Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 9 ā La torre de vigilia
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-torre-de-vigilia/
Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el tiempo que pasas a solas con el SeƱor no es solo para ti.
Nancy Leigh DeMoss: No trates de enseƱarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que Ćl te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.
Habacuc dice, Ā Ā«Voy a mirar y a ver lo que Ćl me va a decir a mĆĀ».Ā
Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Para un profeta del Antiguo Testamento, era crucial escuchar la voz de Dios con toda exactitud. No es menos importante para nosotras en el dĆa de hoy. Nancy nos va a explicar a medida que profundicemos en este estudio titulado Ā Ā«Habacuc: del temor a la fe Ā«.Ā
Nancy: Finalmente hemos llegado al capĆtulo 2 de Habacuc. Algunas de ustedes pensaron que nunca Ćbamos a llegar ahĆ. El capĆtulo 2 contiene 3 versĆculos muy conocidos.
Si tienes tu Biblia, Ć”brela en Habacuc en el capĆtulo 2. Mira la segunda parte del versĆculo 4 Āmas el justo por su fe vivirĆ”Ā. ĀæHas escuchado eso antes? ĀEl justo por su fe vivirĆ”.Ā Es citado tres veces en el Nuevo Testamento.
Ese es uno de los versĆculos mĆ”s conocidos y uno de los mĆ”s importantes en toda la Biblia. Ya llegaremos a esa parte en algunos dĆas.
El versĆculo 14 es tambiĆ©n uno que creo que es muy familiar: ĀPues la tierra se llenarĆ” del conocimiento de la gloria del SeƱor como las aguas cubren el mar.Ā
Eso nos habla del alcance del plan de Dios. Nos da esperanza. Nos recuerda todo lo que nos espera mĆ”s adelante mientras sigamos soportando la vida en este planeta caĆdo, lidiando con caldeos y demĆ”s.
Luego el versĆculo 20 que es muy conocido tambiĆ©n, leemos: Ā«ĀPero el SeƱor estĆ” en Su santo templo: calle delante de Ćl toda la tierraĀ».Ā Puede que hayas escuchado ese versĆculo, o quizĆ”s lo hayas visto en relación a asistir a la iglesia.
En realidad esa no es la aplicación de este versĆculo, cuando lleguemos al final del capĆtulo 2 veremos lo que es que verdaderamente significa. Pero aquĆ tenemos tres versĆculos que son muy familiares. Creo que serĆ” muy emocionante el enterarnos del por quĆ© estos versĆculos estĆ”n en la Biblia, en quĆ© contexto encajan y quĆ© tienen que ver con todo este grandioso plan de Dios.
Eso es parte de lo que veremos en los próximos dĆas, pero empecemos hoy en el capĆtulo 2, versĆculo 1. Para aquellas de ustedes que no han estado con nosotras, recapitulo un poco lo que hemos tratando hasta ahora:
Habacuc estĆ” sosteniendo un diĆ”logo serio, intenso y honesto con Dios. Ćl mira a su alrededor y ve cosas que estĆ”n sucediendo en el pueblo de Dios, que no debieran estar ocurriendo. Ćl ve el pecado, la violencia, la injusticia, la gente haciendo alarde de su desobediencia ante la ley de Dios y nadie hace nada al respecto. Los lĆderes tampoco estĆ”n tomando las cosas con la seriedad que deberĆan.
Habacuc estĆ”, verdaderamente agobiado no solo por lo que estĆ” pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que Ć©l clama a Dios. Ćl ha estado orando. Ćl ha estado haciĆ©ndole preguntas a Dios.
Dios, finalmente, le dice Ā«ĀEstoy trabajando en tus dĆasĀ».Ā ĀNo estoy pasivo. No estoy actuando ociosamente como crees que estoy. Contrario a todas las apariencias, estoy trabajando, pero la manera en la que lo estoy haciendo las cosas no es la que probablemente tĆŗ pensarias que harĆa.Ā
Dios le dice a Habacuc que El estĆ” levantando a los caldeos a los babilonios para que vengan y disciplinen a los judĆos.
Habacuc reacciona con un ĀĀæQuĆ©? Eso no era lo que yo tenĆa en mente. SĆ© que necesitan disciplina, sĆ© que necesitan castigo, Āæpero los caldeos? Ellos son malos, son muy malos. ĀæCómo puedes usar a gente tan malvada, tan viciosa, tan violenta y sin escrĆŗpulos como los caldeos? ĀæCómo pueden ser ellos el instrumento que utilices para cumplir Tus propósitos? ĀæCómo un Dios santo puede utilizar a gente profana para llevar a cabo Su trabajo?Ā
Por lo que Habacuc lucha con Dios. Eso es lo que su nombre significa: Āuno que luchaĀ. Ćl estĆ” luchando con estas preguntas tan duras.
Hemos dicho que no estĆ” mal el hacer preguntas Āacerca del porquĆ© o por cuĆ”nto tiempoĀ mientras no lo hagas con el puƱo apretado contra Dios sino con un corazón que realmente busca. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.Habacuc estĆ”, verdaderamente agobiado no solo por lo que estĆ” pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que Ć©l clama a Dios. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.
Pero en el proceso de hacer estas preguntas, Ć©l estĆ” cayendo en cuenta de que estĆ” conociendo algo acerca Dios que es aĆŗn mĆ”s importante que el obtener todas las respuestas. A veces hablamos y decimos Ā«ĀNo puedo esperar a llegar al cielo y saber todas las respuestas a todas las cosas que no tienen sentido aquĆ en la tierraĀ».Ā
Y no es que Dios va a sacar su computadora y nos va a poner en pantalla todas las respuestas. Creo que en el cielo no vamos a estar muy interesadas en conocerlas.
Cuando lo veamos como Ćl es, Ćl va a ser suficiente respuesta; y eso es lo que Dios estĆ” haciendo por Habacuc. Ćl se le estĆ” revelando a Habacuc diciendo ĀHabacuc, soy la respuesta a tus preguntas, a tus problemas y a tus asuntos. Cuando no puedas comprender Mis caminos o a MĆ, lo Ćŗnico que puedes hacer es confiar.Ā
En eso es en lo que siempre caemos: ĀEl justo por su fe vivirĆ”.Ā Vas a escuchar eso varias veces antes de que terminemos esta serie.
Ahora, al final del capĆtulo 1, Habacuc estĆ” desconcertado con eso de que Dios haya escogido a los caldeos… e incluso dio una descripción grĆ”fica al respecto. Es como que todos somos peces en el mar y los caldeos lleguen con sus anzuelos y nos saquen del agua. Ellos matan sin piedad. ĀæDurarĆ” esto toda la eternidad?
Habacuc se ha alborotado al describirle sus preocupaciones a Dios. De hecho, ese es el Ćŗltimo versĆculo del capĆtulo 1 versĆculo 17 ĀĀæVaciarĆ” pues su red y seguirĆ” matando sin piedad a las naciones?Ā
De nuevo, a medida que medito en este pasaje, siento como que hay una gran pausa sin respuesta. Por lo que ¿qué va a hacer Habacuc ahora? ¿Qué hace mientras dura el silencio?
En el capĆtulo 2 versĆculo 1, Habacuc dice, ĀEstarĆ© en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondrĆ©; velarĆ© para ver lo que Ćl me dice, y quĆ© he de responder cuando sea reprendido.Ā
Ahora bien, creo que este es el momento clave del libro en lo concerniente a la historia de Habacuc. Habacuc va a su torre de vigilia: ĀestarĆ© en mi puesto de guardia en la torreĀ.
No creo que Ć©sta sea una torre de vigilia o una fortaleza en sentido literal. La mayorĆa estarĆa de acuerdo con eso. Es una imagen de Habacuc diciendo Āyo voy a irme a un lugar sólo, apartado y silencioso para tratar de entender lo que estĆ” pasando desde la perspectiva de Dios.Ā
Es imaginarse una actitud de expectación. Habacuc estÔ viéndose a sà mismo como un centinela en una fortaleza. Puedes imaginarte una torre alta y a un centinela haciendo guardia de pie, observÔndolo todo.
Ćl quiere verlo desde lo alto. Ćl no quiere ver lo que estĆ” pasando solo desde el suelo. Ćl quiere mirar el horizonte y ver quĆ© es lo que estĆ” pasando, cuĆ”l es el panorama.
