Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 15 ā Viviendo por fe
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Carmen Espaillat: Somos salvos por fe, pero la fe no termina ahĆ. Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.
Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo esta vida por fe en Cristo y solamente en Cristo.
Carmen: EstĆ”s escuchando es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn. En un mundo de sonrisas fingidas es importante ser realistas y honestas acerca del dolor, la decepción y los cuestionamientos; pero no es saludable el aferrarnos a ese dolor, a esa decepción y a esas preguntas.
El profeta Habacuc pasó por un tiempo de dudas y cuestionamientos, pero no se estancó ahĆ. AquĆ estĆ” Nancy con la continuación de la serie Habacuc: del temor a la fe.
Nancy: Hemos llegado al verso decisivo de nuestro estudio de Habacuc. Creo que este es el eje de todo este mensaje, el punto decisivo por asà decir, del mensaje. Este es el punto de transformación en la vida de Habacuc.
El concepto que hemos estado viendo en Habacuc 2:4, es lo que ha llevado a Habacuc a cambiar su lucha por adoración. Lo lleva del suspiro al canto. Lo lleva del temor a la fe.
Estamos viendo Habacuc 2:4. Hemos encontrado dos clases de personas al revisar este pasaje. Las Escrituras dicen «He aquà el orgulloso: en él, su alma no es recta.»
Ese es un tipo de persona. Ahora bien, en el contexto inmediato, Dios habla de los babilonios o caldeos. Ellos eran arrogantes. Son orgullosos. No son rectos. No son justos.
Pero en una aplicación mĆ”s amplia del mismo pasaje, Dios nos estĆ” diciendo Ā«hay mucha gente en el mundo que es asĆĀ». Son autosuficientes e independientes y no creen necesitar a Dios. Ellos dependen de sĆ mismos. Sus almas estĆ”n envanecidas.
Son arrogantes; son orgullosos y no son justos. No son rectos. Puede que hagan buenas obras, pero no tienen un corazón justo. No son rectos en su interior.
Luego, la segunda parte del versĆculo, nos habla del segundo tipo de persona, Ā«mas el justo por su fe vivirÔ». Hay personas justas e injustas; personas que viven por fe y personas envanecidas y arrogantes. Son orgullosas y solo dependen de sĆ mismas.
Siendo realistas, esos son los dos tipos de personas que hay en el mundo. Ahora, en la última sesión, mencioné que los rectos viven por fe basÔndonos en dos conceptos. Nos enfocamos en el primero en el programa anterior.
«Los rectos vivirÔn por fe», queriendo decir que somos justificadas por fe. Somos salvas por fe. Nada tengo que ofrecer; simplemente, me aferro a la cruz.
No hay nada que podamos hacer para merecer la salvación de Dios. No podemos ser justas por nuestros propios méritos. Todo, todo, todo, todo es por nuestra fe en Jesucristo. Somos justificadas por fe.
Pero hay un segundo concepto en el que los rectos vivirƔn por fe, y es que somos santificadas por fe. Vivimos por fe. Una vez somos justificadas -desde ese momento y hasta que lleguemos al cielo- continuamos nuestro caminar por fe.
Esta maƱana estuve leyendo -durante mi tiempo de quietud- el libro de Hebreos y me vi leyendo acerca de este tema de la fe en los capĆtulos 10, 11 y 12.
En medio del capĆtulo 10 de Hebreos, tenemos una invitación para que nos acerquemos al trono, al lugar santĆsimo de Dios. A que nos acercamos por fe en la sangre de Jesucristo.
Asà es como llegamos a conocer a Dios, a través de la fe. En Hebreos 10 se habla de nuestra justificación, pero -a medida que avanzamos- leemos de cómo vivimos por fe. No es solo que la fe nos lleva a la salvación.
Es la fe la que nos mantiene a salvo, es la fe la que nos ayuda a vivir como personas salvas. «Los justos por su fe vivirÔn». Es a través de la fe que tenemos el poder de vivir la vida cristiana.
Pablo lo dice de esta manera en GĆ”latas, capĆtulo 2:20 Ā«Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mĆ; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sĆ mismo por mĆĀ».
No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo por la fe en Cristo y en Cristo solamente. Cuando digo esto pienso en aquellas de nosotras quienes hemos sido influenciadas por la reforma protestante; tenemos este concepto claro de que somos justificadas por fe.
Pero tambiĆ©n pienso que muchas de nosotras vivimos la vida cristiana como si pudiĆ©semos obtener la energĆa y el esfuerzo (por nosotras mismas) para poder vivirla. Es por eso que vemos a tantas cristianas frustradas tratando de vivir una vida que no pueden vivir.
Pablo lo dijo de esa manera en GĆ”latas 3:2 Ā«Esto es lo Ćŗnico que quiero averiguar de vosotros: Āærecibisteis el EspĆritu por las obras de la ley, o por el oĆr con fe?
DirĆ”s, Ā«claro que sĆ, Pablo. No hemos sido salvas por las obras de la ley. Eso lo sabemos.Ā» Y Ć©l dice, Ā«Entonces, tĆŗ fuiste salva por fe, por tu fe en Cristo.Ā»
Luego continĆŗa diciendo en GĆ”latas 3:3, «¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el EspĆritu, Āævas a terminar ahora por la carne? En otras palabras: habiendo sido justificadas por fe, Āæahora piensan que pueden perfeccionarse en la carne?
Si recibiste a Jesucristo por fe, entonces vas a caminar en Ćl por fe. Los rectos vivirĆ”n y seguirĆ”n viviendo por fe. Y eso se aplica a todas las Ć”reas de la vida cristiana.
En los dĆas de Habacuc, Dios le dijo Ā«Vas a enfrentar persecución. Va a haber castigo, va a haber sufrimiento y tĆŗ vas a necesitar fe para poder lidiar con la invasión de babilonios que se avecina.Ā»
ĀæCómo vas a vivir en tiempos de crisis? Por fe. Ā«Los justos por su fe vivirĆ”n.Ā» Hasta este momento tan decisivo, en el libro de Habacuc, Habacuc se ha estado volviendo loco tratando de dilucidar y entender lo que Dios ha estado haciendo. Ćl ha estado luchando cuerpo a cuerpo con asuntos insondables: la providencia de Dios, Su soberanĆa y Sus planes.
No lo puede entender y Dios dice «Vive por fe.» Y desde ese momento en adelante, Habacuc descansa sus argumentos, su mente, su corazón, su vida y su futuro en la fe; fe en que Dios sabe lo que hace.
Dios va a hacer todas las cosas correctamente y lo que Dios hace es bueno. Esto no es solo para Habacuc y la gente que estÔ enfrentÔndose a los babilonios. No son los únicos que tienen que vivir por fe. Nosotras tenemos que vivir por fe cuando nos veamos abrumadas por aflicciones, adversidades, sufrimientos y retos.
Nosotras necesitamos tener fe. Ya les habĆa mencionado, hace unos programas atrĆ”s, lo que dice Hebreos 10, pero lo voy a retomar porque pienso que se aplica aquĆ.
El autor de Hebreos le estĆ” hablando a los creyentes del Nuevo Testamento quienes estaban siendo perseguidos por su fe. Ellos habĆan sido justificados por fe y, luego, expulsados y perseguidos.
El autor les dice en Hebreos 10:34, «Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, como hicieron eso, como lograron ellos hacerlo gozosamente.
Ćl dice en Hebreos capitulo 10:34b, Ā«sabiendo que tenĆ©is para vosotros mismos una mejor y mĆ”s duradera posesiónĀ». TĆŗ has ejercitado la fe. Has mirado hacia el futuro y sabes que esto no lo es todo.
Dios nos tiene reservado mucho mÔs. ”Dios nos tiene el cielo! Tenemos posesiones eternas en el cielo. Tenemos una ciudad que no ha sido hecha por manos; por lo que podemos vivir por fe y hasta disfrutar el que nos despojen de nuestras posesiones aquà en la tierra.
Ćl estĆ” construyendo mansiones para nosotras allĆ” arriba, por lo que lo que sea que pierda aquĆ abajo es nada comparado con lo que Dios nos tiene preparado. Por lo que el autor dice Ā«Por tanto, no desechĆ©is vuestra confianza, la cual tiene gran recompensaĀ». (Hebreos 10:35)
Aférrate a la fe, «porque tenéis necesidad de paciencia» (Hebreos 10:36). Mientras revisaba Hebreos 10, 11 y 12, me percaté de que la palabra «perseverancia» aparece una y otra vez. Necesitas resistencia. Necesitas que tu fe sea probada para que, cuando hagas la voluntad de Dios, puedas recibir lo que se te ha prometido.
Ā«Porque dentro de muy pocoĀ» (es una cita de Habacuc que encontramos en Hebreos 10, versos 37-38) Ā«Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrĆ” y no tardarĆ”, (37) Mas mi justo vivirĆ” por la fe…Ā» (38)
Vivimos por fe en que Cristo vendrĆ”, en que Ćl va a enderezar todo lo mal hecho, en que Ćl va a terminar la historia. Tenemos algo mejor esperĆ”ndonos. Podemos resistir el aquĆ y el ahora porque vemos el final del camino con los ojos de la fe.
Luego continúa, volviendo a Hebreos 10:38, «Mas mi justo vivirÔ por la fe, y si retrocede, mi alma no se complacerÔ en él.»
Dios dice que hay dos tipos de personas: aquellas que caminan confiadas en su fe, su fe en Dios, no en ellas mismas; fe en las promesas de Dios; fe en Cristo; y aquellas que retroceden cuando llega el tiempo de la prueba. Ellas retroceden. Ellas no perseveran porque no tienen fe.
El autor dice en Hebreos 10:39, «Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma».
La fidelidad y perseverancia en tiempos difĆciles y de prueba es fruto de la fe. Es el fruto de vivir por fe y descansar en la fidelidad y las promesas de Dios.
Por lo que aquellos que han sido honrados y justificados por su fe en Cristo, no retrocederƔn en los tiempos de prueba. No van a separarse de Cristo.
Y, por cierto, esa es la evidencia de que tienes una fe genuina. Cuando llega el tiempo de la prueba, tú sigues avanzando con fe. Tú perseveras. La misma fe que Dios puso en ti y que te llevó a la salvación, es la misma fe que se queda contigo cuando vienen los tiempos de prueba y adversidad en tu vida de cristiana. Eso es lo que te ayuda a resistir.
Por lo que el autor de Hebreos continĆŗa en el capĆtulo 11, -vamos a seguir hablando del tema de la fe. ĀæCómo funciona? ĀæCómo luce? ĀæA quĆ© se parece? ĀæCómo se desarrolla? La fe puede convertirse en un concepto nebuloso. ĀæQuĆ© es la fe? Vamos a ver a quĆ© se parece:
Ćl empieza diciendo, capĆtulo 11, verso 1 Ā«Ahora bien, la fe es la certeza de lo que nos espera, la convicción de lo que no se ve.Ā» Si lo puedes ver, ya no es fe.
Dice que hay algo que Dios nos da. Dios nos da la fe para creer en que Sus promesas son ciertas y en que Cristo regresarĆ”; en que Dios va a llevar a cabo su plan y sus propósitos para este mundo. La fe nos da la garantĆa y la convicción de lo que no se ve.
A lo largo del capĆtulo 11 de Hebreos, tenemos a los hĆ©roes de la fe. Todos estos hombres y mujeres que -en aquellos tiempos y por su fe- agradaron a Dios. Sin fe no puedes agradar a Dios. Encontramos en este capĆtulo una veintena de veces las palabras Ā«por fe… por fe… por fe… por su fe hicieron esto… por su fe hicieron aquello… por su fe fueron allĆ”… por su fe Sarah tuvo un bebĆ© a los 90 aƱos de edadĀ».
PodrÔs decir, «No creo que quiera esa clase de fe o esa cantidad de fe». Por fe ellos hicieron lo imposible. Por fe ellos superaron la adversidad. Por fe.
ĀæSabes lo que es cierto de estos hombres y mujeres de fe? Ellos vivieron sus vidas como si la Palabra de Dios fuese verdaderamente cierta. No lo sabĆan solo en sus cabezas. Ellos depositaron y descansaron sus vidas en la fe.
Ellos dieron pasos confiados en que lo que Dios decĆa era verdad, aun cuando todo pareciera lo contrario. Ellos estuvieron dispuestos a verse como necios ante los ojos de los hombres. Piensa en NoĆ© quien construyó el arca en un sitio donde nunca habĆa llovido. Por fe.
Por lo que si Dios te pide que hagas algo sin sentido -y todos a tu alrededor piensan que estƔs loca- hazlo por fe. Por fe ellos estuvieron dispuestos a ser rechazados; ellos estuvieron dispuestos a hacer lo imposible.
Los hemos puesto a todos ellos en un gran pedestal: a Noé, Moisés y Abraham. » ”BÔrbaros, esos sà fueron grandes héroes de la fe!»
No creo que ese sea el punto. Pienso que el punto es que estos hombres y mujeres fueron ordinarios, vacilantes, dƩbiles y frƔgiles como nosotras. Lo que hizo posible que lograran estas hazaƱas tan extraordinarias fue la fe que tuvieron en un gran Dios.
Por lo que estamos supuestas a aplicar lo que hemos leĆdo. En la vida cristiana hacemos todo por fe, fe y solamente por fe. Ā«Los justos por fu fe vivirĆ”n.Ā» Fe en Dios, en las promesas de Dios, en la presencia de Dios, en Su protección, en Su provisión y en Su poder. El requisito para agradar a Dios en todas las Ć”reas de tu vida es tener fe.
Lo que no es de fe, es pecado. Sin fe es imposible agradar a Dios. No puedes vivir la vida cristiana. Cada Ć”rea de tu vida – para tus finanzas, necesitas fe; para dejarte guiar por el camino de Dios, necesitas fe; para hacer los sacrificios que Dios quiere que hagas, necesitas fe; fe cuando pierdes tu dinero.
Cuando el mercado se desploma, Āædónde estĆ” tu fe? ĀæSientes que te hundes? ĀæTe abrumas si pierdes tu trabajo? «”Cómo voy a vivir!Ā» Escucha. Dios alimentó a su siervo ElĆas haciendo que cuervos le llevaran comida.
Y entonces, cuando el arroyo se secó en tiempo de hambruna, Dios le envió a ElĆas una candidata inverosĆmil para que le llevara provisión: una viuda sin un centavo. Dios utilizó un cuervo, el arroyo y la viuda para cubrir las necesidades de Su siervo.
Dios puede cubrir tus necesidades de la forma que Ćl escoja. En el Ć”rea de tus finanzas y provisión, camina por fe. Fe en relación a tu familia, ĀæcuĆ”ntos niƱos quiere Dios que tengas?
Oigo a personas decir «”No podemos tener mÔs hijos! ”No los podemos mantener!» Entonces debo pensar en ”cuÔn grande es Dios! Si Dios quiere que tengas mÔs hijos, ¿no piensas que Dios puede proveer para esos hijos?
¿Qué pasa si quieres hijos, pero no puedes tenerlos? Se requiere de fe para abrazar el plan de Dios para tu vida.
Esta semana le enviĆ© un correo a una amiga. Ella y su marido no han podido tener hijos. Ellos lo querĆan desesperadamente. Ellos han tenido que aprender a tener fe en el tiempo de Dios.
Bueno, ahora estÔn en proceso de adopción. ”Ellos quieren adoptar y se toma tanto tiempo! Les escribà y les pregunté «¿Cómo les estÔ yendo con el proceso de adopción?»
Ella me respondió con un «estamos en tiempo de espera». Yo he escuchado acerca de la espera en el libro de Habacuc. Me dijo «hemos estado en la lista por meses y, ahora, tenemos que esperar a que una madre nos escoja. Estamos confiando en el tiempo perfecto de Dios para formar nuestra familia.»
«Los justos por su fe vivirÔn.» Puedes estar gozosa durante el proceso de espera si caminas por fe. Necesitas fe para tu futuro. A medida que envejecemos, necesitamos fe.
Pensamos en que no podremos hacer lo que, en otros tiempos, podĆamos hacer. SĆ© de mujeres de mediana edad que viven con el temor de no tener provisión. ĀæQuĆ© hacen si les falla su salud? ĀæQuĆ© pasa si se quedan solas?
ĀæCómo enfrentar el futuro confiadas y con gozo? Caminando por fe. A medida que tomas decisiones en tu vida – ĀæTomo este trabajo? ĀæNos mudamos para tal sitio? ĀæMe caso con esta persona?
Ayer hablaba con una persona y me preguntaba Ā«cuando oras, Āæcómo te guĆa Dios?Ā» Y le dije: Ā«Cuando oro para tomar una decisión u otra, no necesariamente voy a abrir la Biblia y a encontrar el próximo tema que debo enseƱar o de si deberĆa contratar a tal o cual personaĀ».
Yo oro y digo, Ā«SeƱor, dirige mis pasos. GuĆameĀ». Y, luego, confĆo en que Dios me estĆ” dando la sabidurĆa que le he pedido que me conceda. Ā«Los justos por su fe vivirĆ”nĀ».
⢠Necesitamos fe para salir victoriosas de una tentación, para salir victoriosas de los hĆ”bitos pecaminosos que podamos tener en nuestras vidas. Se requiere de fe, no solo luchar y esforzarnos, y decir Ā«Voy a ser una buena cristiana aunque me muera.Ā» Ā”PodrĆa matarnos! Sino para vivir por fe en el poder de Cristo y el EspĆritu Santo que mora en nosotras.
⢠Necesitas fe para poder amar a esa persona en tu vida, a ese familiar nada fÔcil de amar.
⢠Necesitas fe para perdonar la ofensa imperdonable que alguien te hizo.
⢠Necesitas fe para someterte a las autoridades cuando tomen una decisión que sabes que es equivocada. Necesitas fe.
⢠Necesitas fe para obedecer a Dios.
⢠Necesitamos fe cuando nos vemos cara a cara con la muerte.
En 2 de Corintios 5, el apóstol Pablo habla del tiempo en el que no estaremos en este cuerpo, el tiempo en que dejaremos este tabernÔculo y nos vayamos al cielo.
Bueno, dirÔs «es algo maravilloso lo que nos espera», pero encuentro a muchas personas -que cuando llega el momento- empiezan a tener miedo. Pablo dice, «No, debemos mantener siempre el valor, aunque estemos frente a la muerte, porque caminamos por fe y no por vista».
Yo necesito fe en cada aspecto de este ministerio, fe en la provisión de Dios para con las finanzas, fe para seguir enseƱando con el discernimiento del EspĆritu Santo, fe en que voy a saber quĆ© hacer la próxima vez. Camino por fe. Si caminara por vista, estarĆa limitada por mis propios recursos, mi propio entendimiento, y Dios dice Ā«ConfĆa en el SeƱor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos y Ćl enderezarĆ” tus sendasĀ». (Proverbios 3:5-6)
La semana pasada recibĆ un correo enternecedor de una amiga que tiene varios aƱos pasando por una situación muy difĆcil en su matrimonio.
Su marido cometió una ofensa grave. Ha habido mucha necesidad de perdón. Ha habido distintos niveles de aparente arrepentimiento. Ha habido mucho crecimiento y ha habido muchos cambios.
Pero Ć©l todavĆa no es la misma persona a quien ella conoció hace todos esos aƱos atrĆ”s. A pesar de que ya no estĆ” llevando aquel estilo de vida pecaminoso, ella dice que las cosas aĆŗn siguen siendo duras.
AquĆ, lo que me escribió:
«”Cómo oro para que mi marido vuelva a tener un corazón apasionado! Me duele tanto verlo en esa condición. He tenido que suplicarle a Dios que me de el amor y la gracia para soportar esto con el pasar del tiempo.
Dios me hizo recordar estos versĆculos, que me habĆa mostrado meses atrĆ”s, y ahora me estĆ”n animando de nuevo.
Y luego ella citó cuando en 2 de Corintios 1, Pablo dijo: Ā«Estuvimos bajo una gran presión, mĆ”s de la que podĆamos aguantar, por lo que hasta nos desesperamos con la vida misma. De hecho, sentimos la sentencia de muerte en nuestros corazones. Pero esto pasó para que no nos apoyĆ”ramos en nosotros mismos, pero en Dios quien resucita los muertos.Ā» (2 de Corintios 1: 8-9 parafraseado) Pablo dice que eso pasó para que aprendieran a caminar por fe, para que confiaran en Dios. Ā«El cual nos libró de tan gran peligro de muerte y (aquĆ habla de su fe) nos librarĆ”, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Ćl aĆŗn nos ha de librar. (Verso 10)
Ella citó esos versos y luego dijo: Ā«Voy a continuar depositando mi esperanza en el Cordero y creer que Ćl va a seguir librĆ”ndome y dĆ”ndome gozo en Ćl. Si mi esposo nunca cambia, si mis circunstancias nunca cambian, yo esperarĆ© en DiosĀ».
«Los justos por su fe vivirÔn.»
¿Qué Ôreas de tu vida requieren que camines por fe? ¿Las resientes? ¿Las resistes? ¿Les sales corriendo o las abrazas? Sin fe es imposible agradar a Dios.
Por lo que -desde el instante en que en el libro de Habacuc vemos que Dios dice «Los justos por su fe vivirÔn»- notamos que Habacuc no hace mÔs preguntas.
Dijimos hace unos programas atrĆ”s que no estĆ” mal el hacer preguntas desde un corazón que se examina, pero algo hizo que Habacuc cambiara y se diera cuenta de que ni ahora ni nunca entenderĆa por completo los caminos de Dios. Ā”Y eso estĆ” bien!
Si pudiĆ©semos ver el resultado, si pudiĆ©semos entender los propósitos de Dios, Ā”no serĆa fe! Ā«Los justos por su fe vivirĆ”nĀ». Habacuc se da cuenta que -lo pueda ver o no-Dios estĆ” obrando. En Su tiempo, la visión se cumplirĆ” de un todo. El plan de Dios y el propósito del que Dios habla, se va a cumplir en su totalidad.
Todo va a estar bien y, mientras tanto, ¿qué hacemos? Caminamos por fe. «Los justos por su fe vivirÔn.»
Carmen: Nancy Leigh DeMoss va a regresar para orar con nosotras. Ella nos ha estado proveyendo perspectivas importantes relacionadas con la fe. No es solo para salvación, sino necesaria todos los dĆas de nuestras vidas.
Crece en tu fe estudiando la Palabra de Dios con Nancy. Ella ha estado exponiendo una serie llamada Habacuc: del temor a la fe. Si nos has estado escuchando, sabes lo relevante, conmovedor y prƔctico que es el mensaje de este profeta menor.
Nancy nos expuso esta serie hace algunos aƱos atrĆ”s. La primera vez que salió al aire esta serie, una seƱora (que no entendĆa del todo lo que significaba ser una hija de Dios) escribió lo siguiente: Ā«Siempre pensĆ© que tenĆa que esforzarme en ser buena para agradar a Dios y encontrar su aprobaciónĀ». Durante el estudio de Habacuc quedó impactada al percatarse de que tenĆa que dejar de tratar de ganarse el favor de Dios y depositar toda su confianza en la obra que Jesucristo habĆa hecho por ella. Ella escribió Ā«Pienso que un bombillito se acaba de encender para mĆĀ» al tiempo que entendĆa la verdad sobre la gracia.
Estamos agradecidas de hablarles a mujeres como ella. No podemos hacerlo sin el apoyo de nuestras oyentes.
La mayorĆa de nosotras vivimos lejos de las granjas en donde se producen los alimentos, pero todas sembramos y cosechamos todo el tiempo. Nancy se los explicarĆ” en nuestra siguiente entrega. Espero que nos sintonices y nos acompaƱes en oración.
Nancy: Padre, gracias por depositar -por Tu gracia-fe en nuestros corazones. No podrĆamos tener fe lejos de Ti. TĆŗ nos has concedido el regalo de la fe para que podamos creer y ser salvas. Gracias porque ahora nos das la fe para verte y vivir. Oro en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n.
Aviva Nuestros CorazonesĀ con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.
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