5/14 – Ā«Injusticia, Opresión y JuicioĀ»

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: EclesiastƩs

5/14 – Ā«Injusticia, Opresión y JuicioĀ»

Ps. Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

La Palabra final y decisiva de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 26

Solid Joys en EspaƱol

La Palabra final y decisiva de Dios

John Piper

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69 – Aprovechando bien el tiempo

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

69 – Aprovechando bien el tiempo

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

http://www.entendiendolostiempos.org

Comiendo carne, bebiendo sangre

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Brian J. Vickers

Comiendo carne, bebiendo sangre

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

Estas son palabras difĆ­ciles, no hay duda de eso; no menos difĆ­ciles para los lectores de Juan que para los que oyeron a JesĆŗs. Para muchos en ese dĆ­a, fue demasiado, por lo que se fueron. Justo el dĆ­a anterior, JesĆŗs alimentó a cinco mil personas con cinco panes y dos pescados (Jn 6:1-14). Una vez que estaban bien alimentados, habiendo disfrutado de los beneficios del milagro de JesĆŗs, la gente concluyó: Ā«Verdaderamente este es el Profeta que habĆ­a de venir al mundoĀ», y decidieron que Ɖl debĆ­a ser rey (vv. 14-15). QuĆ© diferencia hace un dĆ­a.

En verdad, en verdad os digo: si no comĆ©is la carne del Hijo del Hombre y bebĆ©is Su sangre, no tenĆ©is vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitarĆ© en el dĆ­a final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mĆ­ y yo en Ć©l (Jn 6:53–56).

¿A qué se refería Jesús con comer Su carne y beber Su sangre? Para la multitud judía, esto era ofensivo. Después de todo, comer sangre es impuro de acuerdo a la Ley Mosaica (Lv 17:12). Para la gente hoy día, Sus palabras pueden sonar confusas y chocantes, aún si no son tomadas literalmente. Y aunque no nos alejemos por causa de estas palabras, podríamos prÔcticamente ignorarlas.

Las palabras de JesĆŗs nos llevan a considerar que solo podemos vivir por medio de Ɖl.
El significado de las palabras de JesĆŗs se encuentra en los versĆ­culos anteriores donde Ɖl dice algo similar. En lugar de hablar de comer carne y beber sangre, dice: Ā«Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Ɖl, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitarĆ© en el dĆ­a finalĀ» (Jn 6:40). JesĆŗs usa un lenguaje grĆ”fico para mostrar a Sus oyentes el verdadero instrumento de la vida eterna: la fe solo en Ɖl. JesĆŗs nos invita a encontrar alimento eterno en Ɖl por medio de la fe. De manera similar, JesĆŗs dijo: Ā«Esta es la obra de Dios: que creĆ”is en el que Ɖl ha enviadoĀ» (v. 29). En el desierto, Dios proveyó manĆ” para los israelitas (vv. 31-32; Ɖx 16), y por medio de ello su fe fue probada. Ellos tenĆ­an que creer que Dios les darĆ­a exactamente lo que necesitaban cada dĆ­a, por lo que se les dijo que no recogieran mĆ”s de lo que necesitaban cada dĆ­a. El manĆ” prefiguraba el pan que habrĆ­a de venir: Cristo. Debemos creer que en Ɖl tenemos todo lo que necesitamos. Las palabras de JesĆŗs nos llevan a considerar que solo podemos vivir por medio de Ɖl.

JesĆŗs dijo: Ā«Yo soy el pan de la vidaĀ» (Jn 6:35). Las palabras de JesĆŗs nos llaman a aferrarnos solo a Ɖl por fe, a Aquel quien derramó Su sangre por nuestros pecados y que resucitó de los muertos para darnos vida eterna. En Ɖl, probamos y vemos que el SeƱor es bueno (Sal 34:8).

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Brian J. Vickers
Brian J. Vickers

El Dr. Brian J. Vickers es profesor de interpretación del Nuevo Testamento y Teología Bíblica en The Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY.

Para Entrenar a un NiƱo

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Uno –

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo,Ā  ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€Ā  Un buen entrenamiento o instrucción no esĀ  solucionar crisis;Ā  por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada.  ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera! 
No tenemos que reinventar la instrucción.  Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad. 
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de  pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 17 – IdolatrĆ­a

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 17 – IdolatrĆ­a

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/idolatria/

Carmen Espaillat: AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Nancy Leigh DeMoss: IdolatrĆ­a significa confiar en cualquier otra cosa que no sea el Dios que nos creó. De manera que cuando confiamos en el dinero o confiamos en los hijos; en el marido; en la economĆ­a; en el gobierno; o en nosotras mismas- todo esto nos hace idólatras, adoradoras de Ć­dolos. Ponemos nuestra confianza en la obra de nuestra manos, y el punto es: ĀæQuĆ© tan tonto puede resultar esto? ĀæQuĆ© tan necio es?

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n. Probablemente tĆŗ no tienes el hĆ”bito de inclinarte frente a una estatua de madera o de piedra, pero los Ć­dolos abundan en tu mundo, tentĆ”ndote a adorarles todo el tiempo. AquĆ­ estĆ” Nancy para continuar con la serie titulada: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, si la Ćŗnica ocasión en que has escuchado acerca del profeta Habacuc fue durante la Ćŗltima sesión de esta serie, entonces probablemente estĆ©s pensando que este es un estudio verdaderamente deprimente porque estamos en un pasaje bastante pesado, como lo es Habacuc capĆ­tulo 2, donde Dios estĆ” pronunciando infortunios y juicios divinos en contra de la nación de Babilonia por sus pecados.

Ɖl les dice que ellos van a cosechar lo que han sembrado, un pasaje bastante difĆ­cil de digerir y lleno de cosas negativas. A medida que lees estos pasajes en Las Escrituras, recuerda que estos tambiĆ©n han sido inspirados. El esplendor y las bellezas y las maravillas del Evangelio y de la gracia de Cristo nunca serĆ”n tan preciosos para nosotros hasta que no las hayamos visto en el escenario de la completa depravación y la pecaminosidad de la naturaleza humana.

Cuando nosotras nos vemos como realmente somos y vemos el juicio que merecemos por nuestros pecados, y vemos a Dios que nos dice: «Yo envié a Cristo para ser la sustitución de tu pecado, para tomar el juicio que tú merecías,» y entonces decimos: ”Wao! ”Esa es una Buena Nueva, una buena noticia! ”Ese es un Evangelio que vale la pena compartir!

Considero que una de las razones por la que el Evangelio no es asombroso ni precioso para muchos, aun para creyentes que profesan su fe hoy, es porque solo se han enfocado en las Buenas Nuevas del Evangelio. Ellos no saben de quƩ han sido salvados. no saben de quƩ estƔn siendo librados. Por eso es tan importante estudiar aquellos pasajes acerca de la ira Dios.

Para darnos un contexto aquĆ­, estamos en Habacuc capĆ­tulo 2. PermĆ­tanme regresar al verso 12.

«”Ay del que edifica una ciudad con sangre y funda un pueblo con violencia! ĀæNo viene del SEƑOR de los ejĆ©rcitos que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se fatiguen en vano?Ā»

Aquí tenemos una descripción sobre Babilonia construyendo el reino de los hombres, el reino del hombre, y eso es lo que las personas en esta tierra estÔn tratando de hacer hoy en día. Ellos estÔn construyendo una ciudad con sangre, fundando la ciudad sobre la iniquidad, intentando esforzadamente utilizar toda su energía, su creatividad y su ingenio para construir, por así decir, una torre de Babel, una ciudad o pueblo de hoy en día que pueda existir sin Dios. Inicialmente, el esfuerzo de los hombres para construir sus propios reinos es impresionante.

Los hombres pueden hacer cosas impresionantes con las habilidades que Dios les ha dado, pero todos los intentos del hombre de construir su propio reino serĆ”n de corta vida, de corta duración. Cuando nuestros reinos son construidos sobre la base de corrupción, la violencia, el orgullo y la arrogancia, ellos se volverĆ”n nada.

Piensa en los grandes imperios que existieron en la tierra durante el pasado. Algunos de ellos fueron espléndidos -Egipto, Babilonia, Grecia y Roma. Si fuéramos a esas partes del mundo hoy, encontraríamos las evidencias mÔs espléndidas de esas civilizaciones sepultadas bajo un montón de ruinas. El reino de los hombres nunca perdura.

Ahora bien, habiendo leído sobre el reino de los hombres, nos dirigimos hacia el versículo 14, que representa el otro lado de la historia. «Pues la tierra se llenarÔ del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar»- uno de mis versículos favoritos en toda la Palabra de Dios. Este es un versículo que nos da esperanza.

«…Mas el justo por su fe vivirÔ» (verso 4). ĀæEn quĆ© tenemos esa fe? Fe en que la tierra serĆ” llenada del conocimiento de la gloria del SeƱor. AlgĆŗn dĆ­a esto serĆ” una realidad.

AquĆ­ tenemos una referencia al Reino de Dios, no al reino de los hombres que es de corta vida, sino del Reino de Dios, que es eterno -el reino de Dios que todavĆ­a estĆ” por revelarse completamente, el reino de Dios que es indestructible, ese reino cubrirĆ” toda la tierra. Los babilonios, los asirios, los romanos -ellos trataron de cubrir toda la tierra, y algunos de ellos conquistaron toda la parte de la tierra que era conocida, pero el Reino de Dios cubrirĆ” por siempre y para siempre toda la tierra.

Ɖl reinarĆ”. Ɖl gobernarĆ”. RegirĆ”. Ɖl vencerĆ” todos los reinos terrenales. AquĆ­ vemos el triunfo absoluto, eterno, final y Ćŗltimo del reino de Dios.

No importa lo quĆ© los hombres hagan, no importa quĆ© tan fuertes puedan ser sus reinos, no importa que tan feroces ellos puedan mostrarse -y nosotras podemos nombrar reinos sobre la tierra que hoy en dĆ­a se muestran feroces… Nos preocupamos acerca de la proliferación nuclear y otras situaciones actuales que ni siquiera podemos pronunciar o entender, y hay tantas cosas de las cuales pudiĆ©ramos estar temerosas si estuviĆ©semos mirando las cosas solo desde nuestra perspectiva humana…

No podemos mirar a la tierra desde una perspectiva humana. Necesitamos mirar a través de los ojos de la fe y de lo que Dios estÔ haciendo en la construcción de Su reino. Sí, los enemigos de Dios pueden prosperar por un tiempo. Ellos pueden enfurecerse contra Dios. Ellos lo harÔn, pero ellos serÔn de corta duración.

Su destino estĆ” sellado. Recuerda que cuando veas gente como el pueblo de Babilonia que estĆ” ocupando hoy en dĆ­a los lugares en la tierra, su sentencia estĆ” sellada.

Un comentarista dice acerca de este pasaje, «El trabajo duro y fatigoso de toda una generación de babilonios jactanciosos, proporcionó un pequeño fuego y concluyó como un montón de cenizas en una esquina de la tierra, pero la gloria eterna de Dios cubrirÔ toda la tierra». No hay comparación entre el reino de los hombres y el Reino de Dios.

«La tierra serÔ llena del conocimiento de la gloria del Señor». Esa frase, por cierto, debe serte familiar si has leído el Nuevo Testamento, «el conocimiento de la gloria del Señor».

Segunda a los Corintios capĆ­tulo 4 dice:

«Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerÔ la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo» (verso 6).

Esto es lo que Habacuc profetiza aquĆ­.

Habacuc nunca habĆ­a visto a Cristo. Ɖl no conocĆ­a a Cristo. Ɖl anticipaba la venida de Cristo. Ɖl solo podĆ­a ver veladamente. Al mirar atrĆ”s ahora podemos ver claramente que Dios estaba hablando aquĆ­ sobre el dĆ­a cuando Cristo vendrĆ­a.

Ɖl morirĆ­a y Su sangre serĆ­a derramada por los pecadores. Ɖl darĆ­a Su vida, y el conocimiento de la gloria del SeƱor, vista en el rostro de Jesucristo. Contemplamos la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Ese conocimiento cubrirĆ” la tierra asĆ­ como las aguas cubren el mar.

Escucha, hoy dĆ­a hay muchos lugares en el mundo que nunca han escuchado el nombre de Cristo, pero un dĆ­a sucederĆ”. Hoy dĆ­a hay grandes porciones de la tierra -continentes casi completos- que rechazan al Dios del universo, que rechazan a JehovĆ”, que tienen sus propias religiones falsas de maldad.

Ellos estÔn construyendo sus propios reinos, pero un día el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo brillarÔ. La luz de Dios cubrirÔ la tierra y expulsarÔ toda la oscuridad que yace sobre el mundo entero. Alguien diga: «”Amén!»

Aquí se nos profetiza la propagación mÔxima del Evangelio de Cristo por todo el mundo y el reinado de Cristo; el día cuando toda rodilla se doblarÔ y toda lengua confesarÔ que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios.

QuizƔs algunas de ustedes estƔn familiarizadas con el viejo himno de Isaac Watts. Ya no lo cantamos con frecuencia pero me encantan estas palabras,

Doquier alumbre el astro sol, ha de reinar el rey JesĆŗs, de mar a mar dominarĆ”, mientras la luna de Su luz.

Esa es una manera o expresión antigua de decir Ā«para siempreĀ» -y Ɖl reinarĆ” por siempre y para siempre. Anoche estuve buscando y leyendo ese himno en internet y encontrĆ© algunas otras estrofas que no habĆ­a escuchado antes. Cuando las cite, se darĆ”n cuenta porque no las cantamos. Son un poco complejas en su lenguaje, pero considero que las palabras tocan el punto clave de este pasaje.

Escucha las siguientes dos estrofas. Estamos diciendo que JesĆŗs reinarĆ” en toda la tierra, y luego Isaac Watts continĆŗa y dice:

Contemple las islas con sus reyes, y Europa trae su mejor tributo; de Norte a Sur los prĆ­ncipes se encuentran, para pagar su homenaje en Sus pies.

Ahƭ estƔ Persia, gloriosa para contemplar, allƭ la India brilla en el oro del Este. Y las naciones bƔrbaras a Su Palabra se rinden, reverencian y poseen a su SeƱor.

El original de este himno estĆ” escrito en un inglĆ©s antiguo. Realmente ya no hablamos de esa manera, Āæpero pudiste captar la idea? Alrededor del mundo, en todo el mundo, de orilla a orilla, de continente a continente todas las naciones del mundo –naciones del mundo donde hoy es ilegal ser cristiano, donde es ilegal ir y predicar el Evangelio- todas esas naciones vendrĆ”n y doblaran sus rodillas ante Cristo reconociĆ©ndolo como SeƱor, y la tierra serĆ” llena del conocimiento de la gloria del SeƱor asĆ­ como las aguas cubren el mar.

No debe sorprendernos que podemos vivir con esperanza. No debe sorprendernos que no tenemos que andar en temor. Los justos vivirƔn por su fe. Asƭ que hoy, cuando te sientas abrumada, quizƔs no debido a guerras mundiales, pero sƭ quizƔs debido a una pequeƱa guerra que se estƔ librando dentro de tu propio hogar o en tu iglesia o en tu lugar de trabajo, recuerda: la tierra serƔ llena del conocimiento de la gloria de Dios asƭ como los mares cubren la tierra.

Ahora bien, no tocamos en la esta última sesión el quinto de los cinco ayes en este pasaje, y necesitamos mencionarlo porque nos trae al verso de este capítulo, que otra vez es el que nos da tal esperanza. Los primeros cuatro ayes que vimos fueron pronunciados sobre los babilonios debido a sus pecados relacionales, o pecados que ellos cometieron contra otra gente.

Pero cuando llegamos al quinto infortunio, que comienza en el verso 18, no estĆ” basado en un pecado relacional. EstĆ” basado en una violación al primer mandamiento. Esto es un pecado contra Dios. Este ‘ay’ es pronunciado en contra del pecado de la idolatrĆ­a, y considero que quizĆ”s ese pecado es la raĆ­z de todos los demĆ”s pecados que son mencionados en este capĆ­tulo – la idolatrĆ­a.

PermĆ­tanme leer empezando en el versĆ­culo 18.

«De qué sirve el ídolo que su artífice ha esculpido, o la imagen fundida, maestra de mentiras? ¿Para que su hacedor confíe en su obra cuando hace ídolos mudos?»

Este hombre hace ídolos de metal, de madera o de cualquier otro material y confía en su propia creación.

Ves esa palabra CONFIAR. ¿Cómo vive la gente justa? Vive por fe, por confiar, pero no ponen su confianza en algo que ellos han hecho, confían en Aquél quien los hizo, creen en el Creador, no creen en la criatura.

Idolatría es creer en cualquier otra cosa que no sea el Dios que nos creó. De manera que confías en tu dinero; confías en tus hijos; confías en tu esposo; confías en la economía; confías en el gobierno; confías en ti misma y esto te hace un adoradora de ídolos. Confías en la obra de tus manos y el punto es este: ¿Qué tan necio, qué tan tonto puede ser esto?

VersĆ­culo 19

«Ay del que dice al madero: Despierta; o a la piedra muda: ”LevÔntate! ¿SerÔ esto tu maestro? He aquí estÔ cubierto de oro y plata, y no hay aliento alguno en su interior».

La necedad de hacer algo con tus propias manos, un objeto inanimado, y luego inclinarte y decirle: Ayúdame. Ayuda mis cosechas. Ayuda mi fertilidad. Ayúdame en mis problemas. Dime qué decidir. Dime qué hacer. ¿Qué tontería es esta?

Ay de aquellos que hablan a ídolos y les dicen, «Haz esto o aquello». No hay aliento de vida en lo absoluto en aquella cosa que fabricamos nosotras mismos, en aquella cosa en la que hemos puesto nuestra confianza.

Vamos ahora al versĆ­culo 20 y vemos el contraste aquĆ­. Ā«Pero el SeƱorĀ», -aquĆ­ no hay ningĆŗn Ć­dolo ahora, no hay ninguna imagen de metal, nada cubierto de plata ni de oro- Ā«El SeƱor estĆ” en su santo templo; calle delante de Ɖl toda la tierra.Ā»

«El Señor estÔ en su templo santo». Vemos esto algunas veces a la entrada de una iglesia, o quizÔs en el boletín de una iglesia. No estÔ hablando acerca de una edificación. Ahora bien, creo que es apropiado ser reverente cuando vamos a adorar con el pueblo de Dios porque estamos juntos en la presencia de Dios, pero esto estÔ hablando de algo mucho mÔs significativo que la estructura de un edificio, de una gran iglesia.

«El Señor estÔ en Su santo templo» El Salmo 11 nos dice dónde estÔ Su Templo. «El Señor estÔ en Su santo templo (verso 4). Dios alto y sublime y exaltado en Su santo trono y Su santo templo en el cielo; de manera que aquí Habacuc estÔ obteniendo una visión de Dios. Cada persona de las Escrituras, y a lo largo de toda la historia que ha tenido este tipo de visión de Dios es transformada. Es imposible ver a Dios y quedar iguales.

Su majestad -una visión de Ɖl y de quien Ɖl es- cambia nuestra perspectiva acerca de todo. Esto cambia como te ves a ti misma y cambia como ves tus circunstancias. Me encanta esta cita, y estoy segura de que anteriormente la he utilizado en Aviva Nuestros Corazones. Es la cita es de Campbell Morgan, quien fue un gran maestro bĆ­blico en la pasada generación y dice:

Ā«La necesidad suprema en cada hora de dificultad y de angustia, es tener una visión fresca de Dios. Al verlo a Ɖl, todo lo demĆ”s toma su propia perspectiva y proporciónĀ».

ĀæTe consideras muy grande? ĀæCrees que eres la gran cosa? ĀæTe consideras como una persona fenomenal? O ĀæCrees que tu vida es un desastre? ĀæCrees que tu mundo es muy complicado?

Quita los ojos de ti misma y de tus circunstancias y de las personas que te rodean y levanta tus ojos y mira al SeƱor. MirĆ”ndolo a Ɖl, todo lo demĆ”s se coloca en su correcta perspectiva y proporción.

AquĆ­ tenemos un contraste entre los Ć­dolos que son fabricados por el hombre y Dios, quien estĆ” en Su santo templo. Los hombres tratan de darle vida a los Ć­dolos que ellos mismos crean, pero estos Ć­dolos no tienen vida.

Ellos hablan a sus ídolos, «”Despierta! ”LevÔntate! ”Haz algo! Pero estos ídolos no hablan. Ellos no tienen respuesta.

Hay algo equivocado con esta imagen, el hablar a los Ć­dolos, tratar de dar aliento de vida a un objeto que no la tiene. Lo que deberĆ­a estar sucediendo es que Dios nos de aliento de vida a nosotras. El nos habla y en respuesta nos quedamos mudas.

Hacemos silencio. Estamos quietos delante de Ɖl, escuchando con temor, en reverencia a Dios en Su trono.

Vimos en el versĆ­culo 18 que el Ć­dolo tiene un fabricante, pero en cambio Dios es nuestro hacedor. La criatura deberĆ­a rendir culto a su Creador, no adorar otra criatura. Entonces, el punto aquĆ­ en el versĆ­culo 20 es que Ā«El SeƱor estĆ” en Su santo templo; toda la tierra guarde silencio frente a Ɖl,Ā» el punto aquĆ­ es Ā”Shhh! Ā”Calla!

Adora a Dios. ConfĆ­a en Ɖl. Permite que Ɖl te enseƱe. Permite que Ɖl te hable.

Deja de quejarte. Deja de dudar. Deja de cuestionar a Dios.

Dios no es indiferente, como Habacuc pensó que quizĆ”s Ɖl era. Dios no es insensible. Dios no es impotente. Dios no es pasivo.

Dios estĆ” en Su santo templo. Dios estĆ” en Su trono. Dios estĆ” en control. Y Dios no es solo un Dios grande y cósmico que estĆ” en control del universo, pero que de alguna manera se le escapan los detalles de una u otra circunstancia de tu vida…

Ɖl no estĆ” dormido. Ɖl estĆ” despierto. Ɖl estĆ” alerta. Y Ɖl estĆ” vivo. Ɖl estĆ” activo.

Ɖl estĆ” obrando en tu vida, a tu favor, en tus circunstancias, en tu hogar, en tu iglesia, en tu mundo. Dios estĆ” en Su trono, asĆ­ que estate quieta.

No te irrites. No estƩs perturbada. No te preocupes. No estƩs ansiosa.

En Su tiempo perfecto, Ɖl llevarĆ” a cabo Sus propósitos, asĆ­ que mientras tanto, mantente firme delante de Ɖl, en humildad y en silencio, en reverencia, en temor. ConfĆ­a en Ɖl. El justo por su fe vivirĆ”.

Cuando fabricamos un ƭdolo, y sƩ que no tallamos ƭdolos ni los hacemos de oro y de plata, pero los hacemos de otras cosas; hacemos ƭdolos de las personas. Los hacemos de nuestros empleos. Los hacemos de nuestra salud. Hacemos ƭdolos de algo o de alguien, y ponemos nuestra confianza en ellos en lugar de ponerla en Dios.

Cuando hacemos un ídolo, decidimos qué tipo de Dios pensamos debería ser. Queremos diseñar ídolos conforme a nuestras especificaciones, y entonces le decimos lo que debería hacer, y cómo debería ser, y cómo debería servirnos, y cómo debería tratarnos.

El problema es que nosotros tratamos de hacer esto con Dios. No nos gusta Su soberanƭa. No nos gusta tener a alguien mƔs diciƩndonos lo que debemos hacer. Queremos ser Dios.

Queremos estar a cargo y dirigir, y entonces le decimos a Dios lo que pensamos de cómo Ɖl deberĆ­a ser, y lo que pensamos que Ɖl deberĆ­a hacer, y cómo Ɖl deberĆ­a resolver los problemas de nuestro matrimonio, como Ɖl deberĆ­a cambiar a nuestro esposo, como Ɖl deberĆ­a cambiar a nuestros hijos, como Ɖl deberĆ­a cambiar nuestras circunstancias, como Ɖl deberĆ­a devolvernos nuestra salud, y como no deberĆ­amos tener este problema financiero. Ā«Dios Āæcómo puedes obrar con justicia y permitir que las cosas vayan de este modo?

«¿Cómo puedes Tú ser bueno? Si eres tan bueno, ¿por qué estÔs permitiendo esto? Y contendemos con nuestro Hacedor. Esto es porque estamos tratando de moldear a Dios a la forma de un ídolo a nuestra imagen. Tratamos de ser soberanas por encima de Dios.

Solo quiero recordarte que Dios no necesita tu ayuda ni la mĆ­a para llevar a cabo Sus propósitos o Sus planes. Ahora bien, Ɖl nos dice que traigamos nuestra ansiedad a Ɖl, que le presentemos nuestras peticiones, para orar, para interceder, y hacerlo con confianza pero nosotros no estamos en una posición de dictarle a Dios como Ɖl debe actuar.

Job trató de hacer eso en un momento. Ā«Dios, si tan solo pudiera presentarme ante Ti y abogar por mi caso. SĆ© que TĆŗ verĆ­as que tengo razón.Ā» Lo miramos y nos reĆ­mos pero, Āæno actuamos nosotras de la misma manera? Ā«Dios, sĆ© que las cosas no deberĆ­an ser de esta manera.Ā» Cuando Job finalmente ve a Dios como realmente Ɖl es, Job dice: Ā«Puse mi mano sobre mi boca, y hubiese deseado nunca haber habladoĀ».

ĀæSabes quĆ©? Cuando nosotras vemos a Dios de la manera que realmente Ɖl es, vamos a decir la misma cosa. ĀæPor quĆ© abrĆ­ la boca? ĀæPor quĆ© no me mantuve en silencio ante Dios para permanecer allĆ­ maravillada delante Ɖl con temor y en adoración y sumisión?Ā»

Ā«El SeƱor estĆ” en Su santo templo, que toda la tierra calle delante de Ɖl.Ā»

  • Ɖl estĆ” en Su trono.
  • Ɖl es santo
  • Ɖl es perfecto
  • Ɖl es eterno
  • Ɖl es bueno
  • Ɖl es justo

Si recuerdas esto cuando te encuentres en el medio de las tormentas y el estrés y las adversidades y los desafíos de la vida, entonces podrÔs estar calmada y en silencio. PodrÔs estar libre de la preocupación. PodrÔs confiar en Dios. ¿Y sabes qué mÔs? PodrÔs cantar y podrÔs regocijarte.

Y veremos que es ahĆ­ donde termina Habacuc, Āæpero cómo llega Ć©l allĆ­? DirigiĆ©ndose al templo de Dios. Ā«Dios estĆ” en Su santo temploĀ». Estate quieta. Calla. MantĆ©n silencio delante de Ɖl.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estarĆ” de vuelta con nosotros para orar. Ella nos ha estado ayudando a identificar los Ć­dolos que nos mantienen alejados de rendirle honor y adoración a Dios. Esa enseƱanza es parte de una serie titulada Habacuc: Del Temor a la fe.

Hemos estado hablando sobre las serias interrogantes que se hizo Habacuc, pero a medida que esta enseƱanza para mujeres va progresando durante los siguientes programas, nos daremos cuenta de por quƩ Habacuc fue capaz de cambiar su foco y comenzar a adorar a Dios. Si has estado temerosa, ansiosa, dudosa, espero que puedas estudiar Habacuc durante estas series. Y si te has perdido alguno de los programas, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando Dios responde la oración, los resultados pueden ser muy diferentes de lo que esperabas. Eso fue lo que Habacuc descubrió, y esto serÔ lo que descubriremos el lunes.

Ahora, vamos a orar en compaƱƭa de Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Gracias SeƱor, por ofrecernos un vistazo de cuĆ”n grande e increĆ­ble eres TĆŗ. TĆŗ estĆ”s en Tu trono, en Tu templo. TĆŗ estĆ”s en control.

SƩ que es fƔcil para nosotras tener corazones calmados cuando estamos sentadas escuchando Tu Palabra, y estamos en un ambiente protegido de seguridad. Alguna de nosotras estaremos entrando en un torbellino. Al terminar de escuchar este programa salimos a afrontar tormentas y problemas y desafƭos en la vida real.

Gracias porque cuando venimos a Ti, Tú estÔs en Tu santo trono, y en lugar de quejarnos, luchar, contender, retar, irritarnos, preocuparnos, Tú nos das quietud de espíritu para adorarte y para vivir vidas de adoración a Ti. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron de la Biblia de Las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæQuĆ© poseemos allĆ” arriba?

Lunes 26 Octubre


¿Qué aprovecharÔ al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Mateo 16:26

Nada hemos traĆ­do a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
1 Timoteo 6:7

¿Qué poseemos allÔ arriba?

Un empresario jubilado había acumulado una gran fortuna y presumía hablando de todas sus posesiones. Cierto día se encontró con uno de sus antiguos compañeros del servicio militar. Lo invitó a comer y le hizo la lista de todas sus propiedades. Desde su terraza incluso se podía ver un museo que llevaba su nombre. El amigo escuchaba y miraba distraído todo lo que el empresario le mostraba. Luego, señalando hacia el cielo, le preguntó: «Y allÔ arriba, amigo mío, ¿qué tienes?».

Esto es lo que la Biblia nos recuerda tan a menudo: ā€œPorque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que poseeā€ (Lucas 12:15). Lo que realmente cuenta es ser ā€œrico para con Diosā€ (v. 21). Esta riqueza no se adquiere por medio del dinero ni del trabajo. Dios la da gratuitamente a todo el que cree en su Hijo Jesucristo, a quien envió del cielo a la tierra para salvar a los pecadores. Sea pobre o rico en bienes materiales, todo hombre necesita ser enriquecido de esta manera. ā€œEl que cree en el Hijo tiene vida eternaā€ (Juan 3:36), y sus pecados son perdonados. Es la Ćŗnica riqueza de la cual ni siquiera la muerte puede privarnos.

ā€œNo te afanes por hacerte rico; sĆ© prudente, y desisteā€ (Proverbios 23:4).

ā€œPorque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y daƱosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdiciónā€ (1 Timoteo 6:9).

ā€œLa bendición del SeƱor es la que enriquece, y no aƱade tristeza con ellaā€ (Proverbios 10:22).

Deuteronomio 20 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8
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