1/14 – Ā«Adversidad y SabidurĆ­aĀ»

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: EclesiastƩs

1/14 – Ā«Adversidad y SabidurĆ­aĀ»

Ps. Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

Comenzar bien no es suficiente

Coalición por el Evangelio

Comenzar bien no es suficiente

OTTO SƁNCHEZ

Al igual que muchos personajes de distintos Ć”mbitos, en las Escrituras encontramos personas dotadas de todo lo necesario para tener Ć©xito segĆŗn los parĆ”metros de Dios. Uno de esos personajes bĆ­blicos fue uno cuyo nombre significa requerido, o solicitado. Ɖl entra en la escena bĆ­blica con grandes expectativas en torno a su persona, con todas las herramientas necesarias para ser lo que Dios querĆ­a que Ć©l fuera, y asĆ­ satisfacer las necesidades de su nación.

Su historia comienza a narrarse en los días donde el pueblo hebreo, ya en la tierra prometida, estaba siendo gobernado temporalmente por jueces hasta que se estableciera el gobierno monÔrquico que Dios le había prometido (Dt. 17:14-20). Sin embargo, ante la anarquía imperante (Jue. 17: 621: 25) el pecado, la inoperancia de los hijos de Samuel (1 S. 8:1-5), el querer ser como las demÔs naciones (1 S. 8:5), y las amenazas de los enemigos (1 S. 12:12) motivaron al pueblo a presionar al profeta Samuel para la búsqueda de un Rey.

Las Escrituras nos dicen que la persona elegida por Dios para ser ese rey fue Saúl, quien tenía todas las condiciones para desarrollar una gran gestión. Sin embargo, su éxito como rey estaba condicionado a las normas que el mismo Dios había establecido de cómo debían ser los reyes (Dt. 17: 14-20). Según este pasaje, las gestiones de los futuros gobernantes de Israel estaban reguladas por unas estrictas normas de modestia, prudencia, equidad, justicia y honestidad; y así debía de ser el mandato de Saúl, que dicho sea de paso, por ser el primer rey, tenía mayor responsabilidad, por los precedentes que habría de establecer.

SaĆŗl tenĆ­a todo lo que se necesitaba para ser un buen gobernante: temeroso de Dios, justo, amado por su pueblo, y con el potencial para tener gran Ć©xito. En  1 Samuel 9:1-21 podemos ver por lo menos diez cualidades que se reflejan en su carĆ”cter y en lo que Dios estaba dispuesto a hacer con Ć©l:

  1. VenĆ­a de una familia rica e influyente (v. 1).
  2. Buena apariencia fĆ­sica (v. 2).
  3. Sometido a la autoridad de su padre (v. 3).
  4. Diligente (v. 4).
  5. Prudente (v. 5).
  6. SabĆ­a escuchar (v. 6).
  7. Dadivoso (v. 7).
  8. Escogido por Dios (v. 17-19).
  9. Respaldo inmediato de Dios (v. 20).
  10. Humilde (v. 21).

De este SaĆŗl casi no hablamos. Estamos mĆ”s acostumbrados a escuchar sobre el otro SaĆŗl cuando ya era una persona rebelde y lejos de Dios. Todas estas caracterĆ­sticas en su vida hacĆ­an de SaĆŗl tanto una persona Ć­ntegra como un rey muy prometedor. Con todas esas cualidades, vemos un Ć©xito asegurado. Un carĆ”cter dócil, diligente, buena familia, y el respaldo de Dios… Ā”quĆ© mĆ”s se podĆ­a pedir! No habĆ­a en Israel un candidato como Ć©l. Todo lo que se podĆ­a pedir de un gobernante, SaĆŗl lo poseĆ­a. Ā”No podĆ­a fallar! El profeta Samuel lo ungió como rey, y esto es lo que dice la palabra de Dios de ese momento:

Tomó entonces Samuel la redoma (frasco) de aceite, la derramó sobre la cabeza de SaĆŗl, lo besó y le dijo: ĀæNo te ha ungido el SeƱor por prĆ­ncipe sobre su heredad?… Entonces el EspĆ­ritu del SeƱor vendrĆ” sobre ti con gran poder, profetizarĆ”s con ellos y serĆ”s cambiado en otro hombre.  Cuando estas seƱales te hayan sucedido, haz lo que la situación requiera, porque Dios estĆ” contigo.  (1 Samuel 10:167)

En estos textos vemos algunas características que sobresalen en un Saúl ya ungido como rey, en adición a las que ya poseía. No había duda alguna de que el éxito de Saúl como rey estaba sellado. Después de ser ungido por Samuel, el respaldo de Dios es reiterado en él, y como consecuencia de esto vemos cómo sería la ejecución de Saúl. ¿No era esta una maravillosa oportunidad para Saúl? En muy pocas personas (incluso de renombre) en las Escrituras se observan tantas cualidades juntas:

  1. Fue consagrado por Samuel para ser rey (v. 1)
  2. El Espƭritu del SeƱor estarƭa sobre Ʃl con gran poder (v. 6)
  3. Hablarƭa en el nombre del SeƱor (v.6)
  4. Libertad para accionar. (v. 7)
  5. Dios estarƭa con Ʃl (v. 7)

En el campo político, deportivo, artístico o ministerial, la realidad de Saúl se ha repetido muchas veces. Hemos sido testigos de políticos que han llegado al poder por un respaldo masivo de votantes, para después tener una gestión patética. Los titulares de las pÔginas deportivas de los diarios nos han traído reportajes de las grandes hazañas de ciertos atletas que hoy en día estÔn pasando por procesos judiciales, despojados de sus trofeos y de sus hazañas, sumergidos en las neblinas de la vergüenza. Todos recordamos las voces encantadoras de artistas que tuvieron de rodillas a París con sus encantos, y el mundo de las drogas y de los excesos como arena movediza les ahogaron, apagando sus voces y las luces de su escenario.

MĆ”s doloroso es esta realidad cuando se da en el orden ministerial. Hemos visto cómo algunos hombres han sido instrumentos de Dios y nos han edificados desde sus pĆŗlpitos, para despuĆ©s ser protagonistas de penosos escĆ”ndalos que avergüenzan el nombre de Cristo y presentan una mala imagen de la iglesia que Ɖl limpió con su sangre.

Al igual que Saúl, muchos comienzan bien, pero terminan mal. ¿Por qué es esto así? Porque comenzar bien no es suficiente. ¿Dónde estÔ el fallo? ¿Por qué lo que comienza bien no necesariamente termina bien? La vida de Saúl responde estas interrogantes. De hecho, cuando examinamos la historia bíblica y la historia secular, nos podemos dar cuenta que hay comunes denominadores entre Saúl y la de muchos actores de eventos del pasado y del presente.

¿Qué pasó con Saúl? ¿Cómo pudo llegar a degenerar en la manera que registran las Escrituras? ¿Cómo podemos evitar repetir su triste historia en nuestras vidas y ministerios? La ruina espiritual de una persona no es algo abrupto. No es algo que se da de forma repentina, sino mÔs bien es un proceso. La vida de Saúl así lo indica. Comenzó a gobernar a los treinta años (1 Samuel 13:1)[1], y ya establecido como rey, Saúl comienza a dar evidencias de ser una persona distinta a la que había sido ungida. Comenzó a confiar en sus propias capacidades mÔs que en Dios que se las había dado. Veamos brevemente el proceso de su decadencia:

Impaciencia. (1 Samuel 13: 8-15)

Su orgullo y confianza en sí mismo lo llevó a ser impaciente. Samuel le había dicho que esperara por él. Saúl, no sometido a las indicaciones del profeta y (según él) presionado por las circunstancias y el pueblo (1 S. 13: 5-7), usurpa las funciones sacerdotales de ofrecer sacrificios (Nm. 3: 10).

De esta manera, SaĆŗl no pasa lo que pudiera parecer una prueba de Samuel de tardar intencionalmente para verificar su carĆ”cter, y termina pecando contra JehovĆ”. Esto mismo sucedió con el pueblo hebreo cuando MoisĆ©s estuvo hablando con Dios. Ellos interpretaron que tardaba demasiado, desobedecieron en contubernio con Aarón, y terminaron haciendo y adorando un becerro de oro (Ɖx. 32).

A pesar de haber pecado, Saúl no da muestra de arrepentimiento, y con esta acción da el primer paso para dañar su relación con Dios, que nunca volvería a ser la misma a partir de ese momento. Los capítulos siguientes a los eventos del capítulo trece no son menos dramÔticos e ilustrativos de la decadencia de Saúl:

Desobediencia (1 Samuel 15).

Desobedeció flagrantemente contra Dios en la confrontación contra los amalecitas. Algunos eruditos piensan que Saúl tal vez pudo haber preservado la vida del rey de Amalec para presentarlo como botín de guerra, y así buscar popularidad y reconocimiento del pueblo en vez de buscar honrar a Dios.

 Autosuficiencia (1 Samuel 17:1124)

Confianza en él mismo en vez confiar en Dios. Los desafíos de Goliat llenaron de miedo a Saúl y a todo Israel. Se llenó de miedo porque creía que era en él que estaba la victoria. Olvidó que podía hacer lo que quisiera siempre que fuera guiado por el Señor (1 Samuel 10: 6-7).

 Envidia (1 Samuel 18:6-9)

Dios desechó a Saúl por su desobediencia, que acarreó a su vez otros pecados. Dios entonces escoge a David (1 S. 16:1-13), quien derrota a Goliat (1 S. 17: 48-51). Saúl, al ver el recibimiento que le hicieron a David por todo Israel, se llenó de celo y envidia. A partir de ese momento comenzó un repudió que terminó en odio y en reiterados intentos por matar a David, quien ya era el verdadero ungido de JehovÔ (1 S. 19).

Cuando vemos el desarrollo de la vida de SaĆŗl entonces confirmamos que todo aquello que le fue puesto en sus manos no lo supo retener y terminó su gestión de una manera muy diferente a cómo comenzó. 1 Samuel 31 nos dice cómo terminaron los dĆ­as de SaĆŗl: aquel dotado de todo lo que se necesitaba para tener una gran gestión como rey de Israel y siervo del AltĆ­simo a la vez, ahora muere junto con sus hijos y rodeados de los mismos temores que le acompaƱaron siempre, por confiar en Ć©l en vez de JehovĆ” que lo llamó.

Comenzar bien no es suficiente. Debemos cuidar en el transcurso de nuestros ministerios lo que Dios quiere de nosotros. Debemos cuidar lo que se nos ha entregado porque no es nuestro, y al no ser nuestro, tenemos que rendir cuenta por eso.

Pienso que aunque los seres humanos somos muy complejos, y a veces actuamos de maneras inexplicables, servir al SeƱor y ser fieles a Ɖl estĆ” claramente plasmado en su Escritura. SaĆŗl escogió el camino de la desobediencia, la soledad, y la confianza en sĆ­ mismo. Comenzó bien pero terminó mal. Todos nosotros tenemos a nuestro alcance prevenir las acciones de SaĆŗl.

En lo particular he pecado en mis aƱos de ministerio, pero Dios en su gracia ha tenido misericordia de mĆ­ y por eso estoy de pie. Dios ha puestos hombres a nuestros alrededor para que nos amonesten en amor. Al igual que SaĆŗl, tenemos nuestros propios Samueles para que le rindamos cuenta, y aunque hayamos comenzado mal (como es mi caso) podamos terminar bien.

Las palabras de nuestro Dios por medio del profeta Samuel todavía tienen vigencia. Han surcado con su eco el tiempo y el espacio para recordarnos lo que Saúl olvidó:

Entonces el EspĆ­ritu del SeƱor vendrĆ” sobre ti con gran poder, profetizarĆ”s con ellos y serĆ”s cambiado en otro hombre. Cuando estas seƱales te hayan sucedido, haz lo que la situación requiera, porque Dios estĆ” contigo (1 Samuel 10: 6,7).

[1] SegĆŗn la BLA. Algunos seƱalan que es mĆ”s exacto sugerir que tenĆ­a cuarenta puesto que JonatĆ”n su hijo era ya comandante de tropas segĆŗn lo indica I Samuel 13: 2

​Otto SĆ”nchez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama (IBO) en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana. Es ademĆ”s director del Seminario Teológico Bautista Dominicano. EstĆ” casado con Susana AlmĆ”nzar, y tienen dos hijas, Elizabeth y Alicia. Puedes encontrarlo en twitter.

67 – Ā«PrĆ”cticas de la Libertad CristianaĀ»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

67 – Ā«PrĆ”cticas de la Libertad CristianaĀ»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

Y los violentos lo conquistan por la fuerza

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Y los violentos lo conquistan por la fuerza

David E. Briones

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

JesĆŗs dijo: Ā«Desde los dĆ­as de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerzaĀ» (Mt 11:12). AquĆ­, dos interrogantes han dejado a los lectores rascĆ”ndose la cabeza: primero, ĀæquĆ© quiere decir que el reino estĆ” sufriendo violencia? Y segundo, ĀæquiĆ©nes son los que conquistan el reino por la fuerza? Para ir aclarando un poco este asunto, comencemos con la segunda pregunta para luego regresar a la primera.

Así como el reino enfrentó hostilidad en aquel entonces, también lo hace ahora.

ĀæQuiĆ©nes son Ā«los violentosĀ» que Ā«conquistan [el reino] por la fuerzaĀ»? La palabra traducida comoĀ«los violentosĀ» siempre tiene una connotación negativa. Por lo tanto, no puede describir una acción positiva, como en la traducción Ā«hombres ansiosos se esfuerzan por entrar en Ć©lĀ» (J.B. Phillips). Debe referirse a aquellos que se opusieron al reino. Esto se hace aĆŗn mĆ”s obvio cuando reconocemos que la palabra traducida como Ā«conquistanĀ» (o Ā«arrebatanĀ») casi siempre implica malas intenciones. Las personas malvadas que encajan en esta descripción incluyen a Herodes Antipas, quien encarceló a Juan el Bautista (Mt 11:2), y los lĆ­deres judĆ­os que se opusieron al ministerio de JesĆŗs (9:34; 12:22-24).

ĀæQuĆ© quiere decir que el reino estĆ” ā€œsufriendo violenciaā€? El verbo griego usado aquĆ­ puede traducirse correctamente de dos maneras: Ā«sufriendo violenciaĀ» Ā«avanzando con fuerzaĀ». Ambas traducciones son admisibles. La primera opción considera que el reino estĆ” bajo ataque de las fuerzas de las tinieblas (Herodes Antipas, lĆ­deres judĆ­os, etc.). La opción dos proyecta una imagen del reino de Dios como avanzando poderosamente contra esa misma oposición. Si bien cada una destaca un elemento verdadero del reino de los cielos, la opción uno es mĆ”s convincente. Porque si Ā«los violentos conquistan [el reino] por la fuerzaĀ», entonces tendrĆ­a mĆ”s sentido ver el reino como Ā«sufriendo violenciaĀ» a manos de Ā«los violentosĀ». En ambas clĆ”usulas de Mateo 11:12, el reino de Dios es el objeto directo de la hostilidad incrĆ©dula.

AsĆ­ como el reino enfrentó hostilidad en aquel entonces, tambiĆ©n lo hace ahora. Pero los creyentes pueden descansar confiadamente en el triunfo de Dios sobre el mal, el pecado y la muerte misma a travĆ©s del SeƱor Jesucristo. Cualquiera que sea la oposición que el reino y sus sĆŗbditos puedan enfrentar, la declaración de Job al SeƱor sigue siendo cierta: Ā«Yo sĆ© que TĆŗ puedes hacer todas las cosas, y que ningĆŗn propósito tuyo puede ser estorbadoĀ» (Job 42:2).

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
David E. Briones
David E. Briones

El Dr. Briones es profesor de Nuevo Testamento en Reformation Bible College en Sanford, Florida. Es autor de Paul’s Financial Policy: A Socio-Theological Approach [La polĆ­tica financiera de Paul: Un enfoque socio-teológico].

Jul 3 – ĀæPor quĆ©?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 3 – ĀæPor quĆ©?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que/

Carmen Espaillat: AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Nancy Leigh DeMoss: Podemos preguntarle a Dios Āæpor quĆ©? mientras no lo hagamos con un puƱo acusatorio, sino examinando nuestros propios corazones. Hay una diferencia entre esas preguntas sinceras, honestas que le hacemos a Dios y cuando le hacemos acusaciones o somos demandantes con Dios para que nos dĆ© respuestas, queriendo que sean respuestas segĆŗn nuestros deseos y en el tiempo que queremos. Hay una gran diferencia.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss ĀæLe has preguntado a Dios por quĆ©? Si es asĆ­, tĆŗ estĆ”s en la compaƱƭa de un grupo de personajes bĆ­blicos que cuestionaron a Dios: MoisĆ©s, David, y el profeta del cual oiremos el dĆ­a de hoy. AquĆ­ estĆ” Nancy en la serie titulada: Habacuc: Del temor a la fe.

Nancy: Algunas de ustedes me han escuchado compartir esto antes, porque nunca lo voy a olvidar. Tuvo un gran impacto en mi vida hace muchos aƱos atrĆ”s mientras estaba en el servicio fĆŗnebre de mi hermano de 22 aƱos de edad quien habĆ­a muerto en un accidente automovilĆ­stico. Un hermano que habĆ­a estado preparĆ”ndose para el ministerio, un hermano que habĆ­a llegado amar al SeƱor y que tenĆ­a un corazón genuinamente apasionado por Cristo y por las personas, y en un instante habĆ­a perdido su vida. En la inescrutable elección, voluntad y providencia de Dios, David habĆ­a partido.

Yo recuerdo estar sentada en el servicio fúnebre y escuchar a uno de los predicadores decir: Podemos preguntarle a Dios ¿por qué? mientras no lo hagamos con un puño acusatorio, sino examinando nuestro propio corazón. No con un puño amenazador sino para examinar la conciencia. Tú puedes decir las mismas palabras y solo Dios sabe algunas veces si tu corazón se estÔ examinando o estÔ amenazando.

Ayer hablamos acerca de Joni Eareckson y de cómo ella fue víctima de aquel accidente de clavado que la dejó paralítica del cuello hacia abajo, y como en los primeros días después de su accidente ella tenía muchas preguntas. Ella se sentía enojada con Dios. ¿Por qué pasó esto? ¿Por qué me pasó esto a mí?

Y después de estas preguntas Joni continúa reflexionando y dice,1

La mayorƭa de las preguntas que hice en los primeros dƭas de mi parƔlisis fueron preguntas hechas con un puƱo amenazante, para descargar mis emociones, para desahogar mi ira. Yo no sƩ quƩ tan sinceras eran mis preguntas. Yo estaba simplemente enojada. Pero despuƩs de muchos meses, esas preguntas hechas con un puƱo amenazante hacia Dios se convirtieron en un examen de conciencia. sincera y honestamente, querƭa encontrar respuestas.

Podemos preguntarle a Dios ¿por qué? mientras no lo hagamos con un puño acusatorio, sino examinando nuestro propio corazón. Hay una diferencia entre esas preguntas solemnes, honestas que le hacemos a Dios y cuando le hacemos acusaciones o somos demandantes con Dios para que nos dé respuestas, queriendo que sean respuestas según nuestros deseos, en el tiempo que queremos. Hay una gran diferencia.

Ahora a medida que he estado estudiando el libro de Habacuc, me he preguntado muchas veces si Habacuc estaba haciendo estas preguntas con un puño amenazante o con un examen de conciencia. En el primer pÔrrafo del capítulo 1, él hace dos preguntas que con mucha frecuentemente son hechas por todos los seres humanos: «Oh Dios, ¿hasta cuÔndo seguirÔ esto? ¿Hasta cuÔndo y Tú no haces nada con mis oraciones? Y Dios, ¿por qué?» (verso 2 parafraseado).

ĀæHasta cuĆ”ndo? y Āæpor quĆ©? -Las dos preguntas de la condición humana. Las dos cosas que queremos saber de Dios. Ɖl hace estas preguntas, y Ć©l prosigue a formular preguntas severas en el transcurso del primer capĆ­tulo.

He tratado de entender el corazón de Habacuc y he tratado de discernir si él estaba haciendo preguntas solemnes y honestas o estaba acusando a Dios. «Tú no oyes. Tú no salvas. Tú no estÔs haciendo nada». Mientras leía unos comentaristas, algunos estÔn muy seguros que él preguntaba con un puño amenazador pero otros comentaristas estÔn igualmente seguros de que él estaba cuestionando con un corazón humilde.

Yo he concluido que sé la respuesta. y la respuesta es que: Nosotros no sabemos. Nosotros no sabemos qué había en el corazón de Habacuc. Yo no puedo saber qué hay en tu corazón, y tú no puedes saber qué hay en mi corazón cuando hacemos esas preguntas.

Dios es el único que escudriña nuestros corazones y Dios es el único que sabe.

  • ĀæEstamos cuestionando a Dios con un puƱo amenazante?
  • ĀæEstamos enojadas con Dios?
  • ĀæLo estamos acusando?
  • ĀæEstamos demandando que Ɖl haga las cosas a nuestra manera?
  • ĀæO estamos cuestionando con humildad, concienzuda y honestamente a Dios.

Nosotros sabemos que Habacuc, independientemente de lo que había en su corazón en estas primeras preguntas y en el transcurso del libro, llega a un momento de fe. Tú vas a oír esta palabra una y otra vez durante en esta serie. Fe. Hay un punto decisivo en este libro donde su duda se convierte en fe. Su temor se convierte en fe. Su queja y su preocupación se convierte en adoración. En adoración basada en la fe.

