Corrige A Tu Hijo

Alimentemos El Alma

Corrige A Tu Hijo 

Juan Manuel Vaz

La falta de corrección y disciplina en los hijos, una mala paternidad, ha creado una generación perezosa, sin principios y sin futuro prácticamente. ¿Cómo dice la Biblia que se debe corregir a un hijo?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 49 – Consejos para los cristianos que trabajan los domingos

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org
Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
YouTube: https://www.youtube.com/user/sdejesuc…
SoundCloud: https://soundcloud.com/sdejesucristo

Introducción y repaso

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 14/26

Introducción y repaso

Permíteme darte nuevamente la bienvenida al Seminario Básico «Teología Sistemática»; esta es la parte 2 de las clases esenciales sobre teología sistemática. En la clase de hoy, daremos un repaso a las13 primeras semanas de la primera mitad del seminario. ¿Sabes lo que eso significa? Estás a punto de disfrutar de un banquete; estamos a punto de examinar un montón de información en un tiempo muy breve. Entonces, eso también puede significar que no tenemos mucho tiempo para adentrarnos en demasiadas preguntas complejas, sin embargo, estoy seguro de que el contenido de la clase abordará muchas de ellas.

Si me sigues en tu folleto, verás un esquema muy simple para nuestra clase esta mañana; básicamente cubrirá todo el contenido de Teología Sistemática – Parte 1, y la primera pregunta que queremos hacer desde la introducción es: «¿Qué es la teología sistemática?».

La teología sistemática responde a la pregunta: ¿Qué nos enseña la Biblia hoy acerca de un tema dado? Por ejemplo, ¿qué dice toda la Biblia acerca de los atributos de Dios? O incluso más específicamente, ¿qué enseña toda la Biblia acerca de la omnisciencia de Dios? La teología sistemática busca tomar un paisaje completo y ofrecer una perspectiva panorámica. Esa es una gran manera de describir lo que hace la teología sistemática: nos provee un punto de vista comprensivo y escritural.

Si has estado conduciendo en las montañas, es probable que hayas llegado a una vista panorámica. Detienes tu automóvil, sales y miras, y ves una hermosa y amplia vista de un paisaje de montaña en la distancia. De la misma manera, la teología sistemática te ofrece una vista panorámica de toda la Biblia. Tratamos de entender lo que dice la Escritura acerca de un tema completo de una manera integral.

La Teología sistemática también nos proporciona una guía interpretativa o un marco para comprender la Biblia. Así, buscamos entender la Palabra de Dios de una manera que, en primer lugar, sea fiel a las enseñanzas de la Escritura. Entonces, si tenemos un tema como la inmutabilidad de Dios, y la Biblia dice claramente que Dios no cambia, ¿cómo podemos entender los pasajes que parecen implicar que Dios ha cambiado de alguna manera? La teología sistemática nos proporciona un marco para la interpretación de aquellos pasajes individuales que pueden ser menos claros a la luz de los pasajes que son más claros. Eso no quiere decir que la teología sistemática se convierte en una camisa de fuerza de alguna manera, de modo tal que necesitemos forzar a la Escritura a adoptar nuestras nociones preconcebidas de lo que creemos que debería decir; no, tenemos que sentarnos bajo la Palabra y ser informados por ella siempre. Pero también es cierto que podemos sintetizar estas verdades en un marco consistente porque Dios es verdad; él es lógico en sí mismo. Él no se contradice. Entonces, debemos entender que la Biblia no se va a contradecir.

Otra razón por la que necesitamos estudiar teología sistemática es debido al pluralismo religioso. Entonces, he aquí una pregunta para ti: ¿Cuáles son algunos de los otros sistemas de creencias que existen actualmente? (Ejemplo: el universalismo: todos serán salvos). ¿Por qué es importante que estudiemos teología sistemática? Porque la teología sistemática nos enseña lo que es verdad acerca de Dios. Por ejemplo, sabemos que el politeísmo no es verdadero porque cuando abrimos nuestra Biblia, sabemos que el Señor nuestro Dios es uno; hay un  solo Dios. Entonces, ves cómo es útil estudiar teología sistemática hoy en día, para que sepamos cómo cristianos defender la fe de una manera amable, cordial y veraz. La última razón por la que estudiamos teología sistemática es Cabeza, Corazón, Manos, Hábitat (suena como cuatro razones, pero las convertiré en una).

Se supone que nuestras cabezas deben estar llenas de teología. Considera las numerosas instrucciones a lo largo de la Escritura sobre meditar en la Palabra de Dios. Deberíamos meditar en la Palabra de Dios día y noche. Eso es lo que el Salmo 1 dice que el hombre bienaventurado hace: medita en la ley de Dios día y noche. Se deleita en ella, y ese deleite de la Palabra entra en el segundo aspecto de por qué deberíamos estudiar teología sistemática, debería pasar de nuestra cabeza a nuestros corazones y hacer que nos deleitemos en el Señor. Lo que sabemos acerca de Dios debe despertar la devoción de nuestro corazón.

Cómo vivimos todos, lo que tú y yo escogemos hacer a diario, tiene más que ver con lo que amamos que con lo que sabemos. ¿Cuántos  de nosotros hacemos cosas que sabemos que no deberían hacer? Yo lo hago, y hago las cosas que mi corazón más ama. Lo que hacemos tiene más que ver con lo que amamos que con lo que entendemos. Y esas cosas que amamos realmente afectarán lo que nuestros corazones harán.

¿Lo ves? Cabeza ->  Corazón -> Manos. La teología sistemática debería afectar la forma en que vivimos y nuestro hábitat, lo que nos rodea. Así, cuando entiendes lo que significa amar a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas, eso implica que tus manos están trabajando con tu hábitat para ayudar a tu prójimo de alguna manera. Por tanto, es importante que comprendamos la teología sistemática.

Luego, después de la primera semana del seminario, cuando hablamos acerca de lo que es la teología sistemática, pasamos al punto 2 en tu folleto.

  1. La doctrina de la Palabra

La Escritura es clara: no solo hay un solo Dios; él ha hablado. No solo ha hablado para que la creación llegase a ser, de manera que en Génesis 1 vemos que él habla y todas las cosas  llegan a existir, también nos ha hablado palabras específicas para que podamos entender sus poderosas obras. Uno de mis salmos favoritos es el Salmo 145: «¡Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable!».

La Escritura contiene palabras específicas, que describen las poderosas obras de Dios a través del tiempo y el espacio. La Escritura nos enseña la historia y el plan de redención que se desarrolla. Y las palabras específicas de Dios deben ser entendidas por nosotros, lo que significa que la Escritura es la autorevelación de Dios a través de autores humanos.

Pensamos en textos como 2 Pedro 1:21: «Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». La Escritura llega a nosotros haciendo afirmaciones, y lo que afirma acerca de sí misma es que no es nada menos que la Palabra de Dios escrita por autores humanos. Entonces, cuando tocamos este aspecto de la doctrina de la Palabra, la inerrancia, que abordaremos brevemente en un momento, si estás lo suficientemente interesado, el mejor tratado sobre lo que la Biblia tiene que decir acerca de la Palabra de Dios y su perfección como la Palabra de Dios es el tratado de B.B. Warfield acerca de la inerrancia de las Escrituras.

La Escritura también involucra la progresión histórica; nos llega como la historia de Dios, y la historia de la redención no sucede de una vez. Así, en Génesis 3, tienes la promesa de que vendrá la simiente que aplastará la cabeza de la serpiente. ¿Pero viene y hace eso en Génesis 3? ¡No! Miles de años transcurren antes de que lo haga; La Escritura es la historia de Dios en desarrollo de lo que ocurre a lo largo de la redención; gira y gira a través de historias separadas, pero relacionadas que acontecen a través de diferentes períodos de tiempo.

También hablamos en nuestro último curso de los atributos de la Escritura. Estos serían: inspiración divina, inerrancia y suficiencia. Observamos que la Escritura que contiene la historia de la redención está marcada por atributos específicos; el primero es que la Escritura es inspirada. ¿Puedes citar un texto en la Escritura que hable claramente de la inspiración de la Palabra de Dios? 2 Timoteo 3:16-17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».

La Escritura es el producto del aliento creativo de Dios. El término que los teólogos usan para referirse a la inspiración de las Escrituras es «plenario verbal». Esto es lo que eso significa:

Verbal: Todas las palabras en sus formas y materia (su sintaxis, su estructura y sus tiempos) están inspiradas.

Plenario: Esto hace referencia a toda la Escritura, por lo que cada palabra, cada sintaxis, cada estructura en los manuscritos originales dada por Dios fue inspirada por Dios. En su totalidad. Piensa en lo que dice Jesús, ni siquiera el punto más mínimo pasará. A lo que él se refiere es a la yod en la Escritura; la letra hebrea más pequeña. Toda la Biblia es inspirada por Dios.

No solo la Escritura es inspirada, también es inerrante. Lo que la inerrancia significa básicamente es que toda la Biblia es enteramente veraz en lo que dice de acuerdo con los géneros y normas de las convenciones gramaticales en las que operaron los autores. Así, cuando un autor claramente intentaba comunicar un número redondo de personas que murieron en una batalla (por ejemplo, 7000), si encontramos los registros y 7003 murieron, no decimos: «¡El autor estaba equivocado!». Como miembro del personal, vivo a unos 500 metros de aquí. Te digo la verdad, pero si los medimos, pueden ser 501. No es que trate de desviarte. La Biblia sigue las convenciones comunes del lenguaje y lo hace de acuerdo con los estándares de sus autores.

Entonces, eso resume nuestra revisión de la doctrina de la Palabra.

  1. Existencia y atributos de Dios

Cuando hablamos de los atributos de Dios, estamos hablando de cómo es Dios. De las muchas virtudes de Dios, algunas se reflejan en el Hijo de Dios que tiene el Espíritu de Dios en él, considera: amor, gracia y misericordia. Esos son los atributos de Dios reflejados en nosotros, nosotros que tenemos su Espíritu.

Pero hay algunos atributos que solo son verdaderos de Dios. Entonces, Dios es independiente o autónomo. Juan 5:26 dice: «Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo». El Padre tiene vida en sí mismo; él es independiente de toda otra vida. Pero no solo es independiente, sino que también es inmutable, lo que significa que Dios no cambia. Esto se enseña claramente en las Escrituras. Malaquías 3:6: «Yo Jehová no cambio». No hay nada más claro que eso, ¿verdad? Luego vemos esto en Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».

Dios no solo es independiente e inmutable, también es infinito. Él existe fuera del tiempo y el espacio. Infinito significa sin límites, y porque Dios es infinito, también es trascendente. Él está muy por encima de toda la creación. Dios no es como nosotros; él es muy diferente a nosotros de esta manera.

También vimos la unidad de Dios. La Biblia enseña que hay un solo Dios. Esto es lo que hace que el cristianismo (en oposición al politeísmo) sea monoteísta. La Biblia enseña claramente que hay un solo Dios. Deuteronomio 6:4: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». El Señor es uno. Hay un solo Dios. Sin embargo, en su gran majestad, misterio e incomprensibilidad, también sabemos que en el único ser que es Dios, existen eternamente tres personas coiguales y coeternas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esto hace referencia a la doctrina de la Trinidad.

Entonces, Dios es independiente, inmutable, infinito, trascendente, y en el único Dios, en la Deidad, hay tres personas. Si hay alguna pregunta acerca de la divinidad de Jesús o del Espíritu Santo, vemos la divinidad de Jesús en pasajes como Juan 1:1: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Hebreos 1:1-4 es un pasaje glorioso que habla de la divinidad de Jesucristo. También vemos la divinidad del Espíritu Santo en el libro de Hechos. Cuando Ananías y Safira traen solo una parte de la venta de sus propiedades a Pedro, Pedro les dice: ¿Por qué le han mentido al Espíritu Santo? ¡No le han mentido a los hombres, sino a Dios! O pensamos en versículos como Hebreos 9:14 que habla del Espíritu eterno.

Luego, después de ver la trinidad, también estudiamos los otros atributos de Dios: cosas como la omnisciencia de Dios (él sabe todas las cosas); su veracidad, Dios no miente. Su sabiduría, su santidad. Piensa en Isaías 6: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos». Consideramos su rectitud y justicia. Basta con mirar los salmos para ver con qué frecuencia se habla de su rectitud y justicia. Nuestro Dios está lleno de bondad, amor y misericordia. Él es un Dios trascendente e impresionante que también es personal y se acerca a los humildes y de corazón roto.

Después de ver la existencia y los atributos de Dios, pasamos a la doctrina de la creación.

  1. La doctrina de la creación

Vimos seis declaraciones acerca de la doctrina de la creación:

  1. Dios creó ex nihilo. (Ese es el término en latín, si alguna vez has escuchado a alguien decir que solo significa que él creó de la nada). No hubo ninguna materia preexistente con la que Dios trabajó; él no abrió una barra de plastilina cósmica. Dios creó la plastilina y luego trabajó con ella. No había nada y luego hubo algo.
  2. Él no solo creó de la nada, Dios también creó todas las cosas. Él creó el tiempo y la materia. «En el principio…» fue entonces cuando comenzó el tiempo. Fue ahí cuando Dios lo comenzó. Él creó los cielos y la tierra. El espacio y la materia.
  3. Él también crea por su palabra (ya hemos hablado de esto), pero ves la repetición del poder hablado y creativo de Dios en Génesis 1. Él habla y la creación llega a existir.
  4. La creación fue un acto trino. No fue solo obra del Padre; fue obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Todos estaban activos en la creación. Vemos al Hijo trabajando en la creación en textos como Juan 1:3 («Todas las cosas por medio de él fueron hechas») o Colosenses 1:15-17. También vemos al Espíritu Santo; él está presente en el versículo 2 de la Biblia. Job 33:4 habla acerca del rol del Espíritu en la creación. La creación no solo fue un acto trino, también fue un acto bueno en gran manera.
  5. La creación era muy buena. Mira el versículo 31 de Génesis 1. Dios vio todo lo que había hecho y, he aquí, fue bueno en gran manera.
  6.  El propósito de toda la creación es la gloria de Dios. Es por su gloria. Salmo 19:1: «Los cielos cuentan la gloria de Dios; el firmamento anuncia la obra de sus manos». No hay ningún lugar en la tierra donde su voz no sea escuchada a través de su poder creativo. Todo proclama su majestad y fue creado para su gloria.

Pero también sabemos que el relato de la creación en Génesis es altamente controversial. Bajo la doctrina de la creación, hablamos acerca de las seis perspectivas predominantes de la creación:

  1. Evolución teísta: Probablemente sea la más popular entre algunos cristianos y cualquier otro cristiano que pueda decir que hay un Dios, pero quiere poner todo el peso posible en los hallazgos de la comunidad científica. La evolución teísta significa que Dios comienza el proceso de evolución e implanta las leyes que han seguido el desarrollo de la creación. Los evolucionistas teístas dirían que Dios ha intervenido en puntos específicos porque según la evolución no se puede pasar de la no vida a la vida. Entonces un evolucionista teísta diría, por ejemplo, que Dios intervino para crear a los seres humanos, pero todo lo demás ha sido provocado por la evolución.
  2. Teoría de la brecha: Ésta básicamente dice que Dios creó los cielos y la tierra como dice Génesis 1:1. Pero después de Génesis 1:1, entre los versículos 2 y 3, y así sucesivamente, hay un paso no declarado de miles de millones de años. Y al final de ese transcurrir de miles de millones de años, hay un acontecimiento catastrófico, donde toda la creación es destruida y llevada a la nada. Luego, el versículo 2, donde el Espíritu se pasea sobre la tierra desordenada y vacía, es el resultado de dicho hecho catastrófico. Todo está en mal estado y el Espíritu trabaja para que todo vuelva al orden creativo.
  3. Perspectiva de la edad diurna: Esta perspectiva dice que los días en Génesis 1 son períodos de tiempo muy largos en los que los procesos naturales están en funcionamiento.
  4.  Perspectiva de marco literario: Según esta posición, toda la secuencia en el capítulo 1 sobre la creación y los días allí no es un relato cronológico o histórico, sino más bien un recurso literario que cuenta una historia. Y dentro de esa historia, si abres ese sobre, hay una verdad teológica allí. Pero cuando dices que no es cronológico y que es histórico, comienzas a tener problemas. Por ejemplo, ¿fue Adán real? ¿El pecado realmente sucedió? ¿Es eso parte de la historia? ¿Hay una verdad teológica debajo de eso? Puedes ver cómo esto nos mete en problemas.
  5. Creacionismo de la tierra joven: Toma los días como días literales, y busca retroceder a través de la línea cronológica que la Escritura nos ha provisto a través de la historia. Funciona desde una fecha inicial para la creación que va a estar entre 10 y 20 mil años, dependiendo de con qué joven creacionista de la tierra hables.
  6.  Creacionismo histórico: Dice que el universo, y todo lo que está en él, es creado en Génesis 1:1, y que lo que sigue –los seis días creativos– no se refiere a la creación del universo, sino a la preparación del Edén prometido para el pueblo de Dios, Adán y Eva.

En la primera parte del seminario, también analizamos algunas perspectivas no cristianas de la creación: el panteísmo, el dualismo y el materialismo. El materialismo sería la visión reinante en Europa y América actualmente. También hablamos acerca de la relación de Dios con la creación, de la que ya hablamos: que es trascendente (que él está arriba), y que es inmanente, está y es activo en la creación. También hablamos del hombre y la mujer: cómo llegaron a ser creados, cuál es su esencia y naturaleza, cuál es su función y cuál es su relación con Dios.

  1. La Doctrina de la Providencia

«Providencia» significa literalmente «ver lo que viene antes». Por tanto, la providencia de Dios se refiere al conocimiento previo de Dios y la provisión del mundo. El mundo también se usa para resumir la relación continua de Dios con su creación. Incluye su omnisciencia (que él conoce todas las cosas y, por tanto, conoce lo que viene); su omnipotencia (que es todopoderoso y, por tanto, tiene el poder de llevarlo a cabo).

Tres aspectos de la providencia de Dios a tocar brevemente:

  1. Preservación: Se refiere a la actividad continua de Dios en la cual él mantiene todo lo que ha creado. Hebreos 1 dice que el Hijo es quien sostiene todas las cosas por el poder de su palabra.
  2. Concurrencia: Se refiere a la relación entre la actividad divina y la actividad humana mediante la cual Dios coopera con las cosas creadas en cada acción. Hablaremos de eso de nuevo momentáneamente.
  3. Gobierno: Esto significa que Dios tiene un propósito en todo lo que hace en el mundo, y providencialmente gobierna y dirige todas las cosas para que cumplan sus propósitos.

Solo considera cuánto consuelo y aliento estas tres cosas deberían traerte como cristiano. Algunas personas quieren decir que Dios no puede saber lo que viene para proteger a Dios de la acusación de ser malvado. Si bien la intención puede ser loable, estas personas no ven cómo eso socava la fe cristiana. Dios tiene el control de todo. Ninguna de las circunstancias en tu vida es accidental; no son por casualidad Puedes saber que hay un Dios soberano, bueno y amoroso obrando en todo lo que sucede en tu vida.

En esta discusión, naturalmente llegamos a la relación entre la soberanía y la responsabilidad humana (y podríamos pasar un curso completo hablando acerca de este tema). Hay tres proposiciones que debes entender de la Escritura con respecto a la providencia de Dios:

  1. Dios es absolutamente soberano, pero su soberanía nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida o minimizada.
  2. Los humanos son moralmente responsables. Elegimos, nos rebelamos, obedecemos y somos responsables de nuestras decisiones.
  3.  Dios es perfectamente bueno. Él nunca, nunca se presenta como cómplice del mal. Él no apoya el mal de la misma manera en que apoya el bien.

Luego, en la semana 9, analizamos la antropología bíblica.

  1. La antropología bíblica

Hablamos del problema del pecado. Así como no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no es completamente soberano, no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no existe. De hecho, puedes cerrar la Biblia y aún no ser capaz de decir que el pecado no existe: ¡Está en todas partes!

El pecado es una realidad, y el pecado, como seres humanos, es nuestro mayor problema. Hay resultados del pecado (pobreza e injusticia), que son grandes problemas. Pero el mayor problema es la raíz de esos problemas. Romanos 5 habla de Adán como nuestro representante, y en él, todos hemos heredado la culpa. Somos culpables, Podrías decir: «¡Eso no es justo!», y yo diría: «¡Ni tu salvación en Cristo como tu representante!». Su justicia nos es contada y no somos justos en nosotros mismos. Estamos totalmente depravados. Tal vez hayas escuchado esa frase antes; no se refiere al hecho de que somos tan malos como podríamos ser. En cambio, significa que el pecado y su corrupción han afectado todas las áreas de nuestras vidas. Somos totalmente incapaces de cumplir la ley de Dios, y un solo pecado nos hace legalmente culpables ante Dios, por esa razón, merecemos la ira eterna de Dios. Dios es justo, y él es justo y, por tanto, no permitirá que el más pequeño de los pecados quede impune.

La doctrina del pecado nos lleva a clamar como humanos: «¡Qué se puede hacer para reparar el estado en el que estoy!». Y en la semana 10, hablamos acerca de la doctrina de la cristología.

  1. La doctrina de la cristología

Vimos la deidad de Cristo; la vemos claramente en el Antiguo Testamento (Daniel 7, 2 Samuel 7, Isaías 9). La deidad de Cristo también se encuentra en todo el Nuevo Testamento.

  • Jesucristo comparte los honores dados a Dios (recibe adoración).
  • Jesucristo comparte los atributos de Dios (santo, justo, todopoderoso).
  • Jesucristo comparte los nombres de Dios (Señor, Dios, Alfa y Omega).
  • Jesucristo comparte las obras que Dios hace (perdona el pecado, resucita a los muertos, crea el mundo).
  • Jesucristo comparte el asiento del trono de Dios.

Hablamos acerca de cómo Cristo es completamente Dios, y luego hablamos acerca de cómo Cristo es completamente hombre. 1 Juan 4: 2-3 dice que Jesús nació de una mujer. También vemos en las Escrituras las debilidades y limitaciones de Jesús. Hay cosas que, de acuerdo con su naturaleza humana, él no sabe (por ejemplo, cuando Dios el Padre consumará todas las cosas). Vemos a Jesús hambriento y cansado en la Escritura. Finalmente, hablamos acerca de la obra de Cristo.

  1. La obra de Cristo

Hablamos de los tres oficios que Jesús cumple: Profeta, Sacerdote y Rey. El capítulo 1 de Hebreos habla claramente de cómo Jesús es el gran profeta, y si sigues leyendo el libro verás cómo también es nuestro sacerdote. Apocalipsis habla de Jesucristo claramente como un rey; también vemos esto en el Salmo 2. Como rey, sacerdote y profeta, Jesucristo ha pagado completamente la deuda por nuestros pecados, y el resultado de eso es que nuestros pecados han sido pagados  y hemos sido purificados a través de él. Jesús es nuestro sustituto legal (hemos sido justificados a través de él); él es nuestro redentor (ha pagado el precio de nuestra redención). Jesús es nuestro reconciliador (nos lleva a Dios); también es nuestro vencedor («¿dónde está, oh muerte, tu aguijón?»). Aunque fallezcamos,  no hay muerte ni condena para aquellos de nosotros que estamos en Cristo, y eso es lo que miramos al final cuando pensamos en la obra de Cristo en la primera parte de este seminario. Nuestra gran esperanza es que nos aguarda una eternidad con Dios.

https://es.9marks.org/

Mark Dever

Una introducción a las duras declaraciones de Jesús

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Una introducción a las duras declaraciones de Jesús

John W. Tweeddale

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

Las llamadas duras declaraciones de Jesús se incorporaron al léxico cristiano en 1983 con la publicación del libro de F.F. Bruce que lleva el mismo nombre. Sin embargo, individuos han estado lidiando con las enseñanzas de Jesús mucho antes de que el padre de la erudición bíblica evangélica británica del siglo veinte escribiera su ahora famosa obra.

Luego del discurso de Jesús sobre el pan de vida en Juan 6, muchos seguidores profesantes de Cristo abandonaron Su grupo de discípulos porque se sintieron ofendidos por lo que denominaron como Sus «duras declaraciones» (vv. 60-65). No todos estaban desconcertados por las palabras de Cristo. El apóstol Pedro respondió a las mismas palabras «ofensivas» con confianza, exclamando: «Tú tienes palabras de vida eterna» (v. 68). ¿Cómo responderemos a las duras declaraciones de Jesús?

Una de las razones por la que nos esforzamos por entender de manera correcta las duras declaraciones de la Biblia es porque creemos, como Pedro, que ellas contienen las palabras de vida eterna.

Incluso una lectura rápida de Juan 6:22-71 revelará una serie de desafíos interpretativos. El sermón de Jesús aborda doctrinas tan amplias como la Trinidad, la elección y la reprobación, el propósito de Su misión, la naturaleza de la fe, la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, el lugar de Israel dentro de la historia de la redención y la obra del Espíritu Santo. Como lo ilustra esta lista, las dificultades en la interpretación bíblica no se limitan a las duras declaraciones de Jesús, sino que están presentes en toda la Biblia.

Una de las razones por la que nos esforzamos por entender de manera correcta las duras declaraciones de la Biblia es porque creemos, como Pedro, que ellas contienen las palabras de vida eterna. En muchos sentidos, luchar con estas duras declaraciones es la quintaesencia de la ocupación evangélica. Dado que creemos que la Biblia es la inerrante Palabra de Dios, examinamos detenidamente cómo es interpretada cada «iota y tilde». La vocación más básica de cada cristiano es ser un buen exégeta de la Palabra de Dios. La razón por la cual nos preocupa tanto la tarea de la hermenéutica es porque creemos que la interpretación correcta de la Sagrada Escritura es esencial para la fe y la práctica. Nuestro compromiso con la inspiración y la autoridad de la Biblia requiere el estudio, la explicación, la defensa y la aplicación cuidadosa de la revelación bíblica.

El vínculo entre la autoridad bíblica y la interpretación es un sello distintivo del pensamiento protestante. Un subproducto de la doctrina de la Reforma de la sola Scriptura, con su insistencia en una lectura literal de la Biblia, fue el desarrollo de recursos tales como concordancias y guías de estudio, para ayudar a los lectores a ser más diestros en la exposición de las Escrituras. Basándonos en las ideas de los reformadores, aquí hay cuatro herramientas útiles de hermenéutica para ayudarte a «manejar con precisión» las duras declaraciones de la Biblia (2 Tim 2:15).

Primero, conoce el contexto. La regla más fundamental en la interpretación bíblica es la analogía de la Escritura. Deja que la Escritura interprete la Escritura. Cada texto bíblico está situado en un contexto bíblico. Toma el tiempo para definir palabras difíciles, localizar lugares desconocidos y resumir el punto principal del pasaje. Pregúntate cómo el versículo en cuestión contribuye a la lógica del capítulo y a la trama del libro. Compara pasajes poco claros con porciones más claras de la Biblia que se refieren a la misma enseñanza o evento. Volviendo a Juan 6, los comentarios de Jesús sobre el pan de vida no solo deben leerse en el contexto de la alimentación de los cinco mil, sino también en referencia a la provisión de Dios de maná para Israel en Éxodo 16 y Números 11.

Segundo, revisa tu teología. Los reformadores también enfatizaron la analogía de la fe. Ninguna interpretación debe contradecir la teología general de la Escritura. Aunque tu análisis gramatical-histórico pueda ser completo, si esta interpretación compromete las verdades de la fe cristiana, puedes estar seguro de que has interpretado el texto incorrectamente. Una sólida confesión de fe y una teología sistemática confiable son recursos invaluables para delinear los límites ortodoxos dentro de los cuales florece la exégesis bíblica.

Tercero, escucha a los santos. Si bien la historia de la iglesia y la erudición bíblica actual no son inherentemente autoritativas y en ocasiones pueden reflejar un consenso doctrinal mínimo, la exégesis no ocurre en un vacío histórico. Los mejores exégetas aprenden de la comunión de los santos. El Cristo que ascendió ha dado maestros y predicadores con el propósito de ayudar a Su pueblo a entender mejor Su Palabra. Los comentarios, las Biblias de estudio y los sermones están entre los mejores amigos de los exégetas. Verifica tus interpretaciones comparándolas con los hallazgos de los mejores intérpretes bíblicos tanto en el pasado como en el presente.

Finalmente, confía en el Espíritu. La interpretación bíblica es un ejercicio espiritual. Debemos depender de la obra iluminadora del Espíritu Santo para evitar el error y para interpretar correctamente la Palabra de Dios. Como Jesús dice: «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha» (Jn 6:63). Las palabras de Jesús son difíciles, no porque sean oscuras, sino porque son imposibles de creer sin el Espíritu Santo.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
John W. Tweeddale
John W. Tweeddale

El Dr. Tweeddale es decano académico y profesor de teología en Reformation Bible College en Sanford, Florida, y anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos.

Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 2 – Lidiando con oraciones no respondidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lidiando-con-oraciones-no-respondidas/

Carmen Espaillat: Muy probablemente has leído pasajes en la Biblia que prometen que Dios escuchará y contestará la oración. Igualmente Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pero siendo honestas ¿acaso no es cierto que a veces nuestra experiencia parece contradecir esas promesas? ¡Sé honesta! No te ha sucedido que en ocasiones dices, “yo sé lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche ni conteste mis oraciones.”

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios un día malo o en situaciones de corta duración. Pero qué pasa cuando tienes un sufrimiento prolongado, y clamas, “¿Hasta cuándo, Señor? Sigo clamando a ti, Señor, ¡pero todavía no haces nada!”

Es esa pregunta “hasta cuándo, ¿Señor, no me escucharás?”

Carmen: Estás escuchando “Aviva Nuestros Corazones” con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continuará hoy una serie que iniciamos ayer sobre un profeta, y que nos ayuda a sobrellevar la oración no contestada. Con ustedes Nancy en la serie llamada: Habacuc: Del temor a la fe.

Nancy: Fue en una calurosa tarde de julio del 1967, cuando una joven de 17 años se tiró al agua en un clavado en un lago poco profundo, y su vida cambió para siempre cuando se fracturó el cuello; un accidente que la dejó paralítica del cuello hacia abajo por el resto de su vida.

Ustedes conocen la historia de Joni Eareckson Tada, sobre cómo sufrió esa fractura de su espina dorsal, algo que la dejó paralítica e incapacitada de sus brazos y sus piernas.

Joni ha hablado y escrito acerca de algunos de los sentimientos y pensamientos que tuvo unos días después del accidente. En una ocasión ella dijo:

“Yo tenía tantas preguntas. Creía en Dios, pero estaba enojada con Él. Si Dios era todo amor y todopoderoso, entonces —lo que me sucedió a mí— ¿cómo podía ser esto una demostración de su amor y de su poder? Seguramente Él pudo haberlo evitado. ¿Cómo puede una parálisis permanente ser parte de su amoroso plan para mí?”

Lo que Joni Eareckson Tada dijo en esos oscuros momentos de desesperación de su vida es muy similar a lo que el profeta Habacuc sintió al iniciar el primer capítulo de su profecía en Habacuc capítulo 1.

Él está clamado a Dios y en esencia lo que él está diciendo es: “¿cómo puedo saber que este Dios merece mi confianza a menos que obtenga una respuesta?

Él tiene preguntas y así lo dice en el capitulo 1, en el versículo 2:

¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda, y no escucharás, clamaré a ti: ¡Violencia! y no salvarás?

Y a propósito, al leer y estudiar todo el libro de Habacuc, busca referencias a la palabra “salvar” o “salvación”. Encontrarás varias. Porque hay un tema recurrente a través de este libro y es que Dios siempre está obrando para la salvación de Su pueblo.

Pero a Habacuc esto no le parece así en este momento. “Señor, estoy clamando a ti, ¡violencia! Pero no salvarás. No pareces ser un Dios que salva”.

Versículo 3:

¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? La destrucción y la violencia están delante de mí, hay rencilla y surge discordia. Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia. Pues el impío asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia. (Habacuc 1:3-4)

Lo que Habacuc dice es, “tengo un problema sobre cómo Dios gobierna el universo, o como parece no estar gobernando el universo. Tengo interrogantes.”

Son preguntas intensas. Creo que algunas veces actuamos en nuestros mundo cristiano como si fuera un error, o fuera malo tener preguntas. Como que no deberíamos hacer preguntas, y deberíamos poner nuestras mentes a dormir y sólo decir: “Bueno, esas preguntas no importan.“

Lo que Habacuc está diciendo es, “tengo preguntas sinceras, y yo quiero consultar al que me las puede contestar. ¿Por qué me haces ver la iniquidad?, ¿Por qué me haces mirar la opresión?”

Nos encontramos en el principio del libro donde vemos este diálogo entre Dios y Su profeta, una mirada muy íntima a las preguntas que este hombre hace a Dios. Algunas de sus Biblias tendrán un título para este párrafo: “la queja de Habacuc.”

La queja de Habacuc. Él comienza derramando su corazón a Dios y lo notamos con las primeras dos palabras del versículo 2: “Oh Señor”. Oh Señor.”… Veremos esta pequeña frase seis veces en el libro de Habacuc.

Este es el clamor de un hombre desesperado. Se dice que sus oraciones son las oraciones más fervorosas. “Oh Señor.“ Ahora bien, notemos que Habacuc no clama a Judá, quien inicialmente es el pueblo por el que él está preocupado. Ellos son las personas sobre la que él habla en los primeros versículos; son las personas que han pervertido los caminos de Dios.

Ellos no están viviendo como creyentes.

Habacuc tampoco clama a los babilonios o a los caldeos, a quienes Dios va a usar para traer juicio a Judá. ¿A quién clama Habacuc? Él clama a Dios: “Oh Señor.”

La carga que se produce en su corazón al ver a su alrededor se vuelve una intercesión —se torna en una oración. Es lo que dice Oswald Chambers en “” En pos de lo Supremo” ” [My Utmost for His Highest.]

No lo estoy citando exactamente, pero él dice que cuando Dios hace que te apercibas de una situación y pone la carga en tu corazón o en tu mente, Su meta es que la conviertas en intercesión.

“Oh Señor, yo veo esto. Estoy preocupada por esto. No entiendo esto. Oh Señor.” Habacuc sabe que Dios tiene el control. Él sabe que el Señor es el único que en realidad puede hacer algo con sus preocupaciones.

Entonces él dice, “”Oh Señor”.” Él dirige su oración al que puede hacer algo por su situación. Y al ir directamente al Señor, él obtendrá Su perspectiva sobre lo que está ocurriendo a su alrededor.

“Señor, ¿cómo ves esto?” ¡Pregúntale a Dios! Medita sobre lo que está pasando en tu vida y pregúntale al Señor, “Señor ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Qué me estás tratando de decir?¿Qué estás tratando de hacer?

Él recibe el mensaje para ese día. Él obtiene la dirección para su ministerio. Él consigue Su consejo; obtiene su ayuda yendo directamente al Señor. “Oh Señor, oh Señor. “

Pienso en las personas que escriben a Aviva Nuestros Corazones con algunas preguntas y problemas realmente difíciles; ellas se desahogan acerca de esto o aquello que les está sucediendo. Lo leo, y solo pienso, “”Oh Señor, ¿qué hacer? ¿Qué decir?” “ y algunas veces lo mejor que podemos decir a estas mujeres es, ”¡Pregúntale al que sabe! Nosotros no podemos resolverlo, pero Dios tiene una respuesta. Dios conoce los misterios. Él sabe cómo resolverlo. ¡Ve a Él, acude a Él!“

Dile, “oh Señor.” Y viene a mi mente ese himno que dice: “¡Vives débil y cargado

De cuidados y temor? A Jesús, refugio eterno, Dile todo en oración. “¡Cuánto nos preocupamos y nos estresamos y luchamos y nos llenamos de ansiedad y y nos agitamos al contarle a otros nuestras cosas hasta que nos hacemos un manojo de nervios, cuando todo lo que necesitamos es decir “oh Señor!”

“Oh Señor. ¿Qué hacer? ¿Cómo debo ver esto! ¿Cómo responder?“ ¿Quieres un entendimiento de tus circunstancias? Pudieras estar en una situación imposible ahora mismo en el ámbito de tu vida.

¿Quieres entenderlo? ¿Quieres saber cómo responder a las circunstancias de la vida? ¿Quieres saber cómo entrenar a tus hijos cuando se encuentran en esa etapa imposible y nada parece funcionar?

Clama: “Oh Señor. ¿Qué hago? ¿Qué me estás diciendo?¿Cuál es tu propósito?¿Qué quieres? Oh Señor. “

¿Quieres saber cómo ministrar a una amiga en necesidad —a una hermana que te está llamando y te está diciendo: “mi matrimonio se está destruyendo” y tú no sabes qué decir porque no estás allí. No puedes escuchar ambos lados de la historia.

Aun si supieras todos los hechos, no sabes qué hacer. ¿Quieres saber cómo ministrar ánimo y gracia? No solo le des una cantaleta con tus opiniones personales. No le digas simplemente: “bueno, yo creo…”

Ayúdense una a la otra a llegar al trono de la gracia, al trono de Dios donde se puede encontrar misericordia y gracia para encontrar ayuda en el momento de necesidad diciendo, “Oh Señor.” La ministración efectiva de otros proviene de la comunión con Dios.

Ora por esa situación, y di: “Oh Señor, ¿qué debo hacer? ¿Cuál es Tu perspectiva? ¡Búscalo a Él. Escúchalo a Él. Dile, “Oh Señor!”

Necesitamos recordarnos a nosotras mismas que en última instancia, la paz y la perspectiva y las respuestas que necesitamos sobre los misterios de la vida no se encontrarán yendo a un consejero o a un terapeuta o leyendo un libro o desahogándonos con una amiga o un amigo confiable.

En última instancia, la perspectiva, la paz, las respuestas que necesitamos las vamos a encontrar al ir al maravilloso consejero, en clamor diciendo, “¡Oh Señor! ¡Oh Señor!”

Él dice,

Habacuc dice, ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda, y no escucharás, clamaré a ti: ¡Violencia! y no salvarás? ¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión? (Habacuc 1:2-3)

En esos dos versículos, Habacuc le hace a Dios dos preguntas fundamentales, y estas dos preguntas han sido hechas innumerables veces a través toda la historia de la raza humana. ¿Cuáles son estas dos preguntas?

La primera es : ¿Hasta cuándo? Y ¿Cuál es la segunda? ¿Por qué? Hasta cuándo y por qué. Habacuc hace estas preguntas repetidamente. Al final del capítulo 1, él dice: “¿Seguirá esto para siempre?“ ¿Hasta cuándo?

¿Por qué? Él pregunta otra vez en el versículo 13 del capítulo 1”¿por qué?” ¿por qué Dios no escucha? ¿Por qué Dios no socorre? Entonces Habacuc se encuentra a sí mismo enfrentando el desafío de la oración no contestada y la aparente indiferencia de Dios.

A Dios no parece importarle. No parece estar poniendo atención. Piensa en Joni Eareckson y como justo después de su accidente, en esos primeros días, ella clamaba a Dios, ¿Por qué? ¿Por qué a mi?

Y ella confesó cómo luchaba con el silencio de Dios. Dios no escribió ninguna respuesta en el cielo. Dios no envió ningún mensaje grabado, “bueno esto es lo que tengo en mente. He aquí lo que voy a hacer.” Los cielos parecían estar hechos de cobre; parecía imposible que Dios escuchara su clamor.

A veces tú oras por tu pareja o por tu niño o por tu empleo o tu iglesia o tu salud, y sientes como si tus oraciones no fueran a ninguna parte.

“Señor, ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo tengo que seguir orando y Tú sin contestar? ¿Hasta cuándo voy a clamar a Ti y no me das respuesta?”

¿Acaso no tenemos todas esas promesas en la Biblia donde Dios nos dice “”ora por eso y te contestaré. Clama a mí y te responderé” ?”

Pero si somos honestas ¿no es cierto, que a veces nuestras experiencias parecen contradecir esas promesas? ¡Seamos honestas! No te ha sucedido que en ocasiones dices, “yo sé lo que la Palabra de Dios dice, pero he estado orando. He estado clamando, y no parece que Dios escuche o conteste mis oraciones.”

Luego están las ocasiones en las que pedimos cosas que parecen estar alineadas con la voluntad de Dios, pero nada sucede —hasta donde podemos ver. O quizás sucede lo opuesto. Estás orando por algo, y luego parece que Dios hace exactamente lo opuesto.

Recuerdo hace unos años atrás cuando estuve orando por algo junto con un número de personas por mucho, mucho tiempo. Y luego la puerta se cerró totalmente, daba la impresión de que Dios hubiera causado un resultado el 100% contrario a lo que habíamos estado pidiéndole durante todos esos meses.

Les puedo decir que durante meses después, difícilmente podía leer mi Biblia porque cada vez que llegaba a esas promesas donde dice que Dios escucha y responde la oración, me sentía burlada.

Ahora, dentro de mi cabeza y de acuerdo a mi teología, sabia que no podía decir: “Dios no escucha, ni responde la oración,” pero así era que me sentía. Me sentía como “¿por qué puso Dios estas promesas en la Biblia? Parecen no tener veracidad alguna.”

Entonces, la siguiente pregunta es: “¿De qué sirve la oración?” ¿Por qué orar? ¿Por qué seguir orando? ¿En verdad hará algo la oración?¿Valdrá la pena continuar batallando en oración por la salvación de mi marido? O ¿Por el arrepentimiento de mi hijo o de mi hija? ¿Por un cambio en esta situación, por un avivamiento en mi iglesia?

Parece como si no pasará nada. Habacuc le dice a Dios: “”Estoy angustiado por la violencia y la corrupción que veo a mi alrededor, y Dios, te lo digo; clamo por ayuda, pero no hay muestras de que me escuches, y si me escuchas, no estas haciendo nada al respecto”.”

Él dice “¿no salvarás?,” podemos escuchar el dolor en la voz de Habacuc, el corazón dolido. Su plegaria, “Dios, ¿por qué no haces algo?”

Algunas veces parece que Dios no está haciendo nada por el sufrimiento, la injusticia, y el abuso a nuestro alrededor. ¿Será Dios olvidadizo? ¿Sabrá Él lo que sucede alrededor? Y decimos, “por supuesto que sabe. Él es omnisciente. Él lo sabe todo.”

Bueno, pues si Él lo conoce todo, entonces ¿será que no le importa? Bueno, si, por supuesto. Él ama y se preocupa por nosotros. Bueno, pues si le importa, ¿será que es impotente para hacer algo sobre esta situación? Bueno, no, Él es todopoderoso. Bueno, pues si Él es todopoderoso, ¿Por qué no interviene?

Y de esta forma nos envolvemos en un círculo de preguntas sin respuesta, y cualquiera de esas posibilidades —la que “Dios no escucha” o que “a Dios no le importa” o “Dios es impotente” o la de que Dios simplemente ha decidido no intervenir— cualquiera de esas posibilidades hace que Dios quede mal parado.

Se estremece tu mundo. ¿Por qué Dios no salva ese hijo?¿Por qué Dios no cambia la situación?

No hace mucho tiempo tuve una conversación con una pareja que estuvo en el ministerio pastoral. Él había sido pastor por muchos años y luego él tuvo una cirugía de corazón, había sufrido casi un infarto y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.

Como resultado, tuvo que dejar el ministerio, ya que físicamente no pudo continuar con las presiones que este le exigía. Ellos eran una pareja joven, y a raíz de esto vieron como él no pudo encontrar empleo. Tampoco ella pudo encontrar un empleo.

Estaban relatándome su historia, mientras cenábamos juntos esa noche, y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras ella me describía la depresión en la que él había caído, después de años de servir al Señor.

La recuerdo diciéndome, “nos sentimos tan abandonados por Dios. Oramos; clamamos; miramos alrededor; y no podemos encontrar respuestas. Nos sentimos abandonados por Dios.”

¿No es así como ocurre algunas veces? Clamamos. Y aparentemente no hay respuesta, entonces asumimos que Dios no ha escuchado o que no está salvando, y terminamos desilusionadas con Dios.

Sentimos que nos ha abandonado, y en ocasiones, desafortunadamente, el próximo paso es que comencemos a acusar a Dios. Levantamos el dedo hacia Él y lo acusamos falsamente.

Es aquí donde entramos en peligro acusando a Dios falsamente, en el peligro de acusar a Dios, de algo que hizo mal, solo porque no ha llenado nuestras expectativas y nuestras demandas.

“Dios, no me escuchas,” dice Habacuc. “no salvarás. Ignoras la maldad”. Esto me recuerda la historia de Marta y María en Juan capítulo 11 cuando ellos llamaron a Jesús porque su hermano Lázaro estaba enfermo.

Ellas sabían que Jesús podía sanarlo, Él podía hacer algo al respecto, pero Jesús, por razones insondables, decidió quedarse donde estaba unos cuatro días más. Para el tiempo cuando Él llegó a Betania, Lázaro había muerto. Primero Martha y luego María le dicen a Jesús “Señor, si hubieras estado aquí esto no hubiera pasado. Nuestro hermano aún viviría.” Lo que quisieron decir fue, “¿Por qué? ¿Por qué no hiciste algo? ¿Por qué no te importó?

Otra vez el sentimiento de quizás acusar a Dios por el mal. En contraste, pienso en el capítulo 1 de Job. ¿Recuerdan cuando Job enfrentó crisis tras crisis en su vida, una después de la otra?

La Escritura dice que en medio de todo esto, Job no pecó ni acusó a Dios por el mal. Ahora, eso cambió más adelante en el libro del Job, pero al principio él nunca acusó a Dios por el mal. Él supuso que Dios sabía lo que él desconocía.

Bueno, muchas veces no vemos esto. Solo tenemos nuestra perspectiva de las cosas. Decimos, “Señor, ¿será que no te importa? Si hubieras estado aquí… por qué no hiciste algo?”

De manera que tenemos este desafío con los sufrimientos y con el dolor y con los problemas a largo plazo; con esos que perduran.

Escucha. Cualquiera puede confiar en Dios en el día malo o en situaciones de corto plazo. Pero cuando tienes un sufrimiento prologado, la cosa se pone difícil.

Cuando tienes a ese padre envejeciente cuya vida pende de un hilo o atraviesa tanto dolor. El padre o la madre que está a punto de morir de cáncer y que está débil y que tú dices, “Señor, por qué no te lo llevas? ¿Por qué permites que sufra así?”

Es a largo plazo.. en el sufrimiento que se prolonga. Se trata de ese hijo o esa hija que se ha alejado de Dios por años y ha creado un desastre y dolor en tu familia. Y tú clamas, “¿Hasta cuándo, Señor? Sigo clamando a Ti, Señor, pero aún así, no haces nada.” Es esa la pregunta “¿Hasta cuándo?”.

“No escucharás”. Habacuc acusa a Dios de no escucharlo. En última instancia, al ir por este libro, veremos que Habacuc se da cuenta que él no había estado escuchando a Dios.

Dios lo había estado escuchando, pero él necesitaba aprender a escuchar a Dios; de eso se trata la oración. Se trata de aprender a escuchar a Dios. Sí, expresándole nuestras preguntas sinceras y luego escuchando lo que Él tiene que decirnos. Cuando le escuchamos, Él nos da Su perspectiva.

Entonces Habacuc clama persistentemente, él clama a Dios de manera prolongada. Y aparentemente no hay respuesta. A fin de cuentas, Dios va a responder, pero Él dice, “No voy a responder necesariamente de inmediato, y no responderé de la manera que tú esperas, necesariamente,.

Mientras leemos todo el libro de Habacuc, vemos que Dios no contesta todas las preguntas de Habacuc.

(Y a propósito espero que tú estés haciendo lo mismo con nosotras en estas semanas. Te quiero animar no solo a que leas una vez, sino que lo leas una y otra vez para que aprendas a tratar con lo que Habacuc trató).

No significa que Dios no conozca las respuestas, pero no se las da todas a Habacuc, y las respuestas que Dios si le da levantan aun más interrogantes como veremos al adentrarnos más en el capítulo 1.

Quiero decirte que Dios no va a contestar todas tus preguntas. Si conocieras todas las respuestas, serías Dios y no necesitarías de Él. Dios no responderá todas tus preguntas, pero te diré lo que si hará.

Mientras le haces preguntas a Dios y mientras luego lo escuchas, Él se revelará a ti. Dios le dio a Habacuc una perspectiva más amplia y eterna que lo ayudó a continuar y lo capacitó para hacerlo, aun sin conocer todas las respuestas.

Dios te quiere dar una perspectiva que te capacitará para enfrentar tu situación; para enfrentar tus circunstancias, aun sin conocer todos los “porqués”. Habacuc en última instancia, llega a un punto de poder adorar sin entender todo lo que sucede.

Eso requiere fe el tipo de fe que puede adorar cuando no sabes las respuestas es la que agrada a Dios. Joni Eareckson dijo en esos primeros días: “A menos que encontrara respuesta, no podía entender cómo Dios podía ser digno de confianza.”

Y a eso se reduce todo, Es a esa pregunta: “¿Es Dios digno de mi confianza?”¿Se puede confiar en Dios? Quiero decirte que la respuesta es un rotundo, SI!

Él puede ser confiado. Él es digno de tu confianza. Y mientras le haces tus preguntas honestas —sin acusarlo, sino colocándote en una posición donde Dios pueda revelarse a ti y pueda darte Su perspectiva sobre las circunstancias— encontrarás que si se puede confiar en Dios. Y entonces tu preocupación se tornará en adoración. Ya no habrá mas “por qué”, sino “Dios, yo te adoro a Ti.”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss pone nuestra mirada donde necesita estar –aun si hay problemas sin resolver en la vida, problemas que no se irán, u oraciones sin respuesta. Nancy regresará en un momento.

Muchas mujeres están descubriendo palabras de vida a través de series como estas de Habacuc que escuchamos hoy. ¿Es correcto preguntarle a Dios “por qué? Escucha lo que Nancy tiene que decir acerca de esta pregunta mientras nos enseña sobre el libro de Habacuc en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ahora está ella de vuelta para orar.

Nancy: Señor, gracias que no respondes a todas nuestras oraciones inmediatamente o en el tiempo que nosotras escogemos y de la forma que elegimos. Como lo dijo un escritor, “si lo hicieras, seríamos unos cristianos empobrecidos”.

No te conoceríamos. No tendríamos el tipo de fe que nos vemos obligadas a desarrollar cuando no podemos ver las respuestas. Cuando no podemos ver todas las respuestas. Por eso Señor, en nuestro cuestionar, recuérdanos siempre que Tú eres digno de nuestra confianza.

Te dejamos las respuestas a Ti. Ponemos nuestros problemas, nuestras preguntas, esos misterios sin resolver, a tus pies. Y queremos ver a través de nuestro estudio de este libro que podemos confiar en Ti.

Que nuestras quejas, nuestras preocupaciones, nuestro estrés, nuestra agitación, puedan convertirse en adoración al verte como en realidad eres. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Intercede Por Mi, Omar Salas, No me Dejarás, ℗ 2011 Omar Salas

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Iglesia invencible

Jueves 9 Octubre

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1 Juan 5:4-5


Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, a fin de… que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5:25, 27

La Iglesia invencible


Cierto día, en una ciudad china, las autoridades mandaron quemar todas las Biblias y los libros cristianos. Pero las Biblias son libros gruesos y arden lentamente. Por ello, uno de los espectadores logró arrancar una página a una Biblia que estaba consumiéndose.

Fue así como, durante años, la iglesia clandestina de esta ciudad solo dispuso de esta única página de las Sagradas Escrituras. Era la página en la que el apóstol Pedro, después de haber declarado que Jesús es el Hijo del Dios viviente, recibió la hermosa respuesta: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Pudieron vivir la realidad de esta promesa a pesar de la furia de un gobierno totalitario.

Desde el comienzo, la Iglesia, es decir, el conjunto de los que creen en Jesucristo, ha tenido muchos enemigos que quieren destruirla, desde los emperadores romanos hasta los regímenes anticristianos de nuestra época. Pero los imperios pasan y la Iglesia permanece. A veces tiene que esconderse, agachar la cabeza bajo el peso de las persecuciones. En los países prósperos, donde reinan la inmoralidad y la arrogancia, muchos se burlan de ella, e incluso blasfeman. Pero la Iglesia sabe que está del lado del Vencedor, de Jesús glorificado en el cielo. Por ello espera paciente el regreso de su Señor. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero… Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Apocalipsis 3:10-11).

Deuteronomio 4:1-24 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch