1/10 – Cabeza de Familia

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

1/10 – Cabeza de Familia

Juan Manuel Vaz

¿Qué significa que el hombre es cabeza de familia? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Qué características tiene un buen cabeza de familia?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Temor y esperanza en el celo de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 16

Solid Joys en Español

Temor y esperanza en el celo de Dios

Solid Joys en Español | Temor y esperanza en el celo de Dios.

Dios es infinitamente celoso por el honor de
su nombre, y responde con una ira terrible
contra aquellos cuyos corazones deberían
pertenecerle pero van en pos de otras cosas.

Por ejemplo, en Ezequiel 16:38-40, Dios le
dice a una Israel infiel:

«Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras
y las que derraman sangre, y traeré sobre ti
sangre de furor y de celos. También te
entregaré en manos de tus amantes y ellos
derribarán tus santuarios, destruirán tus
lugares altos, te despojarán de tus vestidos,
te quitarán tus bellas joyas y te dejarán
desnuda y descubierta. Incitarán contra ti
una multitud, y te apedrearán y te harán
pedazos con sus espadas».

Le insto a que preste atención a esta
advertencia. El celo de Dios por el amor
absoluto y devoción de sus hijos siempre
tendrá la última palabra. Cualquier cosa que
desvíe sus afectos de Dios con un atractivo
engañoso, se volverá en contra de usted para
despojarlo de todo y despedazarlo.

Es algo horrendo usar la vida que Dios le dio
para cometer adulterio contra el Todopoderoso.

Sin embargo, para aquellos de ustedes que en
verdad han sido unidos a Cristo, que cumplen
sus votos y renuncian a todo, quienes son
fieles únicamente a él, y viven para honrarlo,
el celo de Dios es un gran consuelo y una gran
esperanza.

Ya que Dios tiene un celo infinito por honor
a su nombre, cualquiera que amenace el
bienestar de su fiel esposa se confrontará con
su omnipotencia divina.

El celo de Dios es un gran peligro para los que
asumen el rol de la ramera, venden su corazón
al mundo y cometen adulterio contra Dios.
Pero su celo es un gran consuelo para aquellos
que mantienen los votos del pacto y se convierten
en extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

John Piper

La persona del Espíritu Santo

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 15/26

La persona del Espíritu Santo

  1. Introducción

El día de hoy, estudiaremos la persona del Espíritu Santo; examinando cuidadosamente lo que la Biblia revela acerca de él. ¿Por qué es esto importante?

Imagina esto: Mañana, despierto y me levanto increíblemente aún más atraído hacia mi esposa. He estado pensando en ella durante el trabajo, y no puedo sacarla de mi mente. Muy conmovido, al llegar a casa, busco la forma de expresar cómo me siento, me arrodillo, la miro a los ojos, mi corazón duele por extrañarla, y le digo: «Cariño, estoy loco por ti; eres irresistible; No sé qué sucede hoy, tal vez es tu largo cabello negro o tus deslumbrantes ojos verdes; pero me dejas sin aliento». A lo mejor estás pensando cuán dulce soy, pero el problema es que mi esposa es rubia… y ojos azules. Entonces, quizá suene dulce, pero me va a ir mal. Estoy en problemas.

Cómo vemos a Dios es importante, porque si no lo estamos viendo como él se ha dado a conocer en las Escrituras, no estamos adorando a Dios, sino a un dios falso.

  1. La persona del Espíritu Santo

Los cristianos adoran a un solo Dios; somos monoteístas. Adoramos a un solo Dios, sin embargo, las Escrituras claramente retratan a tres personas de la divinidad. Pensar en Dios el Padre y Dios el Hijo tiene un sentido más inmediato para nosotros en vista de que hay un componente relacional con el que estamos inmediatamente familiarizados: el de un padre o un hijo. Pero, ¿qué vamos a hacer con Dios el Espíritu? Es tentador pensar en la tercera persona de la Trinidad como fría o distante. No obstante, cuando escuchamos la Biblia, vemos algo diferente.

¿Qué queremos decir cuando hablamos del Espíritu Santo como persona? No queremos decir que el Espíritu Santo es una persona humana que simplemente no podemos ver. La única persona de la Deidad que toma a la humanidad en sí mismo es Cristo. Lo que sí queremos afirmar es que el Espíritu Santo tiene subsistencia personal. Es un ser viviente inteligente, voluntario, con entendimiento y voluntad.

Al ser uno con el Padre y el Hijo, existe una distinción entre los tres. Por ejemplo, las Escrituras nos dicen que el Espíritu Santo intercede por nosotros en oración (Romanos 8:27), y esto naturalmente indica una distinción entre el Espíritu Santo y Dios el Padre a quien se hace la intercesión.

Esto es diferente de una falsa visión de Dios llamada el «modalismo». El modalismo afirma que Dios no es realmente tres personas distintas, sino una sola persona que aparece ante las personas en tres modos diferentes en diferentes momentos. Entonces, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, Dios apareció como el Padre, en los Evangelios, Dios apareció como el Hijo, y después del día de Pentecostés, Dios apareció como el Espíritu. Esta visión hace lo que tantos otros puntos de vista falsos hacen tratando de hacer el misterio de la Trinidad completamente comprensible. No obstante, esta visión se queda corta debido a todos los ejemplos en los que vemos a los miembros de la Trinidad interactuando entre sí. ¿Estaba Jesús orando al Padre simplemente como una farsa? ¿Cómo podría el Espíritu descender sobre el Hijo cuando fue bautizado?

En la iglesia primitiva, algunos negaban que el Espíritu fuera una entidad personal separada. En cambio, dijeron que el Espíritu era más como una «esencia» o una influencia o energía de Dios el Padre. Su lugar en la Trinidad ha sido cuestionado a la luz de estas ideas, por lo que es importante establecer la «personalidad» del Espíritu: su identidad separada definida.

Hay tres razones bíblicas para concluir que el Espíritu Santo es una persona, así como Dios el Padre es una persona, y así como el Señor Jesucristo es una persona:

A. Pronombres personales

La primera razón para concluir que el Espíritu Santo es una persona es el uso de los pronombres personales referidos a él, y las declaraciones que éste hace en primera persona. Considera Hechos 10:19-20«Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado».

Cuando Jesús y los apóstoles hablan del Espíritu Santo, siempre usan el pronombre personal: él. Esto también testifica la personalidad del Espíritu Santo.

B. Propiedades personales

La segunda razón para concluir que el Espíritu Santo es una persona se deriva de las propiedades personales que se le atribuyen, como la comprensión o la sabiduría, la voluntad y el poder. La operación de su voluntad, por ejemplo, se ve en 1 Corintios 12:11«Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere». En Juan 14, Jesús llama al Espíritu Santo el Consolador. No solo consuelo sino el Consolador. El Espíritu Santo tiene estas características personales y está involucrado en actividades personales. El Espíritu Santo revela, enseña, consuela, aconseja, ayuda y ama. Puede entristecerse, se le puede mentir, blasfemar.

En todas estas cosas, vemos la  clara personalidad o identidad distintiva del Espíritu Santo en las Escrituras. La exégesis sonora requiere que el Espíritu Santo sea considerado como una persona y no como un poder o una fuerza.

¿Por qué importa esto? Porque lejos de ser frío o distante; lejos de ser  una simple fuerza o energía, el hecho de que el Espíritu Santo sea una persona significa que podemos tener una relación con él. Hablaremos más acerca de esto en las próximas semanas cuando analicemos la obra del Espíritu Santo, pero a medida que somos guiados por él, amados, purificados, habitados por él, todo eso sucede en el contexto de una relación.

  1. El Espíritu Santo es Dios

La Escritura también enseña que el Espíritu Santo es completamente Dios.

A. La Escritura lo identifica como Dios

Hechos 5:1-4 dice: «Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,  y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios».

Aquí vemos que, según Pedro, cuando Ananías «mintió al Espíritu Santo», en realidad estaba «mintiendo a Dios». Si mentirle al Espíritu es sinónimo de mentirle a Dios, entonces el Espíritu debe ser Dios.

B. El Espíritu Santo posee atributos divinos

Si queremos decir que el Espíritu Santo es completamente Dios, entonces debemos suponer que poseerá atributos divinos, y lo hacemos. A lo largo de la Escritura vemos que…

  • El Espíritu Santo es eternoHebreos 9:14 dice: «¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas…»
  • El Espíritu Santo es omnipresenteestá en todas partes a la vez. El Salmo 139:7-10 dice: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás».
  • El Espíritu Santo es omniscientelo sabe todo1 Corintios 2:10-11 dice: «El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios».

Al igual que Dios, el Espíritu Santo es trascendente. En parte esa es la razón por la que se llama Espíritu Santo: ser santo significa estar apartado. Sin embargo, este Dios es personal y, por tanto, tiene el potencial de relacionarse. A veces es fácil pasar por alto cosas como esta y perder su significado, así que medita en ello. Porque él es divino, tiene recursos divinos, conocimiento divino, presencia divina; conocerlo es conocer al Dios que satisface y que suple todas nuestras necesidades. ¿Necesitas sabiduría? Puedes conocer al que es omnisciente. ¿Te sientes perdido o solo? Hay uno que no importa a donde vayas, está ahí. ¿Te sientes débil? Puedes conocer a aquel cuyo poder no tiene límites; quien renueva nuestras fuerzas.

Que el Espíritu Santo es tanto una persona como Dios es esencial aquí. En las próximas semanas, exploraremos la obra del Espíritu juntos, pero sin esta base de lo que él es, esas cosas importarían muy poco.

C. Aunque se distingue del Padre y del Hijo, el Espíritu Santo es presentado como igual al Padre y al Hijo en los grandes pasajes trinitarios del Nuevo Testamento.

«Trinidad» es un término que la iglesia desarrolló para resumir una doctrina que se nos da en fragmentos. Es una palabra útil que busca combinar y transmitir todo lo que las Escrituras hablan acerca de la relación de la Deidad. La doctrina de la Trinidad es un resumen de varios conceptos bíblicos que son indiscutibles del texto de las Escrituras. Es decir, que hay un solo Dios, que el Padre y el Hijo y el Espíritu son personas distintas, y que el Padre y el Hijo y el Espíritu son cada uno de ellos completamente Dios.

Así que en respuesta a los musulmanes y otras religiones monoteístas, el cristianismo afirma claramente que hay un solo Dios, pero este Dios existe en tres personas. ¿Es eso razonable? En cierto sentido, «sí», y en cierto sentido «no».

«Sí», porque nada en la doctrina trinitaria es irrazonable o irracional. No hay nada inherentemente contradictorio sobre la posición a pesar de su misterio. No estamos diciendo que hay tres Dioses, sino que hay un Dios en tres personas.

«No», sin embargo, porque «la doctrina de la Trinidad es indistinguible por la razón, por lo que es incapaz de ser demostrada por la razón. No hay analogías en la naturaleza, ni siquiera en la naturaleza espiritual del hombre, quien está hecho a imagen de Dios»[1].

Echemos un vistazo ahora a algunos de los pasajes trinitarios clave en el Nuevo Testamento:

  • Mateo 3:16-17«Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz desde los cielos, que decía: Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia».

En este pasaje se ve claramente que las tres personas de la Deidad actúan en sus distintos roles. Dios el Padre está hablando desde el cielo, Dios el Hijo está siendo bautizado para cumplir la voluntad del Padre, y se ve a Dios el Espíritu descendiendo del cielo sobre el Hijo para darle poder a su ministerio. Vemos que, haga lo que haga el Padre al tratar con el hombre, generalmente lo hace a través del Hijo por el Espíritu (Efesios 2:18).

  • Mateo 28:19«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

Observa que Jesús no ordena a sus discípulos a que bauticen a los nuevos creyentes en los «nombres» del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como si estuviéramos tratando con tres seres diferentes, sino en el «nombre», que es singular. Jesús, como lo hizo tantas otras veces en su ministerio, enseña que él y el Padre son uno, y aquí él incluye al Espíritu Santo en esa unidad de esencia. La declaración afirma la «unidad de las tres Personas de la Trinidad al combinarlas todas dentro de los límites del nombre en singular; y luego [enfatiza] la distinción de cada uno al introducirlos a su vez con el artículo repetido: «en el nombre d[el] Padre, y d[el]  Hijo, y d[el]  Espíritu»[2].

«El Espíritu Santo, entonces es completamente Dios. No es una tercera parte de Dios, sino completamente Dios. Sin embargo, el Espíritu no es solo completamente Dios, también existe eternamente junto con el Padre y el Hijo, cada uno de los cuales también posee plenamente la misma naturaleza indivisa y divina… Lo que distingue al Espíritu del Padre y del Hijo no es la naturaleza divina… lo que distingue al Espíritu es su papel particular como el Espíritu Santo en relación con el Padre y el Hijo y las relaciones que tiene con cada uno de ellos»[3].

Conclusión

La noche antes de su crucifixión, ¿qué enseña Jesús a sus discípulos? ¿Qué es lo que él considera importante que ellos conozcan? En Juan 14-16, les enseña quién es el Espíritu Santo. Y fíjate en lo que les dice en Juan 16:7«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré».

