Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 20 ā Aviva Tu obra
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Carmen Espaillat: Esta es Nancy Leigh DeMoss.
Nancy: «Señor, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro también».
Terminamos de orar habiĆ©ndole arrojado montones de sĆŗplicas, y encargos, pero sin haber escuchado realmente de parte de Dios. Ni siquiera sabemos las cosas por las que Dios querĆa que orĆ”ramos. Simplemente nos hemos desahogado.
Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de SaladĆn.
Asà que si orar es algo mÔs que una lista semejante a la del mandado del súper, ¿En qué consiste la oración? El profeta Habacuc aprendió a profundizar mÔs allÔ en sus oraciones que simplemente orar listas de reclamos y peticiones, y hoy aprenderemos de su ejemplo. Nancy nos ha ayudado a conocer a este profeta a través de la serie: Habacuc: del temor a la fe.
Nancy: Bueno, estamos transitando lentamente por el libro de Habacuc. En realidad, tĆŗ pudieras decir que vamos muy lento, pues por tres o cuatro meses he estado incursionando en el libro de Habacuc y aun ahora, hoy sigo encontrando cosas nuevas, frescas y emocionantes. Siento que apenas si hemos tocado la superficie.
Quiero animarte a que tĆŗ tambiĆ©n sigas la lectura del libro junto con nosotras, y espero que nos acompaƱes, escudriƱando tambiĆ©n por ti misma. SĆ© que algunas de ustedes escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras van conduciendo su automóvil y ese no serĆa un buen tiempo para tomar notas o para leer tu Biblia, pero cuando estĆ©s en casa podrĆ”s abrir tu Biblia y estudiar por ti misma, permitiendo asĆ al SEĆOR que te hable a travĆ©s de este pasaje.
Hoy, por fin estaremos entrando al Ćŗltimo de los 3 capĆtulos del libro de Habacuc. Estamos leyendo algo parecido al diario que escribiera Habacuc durante su peregrinaje. Bien pudieras catalogar con una palabra cada capĆtulo, para darte una idea del progreso de su peregrinaje transformador.
En el capĆtulo 1 pudiĆ©ramos decir que Habacuc estĆ” Ā«luchandoĀ». De hecho, su nombre significa Ā«uno que luchaĀ». Ćl estĆ” luchando con Dios. Ćl estĆ” batallando con asuntos muy pesados, se cuestiona preguntas difĆciles de responder, observa alrededor las cosas que no tienen sentido. Y asĆ le hace a Dios estas preguntas. Ćl estĆ” luchando.
En el capĆtulo 2 vemos a Habacuc Ā«contemplandoĀ». Ćl declara, Ā«EstarĆ© en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondrĆ©; velarĆ© para ver lo que Ćl me diceĀ». . . Ćl aguarda por una visitación de Dios. Vimos en el capĆtulo 2 que Habacuc obtuvo una visión fresca y una percepción tan diferente de Dios que produjo un cambio radical en su vida y en su actitud.
AsĆ que en el capĆtulo 1, Habacuc estĆ” luchando; en el capĆtulo 2 Habacuc estĆ” contemplando. Y para cuando llegamos al final del capĆtulo 3, Ć©l estĆ” adorando. Luchando, contemplando y adorando.
Alguien mĆ”s ha descrito estos tres capĆtulos de la siguiente manera:
El capĆtulo 1 es un diĆ”logo entre Dios y Habacuc. El capĆtulo 2 es una endecha, un lamento fĆŗnebre. Tenemos las exclamaciones de desdicha y pesar, el canto fĆŗnebre pronunciado sobre Babilonia. Ella segarĆ” lo que ha sembrado. AsĆ que tenemos un himno fĆŗnebre muy pesado, triste y melancólico en cinco estrofas, que recientemente estudiamos en el capĆtulo 2
CapĆtulo 1, diĆ”logo. CapĆtulo 2, himno fĆŗnebre; pero cuando llegamos al capĆtulo 3, encontramos una doxologĆa, lo que hubo al principio ahora se ha vuelto alabanza y adoración, es una doxologĆa.
AsĆ que al terminar el capĆtulo 2. ĀæRecuerdan el Ćŗltimo versĆculo del capĆtulo 2? Dice: Pero el SEĆOR estĆ” en su santo templo: calle delante de Ćl toda la tierra. (Verso 20). Dios le habĆa mostrado a Habacuc que Ćl es infinitamente mĆ”s grande y poderoso que cualquier autoridad en la tierra, incluyendo a los poderosos Babilonios.
AsĆ tan perversos, poderosos y crueles como eran, Dios dijo, Ā«Yo estoy sobre ellosĀ». Yo estoy en control. Yo Estoy a cargo.Ā» Y Tengan presente, al leer el versĆculo 14 del capĆtulo 2, que el dĆa viene cuando Ā«la tierra serĆ” llena del conocimiento de la gloria del SEĆOR como las aguas cubren el marĀ».
Asà que las cosas parecen estar fuera de control aquà en la tierra. Tenemos inundaciones, terremotos y huracanes; tenemos amenazas, secuestros, guerras, motines; tenemos accidentes, dolor, enfermedades y muerte; tenemos problemas, conflictos, divorcios y mÔs cosas que pueden poner de cabeza nuestro mundo. Pero aun asà DIOS dice, «Yo soy mayor que todo ello, Yo estoy por sobre todo ello. Asà que relÔjate. Estate quieta. Guarda silencio y entiende que YO SOY DIOS, y yo estoy en mi trono».
Al final del capĆtulo 2, presiento como que hubo una gran pausa antes de llegar al capĆtulo 3. El SEĆOR estĆ” en Su Santo Templo , pero toda la Tierra guarda silencio ante Ćl. Y creo que tambiĆ©n tĆŗ sientes esa pausa cuando Habacuc la hace. Ćl espera en silencio, con un temor reverente al magnĆfico, majestuoso santo, alto y sublime exaltado SEĆOR del universo.
Y cuando finalmente llegamos al capĆtulo 3. Es como si Habacuc volviera a respirar. El primer versĆculo de este capĆtulo dice, Ā«Oración del profeta Habacuc, en tono de SigionotĀ». Una oración del profeta Habacuc. Yo no creo que esta oración haya sido hecha a la carrera, como quien corre a la presencia de Dios y cantaletea algunas cosas.
No creo que Ć©l corrió a Su presencia para decir: Ā«SEĆOR necesito estas cosas hoyĀ». Yo imagino que esta oración fue orada despuĆ©s de haber esperado y perseverado en la presencia de DIOS lo suficiente como para permitirle a Dios mostrarle cómo deberĆa orar.
ĀæTe has encontrado alguna vez, al igual que yo, orando a Dios con algo parecido a la lista del supermercado mientras corres para empezar tu dĆa? Ā«SEĆOR, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro tambiĆ©nĀ». Y terminamos de orar habiĆ©ndole arrojado montones de sĆŗplicas, encargos, pero no hemos escuchado de parte de Dios realmente. Oramos ignorando si hemos venido a Ćl realmente con las cosas que Dios quiere que oremos. Simplemente nos hemos desahogado.
Este no es el tipo de oración que hace Habacuc. Esta es una oración que viene como resultado de haber estado en la presencia de Dios. En el capĆtulo 3 tenemos la respuesta de Habacuc a todo lo que ha visto y escuchado hasta ese punto es su respuesta a lo que Dios ha revelado de sĆ mismo y de sus caminos.
Al leer la oración de Habacuc, vemos que Habacuc es un hombre nuevo. Ćl es un hombre diferente al que conocimos en el capĆtulo 1. Ahora ya no hay preguntas, no hay mĆ”s acusaciones, no hay mĆ”s ira, no hay mĆ”s dudas. Ahora solo se manifiesta una completa sumisión, reverencia y alabanza. Todo ello forma parte de una expresión de fe, porque Habacuc ha aprendido que el justo, aun en un mundo impĆo, ha de vivir ĀæCómo? . . .Ā”Por su Fe!
- La fe nos lleva a someternos a DIOS.
- La fe nos conduce hacia la reverencia a DIOS.
- La fe nos lleva a confiar en DIOS.
- La fe nos hace alabar a DIOS
AsĆ que Habacuc no tiene las respuestas a sus preguntas, pero ha encontrado al DIOS que es suficiente. El cambio ha sido un proceso en su vida, creo que ha sido un proceso doloroso, un proceso desgarrador y abrumador. Su perspectiva y su corazón han sido cambiados porque Ć©l ha visto al SEĆOR.
Ahora el versĆculo 1 nos dice que esta oración de Habacuc el profeta es de acuerdo al tono Shigionoth. Y dirĆ”s, «¿QuĆ©? ĀæQuĆ© cosa es eso? Āæ QuĆ© idioma es ese?Ā» Shigionoth. Nadie sabe quĆ© significa. Pero evidentemente es una notación musical. Y verĆ”s la misma palabra usada de otra manera en los Salmos.
Existe evidencia en este capĆtulo de que esta oración de Habacuc en toda su extensión se escribió en realidad con la intención de que fuese un salmo, para ser entonada como un acto de adoración. Vemos pues esta notación musical, Shigionoth, al principio en el versĆculo 1. Y luego verĆ”s la palabra Selah, en tres diferentes versĆculos . Y efectivamente tambiĆ©n fungen como notación musical. La verĆ”s en el versĆculo 3, en el versĆculo 9, y una vez mĆ”s en el versĆculo 13.
Entonces en el Ćŗltimo versĆculo de este capĆtulo, versĆculo 19, Habacuc cierra su oración diciendo, Ā«al director del coro con mis instrumentos musicalesĀ». Y llegaremos a esa frase en la conclusión de esta serie, pero es otra evidencia de que la intención de este pasaje fue componer un canto para ser entonado, entonado con el acompaƱamiento de instrumentos de cuerda. Es muy posible que este canto, la oración de Habacuc, llegarĆ” a formar parte de la adoración en el templo.
AsĆ que recuerda eso. Los judĆos aĆŗn se encuentran alejados de su Dios, descarriados. Los babilonios aun vienen en camino a conquistar la tierra y a castigar a los judĆos. Nada ha cambiado, excepto Habacuc. Su perspectiva ha cambiado. Ahora Ć©l confĆa en la sabidurĆa de Dios y en los propósitos de Dios, de manera que ahora sĆ puede alabar y adorar; en tanto que al principio se sentĆa perturbado con temor y confusión, era un hombre frustrado.
AsĆ vemos esta oración del profeta Habacuc. Y en el versĆculo 2 empieza ya su oración. Ćl dice, Ā«Oh SEĆOR, he oĆdo lo que se dice de ti y temĆ. . . Ā«. Para quienes nos han seguido en estos estudios, saben que normalmente yo enseƱo con la versión de la Biblia de Las AmĆ©ricas, pero hoy, en este versĆculo en particular quiero citar la Reina-Valera ContemporĆ”nea que dice : Ā«SeƱor, he oĆdo hablar de tus hechos, y saberlo me llena de temor. . . Ā» (RVC). Porque siento que esta traducción aclara el pasaje un tanto mejor, a como yo entiendo el versĆculo.
Algunas otras versiones dirÔn: «Señor, he sabido de tu fama;
tus obras, SeƱor, me dejan pasmado. . .Ā» (NVI) ; Ā«Oh SEĆOR, he oĆdo lo que se dice de Ti y temĆ. . .Ā» (NBLH) (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy)
ĀæQuĆ© tipo de temor? No creo que sea el tipo que se espanta de lo que estĆ” por suceder, mĆ”s bien es un sentimiento de reverencia desde donde ahora admira a la luz de la imponente santidad de Dios. Es temor del tipo del que leemos en el capĆtulo 12 de la carta a los Hebreos, en los versĆculos 28-29, donde Las Escrituras dicen que Ā«ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidorĀ».
Cuando ves a Dios como majestuoso, como santo y como Fuego Consumidor que juzga la maldad, entonces estarƔs delante de Dios en reverencia y Santo temor . No tomarƔs su nombre en vano. No lo tomarƔs a la ligera. No bromearƔs con las cosas espirituales. No te apresurarƔs por salir de la presencia de Dios.
Existe pues, una reverencia y un imponente temor santo en Su presencia, que dicho sea de paso, pienso que tristemente es muy escaso entre el mundo evangƩlico moderno. No lo puedes atestiguar en muchas vidas cristianas, no lo ves en muchas iglesias, no lo percibes en los servicios y en las reuniones eclesiƔsticas o en los cultos.
En cambio sientes una familiaridad para con Dios, como si se tratase de una relación entre Ā«compinchesĀ» o camaradas o compadres. Ćl es mi amigo. El es mi Ā«cuateĀ». Ćl estĆ” cercano a mĆ. Y en efecto, a travĆ©s de Las Escrituras hay pasajes donde leemos acerca de la intimidad y la cercanĆa de nuestro Dios, pero nunca podrĆ”s experimentar esa intimidad y cercanĆa de Dios a expensas de despojarlo de Su majestuosidad, de Su soberanĆa y de Su santidad.
Dios estĆ” a aƱos luz de nosotras; Ćl estĆ” separado de nosotras. EstĆ” muy por encima de nosotras. Ćl estĆ” infinitamente mĆ”s arriba e inalcanzable de nosotras, nunca podrĆ”s acercarte a Ćl hasta que puedas hacerlo en santo temor y reverencia .
En esta oración Habacuc ha tornado su enfoque hacia Dios. Anteriormente Ć©l estaba enfocado en Israel y en los caldeos, los babilonios. Ćl estaba antes perturbado. Pero ahora Ć©l estĆ” enfocado en Dios.
ĀæNo es acaso una verdad en nuestras vidas que, la mayorĆa de nuestros problemas se tornan en crisis cuando nos enfocamos en nosotras mismas, nuestras circunstancias y en las situaciones difĆciles? Habacuc ha llegado al punto en donde la Santidad de Dios y Su Gloria es todo lo que a Ć©l le importa.
Ćl ya no se cuestiona: «¿Por quĆ© Dios permite que esto suceda? ĀæQuĆ© hicimos para merecer esto? Ćl ahora reconoce que Dios es justo. Que Dios es soberano. Que Dios es sabio. Que Dios es santo. El hombre pecador no tiene derecho a quejarse de lo que Dios hace, solamente debe someterse, y permanecer en reverencia y asombro.
Dios se ha revelado a sà mismo. Ha revelado Sus caminos y Sus promesas a Habacuc, y Habacuc se ha humillado en Su presencia. De manera que él ya no protesta las decisiones de Dios, ya no pelea contra Dios. Simplemente permanece de pie asombrado ante la grandeza Divina. Se inclina en admiración y adoración. Sus quejas han cesado. No hay mÔs acusaciones. Hay solamente reverencia, respeto y asombro.
Y justo ahĆ, es donde Dios nos quiere llevar, donde le conocemos y confiamos en Ćl. Los justos vivirĆ”n por su fe. Hemos contemplado una visión de Ćl. Hemos visto como es Ćl. Le hemos visto revelado a travĆ©s de Las Escrituras, y estamos ante Ćl adorĆ”ndole aunque no entendemos Sus caminos, pero le adoramos.
SeƱor, he escuchado de Ti. He escuchado tu discurso. He escuchado lo que tienes que decir al respecto. He visto lo que has revelado de Ti mismo, y me he quedo pasmada, Tu temor ha caĆdo sobre mĆ y Te adoro.
Y Ć©l continĆŗa orando, Ā«Aviva, oh SEĆOR, tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocer; en la ira, acuĆ©rdate de tener compasiónĀ».
Me di cuenta al preparar esta lección que no habĆa tocado la profundidad completa de esta oración de avivamiento, y permĆteme compartir algo de la superficie de ella, y luego tĆŗ la llevarĆ”s ante el SEĆOR. Hazla tu oración y pĆdele que te muestre mĆ”s de lo que significa y cómo debiĆ©ramos orar por un avivamiento a la luz de este versĆculo.
Ā«Aviva, oh SEĆOR, tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocer; en la ira, acuĆ©rdate de tener compasiónĀ». Y ahora Habacuc se dispone a dar a conocer sus peticiones a Dios.
FĆjate en las peticiones que no forman parte de la oración dĆ© Habacuc.
⢠No le pide a Dios comodidad o alivio.
⢠No le pide a Dios que los proteja de los babilonios.
⢠No le pide a Dios que cambie Su estrategia.
Habacuc sabe que los judĆos merecen todo lo que Dios les estĆ© enviando. Ćl sabe que Dios solo harĆ” lo que es justo y recto. Lo Ćŗnico que le importa es que la gloria de Dios sea manifiesta. Que toda la tierra vea el conocimiento de la gloria del SEĆOR y que ese conocimiento cubra la tierra como las aguas cubren el mar. Esa es su motivación. Eso es lo que le importa.
Habacuc desea ver que la obra de Dios florezca en la tierra. Ya no le preocupa su propia agenda, ni su propio reino, de hecho, ni los reinos de Israel o Babilonia. A Habacuc le interesa la agenda del Reino de Dios. ĀæQuĆ© hay en el corazón de Dios? ĀæQuĆ© es lo que hay en la mente de Dios? Habacuc se pregunta quĆ© harĆa que Dios luzca grande y glorioso.
AsĆ que dirige su oración en una sĆŗplica para que Dios haga algo en medio de los aƱos. Ā«Aviva, oh SEĆOR, tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocerĀ». Y si nos sigues con una Biblia Nueva Versión Internacional, estarĆ”s leyendo: Ā«RealĆzalas de nuevo en nuestros dĆas, dalas a conocer en nuestro tiempo. . .Ā» Haz esto en nuestros dĆas.
Entiendo que lo que Ć©l estĆ” diciendo es, Ā«DIOS, en nuestro tiempo, en medio de donde vivimos, aquĆ y ahora, en medio de las circunstancias, asĆ de problemĆ”ticas como estĆ”n ahora, en medio de lo terrible que las cosas se pondrĆ”n aun, SEĆOR, hazlo. Aviva, oh SEĆOR, Tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocer; en la ira, acuĆ©rdate de tener compasión. Hazlo hoy, hazlo en nuestros dĆas. Hazlo en medio de los aƱosĀ».
BĆ”sicamente, Habacuc pide dos cosas en su oración. El deseo de ver primero una manifestación del poder y grandeza de Dios. Aviva, oh SEĆOR, tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocer.
Ā«Deseamos ver Tu poder. Deseamos ver Tu gloria. Deseamos ver una manifestación de algo que solo tu puedes hacer. SEĆOR, aviva Tu obra. Tu obra. No la obra de nuestras manos, sino Tu obra. Haz lo que solo TĆŗ puedes hacerĀ».
Esa palabra Ā«avivaĀ» tiene que ver con perseverar. Mantener viva. Revivir. Purificar. SEĆOR, nosotros somos la obra de Tus manos. PurifĆcanos. RestĆ”uranos. RestĆ”uranos a un lugar de fe, de rendición y de obediencia. Haznos el pueblo que deseas que seamos. Ā«SEĆOR, aviva Tu iglesiaĀ» esa es la plegaria.
SEĆOR, avĆvanos. SEĆOR, avĆvame. SEĆOR aviva Tu obra para que el mundo pueda ver una manifestación de Tu gloria, para que el mundo pueda atestiguar de tu magnificencia y de Tu poder. AsĆ Tu gloria serĆ” vista a travĆ©s de nosotros. Cumple oh SeƱor Tus propósitos redentores. SEĆOR, solamente TĆŗ puedes lograrlo.
Es un clamor desesperado, un clamor de sĆŗplica y un clamor de desesperanza, pero es un clamor confiado. SEĆOR, TĆŗ puedes hacer esto. TĆŗ tienes el poder. Tu estĆ”s en Tu Santo Templo. TĆŗ estĆ”s por sobre los babilonios. Y TĆŗ eres el Creador. Nosotros no adoramos Ćdolos. Nosotros Te adoramos a Ti. Y TĆŗ puedes hacerlo.
Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento durante aƱos. No dejen de hacerlo, aun cuando parezca que las cosas empeoran. Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento en sus iglesias, y han sido fieles en su clamor al SEĆOR. Y justo entonces parece que tu iglesia se vuelve mĆ”s mundana, y menguan las personas que interceden por lo mismo, hay menos gente ocupĆ”ndose en la santidad.
No te rindas. Persiste en oración. Los justos vivirĆ”n por su fe. ContinĆŗa orando por fe. Mantente aferrada al SEĆOR. ContinĆŗa clamando a Ćl, por Su gloria, por Su nombre, por Su reputación.
Ā«Aviva, oh SEĆOR, tu obra en medio de los aƱos, en medio de los aƱos dala a conocer SEĆOR, SeƱor aviva Tu obra en nuestros dĆas. Concede a nuestras iglesias, a nuestras familias, a mi cónyuge, a mis hijos, a mis amigos, concĆ©denos ver que eres Dios. PermĆtenos verte en acciónĀ».
No nos satisface la religión, con ese cristianismo que es solo la suma del total de todos nuestros esfuerzos, de toda nuestra energĆa, todo nuestro ingenio y de todos nuestros programas de mercadeo y de todo lo demĆ”s que podemos fabricar.
Ā«SEĆOR, no ha sido suficiente el esfuerzo humano. Oh sĆ, puede producir Mega iglesias. Puede producir ministerios multimillonarios. Puede llevarnos a la radio y a la televisión y a publicar libros. Pero SEĆOR, queremos ver Tu poder. Queremos ver lo que Ćŗnicamente TĆŗ puedes hacer. No queremos conformarnos con lo que el hombre puede hacer. SEĆOR, aviva Tu obraĀ».
Luego esa Ćŗltima frase: en la ira, acuĆ©rdate de tener compasión. Habacuc no estĆ” cuestionando si la ira de Dios es justa. Ćl no se cuestiona si el juicio de Dios sobre la maldad es merecido o no. Ćl no se cuestiona si Dios deberĆa o no castigar a Su pueblo por su pecado. Ćl estĆ” diciendo, Ā«SEĆOR, al demostrar tu ira, recuerda tener misericordiaĀ».
En el capĆtulo 1 ese no era su sentir. En el capĆtulo 1 Habacuc estaba buscando justicia. Ahora se da cuenta de que, de haber obtenido lo que buscaba, entonces todos hubiĆ©ramos sido liquidados. AsĆ que dice, Ā«SEĆOR, merecemos tu ira. Merecemos tu juicio, pero SEĆOR, Āæpudieras tener misericordia de nosotros?Ā»
Nuevamente vemos a Habacuc anticipando a Cristo y la cruz. Ahora nosotras vemos en retroceso hacia el Calvario y sabemos que Dios puede tener misericordia de nosotros. Porque Jesucristo tomó sobre Sà mismo toda la ira que el Dios Santo tiene en contra del pecado del mundo.
AsĆ que podemos decir que, Dios, por amor a JesĆŗs y por lo que Ćl ha hecho en el Calvario, en Tu ira en contra de este mundo, Āæpudieras acordarte de tener misericordia? Venimos a la Cruz. Nos aferramos a Cristo. Creemos en Ćl y por la fe en Ćl decimos, Ā«Oh DIOS, por favor ten misericordia de nosotros, de nuestros pecados,Ā» y Ćl lo harĆ”.
AsĆ que mientras oramos para que Dios obre en nuestros dĆas, estamos orando por un avivamiento ĀæPor quĆ© estamos orando? ĀæQuĆ© nos preocupa? ĀæQuĆ© realmente nos importa? Al orar, deseamos involucrarnos en la obra de Dios, la gloria de Dios, el nombre de Dios y la reputación de Dios en Su iglesia. Y la gloria, el nombre de Dios, la obra de Dios y la reputación de Dios en el mundo.
ĀæEs por eso por lo que estĆ”s orando? Ćnete a mi al orar. Oh SEĆOR, hemos escuchado lo que tienes que decirnos y temblamos con asombro reverente . Oh SEĆOR, oramos que en medio de los aƱos, de nuestros dĆas, en este momento en este punto en nuestro mundo, nuestras iglesias, nuestros hogares, en nuestras vidas que TĆŗ avives Tu obra, que la des a conocer.
Muestra Tu Gloria y Tu poder y luego muestra Tu perdón y Tu misericordia. En la ira, acuérdate de tener misericordia. Por Jesús lo pedimos y por Tu gloria y por Tu reino, amén.
Carmen: El profeta Habacuc aprendió a orar por la voluntad de Dios en vez de por la suya propia. Tú necesitas aprender a hacer lo mismo. Yo necesito aprender a hacer lo mismo.
Aprender a orar por la voluntad de Dios cuando la vida enloquece en nuestro derredor, es una buena razón para leer el libro de Habacuc. Nancy nos ha estado animando a estudiar el libro mientras ella comparte a través de la serie.
PermĆteme preguntarte, ĀæcuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que realmente estudiaste un libro de la Biblia? No me refiero a unos cuĆ”ntos versos apretujados entre el desayuno y el trĆ”fico de la maƱana. Me refiero a realmente llegar a conocer lo que un libro de la Biblia dice y descubrir cómo afecta tu vida. Bueno, durante la serie de Nancy llamada Habacuc: del temor a la fe, es un momento perfecto para estudiar el libro de Habacuc.
ĀæHas escuchado alguna vez a alguien decir, Ā«Un Dios amoroso no mandarĆa a nadie al infiernoĀ»?
Descubre lo que el libro de Habacuc tiene que decir con respecto a esa idea, cuando Nancy continúe con la enseñanza en nuestro próximo programa. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.
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