Peregrinos en una tierra extraƱa

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Peregrinos en una tierra extraƱa

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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38/41 – ĀæQuĆ© Tiene en su Mente?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

38/41 – ĀæQuĆ© Tiene en su Mente?

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:8-9
Un creyente no solo se distingue de un no-creyente por cómo actúa, sino que también por cómo piensa. El apóstol Pablo, aquí, nos da seis adjetivos y dos sustantivos que describen cómo debe pensar un hijo de Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La blasfemia contra el EspĆ­ritu Santo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La blasfemia contra el EspĆ­ritu Santo

Dennis E. Johnson

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

El anuncio hecho por JesĆŗs de que la blasfemia contra el EspĆ­ritu Santo es un pecado que nunca serĆ” perdonado es Ā«duroĀ» por dos razones. En primer lugar, aparenta contradecir las Escrituras que nos dicen que la sangre de Cristo puede efectuar el perdón de todo pecado (1 Jn 1:7,9). Segundo, JesĆŗs afirma que la calumnia contra Ɖl mismo, el Hijo del Hombre, puede ser perdonada; pero la calumnia contra el EspĆ­ritu Santo no. ĀæAcaso exalta esto la dignidad de la tercera persona de la Trinidad por encima de la segunda persona? Esta frase aparece en varias formas en los Evangelios:

Todo pecado y blasfemia serĆ” perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el EspĆ­ritu no serĆ” perdonada (Mt 12:31).

Solo Marcos explica por quĆ© este pecado es imperdonable. Los escribas judĆ­os atribuĆ­an a SatanĆ”s (BelzebĆŗ) el poder del EspĆ­ritu Santo por el cual JesĆŗs expulsaba demonios. Lo que hace que la blasfemia del EspĆ­ritu Santo sea diferente de los pecados perdonables es la mentalidad consciente y voluntariamente rebelde de los escribas. La acusación de que el poder que JesĆŗs tenĆ­a para expulsar demonios venĆ­a por Su alianza con el prĆ­ncipe de los demonios, era obviamente absurda. Como JesĆŗs resaltó, SatanĆ”s no es tan tonto como para luchar contra sĆ­ mismo. Solamente la determinación de los escribas por contradecir lo que sabĆ­an perfectamente que era verdad, podĆ­a moverlos a pronunciar tal acusación. Ante la evidencia irrefutable de que en JesĆŗs, el EspĆ­ritu de Dios estaba estableciendo el reino de Dios y derrotando al de SatanĆ”s, ellos endurecieron sus corazones hasta el punto donde no hay retorno. Pablo, auque habĆ­a sido Ā«antes blasfemo…», lo hizo «…por ignorancia en [su] incredulidadĀ» (1 Tim 1:13). Su ignorancia no lo excusó, pero dejó su corazón permeable a la invasión del EspĆ­ritu.

SatanƔs no es tan tonto como para luchar contra sƭ mismo.
El perdón es posible para el que calumnia al Hijo no porque una de las tres personas divinas tenga menos gloria que las otras. MÔs bien, la encarnación del Hijo encubrió Su gloria en maneras que la oscurecieron de la vista de muchos que estaban cegados por la incredulidad ignorante pero que todavía eran recuperables por el Espíritu.

Podemos estar seguros de dos verdades: nadie que cometa este pecado imperdonable confiarĆ” jamĆ”s en Cristo para recibir el perdón que se encuentra en Ɖl. Y nadie que corra hacia el Hijo del Hombre, crucificado y resucitado, ha cometido tan horrenda calumnia contra el EspĆ­ritu; ni tampoco el Salvador rechazarĆ” a nadie que venga a Ɖl.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Dennis E. Johnson
Dennis E. Johnson

El Dr. Dennis E. Johnson es profesor emérito de teología prÔctica en el Westminster Seminary California. Es autor de varios libros, incluyendo Walking with Jesus through His Word [Caminando con Jesús a través de Su Palabra]..

Jul 13 – LlegarĆ” el dĆ­a

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 13 – LlegarĆ” el dĆ­a

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/llegara-el-dia/

Carmen Espaillat: AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Nancy Leigh DeMoss: Dios no mide el tiempo en la manera en que tĆŗ y yo lo hacemos. Ā«El SeƱor no se tarda en cumplir su promesa, segĆŗn algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimientoĀ». Ā«Pero el dĆ­a del SeƱor vendrÔ».(2 Pedro 3:9-10). Ā«Aunque tarde, espĆ©ralo…Ā» (Habacuc 2:3).

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Cuando eras niña, es probable que hayas vuelto locos a tus padres al preguntarles: «¿CuÔndo vamos a llegar? ¿CuÔnto tiempo falta?» Es posible que todavía le hagas preguntas similares a Dios. Habacuc lo hizo.

Hemos estado revisando la vida de este profeta del Antiguo Testamento, y descubriendo cuĆ”n relevantes son sus preguntas para nuestras vidas hoy en dĆ­a. AquĆ­ estĆ” Nancy para continuar la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Hemos estado aprendiendo tanto sobre el corazón y los caminos de Dios a medida que avanzamos a travĆ©s del libro de Habacuc. Espero que lo estĆ©s leyendo con nosotras. Y tambiĆ©n espero que estĆ©s buscando a Dios personalmente y no solo descansando en mis reflexiones sobre este libro. Solo espero haberte abierto el apetito para buscarlo mĆ”s.

Un amigo me dijo el otro día, «Después de que hayamos terminado con las sesiones de grabación de Habacuc, habré aprendido mucho mÔs sobre este libro que lo que antes conocía». Esto es así porque no se escuchan muchas enseñanzas sobre este libro. Es mi deseo no solo que lo estés conociendo mÔs a Dios, sino que lo ames mÔs después de haberlo conocido mÔs a través de este libro.

Estamos en el capítulo 2. Hemos visto en los dos primeros versículos que Habacuc subió a esperar para ver lo que Dios le diría como respuesta a la crisis que él estaba pasando en su corazón sobre la condición del mundo: El hecho de que los babilonios, los caldeos, serían el instrumento que Dios usaría para castigar a Su pueblo.

Habacuc sabía que el pueblo de Dios debía ser castigado, pero pensó que tal vez esas medidas eran un poco severas. No podía entender cómo Dios podría provocar este tipo de calamidad, a fin de lograr sus propósitos.

Pero una vez le dijo a Dios lo que pensaba de todo esto Ʃl dijo,

Ā«EstarĆ© en mi puesto de guardia, y sobre la resistencia me pondrĆ©; velarĆ© para ver lo que Ɖl me dice…Ā» (VersĆ­culo 1).

Ɖl se preparó ahora para escuchar la respuesta de Dios.

Vimos en la última sesión en esas preciosas palabras del versículo 2: «Entonces el Señor me respondió.» Hablamos sobre el hecho de que Dios todavía habla a Su pueblo hoy en día a través de Su Palabra, y por Su Espíritu.

Dios le habló y le dijo a Habacuc, en esencia, Ā«Yo te voy a dar el mensaje que se necesita para esta situación.Ā» A este mensaje el texto le llama una visión. Ɖl le dijo a Habacuc: Ā«Yo quiero que escribas este mensaje para que otros puedan leerlo y escucharlo tambiĆ©n.Ā» Y dice en el versĆ­culo 2, Ā«El SeƱor me respondió».Esto es lo que Dios le dijo:

«Escribe la visión y grÔbala en tablas, para que corra el que la lea.» (Versículo 2).

Por supuesto, esto estaba ocurriendo en los días cuando la gente no tenía noticias vía el Internet dentro de sus mismas casas. Ellos no tenían periódicos. Por eso, cuando había un anuncio importante, este se escribía en tablillas de arcilla o en papiros.

Entonces, los corredores en sentido figurativo llevarƭan copias del mensaje a todas las zonas perifƩricas para que la gente pudiera recibir el mensaje. Este mensaje iba a ser dado a los corredores o mensajeros que lo llevarƭan por todo el paƭs.

