Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 13 ā LlegarĆ” el dĆa
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Carmen Espaillat: AquĆ estĆ” Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Nancy Leigh DeMoss: Dios no mide el tiempo en la manera en que tĆŗ y yo lo hacemos. Ā«El SeƱor no se tarda en cumplir su promesa, segĆŗn algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimientoĀ». Ā«Pero el dĆa del SeƱor vendrÔ».(2 Pedro 3:9-10). Ā«Aunque tarde, espĆ©ralo…Ā» (Habacuc 2:3).
Carmen: EstƔs escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.
Cuando eras niƱa, es probable que hayas vuelto locos a tus padres al preguntarles: «¿CuĆ”ndo vamos a llegar? ĀæCuĆ”nto tiempo falta?Ā» Es posible que todavĆa le hagas preguntas similares a Dios. Habacuc lo hizo.
Hemos estado revisando la vida de este profeta del Antiguo Testamento, y descubriendo cuĆ”n relevantes son sus preguntas para nuestras vidas hoy en dĆa. AquĆ estĆ” Nancy para continuar la serie, Habacuc: del temor a la fe.
Nancy: Hemos estado aprendiendo tanto sobre el corazón y los caminos de Dios a medida que avanzamos a través del libro de Habacuc. Espero que lo estés leyendo con nosotras. Y también espero que estés buscando a Dios personalmente y no solo descansando en mis reflexiones sobre este libro. Solo espero haberte abierto el apetito para buscarlo mÔs.
Un amigo me dijo el otro dĆa, Ā«DespuĆ©s de que hayamos terminado con las sesiones de grabación de Habacuc, habrĆ© aprendido mucho mĆ”s sobre este libro que lo que antes conocĆaĀ». Esto es asĆ porque no se escuchan muchas enseƱanzas sobre este libro. Es mi deseo no solo que lo estĆ©s conociendo mĆ”s a Dios, sino que lo ames mĆ”s despuĆ©s de haberlo conocido mĆ”s a travĆ©s de este libro.
Estamos en el capĆtulo 2. Hemos visto en los dos primeros versĆculos que Habacuc subió a esperar para ver lo que Dios le dirĆa como respuesta a la crisis que Ć©l estaba pasando en su corazón sobre la condición del mundo: El hecho de que los babilonios, los caldeos, serĆan el instrumento que Dios usarĆa para castigar a Su pueblo.
Habacuc sabĆa que el pueblo de Dios debĆa ser castigado, pero pensó que tal vez esas medidas eran un poco severas. No podĆa entender cómo Dios podrĆa provocar este tipo de calamidad, a fin de lograr sus propósitos.
Pero una vez le dijo a Dios lo que pensaba de todo esto Ʃl dijo,
Ā«EstarĆ© en mi puesto de guardia, y sobre la resistencia me pondrĆ©; velarĆ© para ver lo que Ćl me dice…Ā» (VersĆculo 1).
Ćl se preparó ahora para escuchar la respuesta de Dios.
Vimos en la Ćŗltima sesión en esas preciosas palabras del versĆculo 2: Ā«Entonces el SeƱor me respondió.Ā» Hablamos sobre el hecho de que Dios todavĆa habla a Su pueblo hoy en dĆa a travĆ©s de Su Palabra, y por Su EspĆritu.
Dios le habló y le dijo a Habacuc, en esencia, Ā«Yo te voy a dar el mensaje que se necesita para esta situación.Ā» A este mensaje el texto le llama una visión. Ćl le dijo a Habacuc: Ā«Yo quiero que escribas este mensaje para que otros puedan leerlo y escucharlo tambiĆ©n.Ā» Y dice en el versĆculo 2, Ā«El SeƱor me respondió».Esto es lo que Dios le dijo:
Ā«Escribe la visión y grĆ”bala en tablas, para que corra el que la lea.Ā» (VersĆculo 2).
Por supuesto, esto estaba ocurriendo en los dĆas cuando la gente no tenĆa noticias vĆa el Internet dentro de sus mismas casas. Ellos no tenĆan periódicos. Por eso, cuando habĆa un anuncio importante, este se escribĆa en tablillas de arcilla o en papiros.
Entonces, los corredores en sentido figurativo llevarĆan copias del mensaje a todas las zonas perifĆ©ricas para que la gente pudiera recibir el mensaje. Este mensaje iba a ser dado a los corredores o mensajeros que lo llevarĆan por todo el paĆs.
Ahora bien, la visión o el mensaje que sigue (no vamos a llegar a esa parte aun) era un mensaje duro, como veremos en los próximos programas. Fue un mensaje de juicio.
A veces la respuesta, la visión, el mensaje que Dios da por medio de Su Palabra a sus siervos es un mensaje de juicio. Dios le dijo a Habacuc: Ā«Quiero que los que llevan este mensaje – los mensajeros- quiero que corran a llevarloĀ».
Si tuvieras que darle malas noticias a alguien⦠¿correrĆas a llevĆ”rselas? Por ejemplo, Ā«Vas a tener cĆ”ncerĀ» o Ā«Dios va a destruir esta ciudadĀ». Si tuvieras un mensaje como este, Āæno crees que vacilarĆas un poco antes de salir corriendo a llevarlo?
Pero Dios dijo: Ā«Este es un mensaje demasiado importante, y en Ćŗltima instancia, es un mensaje que por difĆcil que sea, va a salvar vidas. Quiero que los mensajeros corran con Ć©l, y que lo declaren sin vacilarĀ». A veces Dios nos da un mensaje duro para dar. A veces, al grabar Aviva Nuestros Corazones tiemblo por dentro. Pienso, «¿Es realmente eso? ĀæDios realmente quiere que yo diga eso?Ā»
La gran parte de lo que decimos en este programa es contra-cultura. Va en contra de la corriente, no solo del mundo sino de la cultura cristiana, y, a veces tiemblo por dentro cuando pienso en lo que debo decir para transmitir la Palabra de Dios a las mujeres de hoy.
Pero Dios dice: Ā«Corre con ese mensaje. EntrĆ©galo sin titubearĀ». A medida que pronuncias este mensaje de juicio, no te deleitas en la caĆda de los impenitentes, sino que con ansias buscas su arrepentimiento, su quebrantamiento y su salvación.
El mensaje que Dios da, el mensaje que Dios le envĆa a uno de sus hijos a travĆ©s de Su Palabra, puede ser un mensaje fuerte. Pero Dios nos dice: Ā«No le des largas al asunto. Corre a pronunciarloĀ».
En respuesta a esta carga de Habacuc y en respuesta a sus preguntas, Dios le revelarĆ” a Habacuc lo que va a suceder tanto a los babilonios como a los judĆos. JudĆ” estĆ” a punto de ser devorado por los babilonios. Ese es el asunto con el que Habacuc ha estado luchando.
Pero Dios quiere que Habacuc mire mĆ”s allĆ” de ese tiempo y vea que un dĆa Dios devorarĆ” a los babilonios, que esta gente malvada, despiadada, que devorarĆ” a los judĆos – Ćl quiere que Habacuc sepa que ese no es el final de la historia.
Dios va a tratar con los babilonios tambiĆ©n. Su juicio es seguro tambiĆ©n. Dios va a juzgar a los babilonios por su pecado, asĆ como Ć©l estĆ” a punto de juzgar a los judĆos, por los suyos.
Sin embargo, el cumplimiento de esta promesa, el cumplimiento de esta historia, ese desenlace, no va a ocurrir de inmediato. De manera que Ć©l le advierte que la visión que le darĆ” no se cumplirĆ” de inmediato. Ćl dice: Ā«TendrĆ”s que esperar para ver el cumplimientoĀ».
Mira el versĆculo 3:
«Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudarÔ. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrÔ, no tardarÔ.»
¿Qué le estÔ diciendo Dios? «La visión espera su momento señalado». La visión, el mensaje, se cumplirÔ en el tiempo. Dios estÔ diciendo que hay un tiempo señalado para su cumplimiento. SerÔ el tiempo señalado por Dios -en su tiempo y no en el nuestro.
Y ese tiempo no habĆa llegado todavĆa. Ā«Te dirĆ© lo que ocurrirÔ» -asĆ como Dios nos ha dicho muchas cosas en la Escritura acerca de lo que va a suceder en el futuro. Pero Dios dice: Ā«No va a pasar todavĆa. Si va a suceder. Sin duda, va a ocurrir, pero hay un tiempo seƱalado para elloĀ».
Dios ha seƱalado la hora. Dios sabe cuƔndo pasarƔ, y quƩ va a suceder en ese tiempo -pero no antes.
Es importante que recordemos esto, porque a veces Dios nos muestra en Su Palabra cosas que van a suceder, y luego nos impacientamos porque no estÔn sucediendo. Pero Dios dice: «Es que Hay un tiempo señalado. He ordenado cuÔndo ocurrirÔ».
El cumplimiento del plan de Dios, las promesas de Dios, parecerĆa tardar. PodrĆan lucir hasta como mentiras. ParecerĆa que hemos sido engaƱadas. ParecerĆa que esas promesas nunca se llegarĆ”n a cumplir.
Lees promesas como la que vamos a ver mĆ”s adelante en Habacuc: Ā«Pues la tierra se llenarĆ” del conocimiento de la gloria del SEĆOR como las aguas cubren el marĀ»(v. 14). Bueno, no parecerĆa que eso estĆ” sucediendo. En todo caso, el paganismo es rampante. El liberalismo es rampante. La gente se opone a Dios. Parece como que el mal estuviera ganando.
Sin embargo, leemos en las Escrituras que la justicia y Dios van a triunfar. Parece que la promesa de Dios no se estÔ cumpliendo. Pero Dios dice: «Aunque les parece que es lento y que tarda, espérenlo, sin duda vendrÔ; Y no tardarÔ».
Ahora bien, parecerĆa que tarda por la manera como medimos el tiempo, porque estamos tan atadas a la tierra. No vivimos en la esfera de la eternidad en el sentido como Dios lo hace. Eso es lo que Pedro dice en su segunda carta, en el capĆtulo 3, a las personas que estaban cansadas āāde esperar el regreso de Cristo. Ćl les dijo:
Ā«Pero, amados, no ignorĆ©is esto: que para el SeƱor un dĆa es como mil aƱos, y mil aƱos como un dĆa. [ Dios no mide el tiempo de la misma manera de tĆŗ.] El SeƱor no se tarda en cumplir Su promesa, segĆŗn algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimientoĀ» (VersĆculos 8-9).
«Si te parece lento, espéralo, sin duda vendrÔ, no tardarÔ», eso fue lo que Dios le dijo a Habacuc.
Una madre estaba compartiendo conmigo acerca de su hijo adolescente que sufre grandes limitaciones y tiene problemas serios. EstƔn luchando para tratar con estos asuntos, y con muchas otras cosas mƔs.
Cualquiera que sea la situación, cualquiera que sea la circunstancia que estĆ©s atravesando ahora, no has visto el final de la historia. PodrĆa parecer que la situación durarĆ” para siempre. Pero, no va a durar para siempre. Para aquellos que creen, las promesas de Dios son una fuente de consuelo, de paz y de esperanza. Pero para aquellos que no creen, son una advertencia seria que debe ser escuchada. Porque, El dĆa del SeƱor vendrĆ”.
Si no eres creyente, esto es una amenaza para ti. Si eres creyente, te da esperanza. Ā”El dĆa del SeƱor vendrĆ”! El dĆa de hoy que estamos viviendo ahora no serĆ” para siempre. Dios va a terminar la historia. AsĆ que Dios le dijo a Habacuc: si la visión, si el cumplimiento de las promesas de Dios, si el cumplimiento del plan de Dios, si todo ello, te parece tardar⦠pero espera. Sin duda vendrĆ”. No tardarĆ”.
Vamos a regresar a este tema de la espera mÔs adelante en el libro de Habacuc. Vas a tener que esperar para eso. Pero quiero que nos detengamos aquà por un momento porque el libro hace referencia al tema varias veces, asà que creo que vale la pena repetirlo.
Este versĆculo de Habacuc capĆtulo 2, Ā«Aunque tarde, espĆ©rala; porque ciertamente vendrĆ”, no tardarÔ», se cita con un poco de variación en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, en el capĆtulo 10. QuizĆ”s quieras buscar el versĆculo para que lo veamosā¦
El contexto de Hebreos capĆtulo 10 es que los creyentes del Nuevo Testamento estĆ”n sufriendo mucho por la fe. EstĆ”n siendo perseguidos. En el versĆculo 36 el escritor dice:
Ā«Porque tenĆ©is necesidad de paciencia, para que cuando hayĆ”is hecho la voluntad de Dios, obtengĆ”is la promesa. [Y aquĆ viene la cita de Habacuc], PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRĆ Y NO TARDARĆ.Ā» (VersĆculo 36-37).
Ahora, si tienes ahĆ los dos textos, compĆ”ralos. Hay una pequeƱa variación allĆ. En Habacuc dice: Ā«Ciertamente vendrÔ». Es decir, el cumplimiento de la visión de Dios y las promesas. Ā«Ciertamente vendrĆ”, no tardarÔ».
ĀæPero quĆ© dice Hebreos? Ā«EL QUE HA DE VENIR VENDRĆ Y NO TARDARĆĀ». Habla de algo en Habacuc. Pero en Hebreos habla de alguien. ĀæQuiĆ©n es la persona que ha de venir? Ā”Es Cristo! Ā”JesĆŗs! El escritor de los Hebreos aplica Habacuc capĆtulo 2 versĆculo 3 a la segunda venida de Cristo: Ćl vendrĆ”.
Ahora, en Habacuc Dios estÔ hablando de la visión de la destrucción de los babilonios. Esa es la situación inmediata, la visión inmediata. A eso se refiere cuando dice: «Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrÔ, no tardarÔ».
Pero cuando llegamos al Nuevo Testamento, el escritor dice: «No es solo la destrucción de los babilonios. Eso ya sucedió. Se trata del retorno de Cristo quien regresarÔ para terminar esta historia».
De manera que cuando estés sufriendo y creas que no puedes continuar por mucho mÔs tiempo, ¿qué dice el escritor? Necesitas perseverancia.
¿Qué te va a sostener? ¿Qué te ayudarÔ a soportar el duro y desagradable «aquà y ahora», mientras esperas que se cumplan las promesas de Dios, y cuando sientes que nunca se cumplirÔn? ¿Qué te va a sostener? Te debe sostener el prometido e inminente retorno de Cristo.
Por lo tanto, dice, Ā«No pierdas de vista lo que viene. Si les parece lento, espĆ©renlo. Viene dentro de pocoĀ». TĆŗ dices: «¿Un poco mĆ”s? Ā”Hemos estado esperando siglos, milenios para el regreso de Cristo!Ā» Ā«Porque mil aƱos son como un dĆa para Dios. AsĆ que solo han transcurrido un par de dias desde que esta promesa fue hecha. Y tĆŗ dices: «”Han sido miles de aƱos!Ā» Esa es solo nuestra perspectiva. En la perspectiva de Dios, solamente han transcurrido un par de dĆas. Ā«TodavĆa un rato, y el que viene vendrĆ” y no tardarÔ». De manera que puede ser que se retrase el regreso de Cristo. Y tĆŗ dices: Ā«SeƱor, ven pronto. Ā”SĆ”came de este lĆo!Ā»
Ćl dice, Ā«es necesaria la paciencia, de modo que cuando hayas hecho la voluntad de Dios podrĆ”s recibir lo prometidoĀ». Porque, Ā«EL QUE HA DE VENIR VENDRĆ Y NO TARDARĆĀ», Ćl vendrĆ”. Es cierto. Ćl vendrĆ” a juzgar a los malvados. Ćl vendrĆ” a rescatar a los justos. AsĆ que soporta un poco mĆ”s. Ćl se manifestarĆ” en medio de tu situación -a Su manera y en Su tiempo. AsĆ que espera. No te rindas.
Como dice aquƩl tradicional himno:
Todo habrÔ valido la pena cuando vemos a Jesús. Las pruebas de la vida parecerÔn tan pequeñas cuando veamos a Cristo. Con sólo una visión de su a amado rostro, todo el dolor se borrarÔ. Corre valientemente la carrera hasta que veamos Cristo1.
En poco tiempo el que ha de venir vendrĆ”. Ćl no tardarĆ”. De manera que vemos en este texto de Habacuc que Dios ha revelado Sus caminos claramente. Ćl dijo: Ā«Escribe la visión y grĆ”bala claramente en tablasĀ».
Dios nos ha revelado en Su Palabra lo que va a suceder. Conocemos el fin de la historia!Sabemos quién ganara. Sabemos que vendrÔ el jinete en su caballo blanco y vencerÔ sobre todo mal, y la justicia prevalecerÔ. Jesús reinarÔ como Rey y Señor por siempre y para siempre. Sabemos el fin de la historia. Dios lo ha revelado claramente.
Sabemos lo que sucederÔ con los soberbios. Van a ser juzgados. Sabemos lo que le sucederÔ a los fieles. Ellos serÔn rescatados. Estos son temas que aparecen a lo largo de la Escritura. Y sabemos que lo que Dios prometió sucederÔ en el tiempo señalado.
AsĆ que mientras tanto, Dios le estĆ” diciendo a Habacuc -y el escritor de Hebreos nos dice: En el Ā«mientras tantoĀ» te sustentarĆ© a travĆ©s de Ć©pocas difĆciles. SerĆ”s capaz de perseverar a travĆ©s de tiempos difĆciles. Y serĆ”s capaz de continuar aun cuando las cosas no tengan sentido y te parezca que el mal estĆ” ganandoĀ».
ĀæCómo? CreyĆ©ndole a Dios. Por la fe. Como veremos, este precisamente es el tema de este libro. No estamos allĆ todavĆa, pero el escenario se estĆ” preparando: por la fe. Es la fe que te permitirĆ” esperar con paciencia, esperar en silencio y no estar ansiosa ni perturbada por tu situación.
ĀæPor quĆ© vivimos estas vidas quejumbrosas, cargadas de preocupación cuando podemos vivir con esperanza? ĀæCuĆ”ndo podrĆamos cantar? ĀæCuĆ”ndo podrĆamos regocijarnos? Nosotras decimos: Ā«Voy a cantar y a regocijarme despuĆ©s que Dios me saque de este embrolloĀ». Pero Dios nos dice: Ā«No. En medio de este lĆo, espera, persevera, porque el que viene ha de venir, y Ćl no tardarÔ».
CrĆ©ele a Dios. En poco tiempo la promesa se cumplirĆ”. Dios tiene un propósito. Ćl tiene un plan para este mundo. Ćl tiene un plan para tu vida. Y todos los propósitos y planes de Dios se cumplirĆ”n a su debido tiempo, en su calendario, no de acuerdo al tuyo.Necesitas perseverancia.
Pero ¿Cómo se obtiene la perseverancia? ¿La obtienes cuando todas tus oraciones son contestadas en los próximos tres minutos? Eso no cultiva la perseverancia. Algunas de ustedes son corredoras. ¿Cómo obtienes resistencia para continuar corriendo? Mediante la prÔctica. No la obtienes corriendo una carrera corta de 100 yardas, sino corriendo millas, y millas y millas. Es asà como aumentas tu resistencia.
Entonces ĀæCómo cultivas la perseverancia en esta vida? Ā«Necesitas perseverancia.Ā» La cultivas corriendo a travĆ©s de lugares difĆciles, a travĆ©s de sendas duras, a travĆ©s de tentaciones y de pruebas y de problemas y de retos y de lĆ”grimas y de temores. Pero mantĆ©n tu ojo en la meta final y corre por fe en que Dios va a cumplir Su plan y Sus promesas.
AsĆ que mientras tanto, mientras estemos corriendo, mientras nosotras estemos aumentando nuestra resistencia, mientras esperamos, esperamos en el SeƱor. Lo esperamos a Ćl. Ćl va a obrar. Ćl reivindicarĆ” la justicia. Ćl harĆ” caminos derechos en donde estĆ” torcido. Como dice la Escritura en Habacuc: Ā«Si les parece lento, ciertamente vendrĆ”, no tardarÔ».
Oh hermanas, este versĆculo deberĆa darnos mucha esperanza. DeberĆa darte valor. Debe llenarte de fe, en cualquiera situación que hoy te parece tan desesperante y tan larga, y tan difĆcil de manejar.
Ora por avivamiento. Oh Señor, hay mujeres en este lugar que han orado por avivamiento durante años, por décadas. Conozco a algunas de ustedes. Algunas de ustedes oran por avivamiento mucho mÔs que yo, lo han anhelado, lo han esperado, y no lo han visto llegar. De hecho, la situación se ve mÔs oscura ahora que cuando empezaste a orar por avivamiento.
Pero escuchĆ© a una mujer hace poco hablar con otra persona aquĆ, y ella le decĆa: Ā«Yo sĆ© que Dios lo va a enviarĀ». Dios ha puesto fe en su corazón. Si les parece lento, espĆ©renlo, sin duda vendrĆ”, en el tiempo de Dios y a la manera de Dios, no tardarĆ”.
No te canses. No te rindas. Sigue creyéndole a Dios. Continúa ejercitando la fe. Mientras tanto, ten cuidado de no tomar los asuntos en tus propias manos para tratar de arreglarlo por ti misma o para arreglar tus circunstancias.
Recibo tantas cartas y correos electrónicos de oyentes que se lamentan de haber tomado los asuntos en sus propias manos en vez de esperar que Dios cumpliera Su propósito en sus vidas. Recibà un correo electrónico largo la semana pasada.
No tengo tiempo para leerlo completo, pero esta mujer se crió en un hogar disfuncional que la llevo a una horrible promiscuidad sexual. Ella terminó casĆ”ndose con un hombre muy impĆo. En el proceso de tratar de sobrevivir este terrible matrimonio, un amigo le presentó a Cristo.
Pero su marido aún no ha venido a la fe. No estÔ bien con Dios. Continúa con su conducta pecaminosa. Ella escribió, «finalmente sucumbÅ Me divorcié de mi marido».
Luego ella relata toda una serie de eventos. Finalmente se terminó casando de nuevo y en el proceso de este segundo matrimonio, ella se volvió de nuevo al SeƱor. Ella se habĆa enojado con Dios porque Dios no habĆa cambiado a su primer esposo, y ella habĆa seguido adelante sin Dios.
Pero se habĆa convertido en alguien llena de ira y de impaciencia, de manera que se deshizo del primer marido. Pero Dios fue misericordioso. Y ella se casó de nuevo con un segundo marido que amaba al SeƱor, y que la amaba a ella. Ella volvió de nuevo a la fe.
Pero es interesante que ahora, al Dios estar tratando con ella, ahora se pregunta: «¿si hubiera permanecido con mi primer esposo⦠habrĆa Ć©l llegado a conocer al SeƱor tambiĆ©n? ĀæMe di por vencida demasiado fĆ”cilmente?Ā» Dios la trajo a un lugar de arrepentimiento al darse cuenta que debió haber esperado en el SeƱor en aquel primer matrimonio.
Ahora eso no significa que ella debe salir de su segundo matrimonio. Ella estĆ” allĆ ahora, y puede ser bendecida en medio de este. Ella se ha reconciliado con Dios. Y ahora estĆ” tratando con algunos asuntos del pasado de una forma que considero que es importante.
Pero ella dice, «Por fin he comprendido que mi felicidad nunca debe venir a expensas de la obediencia a la Palabra de Dios». «He sido asombrada por la asombrosa gracia de Dios a pesar del hecho de que no esperé, de que seguà adelante, a pesar de que no esperé al Señor. Dios ha sido misericordioso conmigo».
Pienso en ese maravilloso texto del Salmo 37 los versĆculos 5-11:
Encomienda al SEĆOR tu camino,
confĆa en El, que El actuarĆ”
harĆ” resplandecer tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodĆa.
ConfĆa callado en el SEĆOR y espĆ©rale con paciencia;
no te irrites a causa del que prospera en su camino,
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.
Deja la ira y abandona el furor;
no te irrites, sólo harĆas lo malo.
Porque los malhechores serƔn exterminados,
mĆ”s los que esperan en el SEĆOR poseerĆ”n la tierra.
Un poco mĆ”s [esto en el tiempo de Dios] y no existirĆ” el impĆo; BuscarĆ”s con cuidado su lugar, pero Ć©l no estarĆ” allĆ.
[Piensa en esto: en un poco mĆ”s de tiempo el impĆo no estarĆ” allĆ! Y quizĆ”s tĆŗ piensas: Ā«No puedo continuar en estas circunstanciasĀ». TĆŗ puedes. Aunque parezca que tarda, espera; porque de cierto vendrĆ” y no tardarĆ”.]
Un poco mĆ”s y no existirĆ” el impĆo;
buscarĆ”s con cuidado su lugar, pero Ć©l no estarĆ” allĆ.
Mas los humildes [los mansos, aquellos que le creen a Dios] poseerƔn la tierra, [Aunque tarde, espƩralo; de seguro sucederƔ. El que ha de venir, vendrƔ. El no tardarƔ.]. [AmƩn]
Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha proporcionado una maravillosa perspectiva sobre la espera, el juicio y la eternidad. Es el tipo de conocimiento prƔctico que hemos estado recibiendo en el libro de Habacuc. Las mujeres se han sorprendido al descubrir la relevancia de las preguntas de este profeta del Antiguo Testamento. Nancy nos ha animado leer y releer el libro de Habacuc, mientras se transmite esta serie, y espero que lo estƩs haciendo.
¿Qué es la fe? Va mÔs allÔ de lo que crees intelectualmente. Nancy nos lo explicarÔ en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. ”AcompÔñanos!
Aviva Nuestros CorazonesĀ con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
1 «When We See Christ. Esther Kerr Rusthoi.
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