Ponte en los zapatos de los discípulos por un momento. Has comido, caminado, ministrado, escuchado, conocido a Jesús en los últimos años. Le han entregado sus vidas, ese tiempo debe haber sido increíble. Sin embargo, Jesús dice que es mejor («os conviene») que se vaya para que el Espíritu Santo venga a ellos. No sé tú, pero no sería inmediatamente obvio por qué eso sería mejor. ¿De qué manera?

Mira de nuevo a Juan 15:26-27. Una vez más, Jesús habla del Consolador, el Espíritu Santo: «Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio».

Aquí hay un doble sentido o doble significado entre los discípulos y el Espíritu. Así como los discípulos darán testimonio de Jesús, también lo hará el Consolador, el Espíritu Santo. ¿Cuál es el requisito para que los discípulos sean testigos? V. 27: «porque habéis estado conmigo desde el principio». Si eso es cierto para los discípulos, cuánto más del Espíritu Santo. Como dijo el padre de la iglesia primitiva, Basilio de Cesarea, el Espíritu Santo era el «compañero inseparable de Cristo… toda la actividad de Cristo se desarrollaba en la presencia del Espíritu Santo».

En la eternidad pasada, el Espíritu y el Hijo estaban en perfecta comunión. Cuando Jesús fue concebido en la virgen María, fue por el Espíritu Santo (Lucas 1:35). En el bautismo, las tentaciones y el ministerio de milagros y enseñanzas de Jesús, el Espíritu estaba allí guiando (Lucas 4:1), fortaleciendo (Mateo 12:28) y dándolo a conocer. En la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, el Espíritu estaba allí (Hebreos 9:14Romanos 6:4).

Este es el punto. Como aquel que ha sido el compañero constante de Jesús, también es el candidato perfecto para dar testimonio y para dar a conocer a Cristo. Esa es precisamente su labor, y eso es parte del por qué Jesús puede decir que es mejor que se vaya para que el Espíritu Santo pueda venir. Tener el Espíritu es tener el Espíritu de Cristo; tener el Espíritu es tener a Cristo Ya no está limitado por el espacio y el tiempo, el Espíritu Santo manifiesta la presencia de Jesús[4] a nosotros.

En la oración sacerdotal de Jesús de Juan 17, Jesús  dice en el v. 24: «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo». Entonces, Jesús nos da un adelanto del pasado de la eternidad en la relación amorosa perfecta, duradera y llena de gozo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Sorprendentemente, en el versículo anterior, Jesús había testificado que Dios amaría a los seguidores de Jesús «como también» ¡el Padre lo amaba! ¡Increíble!

¿Lo encuentras difícil de entender? ¿Difícil de creer y vivir según esa verdad? Creo que hasta cierto punto, todos lo hacemos.

Pero este es uno de los preciosos ministerios del Espíritu. En Romanos 8:15-16, Pablo dice esto del creyente: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios». El Espíritu Santo es el Espíritu de adopción. Lo que significa que uno de sus trabajos es hacernos conscientes de que somos hijos e hijas. Para ayudarnos a conocer mejor el amor con el que Dios nos ama.

Que podamos llegar a conocerlo mejor hoy y en las próximas semanas cuando consideremos juntos la persona y la obra del Espíritu Santo.

Oremos.

[1] The Biblical Doctrine of the Trinity de B.B. Warfield.

[2] Id. 153.

[3] Ware, 103.

[4]Keep in Step with the Spirit by Packer.

https://es.9marks.org/

Mark Dever

Teología digital

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Teología digital

David P. Murray

Los artículos sobre los desafíos de la tecnología solían comenzar con una larga lista de estadísticas que prueban la seriedad de los problemas morales, espirituales, relacionales y cognitivos que surgen de la revolución digital. En la actualidad, no necesito gastar tinta o espacio en tales asuntos. Todos saben por observación o experiencia personal cuántos problemas existen y cuán grandes son. Además, la gran mayoría de los cristianos están lo suficientemente preocupados como para querer hacer algo al respecto. Pero, ¿qué podemos hacer?

Cero tecnología

Probablemente todavía existan unas cuantas personas que siguen intentando el enfoque de “cero  tecnología”. Ellos dicen: “Los peligros son demasiado grandes; las consecuencias, demasiado terribles. Por lo tanto, nos vamos a mantener separados del mundo rechazando la tecnología. No la compraremos y también le prohibiremos a nuestros hijos usarla”.

Este enfoque es admirable y comprensible, pero imposible. La tecnología digital está tan generalizada que intentar evitarla es como intentar no respirar. Incluso si logramos evadir la contaminación, nuestros hijos de seguro no lo lograrán. Ellos la encontrarán o ella los encontrará a ellos. Entonces van a usarla sin que lo sepamos y sin tener ninguna formación o enseñanza, lo que probablemente es el peor escenario posible.

Más tecnología

Otras personas intentan la estrategia de “más tecnología”. Esta es la estrategia en la que yo más solía enfocarme; la idea es que usamos la tecnología buena para derrotar a la tecnología mala.  Así que, usamos herramientas para bloquear canales de televisión por cable, establecemos contraseñas y límites de tiempo en las computadoras personales, añadimos aplicaciones de monitoreo en los celulares de nuestros hijos, instalamos aplicaciones de rendición de cuentas en nuestros portátiles, etc. Todas estas cosas son buenas y ciertamente pueden ser parte útil de un conjunto de acciones para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

Sin embargo, hay algunos problemas con confiar exclusivamente en el enfoque “más tecnología”. El primero de ellos es que nunca podemos tener suficiente tecnología buena para vencer la tecnología mala. Los adolescentes son particularmente hábiles para evadir los controles y encontrar brechas en los sistemas más seguros. Por supuesto, podemos frenarlos, podemos hacer que sea más difícil si ponemos algunos obstáculos en el camino, pero si están lo suficientemente decididos, nos van a ganar. Ellos siempre podrán encontrar más tecnología para frustrar nuestro plan de batalla de “más tecnología”.

Además, incluso si logramos asegurar sus dispositivos, apenas salen por la puerta, pueden acceder a lo que quieran en los dispositivos de sus amigos. O incluso pueden simplemente obtener otro dispositivo y esconderlo de nosotros. Este enfoque también tiene una tendencia al legalismo y socava las relaciones al crear un escenario similar al del “gato y el ratón” que da lugar a la sospecha en una de las partes y al escondite en la otra. Necesitamos algo más que “más tecnología”.

Cuanto más reconozcamos que la tecnología es un don de Dios, más aborreceremos el tomar Su don y usarlo contra Él.

Más teología

Mientras más he luchado con este problema en mi propia familia, más me he convencido de que la respuesta final no es ni “cero tecnología” ni “más tecnología”, sino “más teología”. Si queremos una solución profunda, duradera y espiritual, necesitamos aprender y enseñar verdades profundas, duraderas y espirituales. La sana teología digital es la respuesta a la tecnología digital; las verdades más antiguas son la mejor respuesta a los nuevos desafíos. “Más Trinidad” es más efectivo que “más tecnología”.

Dios es Tres-en-Uno

¿De verdad la Trinidad es la solución para la tecnología? En parte sí. Las tres personas de la Divinidad gozan de una perfecta relación entre ellas y buscan compartir esa relación con nosotros al invitarnos a esa comunidad sagrada.

Las relaciones entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están caracterizadas por el amor, la confianza, la apertura y la comunicación. ¿Acaso no es ese el modelo para nuestras relaciones con nuestros hijos, en especial con respecto a la tecnología? ¿No es eso lo que queremos cultivar e imitar? Mientras más sanas sean nuestras relaciones con nuestros hijos, más sanas serán sus relaciones con la tecnología. Las relaciones más profundas son más efectivas que las reglas más detalladas.

Además, esta unidad trinitaria no solo es una relación para ser imitada, sino también una relación para ser disfrutada. Estamos invitados a entrar en esa comunión, a vivir en esa santa familia. Mientras más hagamos eso, más la Trinidad reemplazará a la tecnología o, al menos, más nuestra comunión con la Trinidad regulará la tecnología, para que nuestra relación con esta última sea más balanceada y beneficiosa.

Dios es bueno

A veces podemos ver la tecnología con tanto terror que damos la impresión de que toda es “del diablo”. No, la tecnología es un regalo maravilloso de Dios. Somos bendecidos por vivir en este tiempo y beneficiarnos tanto del rol que juega la tecnología en nuestras vidas cotidianas. ¿Cuántas vidas han sido salvadas gracias a los celulares? ¿Cuántas familias separadas se han mantenido unidas gracias a Skype y FaceTime? ¿Cuántas predicaciones y enseñanzas se han diseminado por el mundo gracias a ministerios cristianos como Ligonier? El diablo no creó ni inventó la tecnología; Dios lo hizo, en Su calidad de dador de toda buena dádiva y todo don perfecto.

Es verdad que el diablo abusa del regalo. Es cierto que nosotros lo pervertimos para darle usos pecaminosos. Sin embargo, nada de eso cambia el hecho de que Dios creó los materiales, las fuerzas y las mentes que han producido tanta tecnología beneficiosa. Cuanto más reconozcamos que la tecnología es un don de Dios, más aborreceremos el tomar Su don y usarlo contra Él, y más tomaremos Su don y lo usaremos de la forma que Él desea.

Dios es omnisciente

Nuestros padres o cónyuges no pueden verlo todo ni estar en todo lugar. El software de aplicación de rendición de cuentas puede ser evadida y las personas a las que les rendimos cuentas pueden ser engañadas. Sin embargo, no podemos evadir, engañar ni escapar del ojo del Dios que todo lo ve. Él lo ve todo: cada lugar, cada segundo, cada pantalla, cada clic, cada pulsación. Él tiene un informe diario de todos los sitios que visitamos, todos los mensajes que enviamos, todas las cuentas de Instagram que seguimos. Si realmente supiéramos que Él sabe, qué diferencia eso haría. Mientras más podamos recordarnos a nosotros mismos de la omnipresencia y la omnisciencia de Dios, más buscaremos usar la tecnología de formas que le agraden a Él y no de formas que provoquen Su ira. Sí, nuestro uso de la tecnología puede agradar a Dios. Él se deleita en ver la verdad en lugar de la falsedad en Facebook, en oír que la verdad se transmite por el mundo y en presenciar nuestro testimonio en línea ante los incrédulos.

Dios es juez

El conocimiento que Dios tiene de nosotros no está siendo almacenado en un mueble polvoriento o en un servidor lejano que algún día se perderá o será borrado. No, como Juez, un día Él nos llamará a rendir cuentas no solo por cada palabra ociosa, sino también por cada clic ocioso e idólatra, por cada segundo que pasamos inútilmente perdiendo el tiempo. Puede que silenciemos a nuestro juez interno, nuestra conciencia; podemos ser más listos que nuestros jueces terrenales, nuestros padres y las personas a las que les rendimos cuentas; pero jamás escaparemos del juicio de Dios. Es cierto que la gracia de Dios en Cristo cubre todo pecado; ningún creyente verdadero en Jesús será jamás separado de Cristo por su pecado, y Su justicia que nos ha sido imputada nos asegura el cielo. No obstante, sabemos que en aquel día final, Dios pesará las obras de los cristianos. Nos presentaremos ante el gran Juez, quien estará frente a nosotros no como nuestro condenador, sino como nuestro evaluador que juzgará lo que hemos hecho y le otorgará a Su pueblo mayores o menores recompensas conforme a su obediencia. Deja que Su discernimiento  te ayude a juzgar con discernimiento respecto a tu uso de la tecnología.

Dios es el Salvador

A veces, la culpa detiene al pecado; nuestras conciencias nos duelen y nos advierten para que cambiemos nuestros caminos. Sin embargo, con mayor frecuencia, la culpa multiplica el pecado; nos deja desesperanzados e impotentes. Una vez más hemos pecado con nuestro celular, fallamos otra vez en nuestro iPad. Nos sentimos tan condenados, ¿qué sentido tiene seguir intentando? Hemos pecado tanto, ¿qué daño va a causar otro pecado?

La culpa también multiplica el pecado al crear distancia entre nosotros y Dios. Nos enajena y nos separa de Dios y, en consecuencia, hace que pecar sea mucho más fácil. Esta es la razón por la que necesitamos escuchar sobre la salvación, la gracia y el perdón otra vez.

Nada desalienta al pecado como el perdón de los pecados, ya que no solo quita la culpa, sino que también multiplica el amor por el Perdonador. Cuanto más podamos abrazar el perdón divino, más abrazaremos al Perdonador y más amor por Cristo disfrutaremos.

Dios es poderoso

A veces podemos tener el deseo de rendirnos ante la batalla contra los peligros de la tecnología. Vemos los ejércitos alineados contra nosotros y nuestros hijos, y preguntamos: “¿Qué sentido tiene luchar si estoy contra tanto?”

Tienes razón; los ejércitos son demasiados, y demasiado poderosos. Sin embargo, mayor es el que está con nosotros que el que está con ellos. Con Dios, todas las cosas son posibles, y Él ama demostrar Su capacidad, especialmente en nuestra incapacidad. Su poder es manifestado especialmente en nuestra debilidad. Cuando sentimos y confesamos nuestra impotencia, es que Él hace Su entrada con Su omnipotencia. Él puede mantenernos seguros a nosotros y a nuestros hijos. Él es capaz y poderoso para salvar. Él también puede darnos a nosotros y a todos nuestros hijos Su Espíritu Santo para resistir la tentación y hacer lo que es justo y bueno. Su Espíritu es mucho más influyente que el espíritu de la época.

Dios es sabio

A veces podemos ser tentados a pensar que Dios no previó este enorme desafío moral y espiritual, que no lo anticipó y que, por lo tanto, no ha provisto nada en Su Palabra para ayudarnos. Después de todo, la Biblia fue escrita hace miles de años. ¿Qué puede la era del papiro decirle a la era digital? Afortunadamente, Dios sí lo previó, sí lo anticipó y ha dejado suficiente verdad en la Biblia para guiarnos por este campo minado. Muchos versículos del Nuevo Testamento sobre la ética cristiana pueden ser aplicados a la tecnología, pero me he dado cuenta de que el libro de Proverbios es especialmente útil como fuente de sabiduría divina para la era digital. ¿Por qué no leerlo mientras pedimos a Dios luz para saber cómo aplicar estos antiguos principios de sabiduría a los tiempos modernos? Dios es más sabio que los magnates tecnológicos más sabios y ha anticipado cada desarrollo tecnológico hasta el fin de los tiempos. Nunca llegará el día en que digamos: “Bueno, a la Biblia se le agotó la verdad”.

Apenas he rozado la superficie, pero espero que estés convencido de que la respuesta final para la tecnología digital es la teología digital.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
David P. Murray
David P. Murray

El Dr. David P. Murray es profesor de Antiguo Testamento y teología práctica en el Puritan Reformed Theological Seminary en Grand Rapids, Michigan, y pastor de Grand Rapids Reformed Church.

Jul 9 – La torre de vigilia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 9 – La torre de vigilia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-torre-de-vigilia/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el tiempo que pasas a solas con el Señor no es solo para ti.

Nancy Leigh DeMoss: No trates de enseñarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que Él te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dice, “ “Voy a mirar y a ver lo que Él me va a decir a mí”.”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Para un profeta del Antiguo Testamento, era crucial escuchar la voz de Dios con toda exactitud. No es menos importante para nosotras en el día de hoy. Nancy nos va a explicar a medida que profundicemos en este estudio titulado “ “Habacuc: del temor a la fe 

Nancy: Finalmente hemos llegado al capítulo 2 de Habacuc. Algunas de ustedes pensaron que nunca íbamos a llegar ahí. El capítulo 2 contiene 3 versículos muy conocidos.

Si tienes tu Biblia, ábrela en Habacuc en el capítulo 2. Mira la segunda parte del versículo 4 “mas el justo por su fe vivirá”. ¿Has escuchado eso antes? “El justo por su fe vivirá.” Es citado tres veces en el Nuevo Testamento.

Ese es uno de los versículos más conocidos y uno de los más importantes en toda la Biblia. Ya llegaremos a esa parte en algunos días.

El versículo 14 es también uno que creo que es muy familiar: “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.”

Eso nos habla del alcance del plan de Dios. Nos da esperanza. Nos recuerda todo lo que nos espera más adelante mientras sigamos soportando la vida en este planeta caído, lidiando con caldeos y demás.

Luego el versículo 20 que es muy conocido también, leemos: ““Pero el Señor está en Su santo templo: calle delante de Él toda la tierra”.” Puede que hayas escuchado ese versículo, o quizás lo hayas visto en relación a asistir a la iglesia.

En realidad esa no es la aplicación de este versículo, cuando lleguemos al final del capítulo 2 veremos lo que es que verdaderamente significa. Pero aquí tenemos tres versículos que son muy familiares. Creo que será muy emocionante el enterarnos del por qué estos versículos están en la Biblia, en qué contexto encajan y qué tienen que ver con todo este grandioso plan de Dios.

Eso es parte de lo que veremos en los próximos días, pero empecemos hoy en el capítulo 2, versículo 1. Para aquellas de ustedes que no han estado con nosotras, recapitulo un poco lo que hemos tratando hasta ahora:

Habacuc está sosteniendo un diálogo serio, intenso y honesto con Dios. Él mira a su alrededor y ve cosas que están sucediendo en el pueblo de Dios, que no debieran estar ocurriendo. Él ve el pecado, la violencia, la injusticia, la gente haciendo alarde de su desobediencia ante la ley de Dios y nadie hace nada al respecto. Los líderes tampoco están tomando las cosas con la seriedad que deberían.

Habacuc está, verdaderamente agobiado no solo por lo que está pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que él clama a Dios. Él ha estado orando. Él ha estado haciéndole preguntas a Dios.

Dios, finalmente, le dice ““Estoy trabajando en tus días”.” “No estoy pasivo. No estoy actuando ociosamente como crees que estoy. Contrario a todas las apariencias, estoy trabajando, pero la manera en la que lo estoy haciendo las cosas no es la que probablemente tú pensarias que haría.”

Dios le dice a Habacuc que El está levantando a los caldeos a los babilonios para que vengan y disciplinen a los judíos.

Habacuc reacciona con un “¿Qué? Eso no era lo que yo tenía en mente. Sé que necesitan disciplina, sé que necesitan castigo, ¿pero los caldeos? Ellos son malos, son muy malos. ¿Cómo puedes usar a gente tan malvada, tan viciosa, tan violenta y sin escrúpulos como los caldeos? ¿Cómo pueden ser ellos el instrumento que utilices para cumplir Tus propósitos? ¿Cómo un Dios santo puede utilizar a gente profana para llevar a cabo Su trabajo?”

Por lo que Habacuc lucha con Dios. Eso es lo que su nombre significa: “uno que lucha”. Él está luchando con estas preguntas tan duras.

Hemos dicho que no está mal el hacer preguntas —acerca del porqué o por cuánto tiempo— mientras no lo hagas con el puño apretado contra Dios sino con un corazón que realmente busca. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.Habacuc está, verdaderamente agobiado no solo por lo que está pasando sino porque Dios no parece estar haciendo nada al respecto. Por lo que él clama a Dios. Yo creo que ese era el corazón de Habacuc.

Pero en el proceso de hacer estas preguntas, él está cayendo en cuenta de que está conociendo algo acerca Dios que es aún más importante que el obtener todas las respuestas. A veces hablamos y decimos ““No puedo esperar a llegar al cielo y saber todas las respuestas a todas las cosas que no tienen sentido aquí en la tierra”.”

Y no es que Dios va a sacar su computadora y nos va a poner en pantalla todas las respuestas. Creo que en el cielo no vamos a estar muy interesadas en conocerlas.

Cuando lo veamos como Él es, Él va a ser suficiente respuesta; y eso es lo que Dios está haciendo por Habacuc. Él se le está revelando a Habacuc diciendo “Habacuc, soy la respuesta a tus preguntas, a tus problemas y a tus asuntos. Cuando no puedas comprender Mis caminos o a Mí, lo único que puedes hacer es confiar.”

En eso es en lo que siempre caemos: “El justo por su fe vivirá.” Vas a escuchar eso varias veces antes de que terminemos esta serie.

Ahora, al final del capítulo 1, Habacuc está desconcertado con eso de que Dios haya escogido a los caldeos… e incluso dio una descripción gráfica al respecto. Es como que todos somos peces en el mar y los caldeos lleguen con sus anzuelos y nos saquen del agua. Ellos matan sin piedad. ¿Durará esto toda la eternidad?

Habacuc se ha alborotado al describirle sus preocupaciones a Dios. De hecho, ese es el último versículo del capítulo 1 versículo 17 “¿Vaciará pues su red y seguirá matando sin piedad a las naciones?”

De nuevo, a medida que medito en este pasaje, siento como que hay una gran pausa sin respuesta. Por lo que ¿qué va a hacer Habacuc ahora? ¿Qué hace mientras dura el silencio?

En el capítulo 2 versículo 1, Habacuc dice, “Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido.”

Ahora bien, creo que este es el momento clave del libro en lo concerniente a la historia de Habacuc. Habacuc va a su torre de vigilia: “estaré en mi puesto de guardia en la torre”.

No creo que ésta sea una torre de vigilia o una fortaleza en sentido literal. La mayoría estaría de acuerdo con eso. Es una imagen de Habacuc diciendo “yo voy a irme a un lugar sólo, apartado y silencioso para tratar de entender lo que está pasando desde la perspectiva de Dios.”

Es imaginarse una actitud de expectación. Habacuc está viéndose a sí mismo como un centinela en una fortaleza. Puedes imaginarte una torre alta y a un centinela haciendo guardia de pie, observándolo todo.

Él quiere verlo desde lo alto. Él no quiere ver lo que está pasando solo desde el suelo. Él quiere mirar el horizonte y ver qué es lo que está pasando, cuál es el panorama.

Por lo que Habacuc está diciendo: “Quiero ver por encima de mis circunstancias. Quiero ver la perspectiva de Dios en todo esto.”

Déjenme decirles, amigas, que es en ese puesto de guardia donde encontramos esperanza. Es donde encontramos perspectiva. Es donde miras hacia el Señor, esperas por Él, oyes lo que Él te dice. Es donde dejamos de hablar y —finalmente— dejamos a Dios hablar.

Y eso lo veremos múltiples veces en las Escrituras. Ya hablaremos —a través de esta serie— sobre algunas mujeres que tenían mucho que decirle a Dios, como Habacuc, y que al final, se quedan sin palabras.

Luego dicen, “ “Ok, ahora estoy lista para escucharte”.” Es casi como si Dios dijera “déjame saber cuando acabes de hablar y te voy a decir lo que pienso acerca de esto.”

Pero tienes que llevar tu corazón a un lugar tranquilo y callado. Un lugar donde te dispongas a esperar y a escuchar a Dios hablar. Esa es la actitud que necesitamos tener al abrir la Palabra de Dios. “Voy a ponerme de guardia en mi torre”.

De hecho, he estado usando este versículo recientemente en mi tiempo con Dios. “Voy a subir a la torre, voy a asumir mi puesto y a estar atenta a todo lo que Dios me quiera decir.”

  1. No más darle yo respuestas a Dios.
  2. No más decirle a Dios cómo debe dirigir el universo
  3. No más hacerle a Dios todas mis preguntas.
  4. Solo voy a permanecer tranquila, me voy a callar y a estar atenta. Voy a tratar de ver las cosas desde el punto de vista de Dios, escucharé con atención para ver lo que Él me va a decir.

Matthew Henry dijo que era muy importante que cuando recurriéramos, leyéramos u oyéramos la Palabra de Dios, que observaramos cuidadosamente lo que Dios nos dice a través de ella; palabras que nos lleguen al alma ya sean de convicción, de consuelo o de cautela. Y que podamos recibirlas y someternos a Su poder.

Es la actitud que debemos tener cuando vamos a la iglesia y escuchamos la predicación de la Palabra o cuando abrimos nuestras Biblias en nuestro tiempo con Dios. Es la actitud de un centinela, de un guardián en su puesto diciendo “voy a mirar el panorama y a ver lo que Dios me está diciendo a mí.”

“¿Dios, qué es lo que me quieres decir?” Quiero enfatizar este punto porque creo que en la sociedad de hoy en día, nos movemos muy rápido. Siempre estamos a la carrera y muy ocupadas.

Me he percatado de que, en muchas ocasiones de mi tiempo con Dios, estoy apurada. La forma en la que leo la Palabra de Dios es apresurada. Me tomo mis vitaminas espirituales rápidamente ese día y reviso los devocionales que tengo pendientes, PERO no he encontrado a Dios, no me he encontrado con Dios. No he oído de Dios. No he estado en mi torre de vigilia.

Muchas veces tenemos circunstancias y preguntas en nuestras vidas. Necesito sabiduría en muchas áreas de nuestro ministerio. Necesitamos la dirección del Señor en distintas cosas y ¡tengo tantas preguntas para las que no tengo respuestas!

Tienes asuntos pendientes en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, en tu iglesia. Necesitas respuestas. Necesitas la perspectiva de Dios, pero el problema es que estamos tan ocupadas trabajando, luchando y haciendo no se cuántas cosas —en nuestros estilos de vida— que nunca nos detenemos a escuchar lo que Dios nos tiene que decir.

Luego nos preguntamos por qué no obtenemos respuestas. Algunas de ustedes necesitan apagar el televisor, la computadora o la radio. Algunos amigos me han retado para que no revise mi correo electrónico hasta no haber tenido mi tiempo a solas con el Señor.

Algunas de ustedes quizas estarán pensando “no hubiera asumido que es así como vives”. He caído en la rutina, en el patrón de revisar primero mi correo; luego —cuando estaba en mi tiempo con Dios— mi corazón latía y mi mente volaba y no estaba ocupando mi puesto en la torre y escuchando a Dios.

Tienes que apagar, tienes que parar, tienes que apagarlo todo. Apagar la radio. No puedo creer que como maestra en la radio, les esté diciendo eso, pero necesitan apagarla; deben aquietarse y en silencio escuchar la voz de Dios.

Lo que Habacuc está haciendo es alejándose de todos sus problemas; no escapando, sino poniendo cierta distancia de por medio, quitando los ojos de sus problemas para poder enfocarse en el Señor. Él estaba desahogándose con eso de los caldeos y, al final del capítulo 1, vemos como dice “que se va a un lugar donde pueda ver lo que Dios le va a decir.”

¿Qué tiene que decirte acerca de tu matrimonio, acerca de la situación en tu iglesia, acerca de esta persona en el trabajo, acerca de esta decisión que tienes que tomar? De esta forma él empieza a escuchar, y tiene una actitud sumisa ante lo que Dios le diga acerca de esta situación.

Los profetas de Dios hacían guardia en los muros. Escuchaban las palabras que salían de la boca de Dios y les hacían advertencias al pueblo. Por lo que Habacuc necesitaba hacer esto no solo para sí, sino porque él era el responsable de advertir al pueblo. Él necesitaba saber ¿Qué es lo que está diciendo Dios?

“¿Qué es lo que está pasando allá afuera? Ese es el trabajo de un centinela y es crucial que esté atento en su puesto para que pueda alertar sobre el peligro. Madres, ustedes son las centinelas de sus hijos, tienen que estar en esa torre.

Necesitas ir a tu torre y escuchar lo que Dios tenga que decirte acerca de sus hijos. ¿Estás solamente criando a tus hijos? ¿Los estás solamente vistiendo, alimentando, llevándolos al piano y al ballet a tiempo?

O estás sacando el tiempo para decir:

  1. Dios, ¿qué quieres para este niño?
  2. ¿Qué debo enseñarle?
  3. ¿Qué es lo que tengo que supervisar en sus vidas?
  4. ¿Cómo los necesito entrenar?
  5. Señor, ¿cómo quieres que lidie con esta situación?

Mantente alerta ante la posibilidad de un peligro, buscando el conocimiento de Dios para que les puedas enseñar a otras y para que veas lo que Dios está haciendo y les puedas decir a otros.

El Salmo 85 versículo 8 dice, “ “Yo voy a oír lo que Dios mi Señor me va a decir”” (parafraseado). Esa es la postura. Esa es la actitud. Déjenme recordarles que, como mujeres de Dios, necesitamos oír lo que Dios nos va a decir antes de que seamos Sus voceras.

No trates de enseñarle a tus hijos los caminos de Dios si no has estado escuchando lo que te ha estado diciendo a ti. No trates de corregir a tu marido o de arreglar sus cosas si no has subido a la torre de vigilia, sino te has puesto en guardia y has estado atenta a lo que Dios te va a decir.

Habacuc dijo, “ “Yo voy a mirar para ver qué Él me va a decir a mí”.” Es un ajuste que me está ayudando en mi tiempo con Dios porque siempre estoy preparando mensajes para otras personas, PERO tengo que subir a mi torre, ponerme en guardia y ver lo que Dios me va a decir a mí.

Comencé a estudiar el libro de Habacuc hace meses atrás, viviendo en él, meditando en él. Yo sabía que quería hacer una serie, pero primero tenía que esperar a ver lo que Dios me iba a decir a través de este libro.

Dios me ha estado hablando en mi torre, durante mi vigilia y espero que, lo que Dios me esté diciendo, sea de bendición para ustedes. Eso es lo que es el ministerio: es un derramarnos en otros luego de habernos encontrado con Dios primero.

Esa es la actitud que vemos en Proverbios capítulo 8 versículo 34 donde se habla de la sabiduría. “Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada.”

¿Es esa la actitud que tienes para con Dios cuando te está hablando? “Voy a escucharlo. Voy a velar todos los días. Voy a estar a la expectativa esperando que Dios me hable.”

Habacuc dice, “ “Voy a tomar mi puesto en la torre”.” Esa no es la imagen de mi tiempo con Dios últimamente. A veces cometo el error de tratar de tener mi tiempo de silencio, de quietud con Dios en la cama y es ahí verdaderamente cuando mi tiempo con Dios se torna bien callado.

No estoy diciendo que tienes que hacer tu tiempo devocional de pie, lo que digo es que hay una postura espiritual, de estar alerta, de estar presente, de estar despierta, de estar conectada. El Salmista dice, “Despierta mi alma”” .

Es como sacudirte a ti misma y decir “necesito estar alerta y necesito estar conectada.” Imaginate a un centinela dormido en su puesto y, cuando el enemigo se vislumbra en el horizonte, él no lo ve. Hay vidas que podrían ponerse en peligro.

Madres, quiero decirles que hay vidas corriendo peligro espiritualmente hablando. Si no tomas el tiempo, cada día, de mirar y ver lo que Dios te dice sobre tu vida y sobre la de tu familia podrían correr peligro. Necesitas estar alerta ante cualquier peligro espiritual que se presente en tu hogar.

No puedes vivir la vida haciendo cosas y corriendo de aquí para allá y manteniéndote ocupada, corriendo todo el tiempo y esperar tener la sabiduría de Dios para la vida de tus hijos.

Algunos de tus hijos van a terminar en problemas porque no tuvieron una mamá que se mantuvo alerta. Una mamá todo el tiempo en guardia esperando la dirección de Dios. Dios te da advertencias en su Palabra para la vida de tus hijos.

No digo que si mantienes esa actitud ninguno de tus hijos va a meterse en problemas. Lo que digo es que hay cosas que se pueden evitar en tu vida y en las circunstancias de aquellos a quienes amas si tomas el tiempo para estar alerta, despierta y conectada con lo que Dios tiene que decirte.

Lo que Habacuc vio en la torre de vigilia cambió su vida. En los próximos días, veremos que cuando Habacuc bajó de la torre no era el mismo hombre que cuando subió.

Lo que vio transformó su vida y así ha sido con muchos otros a lo largo de las Escrituras. Pienso en el profeta Isaías por ejemplo. En el capítulo 5 vemos al profeta Isaías anunciando aflicciones a la nación y todas estas cosas —con las que los condenaba y los juzgaba— y son cosas que deben tomarse muy en serio.

Pero cuando, en el capítulo 6, Isaías dice “ “Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime..”.” (ver Isaías 6:1-5). Isaías salió transformado de esa experiencia. Tenía una perspectiva totalmente nueva de Dios y de lo que pasaba en el mundo a su alrededor.

Mira a Job también. Durante los primeros 37 capítulos Job lucha por entender su sufrimiento. Él está luchando con Dios, reclamando su inocencia y llega a un punto donde él dice “¡Yo no merezco esto!”

Visto desde la perspectiva humana, Job no merecía eso. Pero a partir del capítulo 38, Job ve a Dios. Job oye a Dios. Job se queda lo suficientemente callado como para dejar que Dios hable y, en el proceso él obtiene la perspectiva que Dios tiene de su sufrimiento.

Cuando sale de él mismo, él no es el mismo hombre. Todo se ve diferente. Todo es diferente. Él tiene esperanza, tiene fe y tiene gracia. Tiene todo lo que necesita para seguir adelante, no solo como un sobreviviente sino como un triunfador que ha visto a Dios.

Él dice, ““Oh, Señor, antes de estas circunstancias, de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven””. (Job 42:5) Él tiene una nueva perspectiva, no solo de Dios sino de sí mismo. Él ya no se ve como una víctima inocente.

Él se ve como un pecador que necesita la gracia y la misericordia de Dios. Esto pasó porque fue a su torre de vigilia y tomó el tiempo para escuchar a Dios.

En el capítulo 1, Habacuc está cuestionando; está retando a Dios; está perplejo. En el mejor de los casos, está confundido, quizás hasta desilusionado, incómodo y aún peor. “Señor, ¿por qué no oyes? ¿Por qué clamo y no salvas?”

En el capítulo 2, él oye a Dios. Llega a un punto en el que Dios le puede hablar. Vamos a ver ese mensaje y el resto del capítulo 2 en los próximos días, pero les adelanto que no es un mensaje fácil.

Lo que él ve, lo que él oye cuando sube a la torre no es fácil de escucharlo. No es lo que él estaba esperando, pero esa verdad lo libera. Cuando baja de la torre y llegamos al capítulo 3, su corazón está tranquilo, está quieto y callado. Ya no contiende con Dios.

Él todavía no lo entiende todo. Si así fuera, sería Dios, pero ahora no tiene los puños apretados contra Dios, no tiene furia —solo asombro, temor, humildad, confianza y alabanza. Él puede incluso cantar en medio de las pruebas.

¿Dónde se produce este giro en los eventos? En el capítulo 2 versículo 1, “ “Voy a ir a mi torre. Me voy a poner en guardia. Voy estar pendiente a lo que Dios me va a decir”.”

Por lo que, ¿qué es la torre de vigilia? Es un corazón enfocado en Dios, un corazón que se levanta por encima de las voces, de los ruidos y del clamor de este mundo.

Habacuc le dio un discurso a Dios. Eso fue en el capítulo 1. Pero ahora, se calla. Escucha. Espera oír de Dios y eso lo transforma todo. Cuando llegas al punto en el que paras de hablar, escuchas, y esperas, y ves lo que Dios te va a decir — te digo que desde esa postura todo se transforma.

Carmen: ¿Has pasado mucho tiempo en la torre? Nancy Leigh DeMoss ha explicado por qué es tan importante para nosotras conectarnos con Dios todos los días en oración y a través de Su Palabra.

Hoy, Nancy explicó el por qué es tan crucial. Deja que ella ahora te explique cómo pasar más tiempo con el Señor también.

Lee su libro “ “En la quietud de Su presencia””, Te proveerá estrategias acerca de cómo sacarle provecho a la Biblia. Te enseñará a desarrollar hábitos consistentes y también te ayudará con las distracciones que, usualmente, nos asaltan. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Si vives en los EEUU o Canadá puedes ordenarlo a través de la pagina ReviveOurHearts.com, o llamando al 1-800-569-5959.

No sé si ya le habías dedicado tiempo al libro de Habacuc, pero —como hemos visto esta semana— toca muchos tópicos que nos son útiles a las mujeres: abarca desde la duda hasta la vida devocional; dos temas muy importantes.

Mencioné, al principio, cuán crucial era para un profeta el escuchar a Dios. Bueno, es crucial para nosotras también, pero oímos las cosas de Dios de forma distinta a como lo escuchaba un profeta como Habacuc. Escucha más de esto en el próximo programa.

Nancy va a orar para que seamos como Habacuc y estemos atentas ante la acechanza de cualquier peligro tanto para nosotras como para los demás.

Nancy: Señor, nos mostrarías lo que significa para nosotras el estar alerta en nuestras torres, el estacionarnos en una torre y esperar a ver lo que nos vas a decir? Muéstranos cómo hacer eso en medio del clamor, de los ruidos y de las ocupaciones de nuestros días.

Ayúdanos a hacer todo lo que sea necesario para poder encontrarnos contigo, para poder escucharte. Gracias porque desde esa posición Te vas a revelar a Ti mismo y nos vas a revelar Tus caminos. Cámbianos. Cambia nuestra perspectiva. Cambia nuestras vidas mientras te buscamos para ver lo que Tu tienes que decirnos. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dos huertos (2)

viernes 16 Octubre

Cristo… ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte… por lo que padeció aprendió la obediencia… Vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.
Hebreos 5:7-9

Dos huertos (2)

La Biblia habla de otro huerto, llamado Getsemaní o huerto de los Olivos (Marcos 14:32). Jesús estaba allí de rodillas, orando en la noche. Su alma estaba triste y angustiada. El combate interior era tan intenso que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra, y el cielo envió un ángel para fortalecerlo (Lucas 22:43, 44). Jesús, el único justo, aceptó de parte de su Padre, a quien amaba tan tiernamente, llevar sobre sí mismo todos nuestros pecados. Así él soportó el juicio inflexible del Dios santo.

Su aceptación era necesaria y decisiva a la vez para vencer al adversario, Satanás, y permitir a los hombres pecadores obtener la gracia divina. Jesús exclamó: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). El Señor Jesús, quien hasta entonces había estado en constante comunión con Dios, se hallaba ante esta terrible perspectiva: sufrir el abandono y la ira de Dios. Jesús, el único hombre perfectamente obediente, lo sería hasta la muerte.

Huerto de Edén, maravilloso paraíso, pero perdido definitivamente por la desobediencia del hombre. Huerto de los Olivos donde, en la oscuridad de la noche, brillaron con su mayor esplendor las perfecciones del Hombre obediente. En el primer huerto, la criatura quiso elevarse para hacerse igual a Dios. En el segundo, el Hijo de Dios se humilló y aceptó con sumisión los sufrimientos y la muerte para salvar a los hombres.

Deuteronomio 10 – Juan 6:41-71 – Salmo 118:5-9 – Proverbios 25:14-15
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch