Qué podemos aprender de los liberales

The Master’s Seminary

Qué podemos aprender de los liberales

Nathan Busenitz

Cada primavera, en mi clase de historia de la iglesia, nos toca estudiar una breve descripción de los teólogos alemanes del siglo 19 y principios del siglo 20.

Es una especie de cátedra deprimente, ya que vemos la triste historia de la intersección entre el escepticismo y la erudición, podemos ver la catástrofe que desató la duda y la incredulidad desenfrenada. Y cómo a pesar de vivir en el mismo país de la Reforma, muchos teólogos protestantes alemanes abandonaron las doctrinas históricas del cristianismo bíblico debido a la popularidad del racionalismo de la Ilustración. Al hacerlo, naufragaron sus propias almas y devastaron la fe de millones de personas.

Promotores de la alta crítica, como Johann Eichhorn y David Strauss, negaron la inspiración y la infalibilidad de la Biblia. Según ellos, Moisés no escribió el Pentateuco y los cuatro evangelios no fueron escritos por Mateo, Marcos, Lucas o Juan. Para empeorar las cosas, sugirieron que el Jesús de la Biblia no es el mismo que el Jesús real de la historia. En su “búsqueda del Jesús histórico,” los críticos crearon un “Jesús” de su propia imaginación, y en esencia trataron de reducirlo a un buen tipo que nunca pudo hacer un milagro, nunca afirmó ser Dios y fue mal interpretado en gran parte por el judaísmo del primer siglo.

Por otra parte, teólogos liberales como de Friedrich Schleiermacher a Albrecht Ritschl, trataron desmantelar las verdades de la Biblia. En gran parte buscaban una nueva base sobre sobre la cual basar su nueva versión artificial del cristianismo. Algunos encontraron tal base en la experiencia personal de la filosofía del romanticismo mientras que otros lo encontraron en la ética moral del evangelio social. Pero al negar las principales doctrinas del cristianismo (como la muerte sustitutiva de Cristo y su resurrección corporal), el liberalismo negó la esencia misma del mensaje del evangelio (cp. 1 Corintios 15:3-4). Como Richard Niebuhr lo explicó al resumir el derrumbe de la teología liberal, el liberalismo afirma que: “Dios sin ira trajo hombres sin pecado a un reino sin juicio a través de las ministraciones de un Cristo sin cruz” (The Kingdom of God in America, 193).

Como se puede imaginar, el material en esta clase es como ver un choque de trenes catastrófico…vemos cómo teólogo tras teólogo se salen y abandonan los rieles de los fundamentos más básicos del cristianismo bíblico.

Pero en medio del caos y la carnicería doctrinal, existen lecciones que podemos aprender de los teólogos liberales alemanes y promotores de la alta crítica, incluso si la mayoría de lo que podemos aprender es un ejemplo negativo.

7 lecciones que debemos aprender de los teólogos liberales alemanes:

1. La forma de evangelizar a los escépticos no es mediante el diluir el evangelio. Muchos de los teólogos liberales pensaron que podrían hacer el cristianismo más atractivo a luz de la filosofía racionalistas de la Iluminación si abandonasen la autenticidad histórica del texto y si llegasen a redefinir el evangelio como otra cosa que salvación del pecado por medio de Jesucristo (para hacerlo así menos ofensivo para las mentes modernas). Pero al hacerlo, terminaron deshicieron el mismo evangelio que pensaban que estaban ayudando a preservar.

2. La verdadera religión se puede perder en una sola generación. La mayoría de los liberales alemanes fueron los hijos de ministros protestantes ortodoxos. El hecho de que dieron la espalda a la fe de sus padres es trágico. Es por eso que yo le recuerdo a mis estudiantes en el seminario que en primer lugar necesitan asegurarse de que están pastoreando sus propias familias.

3. El liberalismo alemán no representa una forma divergente del cristianismo, sino que en realidad es una nueva religión. Si decimos que el evangelio no es histórico entonces ya no es el evangelio. El apóstol Pablo hace este punto claro en 1 Corintios 15, donde afirma que si Jesús realmente no hubiese resucitado de los muertos, entonces seríamos necios y nuestra fe vana.

4. Los liberales honraron la duda al llamarla noble y honestidad intelectual. En realidad, dudar la palabra de Dios es un pecado atroz, un pecado que Satanás mismo ha estado promoviendo desde el Jardín del Edén (Génesis 3). Dudar de la Palabra de Dios es hacer de Dios un mentiroso y es intercambiar el evangelio verdadero por un evangelio imaginario. Como Agustín dijo el hereje Fausto, “Usted debe decir claramente que no cree que el evangelio de Cristo. Pues el creer lo que le place y no creer lo que le place, es creerse a usted mismo y no en el evangelio” (Contra Fausto, 17.3).

5. El liberalismo alemán nos enseña que las ideas tienen consecuencias, y que las malas ideas tienen muy malas consecuencias. Millones de personas en los últimos siglos fueron trágicamente desviados a través de la influencia de los teólogos liberales. La advertencia de Santiago 3:1 ciertamente parece apta: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.”

6. El evangelio social de los liberales todavía está vivo  en muchas iglesias protestantes. El escepticismo de los críticos sigue siendo una parte muy importante de los estudios bíblicos en el mundo académico. Futuros pastores deben estar preparados a hacer frente a este tipo de errores con la verdad bíblica (Tito 1:9).

7. La alta crítica se basa en la noción de que la sabiduría del hombre supera a la sabiduría revelada por Dios. Éste es el colmo de la arrogancia, pero no es de sorprendernos, ya que el mismo Pablo señaló que la sabiduría de Dios parece locura al mundo (1 Corintios 1:18). Debemos protegernos contra la tentación de desear la alabanza mundana y elogio académico. Al ser fieles al evangelio seremos necesariamente considerados fuera de moda a los ojos de muchos de los principales pensadores filosóficos del día de hoy. Si bien debemos evitar el anti-intelectualismo, por un lado también debemos protegernos contra el encanto de todo lo que es popular en la comunidad académica secular.

Nathan Busenitz (Ph.D.) es profesor de teología histórica en The Master’s Seminary. Después de haber servido como asistente personal de John MacArthur, Nathan llegó a formar parte del profesorado de TMS en el 2009. Él y su familia viven en Los Ángeles, California.

Publicado originalmente en ingles aquí.

Nathan Busenitz

Nathan Busenitz

Nathan Busenitz is the Dean of Faculty and Associate Professor of Theology at The Master’s Seminary. He is also one of the pastors of Cornerstone, a fellowship group at Grace Community Church.

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