Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 23 ā Espera
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Carmen Espaillat: Esperar es una de las cosas mĆ”s difĆciles que se nos puede pedir. Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de SaladĆn, nos explica lo que nos da el poder para hacerlo.
Nancy Leigh DeMoss: Esperamos por fe, sabiendo que en Dios, hay mĆ”s para nosotras; que un dĆa Dios nos darĆ” cuerpos glorificados; que tendremos una eternidad sin dolor, sin pena y sin muerte. Y con ansias esperamos por esto.
Carmen: La vida a veces parece un embotellamiento de trƔfico. Uno tiene grandes esperanzas e ideas, pero siempre hay algo que bloquea nuestro progreso.
Hay dĆas en que parece que avanzamos solo pulgadas en nuestros planes, proyectos, y sueƱos. El profeta Habacuc entenderĆa esto. Vamos a ver lo que Ć©l aprendió acerca de esperar mientras continuamos en nuestra serie, Habacuc: del temor a la fe .
Nancy: Al llegar al final de Habacuc āestamos en el Ćŗltimo pĆ”rrafo del capĆtulo 3 Habacuc estĆ” orando al SeƱor. Ćl estĆ” respondiendo a las cosas que Ć©l ha visto; las cosas de las cuales ha sido testigo; las cosas que Dios le ha revelado a Ć©l – sobre el carĆ”cter de Dios, la santidad de Dios, la gloria de Dios, sobre el plan de Dios, y los propósitos de Dios.
Ćl ve que se avecina un juicio. El reino de Babilonia serĆ” el instrumento utilizado por Dios para castigar al pueblo judĆo por sus caminos perversos. Pero, Dios va a traer tambiĆ©n juicio al pueblo de Babilonia. Ellos van a cosechar lo que han sembrado, es como si toda la visión fuera demasiado, como para que Habacuc lo pudiera manejar. A la luz de lo que Ć©l habĆa visto, Ć©l dice en el versĆculo 16:
Ā«OĆ, y se estremecieron mis entraƱas; a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy.Ā»
Y en la Ćŗltima vimos que Habacuc tembló ante la revelación de la gloria de Dios -la revelación del poder de Dios, de la ira de Dios. Ćl tembló ante el inminente juicio y la persecución que venĆa. Ćl tembló ante el juicio que hasta los justos iban a experimentar porque vivĆan en una nación corrupta.
Yo pienso en el hecho de que no solo Habacuc tembló ante este pensamiento, sino también que a través de la historia del pueblo de Dios, también muchas personas de Su pueblo han sido perseguidas, incluso muchos de los justos.
Aquellos que andan por fe son perseguidos por su fe, o han tenido que sufrir junto a los injustos. Piensa en el apóstol Pablo -cuando él se convirtió, Dios dijo, «Yo le mostraré cuÔnto él ha de sufrir por Mi causa».
Ćl sabĆa que su vida de servicio a Cristo no serĆa fĆ”cil, y que conllevarĆa sufrimiento. Pablo dijo en Hechos capĆtulo 20, Ā«El EspĆritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones (versĆculo 23).
ĀæPuedes imaginarte estar en el ministerio, y saber que esa es la Ćŗnica cosa que muy seguramente ocurrirĆ”? HabrĆ” pruebas. HabrĆ” luchas.
La vida de fe, que es de lo que estamos hablando en este libro, «El justo por la fe vivirÔ», es una vida que también incluye aflicción (Habacuc 2:4; Romanos 1:17).
Los problemas vienen, pero sabemos que por encima de los problemas, la salvación viene. Dios estĆ” siempre obrando para la salvación de Su pueblo. Seguimos habitando en el exilio. No hemos llegado a casa todavĆa. TodavĆa no se han cumplido todas las promesas de Dios. Se cumplirĆ”n todas, y la forma como sobrevivimos aquĆ es ejercitĆ”ndonos en la fe, en las promesas de Dios. Ā«El justo por la fe vivirÔ», aun cuando sabe que vendrĆ”n aflicciones.
Entonces, como una expresión de fe, Habacuc hace dos cosas (y vemos esto en el último pÔrrafo del libro de Habacuc). Vamos a ver una de estas hoy. Y Veremos la otra en la próxima sesión.
Pero primero, como una expresión de fe, Habacuc dice, versĆculo 16, Ā«Tiemblo. Tengo miedo, en parte, por lo que ha de suceder. Yo sĆ© que cosas terribles vienen, y aĆŗn asĆ esperarĆ© tranquilamenteĀ».
Algunas de sus traducciones dicen, «Esperaré pacientemente». Esperaré tranquilamente, como una expresión de fe, a pesar de lo que sé que sucederÔ. Los babilonios vienen, el pueblo de Dios va a ser disciplinado, Dios va a derramar Su ira sobre esta Tierra.
Pero Habacuc dice Ā«TodavĆa, yo esperarĆ© tranquilamente. El solo pensamiento me hace temblarĀ». No es como si Ć©l hubiera enterrado su cabeza en la arena, pretendiendo que nada ocurrirĆa o pensando que Ć©l iba a escapar de todo esto.
Ā«Yo sĆ© que esto va a suceder. Yo sĆ© que serĆ© afectado, pero aĆŗn asĆ yo esperarĆ© tranquilamenteĀ». ĀæQuĆ© estĆ” esperando Ć©l? Ćl dice, Ā«Tranquilo espero el dĆa de la angustia, al pueblo que se levantarĆ” para invadirnosĀ» (versĆculo 16).
«Vamos a ser invadidos, pero por encima de esto, Dios va a vindicar Su justicia; Dios se va a glorificar a sà mismo; los babilonios serÔn aplastados; Dios tendrÔ la victoria, y yo esperaré que todo esto suceda, y esperaré tranquilamente. Yo voy a esperar pacientemente».
Ā«No voy a esforzarme o a estar tenso o alterado, frenĆ©tico, diciendo, «¿QuĆ© va a suceder?Ā» o «¿QuĆ© vamos a hacer? No voy a doblegarme ante esto. SĆ, me hace temblar, pero voy a esperar. Voy a esperar por feĀ».
Solo quiero asegurarles, amigas, -los babilonios tal vez no vayan a invadir este paĆs, pero entre nosotras y el Cielo, ustedes tendrĆ”n que caminar a travĆ©s de sufrimiento y del dolor.
Tal vez sean tus hijos. Tal vez sea tu matrimonio. Algunas de ustedes estƔn caminando a travƩs de esto ahora. El dolor parece intolerable en algunos momentos. CaminarƔs a travƩs de esto en tu trabajo; caminarƔs a travƩs de esto en tu iglesia; caminarƔs a travƩs de esto en tus relaciones.
Nuestra nación puede experimentar esto. Al orar por avivamiento en nuestra nación, yo pienso que no podemos esperar ver un avivamiento en esta nación que ha sido tan bendecida y prosperada, sin que haya sufrimiento; sin que haya alguna aflicción o persecución, y nos hace temblar el pensar lo que esto puede implicar, lo que esto puede conllevar. Cuando ores a Dios, «Lo que sea, Señor, que implique para que puedas alcanzar el corazón de mi hijo, de mi nieto , de mi nieta, de mi hija», eso te hace temblar el solo pensar lo que esto pueda significar, lo que pueda ser, cómo pudiera esto lucir.
Cuando ores Ā«SeƱor, santifĆcame. Saca de mi corazón todo pecado y toda maldadĀ», esto te harĆ” temblar al pensar lo que puede significar, lo que puede implicar. Mas por fe, puedes decir, Ā«Yo lo soportarĆ© tranquilamente. Yo esperarĆ© por el dĆa en que Dios dirija su ira contra mis opresores, y Dios salve y redima y rescate a Su puebloĀ».
IsaĆas capĆtulo 64 nos dice que desde tiempos antiguos, Ā«No habĆan escuchado ni dado oĆdos, ni ojo habĆa visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en ĆlĀ».
Esperar en el Señor en tiempos de problemas y aflicción es una expresión de fe, y ¿cómo vive el justo? «El justo por la fe vivirÔ» (Habacuc 2:4).
Cuando tĆŗ puedes esperar en el SeƱor y no vivir en un estado de mente perturbado, estĆ”s ejercitando la fe, sabiendo que Dios enderezarĆ” todo lo torcido. Que Ćl cumplirĆ” Sus promesas. Espera en el SeƱor.
Romanos capĆtulo 8 nos dice que toda la creación, incluso la creación inanimada – el planeta – se retuerce de dolor ( ver versĆculo 22). Gime como un niƱo al nacer. ĀæY quĆ© estĆ” haciendo? EstĆ” esperando que Dios redima la tierra.
Dice que aun nosotros, no solo la creación, Ā«sino que tambiĆ©n nosotros mismos, que tenemos las primicias del EspĆritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpoĀ» (versĆculo 23, parafraseado).
Hay gemidos saliendo de nuestra tierra. Lo podemos ver en los desastres naturales, la tierra gime y se retuerce con dolores como de parto, esperando por Dios para un Cielo nuevo y una tierra nueva.
Pero nosotros que tenemos al EspĆritu en nosotras, gemimos; nos retorcemos, pero esperamos con entusiasmo que Dios termine la historia. Esperamos que Dios venga y nos reivindique. Esperamos que Dios ejecute Su justicia y Su salvación en la tierra. Esperamos que Dios nos libre de estos cuerpos dĆ©biles, demandantes y falibles. Y esto lo esperamos con ansias.
Esperamos por fe, sabiendo que Dios tiene guardado algo mĆ”s para nosotras; que un dĆa Dios nos darĆ” cuerpos glorificados. Tendremos una eternidad sin dolor y sin quebranto y sin muerte. Y esperamos por esto con ansiedad.
Cuando tu cuerpo es sacudido por el dolor de la artritis o del cĆ”ncer, o comienzas a perder la mente por el Alzheimer’s, y ves la debilidad y fragilidad de estos cuerpos humanos, Āæacaso no esperas con ansias?
Cuando ves como le sucede esto a tus seres queridos . ĀæNo esperas con ansias. por el dĆa en que todo esto quede atrĆ”s, y que todas las cosas sean hechas nuevas? Ansiosamente esperamos que esto ocurra.
Pablo sigue diciendo en Romanos 8, Ā«Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanzaĀ». (versĆculo 24). Si lo pudieras ver, si lo pudieras experimentar todo ahora, entonces no requerirĆa de la fe.
«¿Por quĆ© esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamosĀ» (versĆculo 24b-25). Pablo dice que esperamos ansiosamente, y que esperamos pacientemente. ĀæY cómo hacemos esto? Por fe. ĀæCómo vive el justo? Por fe.
Esperamos con entusiasmo. Esperamos con paciencia. Dios estÔ en el proceso de hacer todas las cosas nuevas. ¿Entonces qué haces? Esperas en el Señor.
Ahora, no sĆ© tĆŗ pero yo a veces, encuentro muy difĆcil esperar. ĀæAlguna vez te has encontrado esperando para que Dios se mueva, que haga algo, o esperando que Dios obre, y tu fe como que merma, se debilita y caes en la incredulidad?
A veces incluso te encuentras diciendo, Ā«Dios, Ā”es duro esperar! Es duro cuando no puedo ver. Es duro esperar pacientemente. TodavĆa estoy temblando. Yo veo lo que va a suceder, y lucho con esperar. Mas yo quiero ver que suceda algo ahora!Ā»
Yo creo que el esperar es difĆcil para todas nosotras. Demanda de fe, y no estĆ” en nuestra naturaleza el esperar. Es por esto que tenemos que mantener nuestros ojos puestos en el SeƱor y en la meta final. Yo lucho con esperar y ver cómo Dios va a resolver todas las cosas, y quiero que Dios se apresure. quiero que Ćl resuelva las cosas mĆ”s rĆ”pido. Quiero ver el final de la historia mĆ”s rĆ”pidamente.
Pero Dios dice, «No. Aprende a esperar». Espera en el Señor. Hace un tiempo encontré un poema, escrito por un hombre que ya estÔ en la presencia del Señor.
Tuve el privilegio de sentarme bajo las enseñanzas de su ministerio en San Antonio, hace unos años. Su nombre era Russell Kelfer, y escribió un poema acerca de esperar. Este poema ha sido publicado en un librito hermoso como parte de un diario.
DĆ©jenme leerles este poema, porque describe el proceso por el que Dios nos lleva mientras aprendemos a esperar en Ćl.
El poema de la espera
Desesperadamente, impotentemente, y con nostalgia, gritĆ©; Tranquilamente, pacientemente, amorosamente, Dios respondió. DemandĆ© y clamĆ© por una pista de mi destinoā¦Y el Maestro tiernamente dijo, Ā«EsperaĀ».
«¿Espera? ¿Tú dices espera?» Respondà indignada, «Señor, yo necesito respuestas, yo necesito saber por qué!» ¿Se ha acortado Tu mano? ¿O no has escuchado? Por fe he pedido, y reclamo Tu Palabra.
Mi futuro y todo lo que se relaciona conmigo, pende de un hilo, Āæy TĆŗ me pides que espere?Ā» Estoy necesitando un Ā«sĆĀ», una luz verde. O incluso un Ā«noĀ» al cual me resignarĆ©.
Tu prometiste amado Señor, que si creemos, nosotros solo tenemos que pedir, y se nos darÔ. Señor, he estado pidiendo, y este es mi clamor: ”Estoy cansada de pedir! Necesito una respuesta.
Entonces, tranquilamente, suavemente, supe sobre mi destino, cuando mi Maestro respondió otra vez, «Espera». Entonces me desplomé en mi silla, derrotada y consumida. Y me quejé a Dios, «Entonces, estoy esperando⦠¿pero qué espero?»
ParecĆa como si Ćl se arrodillara y Sus ojos se encontraran con los mĆos⦠Y el tiernamente me dijo, Ā«Yo puedo darte una seƱal. Yo pudiera batir el cielo y oscurecer el sol. Yo pudiera levantar a los muertos y hacer que las montaƱas corran.
Yo pudiera darte todo lo que buscas y satisfecha estarĆas. TĆŗ tendrĆas lo que quieres, pero no me conocerĆas a MĆ. No conocerĆas la profundidad de Mi amor por cada santo. No sabrĆas sobre el poder que le doy al dĆ©bil.
No aprenderĆas a ver a travĆ©s de las nubes de la desesperación. No aprenderĆas a confiar con el solo saber que Yo estoy ahĆ. TĆŗ no conocerĆas el gozo de descansar en MĆ, cuando la oscuridad y el silencio es todo lo que puedes ver.
TĆŗ nunca conocerĆas la plenitud del amor, cuando la paz de Mi espĆritu descienda como una paloma. TĆŗ sabrĆas que Yo doy, que salvo, pero no conocerĆas la profundidad del latido de Mi corazón.
El brillo de Mi consuelo en las madrugadas⦠La fe que te doy cuando caminas sin ver. La profundidad que existe mÔs allÔ de simplemente recibir lo que pides de un Dios infinito que hace que lo que tienes perdure.
TĆŗ nunca sabrĆas, si tu dolor rĆ”pidamente desaparece, lo que significa que Mi gracia te baste. SĆ, tus mĆ”s preciados sueƱos se harĆan realidad de un dĆa a otro, pero oh, Ā”quĆ© lamentable serĆa el perder de vista lo que Yo estoy haciendo en ti!
Entonces, haz silencio hija mĆa , y con el tiempo verĆ”s, que el mayor de los regalos es realmente conocerme a MĆ. Y aunque mis respuestas parezcan llegar muy tarde, mi respuesta mĆ”s dulce sigue siendo Ā«ESPERAĀ».
Espera. Espera en el SeƱor. Aquellos que esperan en el SeƱor nunca serƔn decepcionados.
Carmen: Dios te llevarÔ a pensarlo dos veces antes de quejarte, cuando tengas que hacer algo que conlleve esperar, asà nos lo recordaba Nancy Leigh DeMoss en esta sesión.
Cuando finalmente llega el tiempo en que un bebé deja de usar un pacificador, la primera noche sin este puede ser un tiempo de prueba. Es un tiempo de sufrimiento que es bueno -enseñÔndole al niño que es tiempo de dejar cosas que él o ella no necesita mÔs. El sufrimiento quita también de nosotros algunos de nuestros «pacificadores» o muletas. Para terminar la sesión de hoy aquà estÔ Nancy.
Nancy: ĀæHay impaciencia en sus corazones porque quieren que se Dios mueva, que Dios obre? ĀæHas sido impaciente con Ćl, diciĆ©ndole, «”SeƱor, pero hazlo ahora! ArrĆ©glalo ahora. Ā”CĆ”mbialo ahora!Ā»
¿Has estado presionando y demandando? ¿Has acusado a Dios de ser indiferente? Dios dice, «Yo tengo un tesoro que quiero darte. Quiero que me conozcas, pero tendrÔs que esperar».
Si tu corazón ha estado impaciente o enojado con Dios porque Ćl no se ha movido ante la situación tan rĆ”pido o en la forma que pensabas que deberĆa – aunque sea solo en este momento- confiesa esto al SeƱor.
ArrepiĆ©ntete. Levanta tus ojos al SeƱor, y con fe dile, Ā«SeƱor, por Tu gracia, yo esperarĆ© tranquilamente. Yo esperarĆ© pacientemente para que TĆŗ hagas lo que vayas a hacer. Yo esperarĆ© pacientemente para que Tu propósito sea cumplido. Yo sĆ© que este no es el Ćŗltimo capĆtulo. Yo sĆ© que este no es el final de la historia, y yo sĆ© que vale la pena esperar por el final de esta historiaĀ».
Y para terminar nuestro programa de hoy, me gustarĆa que escuchĆ”ramos una porción de una entrevista que hicimos a Bety VelĆ”zquez de Berrido porque aunque Bety estĆ” sufriendo de un cĆ”ncer que podrĆa terminar con su vida a menos que Dios intervengan, Bety tiene la perspectiva correcta acerca de su situación , desde hace aproximadamente 10 aƱos esta mujer ha estado enfrentando, tribulaciones y aflicciones que tiene que ver con su salud y pensamos que era bueno y provechoso dejar registrada esa entrevista con Bety porque ella mostró y muestra el gozo del SeƱor en medio de las aflicciones( el justo por la fe vivirĆ”)
Y una de las preguntas que le hicimos a Bety si ella habĆa pensado acerca de la muerte antes de que Dios trajera toda esta aflicción a su vida, escuchemos lo que Bety tiene quĆ© decirnos.
Bety: Bueno de verdad que no habĆa pensado en la muerte, de verdad que no pero en este proceso que estoy ahora mismo desde hace dos meses que he sentido mucho dolor en mi cuerpo, en diferentes lugares y de verdad que ha sido tan constante esos dolores que me han puesto muy chiquitita, Ā«muy chiquititaĀ».
Aunque me repito que estoy derribada pero no destruida, que estoy pasando por tribulación pero no angustiada, es decir sigo hablÔndole a mi alma, para que mi alma no me esté⦠Es decir para no sentirme enferma sino que ”oye! son cosas que estÔn pasando y Dios tiene el control y estÔn los calmantes.
Ā”QuĆ© bueno que estĆ”n los calmantes! QuĆ© bueno que estĆ” el dinero para comprarlos y entonces en eso estoy trabajando pero en este proceso de hacen dos semanas para acĆ”. Si he pensado en eso, en ese momento y de verdad que me gustarĆa que el SeƱor me encontrara, cuando llegue ese momento, de verdad que me diga, Ā«Buen siervo fiel en lo poco fuiste fiel , en lo mucho te pondré».
Eso es lo que yo quiero oĆr, Ā«entra en el gozo de tu SeƱorĀ» , ya ahĆ no voy a llorar, no voy a sentir dolor, los tumores no van a estar, la pierna voy a caminar derechita, es decir que de verdad he pensado en eso pero mi mayor anhelo es que el SeƱor me encuentre fiel.
Nancy: Bety cuéntanos un poco dónde y cómo, comenzó todo este proceso, todas estas aflicciones a través de las cuales el Señor los ha estado guiando.
Bety: Todo comenzó en el aƱo 2005, una camioneta nos dio por detrĆ”s e hizo que mi esposo perdiera el control y nos estrellĆ”ramos contra el muro que estĆ” en el medio, tanto mis hijos como mi esposo quedaron inconscientes. Hubo que llevarme de una vez a cirugĆa.
Nancy: Tú duraste muchos años en sillas de ruedas.
Bety: SĆ, aproximadamente yo durĆ© aƱo y medio, luego me pusieron en andador, porque a todo esto durĆ© aƱo y medio en terapia y tuve tambiĆ©n terapia ocupacional es decir que a los dos meses volvĆ a trabajar, en mi silla de ruedas, en el colegio dando clases, eso fue una linda experiencia, para ellos y para mĆ.
Nancy: ¿Y tus hijos y René se recuperaron completamente?
Bety: SĆ, Ana Patricia cayó en coma y a los dos dĆas volvió en sĆ, pero esa noche hubo algo tremendo porque hubo junta de mĆ©dicos, unos neurólogos querĆan abrir, otros que no y de una vez los hermanos se pusieron a orar que el SeƱor les diera la sabidurĆa y gracias al SeƱor no la abrieron.
Lo que hicieron fue que le pusieron unos tubitos para que la sangre pudiera salir y el domingo cuando ella despertó porque se temĆa que pudiera perder la memoria, porque el cerebro estaba muy hinchado, pero gracias a Dios cuando ella despertó que abrió los ojos de una vez encontró una enfermera y preguntó por mĆ.
Nancy: El Señor afligió pero permitió que todos salieran, vamos a decir con vida. Y entonces en medio de todo esto Bety, ¿cuando es que tu recibes la noticia de que hay otro proceso caminando en tu cuerpo que entonces era cÔncer?
Bety: Ā”SĆ! Bueno, en el 2013 despuĆ©s de mi Ćŗltima operación de ortopedia que fue en el 2010, de sacarme todos los hierros que tenĆa en la pierna izquierda y en el 2013, me siento una pelotera en el abdomen, voy al mĆ©dico y era un tumorcito, se veĆa pequeƱo en la sonografĆa pero los anĆ”lisis detectaron que era algo mĆ”s grande porque me bajó mucho la hemoglobina y hubo que operar casi de emergencias y efectivamente era un tumor sĆŗper grande y gracias al SeƱor lo pudieron sacar entonces ahĆ estaba el dilema de si era negativo o positivo, hubo que hacer biopsia.
A todo esto yo me mantuve muy tranquila porque el SeƱor en esos 7 aƱos que tuvimos en el proceso del accidente el SeƱor habĆa trabajado mucho con mi corazón, con mi fortaleza. Es decir la palabra de Dios se volvió operativa en mi vida, muy operativa, yo estaba con mucha paz, estaba tranquila.
Bueno mi esposo me decĆa, «”ay pero a ti si te gusta que te operen!Ā» Porque casi todos los aƱos habĆa que hacerme una operación de ortopedia y yo le decĆa, «”No! Pero si hay que hacerla y tenemos el seguro, Āæpara quĆ© retardar mĆ”s la situación?Ā» Y gracias al SeƱor Ćl me dio esa tranquilidad y esa seguridad de que Ćl iba a cuidar de mĆ.
Nancy: AmƩn.
Bety: Cada vez que entraba a cirugĆa era con esa confianza.
Nancy: Cuando tu dices Ā«operativa»⦠¿QuĆ© en realidad tĆŗ quieres decir? ĀæComo que se hacĆa real, que tĆŗ la orabas? ĀæComo se hacĆa operativa?
Bety: Bueno, operativa, que yo cada vez que oraba, cada vez que leĆa de sus promesas, yo las entraba en mi corazón es decir yo las hacĆa mĆas.
Nancy: Era para Bety.
Bety: Ā”Era para Bety! Bueno, en mi Biblia hay varias promesas que dicen Bety y de verdad que yo las cogĆa para mĆ y sĆ eso es Palabra de Dios, palabra viva. Oye, Ćl lo estaba haciendo en mi vida porque Ćl me dio mucha paz en medio de la tormenta, cuando hablan de cĆ”ncer es como si tĆŗ tuvieras una sentencia de muerte pero la sentencia de muerte la tenemos todos, entonces yo dije no, esa sentencia solamente Dios la tiene en Sus manos; Ćl es el que sabe el dĆa y la hora .
Ā”Pero eso sĆ! Yo quiero dejarle un legado a mis hijos, un legado de que el Dios que ellos conocen desde que estaban en mi vientre, desde pequeƱitos, es un Dios creĆble, es un Dios verdadero, ese Dios que estĆ” en la Biblia es UN DIOS REAL.
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