No precisamente porque sus preguntas fueron contestadas, sino porque él llega al punto de descansar en Dios para sus preguntas y decir: «yo no tengo que saber las respuestas, pero si necesito conocer a Dios. Yo quiero conocer a Dios». El luchador (que Habacuc significa «uno que lucha») se convierte en uno que abraza, uno que se aferra fuertemente a Dios diciendo, «Yo confio en ti aunque Tú no me des respuestas».

Como empezamos a ver en la última sesión sobre las circunstancias y la situación de Habacuc, vimos que él estaba muy preocupado por la corrupción, la injusticia, la violencia que había entre el pueblo de Dios.

Esto no estĆ” simplemente ocurriendo en el mundo. Esto estĆ” sucediendo en medio del pueblo de Dios. Ɖl no estaba tan preocupado por las naciones paganas. De hecho, en la primera parte de este libro, Habacuc no tiene ningĆŗn interĆ©s por lo que estĆ” pasando en las naciones para nada. Ɖl estĆ” preocupado por lo que estĆ” sucediendo con el pueblo de Dios.

Ɖl estĆ” perplejo por la supuesta indiferencia de Dios y por la falta de respuesta a sus oraciones. Ɖl dice, Ā«Yo he estado orando por avivamiento, he estado orando para que tĆŗ hagas algo, orando para que tĆŗ traigas convicción, orando para que tĆŗ cambies los corazones de las personas, pero nada estĆ” ocurriendoĀ».

Te da la impresión aquí de que él ha estado orando por mucho tiempo. No era como que él había acabado de orar esa mañana y no había obtenido respuesta en la tarde y se haya enojado con Dios. No, esto ha estado sucediendo por mucho tiempo.

Así que él dice en el versículo 3 del capítulo 1, «¿Por qué me haces presenciar calamidades? ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento?» (NVI). En la última sesión, vimos la pregunta del «hasta cuÔndo». Hoy veremos en este tercer versículo la pregunta del «por qué». Es una pregunta recurrente. ¿Por qué? El pregunta tres veces en este capítulo. ¿Por qué? «¿Por qué me haces presenciar calamidades? ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento?» (NVI)

Mientras pensaba en esa frase, «¿por qué debo contemplar el sufrimiento?», recordé una experiencia de años atrÔs. estaba viajando, y tenía que trasbordar en el Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington. Y fui y me senté en uno de esos pequeños restaurantes del aeropuerto.

En esos días yo tenía un maletín, uno de esos maletines duros y yo lo deje en el piso justo a mi lado mientras ordenaba algo para comer. En un instante durante mi comida, un hombre que estaba sentado cerca de la mesa, vestido con un traje -si mal no recuerdo- se puso de pie de su mesa, caminó hacia mí donde yo estaba sentada, tomo mi maletín y se fue.

Claramente no era su maletín era mi maletín. Estaba justo a mi lado. Bueno, inmediatamente tomé dominio de la situación, y vi que allí cerca había un oficial de la policía, y le dije: «Ese hombre se llevó mi maletín». El oficial de policía no hizo nada.

Ciertamente, me siento agradecida de que la mayoría de los oficiales de policía hacen algo cuando estÔn uniformados y estÔn en la escena del crimen. No quiero decir que esto es una característica de los oficiales de policía, pero en ese momento -si mal no recuerdo la situación- simplemente recuerdo haber estado sorprendida de que este oficial de policía, teniendo una posición de autoridad, y escuchÔndome decir, que este hombre se había llevado mi maletín, solo se quedarÔ ahí parado sin hacer nada. Y hoy puedes notar, veintitantos años mÔs tarde, que todavía continúo irritada por esto.

Cuando pienso en Habacuc diciéndole a Dios, «Tú contemplas el sufrimiento. Tú ves lo que estÔ pasando. Tú sabes acerca de la situación, y si no sabías acerca de ella, yo te lo acabo de decir, y aún así Dios no estÔs haciendo nada».

Bueno, tal vez te preguntes quĆ© hice acerca de ese maletĆ­n. Hice algo que -en retrospectiva- no puedo creer que lo haya hecho. Fue muy insensato de mi parte pero yo camine tras este hombre yo misma. Ɖl iba cambiando por un pasillo donde habĆ­a mucha gente.

CaminĆ© hacia Ć©l y le dije, Ā«DiscĆŗlpeme, creo que eso que usted tiene es mĆ­oĀ». Ɖl simplemente me lo devolvió, me dio la espalda y se fue caminando. Cuando pienso lo que pudo haber sucedido, me doy cuenta de que no fue lo mejor que pude haber hecho, pero si el oficial de policĆ­a no estaba haciendo nada, yo sĆ­ tenĆ­a que hacer algo al respecto.

Bueno, hay muchas situaciones mucho mĆ”s serias en la vida donde se estĆ”n cometiendo crĆ­menes, donde hay peligro, y hay gente que solo se para a mirar y no hace nada. Recuerdo a una mujer que recientemente escribió a Aviva Nuestros Corazones y compartió que desde niƱa su padre la habĆ­a violado cada noche por aƱos, mientras desde la perspectiva de esta niƱa pequeƱa, su madre se hizo de la vista gorda y no hizo nada.

Nos da un gran sentido de injusticia. ¿Por qué contemplas el sufrimiento? Dios tú lo estÔs viendo. ¿Por qué no estÔs haciendo algo al respecto?

John Stott dice,

La punzada real del sufrimiento no es la calamidad en sƭ misma, ni siquiera el dolor o la injusticia de esta, es mƔs bien el abandono aparente de Dios en medio de ella. El dolor es soportable, pero la aparente indiferencia de Dios no lo es.

Por cierto, ¿no es esta una ilustración de lo que tal vez Jesús sintió en la cruz cuando dijo, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:47 RV-1960). En un sentir es, «Yo pudiera aguantar esto si tan solo supiera que Tú estÔs aquí haciendo algo al respecto».

AsĆ­ que Habacuc le dice a Dios, Ā«TĆŗ me haces ver el mal y TĆŗ ves la maldad, pero no haces nadaĀ». Ɖl estĆ” preocupado por la aparente pasividad de Dios, Su indiferencia, Su inactividadĀ». «”No te quedes solo ahĆ­, haz algo por favor! ĀæPor quĆ© contemplas el sufrimiento y no haces nada?Ā»

Después él dice, «Veo ante mis ojos destrucción y violencia» (verso 3 NVI). VerÔs la palabra violencia aparece seis veces en el libro de Habacuc. Es un tema. Es algo por lo cual él estÔ preocupado.

Esto estÔ pasando entre el pueblo de Dios. Destrucción, violencia, riñas y contiendas. Versículo 4:

«Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia. Pues el impío asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia».

Ahora, es importante que mientras tú lees estos versículos te des cuenta que Habacuc estÔ turbado por la maldad y la injusticia que estÔ sucediendo entre el pueblo de Dios y por la aparente apatía y negligencia de Dios sobre la situación, aún a pesar de las constantes oraciones fervientes de Habacuc. Esto no le parece correcto.

Destrucción, violencia, riña, contienda. Los impíos sobrepasan en número a los piadosos en la iglesia, entre los que se llaman creyentes en la iglesia. Los impíos sobrepasan en número a los piadosos en la iglesia. La ley y el orden dejaron de funcionar. Las personas que deberían ejercer autoridad espiritual estÔn cerrando sus ojos para no ver. EstÔn escondiéndolo debajo del tapete. Ellos no estÔn haciendo nada al respecto.

No te engañes a ti misma al pensar que las cosas que le preocupaban a Habacuc en su tiempo no estÔn sucediendo en las cuatro paredes de nuestros propios hogares cristianos y en nuestras iglesias de hoy en día. La violencia y la injusticia prevalecen. Te preguntarÔs cómo. Divorcio. Si eso no es violencia, si eso no es riña y contienda, no sé entonces qué es.

No me sorprende o me asombra que los no creyentes se divorcien. ¿Cómo podrían mantener un matrimonio unido? Tienes a dos personas egoístas que no conocen a Dios, pero el pueblo de Dios, que alega tener el amor de Cristo, que ha sido perdonado, ¿no puede mantener sus matrimonios unidos por medio del perdón?

RiƱa y contienda. Disputas familiares. Divisiones en la iglesia. Conflictos no resueltos. Relaciones rotas en el cuerpo de Cristo.

En las últimas semanas he estado escuchado muchas historias. Estoy prÔcticamente sola sentada en mi estudio la mayor parte del tiempo. No salgo ni ando por ahí la mayor parte del tiempo. Pero aun en mis breves encuentros y conversaciones con la gente, escucho historias de personas que se llaman cristianos haciendo cosas no muy cristianas. Algunas de estas personas participan activamente en el ministerio. Hay amargura, conflictos no resueltos durante mucho tiempo entre creyentes.

La semana pasada escuché acerca de dos profesores de una universidad cristiana que estÔn involucrados en un romance. Ahora bien, los de la universidad todavía no lo saben, y me pregunto, ¿por qué no saben acerca de esto? Digo, uno escucha estas cosas. Uno piensa, estas personas estÔn enseñando a nuestros hijos en una universidad cristiana, mientras ellos estÔn teniendo una relación adúltera.

Pornografía. Adulterio. Bromas vulgares. Profanación. Baile vulgar. Lenguaje sugestivo. Todo esto he escuchado en tan solo las últimas semanas y estÔ sucediendo dentro el pueblo de Dios. Y la gente lo estÔ justificando, defendiendo, riéndose de esto a veces, siendo entretenido por esto. Personas en posición de liderazgo. Y uno clama con Habacuc, «”¿O Dios, hasta cuando?! ¿Por qué dejas que esto siga? ¿Por qué te sientas y miras esto y no haces nada al respecto?»

Hace poco un amigo me dijo acerca de un jefe que Ć©l tiene que dice ser cristiano. Ɖl es un miembro activo de su iglesia y tambiĆ©n es dueƱo de un comercio, y abiertamente estĆ” admitiendo trĆ”mites ilegales en su contratación de empleados y en su Ć©tica laboral. Y despuĆ©s Ć©l va a la iglesia y estĆ” involucrado en grupos pequeƱos y en liderazgo, pero en su trabajo es un hombre completamente diferente, evade la ley, hace cosas que no son triviales y que son totalmente ilegales.

Este joven que trabaja para él estÔ viendo todo esto y estÔ hablando con el hombre, y el hombre reconoce que estÔ mal, pero sigue haciéndolo. ¿Por qué Dios no hace algo al respecto? Uno ve personas en liderazgo que no estÔn haciendo nada al respecto y que algunas veces de hecho estÔn participando en ello. Y uno dice, «Dios, ¿Cómo puedes contemplar esto y no hacer nada?»

