Aviva Nuestros Corazones
Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla
J30 ā Aliento para mantenerse en la batalla
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Carmen Espaillat: Al buscar seguir la voluntad de Dios para tu vida, pasarÔs por algunas temporadas de desaliento. Asà es como lo experimentó Nancy Leigh DeMoss.
Nancy Leigh DeMoss: He luchado contra del temor, contra el cansancio, contra la duda. No puedo decir cuƔntas veces he querido simplemente desaparecer.
Carmen: ¿Cómo manejas temporadas as�
EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Esta semana hemos estado estudiando el libro de Jueces con Nancy. Ella ha estado describiendo la valentĆa de DĆ©bora en un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera. Ha sido un rico retrato de una mujer que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.
Si te has perdido las dos partes anteriores de esta historia, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.
Vamos a unirnos a esta historia heroica comenzaremos revisando algo de lo que escuchamos ayer.
Nancy: Mira el versĆculo 17, Galaha se quedó del otro lado del JordĆ”n Āæy por quĆ© se quedó Dan en las naves? Aser se sentó a la orilla del mar y se quedó junto a sus puertos -versĆculo 23 del capĆtulo 5- maldecid a Meros, muchos comentaristas creen que fue una ciudad en NeftalĆ cerca de la batalla, Ā«Maldecid a Meros dijo el Ć”ngel del SeƱor, Maldecid, Maldecid a sus moradores porque no vinieron en ayuda del SeƱor, en ayuda del SeƱor contra los guerrerosĀ».
Y en su comentario Philip Brooks dice, Meros es el ejemplo del bueno para nada, estĆ” dispuesto a ver a otras personas luchar contra las batallas de la vida mientras Ć©l viene y toma el botĆn y el comentarista Mathew Henry dice, Ā«Muchos no hacen su deber por miedo a involucrarse en problemas por amar estar tranquilos y tienen un afecto a los negocios mundanosĀ».
Nancy: Esto ha sido un reto para mĆ, ya que Dios me ha llamado a la batalla todos estos aƱos y a veces he tenido mucho miedo, he querido permanecer atrĆ”s muy lejos del problema, se me ha recordado que el miedo a tener problemas , el amor a la tranquilidad y un amor por los negocios de este mundo me mantiene fuera de la batalla. Amigas, Dios no necesitó esas tribus para darles la victoria, el lo hizo sin ayuda, Ćl tiene estrellas, truenos, tormentas y todo eso a su disposición. Pero el problema es que estas personas perdieron la oportunidad de alinearse con Dios, dieron excusas para no involucrarse y sufrieron la deshonra porque eligieron sentarse fuera de la batalla.
Dios no nos necesita, Dios no te necesita y no me necesita a mĆ, los propósitos del Rey se cumplirĆ”n en este mundo con o sin nosotras, pero Ćl nos ha dado una oportunidad increĆble en nuestra generación para unirnos con Ćl, en lo que Ćl estĆ” haciendo en este mundo, en la batalla entre el bien y el mal, hay una oportunidad de pararnos firmes con Ćl y Su pueblo y arriesgarnos nuestra seguridad y si es necesario nuestras vidas para involucrarnos. ĀæVas a ser de las que se une a la batalla? ĀæO te vas a sentar fuera de la batalla para estar mĆ”s segura?
Carmen: Aquà estÔ Nancy en la tercera parte de un mensaje llamado, Una mujer verdadera se une a la batalla. Débora no es la única mujer a quien Dios usó en esta historia del libro de los Jueces.
Nancy: Este es el recuento de la destrucción de SĆsara. Y no tomarĆ© tiempo para leer todo el pasaje ahora, pero el comandante cananeo fue destruido a manos de una mujer llamada Jael.
Ella no era israelita, pero en este caso ella se puso del lado del Dios de Israel y en contra de Sus enemigos.
SĆsara huye a la carpa de Jael en medio de un aguacero torrencial, (una tormenta que Dios ha enviado) asumiendo que Ć©l estarĆa a salvo ahĆ puesto que su familia tenĆa un tratado con los cananeos.
Ćl llega a su carpa. Y te lo puedes imaginar: tiene frĆo; estĆ” mojado; estĆ” totalmente empapado. Y Jael le da la bienvenida. Lo invita a entrar a su carpa. Le da leche. Ćl estĆ” exhausto; se queda dormido, ella lo cubre y despuĆ©s toma un martillo y clava la estaca, en su cabeza. Ahora ten en mente mientras SĆsara machacĆ”ndole la cabeza y lo remata atravesĆ”ndole las sienes.
Ahora, ten en mente mientras lees esta historia sangrienta, que SĆsara era un hombre violento, despiadado que estaba intentando destruir al pueblo escogido de Dios. De hecho, en el capĆtulo 5, en el versĆculo 30, su propia madre, habla sobre cómo Ć©l y sus hombres nunca hubieran pensado dos veces en violar y matar a cualquier mujer que pensaran que era una enemiga; ahora, pon esto en este contexto.
En el himno de victoria de DĆ©bora, en el capĆtulo 5, el acto de valentĆa de JaeI es celebrado y ella es bendecida por Dios.
Mi amigo, Charles Haddon Spurgeon dice en uno de sus libros,
Ā«El SeƱor puede todavĆa usar instrumentos dĆ©biles. ĀæPor quĆ© no yo? Ćl puede usar a personas que no son comĆŗnmente llamadas a grandes compromisos pĆŗblicos. ĀæPor quĆ© no tĆŗ?Ā»
Entonces, tenemos la conclusión de la batalla. El capĆtulo 4, verso 23, nos dice Ā«AsĆ sometió Dios en aquel dĆa a JabĆn, rey de CanaĆ”n, delante de los hijos de IsraelĀ». El capĆtulo 5, versĆculo 31, nos dice: Ā«Y el paĆs tuvo descanso por cuarenta aƱosĀ».
Nota la secuencia: primero la batalla, despuƩs el descanso. Nosotros queremos el descanso, queremos la victoria sin pasar por todas las adversidades de la batalla.
Hay momentos en los cuales nos agotamos mucho. Tú sabes cómo es eso. ¿Tienes un adolescente? Tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo. Si tú tienes niños pequeños, tú puedes estar sintiendo eso ahora mismo.
Recuerda, primero la batalla y despuƩs el descanso. No podemos disfrutar el descanso, la paz, la victoria hasta que hayamos pasado por la batalla.
El impacto de la vida de DĆ©bora, su valentĆa, su fe, su influencia piadosa no tan solo fue sentido por su generación, sino tambiĆ©n por los siguientes cuarenta aƱos. ĀæQuĆ© impacto dejarĆ” tu vida en tu generación y en la venidera?
No tengo que decirte que la batalla espiritual en nuestros dĆas no es menos intensa de que lo fue en los dĆas de DĆ©bora. El enemigo no es menos poderoso. Dios nos estĆ” castigando como su pueblo por nuestros pecados y por nuestra idolatrĆa. Hay muchos creyentes que aparentan no tener ni la menor idea de lo que estĆ” pasando. Hay muchos otros quienes se dan cuenta de lo que estĆ” pasando, pero se sienten incapaces, impotentes de hacer algo al respecto.
John Angell James, a quien citƩ en el principio, quiero citarlo de nuevo el dice:
Ā«No es probable que en una comunidad en donde la mujer cumple con su misión sea derrocada, porque por el poder de su espĆritu noble ( el de la mujer ) sobre el corazón de otros, la levantarĆ” de sus ruinas y la restaurarĆ” nuevamente al jĆŗbilo y a la prosperidad.Ā»
Ā”Oh! cuĆ”nto oro para que Dios levante en nuestros dĆas, no solo una mujer, sino miles de mujeres por todo este paĆs y por todo el mundo; mujeres que se levanten como lo hizo DĆ©bora; mujeres de la Palabra de Dios, mujeres de visión diĆ”fana, de transparencia, de valentĆa, de convicción, de fe, de humildad, mujeres que estĆ©n dispuestas a decir, Ā«SĆ SeƱorĀ»; mujeres cuyas vidas inspiren a los hombres alrededor de ellas a creer en Dios por lo que solo Ćl puede hacer.
Yo creo que la influencia de ese ejƩrcito de mujeres de Dios va a ser incalculable en , en nuestras Iglesias y en nuestra cultura.
Esta es una batalla -quiero advertirles- que no es para dĆ©biles de corazón. Tenemos un enemigo incansable que odia a Dios, que no estĆ” complacido con la idea de que haya miles de mujeres diciendo, Ā«sĆĀ», a Cristo. De hecho, hace un aƱo y medio cuando estuvimos en la conferencia Mujer Verdadera 2008, en Shaumburg. Illinois-fue un grandioso, grandioso fin de semana. Dios se manifestó de una manera poderosa allĆ, como lo ha hecho este fin de semana. Pero tengo que confesarles que no estaba preparada para la batalla a la que estĆ”bamos entrando.
Desde el lanzamiento del Movimiento Mujer Verdadera en esa conferencia en el 2008, para mĆ, y para otros a mi alrededor, la batalla se ha intensificado. He luchado contra el temor -algo con lo que no estaba realmente familiarizada antes de este momento- he luchado con cansancio, con duda, con desaliento, con mi propia carne. No puedo decirte cuĆ”ntas veces he querido simplemente desaparecer⦠Me he cansado de nadar contra la corriente, me he cansado de sentirme atacada. He querido regresar al lugar donde me siento segura para vivir una vida mĆ”s normal.
De hecho, te dirĆ©, y nuestro equipo sabe esto, si hubiese sido por mĆ no hubiĆ©semos tenido la conferencia Mujer Verdadera 2010. Yo estaba muy cansada y no querĆa hacerla; no porque no querĆa ver el resultado sino porque querĆa salir de la batalla.
Pero Dios tiene Su mano y Su llamado en mi vida. Mi vida no es mĆa; estĆ” sujeta a Cristo, quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe.
Estoy aprendiendo que nuestro Dios es:
Castillo fuerte, castillo fuerte es nuestro Dios. Defensa y buen escudo, con su poder nos librarĆ” en este trance agudo.
Algunas de ustedes han leĆdo la historia en Las Crónicas de Narnia por C.S. Lewis La travesĆa del Viajero del Alba. Hay un punto en esa historia en donde Edmund, Lucy y CaspiĆ”n viajan de Narnia dirigiĆ©ndose Asia el este hacia el paĆs de Aslan en el fin del mundo.
En un punto, su barco, el Viajero del Alba, arroja su ancla al agua cerca de la bahĆa y los tripulantes descienden a tierra. Algunos de los marineros estĆ”n cansados por el largo viaje. Y ellos quieren parar ahĆ y pasar el resto del invierno ahĆ donde estĆ”n y despuĆ©s dirigirse al oeste y regresar a casa, a Narnia, en la primavera. Se les dice que si se quedan donde estĆ”n, cada noche se les darĆ” un festĆn digno de un rey. Eso los hace mĆ”s reacios a dirigirse hacia el este, al paĆs Aslan.
Entonces habla Ripichip. ĀæTe acuerdas de Ripichip, el valiente ratón parlanchĆn ?, Ć©l expresa su determinación de avanzar sin importar nada. Esto es lo que Ć©l dice:
Ā«Mis planes estĆ”n hechos. Mientras pueda, voy a navegar hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando este me falle, yo remarĆ© hacia el este con mi pequeƱa embarcación. Cuando esta me falle, nadarĆ© hacia el este con mis cuatro patas y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al paĆs de Aslan, entonces me hundirĆ© con la nariz hacia el alba.Ā»
Dios no nos ha prometido que el viaje serĆ” fĆ”cil, pero Ćl ha prometido que irĆ” con nosotras. Ćl ha prometido ir contigo a donde quiera que vayas a la batalla hoy. Ćl ha prometido que un dĆa la oración se convertirĆ” en adoración, la fe se convertirĆ” en visión, cada lĆ”grima serĆ” secada, y nuestra jornada serĆ” recompensada.
Algunas estĆ”n cansadas y quieren parar; no quieren continuar. Algunas quieren su recompensa aquĆ y ahora y pueden elegir regresar. QuizĆ”s algunas que han venido contigo puedan hacer esa elección. Pero por la gracia de Dios y por Su gloria, mi rumbo estĆ” fijado. Mis planes estĆ”n hechos y yo planeo continuar hasta llegar al paĆs Aslan-la Nueva JerusalĆ©n, la ciudad del Gran Rey.
¿IrÔs tú conmigo? Amén.
Carmen: Nancy Leigh DeMoss sabe lo que es llegar a sentirse cansada y desalentada cuando estƔs siguiendo el llamado de Dios en tu vida. Ella tambiƩn sabe el valor de mantenerse en la batalla. Yo espero que el recuento honesto de Nancy sobre sus batallas y sobre el gozo de mantenerse en la batalla te haya alentado.
Liz Flanagan es una lĆder ministerial para mujeres en su iglesia y ella fue alentada por este mensaje. Esto es lo que sobresalió del mensaje de Nancy.
Liz Flanagan: Ella dijo, «¿Vamos a llevar este mensaje a casa? ¿Vamos a ir a casa para entrar en la batalla? o, ¿Vamos a ir a casa a sentarnos al margen de la batalla?»
Carmen: Mientras ha aprendido a ser una mujer verdadera de Dios, Liz Flanagan ha necesitado hacer algunas elecciones difĆciles sobre relaciones, amargura, perdón y valentĆa.
Estamos a punto de escuchar la historia de Liz. Cuando su hijo tenĆa diecisĆ©is aƱos y comenzó a cortejar una chica llamada Alison.
Alison O’Steen: Yo soy una hija pródiga.
Carmen: Alison O’Steen.
Alison: Yo crecĆ yendo a la iglesia. Nada tenĆa sentido en realidad.
Liz: Ella ha sido la novia de mi hijo desde que tenĆan diecisĆ©is aƱos.
Alison: Por alguna razón, cuando comenzamos a salir, yo vine a ser su proyecto, pienso. Yo tenĆa una madre que trabajaba, y ella estaba con mucha frecuencia lejos de mi hermana y de mĆ. Yo iba a su casa a menudo. No era algo fuera de lo comĆŗn que yo estuviera en su casa sentada a la mesa para la cena, entonces, yo habĆa formado lazos cercanos con ellos.
En mi primer año universitario servà como misionera durante el verano, pero en mi segundo año, hubo una ladera resbalosa.
Me insensibilicĆ© en un nĆŗmero de Ć”reas-empezando con la mĆŗsica que escuchaba, los amigos con quienes salĆa, y todo se agravó.
Carmen: El novio de Alison, Michael habĆa ido a la misma universidad. Anteriormente habĆan sido influenciados por la familia e iglesia a trabajar como pareja en mantener la pureza en su relación.
Alison: Pero esta era la primera vez que estƔbamos solos en la universidad.
EstĆ”bamos en un ambiente de fiesta. Fui seducida a la mentira del mundo que dice que si estĆ”s en la universidad aunque sea una universidad cristiana, necesitas ir con el mundo. EstĆ” bien que andes de fiesta, que tomes y que tengas relaciones Ćntimas antes del matrimonio.
Entonces, ahà era donde me encontraba-como una hija pródiga en la pocilga. Estaba en la pocilga y mi corazón se endureció.
Recuerdo claramente cuando Michael me dijo que su madre sabĆa Ā«todoĀ» y yo literalmente no podĆa comer.
Liz: Yo me sentĆa muy traicionada por ella y literalmente pensĆ© ser la hija del trueno puesto que pedĆ relĆ”mpagos para ella. Dije, Ā«Dios sĆ”cala de la vida de mi hijoĀ».
Carmen: Y esta tensión continuó aun cuando Michael y Alison estaban casados.
Alison: Yo no sĆ© cuĆ”ntas suegras piden en oración que descienda el fuego sobre tiā¦
Carmen: La relación entre Liz y Alison continuó siendo tensa por seis años.
Alison: Yo habĆa puesto una pared emocional. No la dejaba entrar fue horrible. Pero estaba tan adentro del abismo que no sabĆa cómo salir. Me habĆa alejado del SeƱor; no estaba en la Palabra. TodavĆa tenĆa toda esta carga emocional y no estaba segura de cómo Dios lo arreglarĆa.
Liz: Mi pastor habĆa regresado de la conferencia Heart Cry (Un clamor del corazón) y me habĆa traĆdo un librito. El librito se llamaba Santidad, escrito por Nancy Leigh DeMoss. Cuando lleguĆ© a la pĆ”gina 21 o 22 en donde ella escribió la oración, Ā«Oh Dios, muĆ©strame mĆ”s de mi pecaminosidadĀ».
Lo tecleĆ© inmediatamente en mi computadora y lo puse en un marco. Ahora mismo estĆ” sobre la repisa de mi baƱo y la veo todos los dĆas. La leo todos los dĆas para recordar cuĆ”n Santo es y cuĆ”nto lo necesito.
Carmen: Después de eso un equipo de Life Action Ministries visitó la iglesia de Liz. Life Action es la organización matriz de Aviva Nuestros Corazones. Un miembro de nuestro equipo le habló a Liz sobre otro libro de Nancy.
Liz: Ella comenzó a describirme, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, entonces lo compré, pero lo compre primero para mi nuera.
Alison: Y yo leĆ el tĆtulo y dije, «”QuĆ© me importa!Ā» Esto era lo Ćŗltimo que querĆa leer. Ella me quiere dar algo⦠yo no tengo tiempo para esto.
Yo sĆ© que era obra del EspĆritu Santo que me decĆa, Ā«TĆŗ necesitas leer estoĀ». Y lo empecĆ© a leer.
Me habĆa considerado cristiana por mucho tiempo, pero hasta ese punto, nunca me habĆa rendido a Dios. Yo sabĆa todas las cosas que debĆa decir y bien me podĆa llevar mi Biblia a la iglesia. Yo habĆa hecho todas las cosas cristianas que se te enseƱa hacer, pero esto era cuestión de mi corazón.
Cuando terminĆ© con el libro, desde que leĆ la primera pĆ”gina hasta este momento, Dios ha continuado transformando mi mente, corazón y mi forma de pensar. Ā”Ćl ablandó mi corazón!
Todo -todo ha sido cambiado en mi vida. Me siento aquà y no puedo expresarte lo que Dios ha hecho en mà porque no soy la misma mujer. ”No lo soy!
Lo entiendo ahora. Lo entiendo.
Liz: Desde el momento que ella lo empezó a leer me llamaba o me mandaba un correo electrónico y me decĆa, «¿Has leĆdo esto? ĀæHas leĆdo esto ya?Ā» Y todavĆa no habĆa leĆdo el libro asĆ es que ella estuvo pendiente de que lo leyera ese verano.
Y lo leĆ y fue como una revelación. AquĆ estoy; tengo cincuenta aƱos. HabĆa estado dando una clase dominical para mujeres en nuestra iglesia por muchos aƱos. Y aunque amaba al SeƱor y estaba enseƱando, estaba enseƱando algo que no estaba siguiendo. No sabĆa en cuĆ”ntas Ć”reas me estaba engaƱando a mĆ misma.
Alison: LeĆ Mentiras en abril y el siguiente mayo renunciĆ© a mi trabajo, era maestra de tiempo completo en la mejor posición de enseƱanza. Era ideal, pero yo sabĆa que Dios me estaba llamando a casa. Nosotros estĆ”bamos orando por esto por casi un aƱo y Liz estaba orando con nosotros.
Carmen: Y Liz se dio cuenta de que tenĆa que pedir perdón a su esposo.
Liz: Yo no me daba cuenta de la mujer controladora y enojada que era. La palabra de Dios me humilló al punto que tenĆa que pedirle perdón a Ć©l. DespuĆ©s de leer Mentiras que las mujeres creen y despuĆ©s de escuchar Aviva Nuestros Corazones dĆa tras dĆa, Dios me mostró, Ā«tienes que quitarte del camino, tienes que pedirle perdón a tu esposoĀ». Y ahora veo el fruto de eso.
Carmen: El cambio en el corazón de estas mujeres afectó la relación entre ellas. Después de leer el libro ellas tuvieron la oportunidad de subirse al carro y conversar.
Alison: Por primera vez yo le pedĆ perdón a ella porque sabĆa que le habĆa roto el corazón, puesto que ella me habĆa acogido en su familia como si fuera uno de ellos.
Entonces cuando llegamos a casa, a la maƱana siguiente durante mi tiempo de oración, estaba orando y Dios me dijo, Ā«Has hecho una parte pero ahora necesito que hagas mĆ”sĀ». Entonces me sentĆ© a escribirle un correo electrónico, un correo muy extenso, y se lo contĆ© todo, no dejĆ© ningĆŗn detalle afuera. Le dije todo -todo lo que pensĆ© que el SeƱor querĆa que le dijera.
Esta era una mujer que estaba orando por mĆ durante mi rebelión…y no te olvidas simplemente de algo asĆ.
Entonces le enviĆ© ese correo, le dije -le prometĆ que en caso que algo le pasara a su hijo, mi esposo, yo serĆa su Ā«RutĀ».
Liz: Ella me llama su Ā«NoemĆĀ».
Alison: Ella no es mi suegra; ella es mi mejor amiga.
Liz: Yo he visto como se ha convertido esta joven mujer en una extraordinaria esposa, madre, hija, hermana y amiga. Es porque Dios sĆ saca belleza de las cenizas.
Alison: Ćl nos saca de nuestras ruinas y nos torna en algo hermoso.
Liz: Dios nos ha bendecido puesto que nos juntamos cada lunes por la maƱana.
Alison: Oramos juntas.
Liz: Solamente ella y yo.
Alison: Memorizamos las Sagradas Escrituras.
Liz: Ella me ha enseƱado; yo le he enseƱado a ella.
Carmen: No tan solo Liz pasa tiempo con Alison cada semana, ella también estÔ invirtiendo su tiempo con un grupo de mujeres, enseñÔndoles verdades importantes que ha aprendido en los últimos años.
Liz: Es tan maravillosa la manera cómo Dios hace accesible Su Verdad, un corazón a la vez, y que me haya querido usar-porque soy un desastre; era un fracaso, pero Nancy me ha enseñado que aun asà puedo enseñar en medio de mis fracasos.
Carmen: Cuando hablamos sobre el movimiento Mujer Verdadera-es asĆ como es; mujeres que escuchan el mensaje de Aviva Nuestros Corazones lo comparten con los corazones de otras que necesitan escucharlo.
Liz: Porque yo vivo en una comunidad llena de mujeres que estÔn estresadas; estÔn luchando; estÔn tratando de ser súper mamÔs, súper esposas y quiero que vean que la Verdad las liberarÔ.
Alison: Yo estoy creyendo que Dios va a levantar una generación de mujeres de mi edad que mansa y tiernamente vuelvan sus corazones a Ćl e influencien a todos los hombres a nuestro alrededor y consecuentemente vuelvan nuestro paĆs hacia Ćl.
Liz: Ella me llama; yo la llamo, le digo, «¿Has escuchado Aviva Nuestros Corazones hoy?Ā» Ella me dice, Ā«No, todavĆa noĀ». Ella dice, «¿Has leĆdo el blog de Mujer Verdadera?Ā»
Y yo digo, Ā«No, todavĆa noĀ».
Y ella dice, «”Lo tienes que ver hoy!»
Alison: DĆa tras dĆa, semana tras semana, te confrontan cara a cara; te fuerzan a que profundices a fondo y saques la Palabra y la vivas.
Liz: Estoy tan agradecida por el ministerio de Aviva Nuestros Corazones porque mi corazón ha sido avivado. Quiero ver mÔs corazones avivados; quiero ver a Dios entre nosotras; quiero ver la presencia de Dios.
Hemos estado orando por un avivamiento. Lo hemos estado haciendo por tres aƱos y continuaremos orando para que Dios traiga un avivamiento.
Carmen: Estoy tan agradecida por las radioescuchas que donan y nos ayudan a continuar hablƔndole a mujeres como Liz y Alison.
Un grupo que hace una diferencia significativa en ayudarnos a hablarle a mujeres semanalmente es el Equipo Mensual de Socios.
Cuando te conviertes en colaboradora mensual, te comprometes a orar por Aviva Nuestros Corazones regularmente. Te comprometes a hablarle a otras mujeres de este ministerio. Y te comprometes cada mes a apoyar a este ministerio económicamente.
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Mañana Nancy iniciarÔ una serie de Habacuc, del temor a la fe. No dejes de acompañarnos en esta nueva serie que sabemos que serÔ de bendición.
Y ahora aquĆ estĆ” Nancy para concluir.
Nancy: En todas las Ć”reas de la vida, incluyendo esta, al final no se trata de mĆ. No se trata de lo que lo que me hace feliz; no se trata de lo que quiero; no se trata de lo que facilitarĆ” mi vida, y es fĆ”cil para mĆ estar frente a ustedes diciendo esto, pero cuando me bajo de esta plataforma y la vida presiona, y vivo ahĆ en donde vives tĆŗ, con dificultades, citas y frustraciones, Āæen quiĆ©n pensamos? En mĆ,?Āæcómo me afecta esto a mĆ?
Pero si nos podemos distanciar de eso y tratamos de ver las cosas desde el punto de vista grandioso de Dios, nos acordamos que no se trata de nosotras. Se trata de Dios-de Su plan, de Sus propósitos, de Su reino, se trata de la eternidad y de la divulgación del Evangelio.
Carmen: MaƱana Nancy comenzarĆ” una nueva serie que no te puedes perder. ĀæAlguna vez te has sentido como que Dios no esta escuchando tus oraciones? El profeta Habacuc paso por esa experiencia, miraba la injusticia que le rodeaba y se preguntaba por que Dios no parecĆa interesado en cambiar la situación mientras continuaba mirando a Dios el profeta tuvo respuestas pero fueron muy distintas a las que Ć©l esperaba , aprende como alabar a Dios en medio de la preocupación, de la confusión y de la frustración , en esta serie prĆ”ctica basada en el libro de Habacuc .Te esperamos maƱana en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las citas bĆblicas estĆ”n tomadas de la Biblia de las AmĆ©ricas, a menos que se indique otra cosa.
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