Por lo que Habacuc estĆ” diciendo: ĀQuiero ver por encima de mis circunstancias. Quiero ver la perspectiva de Dios en todo esto.Ā
DĆ©jenme decirles, amigas, que es en ese puesto de guardia donde encontramos esperanza. Es donde encontramos perspectiva. Es donde miras hacia el SeƱor, esperas por Ćl, oyes lo que Ćl te dice. Es donde dejamos de hablar y ĀfinalmenteĀ dejamos a Dios hablar.
Y eso lo veremos mĆŗltiples veces en las Escrituras. Ya hablaremos Āa travĆ©s de esta serieĀ sobre algunas mujeres que tenĆan mucho que decirle a Dios, como Habacuc, y que al final, se quedan sin palabras.
Luego dicen, Ā Ā«Ok, ahora estoy lista para escucharteĀ».Ā Es casi como si Dios dijera ĀdĆ©jame saber cuando acabes de hablar y te voy a decir lo que pienso acerca de esto.Ā
Pero tienes que llevar tu corazón a un lugar tranquilo y callado. Un lugar donde te dispongas a esperar y a escuchar a Dios hablar. Esa es la actitud que necesitamos tener al abrir la Palabra de Dios. ĀVoy a ponerme de guardia en mi torreĀ.
De hecho, he estado usando este versĆculo recientemente en mi tiempo con Dios. ĀVoy a subir a la torre, voy a asumir mi puesto y a estar atenta a todo lo que Dios me quiera decir.Ā
- No mƔs darle yo respuestas a Dios.
- No mÔs decirle a Dios cómo debe dirigir el universo
- No mƔs hacerle a Dios todas mis preguntas.
- Solo voy a permanecer tranquila, me voy a callar y a estar atenta. Voy a tratar de ver las cosas desde el punto de vista de Dios, escucharĆ© con atención para ver lo que Ćl me va a decir.
Matthew Henry dijo que era muy importante que cuando recurriéramos, leyéramos u oyéramos la Palabra de Dios, que observaramos cuidadosamente lo que Dios nos dice a través de ella; palabras que nos lleguen al alma ya sean de convicción, de consuelo o de cautela. Y que podamos recibirlas y someternos a Su poder.
Es la actitud que debemos tener cuando vamos a la iglesia y escuchamos la predicación de la Palabra o cuando abrimos nuestras Biblias en nuestro tiempo con Dios. Es la actitud de un centinela, de un guardiĆ”n en su puesto diciendo Āvoy a mirar el panorama y a ver lo que Dios me estĆ” diciendo a mĆ.Ā
ĀĀæDios, quĆ© es lo que me quieres decir?Ā Quiero enfatizar este punto porque creo que en la sociedad de hoy en dĆa, nos movemos muy rĆ”pido. Siempre estamos a la carrera y muy ocupadas.
Me he percatado de que, en muchas ocasiones de mi tiempo con Dios, estoy apurada. La forma en la que leo la Palabra de Dios es apresurada. Me tomo mis vitaminas espirituales rĆ”pidamente ese dĆa y reviso los devocionales que tengo pendientes, PERO no he encontrado a Dios, no me he encontrado con Dios. No he oĆdo de Dios. No he estado en mi torre de vigilia.
Muchas veces tenemos circunstancias y preguntas en nuestras vidas. Necesito sabidurĆa en muchas Ć”reas de nuestro ministerio. Necesitamos la dirección del SeƱor en distintas cosas y Ā”tengo tantas preguntas para las que no tengo respuestas!
Tienes asuntos pendientes en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, en tu iglesia. Necesitas respuestas. Necesitas la perspectiva de Dios, pero el problema es que estamos tan ocupadas trabajando, luchando y haciendo no se cuĆ”ntas cosas Āen nuestros estilos de vidaĀ que nunca nos detenemos a escuchar lo que Dios nos tiene que decir.
Luego nos preguntamos por qué no obtenemos respuestas. Algunas de ustedes necesitan apagar el televisor, la computadora o la radio. Algunos amigos me han retado para que no revise mi correo electrónico hasta no haber tenido mi tiempo a solas con el Señor.
Algunas de ustedes quizas estarĆ”n pensando Āno hubiera asumido que es asĆ como vivesĀ. He caĆdo en la rutina, en el patrón de revisar primero mi correo; luego Ācuando estaba en mi tiempo con DiosĀ mi corazón latĆa y mi mente volaba y no estaba ocupando mi puesto en la torre y escuchando a Dios.
Tienes que apagar, tienes que parar, tienes que apagarlo todo. Apagar la radio. No puedo creer que como maestra en la radio, les estƩ diciendo eso, pero necesitan apagarla; deben aquietarse y en silencio escuchar la voz de Dios.
Lo que Habacuc estĆ” haciendo es alejĆ”ndose de todos sus problemas; no escapando, sino poniendo cierta distancia de por medio, quitando los ojos de sus problemas para poder enfocarse en el SeƱor. Ćl estaba desahogĆ”ndose con eso de los caldeos y, al final del capĆtulo 1, vemos como dice Āque se va a un lugar donde pueda ver lo que Dios le va a decir.Ā
¿Qué tiene que decirte acerca de tu matrimonio, acerca de la situación en tu iglesia, acerca de esta persona en el trabajo, acerca de esta decisión que tienes que tomar? De esta forma él empieza a escuchar, y tiene una actitud sumisa ante lo que Dios le diga acerca de esta situación.
Los profetas de Dios hacĆan guardia en los muros. Escuchaban las palabras que salĆan de la boca de Dios y les hacĆan advertencias al pueblo. Por lo que Habacuc necesitaba hacer esto no solo para sĆ, sino porque Ć©l era el responsable de advertir al pueblo. Ćl necesitaba saber ĀæQuĆ© es lo que estĆ” diciendo Dios?
ĀĀæQuĆ© es lo que estĆ” pasando allĆ” afuera? Ese es el trabajo de un centinela y es crucial que estĆ© atento en su puesto para que pueda alertar sobre el peligro. Madres, ustedes son las centinelas de sus hijos, tienen que estar en esa torre.
Necesitas ir a tu torre y escuchar lo que Dios tenga que decirte acerca de sus hijos. ¿EstÔs solamente criando a tus hijos? ¿Los estÔs solamente vistiendo, alimentando, llevÔndolos al piano y al ballet a tiempo?
O estƔs sacando el tiempo para decir:
- Dios, ¿qué quieres para este niño?
- ¿Qué debo enseñarle?
- ¿Qué es lo que tengo que supervisar en sus vidas?
- ¿Cómo los necesito entrenar?
- Señor, ¿cómo quieres que lidie con esta situación?
Mantente alerta ante la posibilidad de un peligro, buscando el conocimiento de Dios para que les puedas enseƱar a otras y para que veas lo que Dios estƔ haciendo y les puedas decir a otros.
El Salmo 85 versĆculo 8 dice, Ā Ā«Yo voy a oĆr lo que Dios mi SeƱor me va a decir» (parafraseado). Esa es la postura. Esa es la actitud. DĆ©jenme recordarles que, como mujeres de Dios, necesitamos oĆr lo que Dios nos va a decir antes de que seamos Sus voceras.
No trates de enseƱarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, sino te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.
Habacuc dijo, Ā Ā«Yo voy a mirar para ver quĆ© Ćl me va a decir a mĆĀ».Ā Es un ajuste que me estĆ” ayudando en mi tiempo con Dios porque siempre estoy preparando mensajes para otras personas, PERO tengo que subir a mi torre, ponerme en guardia y ver lo que Dios me va a decir a mĆ.
ComencĆ© a estudiar el libro de Habacuc hace meses atrĆ”s, viviendo en Ć©l, meditando en Ć©l. Yo sabĆa que querĆa hacer una serie, pero primero tenĆa que esperar a ver lo que Dios me iba a decir a travĆ©s de este libro.
Dios me ha estado hablando en mi torre, durante mi vigilia y espero que, lo que Dios me esté diciendo, sea de bendición para ustedes. Eso es lo que es el ministerio: es un derramarnos en otros luego de habernos encontrado con Dios primero.
Esa es la actitud que vemos en Proverbios capĆtulo 8 versĆculo 34 donde se habla de la sabidurĆa. ĀBienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas dĆa a dĆa, aguardando en los postes de mi entrada.Ā
ĀæEs esa la actitud que tienes para con Dios cuando te estĆ” hablando? ĀVoy a escucharlo. Voy a velar todos los dĆas. Voy a estar a la expectativa esperando que Dios me hable.Ā
Habacuc dice,  «Voy a tomar mi puesto en la torre». Esa no es la imagen de mi tiempo con Dios últimamente. A veces cometo el error de tratar de tener mi tiempo de silencio, de quietud con Dios en la cama y es ahà verdaderamente cuando mi tiempo con Dios se torna bien callado.
No estoy diciendo que tienes que hacer tu tiempo devocional de pie, lo que digo es que hay una postura espiritual, de estar alerta, de estar presente, de estar despierta, de estar conectada. El Salmista dice, «Despierta mi alma» .
Es como sacudirte a ti misma y decir Ānecesito estar alerta y necesito estar conectada.Ā Imaginate a un centinela dormido en su puesto y, cuando el enemigo se vislumbra en el horizonte, Ć©l no lo ve. Hay vidas que podrĆan ponerse en peligro.
Madres, quiero decirles que hay vidas corriendo peligro espiritualmente hablando. Si no tomas el tiempo, cada dĆa, de mirar y ver lo que Dios te dice sobre tu vida y sobre la de tu familia podrĆan correr peligro. Necesitas estar alerta ante cualquier peligro espiritual que se presente en tu hogar.
No puedes vivir la vida haciendo cosas y corriendo de aquĆ para allĆ” y manteniĆ©ndote ocupada, corriendo todo el tiempo y esperar tener la sabidurĆa de Dios para la vida de tus hijos.
Algunos de tus hijos van a terminar en problemas porque no tuvieron una mamÔ que se mantuvo alerta. Una mamÔ todo el tiempo en guardia esperando la dirección de Dios. Dios te da advertencias en su Palabra para la vida de tus hijos.
No digo que si mantienes esa actitud ninguno de tus hijos va a meterse en problemas. Lo que digo es que hay cosas que se pueden evitar en tu vida y en las circunstancias de aquellos a quienes amas si tomas el tiempo para estar alerta, despierta y conectada con lo que Dios tiene que decirte.
Lo que Habacuc vio en la torre de vigilia cambió su vida. En los próximos dĆas, veremos que cuando Habacuc bajó de la torre no era el mismo hombre que cuando subió.
Lo que vio transformó su vida y asĆ ha sido con muchos otros a lo largo de las Escrituras. Pienso en el profeta IsaĆas por ejemplo. En el capĆtulo 5 vemos al profeta IsaĆas anunciando aflicciones a la nación y todas estas cosas Ācon las que los condenaba y los juzgabaĀ y son cosas que deben tomarse muy en serio.
Pero cuando, en el capĆtulo 6, IsaĆas dice Ā Ā«Vi yo al SeƱor sentado sobre un trono alto y sublime..Ā.Ā» (ver IsaĆas 6:1-5). IsaĆas salió transformado de esa experiencia. TenĆa una perspectiva totalmente nueva de Dios y de lo que pasaba en el mundo a su alrededor.
Mira a Job tambiĆ©n. Durante los primeros 37 capĆtulos Job lucha por entender su sufrimiento. Ćl estĆ” luchando con Dios, reclamando su inocencia y llega a un punto donde Ć©l dice ĀĀ”Yo no merezco esto!Ā
Visto desde la perspectiva humana, Job no merecĆa eso. Pero a partir del capĆtulo 38, Job ve a Dios. Job oye a Dios. Job se queda lo suficientemente callado como para dejar que Dios hable y, en el proceso Ć©l obtiene la perspectiva que Dios tiene de su sufrimiento.
Cuando sale de Ć©l mismo, Ć©l no es el mismo hombre. Todo se ve diferente. Todo es diferente. Ćl tiene esperanza, tiene fe y tiene gracia. Tiene todo lo que necesita para seguir adelante, no solo como un sobreviviente sino como un triunfador que ha visto a Dios.
Ćl dice, Ā«ĀOh, SeƱor, antes de estas circunstancias, de oĆdas te habĆa oĆdo; mas ahora mis ojos te venĀĀ». (Job 42:5) Ćl tiene una nueva perspectiva, no solo de Dios sino de sĆ mismo. Ćl ya no se ve como una vĆctima inocente.
Ćl se ve como un pecador que necesita la gracia y la misericordia de Dios. Esto pasó porque fue a su torre de vigilia y tomó el tiempo para escuchar a Dios.
En el capĆtulo 1, Habacuc estĆ” cuestionando; estĆ” retando a Dios; estĆ” perplejo. En el mejor de los casos, estĆ” confundido, quizĆ”s hasta desilusionado, incómodo y aĆŗn peor. ĀSeƱor, Āæpor quĆ© no oyes? ĀæPor quĆ© clamo y no salvas?Ā
En el capĆtulo 2, Ć©l oye a Dios. Llega a un punto en el que Dios le puede hablar. Vamos a ver ese mensaje y el resto del capĆtulo 2 en los próximos dĆas, pero les adelanto que no es un mensaje fĆ”cil.
Lo que Ć©l ve, lo que Ć©l oye cuando sube a la torre no es fĆ”cil de escucharlo. No es lo que Ć©l estaba esperando, pero esa verdad lo libera. Cuando baja de la torre y llegamos al capĆtulo 3, su corazón estĆ” tranquilo, estĆ” quieto y callado. Ya no contiende con Dios.
Ćl todavĆa no lo entiende todo. Si asĆ fuera, serĆa Dios, pero ahora no tiene los puƱos apretados contra Dios, no tiene furia Āsolo asombro, temor, humildad, confianza y alabanza. Ćl puede incluso cantar en medio de las pruebas.
ĀæDónde se produce este giro en los eventos? En el capĆtulo 2 versĆculo 1, Ā Ā«Voy a ir a mi torre. Me voy a poner en guardia. Voy estar pendiente a lo que Dios me va a decirĀ».Ā
Por lo que, ¿qué es la torre de vigilia? Es un corazón enfocado en Dios, un corazón que se levanta por encima de las voces, de los ruidos y del clamor de este mundo.
Habacuc le dio un discurso a Dios. Eso fue en el capĆtulo 1. Pero ahora, se calla. Escucha. Espera oĆr de Dios y eso lo transforma todo. Cuando llegas al punto en el que paras de hablar, escuchas, y esperas, y ves lo que Dios te va a decir Ā te digo que desde esa postura todo se transforma.
Carmen: ĀæHas pasado mucho tiempo en la torre? Nancy Leigh DeMoss ha explicado por quĆ© es tan importante para nosotras conectarnos con Dios todos los dĆas en oración y a travĆ©s de Su Palabra.
Hoy, Nancy explicó el por qué es tan crucial. Deja que ella ahora te explique cómo pasar mÔs tiempo con el Señor también.
Lee su libro Ā Ā«En la quietud de Su presenciaĀ»Ā, Te proveerĆ” estrategias acerca de cómo sacarle provecho a la Biblia. Te enseƱarĆ” a desarrollar hĆ”bitos consistentes y tambiĆ©n te ayudarĆ” con las distracciones que, usualmente, nos asaltan. Puedes obtenerlo en tu librerĆa cristiana favorita. Si vives en los EEUU o CanadĆ” puedes ordenarlo a travĆ©s de la pagina ReviveOurHearts.com, o llamando al 1-800-569-5959.
No sĆ© si ya le habĆas dedicado tiempo al libro de Habacuc, pero Ācomo hemos visto esta semanaĀ toca muchos tópicos que nos son Ćŗtiles a las mujeres: abarca desde la duda hasta la vida devocional; dos temas muy importantes.
MencionĆ©, al principio, cuĆ”n crucial era para un profeta el escuchar a Dios. Bueno, es crucial para nosotras tambiĆ©n, pero oĆmos las cosas de Dios de forma distinta a como lo escuchaba un profeta como Habacuc. Escucha mĆ”s de esto en el próximo programa.
Nancy va a orar para que seamos como Habacuc y estemos atentas ante la acechanza de cualquier peligro tanto para nosotras como para los demƔs.
Nancy: SeƱor, nos mostrarĆas lo que significa para nosotras el estar alerta en nuestras torres, el estacionarnos en una torre y esperar a ver lo que nos vas a decir? MuĆ©stranos cómo hacer eso en medio del clamor, de los ruidos y de las ocupaciones de nuestros dĆas.
Ayúdanos a hacer todo lo que sea necesario para poder encontrarnos contigo, para poder escucharte. Gracias porque desde esa posición Te vas a revelar a Ti mismo y nos vas a revelar Tus caminos. CÔmbianos. Cambia nuestra perspectiva. Cambia nuestras vidas mientras te buscamos para ver lo que Tu tienes que decirnos. Oro en el nombre de Jesús, amén.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.
Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma
Todos los Derechos Reservados
Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com