¿QuizÔs piensas que sueno preocupada y alterada en este momento? Ese es el espíritu que percibes de Habacuc a medida que él medita en estas cosas, a medida que él ve que estas cosas ocurren. Tú sientes su preocupación intensa acerca de la condición espiritual y moral de Su pueblo. Esto perturba a Habacuc.

Mientras meditamos en este pasaje, quisiera preguntarte, «¿Te perturba esto a ti?»

  • ĀæTe duele ver el pecado, el pecado no arrepentido, el pecado continuo, el pecado habitual, los patrones de pecado en la conducta del pueblo de Dios?
  • ĀæTe duele?
  • ĀæTe rompe el corazón?
  • ĀæTe asombra?
  • ĀæTe sientes irritada por esto?
  • ĀæTe lamentas del pecado y la violencia entre el pueblo de Dios?

Y pienso, desafortunadamente, que la mayoría de nosotras nos hemos adaptado a esta actitud complaciente: y decimos bueno así son las cosas. Los niños no dejarÔn de ser niños: esa fue la respuesta que una autoridad le dio a una amiga mía cuando ella le comentó su preocupación de algo que los jóvenes estaban haciendo en una escuela cristiana en particular. «Los niños no dejarÔn de ser niños. Así son las cosas. Somos solo humanos. Tú eres una perfeccionista. Tú eres una legalista».

Si tú expresas preocupación por algunas de estas cosas hoy en día, este es el tipo de respuesta que vas a recibir. Una amiga me dijo, «cuando menciono estas cosas, la gente me mira como si estuviera loca». «¿Estoy loca porque me preocupan estas cosas? ¿Soy la única que estÔ perturbada por esto?» Bueno, es muy triste que nos tengamos que hacer esta pregunta, ¿verdad? ¿Te sientes contristada? ¿Te cargan las cosas que contristan el corazón de Dios?

Siglos atrÔs Juan Calvino escribió un comentario sobre el libro de Habacuc, él dijo,

Este pasaje nos enseña que todo aquel que realmente sirve y ama a Dios tiene que arder con una indignación santa en cualquier momento que vean la maldad reinando sin control entre los hombres, y especialmente en la iglesia de Dios. No hay nada que nos debe causar mÔs dolor que ver a hombres violentos, con un desprecio profano hacia Dios y sin ninguna consideración hacia Su ley y por Su verdad divina.

AsĆ­ que Habacuc hizo esto un asunto sobre el cual interceder; una petición de oración. Ć‰l llevó su preocupación a Dios porque Ć©l se dio cuenta que no habĆ­a otro lugar donde llevarla. No hay nadie mĆ”s que pueda hacer algo al respecto.

Amigas, una cosa es estar molesta, hablar una con la otra acerca de lo terrible que estĆ”n las cosas, conmiserarse junto a otras, escribir cartas, quejarse, gritarle a la televisión cuando veas algo que te molesta. Pero, la pregunta es: Āæhas orado al respecto? ĀæHas orado por lo que estĆ”s viendo en tu familia, lo que estĆ”s viendo en tu iglesia, en nuestra cultura… has orado al respecto? Eso es lo que Habacuc hace.

Y porque la maldad sigue y sigue a pesar de sus oraciones, Habacuc equivocadamente concluye que Dios no estĆ” haciendo nada, que Dios es indiferente. Recuerda, Dios parece ser indiferente, solo desde el punto de vista de Habacuc. Pero Dios no es indiferente. Dios nunca estĆ” inactivo, Dios nunca estĆ” ocioso. Dios siempre estĆ” haciendo algo, y lo veremos a medida que avanzamos en este pasaje.

A medida que pensamos en esta maldad que continúa, déjame leerte unos cuantos escritos de creyentes antiguos que me han sido de gran ayuda al pensar en este pasaje.

Primero, he estado leyendo recientemente de uno de mis autores tradicionales favoritos, Fenelon. En su libro Ā«Perfección cristianaĀ» ( Christian Perfection ) Ć©l dice,2

Una cosa que me confunde es entender cómo Tú permites que tanta maldad se mezcle con lo bueno.

Ɖl estĆ” hablando con Dios. Y Ć©l le dice,

Tú no puedes hacer el mal. Todo lo que haces es bueno. ¿Entonces por qué la faz de la tierra estÔ cubierta con crímenes y miseria? Es como si el mal prevaleciera en todas partes por encima del bien. Tú hiciste el mundo solamente para Tu gloria, y estamos tentados a creer que se estÔ volviendo en Tu deshonra. El número de los malvados infinitamente sobrepasa el número de los buenos, aun en la iglesia.

Esto fue escrito siglos atrĆ”s. Ɖl sigue diciendo,

Toda carne ha pervertido su camino… todos sufren. Todo estĆ” en un estado de violencia… ĀæPor quĆ© esperas tanto, SeƱor, para separar el bien del mal? ApresĆŗrate. Glorifica Tu nombre. Haz saber a esos que lo blasfeman lo grande que es. Te lo debes a Ti mismo, el restablecer el orden de las cosas.

DespuĆ©s Ć©l dice, Ā«Pero oh mi Dios, cuĆ”n profundos son tus juiciosĀ». AquĆ­ es cuando tu preocupación se vuelve adoración. AquĆ­ es cuando el temor se convierte en fe. Ɖl dice,

Tus caminos son mƔs altos que nuestros caminos, asƭ como los cielos estƔn de la tierra. Nosotros estamos impacientes porque nuestra vida entera es solo un momento. En contraste, Tu gran paciencia estƔ fundamentada en Tu eternidad, para la cual mil aƱos son como un ayer que acaba de pasar.

DespuĆ©s estĆ” este recordatorio de Oswald Chambers, otro de mis autores favoritos, como lo escribe en Ā» En pos de lo Supremo Ā«3, Ć©l dice:

Hay momentos cuando tu Padre aparentararĆ” ser… insensible e indiferente, pero recuerda que Ɖl no lo es… Si hay una sombra en el rostro del Padre por ahora, puedes estar segura de que, al final, Ɖl mal mostrarĆ” Su revelación y Ɖl serĆ” justificado en todo lo que ha permitido… Mantente firme en tu fe, creyendo que lo que dijo JesĆŗs es cierto, aun si por el momento tĆŗ no entiendes lo que Dios estĆ© haciendo. Ɖl tiene asuntos mĆ”s importantes en mente que las cosas que tu estĆ”s pidiendo. Dios tiene un propósito mayor. Dios tiene un plan mĆ”s grande.

Ahora bien, cuando volvamos en la próxima sesión, vamos a ver que Dios no estĆ” en silencio. Ɖl oye las oraciones de Habacuc. Ɖl responde a la oración de Habacuc. Ɖl no es pasivo. Ɖl no es indiferente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverĆ” para orar con nosotras. Ella solo nos dio un adelanto de lo que escucharemos en la próxima sesión de la serie actual llamada Habacuc: Del temor a la fe. Hemos estado viendo unas preguntas serias que Habacuc hizo y a medida que la serie progrese, encontraremos por quĆ© Habacuc pudo cambiar su enfoque para empezar a adorar a Dios.

Cuando Dios responde las oraciones, el resultado puede ser muy diferente a lo que esperabas. Esto es lo que descubrió Habacuc, y es lo que veremos en la próxima sesión. Por favor sintonízanos de vuelta mañana. Ahora oremos con Nancy.

Nancy: Padre, solamente quiero agradecerte porque podemos confiar en Ti. Si algo he aprendido en estos 50 aƱos de caminar contigo, es que TĆŗ eres fiel, sabio, amoroso, y bueno, independientemente de que tan nublada Tu providencia parezca ser a veces o cuĆ”n inescrutables tus caminos. Todas las cosas son conocidas por Ti. Todas las cosas son claras para Ti.

Es solo nuestra finitud, nuestra carne, nuestra debilidad que las hace misteriosas para nosotras. Pero gracias, Señor, que un día la fe serÔ por vista. Todo serÔ claro y todo el mundo adorarÔ tus caminos y afirmara que Tú has hecho todas las cosas bien. Así que hasta ese día, Señor, ayúdanos a no vacilar en la fe y aferrarnos a Ti, aunque aún estés velado para nosotros. Te adoramos, Te esperamos y nos entregamos a Ti completamente. En el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.

1http://www.powertochange.com/changed/jeareckson.html 2 Fenelon. Christian Perfection. (San Francisco: Harper & Brothers, 1947). p. 125-6. 3 Oswald Chambers. My Utmost for His Highest. 9/12.

MĆŗsica:Ā Oh Que Amigo Nos Es Cristo (What a Friend We Have in Jesus), Integrity Worship Singers, Himnos de Inspiración ā„— 2001 Integrity Media, Inc.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Nadie me encontrarĆ”

Lunes 12 Octubre

(JesĆŗs dijo:) He encontrado mi oveja que se habĆ­a perdido. Lucas 15:6

BuscarƩ la (oveja) perdida, y harƩ volver al redil la descarriada, vendarƩ la perniquebrada, y fortalecerƩ la dƩbil. Ezequiel 34:16

Nadie me encontrarĆ”

Elsa vivía en Chiloé (isla de Chile). Tenía que soportar la violencia cotidiana de su marido alcohólico y asumir la carga de una numerosa familia, a pesar de su pobreza. Su vida estaba llena de sufrimientos físicos (era minusvÔlida) y morales. No tenía ningún apoyo de sus familiares, que eran esclavos de su vana superstición. La idea de acabar con esa vida la atormentaba. Pensaba que si moría, nadie la echaría de menos. ¿Quién la encontraría en el fondo de ese estanque profundo que veía desde la ventana de su cocina?

Pero una voz interior parecía decirle: «”No lo hagas!». Sin que ella lo supiera, alguien quería encontrarla. Un día, después de la muerte de su marido, unos cristianos encontraron a su hijo en estado de ebriedad y lo llevaron a casa. Trataron de hablarle de Jesús, pero él les dijo que mejor fueran a hablarle a su madre. Elsa los recibió como «mensajeros del cielo». Leyeron juntos la parÔbola del hijo pródigo que había dejado a su familia para vivir una vida desenfrenada y que luego había regresado a su padre (Lucas 15:12-32). Elsa, cuyo corazón fue tocado por la paciencia y la bondad de Dios, confesó su falta de confianza en él y su estado de rebelión debido a sus desgracias, a sus pecados. Entonces recibió el total perdón de Dios. ”Su corazón se llenó de paz y de gozo, pues el Señor Jesús la había hallado!

MÔs tarde declaró a todos, llena de felicidad, que pudo volver a emplear sus miembros atrofiados.

Deuteronomio 6Ā –Ā Juan 5:1-23Ā –Ā Salmo 116:1-11Ā –Ā Proverbios 25:6-7

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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