Corrige A Tu Hijo

Alimentemos El Alma

Corrige A Tu Hijo 

Juan Manuel Vaz

La falta de corrección y disciplina en los hijos, una mala paternidad, ha creado una generación perezosa, sin principios y sin futuro prÔcticamente. ¿Cómo dice la Biblia que se debe corregir a un hijo?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiĆ©n sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemĆ”s, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 aƱos Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito mĆ”s de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos mĆ”s reconocidos de las Ćŗltimas dĆ©cadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero tambiĆ©n alentador. Sus mĆ”s de 30 aƱos de ministerio estĆ”n recopilados gratuitamente en artĆ­culos y vĆ­deos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

”Recuerda Compartirlo!

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Introducción y repaso

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teologƭa SistemƔtica

Clase 14/26

Introducción y repaso

Permíteme darte nuevamente la bienvenida al Seminario BÔsico «Teología SistemÔtica»; esta es la parte 2 de las clases esenciales sobre teología sistemÔtica. En la clase de hoy, daremos un repaso a las13 primeras semanas de la primera mitad del seminario. ¿Sabes lo que eso significa? EstÔs a punto de disfrutar de un banquete; estamos a punto de examinar un montón de información en un tiempo muy breve. Entonces, eso también puede significar que no tenemos mucho tiempo para adentrarnos en demasiadas preguntas complejas, sin embargo, estoy seguro de que el contenido de la clase abordarÔ muchas de ellas.

Si me sigues en tu folleto, verĆ”s un esquema muy simple para nuestra clase esta maƱana; bĆ”sicamente cubrirĆ” todo el contenido de TeologĆ­a SistemĆ”tica – Parte 1, y la primera pregunta que queremos hacer desde la introducción es: «¿QuĆ© es la teologĆ­a sistemĆ”tica?Ā».

La teología sistemÔtica responde a la pregunta: ¿Qué nos enseña la Biblia hoy acerca de un tema dado? Por ejemplo, ¿qué dice toda la Biblia acerca de los atributos de Dios? O incluso mÔs específicamente, ¿qué enseña toda la Biblia acerca de la omnisciencia de Dios? La teología sistemÔtica busca tomar un paisaje completo y ofrecer una perspectiva panorÔmica. Esa es una gran manera de describir lo que hace la teología sistemÔtica: nos provee un punto de vista comprensivo y escritural.

Si has estado conduciendo en las montañas, es probable que hayas llegado a una vista panorÔmica. Detienes tu automóvil, sales y miras, y ves una hermosa y amplia vista de un paisaje de montaña en la distancia. De la misma manera, la teología sistemÔtica te ofrece una vista panorÔmica de toda la Biblia. Tratamos de entender lo que dice la Escritura acerca de un tema completo de una manera integral.

La TeologĆ­a sistemĆ”tica tambiĆ©n nos proporciona una guĆ­a interpretativa o un marco para comprender la Biblia. AsĆ­, buscamos entender la Palabra de Dios de una manera que, en primer lugar, sea fiel a las enseƱanzas de la Escritura. Entonces, si tenemos un tema como la inmutabilidad de Dios, y la Biblia dice claramente que Dios no cambia, Āæcómo podemos entender los pasajes que parecen implicar que Dios ha cambiado de alguna manera? La teologĆ­a sistemĆ”tica nos proporciona un marco para la interpretación de aquellos pasajes individuales que pueden ser menos claros a la luz de los pasajes que son mĆ”s claros. Eso no quiere decir que la teologĆ­a sistemĆ”tica se convierte en una camisa de fuerza de alguna manera, de modo tal que necesitemos forzar a la Escritura a adoptar nuestras nociones preconcebidas de lo que creemos que deberĆ­a decir; no, tenemos que sentarnos bajo la Palabra y ser informados por ella siempre. Pero tambiĆ©n es cierto que podemos sintetizar estas verdades en un marco consistente porque Dios es verdad; Ć©l es lógico en sĆ­ mismo. Ɖl no se contradice. Entonces, debemos entender que la Biblia no se va a contradecir.

Otra razón por la que necesitamos estudiar teologĆ­a sistemĆ”tica es debido al pluralismo religioso. Entonces, he aquĆ­ una pregunta para ti: ĀæCuĆ”les son algunos de los otros sistemas de creencias que existen actualmente? (Ejemplo: el universalismo: todos serĆ”n salvos). ĀæPor quĆ© es importante que estudiemos teologĆ­a sistemĆ”tica? Porque la teologĆ­a sistemĆ”tica nos enseƱa lo que es verdad acerca de Dios. Por ejemplo, sabemos que el politeĆ­smo no es verdadero porque cuando abrimos nuestra Biblia, sabemos que el SeƱor nuestro Dios es uno; hay un  solo Dios. Entonces, ves cómo es Ćŗtil estudiar teologĆ­a sistemĆ”tica hoy en dĆ­a, para que sepamos cómo cristianos defender la fe de una manera amable, cordial y veraz. La Ćŗltima razón por la que estudiamos teologĆ­a sistemĆ”tica es Cabeza, Corazón, Manos, HĆ”bitat (suena como cuatro razones, pero las convertirĆ© en una).

Se supone que nuestras cabezas deben estar llenas de teologĆ­a. Considera las numerosas instrucciones a lo largo de la Escritura sobre meditar en la Palabra de Dios. DeberĆ­amos meditar en la Palabra de Dios dĆ­a y noche. Eso es lo que el Salmo 1 dice que el hombre bienaventurado hace: medita en la ley de Dios dĆ­a y noche. Se deleita en ella, y ese deleite de la Palabra entra en el segundo aspecto de por quĆ© deberĆ­amos estudiar teologĆ­a sistemĆ”tica, deberĆ­a pasar de nuestra cabeza a nuestros corazones y hacer que nos deleitemos en el SeƱor. Lo que sabemos acerca de Dios debe despertar la devoción de nuestro corazón.

Cómo vivimos todos, lo que tĆŗ y yo escogemos hacer a diario, tiene mĆ”s que ver con lo que amamos que con lo que sabemos. ĀæCuĆ”ntos  de nosotros hacemos cosas que sabemos que no deberĆ­an hacer? Yo lo hago, y hago las cosas que mi corazón mĆ”s ama. Lo que hacemos tiene mĆ”s que ver con lo que amamos que con lo que entendemos. Y esas cosas que amamos realmente afectarĆ”n lo que nuestros corazones harĆ”n.

ĀæLo ves? Cabeza ->  Corazón -> Manos. La teologĆ­a sistemĆ”tica deberĆ­a afectar la forma en que vivimos y nuestro hĆ”bitat, lo que nos rodea. AsĆ­, cuando entiendes lo que significa amar a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas, eso implica que tus manos estĆ”n trabajando con tu hĆ”bitat para ayudar a tu prójimo de alguna manera. Por tanto, es importante que comprendamos la teologĆ­a sistemĆ”tica.

Luego, despuƩs de la primera semana del seminario, cuando hablamos acerca de lo que es la teologƭa sistemƔtica, pasamos al punto 2 en tu folleto.

  1. La doctrina de la Palabra

La Escritura es clara: no solo hay un solo Dios; Ć©l ha hablado. No solo ha hablado para que la creación llegase a ser, de manera que en GĆ©nesis 1 vemos que Ć©l habla y todas las cosas  llegan a existir, tambiĆ©n nos ha hablado palabras especĆ­ficas para que podamos entender sus poderosas obras. Uno de mis salmos favoritos es el Salmo 145: «”Grande es JehovĆ” y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable!Ā».

La Escritura contiene palabras específicas, que describen las poderosas obras de Dios a través del tiempo y el espacio. La Escritura nos enseña la historia y el plan de redención que se desarrolla. Y las palabras específicas de Dios deben ser entendidas por nosotros, lo que significa que la Escritura es la autorevelación de Dios a través de autores humanos.

Pensamos en textos como 2 Pedro 1:21: Ā«Porque nunca la profecĆ­a fue traĆ­da por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el EspĆ­ritu SantoĀ». La Escritura llega a nosotros haciendo afirmaciones, y lo que afirma acerca de sĆ­ misma es que no es nada menos que la Palabra de Dios escrita por autores humanos. Entonces, cuando tocamos este aspecto de la doctrina de la Palabra, la inerrancia, que abordaremos brevemente en un momento, si estĆ”s lo suficientemente interesado, el mejor tratado sobre lo que la Biblia tiene que decir acerca de la Palabra de Dios y su perfección como la Palabra de Dios es el tratado de B.B. Warfield acerca de la inerrancia de las Escrituras.

La Escritura también involucra la progresión histórica; nos llega como la historia de Dios, y la historia de la redención no sucede de una vez. Así, en Génesis 3, tienes la promesa de que vendrÔ la simiente que aplastarÔ la cabeza de la serpiente. ¿Pero viene y hace eso en Génesis 3? ”No! Miles de años transcurren antes de que lo haga; La Escritura es la historia de Dios en desarrollo de lo que ocurre a lo largo de la redención; gira y gira a través de historias separadas, pero relacionadas que acontecen a través de diferentes períodos de tiempo.

TambiĆ©n hablamos en nuestro Ćŗltimo curso de los atributos de la Escritura. Estos serĆ­an: inspiración divina, inerrancia y suficiencia. Observamos que la Escritura que contiene la historia de la redención estĆ” marcada por atributos especĆ­ficos; el primero es que la Escritura es inspirada. ĀæPuedes citar un texto en la Escritura que hable claramente de la inspiración de la Palabra de Dios? 2 Timoteo 3:16-17: Ā«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y Ćŗtil para enseƱar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obraĀ».

La Escritura es el producto del aliento creativo de Dios. El término que los teólogos usan para referirse a la inspiración de las Escrituras es «plenario verbal». Esto es lo que eso significa:

Verbal: Todas las palabras en sus formas y materia (su sintaxis, su estructura y sus tiempos) estƔn inspiradas.

Plenario: Esto hace referencia a toda la Escritura, por lo que cada palabra, cada sintaxis, cada estructura en los manuscritos originales dada por Dios fue inspirada por Dios. En su totalidad. Piensa en lo que dice Jesús, ni siquiera el punto mÔs mínimo pasarÔ. A lo que él se refiere es a la yod en la Escritura; la letra hebrea mÔs pequeña. Toda la Biblia es inspirada por Dios.

No solo la Escritura es inspirada, también es inerrante. Lo que la inerrancia significa bÔsicamente es que toda la Biblia es enteramente veraz en lo que dice de acuerdo con los géneros y normas de las convenciones gramaticales en las que operaron los autores. Así, cuando un autor claramente intentaba comunicar un número redondo de personas que murieron en una batalla (por ejemplo, 7000), si encontramos los registros y 7003 murieron, no decimos: «”El autor estaba equivocado!». Como miembro del personal, vivo a unos 500 metros de aquí. Te digo la verdad, pero si los medimos, pueden ser 501. No es que trate de desviarte. La Biblia sigue las convenciones comunes del lenguaje y lo hace de acuerdo con los estÔndares de sus autores.

Entonces, eso resume nuestra revisión de la doctrina de la Palabra.

  1. Existencia y atributos de Dios

Cuando hablamos de los atributos de Dios, estamos hablando de cómo es Dios. De las muchas virtudes de Dios, algunas se reflejan en el Hijo de Dios que tiene el Espíritu de Dios en él, considera: amor, gracia y misericordia. Esos son los atributos de Dios reflejados en nosotros, nosotros que tenemos su Espíritu.

Pero hay algunos atributos que solo son verdaderos de Dios. Entonces, Dios es independiente o autónomo. Juan 5:26 dice: Ā«Porque como el Padre tiene vida en sĆ­ mismo, asĆ­ tambiĆ©n ha dado al Hijo el tener vida en sĆ­ mismoĀ». El Padre tiene vida en sĆ­ mismo; Ć©l es independiente de toda otra vida. Pero no solo es independiente, sino que tambiĆ©n es inmutable, lo que significa que Dios no cambia. Esto se enseƱa claramente en las Escrituras. MalaquĆ­as 3:6: Ā«Yo JehovĆ” no cambioĀ». No hay nada mĆ”s claro que eso, Āæverdad? Luego vemos esto en Santiago 1:17: Ā«Toda buena dĆ”diva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variaciónĀ».

Dios no solo es independiente e inmutable, tambiĆ©n es infinito. Ɖl existe fuera del tiempo y el espacio. Infinito significa sin lĆ­mites, y porque Dios es infinito, tambiĆ©n es trascendente. Ɖl estĆ” muy por encima de toda la creación. Dios no es como nosotros; Ć©l es muy diferente a nosotros de esta manera.

TambiĆ©n vimos la unidad de Dios. La Biblia enseƱa que hay un solo Dios. Esto es lo que hace que el cristianismo (en oposición al politeĆ­smo) sea monoteĆ­sta. La Biblia enseƱa claramente que hay un solo Dios. Deuteronomio 6:4: Ā«Oye, Israel: JehovĆ” nuestro Dios, JehovĆ” uno esĀ». El SeƱor es uno. Hay un solo Dios. Sin embargo, en su gran majestad, misterio e incomprensibilidad, tambiĆ©n sabemos que en el Ćŗnico ser que es Dios, existen eternamente tres personas coiguales y coeternas: el Padre, el Hijo y el EspĆ­ritu Santo. Esto hace referencia a la doctrina de la Trinidad.

Entonces, Dios es independiente, inmutable, infinito, trascendente, y en el Ćŗnico Dios, en la Deidad, hay tres personas. Si hay alguna pregunta acerca de la divinidad de JesĆŗs o del EspĆ­ritu Santo, vemos la divinidad de JesĆŗs en pasajes como Juan 1:1: Ā«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era DiosĀ». Hebreos 1:1-4 es un pasaje glorioso que habla de la divinidad de Jesucristo. TambiĆ©n vemos la divinidad del EspĆ­ritu Santo en el libro de Hechos. Cuando AnanĆ­as y Safira traen solo una parte de la venta de sus propiedades a Pedro, Pedro les dice: ĀæPor quĆ© le han mentido al EspĆ­ritu Santo? Ā”No le han mentido a los hombres, sino a Dios! O pensamos en versĆ­culos como Hebreos 9:14 que habla del EspĆ­ritu eterno.

Luego, despuĆ©s de ver la trinidad, tambiĆ©n estudiamos los otros atributos de Dios: cosas como la omnisciencia de Dios (Ć©l sabe todas las cosas); su veracidad, Dios no miente. Su sabidurĆ­a, su santidad. Piensa en IsaĆ­as 6: Ā«Santo, santo, santo, JehovĆ” de los ejĆ©rcitosĀ». Consideramos su rectitud y justicia. Basta con mirar los salmos para ver con quĆ© frecuencia se habla de su rectitud y justicia. Nuestro Dios estĆ” lleno de bondad, amor y misericordia. Ɖl es un Dios trascendente e impresionante que tambiĆ©n es personal y se acerca a los humildes y de corazón roto.

Después de ver la existencia y los atributos de Dios, pasamos a la doctrina de la creación.

  1. La doctrina de la creación

Vimos seis declaraciones acerca de la doctrina de la creación:

  1. Dios creó ex nihilo. (Ese es el tĆ©rmino en latĆ­n, si alguna vez has escuchado a alguien decir que solo significa que Ć©l creó de la nada). No hubo ninguna materia preexistente con la que Dios trabajó; Ć©l no abrió una barra de plastilina cósmica. Dios creó la plastilina y luego trabajó con ella. No habĆ­a nada y luego hubo algo.
  2. Ɖl no solo creó de la nada, Dios tambiĆ©n creó todas las cosas. Ɖl creó el tiempo y la materia. Ā«En el principio…» fue entonces cuando comenzó el tiempo. Fue ahĆ­ cuando Dios lo comenzó. Ɖl creó los cielos y la tierra. El espacio y la materia.
  3. Ɖl tambiĆ©n crea por su palabra (ya hemos hablado de esto), pero ves la repetición del poder hablado y creativo de Dios en GĆ©nesis 1. Ɖl habla y la creación llega a existir.
  4. La creación fue un acto trino. No fue solo obra del Padre; fue obra del Padre, del Hijo y del EspĆ­ritu Santo. Todos estaban activos en la creación. Vemos al Hijo trabajando en la creación en textos como Juan 1:3 (Ā«Todas las cosas por medio de Ć©l fueron hechasĀ») o Colosenses 1:15-17. TambiĆ©n vemos al EspĆ­ritu Santo; Ć©l estĆ” presente en el versĆ­culo 2 de la Biblia. Job 33:4 habla acerca del rol del EspĆ­ritu en la creación. La creación no solo fue un acto trino, tambiĆ©n fue un acto bueno en gran manera.
  5. La creación era muy buena. Mira el versículo 31 de Génesis 1. Dios vio todo lo que había hecho y, he aquí, fue bueno en gran manera.
  6.  El propósito de toda la creación es la gloria de Dios. Es por su gloria. Salmo 19:1: Ā«Los cielos cuentan la gloria de Dios; el firmamento anuncia la obra de sus manosĀ». No hay ningĆŗn lugar en la tierra donde su voz no sea escuchada a travĆ©s de su poder creativo. Todo proclama su majestad y fue creado para su gloria.

Pero también sabemos que el relato de la creación en Génesis es altamente controversial. Bajo la doctrina de la creación, hablamos acerca de las seis perspectivas predominantes de la creación:

  1. Evolución teísta: Probablemente sea la mÔs popular entre algunos cristianos y cualquier otro cristiano que pueda decir que hay un Dios, pero quiere poner todo el peso posible en los hallazgos de la comunidad científica. La evolución teísta significa que Dios comienza el proceso de evolución e implanta las leyes que han seguido el desarrollo de la creación. Los evolucionistas teístas dirían que Dios ha intervenido en puntos específicos porque según la evolución no se puede pasar de la no vida a la vida. Entonces un evolucionista teísta diría, por ejemplo, que Dios intervino para crear a los seres humanos, pero todo lo demÔs ha sido provocado por la evolución.
  2. TeorĆ­a de la brecha: Ɖsta bĆ”sicamente dice que Dios creó los cielos y la tierra como dice GĆ©nesis 1:1. Pero despuĆ©s de GĆ©nesis 1:1, entre los versĆ­culos 2 y 3, y asĆ­ sucesivamente, hay un paso no declarado de miles de millones de aƱos. Y al final de ese transcurrir de miles de millones de aƱos, hay un acontecimiento catastrófico, donde toda la creación es destruida y llevada a la nada. Luego, el versĆ­culo 2, donde el EspĆ­ritu se pasea sobre la tierra desordenada y vacĆ­a, es el resultado de dicho hecho catastrófico. Todo estĆ” en mal estado y el EspĆ­ritu trabaja para que todo vuelva al orden creativo.
  3. Perspectiva de la edad diurna: Esta perspectiva dice que los dĆ­as en GĆ©nesis 1 son perĆ­odos de tiempo muy largos en los que los procesos naturales estĆ”n en funcionamiento.
  4.  Perspectiva de marco literario: SegĆŗn esta posición, toda la secuencia en el capĆ­tulo 1 sobre la creación y los dĆ­as allĆ­ no es un relato cronológico o histórico, sino mĆ”s bien un recurso literario que cuenta una historia. Y dentro de esa historia, si abres ese sobre, hay una verdad teológica allĆ­. Pero cuando dices que no es cronológico y que es histórico, comienzas a tener problemas. Por ejemplo, Āæfue AdĆ”n real? ĀæEl pecado realmente sucedió? ĀæEs eso parte de la historia? ĀæHay una verdad teológica debajo de eso? Puedes ver cómo esto nos mete en problemas.
  5. Creacionismo de la tierra joven: Toma los dĆ­as como dĆ­as literales, y busca retroceder a travĆ©s de la lĆ­nea cronológica que la Escritura nos ha provisto a travĆ©s de la historia. Funciona desde una fecha inicial para la creación que va a estar entre 10 y 20 mil aƱos, dependiendo de con quĆ© joven creacionista de la tierra hables.
  6.  Creacionismo histórico: Dice que el universo, y todo lo que estĆ” en Ć©l, es creado en GĆ©nesis 1:1, y que lo que sigue –los seis dĆ­as creativos– no se refiere a la creación del universo, sino a la preparación del EdĆ©n prometido para el pueblo de Dios, AdĆ”n y Eva.

En la primera parte del seminario, también analizamos algunas perspectivas no cristianas de la creación: el panteísmo, el dualismo y el materialismo. El materialismo sería la visión reinante en Europa y América actualmente. También hablamos acerca de la relación de Dios con la creación, de la que ya hablamos: que es trascendente (que él estÔ arriba), y que es inmanente, estÔ y es activo en la creación. También hablamos del hombre y la mujer: cómo llegaron a ser creados, cuÔl es su esencia y naturaleza, cuÔl es su función y cuÔl es su relación con Dios.

  1. La Doctrina de la Providencia

«Providencia» significa literalmente «ver lo que viene antes». Por tanto, la providencia de Dios se refiere al conocimiento previo de Dios y la provisión del mundo. El mundo también se usa para resumir la relación continua de Dios con su creación. Incluye su omnisciencia (que él conoce todas las cosas y, por tanto, conoce lo que viene); su omnipotencia (que es todopoderoso y, por tanto, tiene el poder de llevarlo a cabo).

Tres aspectos de la providencia de Dios a tocar brevemente:

  1. Preservación: Se refiere a la actividad continua de Dios en la cual Ć©l mantiene todo lo que ha creado. Hebreos 1 dice que el Hijo es quien sostiene todas las cosas por el poder de su palabra.
  2. Concurrencia: Se refiere a la relación entre la actividad divina y la actividad humana mediante la cual Dios coopera con las cosas creadas en cada acción. Hablaremos de eso de nuevo momentÔneamente.
  3. Gobierno: Esto significa que Dios tiene un propósito en todo lo que hace en el mundo, y providencialmente gobierna y dirige todas las cosas para que cumplan sus propósitos.

Solo considera cuÔnto consuelo y aliento estas tres cosas deberían traerte como cristiano. Algunas personas quieren decir que Dios no puede saber lo que viene para proteger a Dios de la acusación de ser malvado. Si bien la intención puede ser loable, estas personas no ven cómo eso socava la fe cristiana. Dios tiene el control de todo. Ninguna de las circunstancias en tu vida es accidental; no son por casualidad Puedes saber que hay un Dios soberano, bueno y amoroso obrando en todo lo que sucede en tu vida.

En esta discusión, naturalmente llegamos a la relación entre la soberanía y la responsabilidad humana (y podríamos pasar un curso completo hablando acerca de este tema). Hay tres proposiciones que debes entender de la Escritura con respecto a la providencia de Dios:

  1. Dios es absolutamente soberano, pero su soberanĆ­a nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida o minimizada.
  2. Los humanos son moralmente responsables. Elegimos, nos rebelamos, obedecemos y somos responsables de nuestras decisiones.
  3.  Dios es perfectamente bueno. Ɖl nunca, nunca se presenta como cómplice del mal. Ɖl no apoya el mal de la misma manera en que apoya el bien.

Luego, en la semana 9, analizamos la antropologĆ­a bĆ­blica.

  1. La antropologĆ­a bĆ­blica

Hablamos del problema del pecado. Así como no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no es completamente soberano, no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no existe. De hecho, puedes cerrar la Biblia y aún no ser capaz de decir que el pecado no existe: ”EstÔ en todas partes!

El pecado es una realidad, y el pecado, como seres humanos, es nuestro mayor problema. Hay resultados del pecado (pobreza e injusticia), que son grandes problemas. Pero el mayor problema es la raĆ­z de esos problemas. Romanos 5 habla de AdĆ”n como nuestro representante, y en Ć©l, todos hemos heredado la culpa. Somos culpables, PodrĆ­as decir: «”Eso no es justo!Ā», y yo dirĆ­a: «”Ni tu salvación en Cristo como tu representante!Ā». Su justicia nos es contada y no somos justos en nosotros mismos. Estamos totalmente depravados. Tal vez hayas escuchado esa frase antes; no se refiere al hecho de que somos tan malos como podrĆ­amos ser. En cambio, significa que el pecado y su corrupción han afectado todas las Ć”reas de nuestras vidas. Somos totalmente incapaces de cumplir la ley de Dios, y un solo pecado nos hace legalmente culpables ante Dios, por esa razón, merecemos la ira eterna de Dios. Dios es justo, y Ć©l es justo y, por tanto, no permitirĆ” que el mĆ”s pequeƱo de los pecados quede impune.

La doctrina del pecado nos lleva a clamar como humanos: «”Qué se puede hacer para reparar el estado en el que estoy!». Y en la semana 10, hablamos acerca de la doctrina de la cristología.

  1. La doctrina de la cristologĆ­a

Vimos la deidad de Cristo; la vemos claramente en el Antiguo Testamento (Daniel 7, 2 Samuel 7, Isaƭas 9). La deidad de Cristo tambiƩn se encuentra en todo el Nuevo Testamento.

  • Jesucristo comparte los honores dados a Dios (recibe adoración).
  • Jesucristo comparte los atributos de Dios (santo, justo, todopoderoso).
  • Jesucristo comparte los nombres de Dios (SeƱor, Dios, Alfa y Omega).
  • Jesucristo comparte las obras que Dios hace (perdona el pecado, resucita a los muertos, crea el mundo).
  • Jesucristo comparte el asiento del trono de Dios.

Hablamos acerca de cómo Cristo es completamente Dios, y luego hablamos acerca de cómo Cristo es completamente hombre. 1 Juan 4: 2-3 dice que JesĆŗs nació de una mujer. TambiĆ©n vemos en las Escrituras las debilidades y limitaciones de JesĆŗs. Hay cosas que, de acuerdo con su naturaleza humana, Ć©l no sabe (por ejemplo, cuando Dios el Padre consumarĆ” todas las cosas). Vemos a JesĆŗs hambriento y cansado en la Escritura. Finalmente, hablamos acerca de la obra de Cristo.

  1. La obra de Cristo

Hablamos de los tres oficios que Jesús cumple: Profeta, Sacerdote y Rey. El capítulo 1 de Hebreos habla claramente de cómo Jesús es el gran profeta, y si sigues leyendo el libro verÔs cómo también es nuestro sacerdote. Apocalipsis habla de Jesucristo claramente como un rey; también vemos esto en el Salmo 2. Como rey, sacerdote y profeta, Jesucristo ha pagado completamente la deuda por nuestros pecados, y el resultado de eso es que nuestros pecados han sido pagados  y hemos sido purificados a través de él. Jesús es nuestro sustituto legal (hemos sido justificados a través de él); él es nuestro redentor (ha pagado el precio de nuestra redención). Jesús es nuestro reconciliador (nos lleva a Dios); también es nuestro vencedor («¿dónde estÔ, oh muerte, tu aguijón?»). Aunque fallezcamos,  no hay muerte ni condena para aquellos de nosotros que estamos en Cristo, y eso es lo que miramos al final cuando pensamos en la obra de Cristo en la primera parte de este seminario. Nuestra gran esperanza es que nos aguarda una eternidad con Dios.

https://es.9marks.org/

Mark Dever

Una introducción a las duras declaraciones de JesĆŗs

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Una introducción a las duras declaraciones de Jesús

John W. Tweeddale

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

Las llamadas duras declaraciones de Jesús se incorporaron al léxico cristiano en 1983 con la publicación del libro de F.F. Bruce que lleva el mismo nombre. Sin embargo, individuos han estado lidiando con las enseñanzas de Jesús mucho antes de que el padre de la erudición bíblica evangélica britÔnica del siglo veinte escribiera su ahora famosa obra.

Luego del discurso de Jesús sobre el pan de vida en Juan 6, muchos seguidores profesantes de Cristo abandonaron Su grupo de discípulos porque se sintieron ofendidos por lo que denominaron como Sus «duras declaraciones» (vv. 60-65). No todos estaban desconcertados por las palabras de Cristo. El apóstol Pedro respondió a las mismas palabras «ofensivas» con confianza, exclamando: «Tú tienes palabras de vida eterna» (v. 68). ¿Cómo responderemos a las duras declaraciones de Jesús?

Una de las razones por la que nos esforzamos por entender de manera correcta las duras declaraciones de la Biblia es porque creemos, como Pedro, que ellas contienen las palabras de vida eterna.

Incluso una lectura rĆ”pida de Juan 6:22-71 revelarĆ” una serie de desafĆ­os interpretativos. El sermón de JesĆŗs aborda doctrinas tan amplias como la Trinidad, la elección y la reprobación, el propósito de Su misión, la naturaleza de la fe, la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, el lugar de Israel dentro de la historia de la redención y la obra del EspĆ­ritu Santo. Como lo ilustra esta lista, las dificultades en la interpretación bĆ­blica no se limitan a las duras declaraciones de JesĆŗs, sino que estĆ”n presentes en toda la Biblia.

Una de las razones por la que nos esforzamos por entender de manera correcta las duras declaraciones de la Biblia es porque creemos, como Pedro, que ellas contienen las palabras de vida eterna. En muchos sentidos, luchar con estas duras declaraciones es la quintaesencia de la ocupación evangélica. Dado que creemos que la Biblia es la inerrante Palabra de Dios, examinamos detenidamente cómo es interpretada cada «iota y tilde». La vocación mÔs bÔsica de cada cristiano es ser un buen exégeta de la Palabra de Dios. La razón por la cual nos preocupa tanto la tarea de la hermenéutica es porque creemos que la interpretación correcta de la Sagrada Escritura es esencial para la fe y la prÔctica. Nuestro compromiso con la inspiración y la autoridad de la Biblia requiere el estudio, la explicación, la defensa y la aplicación cuidadosa de la revelación bíblica.

El vĆ­nculo entre la autoridad bĆ­blica y la interpretación es un sello distintivo del pensamiento protestante. Un subproducto de la doctrina de la Reforma de la sola Scriptura, con su insistencia en una lectura literal de la Biblia, fue el desarrollo de recursos tales como concordancias y guĆ­as de estudio, para ayudar a los lectores a ser mĆ”s diestros en la exposición de las Escrituras. BasĆ”ndonos en las ideas de los reformadores, aquĆ­ hay cuatro herramientas Ćŗtiles de hermenĆ©utica para ayudarte a Ā«manejar con precisiónĀ» las duras declaraciones de la Biblia (2 Tim 2:15).

Primero, conoce el contexto. La regla mĆ”s fundamental en la interpretación bĆ­blica es la analogĆ­a de la Escritura. Deja que la Escritura interprete la Escritura. Cada texto bĆ­blico estĆ” situado en un contexto bĆ­blico. Toma el tiempo para definir palabras difĆ­ciles, localizar lugares desconocidos y resumir el punto principal del pasaje. PregĆŗntate cómo el versĆ­culo en cuestión contribuye a la lógica del capĆ­tulo y a la trama del libro. Compara pasajes poco claros con porciones mĆ”s claras de la Biblia que se refieren a la misma enseƱanza o evento. Volviendo a Juan 6, los comentarios de JesĆŗs sobre el pan de vida no solo deben leerse en el contexto de la alimentación de los cinco mil, sino tambiĆ©n en referencia a la provisión de Dios de manĆ” para Israel en Ɖxodo 16 y NĆŗmeros 11.

Segundo, revisa tu teología. Los reformadores también enfatizaron la analogía de la fe. Ninguna interpretación debe contradecir la teología general de la Escritura. Aunque tu anÔlisis gramatical-histórico pueda ser completo, si esta interpretación compromete las verdades de la fe cristiana, puedes estar seguro de que has interpretado el texto incorrectamente. Una sólida confesión de fe y una teología sistemÔtica confiable son recursos invaluables para delinear los límites ortodoxos dentro de los cuales florece la exégesis bíblica.

Tercero, escucha a los santos. Si bien la historia de la iglesia y la erudición bíblica actual no son inherentemente autoritativas y en ocasiones pueden reflejar un consenso doctrinal mínimo, la exégesis no ocurre en un vacío histórico. Los mejores exégetas aprenden de la comunión de los santos. El Cristo que ascendió ha dado maestros y predicadores con el propósito de ayudar a Su pueblo a entender mejor Su Palabra. Los comentarios, las Biblias de estudio y los sermones estÔn entre los mejores amigos de los exégetas. Verifica tus interpretaciones comparÔndolas con los hallazgos de los mejores intérpretes bíblicos tanto en el pasado como en el presente.

Finalmente, confía en el Espíritu. La interpretación bíblica es un ejercicio espiritual. Debemos depender de la obra iluminadora del Espíritu Santo para evitar el error y para interpretar correctamente la Palabra de Dios. Como Jesús dice: «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha» (Jn 6:63). Las palabras de Jesús son difíciles, no porque sean oscuras, sino porque son imposibles de creer sin el Espíritu Santo.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
John W. Tweeddale
John W. Tweeddale

El Dr. Tweeddale es decano acadƩmico y profesor de teologƭa en Reformation Bible College en Sanford, Florida, y anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos.

Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lidiando-con-oraciones-no-respondidas/

Carmen Espaillat: Muy probablemente has leĆ­do pasajes en la Biblia que prometen que Dios escucharĆ” y contestarĆ” la oración. Igualmente Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pero siendo honestas Āæacaso no es cierto que a veces nuestra experiencia parece contradecir esas promesas? Ā”SĆ© honesta! No te ha sucedido que en ocasiones dices, Ā“yo sĆ© lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche ni conteste mis oraciones.Ā”

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios un dĆ­a malo o en situaciones de corta duración. Pero quĆ© pasa cuando tienes un sufrimiento prolongado, y clamas, “¿Hasta cuĆ”ndo, SeƱor? Sigo clamando a ti, SeƱor, Ā”pero todavĆ­a no haces nada!Ā”

Es esa pregunta Ā“hasta cuĆ”ndo, ĀæSeƱor, no me escucharĆ”s?Ā»

Carmen: EstĆ”s escuchando Ā“Aviva Nuestros CorazonesĀ” con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Nancy continuarÔ hoy una serie que iniciamos ayer sobre un profeta, y que nos ayuda a sobrellevar la oración no contestada. Con ustedes Nancy en la serie llamada: Habacuc: Del temor a la fe.

Nancy: Fue en una calurosa tarde de julio del 1967, cuando una joven de 17 aƱos se tiró al agua en un clavado en un lago poco profundo, y su vida cambió para siempre cuando se fracturó el cuello; un accidente que la dejó paralĆ­tica del cuello hacia abajo por el resto de su vida.

Ustedes conocen la historia de Joni Eareckson Tada, sobre cómo sufrió esa fractura de su espina dorsal, algo que la dejó paralítica e incapacitada de sus brazos y sus piernas.

Joni ha hablado y escrito acerca de algunos de los sentimientos y pensamientos que tuvo unos días después del accidente. En una ocasión ella dijo:

Ā“Yo tenĆ­a tantas preguntas. CreĆ­a en Dios, pero estaba enojada con Ɖl. Si Dios era todo amor y todopoderoso, entonces Ā—lo que me sucedió a mĆ­Ā— Āæcómo podĆ­a ser esto una demostración de su amor y de su poder? Seguramente Ɖl pudo haberlo evitado. ĀæCómo puede una parĆ”lisis permanente ser parte de su amoroso plan para mĆ­?Ā”

Lo que Joni Eareckson Tada dijo en esos oscuros momentos de desesperación de su vida es muy similar a lo que el profeta Habacuc sintió al iniciar el primer capítulo de su profecía en Habacuc capítulo 1.

Ɖl estĆ” clamado a Dios y en esencia lo que Ć©l estĆ” diciendo es: “¿cómo puedo saber que este Dios merece mi confianza a menos que obtenga una respuesta?

Ɖl tiene preguntas y asƭ lo dice en el capitulo 1, en el versƭculo 2:

ĀæHasta cuĆ”ndo, oh SEƑOR, pedirĆ© ayuda, y no escucharĆ”s, clamarĆ© a ti: Ā”Violencia! y no salvarĆ”s?

Y a propósito, al leer y estudiar todo el libro de Habacuc, busca referencias a la palabra Ā“salvarĀ” o Ā“salvaciónĀ”. EncontrarĆ”s varias. Porque hay un tema recurrente a travĆ©s de este libro y es que Dios siempre estĆ” obrando para la salvación de Su pueblo.

Pero a Habacuc esto no le parece asĆ­ en este momento. Ā“SeƱor, estoy clamando a ti, Ā”violencia! Pero no salvarĆ”s. No pareces ser un Dios que salvaĀ”.

VersĆ­culo 3:

¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? La destrucción y la violencia estÔn delante de mí, hay rencilla y surge discordia. Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia. Pues el impío asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia. (Habacuc 1:3-4)

Lo que Habacuc dice es, Ā“tengo un problema sobre cómo Dios gobierna el universo, o como parece no estar gobernando el universo. Tengo interrogantes.Ā”

Son preguntas intensas. Creo que algunas veces actuamos en nuestros mundo cristiano como si fuera un error, o fuera malo tener preguntas. Como que no deberĆ­amos hacer preguntas, y deberĆ­amos poner nuestras mentes a dormir y sólo decir: Ā“Bueno, esas preguntas no importan.Ā“

Lo que Habacuc estĆ” diciendo es, Ā“tengo preguntas sinceras, y yo quiero consultar al que me las puede contestar. ĀæPor quĆ© me haces ver la iniquidad?, ĀæPor quĆ© me haces mirar la opresión?Ā”

Nos encontramos en el principio del libro donde vemos este diÔlogo entre Dios y Su profeta, una mirada muy íntima a las preguntas que este hombre hace a Dios. Algunas de sus Biblias tendrÔn un título para este pÔrrafo: “la queja de Habacuc.”

La queja de Habacuc. Ɖl comienza derramando su corazón a Dios y lo notamos con las primeras dos palabras del versĆ­culo 2: Ā“Oh SeƱorĀ”. Oh SeƱor.”… Veremos esta pequeƱa frase seis veces en el libro de Habacuc.

Este es el clamor de un hombre desesperado. Se dice que sus oraciones son las oraciones mĆ”s fervorosas. Ā“Oh SeƱor.Ā“ Ahora bien, notemos que Habacuc no clama a JudĆ”, quien inicialmente es el pueblo por el que Ć©l estĆ” preocupado. Ellos son las personas sobre la que Ć©l habla en los primeros versĆ­culos; son las personas que han pervertido los caminos de Dios.

Ellos no estƔn viviendo como creyentes.

Habacuc tampoco clama a los babilonios o a los caldeos, a quienes Dios va a usar para traer juicio a JudĆ”. ĀæA quiĆ©n clama Habacuc? Ɖl clama a Dios: Ā“Oh SeƱor.Ā”

La carga que se produce en su corazón al ver a su alrededor se vuelve una intercesión Ā—se torna en una oración. Es lo que dice Oswald Chambers en “» En pos de lo SupremoĀ” Ā» [My Utmost for His Highest.]

No lo estoy citando exactamente, pero él dice que cuando Dios hace que te apercibas de una situación y pone la carga en tu corazón o en tu mente, Su meta es que la conviertas en intercesión.

Ā“Oh SeƱor, yo veo esto. Estoy preocupada por esto. No entiendo esto. Oh SeƱor.Ā” Habacuc sabe que Dios tiene el control. Ɖl sabe que el SeƱor es el Ćŗnico que en realidad puede hacer algo con sus preocupaciones.

Entonces Ć©l dice, “»Oh SeƱorĀ».Ā” Ɖl dirige su oración al que puede hacer algo por su situación. Y al ir directamente al SeƱor, Ć©l obtendrĆ” Su perspectiva sobre lo que estĆ” ocurriendo a su alrededor.

Ā“SeƱor, Āæcómo ves esto?Ā” Ā”PregĆŗntale a Dios! Medita sobre lo que estĆ” pasando en tu vida y pregĆŗntale al SeƱor, Ā“SeƱor ĀæQuĆ© es lo que estĆ” sucediendo? ĀæQuĆ© me estĆ”s tratando de decir?ĀæQuĆ© estĆ”s tratando de hacer?

Ɖl recibe el mensaje para ese dĆ­a. Ɖl obtiene la dirección para su ministerio. Ɖl consigue Su consejo; obtiene su ayuda yendo directamente al SeƱor. Ā“Oh SeƱor, oh SeƱor. Ā“

Pienso en las personas que escriben a Aviva Nuestros Corazones con algunas preguntas y problemas realmente difĆ­ciles; ellas se desahogan acerca de esto o aquello que les estĆ” sucediendo. Lo leo, y solo pienso, “»Oh SeƱor, ĀæquĆ© hacer? ĀæQuĆ© decir?Ā» Ā“ y algunas veces lo mejor que podemos decir a estas mujeres es, ””PregĆŗntale al que sabe! Nosotros no podemos resolverlo, pero Dios tiene una respuesta. Dios conoce los misterios. Ɖl sabe cómo resolverlo. Ā”Ve a Ɖl, acude a Ɖl!Ā“

Dile, Ā“oh SeƱor.Ā” Y viene a mi mente ese himno que dice: «”Vives dĆ©bil y cargado

De cuidados y temor? A JesĆŗs, refugio eterno, Dile todo en oración. “”CuĆ”nto nos preocupamos y nos estresamos y luchamos y nos llenamos de ansiedad y y nos agitamos al contarle a otros nuestras cosas hasta que nos hacemos un manojo de nervios, cuando todo lo que necesitamos es decir Ā“oh SeƱor!Ā»

Ā“Oh SeƱor. ĀæQuĆ© hacer? ĀæCómo debo ver esto! ĀæCómo responder?Ā“ ĀæQuieres un entendimiento de tus circunstancias? Pudieras estar en una situación imposible ahora mismo en el Ć”mbito de tu vida.

¿Quieres entenderlo? ¿Quieres saber cómo responder a las circunstancias de la vida? ¿Quieres saber cómo entrenar a tus hijos cuando se encuentran en esa etapa imposible y nada parece funcionar?

Clama: Ā“Oh SeƱor. ĀæQuĆ© hago? ĀæQuĆ© me estĆ”s diciendo?ĀæCuĆ”l es tu propósito?ĀæQuĆ© quieres? Oh SeƱor. Ā“

ĀæQuieres saber cómo ministrar a una amiga en necesidad Ā—a una hermana que te estĆ” llamando y te estĆ” diciendo: Ā“mi matrimonio se estĆ” destruyendoĀ” y tĆŗ no sabes quĆ© decir porque no estĆ”s allĆ­. No puedes escuchar ambos lados de la historia.

Aun si supieras todos los hechos, no sabes quĆ© hacer. ĀæQuieres saber cómo ministrar Ć”nimo y gracia? No solo le des una cantaleta con tus opiniones personales. No le digas simplemente: Ā“bueno, yo creo…Ā”

AyĆŗdense una a la otra a llegar al trono de la gracia, al trono de Dios donde se puede encontrar misericordia y gracia para encontrar ayuda en el momento de necesidad diciendo, Ā“Oh SeƱor.Ā” La ministración efectiva de otros proviene de la comunión con Dios.

Ora por esa situación, y di: Ā“Oh SeƱor, ĀæquĆ© debo hacer? ĀæCuĆ”l es Tu perspectiva? Ā”BĆŗscalo a Ɖl. EscĆŗchalo a Ɖl. Dile, Ā“Oh SeƱor!Ā”

Necesitamos recordarnos a nosotras mismas que en última instancia, la paz y la perspectiva y las respuestas que necesitamos sobre los misterios de la vida no se encontrarÔn yendo a un consejero o a un terapeuta o leyendo un libro o desahogÔndonos con una amiga o un amigo confiable.

En Ćŗltima instancia, la perspectiva, la paz, las respuestas que necesitamos las vamos a encontrar al ir al maravilloso consejero, en clamor diciendo, “”Oh SeƱor! Ā”Oh SeƱor!Ā”

Ɖl dice,

Habacuc dice, ĀæHasta cuĆ”ndo, oh SEƑOR, pedirĆ© ayuda, y no escucharĆ”s, clamarĆ© a ti: Ā”Violencia! y no salvarĆ”s? ĀæPor quĆ© me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? (Habacuc 1:2-3)

En esos dos versículos, Habacuc le hace a Dios dos preguntas fundamentales, y estas dos preguntas han sido hechas innumerables veces a través toda la historia de la raza humana. ¿CuÔles son estas dos preguntas?

La primera es : ĀæHasta cuĆ”ndo? Y ĀæCuĆ”l es la segunda? ĀæPor quĆ©? Hasta cuĆ”ndo y por quĆ©. Habacuc hace estas preguntas repetidamente. Al final del capĆ­tulo 1, Ć©l dice: “¿SeguirĆ” esto para siempre?Ā“ ĀæHasta cuĆ”ndo?

ĀæPor quĆ©? Ɖl pregunta otra vez en el versĆ­culo 13 del capĆ­tulo 1”¿por quĆ©?Ā” Āæpor quĆ© Dios no escucha? ĀæPor quĆ© Dios no socorre? Entonces Habacuc se encuentra a sĆ­ mismo enfrentando el desafĆ­o de la oración no contestada y la aparente indiferencia de Dios.

A Dios no parece importarle. No parece estar poniendo atención. Piensa en Joni Eareckson y como justo después de su accidente, en esos primeros días, ella clamaba a Dios, ¿Por qué? ¿Por qué a mi?

Y ella confesó cómo luchaba con el silencio de Dios. Dios no escribió ninguna respuesta en el cielo. Dios no envió ningĆŗn mensaje grabado, Ā“bueno esto es lo que tengo en mente. He aquĆ­ lo que voy a hacer.Ā” Los cielos parecĆ­an estar hechos de cobre; parecĆ­a imposible que Dios escuchara su clamor.

A veces tú oras por tu pareja o por tu niño o por tu empleo o tu iglesia o tu salud, y sientes como si tus oraciones no fueran a ninguna parte.

Ā“SeƱor, Āæhasta cuĆ”ndo? Āæhasta cuĆ”ndo tengo que seguir orando y TĆŗ sin contestar? ĀæHasta cuĆ”ndo voy a clamar a Ti y no me das respuesta?Ā”

ĀæAcaso no tenemos todas esas promesas en la Biblia donde Dios nos dice “»ora por eso y te contestarĆ©. Clama a mĆ­ y te responderé» ?Ā”

Pero si somos honestas ¿no es cierto, que a veces nuestras experiencias parecen contradecir esas promesas? ”Seamos honestas! No te ha sucedido que en ocasiones dices, “yo sé lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche o conteste mis oraciones.”

Luego estÔn las ocasiones en las que pedimos cosas que parecen estar alineadas con la voluntad de Dios, pero nada sucede —hasta donde podemos ver. O quizÔs sucede lo opuesto. EstÔs orando por algo, y luego parece que Dios hace exactamente lo opuesto.

Recuerdo hace unos años atrÔs cuando estuve orando por algo junto con un número de personas por mucho, mucho tiempo. Y luego la puerta se cerró totalmente, daba la impresión de que Dios hubiera causado un resultado el 100% contrario a lo que habíamos estado pidiéndole durante todos esos meses.

Les puedo decir que durante meses después, difícilmente podía leer mi Biblia porque cada vez que llegaba a esas promesas donde dice que Dios escucha y responde la oración, me sentía burlada.

Ahora, dentro de mi cabeza y de acuerdo a mi teologĆ­a, sabia que no podĆ­a decir: Ā“Dios no escucha, ni responde la oración,Ā” pero asĆ­ era que me sentĆ­a. Me sentĆ­a como “¿por quĆ© puso Dios estas promesas en la Biblia? Parecen no tener veracidad alguna.Ā”

Entonces, la siguiente pregunta es: “¿De quĆ© sirve la oración?Ā” ĀæPor quĆ© orar? ĀæPor quĆ© seguir orando? ĀæEn verdad harĆ” algo la oración?ĀæValdrĆ” la pena continuar batallando en oración por la salvación de mi marido? O ĀæPor el arrepentimiento de mi hijo o de mi hija? ĀæPor un cambio en esta situación, por un avivamiento en mi iglesia?

Parece como si no pasarĆ” nada. Habacuc le dice a Dios: “»Estoy angustiado por la violencia y la corrupción que veo a mi alrededor, y Dios, te lo digo; clamo por ayuda, pero no hay muestras de que me escuches, y si me escuchas, no estas haciendo nada al respectoĀ».Ā”

Ɖl dice “¿no salvarĆ”s?,Ā” podemos escuchar el dolor en la voz de Habacuc, el corazón dolido. Su plegaria, Ā“Dios, Āæpor quĆ© no haces algo?Ā”

Algunas veces parece que Dios no estĆ” haciendo nada por el sufrimiento, la injusticia, y el abuso a nuestro alrededor. ĀæSerĆ” Dios olvidadizo? ĀæSabrĆ” Ɖl lo que sucede alrededor? Y decimos, Ā“por supuesto que sabe. Ɖl es omnisciente. Ɖl lo sabe todo.Ā”

Bueno, pues si Ɖl lo conoce todo, entonces ĀæserĆ” que no le importa? Bueno, si, por supuesto. Ɖl ama y se preocupa por nosotros. Bueno, pues si le importa, ĀæserĆ” que es impotente para hacer algo sobre esta situación? Bueno, no, Ɖl es todopoderoso. Bueno, pues si Ɖl es todopoderoso, ĀæPor quĆ© no interviene?

Y de esta forma nos envolvemos en un círculo de preguntas sin respuesta, y cualquiera de esas posibilidades —la que “Dios no escucha” o que “a Dios no le importa” o “Dios es impotente” o la de que Dios simplemente ha decidido no intervenir— cualquiera de esas posibilidades hace que Dios quede mal parado.

Se estremece tu mundo. ¿Por qué Dios no salva ese hijo?¿Por qué Dios no cambia la situación?

No hace mucho tiempo tuve una conversación con una pareja que estuvo en el ministerio pastoral. Ɖl habĆ­a sido pastor por muchos aƱos y luego Ć©l tuvo una cirugĆ­a de corazón, habĆ­a sufrido casi un infarto y tuvo que ser intervenido quirĆŗrgicamente.

Como resultado, tuvo que dejar el ministerio, ya que fƭsicamente no pudo continuar con las presiones que este le exigƭa. Ellos eran una pareja joven, y a raƭz de esto vieron como Ʃl no pudo encontrar empleo. Tampoco ella pudo encontrar un empleo.

Estaban relatÔndome su historia, mientras cenÔbamos juntos esa noche, y sus ojos se llenaron de lÔgrimas mientras ella me describía la depresión en la que él había caído, después de años de servir al Señor.

La recuerdo diciéndome, “nos sentimos tan abandonados por Dios. Oramos; clamamos; miramos alrededor; y no podemos encontrar respuestas. Nos sentimos abandonados por Dios.”

ĀæNo es asĆ­ como ocurre algunas veces? Clamamos. Y aparentemente no hay respuesta, entonces asumimos que Dios no ha escuchado o que no estĆ” salvando, y terminamos desilusionadas con Dios.

Sentimos que nos ha abandonado, y en ocasiones, desafortunadamente, el próximo paso es que comencemos a acusar a Dios. Levantamos el dedo hacia Ɖl y lo acusamos falsamente.

Es aquĆ­ donde entramos en peligro acusando a Dios falsamente, en el peligro de acusar a Dios, de algo que hizo mal, solo porque no ha llenado nuestras expectativas y nuestras demandas.

“Dios, no me escuchas,” dice Habacuc. “no salvarÔs. Ignoras la maldad”. Esto me recuerda la historia de Marta y María en Juan capítulo 11 cuando ellos llamaron a Jesús porque su hermano LÔzaro estaba enfermo.

Ellas sabĆ­an que JesĆŗs podĆ­a sanarlo, Ɖl podĆ­a hacer algo al respecto, pero JesĆŗs, por razones insondables, decidió quedarse donde estaba unos cuatro dĆ­as mĆ”s. Para el tiempo cuando Ɖl llegó a Betania, LĆ”zaro habĆ­a muerto. Primero Martha y luego MarĆ­a le dicen a JesĆŗs Ā“SeƱor, si hubieras estado aquĆ­ esto no hubiera pasado. Nuestro hermano aĆŗn vivirĆ­a.Ā” Lo que quisieron decir fue, “¿Por quĆ©? ĀæPor quĆ© no hiciste algo? ĀæPor quĆ© no te importó?

Otra vez el sentimiento de quizÔs acusar a Dios por el mal. En contraste, pienso en el capítulo 1 de Job. ¿Recuerdan cuando Job enfrentó crisis tras crisis en su vida, una después de la otra?

La Escritura dice que en medio de todo esto, Job no pecó ni acusó a Dios por el mal. Ahora, eso cambió mĆ”s adelante en el libro del Job, pero al principio Ć©l nunca acusó a Dios por el mal. Ɖl supuso que Dios sabĆ­a lo que Ć©l desconocĆ­a.

Bueno, muchas veces no vemos esto. Solo tenemos nuestra perspectiva de las cosas. Decimos, Ā“SeƱor, ĀæserĆ” que no te importa? Si hubieras estado aquĆ­Ā… por quĆ© no hiciste algo?Ā»

De manera que tenemos este desafĆ­o con los sufrimientos y con el dolor y con los problemas a largo plazo; con esos que perduran.

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios en el dĆ­a malo o en situaciones de corto plazo. Pero cuando tienes un sufrimiento prologado, la cosa se pone difĆ­cil.

Cuando tienes a ese padre envejeciente cuya vida pende de un hilo o atraviesa tanto dolor. El padre o la madre que estĆ” a punto de morir de cĆ”ncer y que estĆ” dĆ©bil y que tĆŗ dices, Ā“SeƱor, por quĆ© no te lo llevas? ĀæPor quĆ© permites que sufra asĆ­?Ā”

Es a largo plazo.. en el sufrimiento que se prolonga. Se trata de ese hijo o esa hija que se ha alejado de Dios por aƱos y ha creado un desastre y dolor en tu familia. Y tĆŗ clamas, “¿Hasta cuĆ”ndo, SeƱor? Sigo clamando a Ti, SeƱor, pero aĆŗn asĆ­, no haces nada.Ā” Es esa la pregunta “¿Hasta cuĆ”ndo?Ā”.

“No escucharÔs”. Habacuc acusa a Dios de no escucharlo. En última instancia, al ir por este libro, veremos que Habacuc se da cuenta que él no había estado escuchando a Dios.

Dios lo habĆ­a estado escuchando, pero Ć©l necesitaba aprender a escuchar a Dios; de eso se trata la oración. Se trata de aprender a escuchar a Dios. SĆ­, expresĆ”ndole nuestras preguntas sinceras y luego escuchando lo que Ɖl tiene que decirnos. Cuando le escuchamos, Ɖl nos da Su perspectiva.

Entonces Habacuc clama persistentemente, Ć©l clama a Dios de manera prolongada. Y aparentemente no hay respuesta. A fin de cuentas, Dios va a responder, pero Ɖl dice, Ā“No voy a responder necesariamente de inmediato, y no responderĆ© de la manera que tĆŗ esperas, necesariamente,.

Mientras leemos todo el libro de Habacuc, vemos que Dios no contesta todas las preguntas de Habacuc.

(Y a propósito espero que tú estés haciendo lo mismo con nosotras en estas semanas. Te quiero animar no solo a que leas una vez, sino que lo leas una y otra vez para que aprendas a tratar con lo que Habacuc trató).

No significa que Dios no conozca las respuestas, pero no se las da todas a Habacuc, y las respuestas que Dios si le da levantan aun mƔs interrogantes como veremos al adentrarnos mƔs en el capƭtulo 1.

Quiero decirte que Dios no va a contestar todas tus preguntas. Si conocieras todas las respuestas, serĆ­as Dios y no necesitarĆ­as de Ɖl. Dios no responderĆ” todas tus preguntas, pero te dirĆ© lo que si harĆ”.

Mientras le haces preguntas a Dios y mientras luego lo escuchas, Ɖl se revelarĆ” a ti. Dios le dio a Habacuc una perspectiva mĆ”s amplia y eterna que lo ayudó a continuar y lo capacitó para hacerlo, aun sin conocer todas las respuestas.

Dios te quiere dar una perspectiva que te capacitarĆ” para enfrentar tu situación; para enfrentar tus circunstancias, aun sin conocer todos los Ā“porquĆ©sĀ”. Habacuc en Ćŗltima instancia, llega a un punto de poder adorar sin entender todo lo que sucede.

Eso requiere fe el tipo de fe que puede adorar cuando no sabes las respuestas es la que agrada a Dios. Joni Eareckson dijo en esos primeros dĆ­as: Ā“A menos que encontrara respuesta, no podĆ­a entender cómo Dios podĆ­a ser digno de confianza.Ā”

Y a eso se reduce todo, Es a esa pregunta: “¿Es Dios digno de mi confianza?”¿Se puede confiar en Dios? Quiero decirte que la respuesta es un rotundo, SI!

Ɖl puede ser confiado. Ɖl es digno de tu confianza. Y mientras le haces tus preguntas honestas Ā—sin acusarlo, sino colocĆ”ndote en una posición donde Dios pueda revelarse a ti y pueda darte Su perspectiva sobre las circunstanciasĀ— encontrarĆ”s que si se puede confiar en Dios. Y entonces tu preocupación se tornarĆ” en adoración. Ya no habrĆ” mas Ā“por qué”, sino Ā“Dios, yo te adoro a Ti.Ā”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss pone nuestra mirada donde necesita estar Ā–aun si hay problemas sin resolver en la vida, problemas que no se irĆ”n, u oraciones sin respuesta. Nancy regresarĆ” en un momento.

Muchas mujeres estĆ”n descubriendo palabras de vida a travĆ©s de series como estas de Habacuc que escuchamos hoy. ĀæEs correcto preguntarle a Dios Ā“por quĆ©? Escucha lo que Nancy tiene que decir acerca de esta pregunta mientras nos enseƱa sobre el libro de Habacuc en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora estĆ” ella de vuelta para orar.

Nancy: SeƱor, gracias que no respondes a todas nuestras oraciones inmediatamente o en el tiempo que nosotras escogemos y de la forma que elegimos. Como lo dijo un escritor, Ā“si lo hicieras, serĆ­amos unos cristianos empobrecidosĀ”.

No te conoceríamos. No tendríamos el tipo de fe que nos vemos obligadas a desarrollar cuando no podemos ver las respuestas. Cuando no podemos ver todas las respuestas. Por eso Señor, en nuestro cuestionar, recuérdanos siempre que Tú eres digno de nuestra confianza.

Te dejamos las respuestas a Ti. Ponemos nuestros problemas, nuestras preguntas, esos misterios sin resolver, a tus pies. Y queremos ver a travƩs de nuestro estudio de este libro que podemos confiar en Ti.

Que nuestras quejas, nuestras preocupaciones, nuestro estrés, nuestra agitación, puedan convertirse en adoración al verte como en realidad eres. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Música: Intercede Por Mi, Omar Salas, No me DejarÔs, ℗ 2011 Omar Salas

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Iglesia invencible

Jueves 9 Octubre

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1 Juan 5:4-5


Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sĆ­ mismo por ella, a fin de… que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5:25, 27

La Iglesia invencible


Cierto día, en una ciudad china, las autoridades mandaron quemar todas las Biblias y los libros cristianos. Pero las Biblias son libros gruesos y arden lentamente. Por ello, uno de los espectadores logró arrancar una pÔgina a una Biblia que estaba consumiéndose.

Fue asĆ­ como, durante aƱos, la iglesia clandestina de esta ciudad solo dispuso de esta Ćŗnica pĆ”gina de las Sagradas Escrituras. Era la pĆ”gina en la que el apóstol Pedro, despuĆ©s de haber declarado que JesĆŗs es el Hijo del Dios viviente, recibió la hermosa respuesta: ā€œSobre esta roca edificarĆ© mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerĆ”n contra ellaā€ (Mateo 16:18). Pudieron vivir la realidad de esta promesa a pesar de la furia de un gobierno totalitario.

Desde el comienzo, la Iglesia, es decir, el conjunto de los que creen en Jesucristo, ha tenido muchos enemigos que quieren destruirla, desde los emperadores romanos hasta los regĆ­menes anticristianos de nuestra Ć©poca. Pero los imperios pasan y la Iglesia permanece. A veces tiene que esconderse, agachar la cabeza bajo el peso de las persecuciones. En los paĆ­ses prósperos, donde reinan la inmoralidad y la arrogancia, muchos se burlan de ella, e incluso blasfeman. Pero la Iglesia sabe que estĆ” del lado del Vencedor, de JesĆŗs glorificado en el cielo. Por ello espera paciente el regreso de su SeƱor. ā€œPor cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambiĆ©n te guardarĆ© de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero… RetĆ©n lo que tienes, para que ninguno tome tu coronaā€ (Apocalipsis 3:10-11).

Deuteronomio 4:1-24 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch