5/14 – “Injusticia, Opresión y Juicio”

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

5/14 – “Injusticia, Opresión y Juicio”

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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La Palabra final y decisiva de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 26

Solid Joys en Español

La Palabra final y decisiva de Dios

John Piper

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69 – Aprovechando bien el tiempo

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

69 – Aprovechando bien el tiempo

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

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Comiendo carne, bebiendo sangre

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Brian J. Vickers

Comiendo carne, bebiendo sangre

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

Estas son palabras difíciles, no hay duda de eso; no menos difíciles para los lectores de Juan que para los que oyeron a Jesús. Para muchos en ese día, fue demasiado, por lo que se fueron. Justo el día anterior, Jesús alimentó a cinco mil personas con cinco panes y dos pescados (Jn 6:1-14). Una vez que estaban bien alimentados, habiendo disfrutado de los beneficios del milagro de Jesús, la gente concluyó: «Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo», y decidieron que Él debía ser rey (vv. 14-15). Qué diferencia hace un día.

En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis Su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él (Jn 6:53–56).

¿A qué se refería Jesús con comer Su carne y beber Su sangre? Para la multitud judía, esto era ofensivo. Después de todo, comer sangre es impuro de acuerdo a la Ley Mosaica (Lv 17:12). Para la gente hoy día, Sus palabras pueden sonar confusas y chocantes, aún si no son tomadas literalmente. Y aunque no nos alejemos por causa de estas palabras, podríamos prácticamente ignorarlas.

Las palabras de Jesús nos llevan a considerar que solo podemos vivir por medio de Él.
El significado de las palabras de Jesús se encuentra en los versículos anteriores donde Él dice algo similar. En lugar de hablar de comer carne y beber sangre, dice: «Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final» (Jn 6:40). Jesús usa un lenguaje gráfico para mostrar a Sus oyentes el verdadero instrumento de la vida eterna: la fe solo en Él. Jesús nos invita a encontrar alimento eterno en Él por medio de la fe. De manera similar, Jesús dijo: «Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado» (v. 29). En el desierto, Dios proveyó maná para los israelitas (vv. 31-32; Éx 16), y por medio de ello su fe fue probada. Ellos tenían que creer que Dios les daría exactamente lo que necesitaban cada día, por lo que se les dijo que no recogieran más de lo que necesitaban cada día. El maná prefiguraba el pan que habría de venir: Cristo. Debemos creer que en Él tenemos todo lo que necesitamos. Las palabras de Jesús nos llevan a considerar que solo podemos vivir por medio de Él.

Jesús dijo: «Yo soy el pan de la vida» (Jn 6:35). Las palabras de Jesús nos llaman a aferrarnos solo a Él por fe, a Aquel quien derramó Su sangre por nuestros pecados y que resucitó de los muertos para darnos vida eterna. En Él, probamos y vemos que el Señor es bueno (Sal 34:8).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Brian J. Vickers
Brian J. Vickers

El Dr. Brian J. Vickers es profesor de interpretación del Nuevo Testamento y Teología Bíblica en The Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY.

Para Entrenar a un Niño

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

Capitulo Uno

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo,  “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.”  Un buen entrenamiento o instrucción no es  solucionar crisis;  por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada.  ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera! 
No tenemos que reinventar la instrucción.  Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad. 
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de  pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 17 – Idolatría

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 17 – Idolatría

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/idolatria/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Idolatría significa confiar en cualquier otra cosa que no sea el Dios que nos creó. De manera que cuando confiamos en el dinero o confiamos en los hijos; en el marido; en la economía; en el gobierno; o en nosotras mismas- todo esto nos hace idólatras, adoradoras de ídolos. Ponemos nuestra confianza en la obra de nuestra manos, y el punto es: ¿Qué tan tonto puede resultar esto? ¿Qué tan necio es?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Probablemente tú no tienes el hábito de inclinarte frente a una estatua de madera o de piedra, pero los ídolos abundan en tu mundo, tentándote a adorarles todo el tiempo. Aquí está Nancy para continuar con la serie titulada: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, si la única ocasión en que has escuchado acerca del profeta Habacuc fue durante la última sesión de esta serie, entonces probablemente estés pensando que este es un estudio verdaderamente deprimente porque estamos en un pasaje bastante pesado, como lo es Habacuc capítulo 2, donde Dios está pronunciando infortunios y juicios divinos en contra de la nación de Babilonia por sus pecados.

Él les dice que ellos van a cosechar lo que han sembrado, un pasaje bastante difícil de digerir y lleno de cosas negativas. A medida que lees estos pasajes en Las Escrituras, recuerda que estos también han sido inspirados. El esplendor y las bellezas y las maravillas del Evangelio y de la gracia de Cristo nunca serán tan preciosos para nosotros hasta que no las hayamos visto en el escenario de la completa depravación y la pecaminosidad de la naturaleza humana.

Cuando nosotras nos vemos como realmente somos y vemos el juicio que merecemos por nuestros pecados, y vemos a Dios que nos dice: “Yo envié a Cristo para ser la sustitución de tu pecado, para tomar el juicio que tú merecías,” y entonces decimos: ¡Wao! ¡Esa es una Buena Nueva, una buena noticia! ¡Ese es un Evangelio que vale la pena compartir!

Considero que una de las razones por la que el Evangelio no es asombroso ni precioso para muchos, aun para creyentes que profesan su fe hoy, es porque solo se han enfocado en las Buenas Nuevas del Evangelio. Ellos no saben de qué han sido salvados. no saben de qué están siendo librados. Por eso es tan importante estudiar aquellos pasajes acerca de la ira Dios.

Para darnos un contexto aquí, estamos en Habacuc capítulo 2. Permítanme regresar al verso 12.

“¡Ay del que edifica una ciudad con sangre y funda un pueblo con violencia! ¿No viene del SEÑOR de los ejércitos que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se fatiguen en vano?”

Aquí tenemos una descripción sobre Babilonia construyendo el reino de los hombres, el reino del hombre, y eso es lo que las personas en esta tierra están tratando de hacer hoy en día. Ellos están construyendo una ciudad con sangre, fundando la ciudad sobre la iniquidad, intentando esforzadamente utilizar toda su energía, su creatividad y su ingenio para construir, por así decir, una torre de Babel, una ciudad o pueblo de hoy en día que pueda existir sin Dios. Inicialmente, el esfuerzo de los hombres para construir sus propios reinos es impresionante.

Los hombres pueden hacer cosas impresionantes con las habilidades que Dios les ha dado, pero todos los intentos del hombre de construir su propio reino serán de corta vida, de corta duración. Cuando nuestros reinos son construidos sobre la base de corrupción, la violencia, el orgullo y la arrogancia, ellos se volverán nada.

Piensa en los grandes imperios que existieron en la tierra durante el pasado. Algunos de ellos fueron espléndidos -Egipto, Babilonia, Grecia y Roma. Si fuéramos a esas partes del mundo hoy, encontraríamos las evidencias más espléndidas de esas civilizaciones sepultadas bajo un montón de ruinas. El reino de los hombres nunca perdura.

Ahora bien, habiendo leído sobre el reino de los hombres, nos dirigimos hacia el versículo 14, que representa el otro lado de la historia. “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar”- uno de mis versículos favoritos en toda la Palabra de Dios. Este es un versículo que nos da esperanza.

“…Mas el justo por su fe vivirá” (verso 4). ¿En qué tenemos esa fe? Fe en que la tierra será llenada del conocimiento de la gloria del Señor. Algún día esto será una realidad.

Aquí tenemos una referencia al Reino de Dios, no al reino de los hombres que es de corta vida, sino del Reino de Dios, que es eterno -el reino de Dios que todavía está por revelarse completamente, el reino de Dios que es indestructible, ese reino cubrirá toda la tierra. Los babilonios, los asirios, los romanos -ellos trataron de cubrir toda la tierra, y algunos de ellos conquistaron toda la parte de la tierra que era conocida, pero el Reino de Dios cubrirá por siempre y para siempre toda la tierra.

Él reinará. Él gobernará. Regirá. Él vencerá todos los reinos terrenales. Aquí vemos el triunfo absoluto, eterno, final y último del reino de Dios.

No importa lo qué los hombres hagan, no importa qué tan fuertes puedan ser sus reinos, no importa que tan feroces ellos puedan mostrarse -y nosotras podemos nombrar reinos sobre la tierra que hoy en día se muestran feroces… Nos preocupamos acerca de la proliferación nuclear y otras situaciones actuales que ni siquiera podemos pronunciar o entender, y hay tantas cosas de las cuales pudiéramos estar temerosas si estuviésemos mirando las cosas solo desde nuestra perspectiva humana…

No podemos mirar a la tierra desde una perspectiva humana. Necesitamos mirar a través de los ojos de la fe y de lo que Dios está haciendo en la construcción de Su reino. Sí, los enemigos de Dios pueden prosperar por un tiempo. Ellos pueden enfurecerse contra Dios. Ellos lo harán, pero ellos serán de corta duración.

Su destino está sellado. Recuerda que cuando veas gente como el pueblo de Babilonia que está ocupando hoy en día los lugares en la tierra, su sentencia está sellada.

Un comentarista dice acerca de este pasaje, “El trabajo duro y fatigoso de toda una generación de babilonios jactanciosos, proporcionó un pequeño fuego y concluyó como un montón de cenizas en una esquina de la tierra, pero la gloria eterna de Dios cubrirá toda la tierra”. No hay comparación entre el reino de los hombres y el Reino de Dios.

“La tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor”. Esa frase, por cierto, debe serte familiar si has leído el Nuevo Testamento, “el conocimiento de la gloria del Señor”.

Segunda a los Corintios capítulo 4 dice:

“Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (verso 6).

Esto es lo que Habacuc profetiza aquí.

Habacuc nunca había visto a Cristo. Él no conocía a Cristo. Él anticipaba la venida de Cristo. Él solo podía ver veladamente. Al mirar atrás ahora podemos ver claramente que Dios estaba hablando aquí sobre el día cuando Cristo vendría.

Él moriría y Su sangre sería derramada por los pecadores. Él daría Su vida, y el conocimiento de la gloria del Señor, vista en el rostro de Jesucristo. Contemplamos la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Ese conocimiento cubrirá la tierra así como las aguas cubren el mar.

Escucha, hoy día hay muchos lugares en el mundo que nunca han escuchado el nombre de Cristo, pero un día sucederá. Hoy día hay grandes porciones de la tierra -continentes casi completos- que rechazan al Dios del universo, que rechazan a Jehová, que tienen sus propias religiones falsas de maldad.

Ellos están construyendo sus propios reinos, pero un día el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo brillará. La luz de Dios cubrirá la tierra y expulsará toda la oscuridad que yace sobre el mundo entero. Alguien diga: “¡Amén!”

Aquí se nos profetiza la propagación máxima del Evangelio de Cristo por todo el mundo y el reinado de Cristo; el día cuando toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios.

Quizás algunas de ustedes están familiarizadas con el viejo himno de Isaac Watts. Ya no lo cantamos con frecuencia pero me encantan estas palabras,

Doquier alumbre el astro sol, ha de reinar el rey Jesús, de mar a mar dominará, mientras la luna de Su luz.

Esa es una manera o expresión antigua de decir “para siempre” -y Él reinará por siempre y para siempre. Anoche estuve buscando y leyendo ese himno en internet y encontré algunas otras estrofas que no había escuchado antes. Cuando las cite, se darán cuenta porque no las cantamos. Son un poco complejas en su lenguaje, pero considero que las palabras tocan el punto clave de este pasaje.

Escucha las siguientes dos estrofas. Estamos diciendo que Jesús reinará en toda la tierra, y luego Isaac Watts continúa y dice:

Contemple las islas con sus reyes, y Europa trae su mejor tributo; de Norte a Sur los príncipes se encuentran, para pagar su homenaje en Sus pies.

Ahí está Persia, gloriosa para contemplar, allí la India brilla en el oro del Este. Y las naciones bárbaras a Su Palabra se rinden, reverencian y poseen a su Señor.

El original de este himno está escrito en un inglés antiguo. Realmente ya no hablamos de esa manera, ¿pero pudiste captar la idea? Alrededor del mundo, en todo el mundo, de orilla a orilla, de continente a continente todas las naciones del mundo –naciones del mundo donde hoy es ilegal ser cristiano, donde es ilegal ir y predicar el Evangelio- todas esas naciones vendrán y doblaran sus rodillas ante Cristo reconociéndolo como Señor, y la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor así como las aguas cubren el mar.

No debe sorprendernos que podemos vivir con esperanza. No debe sorprendernos que no tenemos que andar en temor. Los justos vivirán por su fe. Así que hoy, cuando te sientas abrumada, quizás no debido a guerras mundiales, pero sí quizás debido a una pequeña guerra que se está librando dentro de tu propio hogar o en tu iglesia o en tu lugar de trabajo, recuerda: la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios así como los mares cubren la tierra.

Ahora bien, no tocamos en la esta última sesión el quinto de los cinco ayes en este pasaje, y necesitamos mencionarlo porque nos trae al verso de este capítulo, que otra vez es el que nos da tal esperanza. Los primeros cuatro ayes que vimos fueron pronunciados sobre los babilonios debido a sus pecados relacionales, o pecados que ellos cometieron contra otra gente.

Pero cuando llegamos al quinto infortunio, que comienza en el verso 18, no está basado en un pecado relacional. Está basado en una violación al primer mandamiento. Esto es un pecado contra Dios. Este ‘ay’ es pronunciado en contra del pecado de la idolatría, y considero que quizás ese pecado es la raíz de todos los demás pecados que son mencionados en este capítulo – la idolatría.

Permítanme leer empezando en el versículo 18.

“De qué sirve el ídolo que su artífice ha esculpido, o la imagen fundida, maestra de mentiras? ¿Para que su hacedor confíe en su obra cuando hace ídolos mudos?”

Este hombre hace ídolos de metal, de madera o de cualquier otro material y confía en su propia creación.

Ves esa palabra CONFIAR. ¿Cómo vive la gente justa? Vive por fe, por confiar, pero no ponen su confianza en algo que ellos han hecho, confían en Aquél quien los hizo, creen en el Creador, no creen en la criatura.

Idolatría es creer en cualquier otra cosa que no sea el Dios que nos creó. De manera que confías en tu dinero; confías en tus hijos; confías en tu esposo; confías en la economía; confías en el gobierno; confías en ti misma y esto te hace un adoradora de ídolos. Confías en la obra de tus manos y el punto es este: ¿Qué tan necio, qué tan tonto puede ser esto?

Versículo 19

“Ay del que dice al madero: Despierta; o a la piedra muda: ¡Levántate! ¿Será esto tu maestro? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay aliento alguno en su interior”.

La necedad de hacer algo con tus propias manos, un objeto inanimado, y luego inclinarte y decirle: Ayúdame. Ayuda mis cosechas. Ayuda mi fertilidad. Ayúdame en mis problemas. Dime qué decidir. Dime qué hacer. ¿Qué tontería es esta?

Ay de aquellos que hablan a ídolos y les dicen, “Haz esto o aquello”. No hay aliento de vida en lo absoluto en aquella cosa que fabricamos nosotras mismos, en aquella cosa en la que hemos puesto nuestra confianza.

Vamos ahora al versículo 20 y vemos el contraste aquí. “Pero el Señor”, -aquí no hay ningún ídolo ahora, no hay ninguna imagen de metal, nada cubierto de plata ni de oro- “El Señor está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra.”

“El Señor está en su templo santo”. Vemos esto algunas veces a la entrada de una iglesia, o quizás en el boletín de una iglesia. No está hablando acerca de una edificación. Ahora bien, creo que es apropiado ser reverente cuando vamos a adorar con el pueblo de Dios porque estamos juntos en la presencia de Dios, pero esto está hablando de algo mucho más significativo que la estructura de un edificio, de una gran iglesia.

“El Señor está en Su santo templo” El Salmo 11 nos dice dónde está Su Templo. “El Señor está en Su santo templo (verso 4). Dios alto y sublime y exaltado en Su santo trono y Su santo templo en el cielo; de manera que aquí Habacuc está obteniendo una visión de Dios. Cada persona de las Escrituras, y a lo largo de toda la historia que ha tenido este tipo de visión de Dios es transformada. Es imposible ver a Dios y quedar iguales.

Su majestad -una visión de Él y de quien Él es- cambia nuestra perspectiva acerca de todo. Esto cambia como te ves a ti misma y cambia como ves tus circunstancias. Me encanta esta cita, y estoy segura de que anteriormente la he utilizado en Aviva Nuestros Corazones. Es la cita es de Campbell Morgan, quien fue un gran maestro bíblico en la pasada generación y dice:

“La necesidad suprema en cada hora de dificultad y de angustia, es tener una visión fresca de Dios. Al verlo a Él, todo lo demás toma su propia perspectiva y proporción”.

¿Te consideras muy grande? ¿Crees que eres la gran cosa? ¿Te consideras como una persona fenomenal? O ¿Crees que tu vida es un desastre? ¿Crees que tu mundo es muy complicado?

Quita los ojos de ti misma y de tus circunstancias y de las personas que te rodean y levanta tus ojos y mira al Señor. Mirándolo a Él, todo lo demás se coloca en su correcta perspectiva y proporción.

Aquí tenemos un contraste entre los ídolos que son fabricados por el hombre y Dios, quien está en Su santo templo. Los hombres tratan de darle vida a los ídolos que ellos mismos crean, pero estos ídolos no tienen vida.

Ellos hablan a sus ídolos, “¡Despierta! ¡Levántate! ¡Haz algo! Pero estos ídolos no hablan. Ellos no tienen respuesta.

Hay algo equivocado con esta imagen, el hablar a los ídolos, tratar de dar aliento de vida a un objeto que no la tiene. Lo que debería estar sucediendo es que Dios nos de aliento de vida a nosotras. El nos habla y en respuesta nos quedamos mudas.

Hacemos silencio. Estamos quietos delante de Él, escuchando con temor, en reverencia a Dios en Su trono.

Vimos en el versículo 18 que el ídolo tiene un fabricante, pero en cambio Dios es nuestro hacedor. La criatura debería rendir culto a su Creador, no adorar otra criatura. Entonces, el punto aquí en el versículo 20 es que “El Señor está en Su santo templo; toda la tierra guarde silencio frente a Él,” el punto aquí es ¡Shhh! ¡Calla!

Adora a Dios. Confía en Él. Permite que Él te enseñe. Permite que Él te hable.

Deja de quejarte. Deja de dudar. Deja de cuestionar a Dios.

Dios no es indiferente, como Habacuc pensó que quizás Él era. Dios no es insensible. Dios no es impotente. Dios no es pasivo.

Dios está en Su santo templo. Dios está en Su trono. Dios está en control. Y Dios no es solo un Dios grande y cósmico que está en control del universo, pero que de alguna manera se le escapan los detalles de una u otra circunstancia de tu vida…

Él no está dormido. Él está despierto. Él está alerta. Y Él está vivo. Él está activo.

Él está obrando en tu vida, a tu favor, en tus circunstancias, en tu hogar, en tu iglesia, en tu mundo. Dios está en Su trono, así que estate quieta.

No te irrites. No estés perturbada. No te preocupes. No estés ansiosa.

En Su tiempo perfecto, Él llevará a cabo Sus propósitos, así que mientras tanto, mantente firme delante de Él, en humildad y en silencio, en reverencia, en temor. Confía en Él. El justo por su fe vivirá.

Cuando fabricamos un ídolo, y sé que no tallamos ídolos ni los hacemos de oro y de plata, pero los hacemos de otras cosas; hacemos ídolos de las personas. Los hacemos de nuestros empleos. Los hacemos de nuestra salud. Hacemos ídolos de algo o de alguien, y ponemos nuestra confianza en ellos en lugar de ponerla en Dios.

Cuando hacemos un ídolo, decidimos qué tipo de Dios pensamos debería ser. Queremos diseñar ídolos conforme a nuestras especificaciones, y entonces le decimos lo que debería hacer, y cómo debería ser, y cómo debería servirnos, y cómo debería tratarnos.

El problema es que nosotros tratamos de hacer esto con Dios. No nos gusta Su soberanía. No nos gusta tener a alguien más diciéndonos lo que debemos hacer. Queremos ser Dios.

Queremos estar a cargo y dirigir, y entonces le decimos a Dios lo que pensamos de cómo Él debería ser, y lo que pensamos que Él debería hacer, y cómo Él debería resolver los problemas de nuestro matrimonio, como Él debería cambiar a nuestro esposo, como Él debería cambiar a nuestros hijos, como Él debería cambiar nuestras circunstancias, como Él debería devolvernos nuestra salud, y como no deberíamos tener este problema financiero. “Dios ¿cómo puedes obrar con justicia y permitir que las cosas vayan de este modo?

“¿Cómo puedes Tú ser bueno? Si eres tan bueno, ¿por qué estás permitiendo esto? Y contendemos con nuestro Hacedor. Esto es porque estamos tratando de moldear a Dios a la forma de un ídolo a nuestra imagen. Tratamos de ser soberanas por encima de Dios.

Solo quiero recordarte que Dios no necesita tu ayuda ni la mía para llevar a cabo Sus propósitos o Sus planes. Ahora bien, Él nos dice que traigamos nuestra ansiedad a Él, que le presentemos nuestras peticiones, para orar, para interceder, y hacerlo con confianza pero nosotros no estamos en una posición de dictarle a Dios como Él debe actuar.

Job trató de hacer eso en un momento. “Dios, si tan solo pudiera presentarme ante Ti y abogar por mi caso. Sé que Tú verías que tengo razón.” Lo miramos y nos reímos pero, ¿no actuamos nosotras de la misma manera? “Dios, sé que las cosas no deberían ser de esta manera.” Cuando Job finalmente ve a Dios como realmente Él es, Job dice: “Puse mi mano sobre mi boca, y hubiese deseado nunca haber hablado”.

¿Sabes qué? Cuando nosotras vemos a Dios de la manera que realmente Él es, vamos a decir la misma cosa. ¿Por qué abrí la boca? ¿Por qué no me mantuve en silencio ante Dios para permanecer allí maravillada delante Él con temor y en adoración y sumisión?”

“El Señor está en Su santo templo, que toda la tierra calle delante de Él.”

  • Él está en Su trono.
  • Él es santo
  • Él es perfecto
  • Él es eterno
  • Él es bueno
  • Él es justo

Si recuerdas esto cuando te encuentres en el medio de las tormentas y el estrés y las adversidades y los desafíos de la vida, entonces podrás estar calmada y en silencio. Podrás estar libre de la preocupación. Podrás confiar en Dios. ¿Y sabes qué más? Podrás cantar y podrás regocijarte.

Y veremos que es ahí donde termina Habacuc, ¿pero cómo llega él allí? Dirigiéndose al templo de Dios. “Dios está en Su santo templo”. Estate quieta. Calla. Mantén silencio delante de Él.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de vuelta con nosotros para orar. Ella nos ha estado ayudando a identificar los ídolos que nos mantienen alejados de rendirle honor y adoración a Dios. Esa enseñanza es parte de una serie titulada Habacuc: Del Temor a la fe.

Hemos estado hablando sobre las serias interrogantes que se hizo Habacuc, pero a medida que esta enseñanza para mujeres va progresando durante los siguientes programas, nos daremos cuenta de por qué Habacuc fue capaz de cambiar su foco y comenzar a adorar a Dios. Si has estado temerosa, ansiosa, dudosa, espero que puedas estudiar Habacuc durante estas series. Y si te has perdido alguno de los programas, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando Dios responde la oración, los resultados pueden ser muy diferentes de lo que esperabas. Eso fue lo que Habacuc descubrió, y esto será lo que descubriremos el lunes.

Ahora, vamos a orar en compañía de Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Gracias Señor, por ofrecernos un vistazo de cuán grande e increíble eres Tú. Tú estás en Tu trono, en Tu templo. Tú estás en control.

Sé que es fácil para nosotras tener corazones calmados cuando estamos sentadas escuchando Tu Palabra, y estamos en un ambiente protegido de seguridad. Alguna de nosotras estaremos entrando en un torbellino. Al terminar de escuchar este programa salimos a afrontar tormentas y problemas y desafíos en la vida real.

Gracias porque cuando venimos a Ti, Tú estás en Tu santo trono, y en lugar de quejarnos, luchar, contender, retar, irritarnos, preocuparnos, Tú nos das quietud de espíritu para adorarte y para vivir vidas de adoración a Ti. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Qué poseemos allá arriba?

Lunes 26 Octubre


¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Mateo 16:26

Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
1 Timoteo 6:7

¿Qué poseemos allá arriba?

Un empresario jubilado había acumulado una gran fortuna y presumía hablando de todas sus posesiones. Cierto día se encontró con uno de sus antiguos compañeros del servicio militar. Lo invitó a comer y le hizo la lista de todas sus propiedades. Desde su terraza incluso se podía ver un museo que llevaba su nombre. El amigo escuchaba y miraba distraído todo lo que el empresario le mostraba. Luego, señalando hacia el cielo, le preguntó: «Y allá arriba, amigo mío, ¿qué tienes?».

Esto es lo que la Biblia nos recuerda tan a menudo: “Porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Lo que realmente cuenta es ser “rico para con Dios” (v. 21). Esta riqueza no se adquiere por medio del dinero ni del trabajo. Dios la da gratuitamente a todo el que cree en su Hijo Jesucristo, a quien envió del cielo a la tierra para salvar a los pecadores. Sea pobre o rico en bienes materiales, todo hombre necesita ser enriquecido de esta manera. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36), y sus pecados son perdonados. Es la única riqueza de la cual ni siquiera la muerte puede privarnos.

“No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste” (Proverbios 23:4).

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9).

“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).

Deuteronomio 20 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch