3/3 – Nadar contra la corriente

Ravi Zacharias Ministerios Internacional

Pensemos con Ravi Zacharias

3/3 – Nadar contra la corriente

Ravi Zacharias

“Pensemos con el Dr. Ravi Zacharias” es una producción de RZIM y es un excelente recurso para los cristianos que anhelan entender la fe y testificar con inteligencia.

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El seminario del sufrimiento

Soldados de Jesucristo

Octubre 31

Solid Joys en Español

El seminario del sufrimiento

John Piper

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La COMPLEJA relación entre ENRIQUE VIII y la REFORMA PROTESTANTE

BITE

Serie: Biografías

La COMPLEJA relación entre ENRIQUE VIII y la REFORMA PROTESTANTE

El alejamiento de Enrique VIII de Roma fue fundamentalmente por el control de la iglesia inglesa, que ya se empezaba a llamar Iglesia anglicana. Aunque instituyó algunas medidas protestantes durante su reinado, como poner Biblias en inglés en todas las iglesias, y aunque siempre apoyó a su arzobispo de Canterbury, Cranmer, inclinado a los protestantes, Enrique se puso de parte de Roma en cuestiones clave de doctrina y práctica.

Pero los eventos que puso en marcha Enrique no le permitirían a Inglaterra regresar al pasado. Durante el reinado de su hijo, Eduardo VI, que gobernó de 1547 a 1553, Inglaterra se volvió firmemente protestante. Dos consejeros de Eduardo, uno luterano y el otro calvinista fueron claves. Pero Eduardo murió rápidamente y las esperanzas de que el protestantismo avanzara, murieron con él.

La hija de Enrique con Catalina, María, ascendió al poder en 1553 y trajo al catolicismo de nuevo a Inglaterra. María asesinó a al menos 273 protestantes, mientras miles huían del país. Pero el efecto de las hogueras y los juicios públicos tuvieron un efecto contrario entre la población. Cuando María murió en 1558, la mayoría de los ingleses respiraron con alivio y los protestantes renovaron su proyecto.

Finalmente, la hija de Enrique con Ana Bolena, Elizabeth I puso a Inglaterra en un curso permanentemente protestante.

BIBLIOGRAFÍA

El legado de la Reforma: Una herencia para el futuro, César Vidal

CIBERGRAFÍA

Henry VIII, Defender of the faith: https://bit.ly/2KNjLLG


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26/42 – Lee la Biblia: Nahúm

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

26/42 – Lee la Biblia: Nahúm

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Nahúm que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. En este libro, Nahúm describe la caída de Nínive y de Asiria presentándonos una imagen de cómo Dios confrontará y derribará a todos los imperios violentos.

#BibleProject#VideosDeLaBiblia#Nahúm

Conocer la gloria de Dios, de eso se trata la vida cristiana

Coalición por el Evangelio

Conocer la gloria de Dios, de eso se trata la vida cristiana

GERSON MOREY

“Pues Dios, que dijo: ‘De las tinieblas resplandecerá la luz’, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo”, 2 Corintios 4:6 (cursiva añadida).

Leyendo 2 Corintios 4, me detuve en este texto, principalmente en la frase: “para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo”. ¡Cuánto he meditado en esto y me ha bendecido! Mi meditación en estos días ha girado en torno a la gloria de Dios. En particular, tener conocimiento de ella. Muchas preguntas surgieron que hicieron mi meditación más compleja y extensa, pero a la vez edificante. Algunas de las interrogantes que me planteaba fueron estas:

¿Por qué Dios quiere que conozcamos su gloria?
¿Qué pasa si no la conocemos?
¿Cuál es el beneficio de conocer su gloria?
¿Por qué Dios cree tan importante que nosotros la conozcamos?
Y si es tan importante, ¿por qué sentimos que esa gloria (o ser tocados por ella) muchas veces nos es tan esquiva?
Si su gloria es tan grande, ¿por qué vivimos cómo si fuese pequeña?
Si es trascendente, ¿por qué nos afecta y nos motiva poco?
¿Por qué parece no ser algo más relevante en nuestra vida?
¿Por qué nuestro sentido interno de su gloria es tan débil y tan poco frecuente?
¿Por qué nuestra percepción y apropiación de esa realidad es tan efímera y superficial?
Después de leer 2 Corintios 4:6 y analizar las preguntas anteriores, concluyo que este pasaje es instructivo y revelador, por varias razones.

Dios nos comunica su gloria
Nadie le pidió a Dios que resplandezca en nosotros para que veamos su gloria. Esto fue una decisión y una acción suya. Fue gracia soberana. Así como nadie pidió la luz natural en Génesis 1:3 y Él la trajo. Él tomó la iniciativa de resplandecer para que veamos esa gloria.

Dios considera que lo fundamental para el hombre es conocer Su gloria. Como decía Jonathan Edwards: “Dios nos comunica su gloria. Él quiere que entremos en contacto con ella”. Para Dios, revelar su gloria es su gran deseo y para nosotros conocerla es nuestra gran necesidad; volver a tenerla en, con, y para nosotros.

La gloria de Dios es la grandeza y majestad, es decir, la superioridad y hermosura de su persona por sobre la creación, los pueblos, y los dioses (Dt. 5:24; Jud. 1:24; Sal. 29:9; 97:9). Un pasaje que resume bien esto, y contiene todas estas verdades es Isaías 40:12-25.

Su gloria es exhibida y accesible a nosotros en Cristo. El Hijo de Dios vino para mostrar esa gloria porque Él es la gloria: “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14, cursiva añadida). Sin embargo, para experimentarla algo debe pasar primero: el Señor debe traer luz al corazón. Esa gloria nunca será vista a menos que Dios resplandezca: “Pues Dios, que dijo: ‘De las tinieblas resplandecerá la luz’, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo” (2 Co. 4:6).

Lo que necesita el pecador es conocer la gloria de Dios porque en ella está la esperanza del mundo. La verdadera dicha y la más terrible miseria tienen que ver con Su gloria: todo lo malo, es un problema de gloria, todo lo bueno tiene que ver con la gloria. La experiencia humana tiene que ver esencialmente con esto. Todo en la vida encuentra su explicación y sentido únicamente desde la gloria. Cuando entendemos todo en relación a la gloria de Dios empezamos a entender todo correctamente.

Dios nos permite ver su gloria
El hombre no regenerado no busca esa gloria porque él no la percibe ni la entiende. En su estado natural, el hombre no quiere, no persigue ni anhela esa gloria; porque está ciego ante ella. Para el hombre sin Cristo, la gloria no existe: no la siente, tampoco la ve, ni le preocupa. Por esto hay algo llamado el mal. En realidad, la falta de gloria constituye el pecado (Ro. 3:23).

El único contacto que el inconverso tiene con esta realidad es el uso gramatical para describir algo que considera bueno o hermoso. Pero es un uso y una apreciación estrictamente terrenal. ¡Qué desperdicio! Nada de eso tiene que ver con la realidad de la verdadera gloria. Pero para nosotros, los que estamos en Cristo, esto es tan vivo, real, y cercano como lo están las huellas digitales a nuestros dedos. La gloria se vistió de piel y se acercó a nosotros (Jn. 1:14). La vemos porque Dios resplandeció. Al mismo Cristo que los incrédulos no ven, ahora nosotros vemos, porque Dios nos alumbró (Mt. 4:16). ¡Oh cuán precioso sol ha encendido Dios! (Mal. 4:2). Ahora vemos y tenemos esa gloria.

Conocer su gloria y disfrutar la vida en ella. De eso se trata la existencia, porque nos da el enfoque correcto: una vida bien vivida, fructífera, y que no se desperdicia porque cumple con su papel en el evangelio, esa es la gloria de Dios manifestada en el cuerpo de Cristo, la Iglesia. Esto no es un aspecto más de la experiencia cristiana o de la existencia humana. No es un agregado ni un beneficio más. La existencia tiene que ver fundamentalmente con Su gloria.

Ahora bien, Dios ha dado a conocer su gloria a los hombres. Ha comunicado esa gloria en Cristo (Heb. 1:3). ¡Conocer la gloria de Dios! Ese es nuestro problema, pero también nuestro gozo y esperanza. Cuando el hombre conoce, tiene, y es tocado por esa gloria, Dios es glorificado.

Conocer esa gloria es indispensable para la humanidad. No puede ser de otra manera. La gloria no es una realidad complementaria ni un suplemento opcional. Es la realidad. Es lo más serio; es la vida, la sensatez, y esperanza para el hombre. Desde mi interior afirmo: ¡Déjanos verla, oh Señor, mirarla, y admirarla con mayor claridad! ¡Qué vivamos por ella!

¿Cómo experimentamos la gloria de Dios a plenitud?
No podremos experimentar esa gloria de una manera nueva y transformadora sin estas dos realidades:

Primero, es indispensable. Debemos estar convencidos de que conocer esa gloria —de manera continua— es nuestra necesidad más fundamental.

Segundo, conocer y crecer en esa gloria es una realidad sobre la que no tenemos poder. Carecemos de toda habilidad para lograr conocer más y ser alcanzados por esa gloria. Somos absolutamente dependientes de Dios. Convencernos que no podemos hacer nada, que somos incapaces de hacer progresos por nosotros mismos para conocer más y mejor esa gloria.

Esa doble consciencia nos causará desear más a Dios y hará que lo busquemos con desesperación y lo miremos continuamente. Dile al Señor estas palabras:

“Danos Señor, un sentido interno de tu gloria, una percepción espiritual de ella. Una conciencia viva que toque el corazón para la transformación del creyente y para testimonio al incrédulo”.

Gerson Morey

​Gerson Morey es pastor en la Iglesia Día de Adoración en la ciudad de Davie en el Sur de la Florida y autor del blog cristiano El Teclado de Gerson. Está casado con Aidee y tienen tres hijos, Christopher, Denilson y Johanan. Puedes encontrarlo en Twitter: @gersonmorey.

ST500S Teología Sistemática, Lección 7.2

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 7.2

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

www.seminarioreformado.org

El miedo a la muerte

Sábado 31 Octubre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que… el polvo (el cuerpo) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.Eclesiastés 12:17

El miedo a la muerte

Alguien escribió: «La muerte es el mayor evento de la vida». La entrada en la eternidad es, en efecto, una etapa definitiva.

La Biblia nos habla del más allá: nos muestra claramente que el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio, mientras el cuerpo vuelve al polvo esperando la resurrección. Por lo tanto, la muerte no es el fin, sino la puerta que abre hacia dos direcciones:

–Si aceptamos para nosotros mismos el perdón de Dios en Jesucristo mientras vivimos en la tierra, iremos al paraíso, junto a Jesús, a la felicidad eterna. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay… voy, pues, a preparar lugar para vosotros… Os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor… descansarán de sus trabajos” (Apocalipsis 14:13).

–Pero si rechazamos o ignoramos esta gracia, entonces estamos perdidos por la eternidad. “El que rehúsa creer en el Hijo (de Dios) no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

El creyente ya no tiene miedo, sino una feliz seguridad, y es lo que nos consuela con respecto a los creyentes que parten al cielo. Allí descansan junto al Señor.

Lo que queda es la aprehensión natural de ese momento final. Pero aquel que depositó su confianza en Jesús sabe que no se sentirá solo en ese momento. El Señor estará a su lado, le dará la paz y tomará su mano en ese viaje hacia la eternidad. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Deuteronomio 25 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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