9 – Filadelfia, triunfarĆ”s

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

9 – Filadelfia, triunfarĆ”s

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://porGracia.es/

3/10 – Ā«Pan de vidaĀ»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: El Yo soy de los tiempos

3/10 – Ā«Pan de vidaĀ»

Juan 6:35″

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en CanadÔ contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación estÔ constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compaƱƭa. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

https://www.iglesiabautistacastellana.org/

QuĆ© podemos aprender de los liberales

The Master’s Seminary

QuƩ podemos aprender de los liberales

Nathan Busenitz

Cada primavera, en mi clase de historia de la iglesia, nos toca estudiar una breve descripción de los teólogos alemanes del siglo 19 y principios del siglo 20.

Es una especie de cÔtedra deprimente, ya que vemos la triste historia de la intersección entre el escepticismo y la erudición, podemos ver la catÔstrofe que desató la duda y la incredulidad desenfrenada. Y cómo a pesar de vivir en el mismo país de la Reforma, muchos teólogos protestantes alemanes abandonaron las doctrinas históricas del cristianismo bíblico debido a la popularidad del racionalismo de la Ilustración. Al hacerlo, naufragaron sus propias almas y devastaron la fe de millones de personas.

Promotores de la alta crĆ­tica, como Johann Eichhorn y David Strauss, negaron la inspiración y la infalibilidad de la Biblia. SegĆŗn ellos, MoisĆ©s no escribió el Pentateuco y los cuatro evangelios no fueron escritos por Mateo, Marcos, Lucas o Juan. Para empeorar las cosas, sugirieron que el JesĆŗs de la Biblia no es el mismo que el JesĆŗs real de la historia. En su Ā«bĆŗsqueda del JesĆŗs histórico,Ā» los crĆ­ticos crearon un Ā«JesĆŗsĀ» de su propia imaginación, y en esencia trataron de reducirlo a un buen tipo que nunca pudo hacer un milagro, nunca afirmó ser Dios y fue mal interpretado en gran parte por el judaĆ­smo del primer siglo.

Por otra parte, teólogos liberales como de Friedrich Schleiermacher a Albrecht Ritschl, trataron desmantelar las verdades de la Biblia. En gran parte buscaban una nueva base sobre sobre la cual basar su nueva versión artificial del cristianismo. Algunos encontraron tal base en la experiencia personal de la filosofĆ­a del romanticismo mientras que otros lo encontraron en la Ć©tica moral del evangelio social. Pero al negar las principales doctrinas del cristianismo (como la muerte sustitutiva de Cristo y su resurrección corporal), el liberalismo negó la esencia misma del mensaje del evangelio (cp. 1 Corintios 15:3-4). Como Richard Niebuhr lo explicó al resumir el derrumbe de la teologĆ­a liberal, el liberalismo afirma que: Ā«Dios sin ira trajo hombres sin pecado a un reino sin juicio a travĆ©s de las ministraciones de un Cristo sin cruzĀ» (The Kingdom of God in America, 193).

Como se puede imaginar, el material en esta clase es como ver un choque de trenes catastrófico…vemos cómo teólogo tras teólogo se salen y abandonan los rieles de los fundamentos mĆ”s bĆ”sicos del cristianismo bĆ­blico.

Pero en medio del caos y la carnicerĆ­a doctrinal, existen lecciones que podemos aprender de los teólogos liberales alemanes y promotores de la alta crĆ­tica, incluso si la mayorĆ­a de lo que podemos aprender es un ejemplo negativo.

7 lecciones que debemos aprender de los teólogos liberales alemanes:

1. La forma de evangelizar a los escĆ©pticos no es mediante el diluir el evangelio. Muchos de los teólogos liberales pensaron que podrĆ­an hacer el cristianismo mĆ”s atractivo a luz de la filosofĆ­a racionalistas de la Iluminación si abandonasen la autenticidad histórica del texto y si llegasen a redefinir el evangelio como otra cosa que salvación del pecado por medio de Jesucristo (para hacerlo asĆ­ menos ofensivo para las mentes modernas). Pero al hacerlo, terminaron deshicieron el mismo evangelio que pensaban que estaban ayudando a preservar.

2. La verdadera religión se puede perder en una sola generación. La mayorĆ­a de los liberales alemanes fueron los hijos de ministros protestantes ortodoxos. El hecho de que dieron la espalda a la fe de sus padres es trĆ”gico. Es por eso que yo le recuerdo a mis estudiantes en el seminario que en primer lugar necesitan asegurarse de que estĆ”n pastoreando sus propias familias.

3. El liberalismo alemĆ”n no representa una forma divergente del cristianismo, sino que en realidad es una nueva religión. Si decimos que el evangelio no es histórico entonces ya no es el evangelio. El apóstol Pablo hace este punto claro en 1 Corintios 15, donde afirma que si JesĆŗs realmente no hubiese resucitado de los muertos, entonces serĆ­amos necios y nuestra fe vana.

4. Los liberales honraron la duda al llamarla noble y honestidad intelectual. En realidad, dudar la palabra de Dios es un pecado atroz, un pecado que SatanĆ”s mismo ha estado promoviendo desde el JardĆ­n del EdĆ©n (GĆ©nesis 3). Dudar de la Palabra de Dios es hacer de Dios un mentiroso y es intercambiar el evangelio verdadero por un evangelio imaginario. Como AgustĆ­n dijo el hereje Fausto, Ā«Usted debe decir claramente que no cree que el evangelio de Cristo. Pues el creer lo que le place y no creer lo que le place, es creerse a usted mismo y no en el evangelioĀ» (Contra Fausto, 17.3).

5. El liberalismo alemÔn nos enseña que las ideas tienen consecuencias, y que las malas ideas tienen muy malas consecuencias. Millones de personas en los últimos siglos fueron trÔgicamente desviados a través de la influencia de los teólogos liberales. La advertencia de Santiago 3:1 ciertamente parece apta: «Hermanos míos, no os hagÔis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.»

6. El evangelio social de los liberales todavĆ­a estĆ” vivo  en muchas iglesias protestantes. El escepticismo de los crĆ­ticos sigue siendo una parte muy importante de los estudios bĆ­blicos en el mundo acadĆ©mico. Futuros pastores deben estar preparados a hacer frente a este tipo de errores con la verdad bĆ­blica (Tito 1:9).

7. La alta crĆ­tica se basa en la noción de que la sabidurĆ­a del hombre supera a la sabidurĆ­a revelada porĀ Dios. Ɖste es el colmo de la arrogancia, pero no es de sorprendernos, ya que el mismo Pablo seƱaló que la sabidurĆ­a de Dios parece locura al mundo (1 Corintios 1:18). Debemos protegernos contra la tentación de desear la alabanza mundana y elogio acadĆ©mico. Al ser fieles al evangelio seremosĀ necesariamente considerados fuera de moda a los ojos deĀ muchos de los principales pensadores filosóficos del dĆ­a de hoy. Si bien debemos evitar el anti-intelectualismo, por un lado tambiĆ©n debemos protegernos contra el encanto de todo lo que es popular en la comunidad acadĆ©mica secular.

Nathan Busenitz (Ph.D.) es profesor de teologĆ­a histórica en The Master’s Seminary. DespuĆ©s de haber servido como asistente personal de John MacArthur, Nathan llegó a formar parte del profesorado de TMS en el 2009. Ɖl y su familia viven en Los Ɓngeles, California.

Publicado originalmente en ingles aquĆ­.

Nathan Busenitz

Nathan Busenitz

Nathan Busenitz is the Dean of Faculty and Associate Professor of Theology at The Master’s Seminary. He is also one of the pastors of Cornerstone, a fellowship group at Grace Community Church.

La perspicuidad de las Escrituras

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La perspicuidad de las Escrituras

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

Una de las partes mĆ”s importantes, pero a menudo la mĆ”s olvidada, de nuestro orden de servicio en Saint Andrew’s Chapel es la oración de iluminación. En nuestra liturgia, la oración de iluminación se sitĆŗa entre la lectura de la Escritura y el sermón. En nuestra oración, pedimos humildemente a Dios que ilumine Su Palabra para nosotros por el EspĆ­ritu Santo para que podamos escuchar, entender y aplicar correctamente lo que el SeƱor nos dice en Su Palabra. La razón por la cual es uno de los elementos mĆ”s importantes de nuestro servicio es porque necesitamos desesperadamente que el EspĆ­ritu Santo nos ayude a entender Su Palabra. La razón por la que es quizĆ”s la parte mĆ”s pasada por alto de nuestro culto es porque olvidamos con demasiada facilidad lo dependientes que somos del EspĆ­ritu Santo para ayudarnos a captar las gloriosas verdades de la sagrada Palabra de Dios.

Cuando decimos que creemos en la perspicuidad de las Escrituras, la gente a veces tiene la impresión equivocada de que estamos implicando que todo en las Escrituras es completamente claro y fÔcil de entender.

El EspĆ­ritu Santo mora en nosotros y nos permite interpretar y aplicar Su Palabra, y es el EspĆ­ritu Santo quien nos conduce a toda verdad. Somos totalmente dependientes del EspĆ­ritu Santo. Sin Ɖl, no podemos entender correctamente nada en Su Palabra. No necesitamos ser grandes eruditos para entender la Palabra de Dios, simplemente necesitamos ser niƱos nacidos de nuevo y humildes, en quienes habita el EspĆ­ritu Santo. Sin embargo, incluso como creyentes, sabemos que no todo en la Escritura es fĆ”cil de entender.

En teologĆ­a, hablamos de la perspicuidad de la Escritura. La palabra perspicuidad, en pocas palabras, significa Ā«claridadĀ». Curiosamente, la palabra perspicuidad es una de las palabras mĆ”s confusas que podrĆ­amos usar para hablar de claridad. Es mĆ”s, cuando decimos que creemos en la perspicuidad de las Escrituras, la gente a veces tiene la impresión equivocada de que estamos implicando que todo en las Escrituras es completamente claro y fĆ”cil de entender. Pero ese no es el caso. Lo sabemos por experiencia y porque la misma Palabra de Dios nos dice que no todo en ella es fĆ”cil de entender. La Confesión de Fe de Westminster (1.7) explica lo que creemos cuando hablamos de la perspicuidad de las Escrituras: Ā«Todas las cosas en las Escrituras no son igualmente evidentes en sĆ­ mismas, ni igualmente claras para todos. Sin embargo, todas aquellas cosas que son necesarias obedecer, creer y observar para la salvación estĆ”n claramente propuestas y expuestas en uno u otro lugar de las Escrituras, para que no solo los eruditos, sino tambiĆ©n los que no son eruditos lleguen a una comprensión suficiente de ella mediante el debido uso de los medios ordinariosĀ». En otras palabras, no todo en la Escritura es fĆ”cil de entender, pero lo que debemos entender para ser salvos es claro. Las declaraciones duras de JesĆŗs no sólo se encuentran en los Evangelios, sino en toda la Escritura, ya que JesĆŗs es el autor definitivo de la Escritura en Su calidad de Verbo eterno de Dios.

Fundamentalmente, lo que es tan difĆ­cil acerca de las duras declaraciones de JesĆŗs no es nuestra incapacidad de entenderlas plenamente, sino de creerlas plenamente y obedecerlas plenamente. Es por eso que necesitamos la obra iluminadora del EspĆ­ritu Santo para ayudarnos no solo a entender la Palabra de Dios, sino tambiĆ©n a obedecerla, amarla, aplicarla y proclamarla al vivir coram Deo, ante el rostro de Dios, para Su gloria.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries. Ɖl es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en AmĆ©rica y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ĀæCómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Jul 1 – ĀæHas orado por eso?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 1 – ĀæHas orado por eso?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/has-orado-por-eso/

Carmen Espaillat: AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Algunas de nosotras estamos luchando con Dios. QuizÔs tú podrÔs estar luchando con Dios por una situación en tu vida o en tu hogar o en tu iglesia. Y estÔ bien luchar, siempre y cuando llegues al punto de abrazar y aferrarte fuertemente por la fe.

Carmen: EstƔs escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladƭn.

ĀæEs Dios realmente bueno? ĀæRealmente existe? Si Ɖl de verdad existe, Āæpor quĆ© pasan cosas malas? Parece que muchas mujeres estĆ”n haciĆ©ndose preguntas como Ć©stas. Pero el concepto no es nuevo.

Un profeta bƭblico tambiƩn tuvo algunas preguntas muy serias acerca de la bondad de Dios. Conoceremos mƔs sobre esto a medida que Nancy inicia un estudio llamado: Habacuc: del Temor a la fe.

Nancy: ĀæCuĆ”ntas de ustedes dirĆ­an que tienen una situación en su vida sobre la cual han orado por un largo, largo tiempo y parece que nada estĆ” pasando? Si yo les pidiera que levantaran sus manos…puedo asumir que casi todas las manos se levantarĆ­an. Nada parece cambiar, y tal vez en esta situación te sientes desalentada. Te preguntas, «¿Por quĆ© Dios no estĆ” haciendo nada para cambiar esta situación?Ā»

Tal vez sea que tienes un hijo o una hija que estÔ tomando malas decisiones, y tú has orado y orado y orado, pero parece que ellos se estÔn alejando cada vez mÔs, yendo en la dirección contraria.

Tal vez, como algunas mujeres que nos han escrito, tĆŗ tienes un esposo que estĆ” tomando decisiones insensatas – un esposo que es adicto a la pornografĆ­a, o hace cosas que tĆŗ sabes que no son bĆ­blicas. Y aĆŗn asĆ­ dice ser cristiano. TĆŗ has orado, SeƱor, cambia su corazón. SeƱor, hĆ”blale. SeƱor, por favor cĆ”mbialo. Por favor haz algo con estoĀ». Pero parecerĆ­a que nada estĆ” pasando.

Tal vez hay un conflicto en tu iglesia; y hay dos grupos y parece que sigue y sigue. Tienes a los PƩrez por un lado y a los GonzƔlez por el otro, y no hay forma de unir estas dos partes.

Tal vez te sientas como algunas mujeres que nos han escrito diciendo, «entre los cristianos que conozco hay mucha falta de santidad, vemos muchas elecciones incorrectas hechas por creyentes o por supuestos creyentes, vemos acciones que no son piadosas». Y tú sigues orando.

Una mujer mayor me dijo esta mañana, «He estado orando por avivamiento en mi iglesia por años». Durante todos esos años me ha parecido que nada estÔ pasando. Hay mucha mundanalidad. Hay indiferencia hacia las cosas de Dios. No hay pasión por las cosas de Dios. Aún así ella ha estado orando, pero parece como si Dios no estuviera haciendo nada.

Tal vez has tenido una experiencia donde Dios estaba haciendo algo, y era obvio que era Dios, pero lo que Dios estaba haciendo no tenĆ­a ningĆŗn sentido para ti. ParecĆ­a que Ɖl se estaba moviendo en la dirección contraria o moviendo las cosas en la forma contraria a como tĆŗ sentĆ­as que Ɖl debĆ­a hacerlo.

De hecho, vi una encuesta en internet esta semana donde se le preguntó a varias personas, «¿Qué te gustaría preguntarle a Dios?» Surgieron diez preguntas que la gente quisiera preguntarle a Dios.

La pregunta número uno, como ya se imaginarÔn, fue, «¿por qué no detienes el dolor y el mal? ¿Por qué permites que estas cosas sucedan? ¿por qué permites que sucedan desastres? ¿Por qué Dios? Sabemos que Tu mano estÔ sobre todo. Creemos que Tú eres Dios. Creemos que Tú eres todopoderoso pero hay cosas que no tienen sentido. ¿Por qué?»

En las próximas semanas, queremos llegar a conocer en las Escrituras a un hombre que tuvo muchas preguntas, un hombre que supo lo que era orar y orar y orar por algo y ver que no parecía ocurrir ningún cambio. De hecho, parecía que empeoraba, y cuando Dios finalmente se reveló a sí mismo, las respuestas de Dios no tuvieron ningún sentido para el razonamiento de este hombre.

El nombre de este hombre es Habacuc. Quiero pedirte que vayas en tu Biblia al libro de Habacuc. Puede que se encuentre en un lugar en tu Biblia donde las pÔginas tienden a pegarse; porque no es un libro que frecuentemente leamos. EstÔ en el Antiguo Testamento, escondido en una sección de la Biblia que llamamos los Profetas Menores -no porque sean profetas poco importantes, sino porque son libros mÔs pequeños.

Al final del Antiguo Testamento encontrarÔs el libro de Habacuc, y consta solo de tres capítulos. y te preguntarÔs, «¿cómo podemos pasar varias semanas viendo solo tres capítulos?» Bueno, espera y verÔs.

Ahora bien, estos tres capítulos del libro de Habacuc son realmente un intercambio íntimo entre el profeta Habacuc y Dios. De hecho, este es el único profeta del Antiguo Testamento donde el profeta nunca se ve hablÔndole al pueblo, en lugar de ello él habla solamente con Dios acerca de su perspectiva de la situación.

De manera que este intercambio que se da entre Habacuc y Dios es como si se leyera el diario de oración de Habacuc. Obtenemos un vistazo del corazón de este hombre. Pero también es como leer el diario de Dios porque obtienes un vistazo del corazón de Dios.

Habacuc mira a su alrededor en su tiempo, y Ć©l se abate. Ɖl ve cosas que le preocupan. Ɖl estĆ” abatido por el comportamiento poco piadoso de la gente que se llama a sĆ­ misma el pueblo de Dios. AsĆ­ que Ć©l le hace unas preguntas a Dios, preguntas honestas, y Ć©l lucha con unas situaciones difĆ­ciles. Ɖl explora el corazón y los caminos de Dios.

PermĆ­tanme darle una sinopsis del libro de Habacuc. Habacuc vivió aproximadamente 600 aƱos antes de Cristo. Ɖl fue contemporĆ”neo de un hombre mucho mĆ”s conocido para la mayorĆ­a de nosotras: JeremĆ­as, al que conocemos como el profeta llorón, un profeta que tiene inquietudes muy similares a las de Habacuc.

Cerca de los aƱos 600 a.C. – esto fue hacia finales del Imperio Asirio. Recuerden que los asirios conquistaron la nación de Israel, al norte en Palestina. El Imperio Asirio era la potencia mundial.

Pero en este mismo tiempo habĆ­a una nueva potencia mundial emergiendo, estos eran los babilonios.

Dependiendo de tu traducción, en el libro de Habacuc podrÔs leer acerca de los babilonios o de los caldeos, se trata del mismo grupo de personas. Los caldeos, o los babilonios, apenas estaban emergiendo como una potencia mundial.

De hecho, en el 586 a.C. ellos conquistaron JudÔ llevÔndola cautiva. En este momento donde se encontraba Habacuc esto aún no había sucedido, pero va a ocurrir. Dios lo sabía y va a revelarle Sus planes a Su siervo Habacuc.

AsĆ­ que se le revela a Habacuc lo que Dios va a hacer, y Ć©l interactĆŗa con Dios. Ɖl intercede. Ɖl dice, Ā«Dios, Āæpor quĆ© estĆ”s haciendo esto? Quiero conocer Tus caminosĀ».

VerƔn en este libro que es correcto hacerle preguntas honestas a Dios, batallar con Dios, luchar con preguntas serias. En este proceso, si decidimos hacerle preguntas a Dios si hacemos esto honesta y humildemente, encontraremos que conoceremos algo sobre Dios que de otra forma nunca llegarƭamos a saber.

Hay una progresión en el libro de Habacuc. Nosotras vemos esta progresión del capĆ­tulo uno al capĆ­tulo tres. Warren Wiersbe escribió un libro sobre el libro de Habacuc, y Ć©l lo tituló Ā«De la Preocupación a la AdoraciónĀ». Ese tĆ­tulo describe la progresión que vemos en el libro – que va de la preocupación a la adoración.

Martyn Lloyd-Jones, un gran predicador de la generación pasada, también escribió un libro sobre Habacuc, y lo tituló «Del Temor a la Fe». De la preocupación a la adoración; del temor a la fe. Esta es la progresión que verÔn del capítulo uno al capítulo tres de Habacuc.

Así que espero que ustedes nos acompañen durante toda la serie porque si solo escuchan la primera parte, solo obtendrÔn la preocupación y el miedo. Pero queremos permanecer y seguir adelante hasta ver cómo Habacuc llega a un estado de adoración, de fe y de gozo.

Una de las cosas que amo del libro de Habacuc es que contiene semillas de muchas, muchas verdades y doctrinas del Antiguo Testamento, en tan solo estos tres cortos capĆ­tulos. De manera que vamos a ver muchas cosas, muchos conceptos que podrĆ”s leer en otras partes de las Escrituras, particularmente en el Nuevo Testamento… AquĆ­ ustedes verĆ”n la semilla, tendremos un pequeƱo atisbo de estos conceptos en el libro de Habacuc.

En este libro también aprendemos mucho sobre el carÔcter de Dios, sobre sus caminos. Permítanme listarles algunos de los temas. He estado estudiando el libro de Habacuc durante los últimos meses, y estos son algunos de los temas que han surgido.

Dos temas importantes que corren paralelamente a través del libro son el juicio y la salvación. De hecho, al estudiar la Palabra de Dios, encontrarÔs que estos temas corren a través de todas las Escrituras. Donde veas a Dios juzgando, también verÔs a Dios salvando, porque no hay salvación sin juicio. Juicio y salvación.

Aprendemos mucho acerca del juicio de Dios, un tema que no es muy popular al dĆ­a de hoy.

¿Por qué Dios juzga?

¿Cómo son Sus juicios?

¿Por qué debemos adorar a Dios por sus juicios?

Pero, alabado sea Dios… Ɖl no es solo un Dios que juzga. Ɖl es tambiĆ©n un Dios salvador. Ɖl es un Dios redentor. Un Dios que busca salvar a Su pueblo. Veremos unas verdades preciosas acerca de la salvación a medida que estudiamos juntas el libro de Habacuc.

Aprenderemos también muchas cosas acerca de Dios. A medida que leas el libro de Habacuc, o cualquier otro libro de las Escrituras, quiero animarte, a que escribas o te hagas una imagen mental de «¿qué es lo que Dios me quiere enseñar con esto?¿Qué me enseña este versículo acerca de Dios? ¿Qué me enseña este capítulo o este libro sobre Dios?»

Solo en el libro de Habacuc:

Veremos que Dios es eterno y lo que eso significa, veremos lo que esto implica.

Veremos que Dios es soberano.

Veremos la santidad de Dios. Habacuc pudo vislumbrar la maravillosa santidad de Dios.

Veremos el poder de Dios.

Veremos la ira de Dios.

Veremos la asombrosa misericordia de Dios.

Veremos mucho acerca de Dios en estos tres capĆ­tulos.

También aprenderemos mucho acerca de la fe. ¿Qué es la fe? ¿Cómo trabaja? ¿Por qué es tan importante? De hecho la fe, como veremos, es el tema central del libro de Habacuc.

Aprenderemos algo acerca de esperar, algo que la mayoría de nosotras no hacemos muy bien, algo que no nos gusta hacer. Pero aprenderemos cómo esperar en el Señor.

Aprenderemos sobre el sufrimiento. De hecho, desarrollaremos una teología del sufrimiento a medida que estudiamos este libro -por qué Dios envía adversidad a nuestras vidas y cómo tratar con ésta.

Pero no solo vamos a aprender acerca del sufrimiento y la adversidad. También vamos a aprender acerca del gozo, cómo obtener gozo en medio del sufrimiento y la adversidad.

Aprenderemos mucho en este libro sobre la oración y acerca del problema de la oración no contestada o cuando Dios tarda en responder la oración.

Aprenderemos acerca de la alabanza y la adoración y acerca del plan cósmico de Dios para revelar Su gloria en este mundo, sobre los grandes propósitos y el plan de Dios. Nos veremos a nosotras mismas y nuestro pequeño mundo y veremos que Dios tiene un plan mucho mÔs grande y mucho mejor, superior; y veremos cuÔl es ese plan.

Aprenderemos acerca de la ley de siembra y cosecha, acerca de la retribución divina. CosecharÔs lo que siembras. Aprenderemos sobre la depravación del hombre. Aprenderemos acerca del triunfo final del bien sobre el mal.

Aprenderemos también acerca de un concepto que los teólogos llaman teodicidad. Tal vez esta palabra no sea familiar para algunas ustedes, pero es una rama de la teología que defiende la bondad de Dios y su justicia ante la existencia del mal. ¿Cómo puede un Dios bondadoso, un Dios justo, permitir que sucedan cosas malas? Estudiaremos juntas acerca de esto.

Tomaremos un tiempo explorando estos temas, e iremos versículo por versículo, frase por frase, por todo el libro de Habacuc. Así que quiero animarlas, en estas próximas semanas, a que estudiemos juntas, y no simplemente a que me escuchen enseñar el libro de Habacuc. Quiero animarlas a encontrar Habacuc en sus propias Biblias, a abrirla y estudiarlo, leerlo una y otra y otra vez.

Mi Biblia ya se abre sola en el libro de Habacuc en este momento porque ahƭ es donde he estado por mƔs de tres meses, examinƔndolo, meditƔndolo, memorizƔndolo. Y si escudriƱan conmigo a medida que vemos el libro de Habacuc, estoy segura que le sacarƔn mucho mƔs provecho.

Cuando ustedes escuchan la Palabra de Dios en su iglesia o en Aviva Nuestros Corazones o en una emisora de radio cristiana, no se conformen con ser alimentadas a cucharadas, no se conformen con dejar que otra persona prepare toda la comida y ustedes solo tengan que tomarla. Eso es lo que hacen los bebƩs. Hay que alimentarlos a cucharadas. Pero yo quiero animarlas a crecer espiritualmente y a aprender a alimentarse por ustedes mismas.

Algunas de ustedes se van a preguntar, «¿de dónde sacó ella esta enseñanza del libro de Habacuc?» Bueno, lo hice de la misma forma que ustedes pueden hacerlo. Te sumerges en la Palabra de Dios. Te arrodillas delante del Señor con humildad. Le dices, «Señor, no entiendo esto, ¿Tú me enseñarías?

Pídele al Espíritu Santo en ti que te enseñe la Palabra y los caminos de Dios. Ponla bajo un microscopio. Examínala. Permanece en ella. Centra tu atención en ella. Observa palabras y frases repetitivas.

Yo todavía estoy descubriendo cosas acerca del libro de Habacuc, y no estoy del todo lista para enseñarlo porque aún estoy aprendiendo cosas nuevas. Pero decidí que había llegado el momento de enseñar todo esto y mientras lo estudiemos juntas, sé que estaremos aprendiendo mÔs cosas nuevas.

Bueno ahora, empecemos con Habacuc capítulo 1, versículo 1. Es todo lo que veremos en el día de hoy. El versículo 1 dice, «profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc».

Habacuc: esta palabra significa «el que lucha» o «el que abraza». Las Escrituras casi no nos dicen nada del hombre que era Habacuc. Lo único que sabemos de él es lo que encontramos en este libro, y no hay mucho allí acerca de su vida personal.

Pero su nombre significa «el que lucha» o «el que abraza» o «el que sostiene fuerte» Así que nos preguntamos, «¿fue Habacuc alguien que abrazó o alguien que luchó? La respuesta es sí a ambas cosas.

Al principio del libro encontramos que Habacuc es un hombre que estĆ” luchando con Dios. Ā«Dios, no te voy a dejar ir hasta que me des algunas respuestasĀ». Ɖl lucha con Dios.

Pero el llega al punto de abrazar a Dios, aferrÔndose fuertemente a Dios por la fe y diciendo, «Señor, aunque no tenga todas las respuestas, confío en ti».

Algunas de nosotras estamos luchando con Dios. Tú tal vez estés luchando con Dios por una situación en tu vida, en tu hogar o en tu iglesia. EstÔ bien luchar mientras llegues al punto de abrazar o de aferrarte fuertemente a la fe.

«Profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc». Esta palabra de «profecía» no la usamos todos los días. En algunas de sus traducciones, se traduce «carga», «la carga que vió Habacuc profeta». [Reina-Valera Antigua]. La palabra en Hebreo significa «una carga; algo pesado».

Cuando leemos los profetas del Antiguo Testamento, vemos que ellos tienen usualmente una carga [un pesar] que deben expresar -algo que Dios pone en sus corazones que tiene que salir. Es algo que tiene un peso divino. Es un mensaje, pero usualmente es un mensaje duro porque usualmente es un mensaje de juicio.

Una profecƭa en contra del pueblo o una profecƭa en contra de las naciones; ustedes encontrarƔn esta frase en el Antiguo Testamento. Era un anuncio de que Dios traerƭa juicio al pueblo. Era una profecƭa, la carga que el profeta Habacuc vio.

Este tipo de profecía, este tipo de carga o mensaje no es fÔcil de recibir. Es uno difícil para recibirlo de parte de Dios. Pero es aún mÔs difícil transmitirlo a otros, dar este mensaje duro de parte de Dios.

Pero cuando Dios pone ese tipo de carga o de mensaje en tu corazón, te das cuenta que no tienes otra opción que no sea la de recibirlo y transmitirlo porque es el mensaje de Dios. Es un mensaje, es una carga que es dada por Dios.

De manera que cuando los profetas del Antiguo Testamento tuvieron este tipo de cargas que Dios les dio, ellos transmitĆ­an este mensaje con autoridad divina. No era Habacuc hablando, ni JeremĆ­as ni IsaĆ­as ni MalaquĆ­as. Era Dios hablando. El mensaje llevaba una carga divina porque era Palabra de Dios.

Algunos de los contemporÔneos de Habacuc prefirieron dar mensajes mÔs suaves; ustedes pueden leer acerca de estos en el Antiguo Testamento. Ellos eran los que decían, «Paz, paz. Todo va a estar bien. Queremos que se sientan bien con ustedes mismos». Ellos predicaron mensajes que la gente quería escuchar.

Puedo imaginarlos a ellos comentando sobre un mensaje de Habacuc, o de Isaías, o de Jeremías, de estos mensajes dados por Dios, «Esa no es la forma de atraer gente a tu iglesia. Ese es un mensaje cruel. Esa no es la forma de atraer a las multitudes. Guarda ese mensaje para otro día de la semana cuando los visitantes no estén aquí. No queremos ofender a la gente. No queremos que se vayan porque este mensaje es difícil de escuchar».

Recuerdo cuando primero comenzamos Aviva Nuestros Corazones aƱos atrĆ”s, una de las cosas que Dios puso en mi corazón era que Ɖl me iba a dar Su mensaje de Su Palabra, y que era mi trabajo ser fiel en transmitirlo aun si a la gente le gustaba o no, aun si fuera fĆ”cil o difĆ­cil de escuchar , aun si lo recibieran bien o no.

Estaba conversando con unas personas que me decían, «si quieres entrar en ciertas estaciones de radio, tienes que hacer mÔs de esto en tu programa». Ahora bien, no había nada esencialmente malo con lo que ellos estaban sugiriendo que hiciéramos, pero mientras escuchaba, pensaba, «Oh, Señor, no quiero ser motivada por lo que se requiere para poder entrar a ciertas estaciones de radio o por lo que es necesario hacer para que un editor publique mi libro. Quiero ser motivada primero por lo que hay en Tu corazón. ¿Qué es lo que Tú quieres que hagamos?»

Quiero ser movida por lo que la gente necesita escuchar. No necesariamente por lo que ellos quieran escuchar, sino por lo que ellos necesitan escuchar. El reto en mi vida y en este ministerio no es ser motivados por el mercado, sino motivados por el mensaje; es poder decir, «Señor, ¿cuÔl es Tu mensaje, Tu carga, Tu palabra para esta generación?»

La medida del Ʃxito en un ministerio, se trate de tu iglesia o de un ministerio para eclesiƔstico como el nuestro, no es a quƩ tanta gente le gusta tu mensaje o quƩ tan popular seas como predicador. Es simplemente quƩ tan fiel eres al proclamar la Palabra de Dios.

Habacuc debƭa rendirle cuentas a Dios. Los profetas del Antiguo Testamento tambiƩn. Nosotros tenemos que rendirle cuentas a Dios de haber pasado Su mensaje a Su pueblo.

Dios nos ha dado Su Palabra. El libro que sostenemos en nuestras manos, esta Biblia, la Palabra de Dios, no es menos autoritativa o pesada que el mensaje que Dios le dio a Habacuc. Esta es la Palabra de Dios. Dios se ha revelado a Sí mismo a nosotros -ha revelado Su corazón, Su carga, Su mensaje- en este libro.

Una amiga quien ha sido cristiana por muchos aƱos me dijo recientemente,

Nancy, en los últimos años, es como si un velo se hubiera levantado de mis ojos, y recién me he dado cuenta que esta es la Palabra de Dios. Esto ha cambiado mi vida. Ha cambiado la forma en que leo las Escrituras. Ha cambiado la forma en que pienso de las cosas que siempre he conocido de la Palabra de Dios, al darme cuenta que es Dios quien estÔ hablando.

Volvamos a la profecía, a la carga que el profeta Habacuc vio. Dense cuenta que no dice que él la escuchó; él vio algo. Dios le mostró a Habacuc algo en este libro. Dios le mostró a él una carga. Dios le mostró a él la perspectiva de Dios de Su mundo y de la situación que Habacuc estaba enfrentando.

Y quiero decir que a medida que estudiemos este libro juntas, que Dios querrĆ” mostrarles a ustedes algunas cosas. Ɖl quiere mostrarnos Su perspectiva. Ɖl quiere mostrarnos Su corazón. Ɖl quiere mostrarse a SĆ­ mismo a ti. Ɖl quiere revelarse a sĆ­ mismo y Sus caminos a ustedes. Ɖl quiere poner una carga fresca en sus corazones -Su carga, Su mensaje para nuestra generación.

A medida que Dios pone esta carga en sus corazones, en nuestros corazones, mi oración es que se convierta en un interceder por otros y en ser fieles en pasar ese mensaje a otros. No es casualidad que hoy ustedes estĆ©n oyendo este mensaje. Ustedes estĆ”n escuchando porque tienen corazones hambrientos, porque necesitan oĆ­r a Dios, porque quieren saber lo que Ɖl tiene que decir.

Mientras escuchamos, mientras esperamos en el Señor, mientras miramos y decimos, «Señor, te estoy escuchando; habla, Señor; tu sierva estÔ escuchando», Dios te mostrarÔ algunas cosas.

Tal vez no sea una carga fƔcil. Tal vez no sea un mensaje sencillo. Pero serƔ el mensaje de Dios, y cambiarƔ nuestras vidas, cambiarƔ las vidas de las personas a quienes le compartamos el mensaje.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha dado una vistazo preliminar de lo que esperamos ver mientras estudiamos juntas la historia de Habacuc. Nancy estarÔ con nosotras de vuelta para guiarnos es oración.

Habacuc es un libro importante para cualquiera que esté luchando con el miedo, luchando con la voluntad de Dios, o cuestionÔndose sobre la bondad de Dios. ¿EstudiarÔs el libro de Habacuc mÔs profundamente? Pasa unos minutos al día leyendo este libro y escuchando a Nancy. Espero que este estudio te lleve a entender a Habacuc mÔs a fondo.

¿Por qué a veces no contesta Dios las oraciones? Habacuc se preguntaba esto. Escuchen acerca de sus preguntas y de sus revelaciones cuando regresemos en el próximo programa.

Ahora Nancy estĆ” con nosotras de vuelta para orar.

Nancy: Gracias, Señor, gracias porque en nuestros días Tú eres un Dios que le habla a Su pueblo por medio de Tu palabra. Es mi oración Señor que Tú nos des oídos para oír y ojos para ver la carga, el mensaje que estÔ en Tu corazón para nuestra generación. Ayúdanos a ver y a entender Tu perspectiva sobre nuestro mundo, sobre nuestras circunstancias, sobre nuestras preguntas abrumadoras.

A medida que te traemos estas cosas a Ti y a medida que luchamos con estas preguntas, permítenos llegar al punto de abrazar, de aferrarnos, de sostenernos fuertemente a Ti por medio de la fe y por medio de Tu Palabra. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un regalo para la novia

Jueves 8 Octubre

(Acsa pidió a su padre:) Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev (tierra seca), dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Jueces 1:14-15

(JesĆŗs dijo:) Pedid, y se os darÔ… Porque todo aquel que pide, recibe.
Lucas 11:9-10

Un regalo para la novia

Hace algunos milenios, Caleb casó a su hija Acsa. SegĆŗn la petición de ella, ofreció a los reciĆ©n casados un terreno bien expuesto al sol. Pero Acsa querĆ­a mĆ”s, pues amaba el paĆ­s que Dios les habĆ­a dado. Por ello dijo a su Padre: ā€œDame tambiĆ©n fuentes de aguasā€. Y Caleb le dio ā€œlas fuentes de arriba y las fuentes de abajoā€. AsĆ­, este terreno bien ubicado serĆ­a regado y podrĆ­a dar abundantes cosechas.
La petición de esta joven fue muy sabia. Sin agua, su tierra podría quemarse debido al sol. Era absolutamente necesario que tuviera fuentes de aguas, sin estas nada crecería.
Jóvenes parejas cristianas, Acsa les enseƱa una lección. El agua es una imagen de la Palabra de Dios. QuizĆ”s ya tengan Ā«una tierra bien soleadaĀ» o, dicho de otra manera, tienen todo, les va bien en su vida conyugal. Pero, Āæhan pensado en las fuentes de agua? ĀæLa Palabra de Dios es para ustedes el elemento indispensable para evitar la sequĆ­a espiritual, que se instala rĆ”pidamente en nuestro corazón y en nuestro hogar? Sin la lectura regular de la Biblia, su vida con el SeƱor perderĆ” su frescor y acabarĆ” por no llevar mĆ”s fruto. Para que su hogar y su familia prospere, pidan valientemente a su Padre celestial sus aguas abundantes. Ɖl les ha reservado ā€œlas fuentes de arribaā€, es decir, las maravillosas promesas que el creyente posee en Cristo, quien estĆ” en el cielo; y tambiĆ©n ā€œlas fuentes de abajoā€, la presencia de JesĆŗs con nosotros y por nosotros en todas las circunstancias de nuestra vida en la tierra.

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29
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