Ahora bien, la visión o el mensaje que sigue (no vamos a llegar a esa parte aun) era un mensaje duro, como veremos en los próximos programas. Fue un mensaje de juicio.

A veces la respuesta, la visión, el mensaje que Dios da por medio de Su Palabra a sus siervos es un mensaje de juicio. Dios le dijo a Habacuc: Ā«Quiero que los que llevan este mensaje – los mensajeros- quiero que corran a llevarloĀ».

Si tuvieras que darle malas noticias a alguien… ĀæcorrerĆ­as a llevĆ”rselas? Por ejemplo, Ā«Vas a tener cĆ”ncerĀ» o Ā«Dios va a destruir esta ciudadĀ». Si tuvieras un mensaje como este, Āæno crees que vacilarĆ­as un poco antes de salir corriendo a llevarlo?

Pero Dios dijo: Ā«Este es un mensaje demasiado importante, y en Ćŗltima instancia, es un mensaje que por difĆ­cil que sea, va a salvar vidas. Quiero que los mensajeros corran con Ć©l, y que lo declaren sin vacilarĀ». A veces Dios nos da un mensaje duro para dar. A veces, al grabar Aviva Nuestros Corazones tiemblo por dentro. Pienso, «¿Es realmente eso? ĀæDios realmente quiere que yo diga eso?Ā»

La gran parte de lo que decimos en este programa es contra-cultura. Va en contra de la corriente, no solo del mundo sino de la cultura cristiana, y, a veces tiemblo por dentro cuando pienso en lo que debo decir para transmitir la Palabra de Dios a las mujeres de hoy.

Pero Dios dice: Ā«Corre con ese mensaje. EntrĆ©galo sin titubearĀ». A medida que pronuncias este mensaje de juicio, no te deleitas en la caĆ­da de los impenitentes, sino que con ansias buscas su arrepentimiento, su quebrantamiento y su salvación.

El mensaje que Dios da, el mensaje que Dios le envía a uno de sus hijos a través de Su Palabra, puede ser un mensaje fuerte. Pero Dios nos dice: «No le des largas al asunto. Corre a pronunciarlo».

En respuesta a esta carga de Habacuc y en respuesta a sus preguntas, Dios le revelarĆ” a Habacuc lo que va a suceder tanto a los babilonios como a los judĆ­os. JudĆ” estĆ” a punto de ser devorado por los babilonios. Ese es el asunto con el que Habacuc ha estado luchando.

Pero Dios quiere que Habacuc mire mĆ”s allĆ” de ese tiempo y vea que un dĆ­a Dios devorarĆ” a los babilonios, que esta gente malvada, despiadada, que devorarĆ” a los judĆ­os – Ɖl quiere que Habacuc sepa que ese no es el final de la historia.

Dios va a tratar con los babilonios tambiƩn. Su juicio es seguro tambiƩn. Dios va a juzgar a los babilonios por su pecado, asƭ como Ʃl estƔ a punto de juzgar a los judƭos, por los suyos.

Sin embargo, el cumplimiento de esta promesa, el cumplimiento de esta historia, ese desenlace, no va a ocurrir de inmediato. De manera que Ć©l le advierte que la visión que le darĆ” no se cumplirĆ” de inmediato. Ɖl dice: Ā«TendrĆ”s que esperar para ver el cumplimientoĀ».

Mira el versĆ­culo 3:

«Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudarÔ. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrÔ, no tardarÔ.»

¿Qué le estÔ diciendo Dios? «La visión espera su momento señalado». La visión, el mensaje, se cumplirÔ en el tiempo. Dios estÔ diciendo que hay un tiempo señalado para su cumplimiento. SerÔ el tiempo señalado por Dios -en su tiempo y no en el nuestro.

Y ese tiempo no habĆ­a llegado todavĆ­a. Ā«Te dirĆ© lo que ocurrirÔ» -asĆ­ como Dios nos ha dicho muchas cosas en la Escritura acerca de lo que va a suceder en el futuro. Pero Dios dice: Ā«No va a pasar todavĆ­a. Si va a suceder. Sin duda, va a ocurrir, pero hay un tiempo seƱalado para elloĀ».

Dios ha seƱalado la hora. Dios sabe cuƔndo pasarƔ, y quƩ va a suceder en ese tiempo -pero no antes.

Es importante que recordemos esto, porque a veces Dios nos muestra en Su Palabra cosas que van a suceder, y luego nos impacientamos porque no estÔn sucediendo. Pero Dios dice: «Es que Hay un tiempo señalado. He ordenado cuÔndo ocurrirÔ».

El cumplimiento del plan de Dios, las promesas de Dios, parecerĆ­a tardar. PodrĆ­an lucir hasta como mentiras. ParecerĆ­a que hemos sido engaƱadas. ParecerĆ­a que esas promesas nunca se llegarĆ”n a cumplir.

Lees promesas como la que vamos a ver mĆ”s adelante en Habacuc: Ā«Pues la tierra se llenarĆ” del conocimiento de la gloria del SEƑOR como las aguas cubren el marĀ»(v. 14). Bueno, no parecerĆ­a que eso estĆ” sucediendo. En todo caso, el paganismo es rampante. El liberalismo es rampante. La gente se opone a Dios. Parece como que el mal estuviera ganando.

Sin embargo, leemos en las Escrituras que la justicia y Dios van a triunfar. Parece que la promesa de Dios no se estÔ cumpliendo. Pero Dios dice: «Aunque les parece que es lento y que tarda, espérenlo, sin duda vendrÔ; Y no tardarÔ».

Ahora bien, parecerĆ­a que tarda por la manera como medimos el tiempo, porque estamos tan atadas a la tierra. No vivimos en la esfera de la eternidad en el sentido como Dios lo hace. Eso es lo que Pedro dice en su segunda carta, en el capĆ­tulo 3, a las personas que estaban cansadas ​​de esperar el regreso de Cristo. Ɖl les dijo:

Ā«Pero, amados, no ignorĆ©is esto: que para el SeƱor un dĆ­a es como mil aƱos, y mil aƱos como un dĆ­a. [ Dios no mide el tiempo de la misma manera de tĆŗ.] El SeƱor no se tarda en cumplir Su promesa, segĆŗn algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimientoĀ» (VersĆ­culos 8-9).

«Si te parece lento, espéralo, sin duda vendrÔ, no tardarÔ», eso fue lo que Dios le dijo a Habacuc.

Una madre estaba compartiendo conmigo acerca de su hijo adolescente que sufre grandes limitaciones y tiene problemas serios. EstƔn luchando para tratar con estos asuntos, y con muchas otras cosas mƔs.

Cualquiera que sea la situación, cualquiera que sea la circunstancia que estĆ©s atravesando ahora, no has visto el final de la historia. PodrĆ­a parecer que la situación durarĆ” para siempre. Pero, no va a durar para siempre. Para aquellos que creen, las promesas de Dios son una fuente de consuelo, de paz y de esperanza. Pero para aquellos que no creen, son una advertencia seria que debe ser escuchada. Porque, El dĆ­a del SeƱor vendrĆ”.

Si no eres creyente, esto es una amenaza para ti. Si eres creyente, te da esperanza. Ā”El dĆ­a del SeƱor vendrĆ”! El dĆ­a de hoy que estamos viviendo ahora no serĆ” para siempre. Dios va a terminar la historia. AsĆ­ que Dios le dijo a Habacuc: si la visión, si el cumplimiento de las promesas de Dios, si el cumplimiento del plan de Dios, si todo ello, te parece tardar… pero espera. Sin duda vendrĆ”. No tardarĆ”.

Vamos a regresar a este tema de la espera mĆ”s adelante en el libro de Habacuc. Vas a tener que esperar para eso. Pero quiero que nos detengamos aquĆ­ por un momento porque el libro hace referencia al tema varias veces, asĆ­ que creo que vale la pena repetirlo.

Este versĆ­culo de Habacuc capĆ­tulo 2, Ā«Aunque tarde, espĆ©rala; porque ciertamente vendrĆ”, no tardarÔ», se cita con un poco de variación en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, en el capĆ­tulo 10. QuizĆ”s quieras buscar el versĆ­culo para que lo veamos…

El contexto de Hebreos capƭtulo 10 es que los creyentes del Nuevo Testamento estƔn sufriendo mucho por la fe. EstƔn siendo perseguidos. En el versƭculo 36 el escritor dice:

Ā«Porque tenĆ©is necesidad de paciencia, para que cuando hayĆ”is hecho la voluntad de Dios, obtengĆ”is la promesa. [Y aquĆ­ viene la cita de Habacuc], PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRƁ Y NO TARDARƁ.Ā» (VersĆ­culo 36-37).

Ahora, si tienes ahí los dos textos, compÔralos. Hay una pequeña variación allí. En Habacuc dice: «Ciertamente vendrÔ». Es decir, el cumplimiento de la visión de Dios y las promesas. «Ciertamente vendrÔ, no tardarÔ».

ĀæPero quĆ© dice Hebreos? Ā«EL QUE HA DE VENIR VENDRƁ Y NO TARDARÁ». Habla de algo en Habacuc. Pero en Hebreos habla de alguien. ĀæQuiĆ©n es la persona que ha de venir? Ā”Es Cristo! Ā”JesĆŗs! El escritor de los Hebreos aplica Habacuc capĆ­tulo 2 versĆ­culo 3 a la segunda venida de Cristo: Ɖl vendrĆ”.

Ahora, en Habacuc Dios estÔ hablando de la visión de la destrucción de los babilonios. Esa es la situación inmediata, la visión inmediata. A eso se refiere cuando dice: «Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrÔ, no tardarÔ».

Pero cuando llegamos al Nuevo Testamento, el escritor dice: «No es solo la destrucción de los babilonios. Eso ya sucedió. Se trata del retorno de Cristo quien regresarÔ para terminar esta historia».

De manera que cuando estĆ©s sufriendo y creas que no puedes continuar por mucho mĆ”s tiempo, ĀæquĆ© dice el escritor? Necesitas perseverancia.

ĀæQuĆ© te va a sostener? ĀæQuĆ© te ayudarĆ” a soportar el duro y desagradable Ā«aquĆ­ y ahoraĀ», mientras esperas que se cumplan las promesas de Dios, y cuando sientes que nunca se cumplirĆ”n? ĀæQuĆ© te va a sostener? Te debe sostener el prometido e inminente retorno de Cristo.

Por lo tanto, dice, Ā«No pierdas de vista lo que viene. Si les parece lento, espĆ©renlo. Viene dentro de pocoĀ». TĆŗ dices: «¿Un poco mĆ”s? Ā”Hemos estado esperando siglos, milenios para el regreso de Cristo!Ā» Ā«Porque mil aƱos son como un dĆ­a para Dios. AsĆ­ que solo han transcurrido un par de dias desde que esta promesa fue hecha. Y tĆŗ dices: «”Han sido miles de aƱos!Ā» Esa es solo nuestra perspectiva. En la perspectiva de Dios, solamente han transcurrido un par de dĆ­as. Ā«TodavĆ­a un rato, y el que viene vendrĆ” y no tardarÔ». De manera que puede ser que se retrase el regreso de Cristo. Y tĆŗ dices: Ā«SeƱor, ven pronto. Ā”SĆ”came de este lĆ­o!Ā»

Ɖl dice, Ā«es necesaria la paciencia, de modo que cuando hayas hecho la voluntad de Dios podrĆ”s recibir lo prometidoĀ». Porque, Ā«EL QUE HA DE VENIR VENDRƁ Y NO TARDARÁ», Ɖl vendrĆ”. Es cierto. Ɖl vendrĆ” a juzgar a los malvados. Ɖl vendrĆ” a rescatar a los justos. AsĆ­ que soporta un poco mĆ”s. Ć‰l se manifestarĆ” en medio de tu situación -a Su manera y en Su tiempo. AsĆ­ que espera. No te rindas.

Como dice aquƩl tradicional himno:

Todo habrĆ” valido la pena cuando vemos a JesĆŗs. Las pruebas de la vida parecerĆ”n tan pequeƱas cuando veamos a Cristo. Con sólo una visión de su a amado rostro, todo el dolor se borrarĆ”. Corre valientemente la carrera hasta que veamos Cristo1.

En poco tiempo el que ha de venir vendrĆ”. Ɖl no tardarĆ”. De manera que vemos en este texto de Habacuc que Dios ha revelado Sus caminos claramente. Ɖl dijo: Ā«Escribe la visión y grĆ”bala claramente en tablasĀ».

Dios nos ha revelado en Su Palabra lo que va a suceder. Conocemos el fin de la historia!Sabemos quiĆ©n ganara. Sabemos que vendrĆ” el jinete en su caballo blanco y vencerĆ” sobre todo mal, y la justicia prevalecerĆ”. JesĆŗs reinarĆ” como Rey y SeƱor por siempre y para siempre. Sabemos el fin de la historia. Dios lo ha revelado claramente.

Sabemos lo que sucederÔ con los soberbios. Van a ser juzgados. Sabemos lo que le sucederÔ a los fieles. Ellos serÔn rescatados. Estos son temas que aparecen a lo largo de la Escritura. Y sabemos que lo que Dios prometió sucederÔ en el tiempo señalado.

Así que mientras tanto, Dios le estÔ diciendo a Habacuc -y el escritor de Hebreos nos dice: En el «mientras tanto» te sustentaré a través de épocas difíciles. SerÔs capaz de perseverar a través de tiempos difíciles. Y serÔs capaz de continuar aun cuando las cosas no tengan sentido y te parezca que el mal estÔ ganando».

¿Cómo? Creyéndole a Dios. Por la fe. Como veremos, este precisamente es el tema de este libro. No estamos allí todavía, pero el escenario se estÔ preparando: por la fe. Es la fe que te permitirÔ esperar con paciencia, esperar en silencio y no estar ansiosa ni perturbada por tu situación.

ĀæPor quĆ© vivimos estas vidas quejumbrosas, cargadas de preocupación cuando podemos vivir con esperanza? ĀæCuĆ”ndo podrĆ­amos cantar? ĀæCuĆ”ndo podrĆ­amos regocijarnos? Nosotras decimos: Ā«Voy a cantar y a regocijarme despuĆ©s que Dios me saque de este embrolloĀ». Pero Dios nos dice: Ā«No. En medio de este lĆ­o, espera, persevera, porque el que viene ha de venir, y Ɖl no tardarÔ».

CrĆ©ele a Dios. En poco tiempo la promesa se cumplirĆ”. Dios tiene un propósito. Ɖl tiene un plan para este mundo. Ɖl tiene un plan para tu vida. Y todos los propósitos y planes de Dios se cumplirĆ”n a su debido tiempo, en su calendario, no de acuerdo al tuyo.Necesitas perseverancia.

Pero ¿Cómo se obtiene la perseverancia? ¿La obtienes cuando todas tus oraciones son contestadas en los próximos tres minutos? Eso no cultiva la perseverancia. Algunas de ustedes son corredoras. ¿Cómo obtienes resistencia para continuar corriendo? Mediante la prÔctica. No la obtienes corriendo una carrera corta de 100 yardas, sino corriendo millas, y millas y millas. Es así como aumentas tu resistencia.

Entonces ĀæCómo cultivas la perseverancia en esta vida? Ā«Necesitas perseverancia.Ā» La cultivas corriendo a travĆ©s de lugares difĆ­ciles, a travĆ©s de sendas duras, a travĆ©s de tentaciones y de pruebas y de problemas y de retos y de lĆ”grimas y de temores. Pero mantĆ©n tu ojo en la meta final y corre por fe en que Dios va a cumplir Su plan y Sus promesas.

AsĆ­ que mientras tanto, mientras estemos corriendo, mientras nosotras estemos aumentando nuestra resistencia, mientras esperamos, esperamos en el SeƱor. Lo esperamos a Ɖl. Ɖl va a obrar. Ɖl reivindicarĆ” la justicia. Ɖl harĆ” caminos derechos en donde estĆ” torcido. Como dice la Escritura en Habacuc: Ā«Si les parece lento, ciertamente vendrĆ”, no tardarÔ».

Oh hermanas, este versículo debería darnos mucha esperanza. Debería darte valor. Debe llenarte de fe, en cualquiera situación que hoy te parece tan desesperante y tan larga, y tan difícil de manejar.

Ora por avivamiento. Oh Señor, hay mujeres en este lugar que han orado por avivamiento durante años, por décadas. Conozco a algunas de ustedes. Algunas de ustedes oran por avivamiento mucho mÔs que yo, lo han anhelado, lo han esperado, y no lo han visto llegar. De hecho, la situación se ve mÔs oscura ahora que cuando empezaste a orar por avivamiento.

Pero escuché a una mujer hace poco hablar con otra persona aquí, y ella le decía: «Yo sé que Dios lo va a enviar». Dios ha puesto fe en su corazón. Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrÔ, en el tiempo de Dios y a la manera de Dios, no tardarÔ.

No te canses. No te rindas. Sigue creyĆ©ndole a Dios. ContinĆŗa ejercitando la fe. Mientras tanto, ten cuidado de no tomar los asuntos en tus propias manos para tratar de arreglarlo por ti misma o para arreglar tus circunstancias.

Recibo tantas cartas y correos electrónicos de oyentes que se lamentan de haber tomado los asuntos en sus propias manos en vez de esperar que Dios cumpliera Su propósito en sus vidas. Recibí un correo electrónico largo la semana pasada.

No tengo tiempo para leerlo completo, pero esta mujer se crió en un hogar disfuncional que la llevo a una horrible promiscuidad sexual. Ella terminó casÔndose con un hombre muy impío. En el proceso de tratar de sobrevivir este terrible matrimonio, un amigo le presentó a Cristo.

Pero su marido aĆŗn no ha venido a la fe. No estĆ” bien con Dios. ContinĆŗa con su conducta pecaminosa. Ella escribió, Ā«finalmente sucumbĆ­… Me divorciĆ© de mi maridoĀ».

Luego ella relata toda una serie de eventos. Finalmente se terminó casando de nuevo y en el proceso de este segundo matrimonio, ella se volvió de nuevo al Señor. Ella se había enojado con Dios porque Dios no había cambiado a su primer esposo, y ella había seguido adelante sin Dios.

Pero se había convertido en alguien llena de ira y de impaciencia, de manera que se deshizo del primer marido. Pero Dios fue misericordioso. Y ella se casó de nuevo con un segundo marido que amaba al Señor, y que la amaba a ella. Ella volvió de nuevo a la fe.

Pero es interesante que ahora, al Dios estar tratando con ella, ahora se pregunta: «¿si hubiera permanecido con mi primer esposo… habrĆ­a Ć©l llegado a conocer al SeƱor tambiĆ©n? ĀæMe di por vencida demasiado fĆ”cilmente?Ā» Dios la trajo a un lugar de arrepentimiento al darse cuenta que debió haber esperado en el SeƱor en aquel primer matrimonio.

Ahora eso no significa que ella debe salir de su segundo matrimonio. Ella estĆ” allĆ­ ahora, y puede ser bendecida en medio de este. Ella se ha reconciliado con Dios. Y ahora estĆ” tratando con algunos asuntos del pasado de una forma que considero que es importante.

Pero ella dice, Ā«Por fin he comprendido que mi felicidad nunca debe venir a expensas de la obediencia a la Palabra de DiosĀ». Ā«He sido asombrada por la asombrosa gracia de Dios a pesar del hecho de que no esperĆ©, de que seguĆ­ adelante, a pesar de que no esperĆ© al SeƱor. Dios ha sido misericordioso conmigoĀ».

Pienso en ese maravilloso texto del Salmo 37 los versĆ­culos 5-11:

Encomienda al SEƑOR tu camino,
confĆ­a en El, que El actuarĆ”
harĆ” resplandecer tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodĆ­a.

ConfĆ­a callado en el SEƑOR y espĆ©rale con paciencia;

no te irrites a causa del que prospera en su camino,
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.

Deja la ira y abandona el furor;

no te irrites, sólo harías lo malo.

Porque los malhechores serƔn exterminados,
mĆ”s los que esperan en el SEƑOR poseerĆ”n la tierra.

Un poco mĆ”s [esto en el tiempo de Dios] y no existirĆ” el impĆ­o; BuscarĆ”s con cuidado su lugar, pero Ć©l no estarĆ” allĆ­.

[Piensa en esto: en un poco mÔs de tiempo el impío no estarÔ allí! Y quizÔs tú piensas: «No puedo continuar en estas circunstancias». Tú puedes. Aunque parezca que tarda, espera; porque de cierto vendrÔ y no tardarÔ.]

Un poco mƔs y no existirƔ el impƭo;
buscarƔs con cuidado su lugar, pero Ʃl no estarƔ allƭ.

Mas los humildes [los mansos, aquellos que le creen a Dios] poseerĆ”n la tierra, [Aunque tarde, espĆ©ralo; de seguro sucederĆ”. El que ha de venir, vendrĆ”. El no tardarĆ”.]. [AmĆ©n]

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha proporcionado una maravillosa perspectiva sobre la espera, el juicio y la eternidad. Es el tipo de conocimiento prĆ”ctico que hemos estado recibiendo en el libro de Habacuc. Las mujeres se han sorprendido al descubrir la relevancia de las preguntas de este profeta del Antiguo Testamento. Nancy nos ha animado leer y releer el libro de Habacuc, mientras se transmite esta serie, y espero que lo estĆ©s haciendo.

ĀæQuĆ© es la fe? Va mĆ”s allĆ” de lo que crees intelectualmente. Nancy nos lo explicarĆ” en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Ā”AcompƔƱanos!

Aviva Nuestros CorazonesĀ con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 «When We See Christ. Esther Kerr Rusthoi.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un Salvador perfecto

Marte 20 Octubre

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que estĆ” en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48

(Jesucristo) puede tambiƩn salvar perpetuamente a los que por Ʃl se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Hebreos 7:25

Un Salvador perfecto

«”Nadie es perfecto!». ¿Quién no ha escuchado este triste consuelo?

No somos perfectos, pero Dios es perfecto. Ɖl nos dice: ā€œSed, pues, vosotros perfectosā€. En efecto, Dios tiene derecho a esperar que sus criaturas manifiesten sus propios caracteres de justicia, bondad, verdad, etc. No obstante, somos conscientes de estar lejos de responder a lo que Dios exige. Los que se atreven a decir que no tienen nada que reprocharse, se equivocan gravemente. ĀæDios es demasiado exigente? Ӄl no puede ver el mal sin castigarlo! Entonces, aparentemente no tenemos esperanza…

Pero Dios recibe a aquellos que, sin esconder sus errores, reconocen que tienen necesidad de ser perdonados. ā€œAl corazón contrito y humillado no despreciarĆ”s tĆŗ, oh Diosā€ (Salmo 51:17).

JesĆŗs no vino a este mundo para llamar a los justos, sino a los pecadores, a las personas que necesitan arrepentirse (Mateo 9:13). Sufrió por nuestros pecados en la cruz; el Justo murió por los injustos, y luego resucitó. Dios recibe a todos los que van a Ć©l por medio de la fe en Jesucristo, el Salvador. Ɖl los recibe, los considera como sus hijos, e incluso los hace justos, perfectos ante Ć©l, porque los ve ā€œen Cristoā€, segĆŗn las perfecciones absolutas de Cristo. El SeƱor JesĆŗs no sufrió en vano. Su obra es perfecta. Ā”Alabado sea!

Deuteronomio 14 – Juan 8:31-59 – Salmo 119:1-8 – Proverbios 25:23-24
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch