Aviva Nuestros Corazones
Serie: Una mujer verdadera se une a la batalla
J26 ā Pero ciertamente yo irĆ© contigo
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Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss nos recuerda, que las Escrituras estƔn llenas de historias donde Dios usa a los dƩbiles para hacer grandes cosas.
Nancy Leigh DeMoss : Dios es el que se lleva la victoria. Ćl elige y utiliza los vasos dĆ©biles que estĆ”n dispuestos a ser usados.
Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
¿Ha puesto Dios en tu corazón una gran tarea para hacer? ¿QuizÔs alguna necesidad que ves en tu mundo que puedes suplir de forma exclusiva? Se necesita coraje para seguir adelante y tomar medidas.
Nancy Leigh DeMoss te animarĆ” a que abraces el llamado de Dios en tu vida, en un mensaje llamado, āUna mujer verdadera se une a la batallaā. Originalmente ella llevó este mensaje en una de las conferencias de Mujer Verdadera. Escuchemosla.
Nancy: Voy a orar a Dios para que envĆe mil mujeres de este lugar, que vivan el mensaje de verdadera feminidad y que reproduzcan este mensaje en las vidas de aquellas a su alrededor.
Ahora bien, pudieras estar pensando, como ya hemos hablado de este movimiento, de la feminidad bĆblica, de la nación y el mundo, que tu insignificante vida no es tan importante o que realmente puedas hacer una diferencia.
PermĆteme leerles una cita de un pastor y un escritor britĆ”nico de los aƱos 1700 a 1800. Su nombre era John Angell James, el lenguaje es un poco pintoresco puesto que es muy diferente a la forma en que hablamos hoy en dĆa, pero creo que si sigues la idea de este mensaje y escuchas, verĆ”s el punto que estoy tratando de seƱalar.
Cito, toda mujer, ya sea rica o pobre, casada o soltera, tiene un cĆrculo de influencia (Toda mujer tiene un cĆrculo de influencia y esa eres tĆŗ. Tienes un cĆrculo de influencia) en el que de acuerdo a su personalidad, estĆ” ejerciendo cierta cantidad de influencia para el bien o para el mal. Toda mujer, por su virtud o su vicio, por su necedad o por su sabidurĆa, por su ligereza o su dignidad, estĆ” aƱadiendo algo a nuestra exaltación o a nuestra degradación nacional.
Cada una de nosotras como mujeres aƱade algo a la situación de su paĆs. Estamos ayudando a que sea un lugar mejor o lo estamos destruyendo. No hay punto neutral , y tiene que ver con nuestro carĆ”cter y la forma como nos vemos en nuestro cĆrculo de influencia.
Y él continuó diciendo:
Una comunidad donde una mujer cumpla con su misión, no es probable que sea derrocada ya que, por el poder de su noble corazón y de su influencia sobre los corazones de los demĆ”s, ella la levantarĆ” de entre sus ruinas y la restaurarĆ” de nuevo a la prosperidad y la alegrĆa (la influencia que cada una de nosotras tiene como mujer).
DĆ©jame pedirte que abras tu Biblia, si puedes, en el libro de Jueces en el Antiguo Testamento, despuĆ©s del libro de JosuĆ©, en el capĆtulo 4. y Vamos a ver un relato en los siguientes minutos, y confĆo en que Dios los usarĆ” para retar tu corazón sobre como Ćl quiere usar tu vida.
Esta historia sucedió alrededor de los aƱos 1200 a.C. y es la historia de una mujer que cumplió su misión. Dios usó el noble corazón de esta mujer para levantar a su comunidad de las ruinas y para restaurarla de nuevo a la prosperidad y la alegrĆa. Es la historia de DĆ©bora, que es una ilustración de una mujer verdadera, una mujer que ejerció una influencia fuerte y piadosa, de una manera que fue distintivamente femenina y de una manera que alentaba a los hombres a su alrededor a ser mĆ”s piadosos y a tomar un mayor liderazgo.
DĆ©bora no fue una mujer dĆ©bil. A veces tenemos la idea de que si vas a ser una mujer verdadera de Dios tienes que ser pequeƱa, dĆ©bil y endeble. Ella era una mujer valiente, ella fue valiente y al mismo tiempo fue humilde y femenina. Solo te dirĆ© que es un equilibrio que sólo el EspĆritu de Dios puede hacer realidad en nuestras vidas y ese fue el caso de DĆ©bora.
Ahora, en el capĆtulo 4 tenemos la historia, el relato de cómo DĆ©bora fue fundamental en la liberación de Israel de la opresión de un poderoso rĆ©gimen cananeo. Y luego, en el capĆtulo 5 tenemos un relato poĆ©tico de la misma en un canto de victoria, es una canción de liberación, que probablemente fue escrito por DĆ©bora. Nos vamos a centrar durante este tiempo sobre todo en el capĆtulo 4, pero un par de ocasiones voy a ir hacia adelante y hacia atrĆ”s, porque hay algunos detalles que se encuentran en el capĆtulo 5 en el himno, en ese recuento de la historia, que no lo vemos en el capĆtulo 4.
AsĆ que el capĆtulo 4, los versĆculos 1-3 prepara el escenario para este relato. Se describe un ciclo que se repite por lo menos siete veces en el libro de Jueces. Este ciclo se puede resumir en cuatro palabras. TĆŗ puedes seguir este ciclo, no solo a travĆ©s del libro de los Jueces, sino que probablemente puedes rastrearlo en tu propia vida, porque es un retrato de los caminos de Dios.
En primer lugar estĆ” la desobediencia. El Pueblo de Dios le desobedecĆa. Luego estĆ” la disciplina. Dios traĆa disciplina a las vidas de sus hijos. Y luego, bajo la mano de la disciplina de Dios, el pueblo de Dios es llevado a un lugar de desesperación, y desde esa desesperación ellos clamaba al SeƱor y Dios enviaba liberación.
AsĆ que tenemos: desobediencia, disciplina, desesperación y liberación .Mira la desobediencia en el capĆtulo 4:1, es el comienzo de este ciclo:
Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor.
Aod era uno de los jueces de Israel en ese tiempo. y dice que los hijos de Israel volvieron⦠Este era un patrón en sus vida, no eran paganos los que estaban actuando de esta manera, aunque los paganos tambiĆ©n lo hacĆan , pero este era el pueblo del pacto, el pueblo escogido por Dios y estaba haciendo lo malo ante los ojos del SeƱor.
Tenemos la tendencia en nuestros dĆas a centrarnos en los pecados de los inconversos y todas las cosas malas que estĆ”n haciendo en nuestra cultura, pero en realidad Dios estĆ” preocupado mĆ”s por la pureza y la santificación de Su pueblo.
Ahora, ĀæquĆ© fue lo que hizo el pueblo de Dios que fue tan malo? Bueno, es posible que desees verlo por ti misma o simplemente escuchar si prefieres, pero vamos de vuelta al capĆtulo 2 y veamos una descripción de lo que sucedió una y otra vez con los hijos de Israel.
En el capĆtulo 2:12 dice: Ā«Abandonaron al SeƱor, el Dios de sus padres, que los habĆa sacado de la tierra de Egipto.Ā» Dios los habĆa rescatado; Ćl los habĆa redimido y ellos lo abandonaron. Su Salvador, su Redentor, su SeƱor, su padre, su amante, ellos lo abandonaron, y peor aun, se fueron tras otros dioses, otros amantes de entre los dioses de los pueblos a su alrededor, y se inclinaron a ellos, y provocaron al SeƱor a ira. Este fue un perĆodo de apostasĆa espiritual de la nación de Israel, de una horrible decadencia moral entre el pueblo de Dios.
AsĆ que, ĀæquĆ© trae la desobediencia? la desobediencia trae disciplina. Dios trae Su disciplina y lo vemos en el versĆculo 2, el capĆtulo 4,
Y el SeƱor los vendió en mano de JabĆn rey de CanaĆ”n, que reinaba en Hazor.
Ahora, JabĆn era un rey poderoso, y Hazor es una ciudad en la región norte de Israel. y Es importante recordar que esto es cerca de diez millas al norte del mar de Galilea, y vas a ver cómo la geografĆa juega un papel importante en toda esta historia.
El jefe de su ejĆ©rcito era SĆsara, que vivĆa en Haroset-goim, que es un pueblo tambiĆ©n en el norte de Israel y voy a volver a la primera parte del versĆculo 3 en un momento, pero mira la Ćŗltima parte del versĆculo 3: Este comandante Ā«tenĆa novecientos carros de hierro y habĆa oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte aƱosĀ».
¿Quién entregó el pueblo de Dios para que fuera oprimido por sus enemigos? ¿Quién los vendió? Dios lo hizo. Esta es la mano castigadora de Dios y Dios usa las circunstancias externas y a las personas como sus instrumentos para disciplinar a Sus hijos.
AquĆ tenemos una nación, el pueblo de Dios, entregado a la idolatrĆa y bajo la disciplina, la mano castigadora de Dios. EstĆ”n bajo el rĆ©gimen opresivo de los cananeos. Escucha, tĆŗ no puedes ver a Dios, pero puedes ver los efectos de lo que Ćl trae en esta disciplina. A veces nos irritamos contra los instrumentos humanos, contra las herramientas que Dios estĆ” usando para castigar; cuando lo que Ćl quiere es que reconozcamos Su mano detrĆ”s de todo eso, tratando de llevarnos a un lugar de arrepentimiento. A este punto:
⢠Los israelitas estÔn abrumados.
⢠EstÔn completamente sin esperanza y los enemigos son mucho mÔs numerosos que ellos.
⢠Se sienten vulnerables.
⢠Carecen de armas.
⢠Tienen miedo.
⢠Hay una baja en la moral.
⢠Y el pueblo estÔ desalentado.
⢠El pueblo se encuentra en un estado de miedo, de terror y de caos.
⢠Como veremos en un momento, otra seƱal de la disciplina de Dios, es que habĆa escasez de un fuerte liderazgo masculino.
AsĆ que la desobediencia trae disciplina y, esperamos que Āæa dónde va a llevar esto? A la desesperación. Mira la parte del versĆculo 3 que pasamos por alto hace un rato, la primera parte del versĆculo 3. Entonces⦠¿cuĆ”ndo?⦠despuĆ©s de la disciplina āY los hijos de Israel clamaron al SEĆORā.
Se requirió de una intensa disciplina durante un perĆodo prolongado de tiempo para que Dios llamara la atención de las personas. Āærecuerdas cuĆ”nto tiempo pasó? Ā”Veinte aƱos! y TĆŗ dirĆ”s: «¿pero cómo pueden las personas ser tan tontas, tan necias? ĀæCómo es que no lo entendĆan? ĀæVeinte aƱos?ā
ĀæCuĆ”nto tiempo te ha tomado a ti? ĀæCuĆ”nto tiempo me ha tomado a mĆ entenderlo? ĀæSer llevadas a un lugar de desesperación donde clamamos al SeƱor en humildad y en arrepentimiento? ĀæNo nos demuestra esto la paciencia y la misericordia de Dios, que durante todos estos aƱos tuvo que esperar? Ćl continuaba ejerciendo presión, pero todo con el objetivo de restaurar a Su pueblo a un lugar de obediencia y de humildad.
Puedes ver que la disciplina de Dios, Su castigo tiene la intención de humillarnos, de postrarnos, para llevarnos hasta el final de nosotras mismas y entonces hacernos conscientes de nuestra necesidad de Ćl y volver nuestros corazones hacia Ćl. AsĆ es el corazón misericordioso y redentor de Dios que cuando Su pueblo clama Ćl envĆa Su liberación.
Mira el versĆculo 4 del capĆtulo 4.
DĆ©bora, profetisa, mujer de Lapidot juzgaba a Israel en aquel tiempo. Ella solĆa sentarse bajo la palmera de DĆ©bora, entre RamĆ” y Bethel, en la región montaƱosa de EfraĆn, y los hijos de Israel subĆan a ella a pedir juicio. (Vv. 4-5)
He aquĆ una mujer que estaba sirviendo fielmente al SeƱor, sirviendo a su familia, sirviendo a su gente y utilizando los dones dados por Dios, cumpliendo con su llamado. Ella fue una mujer que vivió para los demĆ”s, no para sĆ misma. Ella no estaba buscando un lugar mĆ”s grande, una oportunidad mĆ”s grande, una posición mayor en su ministerio. Ella estaba haciendo fielmente lo que Dios le habĆa llamado a hacer donde Ćl la habĆa llamado a hacerlo.
Y en este pasaje aprendemos tres cosas sobre DĆ©bora, y por cierto, solo voy a dar una pincelada de la superficie de este pasaje. Si quieres escuchar una enseƱanza extendida, versĆculo por versĆculo a travĆ©s de todo el pasaje, tenemos una serie de DĆ©bora en nuestro programa Aviva Nuestros Corazones. EstĆ” disponible en los recursos de nuestro sitio en internet, a este punto yo solo quiero que captes la esencia y el corazón de este pasaje.
En primer lugar, vemos que ella era una profetisa, y sin entrar en detalles sobre el papel de las profetisas en el Antiguo Testamento versus Nuevo Testamento, sabemos que tenĆa un ministerio de enseƱanza de la Palabra de Dios, de advertencia y Ć”nimo basado en la Palabra de Dios.
Luego vemos que ella era esposa. Yo no creo que sea insignificante que la Escritura señale que ella era esposa. Esta era su relación humana primaria, y ella fue capaz de servir al Señor sin descuidar su hogar.
Y ademĆ”s ella era juez. Los jueces en esta Ć©poca fueron los que Dios puso y capacitó para rescatar a Su pueblo de sus enemigos. DĆ©bora fue el cuarto juez en Israel. Observa que ella no se autodesignó. Esta no es una posición que cuando ella tenĆa nueve aƱos de edad, ella dijo, Ā«me gustarĆa crecer y ser juezaĀ». Ella no se llamó a sĆ misma para esta tarea.
Dios la levantó para un momento como este . Y la gente la buscaba para resolver las diferencias, para dar consejo y sabidurĆa, porque ella era una mujer que conocĆa a Dios y que conocĆa a Su Palabra. Ella sabĆa cómo escuchar Su voz.
Ahora, DĆ©bora vivĆa en esos pequeƱos pueblos que hemos mencionado. Ellos pueden o no serte familiares, pero ayuda saber la manera en que se desarrollaron los hechos, al darnos cuenta de que ella vivĆa en el sur de Israel, cerca de JerusalĆ©n, a bastante distancia de las fortalezas cananeas que estaban en la parte norte del paĆs, pero ella estaba consciente de lo que estaba pasando. A pesar de que la opresión no habĆa influenciado su región como lo habĆa hecho en el norte, ella estaba consciente, y estaba lista y disponible y preocupada cuando Dios la llamó a hacer algo al respecto.
Ella mandó a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de NeftalĆ (que estĆ” en el extremo norte), y le dijo: Ā«Esto ha ordenado el SeƱor, Dios de Israel: āVe, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de NeftalĆ y de los hijos de Zabulón. (estas eran las tribus del norte) āY yo (El SeƱor) atraerĆ© hacia ti a SĆsara, comandante del ejĆ©rcito de JabĆn, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregarĆ© en tus manosĀ». (Vv. 6-7)
AsĆ que DĆ©bora ha escuchado del SeƱor y envĆa a buscar a Barac y le dice que Ć©l debe reunir 10.000 hombres de las tribus cercanas, las mĆ”s afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratĆ©gicamente ubicado en la confluencia de las tribus de NeftalĆ, Zabulón, e Isacar. AsĆ que DĆ©bora ha escuchado del SeƱor y envĆa a buscar a Barac y le dice que Ć©l debe reunir diez mil hombres de las tribus cercanas, las mĆ”s afectadas por el conflicto y los llama al Monte Tabor, que se encuentra estratĆ©gicamente ubicado en la confluencia de las tribus de NeftalĆ, Zabulón, e Isacar, era un lugar seguro desde donde podĆa atacar a las fuerzas cananeas y a sus carros.
Dios habĆa prometido a DĆ©bora, que es la que le transmite la promesa a Barac, que Dios sacarĆa a SĆsara y a las fuerzas cananeas a la batalla y que Dios las entregarĆa en las manos de Barac. He aquĆ una mujer que creĆa en Dios, que creĆa que Ćl era soberano, que Ćl era poderoso, y que Ćl iba a ganar la batalla.
Y una vez mĆ”s, vemos que se trata de una mujer sabĆa que sabĆa cómo escuchar la Palabra de Dios. Ella no solo estaba hablando sus propias palabras o sus propias ideas. Nosotras, las mujeres, hacemos esto muchas veces; y la gente se cansa de escucharnos a nosotras, porque solo estamos dando nuestras propias opiniones. ĀæY sabes quĆ©? Mi opinión no cuenta mĆ”s que la tuya o la de cualquier otra persona, pero cuando llegamos a ser esas mujeres de la Palabra de Dios, que conocemos la Palabra de Dios, las promesas de Dios, las hemos interiorizado, las vivimos, las creemos y las compartimos con otros; entonces las personas se detienen y son influenciadas por esa Palabra.
Cuando ella habló y le dio las directrices, era la palabra que habĆa recibido del SeƱor. Ahora, ten cuidado cuando regreses a tu hogar, y no se te ocurra lanzar tus notas a todo el mundo y al liderazgo de las mujeres del ministerio en tu iglesia y decirles: Ā«Tenemos que cambiar las cosas por aquĆ porque Susan Hunt dijo esto y lo otro, ustedes necesitan leer este libroĀ». SĆ© amable, sĆ© piadosa. Escucha y espera en el SeƱor. y PĆdele que te muestre el momento adecuado, las palabras correctas y claridad de dirección en cuanto a la forma en que se debe aplicar en tu situación.
Entonces ella le dice a Barac «¿no te ha mandado el SeƱor, el Dios de Israel?Ā» Debido a que esta mujer tenĆa confianza en la Palabra de Dios, la gente la miraba a ella en busca de respuestas.
ĀæTe ven las personas a ti cuando buscan respuestas cuando estĆ”n luchando en su matrimonio? No sĆ© si has tenido tiempo de ver o escuchar el testimonio de Kim y LeRoy Wagner . He sido amiga de Kim mucho tiempo y he visto a mujeres en masa, por correo electrónico y en las conferencias haciendo fila durante horas para hablar con una mujer que ha vivido y vive el mensaje de la feminidad bĆblica y tiene un corazón humilde, arrepentido y conoce y sabe de Su Palabra.
ĀæLas personas vienen a ti? A ti, mujer de mĆ”s edad, ĀæViene la gente a ti buscando sabidurĆa, buscando consejo? y quizĆ”s tĆŗ me dices: Ā«Es que yo no soy consejeraĀ». No necesitas ser una consejera, lo Ćŗnico que necesitas conocer es al Admirable Consejero y la gente necesita saber que tĆŗ le escuchas a Ćl, que conoces Su Palabra y que sabes cómo guiarlas a ellas a las Escrituras. Ellas pueden ir a cualquier programa televisivo para conocer el pensamiento del mundo. Pero, Āæsaben realmente cómo llegar a ti para obtener la verdadera visión, la forma de pensar de Dios?
El versĆculo 8 dice,
Barac le dijo: Ā«Si tĆŗ vas conmigo, yo irĆ©, pero si no vas conmigo, no iré». Y ella dijo: Ā«Ciertamente irĆ© contigo. Sin embargo, el honor no serĆ” tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEĆOR venderĆ” a SĆsara en manos de una mujerĀ». (Vv. 8-9)
Ahora bien, no se nos dice por quĆ© Barac insistió en que DĆ©bora debĆa ir con Ć©l. QuizĆ”s querĆa seguridad de la presencia de Dios, porque Ć©l sabĆa que Dios estaba con esta mujer. Lo que sĆ sabemos es que DĆ©bora accedió en ir, pero ella le dijo a Barac que el honor de la victoria, humanamente hablando, no irĆa a Barac, sino a una mujer.
Ahora, si conoces el resto de la historia, sabes que ella no estaba hablando de sĆ misma, ella estaba hablando profĆ©ticamente del papel que Jael tendrĆa en la victoria.
Y continuando en el versĆculo 9 dice: āEntonces DĆ©bora se levantóā. Y Me encantan esas palabras, porque muy frecuentemente tengo temor de meterme en la lucha; prefiero quedarme en un ambiente mĆ”s conveniente, mĆ”s cómodo; no me levanto y comienzo a involucrarme en la batalla. Me alegro de que DĆ©bora se levantara; ella sabĆa que era lo que Dios querĆa que ella hiciera. Y ella salió fuera de su zona de seguridad.
Ella se levantó y fue con Barac a Cedes. Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalà a Cedes. Y subieron con él diez mil hombres. Débora también subió con él. (vv. 9-10)
Ahora, ella sabĆa que esto iba a ser una situación peligrosa. La batalla se encontraba lejos de donde DĆ©bora vivĆa. Ella pudo haberse quedado atrĆ”s o permanecer fuera, sin involucrarse con ellos, pero ella se tenĆa que involucrar porque Dios le hizo un llamado para su vida y ella tuvo un corazón para Dios y para Su pueblo.
Nosotras vemos en esta historia que Dios usa instrumentos humanos para cumplir los propósitos de Su Reino, pero no siempre usa las personas que tĆŗ esperarĆas. En este caso, Dios escogió y usó medios poco convencionales para derrotar al enemigo y liberar a Su pueblo.
En primer lugar, Dios utilizó dos mujeres como parte del plan de la batalla, a Jael y DĆ©bora. De una manera inesperadaā no es la manera que nosotras hubiĆ©semos escrito el guión y ciertamente no la manera que se hubiera escrito en esa Ć©poca.
Ćl tambiĆ©n utilizó, como estamos viendo en este pasaje, soldados de infanterĆa, 10.000 hombres de a pie. Y tĆŗ dirĆ”s: «¿Y cuĆ”l es la gran cosa, cuĆ”l es el problema con eso?Ā» ĀæRecuerda cómo los cananeos estaban viajando? Ellos viajaban con novecientos carros de hierro. Estas eran armas de destrucción masiva. Eran vehĆculos de guerra masivos y estos eran los carros con que los habĆan oprimido a los pueblos durante veinte aƱos y Āævas a enviar soldados de a pie a esa batalla?
ĀæPor quĆ© Dios hace las cosas de esa manera? Para que Ćl reciba toda la gloria. Por lo que no pueden gloriarse en la carne humana. Ā«Oh, sĆ, un gran general del ejĆ©rcito que los llevó a la batalla, y tenĆamos todas esas armas grandesĀ». De ninguna manera. Sabemos cuando leemos esta historia ahora, que solo podemos decir que Dios es el Conquistador. Dios es el que se lleva la victoria. Ćl elige y utiliza los vasos dĆ©biles que estĆ”n dispuestos a dejarse utilizar.
Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado invitando a las mujeres a que con valentĆa se unan a la batalla. Ella relató esta historia de DĆ©bora en una de las conferencias de Aviva Nuestros Corazones.
Aviva Nuestros Corazones hace llegar las conferencias, programas de radio y recursos en lĆnea de forma gratuita, gracias a los oyentes que apoyan el ministerio financieramente. Finalmente, tĆŗ nos estĆ”s ayudando a poder hablarle a las mujeres como Heather, en Indiana. Ella nos escribió un correo electrónico que decĆa: Ā«Las enseƱanzas de Nancy alimentaron mi rabiaĀ».
Ella estaba enfadada con Dios y la iglesia, asĆ que empezó a escuchar las enseƱanzas de Nancy Leigh DeMoss porque ella pensó que al hacerlo, esas palabras le āconfirmarĆan como los cristianos eran daƱinosĀ».
AsĆ que, Nancy, Āæcómo te sientes cuando mujeres escuchan Aviva Nuestros Corazones solamente para āalimentar su rabiaā?
Nancy: Bueno, me imagino que quizĆ”s ella no es la Ćŗnica. Pero desde el principio de este ministerio, yo sabĆa que si tenĆa que enseƱar el mensaje que Dios habĆa puesto en mi corazón y enseƱar todo el consejo de Dios, estarĆa nadando contra la corriente. No soy una luchadora por naturaleza. Quiero que la gente me quiera, pero desde el primer momento, mi deseo ha sido el de simplemente hacer lo que Dios me ha llamado a hacer y ser fiel a Su Palabra.
Carmen: Heather continuó en ese correo electrónico:
DespuĆ©s de escuchar dĆa tras dĆa, mi corazón se ha ablandado, y reconozco que me he convertido en una ex-feminista. Le doy gracias por Sus enseƱanzas desafiantes y honestas, ya que ha sido un instrumento en mi sanidad.
Nancy : Estoy muy agradecida por la forma en que Dios usa este ministerio para suavizar los corazones como el de Heather. Las mujeres escuchan este programa en todo tipo de circunstancias, y la Palabra de Dios intercepta sus vidas de una manera que no podrĆamos predecir. Son nuestras oyentes que hacen posible esas conexiones a travĆ©s de sus oraciones y de sus contribuciones.
Carmen: Si te sientes movida a donar para nuestro ministerio, visita AvivaNuestrosCorazones.com.
ĀæQuĆ© harĆas por el reino de Dios si no tuvieras ningĆŗn temor? Aprende a decir NO al temor en nuestro próximo programa en el cual Nancy continĆŗa con esta serie sobre DĆ©bora. Ā”Te esperamos!
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
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