Cabeza de Familia – 1

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

1 – Cabeza de Familia

Juan Manuel Vaz

¿Qué significa que el hombre es cabeza de familia? ¿CuÔles son sus funciones? ¿Qué características tiene un buen cabeza de familia?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiĆ©n sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemĆ”s, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Temor y esperanza en el celo de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 16

Solid Joys en EspaƱol

Temor y esperanza en el celo de Dios

Solid Joys en EspaƱol | Temor y esperanza en el celo de Dios.

Dios es infinitamente celoso por el honor de
su nombre, y responde con una ira terrible
contra aquellos cuyos corazones deberĆ­an
pertenecerle pero van en pos de otras cosas.

Por ejemplo, en Ezequiel 16:38-40, Dios le
dice a una Israel infiel:

«Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras
y las que derraman sangre, y traerƩ sobre ti
sangre de furor y de celos. TambiƩn te
entregarƩ en manos de tus amantes y ellos
derribarƔn tus santuarios, destruirƔn tus
lugares altos, te despojarƔn de tus vestidos,
te quitarƔn tus bellas joyas y te dejarƔn
desnuda y descubierta. IncitarƔn contra ti
una multitud, y te apedrearƔn y te harƔn
pedazos con sus espadasĀ».

Le insto a que preste atención a esta
advertencia. El celo de Dios por el amor
absoluto y devoción de sus hijos siempre
tendrĆ” la Ćŗltima palabra. Cualquier cosa que
desvĆ­e sus afectos de Dios con un atractivo
engaƱoso, se volverƔ en contra de usted para
despojarlo de todo y despedazarlo.

Es algo horrendo usar la vida que Dios le dio
para cometer adulterio contra el Todopoderoso.

Sin embargo, para aquellos de ustedes que en
verdad han sido unidos a Cristo, que cumplen
sus votos y renuncian a todo, quienes son
fieles únicamente a él, y viven para honrarlo,
el celo de Dios es un gran consuelo y una gran
esperanza.

Ya que Dios tiene un celo infinito por honor
a su nombre, cualquiera que amenace el
bienestar de su fiel esposa se confrontarĆ” con
su omnipotencia divina.

El celo de Dios es un gran peligro para los que
asumen el rol de la ramera, venden su corazón
al mundo y cometen adulterio contra Dios.
Pero su celo es un gran consuelo para aquellos
que mantienen los votos del pacto y se convierten
en extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

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John Piper

La persona del EspĆ­ritu Santo

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teologƭa SistemƔtica

Clase 15/26

La persona del EspĆ­ritu Santo

  1. Introducción

El día de hoy, estudiaremos la persona del Espíritu Santo; examinando cuidadosamente lo que la Biblia revela acerca de él. ¿Por qué es esto importante?

Imagina esto: MaƱana, despierto y me levanto increĆ­blemente aĆŗn mĆ”s atraĆ­do hacia mi esposa. He estado pensando en ella durante el trabajo, y no puedo sacarla de mi mente. Muy conmovido, al llegar a casa, busco la forma de expresar cómo me siento, me arrodillo, la miro a los ojos, mi corazón duele por extraƱarla, y le digo: Ā«CariƱo, estoy loco por ti; eres irresistible; No sĆ© quĆ© sucede hoy, tal vez es tu largo cabello negro o tus deslumbrantes ojos verdes; pero me dejas sin alientoĀ». A lo mejor estĆ”s pensando cuĆ”n dulce soy, pero el problema es que mi esposa es rubia… y ojos azules. Entonces, quizĆ” suene dulce, pero me va a ir mal. Estoy en problemas.

Cómo vemos a Dios es importante, porque si no lo estamos viendo como Ć©l se ha dado a conocer en las Escrituras, no estamos adorando a Dios, sino a un dios falso.

  1. La persona del EspĆ­ritu Santo

Los cristianos adoran a un solo Dios; somos monoteĆ­stas. Adoramos a un solo Dios, sin embargo, las Escrituras claramente retratan a tres personas de la divinidad. Pensar en Dios el Padre y Dios el Hijo tiene un sentido mĆ”s inmediato para nosotros en vista de que hay un componente relacional con el que estamos inmediatamente familiarizados: el de un padre o un hijo. Pero, ĀæquĆ© vamos a hacer con Dios el EspĆ­ritu? Es tentador pensar en la tercera persona de la Trinidad como frĆ­a o distante. No obstante, cuando escuchamos la Biblia, vemos algo diferente.

¿Qué queremos decir cuando hablamos del Espíritu Santo como persona? No queremos decir que el Espíritu Santo es una persona humana que simplemente no podemos ver. La única persona de la Deidad que toma a la humanidad en sí mismo es Cristo. Lo que sí queremos afirmar es que el Espíritu Santo tiene subsistencia personal. Es un ser viviente inteligente, voluntario, con entendimiento y voluntad.

Al ser uno con el Padre y el Hijo, existe una distinción entre los tres. Por ejemplo, las Escrituras nos dicen que el Espíritu Santo intercede por nosotros en oración (Romanos 8:27), y esto naturalmente indica una distinción entre el Espíritu Santo y Dios el Padre a quien se hace la intercesión.

Esto es diferente de una falsa visión de Dios llamada el «modalismo». El modalismo afirma que Dios no es realmente tres personas distintas, sino una sola persona que aparece ante las personas en tres modos diferentes en diferentes momentos. Entonces, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, Dios apareció como el Padre, en los Evangelios, Dios apareció como el Hijo, y después del día de Pentecostés, Dios apareció como el Espíritu. Esta visión hace lo que tantos otros puntos de vista falsos hacen tratando de hacer el misterio de la Trinidad completamente comprensible. No obstante, esta visión se queda corta debido a todos los ejemplos en los que vemos a los miembros de la Trinidad interactuando entre sí. ¿Estaba Jesús orando al Padre simplemente como una farsa? ¿Cómo podría el Espíritu descender sobre el Hijo cuando fue bautizado?

En la iglesia primitiva, algunos negaban que el Espíritu fuera una entidad personal separada. En cambio, dijeron que el Espíritu era mÔs como una «esencia» o una influencia o energía de Dios el Padre. Su lugar en la Trinidad ha sido cuestionado a la luz de estas ideas, por lo que es importante establecer la «personalidad» del Espíritu: su identidad separada definida.

Hay tres razones bƭblicas para concluir que el Espƭritu Santo es una persona, asƭ como Dios el Padre es una persona, y asƭ como el SeƱor Jesucristo es una persona:

A. Pronombres personales

La primera razón para concluir que el EspĆ­ritu Santo es una persona es el uso de los pronombres personales referidos a Ć©l, y las declaraciones que Ć©ste hace en primera persona. Considera Hechos 10:19-20Ā«Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el EspĆ­ritu: He aquĆ­, tres hombres te buscan. LevĆ”ntate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviadoĀ».

Cuando Jesús y los apóstoles hablan del Espíritu Santo, siempre usan el pronombre personal: él. Esto también testifica la personalidad del Espíritu Santo.

B. Propiedades personales

La segunda razón para concluir que el EspĆ­ritu Santo es una persona se deriva de las propiedades personales que se le atribuyen, como la comprensión o la sabidurĆ­a, la voluntad y el poder. La operación de su voluntad, por ejemplo, se ve en 1 Corintios 12:11Ā«Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo EspĆ­ritu, repartiendo a cada uno en particular como Ć©l quiereĀ». En Juan 14, JesĆŗs llama al EspĆ­ritu Santo el Consolador. No solo consuelo sino el Consolador. El EspĆ­ritu Santo tiene estas caracterĆ­sticas personales y estĆ” involucrado en actividades personales. El EspĆ­ritu Santo revela, enseƱa, consuela, aconseja, ayuda y ama. Puede entristecerse, se le puede mentir, blasfemar.

En todas estas cosas, vemos la  clara personalidad o identidad distintiva del EspĆ­ritu Santo en las Escrituras. La exĆ©gesis sonora requiere que el EspĆ­ritu Santo sea considerado como una persona y no como un poder o una fuerza.

ĀæPor quĆ© importa esto? Porque lejos de ser frĆ­o o distante; lejos de ser  una simple fuerza o energĆ­a, el hecho de que el EspĆ­ritu Santo sea una persona significa que podemos tener una relación con Ć©l. Hablaremos mĆ”s acerca de esto en las próximas semanas cuando analicemos la obra del EspĆ­ritu Santo, pero a medida que somos guiados por Ć©l, amados, purificados, habitados por Ć©l, todo eso sucede en el contexto de una relación.

  1. El EspĆ­ritu Santo es Dios

La Escritura tambiƩn enseƱa que el Espƭritu Santo es completamente Dios.

A. La Escritura lo identifica como Dios

Hechos 5:1-4 dice: Ā«Pero cierto hombre llamado AnanĆ­as, con Safira su mujer, vendió una heredad,  y sustrajo del precio, sabiĆ©ndolo tambiĆ©n su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: AnanĆ­as, Āæpor quĆ© llenó SatanĆ”s tu corazón para que mintieses al EspĆ­ritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? ReteniĆ©ndola, Āæno se te quedaba a ti? y vendida, Āæno estaba en tu poder? ĀæPor quĆ© pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a DiosĀ».

Aquí vemos que, según Pedro, cuando Ananías «mintió al Espíritu Santo», en realidad estaba «mintiendo a Dios». Si mentirle al Espíritu es sinónimo de mentirle a Dios, entonces el Espíritu debe ser Dios.

B. El EspĆ­ritu Santo posee atributos divinos

Si queremos decir que el EspĆ­ritu Santo es completamente Dios, entonces debemos suponer que poseerĆ” atributos divinos, y lo hacemos. A lo largo de la Escritura vemos que…

  • El EspĆ­ritu Santo es eternoHebreos 9:14 dice: Ā«ĀæCuĆ”nto mĆ”s la sangre de Cristo, el cual mediante el EspĆ­ritu eterno se ofreció a sĆ­ mismo sin mancha a Dios, limpiarĆ” vuestras conciencias de obras muertas…»
  • El EspĆ­ritu Santo es omnipresenteestĆ” en todas partes a la vez. El Salmo 139:7-10 dice: Ā«ĀæA dónde me irĆ© de tu EspĆ­ritu? ĀæY a dónde huirĆ© de tu presencia? Si subiere a los cielos, allĆ­ estĆ”s tĆŗ; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquĆ­, allĆ­ tĆŗ estĆ”sĀ».
  • El EspĆ­ritu Santo es omniscientelo sabe todo1 Corintios 2:10-11 dice: Ā«El EspĆ­ritu todo lo escudriƱa, aun lo profundo de Dios. Porque, ĀæquiĆ©n de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espĆ­ritu del hombre que estĆ” en Ć©l? AsĆ­ tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el EspĆ­ritu de DiosĀ».

Al igual que Dios, el EspĆ­ritu Santo es trascendente. En parte esa es la razón por la que se llama EspĆ­ritu Santo: ser santo significa estar apartado. Sin embargo, este Dios es personal y, por tanto, tiene el potencial de relacionarse. A veces es fĆ”cil pasar por alto cosas como esta y perder su significado, asĆ­ que medita en ello. Porque Ć©l es divino, tiene recursos divinos, conocimiento divino, presencia divina; conocerlo es conocer al Dios que satisface y que suple todas nuestras necesidades. ĀæNecesitas sabidurĆ­a? Puedes conocer al que es omnisciente. ĀæTe sientes perdido o solo? Hay uno que no importa a donde vayas, estĆ” ahĆ­. ĀæTe sientes dĆ©bil? Puedes conocer a aquel cuyo poder no tiene lĆ­mites; quien renueva nuestras fuerzas.

Que el EspĆ­ritu Santo es tanto una persona como Dios es esencial aquĆ­. En las próximas semanas, exploraremos la obra del EspĆ­ritu juntos, pero sin esta base de lo que Ć©l es, esas cosas importarĆ­an muy poco.

C. Aunque se distingue del Padre y del Hijo, el EspĆ­ritu Santo es presentado como igual al Padre y al Hijo en los grandes pasajes trinitarios del Nuevo Testamento.

«Trinidad» es un término que la iglesia desarrolló para resumir una doctrina que se nos da en fragmentos. Es una palabra útil que busca combinar y transmitir todo lo que las Escrituras hablan acerca de la relación de la Deidad. La doctrina de la Trinidad es un resumen de varios conceptos bíblicos que son indiscutibles del texto de las Escrituras. Es decir, que hay un solo Dios, que el Padre y el Hijo y el Espíritu son personas distintas, y que el Padre y el Hijo y el Espíritu son cada uno de ellos completamente Dios.

Así que en respuesta a los musulmanes y otras religiones monoteístas, el cristianismo afirma claramente que hay un solo Dios, pero este Dios existe en tres personas. ¿Es eso razonable? En cierto sentido, «sí», y en cierto sentido «no».

«Sí», porque nada en la doctrina trinitaria es irrazonable o irracional. No hay nada inherentemente contradictorio sobre la posición a pesar de su misterio. No estamos diciendo que hay tres Dioses, sino que hay un Dios en tres personas.

«No», sin embargo, porque «la doctrina de la Trinidad es indistinguible por la razón, por lo que es incapaz de ser demostrada por la razón. No hay analogías en la naturaleza, ni siquiera en la naturaleza espiritual del hombre, quien estÔ hecho a imagen de Dios»[1].

Echemos un vistazo ahora a algunos de los pasajes trinitarios clave en el Nuevo Testamento:

  • Mateo 3:16-17Ā«Y JesĆŗs, despuĆ©s que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquĆ­ los cielos le fueron abiertos, y vio al EspĆ­ritu de Dios que descendĆ­a como paloma, y venĆ­a sobre Ć©l. Y hubo una voz desde los cielos, que decĆ­a: Este es mi hijo amado, en quien tengo complacenciaĀ».

En este pasaje se ve claramente que las tres personas de la Deidad actúan en sus distintos roles. Dios el Padre estÔ hablando desde el cielo, Dios el Hijo estÔ siendo bautizado para cumplir la voluntad del Padre, y se ve a Dios el Espíritu descendiendo del cielo sobre el Hijo para darle poder a su ministerio. Vemos que, haga lo que haga el Padre al tratar con el hombre, generalmente lo hace a través del Hijo por el Espíritu (Efesios 2:18).

  • Mateo 28:19Ā«Por tanto, id, y haced discĆ­pulos a todas las naciones, bautizĆ”ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del EspĆ­ritu SantoĀ».

Observa que JesĆŗs no ordena a sus discĆ­pulos a que bauticen a los nuevos creyentes en los Ā«nombresĀ» del Padre, del Hijo y del EspĆ­ritu Santo, como si estuviĆ©ramos tratando con tres seres diferentes, sino en el Ā«nombreĀ», que es singular. JesĆŗs, como lo hizo tantas otras veces en su ministerio, enseƱa que Ć©l y el Padre son uno, y aquĆ­ Ć©l incluye al EspĆ­ritu Santo en esa unidad de esencia. La declaración afirma la Ā«unidad de las tres Personas de la Trinidad al combinarlas todas dentro de los lĆ­mites del nombre en singular; y luego [enfatiza] la distinción de cada uno al introducirlos a su vez con el artĆ­culo repetido: Ā«en el nombre d[el] Padre, y d[el]  Hijo, y d[el]  EspĆ­rituĀ»[2].

Ā«El EspĆ­ritu Santo, entonces es completamente Dios. No es una tercera parte de Dios, sino completamente Dios. Sin embargo, el EspĆ­ritu no es solo completamente Dios, tambiĆ©n existe eternamente junto con el Padre y el Hijo, cada uno de los cuales tambiĆ©n posee plenamente la misma naturaleza indivisa y divina… Lo que distingue al EspĆ­ritu del Padre y del Hijo no es la naturaleza divina… lo que distingue al EspĆ­ritu es su papel particular como el EspĆ­ritu Santo en relación con el Padre y el Hijo y las relaciones que tiene con cada uno de ellosĀ»[3].

Conclusión

La noche antes de su crucifixión, ĀæquĆ© enseƱa JesĆŗs a sus discĆ­pulos? ĀæQuĆ© es lo que Ć©l considera importante que ellos conozcan? En Juan 14-16, les enseƱa quiĆ©n es el EspĆ­ritu Santo. Y fĆ­jate en lo que les dice en Juan 16:7Ā«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendrĆ­a a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré».

Ponte en los zapatos de los discípulos por un momento. Has comido, caminado, ministrado, escuchado, conocido a Jesús en los últimos años. Le han entregado sus vidas, ese tiempo debe haber sido increíble. Sin embargo, Jesús dice que es mejor («os conviene») que se vaya para que el Espíritu Santo venga a ellos. No sé tú, pero no sería inmediatamente obvio por qué eso sería mejor. ¿De qué manera?

Mira de nuevo a Juan 15:26-27. Una vez mĆ”s, JesĆŗs habla del Consolador, el EspĆ­ritu Santo: Ā«Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviarĆ© del Padre, el EspĆ­ritu de verdad, el cual procede del Padre, Ć©l darĆ” testimonio acerca de mĆ­. Y vosotros darĆ©is testimonio tambiĆ©n, porque habĆ©is estado conmigo desde el principioĀ».

AquĆ­ hay un doble sentido o doble significado entre los discĆ­pulos y el EspĆ­ritu. AsĆ­ como los discĆ­pulos darĆ”n testimonio de JesĆŗs, tambiĆ©n lo harĆ” el Consolador, el EspĆ­ritu Santo. ĀæCuĆ”l es el requisito para que los discĆ­pulos sean testigos? V. 27: Ā«porque habĆ©is estado conmigo desde el principioĀ». Si eso es cierto para los discĆ­pulos, cuĆ”nto mĆ”s del EspĆ­ritu Santo. Como dijo el padre de la iglesia primitiva, Basilio de Cesarea, el EspĆ­ritu Santo era el Ā«compaƱero inseparable de Cristo… toda la actividad de Cristo se desarrollaba en la presencia del EspĆ­ritu SantoĀ».

En la eternidad pasada, el Espíritu y el Hijo estaban en perfecta comunión. Cuando Jesús fue concebido en la virgen María, fue por el Espíritu Santo (Lucas 1:35). En el bautismo, las tentaciones y el ministerio de milagros y enseñanzas de Jesús, el Espíritu estaba allí guiando (Lucas 4:1), fortaleciendo (Mateo 12:28) y dÔndolo a conocer. En la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, el Espíritu estaba allí (Hebreos 9:14Romanos 6:4).

Este es el punto. Como aquel que ha sido el compaƱero constante de JesĆŗs, tambiĆ©n es el candidato perfecto para dar testimonio y para dar a conocer a Cristo. Esa es precisamente su labor, y eso es parte del por quĆ© JesĆŗs puede decir que es mejor que se vaya para que el EspĆ­ritu Santo pueda venir. Tener el EspĆ­ritu es tener el EspĆ­ritu de Cristo; tener el EspĆ­ritu es tener a Cristo Ya no estĆ” limitado por el espacio y el tiempo, el EspĆ­ritu Santo manifiesta la presencia de JesĆŗs[4] a nosotros.

En la oración sacerdotal de JesĆŗs de Juan 17, JesĆŗs  dice en el v. 24: Ā«Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, tambiĆ©n ellos estĆ©n conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundoĀ». Entonces, JesĆŗs nos da un adelanto del pasado de la eternidad en la relación amorosa perfecta, duradera y llena de gozo del Padre, el Hijo y el EspĆ­ritu Santo.

Sorprendentemente, en el versículo anterior, Jesús había testificado que Dios amaría a los seguidores de Jesús «como también» ”el Padre lo amaba! ”Increíble!

ĀæLo encuentras difĆ­cil de entender? ĀæDifĆ­cil de creer y vivir segĆŗn esa verdad? Creo que hasta cierto punto, todos lo hacemos.

Pero este es uno de los preciosos ministerios del EspĆ­ritu. En Romanos 8:15-16, Pablo dice esto del creyente: Ā«Pues no habĆ©is recibido el espĆ­ritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habĆ©is recibido el espĆ­ritu de adopción, por el cual clamamos: Ā”Abba, Padre! El EspĆ­ritu mismo da testimonio a nuestro espĆ­ritu, de que somos hijos de DiosĀ». El EspĆ­ritu Santo es el EspĆ­ritu de adopción. Lo que significa que uno de sus trabajos es hacernos conscientes de que somos hijos e hijas. Para ayudarnos a conocer mejor el amor con el que Dios nos ama.

Que podamos llegar a conocerlo mejor hoy y en las próximas semanas cuando consideremos juntos la persona y la obra del Espíritu Santo.

Oremos.

[1] The Biblical Doctrine of the Trinity de B.B. Warfield.

[2] Id. 153.

[3] Ware, 103.

[4]Keep in Step with the Spirit by Packer.

https://es.9marks.org/

Mark Dever

TeologĆ­a digital

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

TeologĆ­a digital

David P. Murray

Los artículos sobre los desafíos de la tecnología solían comenzar con una larga lista de estadísticas que prueban la seriedad de los problemas morales, espirituales, relacionales y cognitivos que surgen de la revolución digital. En la actualidad, no necesito gastar tinta o espacio en tales asuntos. Todos saben por observación o experiencia personal cuÔntos problemas existen y cuÔn grandes son. AdemÔs, la gran mayoría de los cristianos estÔn lo suficientemente preocupados como para querer hacer algo al respecto. Pero, ¿qué podemos hacer?

Cero tecnologĆ­a

Probablemente todavĆ­a existan unas cuantas personas que siguen intentando el enfoque de ā€œcero  tecnologĆ­aā€. Ellos dicen: ā€œLos peligros son demasiado grandes; las consecuencias, demasiado terribles. Por lo tanto, nos vamos a mantener separados del mundo rechazando la tecnologĆ­a. No la compraremos y tambiĆ©n le prohibiremos a nuestros hijos usarlaā€.

Este enfoque es admirable y comprensible, pero imposible. La tecnología digital estÔ tan generalizada que intentar evitarla es como intentar no respirar. Incluso si logramos evadir la contaminación, nuestros hijos de seguro no lo lograrÔn. Ellos la encontrarÔn o ella los encontrarÔ a ellos. Entonces van a usarla sin que lo sepamos y sin tener ninguna formación o enseñanza, lo que probablemente es el peor escenario posible.

MƔs tecnologƭa

Otras personas intentan la estrategia de ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€. Esta es la estrategia en la que yo mĆ”s solĆ­a enfocarme; la idea es que usamos la tecnologĆ­a buena para derrotar a la tecnologĆ­a mala.  AsĆ­ que, usamos herramientas para bloquear canales de televisión por cable, establecemos contraseƱas y lĆ­mites de tiempo en las computadoras personales, aƱadimos aplicaciones de monitoreo en los celulares de nuestros hijos, instalamos aplicaciones de rendición de cuentas en nuestros portĆ”tiles, etc. Todas estas cosas son buenas y ciertamente pueden ser parte Ćŗtil de un conjunto de acciones para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

Sin embargo, hay algunos problemas con confiar exclusivamente en el enfoque ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€. El primero de ellos es que nunca podemos tener suficiente tecnologĆ­a buena para vencer la tecnologĆ­a mala. Los adolescentes son particularmente hĆ”biles para evadir los controles y encontrar brechas en los sistemas mĆ”s seguros. Por supuesto, podemos frenarlos, podemos hacer que sea mĆ”s difĆ­cil si ponemos algunos obstĆ”culos en el camino, pero si estĆ”n lo suficientemente decididos, nos van a ganar. Ellos siempre podrĆ”n encontrar mĆ”s tecnologĆ­a para frustrar nuestro plan de batalla de ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€.

AdemĆ”s, incluso si logramos asegurar sus dispositivos, apenas salen por la puerta, pueden acceder a lo que quieran en los dispositivos de sus amigos. O incluso pueden simplemente obtener otro dispositivo y esconderlo de nosotros. Este enfoque tambiĆ©n tiene una tendencia al legalismo y socava las relaciones al crear un escenario similar al del ā€œgato y el ratónā€ que da lugar a la sospecha en una de las partes y al escondite en la otra. Necesitamos algo mĆ”s que ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€.

Cuanto mĆ”s reconozcamos que la tecnologĆ­a es un don de Dios, mĆ”s aborreceremos el tomar Su don y usarlo contra Ɖl.

MƔs teologƭa

Mientras mĆ”s he luchado con este problema en mi propia familia, mĆ”s me he convencido de que la respuesta final no es ni ā€œcero tecnologĆ­aā€ ni ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€, sino ā€œmĆ”s teologĆ­aā€. Si queremos una solución profunda, duradera y espiritual, necesitamos aprender y enseƱar verdades profundas, duraderas y espirituales. La sana teologĆ­a digital es la respuesta a la tecnologĆ­a digital; las verdades mĆ”s antiguas son la mejor respuesta a los nuevos desafĆ­os. ā€œMĆ”s Trinidadā€ es mĆ”s efectivo que ā€œmĆ”s tecnologĆ­aā€.

Dios es Tres-en-Uno

¿De verdad la Trinidad es la solución para la tecnología? En parte sí. Las tres personas de la Divinidad gozan de una perfecta relación entre ellas y buscan compartir esa relación con nosotros al invitarnos a esa comunidad sagrada.

Las relaciones entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo estÔn caracterizadas por el amor, la confianza, la apertura y la comunicación. ¿Acaso no es ese el modelo para nuestras relaciones con nuestros hijos, en especial con respecto a la tecnología? ¿No es eso lo que queremos cultivar e imitar? Mientras mÔs sanas sean nuestras relaciones con nuestros hijos, mÔs sanas serÔn sus relaciones con la tecnología. Las relaciones mÔs profundas son mÔs efectivas que las reglas mÔs detalladas.

AdemÔs, esta unidad trinitaria no solo es una relación para ser imitada, sino también una relación para ser disfrutada. Estamos invitados a entrar en esa comunión, a vivir en esa santa familia. Mientras mÔs hagamos eso, mÔs la Trinidad reemplazarÔ a la tecnología o, al menos, mÔs nuestra comunión con la Trinidad regularÔ la tecnología, para que nuestra relación con esta última sea mÔs balanceada y beneficiosa.

Dios es bueno

A veces podemos ver la tecnologĆ­a con tanto terror que damos la impresión de que toda es ā€œdel diabloā€. No, la tecnologĆ­a es un regalo maravilloso de Dios. Somos bendecidos por vivir en este tiempo y beneficiarnos tanto del rol que juega la tecnologĆ­a en nuestras vidas cotidianas. ĀæCuĆ”ntas vidas han sido salvadas gracias a los celulares? ĀæCuĆ”ntas familias separadas se han mantenido unidas gracias a Skype y FaceTime? ĀæCuĆ”ntas predicaciones y enseƱanzas se han diseminado por el mundo gracias a ministerios cristianos como Ligonier? El diablo no creó ni inventó la tecnologĆ­a; Dios lo hizo, en Su calidad de dador de toda buena dĆ”diva y todo don perfecto.

Es verdad que el diablo abusa del regalo. Es cierto que nosotros lo pervertimos para darle usos pecaminosos. Sin embargo, nada de eso cambia el hecho de que Dios creó los materiales, las fuerzas y las mentes que han producido tanta tecnologĆ­a beneficiosa. Cuanto mĆ”s reconozcamos que la tecnologĆ­a es un don de Dios, mĆ”s aborreceremos el tomar Su don y usarlo contra Ɖl, y mĆ”s tomaremos Su don y lo usaremos de la forma que Ɖl desea.

Dios es omnisciente

Nuestros padres o cónyuges no pueden verlo todo ni estar en todo lugar. El software de aplicación de rendición de cuentas puede ser evadida y las personas a las que les rendimos cuentas pueden ser engaƱadas. Sin embargo, no podemos evadir, engaƱar ni escapar del ojo del Dios que todo lo ve. Ɖl lo ve todo: cada lugar, cada segundo, cada pantalla, cada clic, cada pulsación. Ɖl tiene un informe diario de todos los sitios que visitamos, todos los mensajes que enviamos, todas las cuentas de Instagram que seguimos. Si realmente supiĆ©ramos que Ɖl sabe, quĆ© diferencia eso harĆ­a. Mientras mĆ”s podamos recordarnos a nosotros mismos de la omnipresencia y la omnisciencia de Dios, mĆ”s buscaremos usar la tecnologĆ­a de formas que le agraden a Ɖl y no de formas que provoquen Su ira. SĆ­, nuestro uso de la tecnologĆ­a puede agradar a Dios. Ɖl se deleita en ver la verdad en lugar de la falsedad en Facebook, en oĆ­r que la verdad se transmite por el mundo y en presenciar nuestro testimonio en lĆ­nea ante los incrĆ©dulos.

Dios es juez

El conocimiento que Dios tiene de nosotros no estĆ” siendo almacenado en un mueble polvoriento o en un servidor lejano que algĆŗn dĆ­a se perderĆ” o serĆ” borrado. No, como Juez, un dĆ­a Ɖl nos llamarĆ” a rendir cuentas no solo por cada palabra ociosa, sino tambiĆ©n por cada clic ocioso e idólatra, por cada segundo que pasamos inĆŗtilmente perdiendo el tiempo. Puede que silenciemos a nuestro juez interno, nuestra conciencia; podemos ser mĆ”s listos que nuestros jueces terrenales, nuestros padres y las personas a las que les rendimos cuentas; pero jamĆ”s escaparemos del juicio de Dios. Es cierto que la gracia de Dios en Cristo cubre todo pecado; ningĆŗn creyente verdadero en JesĆŗs serĆ” jamĆ”s separado de Cristo por su pecado, y Su justicia que nos ha sido imputada nos asegura el cielo. No obstante, sabemos que en aquel dĆ­a final, Dios pesarĆ” las obras de los cristianos. Nos presentaremos ante el gran Juez, quien estarĆ” frente a nosotros no como nuestro condenador, sino como nuestro evaluador que juzgarĆ” lo que hemos hecho y le otorgarĆ” a Su pueblo mayores o menores recompensas conforme a su obediencia. Deja que Su discernimiento  te ayude a juzgar con discernimiento respecto a tu uso de la tecnologĆ­a.

Dios es el Salvador

A veces, la culpa detiene al pecado; nuestras conciencias nos duelen y nos advierten para que cambiemos nuestros caminos. Sin embargo, con mayor frecuencia, la culpa multiplica el pecado; nos deja desesperanzados e impotentes. Una vez mÔs hemos pecado con nuestro celular, fallamos otra vez en nuestro iPad. Nos sentimos tan condenados, ¿qué sentido tiene seguir intentando? Hemos pecado tanto, ¿qué daño va a causar otro pecado?

La culpa también multiplica el pecado al crear distancia entre nosotros y Dios. Nos enajena y nos separa de Dios y, en consecuencia, hace que pecar sea mucho mÔs fÔcil. Esta es la razón por la que necesitamos escuchar sobre la salvación, la gracia y el perdón otra vez.

Nada desalienta al pecado como el perdón de los pecados, ya que no solo quita la culpa, sino que también multiplica el amor por el Perdonador. Cuanto mÔs podamos abrazar el perdón divino, mÔs abrazaremos al Perdonador y mÔs amor por Cristo disfrutaremos.

Dios es poderoso

A veces podemos tener el deseo de rendirnos ante la batalla contra los peligros de la tecnologĆ­a. Vemos los ejĆ©rcitos alineados contra nosotros y nuestros hijos, y preguntamos: ā€œĀæQuĆ© sentido tiene luchar si estoy contra tanto?ā€

Tienes razón; los ejĆ©rcitos son demasiados, y demasiado poderosos. Sin embargo, mayor es el que estĆ” con nosotros que el que estĆ” con ellos. Con Dios, todas las cosas son posibles, y Ɖl ama demostrar Su capacidad, especialmente en nuestra incapacidad. Su poder es manifestado especialmente en nuestra debilidad. Cuando sentimos y confesamos nuestra impotencia, es que Ɖl hace Su entrada con Su omnipotencia. Ɖl puede mantenernos seguros a nosotros y a nuestros hijos. Ɖl es capaz y poderoso para salvar. Ɖl tambiĆ©n puede darnos a nosotros y a todos nuestros hijos Su EspĆ­ritu Santo para resistir la tentación y hacer lo que es justo y bueno. Su EspĆ­ritu es mucho mĆ”s influyente que el espĆ­ritu de la Ć©poca.

Dios es sabio

A veces podemos ser tentados a pensar que Dios no previó este enorme desafĆ­o moral y espiritual, que no lo anticipó y que, por lo tanto, no ha provisto nada en Su Palabra para ayudarnos. DespuĆ©s de todo, la Biblia fue escrita hace miles de aƱos. ĀæQuĆ© puede la era del papiro decirle a la era digital? Afortunadamente, Dios sĆ­ lo previó, sĆ­ lo anticipó y ha dejado suficiente verdad en la Biblia para guiarnos por este campo minado. Muchos versĆ­culos del Nuevo Testamento sobre la Ć©tica cristiana pueden ser aplicados a la tecnologĆ­a, pero me he dado cuenta de que el libro de Proverbios es especialmente Ćŗtil como fuente de sabidurĆ­a divina para la era digital. ĀæPor quĆ© no leerlo mientras pedimos a Dios luz para saber cómo aplicar estos antiguos principios de sabidurĆ­a a los tiempos modernos? Dios es mĆ”s sabio que los magnates tecnológicos mĆ”s sabios y ha anticipado cada desarrollo tecnológico hasta el fin de los tiempos. Nunca llegarĆ” el dĆ­a en que digamos: ā€œBueno, a la Biblia se le agotó la verdadā€.

Apenas he rozado la superficie, pero espero que estƩs convencido de que la respuesta final para la tecnologƭa digital es la teologƭa digital.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
David P. Murray
David P. Murray

El Dr. David P. Murray es profesor de Antiguo Testamento y teologƭa prƔctica en el Puritan Reformed Theological Seminary en Grand Rapids, Michigan, y pastor de Grand Rapids Reformed Church.

Jul 9 – La torre de vigilia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 9 – La torre de vigilia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-torre-de-vigilia/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el tiempo que pasas a solas con el SeƱor no es solo para ti.

Nancy Leigh DeMoss: No trates de enseƱarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que Ɖl te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dice, Ā“ Ā«Voy a mirar y a ver lo que Ɖl me va a decir a mĆ­Ā».Ā”

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Para un profeta del Antiguo Testamento, era crucial escuchar la voz de Dios con toda exactitud. No es menos importante para nosotras en el dĆ­a de hoy. Nancy nos va a explicar a medida que profundicemos en este estudio titulado Ā“ Ā«Habacuc: del temor a la fe Ā«.Ā”

Nancy: Finalmente hemos llegado al capĆ­tulo 2 de Habacuc. Algunas de ustedes pensaron que nunca Ć­bamos a llegar ahĆ­. El capĆ­tulo 2 contiene 3 versĆ­culos muy conocidos.

Si tienes tu Biblia, Ć”brela en Habacuc en el capĆ­tulo 2. Mira la segunda parte del versĆ­culo 4 Ā“mas el justo por su fe vivirԔ. ĀæHas escuchado eso antes? Ā“El justo por su fe vivirĆ”.Ā” Es citado tres veces en el Nuevo Testamento.

Ese es uno de los versƭculos mƔs conocidos y uno de los mƔs importantes en toda la Biblia. Ya llegaremos a esa parte en algunos dƭas.

El versĆ­culo 14 es tambiĆ©n uno que creo que es muy familiar: Ā“Pues la tierra se llenarĆ” del conocimiento de la gloria del SeƱor como las aguas cubren el mar.Ā”

Eso nos habla del alcance del plan de Dios. Nos da esperanza. Nos recuerda todo lo que nos espera mƔs adelante mientras sigamos soportando la vida en este planeta caƭdo, lidiando con caldeos y demƔs.

Luego el versĆ­culo 20 que es muy conocido tambiĆ©n, leemos: «“Pero el SeƱor estĆ” en Su santo templo: calle delante de Ɖl toda la tierraĀ».Ā” Puede que hayas escuchado ese versĆ­culo, o quizĆ”s lo hayas visto en relación a asistir a la iglesia.

En realidad esa no es la aplicación de este versículo, cuando lleguemos al final del capítulo 2 veremos lo que es que verdaderamente significa. Pero aquí tenemos tres versículos que son muy familiares. Creo que serÔ muy emocionante el enterarnos del por qué estos versículos estÔn en la Biblia, en qué contexto encajan y qué tienen que ver con todo este grandioso plan de Dios.

Eso es parte de lo que veremos en los próximos días, pero empecemos hoy en el capítulo 2, versículo 1. Para aquellas de ustedes que no han estado con nosotras, recapitulo un poco lo que hemos tratando hasta ahora:

Habacuc estĆ” sosteniendo un diĆ”logo serio, intenso y honesto con Dios. Ɖl mira a su alrededor y ve cosas que estĆ”n sucediendo en el pueblo de Dios, que no debieran estar ocurriendo. Ɖl ve el pecado, la violencia, la injusticia, la gente haciendo alarde de su desobediencia ante la ley de Dios y nadie hace nada al respecto. Los lĆ­deres tampoco estĆ”n tomando las cosas con la seriedad que deberĆ­an.

Habacuc estĆ”, verdaderamente agobiado no solo por lo que estĆ” pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que Ć©l clama a Dios. Ɖl ha estado orando. Ɖl ha estado haciĆ©ndole preguntas a Dios.

Dios, finalmente, le dice «“Estoy trabajando en tus dĆ­asĀ».Ā” Ā“No estoy pasivo. No estoy actuando ociosamente como crees que estoy. Contrario a todas las apariencias, estoy trabajando, pero la manera en la que lo estoy haciendo las cosas no es la que probablemente tĆŗ pensarias que harĆ­a.Ā”

Dios le dice a Habacuc que El estĆ” levantando a los caldeos a los babilonios para que vengan y disciplinen a los judĆ­os.

Habacuc reacciona con un “¿QuĆ©? Eso no era lo que yo tenĆ­a en mente. SĆ© que necesitan disciplina, sĆ© que necesitan castigo, Āæpero los caldeos? Ellos son malos, son muy malos. ĀæCómo puedes usar a gente tan malvada, tan viciosa, tan violenta y sin escrĆŗpulos como los caldeos? ĀæCómo pueden ser ellos el instrumento que utilices para cumplir Tus propósitos? ĀæCómo un Dios santo puede utilizar a gente profana para llevar a cabo Su trabajo?Ā”

Por lo que Habacuc lucha con Dios. Eso es lo que su nombre significa: Ā“uno que luchaĀ”. Ɖl estĆ” luchando con estas preguntas tan duras.

Hemos dicho que no estĆ” mal el hacer preguntas Ā—acerca del porquĆ© o por cuĆ”nto tiempoĀ— mientras no lo hagas con el puƱo apretado contra Dios sino con un corazón que realmente busca. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.Habacuc estĆ”, verdaderamente agobiado no solo por lo que estĆ” pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que Ć©l clama a Dios. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.

Pero en el proceso de hacer estas preguntas, Ć©l estĆ” cayendo en cuenta de que estĆ” conociendo algo acerca Dios que es aĆŗn mĆ”s importante que el obtener todas las respuestas. A veces hablamos y decimos «“No puedo esperar a llegar al cielo y saber todas las respuestas a todas las cosas que no tienen sentido aquĆ­ en la tierraĀ».Ā”

Y no es que Dios va a sacar su computadora y nos va a poner en pantalla todas las respuestas. Creo que en el cielo no vamos a estar muy interesadas en conocerlas.

Cuando lo veamos como Ɖl es, Ɖl va a ser suficiente respuesta; y eso es lo que Dios estĆ” haciendo por Habacuc. Ć‰l se le estĆ” revelando a Habacuc diciendo Ā“Habacuc, soy la respuesta a tus preguntas, a tus problemas y a tus asuntos. Cuando no puedas comprender Mis caminos o a MĆ­, lo Ćŗnico que puedes hacer es confiar.Ā”

En eso es en lo que siempre caemos: “El justo por su fe vivirÔ.” Vas a escuchar eso varias veces antes de que terminemos esta serie.

Ahora, al final del capĆ­tulo 1, Habacuc estĆ” desconcertado con eso de que Dios haya escogido a los caldeos… e incluso dio una descripción grĆ”fica al respecto. Es como que todos somos peces en el mar y los caldeos lleguen con sus anzuelos y nos saquen del agua. Ellos matan sin piedad. ĀæDurarĆ” esto toda la eternidad?

Habacuc se ha alborotado al describirle sus preocupaciones a Dios. De hecho, ese es el Ćŗltimo versĆ­culo del capĆ­tulo 1 versĆ­culo 17 “¿VaciarĆ” pues su red y seguirĆ” matando sin piedad a las naciones?Ā”

De nuevo, a medida que medito en este pasaje, siento como que hay una gran pausa sin respuesta. Por lo que ¿qué va a hacer Habacuc ahora? ¿Qué hace mientras dura el silencio?

En el capĆ­tulo 2 versĆ­culo 1, Habacuc dice, Ā“EstarĆ© en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondrĆ©; velarĆ© para ver lo que Ɖl me dice, y quĆ© he de responder cuando sea reprendido.Ā”

Ahora bien, creo que este es el momento clave del libro en lo concerniente a la historia de Habacuc. Habacuc va a su torre de vigilia: “estaré en mi puesto de guardia en la torre”.

No creo que Ć©sta sea una torre de vigilia o una fortaleza en sentido literal. La mayorĆ­a estarĆ­a de acuerdo con eso. Es una imagen de Habacuc diciendo Ā“yo voy a irme a un lugar sólo, apartado y silencioso para tratar de entender lo que estĆ” pasando desde la perspectiva de Dios.Ā”

Es imaginarse una actitud de expectación. Habacuc estÔ viéndose a sí mismo como un centinela en una fortaleza. Puedes imaginarte una torre alta y a un centinela haciendo guardia de pie, observÔndolo todo.

Ɖl quiere verlo desde lo alto. Ɖl no quiere ver lo que estĆ” pasando solo desde el suelo. Ɖl quiere mirar el horizonte y ver quĆ© es lo que estĆ” pasando, cuĆ”l es el panorama.

Por lo que Habacuc estÔ diciendo: “Quiero ver por encima de mis circunstancias. Quiero ver la perspectiva de Dios en todo esto.”

DĆ©jenme decirles, amigas, que es en ese puesto de guardia donde encontramos esperanza. Es donde encontramos perspectiva. Es donde miras hacia el SeƱor, esperas por Ɖl, oyes lo que Ɖl te dice. Es donde dejamos de hablar y Ā—finalmenteĀ— dejamos a Dios hablar.

Y eso lo veremos múltiples veces en las Escrituras. Ya hablaremos —a través de esta serie— sobre algunas mujeres que tenían mucho que decirle a Dios, como Habacuc, y que al final, se quedan sin palabras.

Luego dicen, “ «Ok, ahora estoy lista para escucharte».” Es casi como si Dios dijera “déjame saber cuando acabes de hablar y te voy a decir lo que pienso acerca de esto.”

Pero tienes que llevar tu corazón a un lugar tranquilo y callado. Un lugar donde te dispongas a esperar y a escuchar a Dios hablar. Esa es la actitud que necesitamos tener al abrir la Palabra de Dios. Ā“Voy a ponerme de guardia en mi torreĀ”.

De hecho, he estado usando este versículo recientemente en mi tiempo con Dios. “Voy a subir a la torre, voy a asumir mi puesto y a estar atenta a todo lo que Dios me quiera decir.”

  1. No mƔs darle yo respuestas a Dios.
  2. No mÔs decirle a Dios cómo debe dirigir el universo
  3. No mƔs hacerle a Dios todas mis preguntas.
  4. Solo voy a permanecer tranquila, me voy a callar y a estar atenta. Voy a tratar de ver las cosas desde el punto de vista de Dios, escucharĆ© con atención para ver lo que Ɖl me va a decir.

Matthew Henry dijo que era muy importante que cuando recurriéramos, leyéramos u oyéramos la Palabra de Dios, que observaramos cuidadosamente lo que Dios nos dice a través de ella; palabras que nos lleguen al alma ya sean de convicción, de consuelo o de cautela. Y que podamos recibirlas y someternos a Su poder.

Es la actitud que debemos tener cuando vamos a la iglesia y escuchamos la predicación de la Palabra o cuando abrimos nuestras Biblias en nuestro tiempo con Dios. Es la actitud de un centinela, de un guardiĆ”n en su puesto diciendo Ā“voy a mirar el panorama y a ver lo que Dios me estĆ” diciendo a mĆ­.Ā”

“¿Dios, quĆ© es lo que me quieres decir?Ā” Quiero enfatizar este punto porque creo que en la sociedad de hoy en dĆ­a, nos movemos muy rĆ”pido. Siempre estamos a la carrera y muy ocupadas.

Me he percatado de que, en muchas ocasiones de mi tiempo con Dios, estoy apurada. La forma en la que leo la Palabra de Dios es apresurada. Me tomo mis vitaminas espirituales rƔpidamente ese dƭa y reviso los devocionales que tengo pendientes, PERO no he encontrado a Dios, no me he encontrado con Dios. No he oƭdo de Dios. No he estado en mi torre de vigilia.

Muchas veces tenemos circunstancias y preguntas en nuestras vidas. Necesito sabiduría en muchas Ôreas de nuestro ministerio. Necesitamos la dirección del Señor en distintas cosas y ”tengo tantas preguntas para las que no tengo respuestas!

Tienes asuntos pendientes en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, en tu iglesia. Necesitas respuestas. Necesitas la perspectiva de Dios, pero el problema es que estamos tan ocupadas trabajando, luchando y haciendo no se cuÔntas cosas —en nuestros estilos de vida— que nunca nos detenemos a escuchar lo que Dios nos tiene que decir.

Luego nos preguntamos por qué no obtenemos respuestas. Algunas de ustedes necesitan apagar el televisor, la computadora o la radio. Algunos amigos me han retado para que no revise mi correo electrónico hasta no haber tenido mi tiempo a solas con el Señor.

Algunas de ustedes quizas estarĆ”n pensando Ā“no hubiera asumido que es asĆ­ como vivesĀ”. He caĆ­do en la rutina, en el patrón de revisar primero mi correo; luego Ā—cuando estaba en mi tiempo con DiosĀ— mi corazón latĆ­a y mi mente volaba y no estaba ocupando mi puesto en la torre y escuchando a Dios.

Tienes que apagar, tienes que parar, tienes que apagarlo todo. Apagar la radio. No puedo creer que como maestra en la radio, les estƩ diciendo eso, pero necesitan apagarla; deben aquietarse y en silencio escuchar la voz de Dios.

Lo que Habacuc estĆ” haciendo es alejĆ”ndose de todos sus problemas; no escapando, sino poniendo cierta distancia de por medio, quitando los ojos de sus problemas para poder enfocarse en el SeƱor. Ć‰l estaba desahogĆ”ndose con eso de los caldeos y, al final del capĆ­tulo 1, vemos como dice Ā“que se va a un lugar donde pueda ver lo que Dios le va a decir.Ā”

¿Qué tiene que decirte acerca de tu matrimonio, acerca de la situación en tu iglesia, acerca de esta persona en el trabajo, acerca de esta decisión que tienes que tomar? De esta forma él empieza a escuchar, y tiene una actitud sumisa ante lo que Dios le diga acerca de esta situación.

Los profetas de Dios hacĆ­an guardia en los muros. Escuchaban las palabras que salĆ­an de la boca de Dios y les hacĆ­an advertencias al pueblo. Por lo que Habacuc necesitaba hacer esto no solo para sĆ­, sino porque Ć©l era el responsable de advertir al pueblo. Ɖl necesitaba saber ĀæQuĆ© es lo que estĆ” diciendo Dios?

“¿QuĆ© es lo que estĆ” pasando allĆ” afuera? Ese es el trabajo de un centinela y es crucial que estĆ© atento en su puesto para que pueda alertar sobre el peligro. Madres, ustedes son las centinelas de sus hijos, tienen que estar en esa torre.

Necesitas ir a tu torre y escuchar lo que Dios tenga que decirte acerca de sus hijos. ¿EstÔs solamente criando a tus hijos? ¿Los estÔs solamente vistiendo, alimentando, llevÔndolos al piano y al ballet a tiempo?

O estƔs sacando el tiempo para decir:

  1. Dios, ¿qué quieres para este niño?
  2. ¿Qué debo enseñarle?
  3. ¿Qué es lo que tengo que supervisar en sus vidas?
  4. ¿Cómo los necesito entrenar?
  5. Señor, ¿cómo quieres que lidie con esta situación?

Mantente alerta ante la posibilidad de un peligro, buscando el conocimiento de Dios para que les puedas enseƱar a otras y para que veas lo que Dios estƔ haciendo y les puedas decir a otros.

El Salmo 85 versĆ­culo 8 dice, Ā“ Ā«Yo voy a oĆ­r lo que Dios mi SeƱor me va a decir»” (parafraseado). Esa es la postura. Esa es la actitud. DĆ©jenme recordarles que, como mujeres de Dios, necesitamos oĆ­r lo que Dios nos va a decir antes de que seamos Sus voceras.

No trates de enseƱarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, sino te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dijo, Ā“ Ā«Yo voy a mirar para ver quĆ© Ɖl me va a decir a mĆ­Ā».Ā” Es un ajuste que me estĆ” ayudando en mi tiempo con Dios porque siempre estoy preparando mensajes para otras personas, PERO tengo que subir a mi torre, ponerme en guardia y ver lo que Dios me va a decir a mĆ­.

ComencƩ a estudiar el libro de Habacuc hace meses atrƔs, viviendo en Ʃl, meditando en Ʃl. Yo sabƭa que querƭa hacer una serie, pero primero tenƭa que esperar a ver lo que Dios me iba a decir a travƩs de este libro.

Dios me ha estado hablando en mi torre, durante mi vigilia y espero que, lo que Dios me estĆ© diciendo, sea de bendición para ustedes. Eso es lo que es el ministerio: es un derramarnos en otros luego de habernos encontrado con Dios primero.

Esa es la actitud que vemos en Proverbios capítulo 8 versículo 34 donde se habla de la sabiduría. “Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada.”

¿Es esa la actitud que tienes para con Dios cuando te estÔ hablando? “Voy a escucharlo. Voy a velar todos los días. Voy a estar a la expectativa esperando que Dios me hable.”

Habacuc dice, “ «Voy a tomar mi puesto en la torre».” Esa no es la imagen de mi tiempo con Dios últimamente. A veces cometo el error de tratar de tener mi tiempo de silencio, de quietud con Dios en la cama y es ahí verdaderamente cuando mi tiempo con Dios se torna bien callado.

No estoy diciendo que tienes que hacer tu tiempo devocional de pie, lo que digo es que hay una postura espiritual, de estar alerta, de estar presente, de estar despierta, de estar conectada. El Salmista dice, Ā«Despierta mi alma»” .

Es como sacudirte a ti misma y decir “necesito estar alerta y necesito estar conectada.” Imaginate a un centinela dormido en su puesto y, cuando el enemigo se vislumbra en el horizonte, él no lo ve. Hay vidas que podrían ponerse en peligro.

Madres, quiero decirles que hay vidas corriendo peligro espiritualmente hablando. Si no tomas el tiempo, cada dĆ­a, de mirar y ver lo que Dios te dice sobre tu vida y sobre la de tu familia podrĆ­an correr peligro. Necesitas estar alerta ante cualquier peligro espiritual que se presente en tu hogar.

No puedes vivir la vida haciendo cosas y corriendo de aquƭ para allƔ y manteniƩndote ocupada, corriendo todo el tiempo y esperar tener la sabidurƭa de Dios para la vida de tus hijos.

Algunos de tus hijos van a terminar en problemas porque no tuvieron una mamĆ” que se mantuvo alerta. Una mamĆ” todo el tiempo en guardia esperando la dirección de Dios. Dios te da advertencias en su Palabra para la vida de tus hijos.

No digo que si mantienes esa actitud ninguno de tus hijos va a meterse en problemas. Lo que digo es que hay cosas que se pueden evitar en tu vida y en las circunstancias de aquellos a quienes amas si tomas el tiempo para estar alerta, despierta y conectada con lo que Dios tiene que decirte.

Lo que Habacuc vio en la torre de vigilia cambió su vida. En los próximos días, veremos que cuando Habacuc bajó de la torre no era el mismo hombre que cuando subió.

Lo que vio transformó su vida y asĆ­ ha sido con muchos otros a lo largo de las Escrituras. Pienso en el profeta IsaĆ­as por ejemplo. En el capĆ­tulo 5 vemos al profeta IsaĆ­as anunciando aflicciones a la nación y todas estas cosas Ā—con las que los condenaba y los juzgabaĀ— y son cosas que deben tomarse muy en serio.

Pero cuando, en el capĆ­tulo 6, IsaĆ­as dice Ā“ Ā«Vi yo al SeƱor sentado sobre un trono alto y sublime..Ā”.Ā» (ver IsaĆ­as 6:1-5). IsaĆ­as salió transformado de esa experiencia. TenĆ­a una perspectiva totalmente nueva de Dios y de lo que pasaba en el mundo a su alrededor.

Mira a Job tambiĆ©n. Durante los primeros 37 capĆ­tulos Job lucha por entender su sufrimiento. Ɖl estĆ” luchando con Dios, reclamando su inocencia y llega a un punto donde Ć©l dice “”Yo no merezco esto!Ā”

Visto desde la perspectiva humana, Job no merecƭa eso. Pero a partir del capƭtulo 38, Job ve a Dios. Job oye a Dios. Job se queda lo suficientemente callado como para dejar que Dios hable y, en el proceso Ʃl obtiene la perspectiva que Dios tiene de su sufrimiento.

Cuando sale de Ć©l mismo, Ć©l no es el mismo hombre. Todo se ve diferente. Todo es diferente. Ɖl tiene esperanza, tiene fe y tiene gracia. Tiene todo lo que necesita para seguir adelante, no solo como un sobreviviente sino como un triunfador que ha visto a Dios.

Ɖl dice, «“Oh, SeƱor, antes de estas circunstancias, de oĆ­das te habĆ­a oĆ­do; mas ahora mis ojos te ven”». (Job 42:5) Ɖl tiene una nueva perspectiva, no solo de Dios sino de sĆ­ mismo. Ɖl ya no se ve como una vĆ­ctima inocente.

Ɖl se ve como un pecador que necesita la gracia y la misericordia de Dios. Esto pasó porque fue a su torre de vigilia y tomó el tiempo para escuchar a Dios.

En el capĆ­tulo 1, Habacuc estĆ” cuestionando; estĆ” retando a Dios; estĆ” perplejo. En el mejor de los casos, estĆ” confundido, quizĆ”s hasta desilusionado, incómodo y aĆŗn peor. Ā“SeƱor, Āæpor quĆ© no oyes? ĀæPor quĆ© clamo y no salvas?Ā”

En el capítulo 2, él oye a Dios. Llega a un punto en el que Dios le puede hablar. Vamos a ver ese mensaje y el resto del capítulo 2 en los próximos días, pero les adelanto que no es un mensaje fÔcil.

Lo que él ve, lo que él oye cuando sube a la torre no es fÔcil de escucharlo. No es lo que él estaba esperando, pero esa verdad lo libera. Cuando baja de la torre y llegamos al capítulo 3, su corazón estÔ tranquilo, estÔ quieto y callado. Ya no contiende con Dios.

Ɖl todavĆ­a no lo entiende todo. Si asĆ­ fuera, serĆ­a Dios, pero ahora no tiene los puƱos apretados contra Dios, no tiene furia Ā—solo asombro, temor, humildad, confianza y alabanza. Ɖl puede incluso cantar en medio de las pruebas.

ĀæDónde se produce este giro en los eventos? En el capĆ­tulo 2 versĆ­culo 1, Ā“ Ā«Voy a ir a mi torre. Me voy a poner en guardia. Voy estar pendiente a lo que Dios me va a decirĀ».Ā”

Por lo que, ¿qué es la torre de vigilia? Es un corazón enfocado en Dios, un corazón que se levanta por encima de las voces, de los ruidos y del clamor de este mundo.

Habacuc le dio un discurso a Dios. Eso fue en el capĆ­tulo 1. Pero ahora, se calla. Escucha. Espera oĆ­r de Dios y eso lo transforma todo. Cuando llegas al punto en el que paras de hablar, escuchas, y esperas, y ves lo que Dios te va a decir Ā— te digo que desde esa postura todo se transforma.

Carmen: ĀæHas pasado mucho tiempo en la torre? Nancy Leigh DeMoss ha explicado por quĆ© es tan importante para nosotras conectarnos con Dios todos los dĆ­as en oración y a travĆ©s de Su Palabra.

Hoy, Nancy explicó el por qué es tan crucial. Deja que ella ahora te explique cómo pasar mÔs tiempo con el Señor también.

Lee su libro Ā“ Ā«En la quietud de Su presencia»”, Te proveerĆ” estrategias acerca de cómo sacarle provecho a la Biblia. Te enseƱarĆ” a desarrollar hĆ”bitos consistentes y tambiĆ©n te ayudarĆ” con las distracciones que, usualmente, nos asaltan. Puedes obtenerlo en tu librerĆ­a cristiana favorita. Si vives en los EEUU o CanadĆ” puedes ordenarlo a travĆ©s de la pagina ReviveOurHearts.com, o llamando al 1-800-569-5959.

No sĆ© si ya le habĆ­as dedicado tiempo al libro de Habacuc, pero Ā—como hemos visto esta semanaĀ— toca muchos tópicos que nos son Ćŗtiles a las mujeres: abarca desde la duda hasta la vida devocional; dos temas muy importantes.

Mencioné, al principio, cuÔn crucial era para un profeta el escuchar a Dios. Bueno, es crucial para nosotras también, pero oímos las cosas de Dios de forma distinta a como lo escuchaba un profeta como Habacuc. Escucha mÔs de esto en el próximo programa.

Nancy va a orar para que seamos como Habacuc y estemos atentas ante la acechanza de cualquier peligro tanto para nosotras como para los demƔs.

Nancy: SeƱor, nos mostrarĆ­as lo que significa para nosotras el estar alerta en nuestras torres, el estacionarnos en una torre y esperar a ver lo que nos vas a decir? MuĆ©stranos cómo hacer eso en medio del clamor, de los ruidos y de las ocupaciones de nuestros dĆ­as.

Ayúdanos a hacer todo lo que sea necesario para poder encontrarnos contigo, para poder escucharte. Gracias porque desde esa posición Te vas a revelar a Ti mismo y nos vas a revelar Tus caminos. CÔmbianos. Cambia nuestra perspectiva. Cambia nuestras vidas mientras te buscamos para ver lo que Tu tienes que decirnos. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dos huertos (2)

viernes 16 Octubre

Cristo… ofreciendo ruegos y sĆŗplicas con gran clamor y lĆ”grimas al que le podĆ­a librar de la muerte… por lo que padeció aprendió la obediencia… Vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.
Hebreos 5:7-9

Dos huertos (2)

La Biblia habla de otro huerto, llamado Getsemaní o huerto de los Olivos (Marcos 14:32). Jesús estaba allí de rodillas, orando en la noche. Su alma estaba triste y angustiada. El combate interior era tan intenso que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra, y el cielo envió un Ôngel para fortalecerlo (Lucas 22:43, 44). Jesús, el único justo, aceptó de parte de su Padre, a quien amaba tan tiernamente, llevar sobre sí mismo todos nuestros pecados. Así él soportó el juicio inflexible del Dios santo.

Su aceptación era necesaria y decisiva a la vez para vencer al adversario, SatanĆ”s, y permitir a los hombres pecadores obtener la gracia divina. JesĆŗs exclamó: ā€œPadre, si quieres, pasa de mĆ­ esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuyaā€ (Lucas 22:42). El SeƱor JesĆŗs, quien hasta entonces habĆ­a estado en constante comunión con Dios, se hallaba ante esta terrible perspectiva: sufrir el abandono y la ira de Dios. JesĆŗs, el Ćŗnico hombre perfectamente obediente, lo serĆ­a hasta la muerte.

Huerto de Edén, maravilloso paraíso, pero perdido definitivamente por la desobediencia del hombre. Huerto de los Olivos donde, en la oscuridad de la noche, brillaron con su mayor esplendor las perfecciones del Hombre obediente. En el primer huerto, la criatura quiso elevarse para hacerse igual a Dios. En el segundo, el Hijo de Dios se humilló y aceptó con sumisión los sufrimientos y la muerte para salvar a los hombres.

Deuteronomio 10 – Juan 6:41-71 – Salmo 118:5-9 – Proverbios 25:14-15
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch