37 – La fe viene por el oĆ­r | Romanos 10:14-21

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: Romanos

37 – La fe viene por el oĆ­r | Romanos 10:14-21

Ps. Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

Por quĆ© no debes casarte con un inconverso

Coalición por el Evangelio

Por quƩ no debes casarte con un inconverso

KATHY KELLER

En el transcurso de nuestro ministerio la cuestión mĆ”s comĆŗn que Tim y yo hemos enfrentado es la de matrimonios —ya sean actuales o propuestos— entre cristianos y no cristianos.

Muchas veces he pensado lo simple que serĆ­a si pudiera alejarme de la conversación e invitar a los que ya estĆ”n casados ​​con incrĆ©dulos a hablarle a los solteros que estĆ”n tratando desesperadamente de encontrar un resquicio legal que les permita casarse con alguien que no comparte su fe. AsĆ­ podrĆ­a pasar por encima todos los pasajes de la Biblia que instan a los solteros a solo ā€œcasarse en el SeƱorā€ (1 Co. 07:39) y a ā€œno ser yugo desigualā€ (2 Co. 6:14) y las proscripciones del Antiguo Testamento contra casarse con extranjeros que adoren a un dios que no sea el Dios de Israel (vea NĆŗmeros 12 donde MoisĆ©s se casa con una mujer de otra raza, pero de la misma fe). Puedes encontrar pasajes de este tipo en abundancia, pero cuando alguien ya le ha permitido a su corazón comprometerse con una persona fuera de la fe, me parece que la Biblia ya ha sido devaluada como la regla no negociable de fe y prĆ”ctica. En cambio, variantes de la pregunta que la serpiente le hizo a Eva, ā€œĀæRealmente dijo eso Dios?ā€ flotan, como si de alguna manera esta pareja pudiera ser elegible para una exención, teniendo en cuenta lo mucho que se aman, como se apoyan y el no creyente entiende la fe del cristiano, como son almas gemelas a pesar de la ausencia de un real compartir de la fe espiritual.

SintiĆ©ndome cansada e impaciente, quisiera decirles: ā€œNo va a funcionar, no a largo plazo. El matrimonio ya es bastante difĆ­cil cuando tienes dos creyentes que estĆ”n en completa armonĆ­a espiritual. Ā”Solo ahórrense el dolor y supĆ©renlo!ā€. Sin embargo, tal dureza no estĆ” ni en lĆ­nea con la paciencia de Cristo, ni es convincente.

MƔs tristes y mƔs sabios
Si tan sólo pudiera confrontar a esas mujeres ahora mĆ”s tristes y sabias, y a los hombres que se han encontrado en matrimonios desiguales (ya sea por su propia estupidez o porque una persona encontró a Cristo despuĆ©s de que ya se habĆ­an casado) con los solteros alegremente optimistas que estĆ”n convencidos de que su pasión y compromiso superarĆ”n todos los obstĆ”culos. Solo diez minutos de conversación —un minuto si la persona es realmente sucinta— serĆ­an suficientes.

En las palabras de una mujer que estaba casada con un hombre suficientemente bueno que no compartĆ­a su fe: ā€œSi usted piensa que estĆ” sola antes de casarse, no es nada en comparación con lo sola que puede sentirse DESPUƉS de estar casada!ā€. Sinceramente, el Ćŗnico enfoque pastoral eficaz podrĆ­a ser: encontrar a un hombre o una mujer que estĆ© dispuesto a hablar honestamente acerca de las dificultades de la situación e invitarlos a un ministerio de consejerĆ­a con los que estĆ”n a punto de cometer el gran error de formar una pareja desigual. Como alternativa, serĆ­a interesante que algĆŗn cineasta creativo estuviera dispuesto a recorrer todo el paĆ­s, filmando a personas que viven con el terrible dolor de estar casado con un no creyente, y crear unos 40 o 50 vĆ­deos cortos (menores de 5 minutos) de testimonios de primera mano. El peso colectivo de sus historias serĆ­a de mayor alcance en todo sentido que lo que jamĆ”s serĆ­a cualquier conferencia de segunda mano.

Tres resultados verdaderos
Sin embargo, un matrimonio desigual puede tener solamente tres resultados, (y por desigual estoy dispuesta a estirar mi punto de vista a incluir al cristiano genuino y comprometido que quiere casarse con un cristiano nominal, o alguien muy, muy lejos en cuanto al crecimiento y la experiencia cristiana):

  1. Con el fin de estar mÔs en sintonía con su cónyuge, el cristiano tendrÔ que empujar a Cristo a los mÔrgenes de su vida. Esto no necesariamente implicaría repudiar la fe, pero en cuestiones tales como la vida devocional, la hospitalidad a los creyentes (reuniones de grupos pequeños, alojamiento de emergencia de las personas necesitadas), el apoyo misionero, el diezmo, criar a los niños en la fe, la comunión con otros creyentes, aquellas cosas tendrÔn que ser minimizadas o evitadas con el fin de preservar la paz en el hogar.
  2. Alternativamente, si el creyente se aferra a la vida y la prÔctica cristiana sólida, su compañero(a) no creyente tendrÔ que ser marginado(a). Si él o ella no puede entender el asunto del estudio de la Biblia y la oración, o de los viajes misioneros, o de la hospitalidad, entonces él o ella no podrÔ o no participarÔ junto con su cónyuge creyente en esas actividades. La profunda unidad y comunión de un matrimonio no puede florecer cuando una pareja no puede participar plenamente en los compromisos mÔs importantes de la otra persona.
  3. Así que, o el matrimonio experimentarÔ estrés y se romperÔ; o experimentarÔ estrés y permanecerÔ unida, logrando una especie de tregua que implica un cónyuge u otro capitulando en algunas Ôreas, pero haciendo que ambas partes se sientan solas e infelices.

ĀæSe parece esto al tipo de matrimonio que quieres? Estar con alguien que estrangule su crecimiento en Cristo o que estrangule su desarrollo como pareja o las dos cosas a la vez?

Piensa nuevamente en 2 Corintios 6:14, donde habla acerca de ser un ā€œyugo desigualā€. La mayorĆ­a de nosotros ya no vivimos en ambientes rurales, pero trata de visualizar lo que sucederĆ­a si un agricultor uniera en yugo desigual, por ejemplo, a un buey y un asno. El yugo de madera pesada, diseƱado para aprovechar la fuerza del equipo, estarĆ­a torcida, ya que los animales son de diferentes alturas, pesos, caminan a diferentes velocidades y con diferentes ritmos.

El yugo, en lugar de aprovechar el poder del equipo para completar la tarea, solo rozarƭa y herirƭa a ambos animales, ya que la carga se distribuirƭa de manera desigual. Un matrimonio desigual no es solo imprudente para el cristiano, tambiƩn es injusto para el no cristiano, y va a terminar siendo una carga para los dos.

Nuestra experiencia
Les serĆ© honesta, uno de nuestros hijos empezó a pasar el tiempo hace unos aƱos con una mujer laica de origen judĆ­o. Ɖl nos oyó hablar de las penas (y desobediencia) de estar casado con un no cristiano por aƱos, asĆ­ que sabĆ­a que no era una opción (algo que le recordamos bastante). Sin embargo, su amistad creció y se convirtió en algo mĆ”s. A su favor, nuestro hijo le dijo: ā€œNo podemos casarnos a menos de que seas cristiana y no puedes hacerte cristiana solo para casarte conmigo. Voy a sentarme junto a ti en la iglesia, pero si en serio deseas explorar la fe cristiana tendrĆ”s que hacerlo por tu cuenta, encontrar tu propio pequeƱo grupo, leer libros, hablar con otras personas ademĆ”s de mĆ­ā€.

Afortunadamente, ella es una mujer de gran integridad y carĆ”cter y decidió por sĆ­ misma explorar las verdades de la Biblia. A medida que se acercaba a la fe salvadora, a nuestra sorpresa, Ā”nuestro hijo comenzó a crecer en su fe con el fin de mantenerse al dĆ­a con ella! Ella me dijo un dĆ­a: ā€œSu hijo no deberĆ­a haber salido conmigo nuncaā€. Ella vino a la fe, y fue bautizada. La semana siguiente el le propuso matrimonio, y han estado casados ​​por dos aƱos y medio, creciendo, ambos unidos tanto en las dificultades como en un arrepentimiento genuino. Nosotros les amamos y estamos muy agradecidos de que ella estĆ© tanto en nuestra familia como tambiĆ©n en el cuerpo de Cristo.

Solo menciono la historia personal debido a que muchos de nuestros amigos en el ministerio han visto diferentes resultados en hijos que se casan fuera de la fe.

La lección para mí es que esto puede ocurrir incluso en casas pastorales, donde las cosas de Dios son enseñadas y discutidas, y donde los niños tienen una buena ventana a ver a sus padres aconsejar a los matrimonios rotos y que no siempre tienen un final feliz. Si esto ocurre en familias de líderes cristianos, ¿que se puede esperar de las familias en el rebaño? Necesitamos escuchar las voces de hombres y mujeres envueltos en matrimonios desiguales y conocer su dolor porqué esta no es solo una decisión basada en la desobediencia, sino también en la imprudencia.

Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por JesĆŗs Eddy Garcia.


Kathy Keller sirve como ayudante de dirección de comunicaciones en la Iglesia Presbiteriana Redentor en la ciudad de Nueva York. Es co-autor junto a su esposo, Tim, de El significado del matrimonio.

66 – Ā«La Libertad CristianaĀ»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

66 – Ā«La Libertad CristianaĀ»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

Libres para morir

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Libres para morir

Joseph A. Pipa Jr.

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «La mortificación del pecado«, publicada por la Tabletalk Magazine.

La unión del creyente con Cristo JesĆŗs es primordial en la prĆ”ctica de la mortificación. En Romanos 6:1-13 especĆ­ficamente, Pablo muestra la relación entre nuestra unión con Cristo y nuestro deber de hacer morir la carne. En Romanos 6, el apóstol refuta la idea de que la justificación promueve el pecado. Ɖl enseƱa que la obra de Cristo en la cruz, la cual es la base de la justificación, tambiĆ©n es la base para la santificación.

Pablo basa su argumento en la unión del creyente con la muerte y resurrección de Cristo. Ɖl dice: ā€œPorque si hemos sido unidos a Ɖl en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos tambiĆ©n en la semejanza de Su resurrecciónā€ (Rom 6:5).

Cuando te encuentras frente a la tentación, cuando la lujuria se levanta en tu interior para atacarte, considérate muerto al pecado.

La Biblia establece esta unión de dos maneras: el creyente estĆ” unido a Cristo a travĆ©s de un pacto y a travĆ©s de su conversión. En primer lugar, el creyente estĆ” unido a Cristo por medio de un pacto. En 1 Corintios 15:21-22, Pablo establece que toda la humanidad fue llevada al pecado y a la condenación porque estaba en pacto con AdĆ”n. De manera similar, todos los elegidos son salvos porque estĆ”n en unión con el SeƱor Jesucristo.

Cuando Cristo vino al mundo, Ɖl obedeció la ley de Dios perfectamente y ofreció Su vida sin pecado como sacrificio por los pecados de Su pueblo. Debido a que Cristo es la Cabeza federal de Su pueblo, actuó por todos Sus elegidos, y ellos actuaron en Ɖl. Cuando Ɖl obedeció, ellos obedecieron; cuando Ɖl murió, ellos murieron; cuando Ɖl resucitó de entre los muertos, ellos resucitaron tambiĆ©n. De este modo, la culpa de sus pecados le fue imputada a Ɖl mientras colgaba en la cruz, saciando asĆ­ la ira de Dios; y en consecuencia, sus pecados les son perdonados (Rom 3:24-26). AdemĆ”s, ya que Cristo obedeció perfectamente la Ley, Su obediencia perfecta les es imputada, y Dios los declara justos (Rom 6:7; 2 Co 5:21). Este perdón e imputación de Su justicia es la justificación del creyente.

En segundo lugar, el creyente estĆ” unido a Cristo por su conversión. Lo que Cristo hizo por nosotros legalmente, mientras estuvo en la tierra, llega a ser nuestro personalmente cuando nacemos de nuevo, nos arrepentimos y creemos en Ɖl (conversión). Cuando nos convertimos somos injertados en Cristo personalmente ya que Su Santo EspĆ­ritu mora en nosotros. Esta unión personal con Cristo es la base de nuestra santificación.

En cuanto a la santificación, dos cosas ocurren en el momento de nuestra conversión. Primero, debido a nuestra unión con Cristo, cuando nacemos de nuevo, el viejo hombre muere (Rom 6:6). En la conversión, la muerte de Cristo es aplicada a nosotros, provocando así la muerte de nuestra naturaleza pecaminosa, por lo tanto, estamos muertos al pecado. Aunque Dios en Su providencia ha dejado un remanente de pecado en nosotros y debemos luchar para matarlo (mortificación), nuestra unión con Cristo en Su muerte garantiza la victoria en esta lucha.

Segundo, cuando nacemos de nuevo, somos librados del poder del pecado. Pablo dice que el poder que resucitó a Cristo de entre los muertos es el mismo poder que nos regenera y que estĆ” obrando continuamente en nosotros (Rom 6:8-9; Ef 1:18-20). AsĆ­ que, vivimos por el poder de Su resurrección (GĆ”l 2:20); y por lo tanto, nuestra unión con Cristo certifica que la obra de la mortificación no fallarĆ”.

ĀæCómo, pues, utilizamos la realidad de nuestra unión en la muerte y resurrección de Cristo para luchar contra el pecado? Primero, Pablo nos llama a practicar el deber del pensamiento espiritual  positivo (Rom 6:11). La doctrina sobre el poder del pensamiento positivo es errónea, pero hay poder en el pensamiento espiritual. Pablo nos exhorta a pensar espiritualmente sobre nuestra unión con Cristo y considerarnos muertos al pecado.

Cuando te encuentras frente a la tentación, cuando la lujuria se levanta en tu interior para atacarte, considĆ©rate muerto al pecado. Cuando te lamentas por tu falta de amor a Dios y falta de crecimiento en Su gracia, debes recordarte que vives una nueva vida en Cristo y que por Ɖl puedes crecer en santidad. Desarrolla el poder del pensamiento espiritual.

Segundo, practica el deber del enlistamiento espiritual. Pablo utiliza un concepto militar en los versĆ­culos 12-13. Como el pecado ya no es nuestro amo, no debemos permitirle gobernar nuestros cuerpos para obedecer sus lujurias. Ɖl usa el tĆ©rmino cuerpo porque las perversidades del pecado en el alma normalmente se manifiestan en los apetitos del cuerpo, y asĆ­ el cuerpo se convierte en un instrumento del pecado: nuestros ojos, lengua, manos y pies.

Pablo dice: deja de enlistar a los miembros de tu cuerpo para servir al pecado; mĆ”s bien, ofrĆ©cete a Dios como uno que ha resucitado de entre los muertos y que le pertenece. La mortificación es el resultado de nuestra consagración a Dios. 

Tercero, haz uso de tu bautismo. Debido a la unión con Cristo, el bautismo es una herramienta dada por Dios para ayudarnos a mortificar el pecado. En los versículos 3-4, Pablo usa el bautismo para comprobar que no debemos continuar en el pecado.

El Catecismo Mayor de Westminster (#167) da respuesta a la pregunta ā€œĀæCómo debemos aprovechar nuestro bautismo?ā€  con lo siguiente:

ā€œEl deber muy indispensable (pero muy olvidado) de aprovechar nuestro bautismo debemos cumplirlo a lo largo de toda nuestra vida, especialmente en tiempos de tentación, y cuando estemos presentes en el bautismo de otros; por medio de una consideración seria y agradecida acerca de su naturaleza y los propósitos por los cuales Cristo lo instituyó, los privilegios y beneficios que por consiguiente confiere y sella, y de nuestro voto solemne que en ello hemos hecho. Mediante el humillarnos por nuestra suciedad pecaminosa, por estar lejos de y caminar contrario a la gracia del bautismo y nuestros compromisos; mediante el crecimiento hacia la seguridad del perdón del pecado, y en todas las demĆ”s bendiciones con las cuales hemos sido sellados en el bautismo; mediante el fortalecerse de la muerte y resurrección de Cristo (en quien hemos sido bautizados) para la mortificación del pecado y el avivamiento de la gracia; y mediante el esforzarse por vivir por fe, a fin de vivir en santidad y justicia, como los que en su bautismo han rendido sus nombres a Cristo; y para andar en amor fraternal, como corresponde a quienes hemos sido bautizados por un mismo EspĆ­ritu en un solo cuerpoā€.

ā€œAprovecharā€ quiere decir apropiar el bautismo a nuestra vida. Nota de manera particular que nos apropiamos de los beneficios del bautismo ā€œmediante el fortalecerse de la muerte y resurrección de Cristo (en quien hemos sido bautizados) para la mortificación del pecado y el avivamiento de la graciaā€. El bautismo nos recuerda que estamos unidos a Cristo y que hemos muerto al pecado y a su poder en nosotros. A medida que reflexionamos en el bautismo y su significado, obtenemos fuerzas por la muerte y resurrección de Cristo. AdemĆ”s, el bautismo nos recuerda nuestra obligación de arrepentirnos, mortificar nuestro pecado y buscar la santidad. Por lo tanto, el bautismo es un puente Ćŗtil para conectar lo que somos en Cristo con nuestra lucha contra la tentación y el pecado.

Nuestra unión con Cristo garantiza nuestra mortificación. Debemos recordarnos del poder que tenemos en Cristo, enlistar nuestros cuerpos al servicio de la justicia y usar nuestro bautismo como el medio para lograr estos fines. 

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Joseph A. Pipa Jr.
Joseph A. Pipa Jr.

El Dr. Joseph A. Pipa es presidente y profesor de teologĆ­a sistemĆ”tica e histórica en Greenville Presbyterian Theological Seminary (Seminario Teológico Presbiteriano de Greenville) en Greenville, Carolina del Sur. Ɖl es el autor de Did God Create in 6 Days? [ĀæCreó Dios todo en 6 dĆ­as?].

J26 – Pero ciertamente yo irĆ© contigo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla

J26 – Pero ciertamente yo irĆ© contigo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pero-ciertamente-yo-ire-contigo/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss nos recuerda, que las Escrituras estƔn llenas de historias donde Dios usa a los dƩbiles para hacer grandes cosas.

Nancy Leigh DeMoss : Dios es el que se lleva la victoria. Ɖl elige y utiliza los vasos dĆ©biles que estĆ”n dispuestos a ser usados.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

¿Ha puesto Dios en tu corazón una gran tarea para hacer? ¿QuizÔs alguna necesidad que ves en tu mundo que puedes suplir de forma exclusiva? Se necesita coraje para seguir adelante y tomar medidas.

Nancy Leigh DeMoss te animarĆ” a que abraces el llamado de Dios en tu vida, en un mensaje llamado, ā€œUna mujer verdadera se une a la batallaā€. Originalmente ella llevó este mensaje en una de las conferencias de Mujer Verdadera. Escuchemosla.

Nancy: Voy a orar a Dios para que envĆ­e mil mujeres de este lugar, que vivan el mensaje de verdadera feminidad y que reproduzcan este mensaje en las vidas de aquellas a su alrededor.

Ahora bien, pudieras estar pensando, como ya hemos hablado de este movimiento, de la feminidad bíblica, de la nación y el mundo, que tu insignificante vida no es tan importante o que realmente puedas hacer una diferencia.

Permƭteme leerles una cita de un pastor y un escritor britƔnico de los aƱos 1700 a 1800. Su nombre era John Angell James, el lenguaje es un poco pintoresco puesto que es muy diferente a la forma en que hablamos hoy en dƭa, pero creo que si sigues la idea de este mensaje y escuchas, verƔs el punto que estoy tratando de seƱalar.

Cito, toda mujer, ya sea rica o pobre, casada o soltera, tiene un círculo de influencia (Toda mujer tiene un círculo de influencia y esa eres tú. Tienes un círculo de influencia) en el que de acuerdo a su personalidad, estÔ ejerciendo cierta cantidad de influencia para el bien o para el mal. Toda mujer, por su virtud o su vicio, por su necedad o por su sabiduría, por su ligereza o su dignidad, estÔ añadiendo algo a nuestra exaltación o a nuestra degradación nacional.

Cada una de nosotras como mujeres añade algo a la situación de su país. Estamos ayudando a que sea un lugar mejor o lo estamos destruyendo. No hay punto neutral , y tiene que ver con nuestro carÔcter y la forma como nos vemos en nuestro círculo de influencia.

Y él continuó diciendo:

Una comunidad donde una mujer cumpla con su misión, no es probable que sea derrocada ya que, por el poder de su noble corazón y de su influencia sobre los corazones de los demÔs, ella la levantarÔ de entre sus ruinas y la restaurarÔ de nuevo a la prosperidad y la alegría (la influencia que cada una de nosotras tiene como mujer).

DĆ©jame pedirte que abras tu Biblia, si puedes, en el libro de Jueces en el Antiguo Testamento, despuĆ©s del libro de JosuĆ©, en el capĆ­tulo 4. y Vamos a ver un relato en los siguientes minutos, y confĆ­o en que Dios los usarĆ” para retar tu corazón sobre como Ɖl quiere usar tu vida.

Esta historia sucedió alrededor de los años 1200 a.C. y es la historia de una mujer que cumplió su misión. Dios usó el noble corazón de esta mujer para levantar a su comunidad de las ruinas y para restaurarla de nuevo a la prosperidad y la alegría. Es la historia de Débora, que es una ilustración de una mujer verdadera, una mujer que ejerció una influencia fuerte y piadosa, de una manera que fue distintivamente femenina y de una manera que alentaba a los hombres a su alrededor a ser mÔs piadosos y a tomar un mayor liderazgo.

Débora no fue una mujer débil. A veces tenemos la idea de que si vas a ser una mujer verdadera de Dios tienes que ser pequeña, débil y endeble. Ella era una mujer valiente, ella fue valiente y al mismo tiempo fue humilde y femenina. Solo te diré que es un equilibrio que sólo el Espíritu de Dios puede hacer realidad en nuestras vidas y ese fue el caso de Débora.

Ahora, en el capítulo 4 tenemos la historia, el relato de cómo Débora fue fundamental en la liberación de Israel de la opresión de un poderoso régimen cananeo. Y luego, en el capítulo 5 tenemos un relato poético de la misma en un canto de victoria, es una canción de liberación, que probablemente fue escrito por Débora. Nos vamos a centrar durante este tiempo sobre todo en el capítulo 4, pero un par de ocasiones voy a ir hacia adelante y hacia atrÔs, porque hay algunos detalles que se encuentran en el capítulo 5 en el himno, en ese recuento de la historia, que no lo vemos en el capítulo 4.

Así que el capítulo 4, los versículos 1-3 prepara el escenario para este relato. Se describe un ciclo que se repite por lo menos siete veces en el libro de Jueces. Este ciclo se puede resumir en cuatro palabras. Tú puedes seguir este ciclo, no solo a través del libro de los Jueces, sino que probablemente puedes rastrearlo en tu propia vida, porque es un retrato de los caminos de Dios.

En primer lugar estÔ la desobediencia. El Pueblo de Dios le desobedecía. Luego estÔ la disciplina. Dios traía disciplina a las vidas de sus hijos. Y luego, bajo la mano de la disciplina de Dios, el pueblo de Dios es llevado a un lugar de desesperación, y desde esa desesperación ellos clamaba al Señor y Dios enviaba liberación.

Así que tenemos: desobediencia, disciplina, desesperación y liberación .Mira la desobediencia en el capítulo 4:1, es el comienzo de este ciclo:

Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor.

Aod era uno de los jueces de Israel en ese tiempo. y dice que los hijos de Israel volvieron… Este era un patrón en sus vida, no eran paganos los que estaban actuando de esta manera, aunque los paganos tambiĆ©n lo hacĆ­an , pero este era el pueblo del pacto, el pueblo escogido por Dios y estaba haciendo lo malo ante los ojos del SeƱor.

Tenemos la tendencia en nuestros días a centrarnos en los pecados de los inconversos y todas las cosas malas que estÔn haciendo en nuestra cultura, pero en realidad Dios estÔ preocupado mÔs por la pureza y la santificación de Su pueblo.

Ahora, ¿qué fue lo que hizo el pueblo de Dios que fue tan malo? Bueno, es posible que desees verlo por ti misma o simplemente escuchar si prefieres, pero vamos de vuelta al capítulo 2 y veamos una descripción de lo que sucedió una y otra vez con los hijos de Israel.

En el capĆ­tulo 2:12 dice: Ā«Abandonaron al SeƱor, el Dios de sus padres, que los habĆ­a sacado de la tierra de Egipto.Ā» Dios los habĆ­a rescatado; Ɖl los habĆ­a redimido y ellos lo abandonaron. Su Salvador, su Redentor, su SeƱor, su padre, su amante, ellos lo abandonaron, y peor aun, se fueron tras otros dioses, otros amantes de entre los dioses de los pueblos a su alrededor, y se inclinaron a ellos, y provocaron al SeƱor a ira. Este fue un perĆ­odo de apostasĆ­a espiritual de la nación de Israel, de una horrible decadencia moral entre el pueblo de Dios.

Así que, ¿qué trae la desobediencia? la desobediencia trae disciplina. Dios trae Su disciplina y lo vemos en el versículo 2, el capítulo 4,

Y el Señor los vendió en mano de Jabín rey de CanaÔn, que reinaba en Hazor.

Ahora, Jabín era un rey poderoso, y Hazor es una ciudad en la región norte de Israel. y Es importante recordar que esto es cerca de diez millas al norte del mar de Galilea, y vas a ver cómo la geografía juega un papel importante en toda esta historia.

El jefe de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset-goim, que es un pueblo también en el norte de Israel y voy a volver a la primera parte del versículo 3 en un momento, pero mira la última parte del versículo 3: Este comandante «tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años».

¿Quién entregó el pueblo de Dios para que fuera oprimido por sus enemigos? ¿Quién los vendió? Dios lo hizo. Esta es la mano castigadora de Dios y Dios usa las circunstancias externas y a las personas como sus instrumentos para disciplinar a Sus hijos.

AquĆ­ tenemos una nación, el pueblo de Dios, entregado a la idolatrĆ­a y bajo la disciplina, la mano castigadora de Dios. EstĆ”n bajo el rĆ©gimen opresivo de los cananeos. Escucha, tĆŗ no puedes ver a Dios, pero puedes ver los efectos de lo que Ɖl trae en esta disciplina. A veces nos irritamos contra los instrumentos humanos, contra las herramientas que Dios estĆ” usando para castigar; cuando lo que Ɖl quiere es que reconozcamos Su mano detrĆ”s de todo eso, tratando de llevarnos a un lugar de arrepentimiento. A este punto:

• Los israelitas estĆ”n abrumados.

• EstĆ”n completamente sin esperanza y los enemigos son mucho mĆ”s numerosos que ellos.

• Se sienten vulnerables.

• Carecen de armas.

• Tienen miedo.

• Hay una baja en la moral.

• Y el pueblo estĆ” desalentado.

• El pueblo se encuentra en un estado de miedo, de terror y de caos.

• Como veremos en un momento, otra seƱal de la disciplina de Dios, es que habĆ­a escasez de un fuerte liderazgo masculino.

AsĆ­ que la desobediencia trae disciplina y, esperamos que Āæa dónde va a llevar esto? A la desesperación. Mira la parte del versĆ­culo 3 que pasamos por alto hace un rato, la primera parte del versĆ­culo 3. Entonces… ĀæcuĆ”ndo?… despuĆ©s de la disciplina ā€œY los hijos de Israel clamaron al SEƑORā€.

Se requirió de una intensa disciplina durante un perĆ­odo prolongado de tiempo para que Dios llamara la atención de las personas. Āærecuerdas cuĆ”nto tiempo pasó? Ā”Veinte aƱos! y TĆŗ dirĆ”s: «¿pero cómo pueden las personas ser tan tontas, tan necias? ĀæCómo es que no lo entendĆ­an? ĀæVeinte aƱos?ā€

ĀæCuĆ”nto tiempo te ha tomado a ti? ĀæCuĆ”nto tiempo me ha tomado a mĆ­ entenderlo? ĀæSer llevadas a un lugar de desesperación donde clamamos al SeƱor en humildad y en arrepentimiento? ĀæNo nos demuestra esto la paciencia y la misericordia de Dios, que durante todos estos aƱos tuvo que esperar? Ɖl continuaba ejerciendo presión, pero todo con el objetivo de restaurar a Su pueblo a un lugar de obediencia y de humildad.

Puedes ver que la disciplina de Dios, Su castigo tiene la intención de humillarnos, de postrarnos, para llevarnos hasta el final de nosotras mismas y entonces hacernos conscientes de nuestra necesidad de Ɖl y volver nuestros corazones hacia Ɖl. AsĆ­ es el corazón misericordioso y redentor de Dios que cuando Su pueblo clama Ɖl envĆ­a Su liberación.

Mira el versĆ­culo 4 del capĆ­tulo 4.

Débora, profetisa, mujer de Lapidot juzgaba a Israel en aquel tiempo. Ella solía sentarse bajo la palmera de Débora, entre RamÔ y Bethel, en la región montañosa de Efraín, y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio. (Vv. 4-5)

He aquĆ­ una mujer que estaba sirviendo fielmente al SeƱor, sirviendo a su familia, sirviendo a su gente y utilizando los dones dados por Dios, cumpliendo con su llamado. Ella fue una mujer que vivió para los demĆ”s, no para sĆ­ misma. Ella no estaba buscando un lugar mĆ”s grande, una oportunidad mĆ”s grande, una posición mayor en su ministerio. Ella estaba haciendo fielmente lo que Dios le habĆ­a llamado a hacer donde Ɖl la habĆ­a llamado a hacerlo.

Y en este pasaje aprendemos tres cosas sobre Débora, y por cierto, solo voy a dar una pincelada de la superficie de este pasaje. Si quieres escuchar una enseñanza extendida, versículo por versículo a través de todo el pasaje, tenemos una serie de Débora en nuestro programa Aviva Nuestros Corazones. EstÔ disponible en los recursos de nuestro sitio en internet, a este punto yo solo quiero que captes la esencia y el corazón de este pasaje.

En primer lugar, vemos que ella era una profetisa, y sin entrar en detalles sobre el papel de las profetisas en el Antiguo Testamento versus Nuevo Testamento, sabemos que tenƭa un ministerio de enseƱanza de la Palabra de Dios, de advertencia y Ɣnimo basado en la Palabra de Dios.

Luego vemos que ella era esposa. Yo no creo que sea insignificante que la Escritura señale que ella era esposa. Esta era su relación humana primaria, y ella fue capaz de servir al Señor sin descuidar su hogar.

Y ademÔs ella era juez. Los jueces en esta época fueron los que Dios puso y capacitó para rescatar a Su pueblo de sus enemigos. Débora fue el cuarto juez en Israel. Observa que ella no se autodesignó. Esta no es una posición que cuando ella tenía nueve años de edad, ella dijo, «me gustaría crecer y ser jueza». Ella no se llamó a sí misma para esta tarea.

Dios la levantó para un momento como este . Y la gente la buscaba para resolver las diferencias, para dar consejo y sabiduría, porque ella era una mujer que conocía a Dios y que conocía a Su Palabra. Ella sabía cómo escuchar Su voz.

Ahora, Débora vivía en esos pequeños pueblos que hemos mencionado. Ellos pueden o no serte familiares, pero ayuda saber la manera en que se desarrollaron los hechos, al darnos cuenta de que ella vivía en el sur de Israel, cerca de Jerusalén, a bastante distancia de las fortalezas cananeas que estaban en la parte norte del país, pero ella estaba consciente de lo que estaba pasando. A pesar de que la opresión no había influenciado su región como lo había hecho en el norte, ella estaba consciente, y estaba lista y disponible y preocupada cuando Dios la llamó a hacer algo al respecto.

Ella mandó a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de NeftalĆ­ (que estĆ” en el extremo norte), y le dijo: Ā«Esto ha ordenado el SeƱor, Dios de Israel: ā€œVe, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de NeftalĆ­ y de los hijos de Zabulón. (estas eran las tribus del norte) ā€œY yo (El SeƱor) atraerĆ© hacia ti a SĆ­sara, comandante del ejĆ©rcito de JabĆ­n, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregarĆ© en tus manosĀ». (Vv. 6-7)

Así que Débora ha escuchado del Señor y envía a buscar a Barac y le dice que él debe reunir 10.000 hombres de las tribus cercanas, las mÔs afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratégicamente ubicado en la confluencia de las tribus de Neftalí, Zabulón, e Isacar. Así que Débora ha escuchado del Señor y envía a buscar a Barac y le dice que él debe reunir diez mil hombres de las tribus cercanas, las mÔs afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratégicamente ubicado en la confluencia de las tribus de Neftalí, Zabulón, e Isacar, era un lugar seguro desde donde podía atacar a las fuerzas cananeas y a sus carros.

Dios habĆ­a prometido a DĆ©bora, que es la que le transmite la promesa a Barac, que Dios sacarĆ­a a SĆ­sara y a las fuerzas cananeas a la batalla y que Dios las entregarĆ­a en las manos de Barac. He aquĆ­ una mujer que creĆ­a en Dios, que creĆ­a que Ɖl era soberano, que Ɖl era poderoso, y que Ɖl iba a ganar la batalla.

Y una vez mÔs, vemos que se trata de una mujer sabía que sabía cómo escuchar la Palabra de Dios. Ella no solo estaba hablando sus propias palabras o sus propias ideas. Nosotras, las mujeres, hacemos esto muchas veces; y la gente se cansa de escucharnos a nosotras, porque solo estamos dando nuestras propias opiniones. ¿Y sabes qué? Mi opinión no cuenta mÔs que la tuya o la de cualquier otra persona, pero cuando llegamos a ser esas mujeres de la Palabra de Dios, que conocemos la Palabra de Dios, las promesas de Dios, las hemos interiorizado, las vivimos, las creemos y las compartimos con otros; entonces las personas se detienen y son influenciadas por esa Palabra.

Cuando ella habló y le dio las directrices, era la palabra que había recibido del Señor. Ahora, ten cuidado cuando regreses a tu hogar, y no se te ocurra lanzar tus notas a todo el mundo y al liderazgo de las mujeres del ministerio en tu iglesia y decirles: «Tenemos que cambiar las cosas por aquí porque Susan Hunt dijo esto y lo otro, ustedes necesitan leer este libro». Sé amable, sé piadosa. Escucha y espera en el Señor. y Pídele que te muestre el momento adecuado, las palabras correctas y claridad de dirección en cuanto a la forma en que se debe aplicar en tu situación.

Entonces ella le dice a Barac «¿no te ha mandado el Señor, el Dios de Israel?» Debido a que esta mujer tenía confianza en la Palabra de Dios, la gente la miraba a ella en busca de respuestas.

¿Te ven las personas a ti cuando buscan respuestas cuando estÔn luchando en su matrimonio? No sé si has tenido tiempo de ver o escuchar el testimonio de Kim y LeRoy Wagner . He sido amiga de Kim mucho tiempo y he visto a mujeres en masa, por correo electrónico y en las conferencias haciendo fila durante horas para hablar con una mujer que ha vivido y vive el mensaje de la feminidad bíblica y tiene un corazón humilde, arrepentido y conoce y sabe de Su Palabra.

ĀæLas personas vienen a ti? A ti, mujer de mĆ”s edad, ĀæViene la gente a ti buscando sabidurĆ­a, buscando consejo? y quizĆ”s tĆŗ me dices: Ā«Es que yo no soy consejeraĀ». No necesitas ser una consejera, lo Ćŗnico que necesitas conocer es al Admirable Consejero y la gente necesita saber que tĆŗ le escuchas a Ɖl, que conoces Su Palabra y que sabes cómo guiarlas a ellas a las Escrituras. Ellas pueden ir a cualquier programa televisivo para conocer el pensamiento del mundo. Pero, Āæsaben realmente cómo llegar a ti para obtener la verdadera visión, la forma de pensar de Dios?

El versĆ­culo 8 dice,

Barac le dijo: Ā«Si tĆŗ vas conmigo, yo irĆ©, pero si no vas conmigo, no iré». Y ella dijo: Ā«Ciertamente irĆ© contigo. Sin embargo, el honor no serĆ” tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEƑOR venderĆ” a SĆ­sara en manos de una mujerĀ». (Vv. 8-9)

Ahora bien, no se nos dice por qué Barac insistió en que Débora debía ir con él. QuizÔs quería seguridad de la presencia de Dios, porque él sabía que Dios estaba con esta mujer. Lo que sí sabemos es que Débora accedió en ir, pero ella le dijo a Barac que el honor de la victoria, humanamente hablando, no iría a Barac, sino a una mujer.

Ahora, si conoces el resto de la historia, sabes que ella no estaba hablando de sƭ misma, ella estaba hablando profƩticamente del papel que Jael tendrƭa en la victoria.

Y continuando en el versĆ­culo 9 dice: ā€œEntonces DĆ©bora se levantĆ³ā€. Y Me encantan esas palabras, porque muy frecuentemente tengo temor de meterme en la lucha; prefiero quedarme en un ambiente mĆ”s conveniente, mĆ”s cómodo; no me levanto y comienzo a involucrarme en la batalla. Me alegro de que DĆ©bora se levantara; ella sabĆ­a que era lo que Dios querĆ­a que ella hiciera. Y ella salió fuera de su zona de seguridad.

Ella se levantó y fue con Barac a Cedes. Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí a Cedes. Y subieron con él diez mil hombres. Débora también subió con él. (vv. 9-10)

Ahora, ella sabía que esto iba a ser una situación peligrosa. La batalla se encontraba lejos de donde Débora vivía. Ella pudo haberse quedado atrÔs o permanecer fuera, sin involucrarse con ellos, pero ella se tenía que involucrar porque Dios le hizo un llamado para su vida y ella tuvo un corazón para Dios y para Su pueblo.

Nosotras vemos en esta historia que Dios usa instrumentos humanos para cumplir los propósitos de Su Reino, pero no siempre usa las personas que tú esperarías. En este caso, Dios escogió y usó medios poco convencionales para derrotar al enemigo y liberar a Su pueblo.

En primer lugar, Dios utilizó dos mujeres como parte del plan de la batalla, a Jael y DĆ©bora. De una manera inesperada— no es la manera que nosotras hubiĆ©semos escrito el guión y ciertamente no la manera que se hubiera escrito en esa Ć©poca.

Ɖl tambiĆ©n utilizó, como estamos viendo en este pasaje, soldados de infanterĆ­a, 10.000 hombres de a pie. Y tĆŗ dirĆ”s: «¿Y cuĆ”l es la gran cosa, cuĆ”l es el problema con eso?Ā» ĀæRecuerda cómo los cananeos estaban viajando? Ellos viajaban con novecientos carros de hierro. Estas eran armas de destrucción masiva. Eran vehĆ­culos de guerra masivos y estos eran los carros con que los habĆ­an oprimido a los pueblos durante veinte aƱos y Āævas a enviar soldados de a pie a esa batalla?

ĀæPor quĆ© Dios hace las cosas de esa manera? Para que Ɖl reciba toda la gloria. Por lo que no pueden gloriarse en la carne humana. Ā«Oh, sĆ­, un gran general del ejĆ©rcito que los llevó a la batalla, y tenĆ­amos todas esas armas grandesĀ». De ninguna manera. Sabemos cuando leemos esta historia ahora, que solo podemos decir que Dios es el Conquistador. Dios es el que se lleva la victoria. Ɖl elige y utiliza los vasos dĆ©biles que estĆ”n dispuestos a dejarse utilizar.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado invitando a las mujeres a que con valentía se unan a la batalla. Ella relató esta historia de Débora en una de las conferencias de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones hace llegar las conferencias, programas de radio y recursos en línea de forma gratuita, gracias a los oyentes que apoyan el ministerio financieramente. Finalmente, tú nos estÔs ayudando a poder hablarle a las mujeres como Heather, en Indiana. Ella nos escribió un correo electrónico que decía: «Las enseñanzas de Nancy alimentaron mi rabia».

Ella estaba enfadada con Dios y la iglesia, asĆ­ que empezó a escuchar las enseƱanzas de Nancy Leigh DeMoss porque ella pensó que al hacerlo, esas palabras le ā€œconfirmarĆ­an como los cristianos eran daƱinosĀ».

AsĆ­ que, Nancy, Āæcómo te sientes cuando mujeres escuchan Aviva Nuestros Corazones solamente para ā€œalimentar su rabiaā€?

Nancy: Bueno, me imagino que quizÔs ella no es la única. Pero desde el principio de este ministerio, yo sabía que si tenía que enseñar el mensaje que Dios había puesto en mi corazón y enseñar todo el consejo de Dios, estaría nadando contra la corriente. No soy una luchadora por naturaleza. Quiero que la gente me quiera, pero desde el primer momento, mi deseo ha sido el de simplemente hacer lo que Dios me ha llamado a hacer y ser fiel a Su Palabra.

Carmen: Heather continuó en ese correo electrónico:

Después de escuchar día tras día, mi corazón se ha ablandado, y reconozco que me he convertido en una ex-feminista. Le doy gracias por Sus enseñanzas desafiantes y honestas, ya que ha sido un instrumento en mi sanidad.

Nancy : Estoy muy agradecida por la forma en que Dios usa este ministerio para suavizar los corazones como el de Heather. Las mujeres escuchan este programa en todo tipo de circunstancias, y la Palabra de Dios intercepta sus vidas de una manera que no podrƭamos predecir. Son nuestras oyentes que hacen posible esas conexiones a travƩs de sus oraciones y de sus contribuciones.

Carmen: Si te sientes movida a donar para nuestro ministerio, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Qué harías por el reino de Dios si no tuvieras ningún temor? Aprende a decir NO al temor en nuestro próximo programa en el cual Nancy continúa con esta serie sobre Débora. ”Te esperamos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.

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Directo a la papelera

Lunes 5 Octubre


(JesĆŗs dijo:) Las palabras que yo os he hablado son espĆ­ritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.
Juan 6:63-64


Directo a la papelera


Cada vez que unos amigos cristianos visitaban cierta familia, le dejaban un folleto evangelístico, el cual iba directo a la papelera. En esa casa no querían saber nada de Dios. Pero la persona que hacía el aseo, intrigada al ver esos folletos intactos, empezó a recogerlos y a leerlos. Dios tocó su corazón, recibió su Palabra como la verdad, y así aprendió a conocer a Dios por medio de Jesucristo.

Dios invita a todos los hombres: ā€œMirad a mĆ­, y sed salvos, todos los tĆ©rminos de la tierraā€ (IsaĆ­as 45:22), pues Cristo ā€œmurió por todosā€ (2 Corintios 5:14). Unos rechazan la invitación divina, otros la reciben a travĆ©s de las situaciones mĆ”s inesperadas. AsĆ­, el mundo estĆ” dividido en dos categorĆ­as: los que no creen y los que creen, los que todavĆ­a estĆ”n en sus pecados y los que ya no estĆ”n bajo la esclavitud del pecado, los que van por el camino que los conduce al juicio eterno y los que avanzan hacia el cielo.

Este relato animarĆ” a los que desean anunciar el Evangelio. El Dios que dijo: ā€œMi palabra… no volverĆ” a mĆ­ vacĆ­aā€ (IsaĆ­as 55:11) es fiel. Nosotros debemos sembrar la Palabra de Dios desde la maƱana hasta la tarde (EclesiastĆ©s 11:6). Nuestros esfuerzos son muy dĆ©biles, a veces pueden parecer inĆŗtiles, pero la nueva vida viene de Dios. Confiemos en Ć©l para que esta semilla del Evangelio caiga en un terreno preparado, germine y lleve fruto.

ā€œEl sembrador salió a sembrar… parte (de la semilla) cayó en buena tierra, y dio fruto, cuĆ”l a ciento, cuĆ”l a sesenta, y cuĆ”l a treinta por unoā€ (Mateo 13:3, 8).

Deuteronomio 1:1-18 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22
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