque a DiosĀ». EscĆŗchenme bien, si Dios no atrae nuestros corazones hacia Ɖl, nunca lo buscaremos, pero Dios sale a buscar y atraer a la gente a la fe en Cristo, y Ɖl lo harĆ” cuando levantemos la cruz.

Pero, ¿qué es la cruz? Es la ira de Dios contra el pecado. Es la santidad de Dios, la gloria de Dios desplegada. Así que el versículo 9, sobre este Dios guerrero, «Tu arco fue desnudado por completo, las varas de castigo fueron juradas. Selah.» Pausa. Piensen en ese aspecto de Dios.

Por cierto, no estoy diciendo que debemos presentarnos como personas llenas de ira hacia los pecadores. Nosotras, al proclamar la ira de Dios, tenemos que hacerlo con un corazón quebrantado, con ternura, sintiendo compasión por el hecho de que estÔn perdidos y sin Cristo, estÔn en circunstancias desesperadas, terribles.

No estamos felices por la ira de Dios. No debemos dar la impresión de ser gente airada, pero sí debemos darnos cuenta de que tenemos a un Dios que estÔ airado contra el pecado, que odia el pecado y que lo juzgarÔ.

Con ríos hendiste la tierra. Te vieron los montes y temblaron, el diluvio de aguas pasó; dio el abismo su voz, levantó en alto sus manos. (Versículos 9-10).

Y aquí se hace referencia a tantos sucesos de la historia de la redención de Israel- el Monte Sinaí, donde las montañas se retorcían y temblaban, el Mar Rojo, donde las aguas se dividieron y luego volvieron enfurecidas sobre el ejército de Egipto.

VersĆ­culo 11:

El sol y la luna se detuvieron en su sitio; a la luz de tus saetas se fueron, al resplandor de tu lanza fulgurante. Con indignación marchaste por la tierra; con ira hollaste las naciones (Habacuc 3:11-12).

Mientras meditaba en ese versículo ayer, me vino a la mente una estrofa que se escribió en un contexto totalmente diferente, pero creo que es un relato de lo que se describe aquí: «Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor».

Ustedes dirĆ”n «”SĆ­! Dios vuelveĀ». Dios vuelve. Ɖl es un Dios guerrero. Ā«Ha pisoteado las uvas de su ira para extraer su vino. Ha desencadenado el relĆ”mpago fatĆ­dico de su espada, terrible y veloz. Su verdad marcha hacia adelanteĀ». 1

Tenemos un Dios guerrero que marcha sobre la tierra enfurecido y trilla a las naciones en su ira. Y ese es el Dios que puso toda esa ira sobre su precioso Hijo, el unigénito, Jesucristo, en la cruz. Toda la ira que esta tierra pecadora merece, la colocó sobre Cristo.

Es por eso que cuando miras a Cristo y crees en Ɖl, tĆŗ como pecadora, mirando a Cristo, el Salvador justo, tĆŗ le entregas a Ɖl tu pecado. Ɖl se hizo pecado por ti, para que pudieras ser hecha justicia de Dios en Ɖl. Piensa de quĆ© has escapado huyendo a Cristo en fe en busca de refugio. La cruz se vuelve preciosa cuando ves que es un Dios que abandonó a su Hijo, un Dios que marchó en furia e ira para que tĆŗ pudieras tener su gracia y su misericordia.

No es un Dios quejumbroso del que estamos leyendo aquí, que sólo atiende nuestros caprichos y nos mima en nuestras indiscreciones y toma a la ligera nuestros pecados. Del que estamos hablando es un Dios santo.

Lo que ves en este pasaje, al continuar, es cómo la ira de Dios se une a Su increíble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra. Y si proclamas una cosa sin la otra, perviertes el Evangelio.

El juicio y la salvación, siempre van de la mano en la Escritura. Siempre van en vías paralelas. No podemos tener una cosa sin la otra. El juicio sin misericordia, lleva al terror y a la desesperación.

La misericordia sin el juicio es patética. No es el Evangelio en lo mÔs mínimo. No es el verdadero Evangelio. ¿Para qué necesitaríamos la misericordia de Dios si no hubiera nada de qué salvarse, si no hubiera ira y juicio de Dios de qué salvarse?

Alabado sea Dios, Ɖl es un Dios de ira; alabado sea Dios, Ɖl es un Dios de misericordia. Ɖl es un Dios de juicio y un Dios de salvación. Si adoras a Dios, tienes que adorarlo por completo. No podemos tener una cosa sin la otra.

Carmen: La justicia de Dios hace que la misericordia de Dios sea algo notable. Nancy Lee DeMoss nos ha ayudado a verlo con claridad. Vas a oĆ­r a tus amigos y a otras personas en los medios de comunicación hablando del amor de Dios.

Sin embargo, la ira justa de Dios no es un tema muy popular. El problema es que no podemos tener una cosa sin la otra y no podemos entender que es así sin saber realmente lo que la Biblia dice. ¿EstÔs permitiendo que la Biblia moldee tu pensamiento cada día?

¿Y estÔs permitiendo que toda la Biblia moldee tu pensamiento? Es fÔcil pasar por alto ciertas partes de la Biblia, como Habacuc, un libro corto en la sección final del Antiguo Testamento.

La serie actual de Nancy, Habacuc: del temor a la fe , nos ha mostrado lo fascinante y lo pertinente que es este libro. Es importante conocer toda la Palabra de Dios.

ĀæCantas en la iglesia? ĀæOfrendas? ĀæAplaudes? ĀæTiemblas? SĆ­, dije ‘tiemblas’. Suena extraƱo para mĆ­ tambiĆ©n, pero despuĆ©s de nuestro próximo programa, entenderemos mejor por quĆ© temblar es una respuesta adecuada ante la presencia de Dios. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

1 «Himno de la Batalla de la República» Julia Ward Howe [Traducción libre].

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

(2): el arrepentimiento

MiƩrcoles 28 Octubre

ArrepentĆ­os y convertĆ­os, para que sean borrados vuestros pecados.
Hechos 3:19

Su benignidad te guĆ­a al arrepentimiento.
Romanos 2:4

La Biblia y su vocabulario

(2): el arrepentimiento

Esta palabra tiende también a desaparecer del lenguaje religioso contemporÔneo, sin embargo, ocupa un lugar importante en la Biblia, porque todos los hombres deben arrepentirse. No hay otro camino para entrar en relación con Dios. El evangelio anunciado por el apóstol Pablo se basa en estos dos puntos: el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:21)

El arrepentimiento es una obra de Dios en el alma. No es un simple cambio de actitud exterior. El verdadero arrepentimiento comienza cuando reconozco el desorden moral en el que estoy por naturaleza. Es el despertar de la conciencia que se vuelve a Dios. El hombre que se arrepiente emite un juicio sincero sobre el mal que cometió. QuizÔ no se trate de un pecado particularmente grave, sino del conjunto de una vida en la que no se le dio lugar a Dios. El arrepentimiento se manifiesta mediante la confesión de nuestro estado moral a Dios, porque es a él a quien hemos ofendido (Salmo 51:4).

En el arrepentimiento también hay una luz de esperanza, un llamado a la misericordia divina, el sentimiento de que la benignidad de Dios nos guía. Dios no quiere la muerte del pecador; al contrario, desea concederle su gracia, su perdón, precisamente porque Jesús llevó en la cruz todo el juicio que merecía nuestra conducta hacia él.

El arrepentimiento conlleva un cambio completo en la conducta del creyente: es la conversión. Da al corazón el gozo de estar en armonĆ­a con Dios: ā€œHabrÔ… gozo en el cielo por un pecador que se arrepienteā€ (Lucas 15:7).

Deuteronomio 22 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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