Peregrinos en una tierra extraña

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Peregrinos en una tierra extraña

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:8-9
Un creyente no solo se distingue de un no-creyente por cómo actúa, sino que también por cómo piensa. El apóstol Pablo, aquí, nos da seis adjetivos y dos sustantivos que describen cómo debe pensar un hijo de Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Dennis E. Johnson

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

El anuncio hecho por Jesús de que la blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado que nunca será perdonado es «duro» por dos razones. En primer lugar, aparenta contradecir las Escrituras que nos dicen que la sangre de Cristo puede efectuar el perdón de todo pecado (1 Jn 1:7,9). Segundo, Jesús afirma que la calumnia contra Él mismo, el Hijo del Hombre, puede ser perdonada; pero la calumnia contra el Espíritu Santo no. ¿Acaso exalta esto la dignidad de la tercera persona de la Trinidad por encima de la segunda persona? Esta frase aparece en varias formas en los Evangelios:

Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada (Mt 12:31).

Solo Marcos explica por qué este pecado es imperdonable. Los escribas judíos atribuían a Satanás (Belzebú) el poder del Espíritu Santo por el cual Jesús expulsaba demonios. Lo que hace que la blasfemia del Espíritu Santo sea diferente de los pecados perdonables es la mentalidad consciente y voluntariamente rebelde de los escribas. La acusación de que el poder que Jesús tenía para expulsar demonios venía por Su alianza con el príncipe de los demonios, era obviamente absurda. Como Jesús resaltó, Satanás no es tan tonto como para luchar contra sí mismo. Solamente la determinación de los escribas por contradecir lo que sabían perfectamente que era verdad, podía moverlos a pronunciar tal acusación. Ante la evidencia irrefutable de que en Jesús, el Espíritu de Dios estaba estableciendo el reino de Dios y derrotando al de Satanás, ellos endurecieron sus corazones hasta el punto donde no hay retorno. Pablo, auque había sido «antes blasfemo…», lo hizo «…por ignorancia en [su] incredulidad» (1 Tim 1:13). Su ignorancia no lo excusó, pero dejó su corazón permeable a la invasión del Espíritu.

Satanás no es tan tonto como para luchar contra sí mismo.
El perdón es posible para el que calumnia al Hijo no porque una de las tres personas divinas tenga menos gloria que las otras. Más bien, la encarnación del Hijo encubrió Su gloria en maneras que la oscurecieron de la vista de muchos que estaban cegados por la incredulidad ignorante pero que todavía eran recuperables por el Espíritu.

Podemos estar seguros de dos verdades: nadie que cometa este pecado imperdonable confiará jamás en Cristo para recibir el perdón que se encuentra en Él. Y nadie que corra hacia el Hijo del Hombre, crucificado y resucitado, ha cometido tan horrenda calumnia contra el Espíritu; ni tampoco el Salvador rechazará a nadie que venga a Él.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Dennis E. Johnson
Dennis E. Johnson

El Dr. Dennis E. Johnson es profesor emérito de teología práctica en el Westminster Seminary California. Es autor de varios libros, incluyendo Walking with Jesus through His Word [Caminando con Jesús a través de Su Palabra]..

Jul 13 – Llegará el día

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 13 – Llegará el día

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/llegara-el-dia/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Dios no mide el tiempo en la manera en que tú y yo lo hacemos. “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. “Pero el día del Señor vendrá”.(2 Pedro 3:9-10). “Aunque tarde, espéralo…” (Habacuc 2:3).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Cuando eras niña, es probable que hayas vuelto locos a tus padres al preguntarles: “¿Cuándo vamos a llegar? ¿Cuánto tiempo falta?” Es posible que todavía le hagas preguntas similares a Dios. Habacuc lo hizo.

Hemos estado revisando la vida de este profeta del Antiguo Testamento, y descubriendo cuán relevantes son sus preguntas para nuestras vidas hoy en día. Aquí está Nancy para continuar la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Hemos estado aprendiendo tanto sobre el corazón y los caminos de Dios a medida que avanzamos a través del libro de Habacuc. Espero que lo estés leyendo con nosotras. Y también espero que estés buscando a Dios personalmente y no solo descansando en mis reflexiones sobre este libro. Solo espero haberte abierto el apetito para buscarlo más.

Un amigo me dijo el otro día, “Después de que hayamos terminado con las sesiones de grabación de Habacuc, habré aprendido mucho más sobre este libro que lo que antes conocía”. Esto es así porque no se escuchan muchas enseñanzas sobre este libro. Es mi deseo no solo que lo estés conociendo más a Dios, sino que lo ames más después de haberlo conocido más a través de este libro.

Estamos en el capítulo 2. Hemos visto en los dos primeros versículos que Habacuc subió a esperar para ver lo que Dios le diría como respuesta a la crisis que él estaba pasando en su corazón sobre la condición del mundo: El hecho de que los babilonios, los caldeos, serían el instrumento que Dios usaría para castigar a Su pueblo.

Habacuc sabía que el pueblo de Dios debía ser castigado, pero pensó que tal vez esas medidas eran un poco severas. No podía entender cómo Dios podría provocar este tipo de calamidad, a fin de lograr sus propósitos.

Pero una vez le dijo a Dios lo que pensaba de todo esto él dijo,

“Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la resistencia me pondré; velaré para ver lo que Él me dice…” (Versículo 1).

Él se preparó ahora para escuchar la respuesta de Dios.

Vimos en la última sesión en esas preciosas palabras del versículo 2: “Entonces el Señor me respondió.” Hablamos sobre el hecho de que Dios todavía habla a Su pueblo hoy en día a través de Su Palabra, y por Su Espíritu.

Dios le habló y le dijo a Habacuc, en esencia, “Yo te voy a dar el mensaje que se necesita para esta situación.” A este mensaje el texto le llama una visión. Él le dijo a Habacuc: “Yo quiero que escribas este mensaje para que otros puedan leerlo y escucharlo también.” Y dice en el versículo 2, “El Señor me respondió”.Esto es lo que Dios le dijo:

“Escribe la visión y grábala en tablas, para que corra el que la lea.” (Versículo 2).

Por supuesto, esto estaba ocurriendo en los días cuando la gente no tenía noticias vía el Internet dentro de sus mismas casas. Ellos no tenían periódicos. Por eso, cuando había un anuncio importante, este se escribía en tablillas de arcilla o en papiros.

Entonces, los corredores en sentido figurativo llevarían copias del mensaje a todas las zonas periféricas para que la gente pudiera recibir el mensaje. Este mensaje iba a ser dado a los corredores o mensajeros que lo llevarían por todo el país.

Ahora bien, la visión o el mensaje que sigue (no vamos a llegar a esa parte aun) era un mensaje duro, como veremos en los próximos programas. Fue un mensaje de juicio.

A veces la respuesta, la visión, el mensaje que Dios da por medio de Su Palabra a sus siervos es un mensaje de juicio. Dios le dijo a Habacuc: “Quiero que los que llevan este mensaje – los mensajeros- quiero que corran a llevarlo”.

Si tuvieras que darle malas noticias a alguien… ¿correrías a llevárselas? Por ejemplo, “Vas a tener cáncer” o “Dios va a destruir esta ciudad”. Si tuvieras un mensaje como este, ¿no crees que vacilarías un poco antes de salir corriendo a llevarlo?

Pero Dios dijo: “Este es un mensaje demasiado importante, y en última instancia, es un mensaje que por difícil que sea, va a salvar vidas. Quiero que los mensajeros corran con él, y que lo declaren sin vacilar”. A veces Dios nos da un mensaje duro para dar. A veces, al grabar Aviva Nuestros Corazones tiemblo por dentro. Pienso, “¿Es realmente eso? ¿Dios realmente quiere que yo diga eso?”

La gran parte de lo que decimos en este programa es contra-cultura. Va en contra de la corriente, no solo del mundo sino de la cultura cristiana, y, a veces tiemblo por dentro cuando pienso en lo que debo decir para transmitir la Palabra de Dios a las mujeres de hoy.

Pero Dios dice: “Corre con ese mensaje. Entrégalo sin titubear”. A medida que pronuncias este mensaje de juicio, no te deleitas en la caída de los impenitentes, sino que con ansias buscas su arrepentimiento, su quebrantamiento y su salvación.

El mensaje que Dios da, el mensaje que Dios le envía a uno de sus hijos a través de Su Palabra, puede ser un mensaje fuerte. Pero Dios nos dice: “No le des largas al asunto. Corre a pronunciarlo”.

En respuesta a esta carga de Habacuc y en respuesta a sus preguntas, Dios le revelará a Habacuc lo que va a suceder tanto a los babilonios como a los judíos. Judá está a punto de ser devorado por los babilonios. Ese es el asunto con el que Habacuc ha estado luchando.

Pero Dios quiere que Habacuc mire más allá de ese tiempo y vea que un día Dios devorará a los babilonios, que esta gente malvada, despiadada, que devorará a los judíos – Él quiere que Habacuc sepa que ese no es el final de la historia.

Dios va a tratar con los babilonios también. Su juicio es seguro también. Dios va a juzgar a los babilonios por su pecado, así como él está a punto de juzgar a los judíos, por los suyos.

Sin embargo, el cumplimiento de esta promesa, el cumplimiento de esta historia, ese desenlace, no va a ocurrir de inmediato. De manera que él le advierte que la visión que le dará no se cumplirá de inmediato. Él dice: “Tendrás que esperar para ver el cumplimiento”.

Mira el versículo 3:

“Porque es aún visión para el tiempo señalado; se apresura hacia el fin y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará.”

¿Qué le está diciendo Dios? “La visión espera su momento señalado”. La visión, el mensaje, se cumplirá en el tiempo. Dios está diciendo que hay un tiempo señalado para su cumplimiento. Será el tiempo señalado por Dios -en su tiempo y no en el nuestro.

Y ese tiempo no había llegado todavía. “Te diré lo que ocurrirá” -así como Dios nos ha dicho muchas cosas en la Escritura acerca de lo que va a suceder en el futuro. Pero Dios dice: “No va a pasar todavía. Si va a suceder. Sin duda, va a ocurrir, pero hay un tiempo señalado para ello”.

Dios ha señalado la hora. Dios sabe cuándo pasará, y qué va a suceder en ese tiempo -pero no antes.

Es importante que recordemos esto, porque a veces Dios nos muestra en Su Palabra cosas que van a suceder, y luego nos impacientamos porque no están sucediendo. Pero Dios dice: “Es que Hay un tiempo señalado. He ordenado cuándo ocurrirá”.

El cumplimiento del plan de Dios, las promesas de Dios, parecería tardar. Podrían lucir hasta como mentiras. Parecería que hemos sido engañadas. Parecería que esas promesas nunca se llegarán a cumplir.

Lees promesas como la que vamos a ver más adelante en Habacuc: “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar”(v. 14). Bueno, no parecería que eso está sucediendo. En todo caso, el paganismo es rampante. El liberalismo es rampante. La gente se opone a Dios. Parece como que el mal estuviera ganando.

Sin embargo, leemos en las Escrituras que la justicia y Dios van a triunfar. Parece que la promesa de Dios no se está cumpliendo. Pero Dios dice: “Aunque les parece que es lento y que tarda, espérenlo, sin duda vendrá; Y no tardará”.

Ahora bien, parecería que tarda por la manera como medimos el tiempo, porque estamos tan atadas a la tierra. No vivimos en la esfera de la eternidad en el sentido como Dios lo hace. Eso es lo que Pedro dice en su segunda carta, en el capítulo 3, a las personas que estaban cansadas ​​de esperar el regreso de Cristo. Él les dijo:

“Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. [ Dios no mide el tiempo de la misma manera de tú.] El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento” (Versículos 8-9).

“Si te parece lento, espéralo, sin duda vendrá, no tardará”, eso fue lo que Dios le dijo a Habacuc.

Una madre estaba compartiendo conmigo acerca de su hijo adolescente que sufre grandes limitaciones y tiene problemas serios. Están luchando para tratar con estos asuntos, y con muchas otras cosas más.

Cualquiera que sea la situación, cualquiera que sea la circunstancia que estés atravesando ahora, no has visto el final de la historia. Podría parecer que la situación durará para siempre. Pero, no va a durar para siempre. Para aquellos que creen, las promesas de Dios son una fuente de consuelo, de paz y de esperanza. Pero para aquellos que no creen, son una advertencia seria que debe ser escuchada. Porque, El día del Señor vendrá.

Si no eres creyente, esto es una amenaza para ti. Si eres creyente, te da esperanza. ¡El día del Señor vendrá! El día de hoy que estamos viviendo ahora no será para siempre. Dios va a terminar la historia. Así que Dios le dijo a Habacuc: si la visión, si el cumplimiento de las promesas de Dios, si el cumplimiento del plan de Dios, si todo ello, te parece tardar… pero espera. Sin duda vendrá. No tardará.

Vamos a regresar a este tema de la espera más adelante en el libro de Habacuc. Vas a tener que esperar para eso. Pero quiero que nos detengamos aquí por un momento porque el libro hace referencia al tema varias veces, así que creo que vale la pena repetirlo.

Este versículo de Habacuc capítulo 2, “Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará”, se cita con un poco de variación en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, en el capítulo 10. Quizás quieras buscar el versículo para que lo veamos…

El contexto de Hebreos capítulo 10 es que los creyentes del Nuevo Testamento están sufriendo mucho por la fe. Están siendo perseguidos. En el versículo 36 el escritor dice:

“Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. [Y aquí viene la cita de Habacuc], PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ.” (Versículo 36-37).

Ahora, si tienes ahí los dos textos, compáralos. Hay una pequeña variación allí. En Habacuc dice: “Ciertamente vendrá”. Es decir, el cumplimiento de la visión de Dios y las promesas. “Ciertamente vendrá, no tardará”.

¿Pero qué dice Hebreos? “EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ”. Habla de algo en Habacuc. Pero en Hebreos habla de alguien. ¿Quién es la persona que ha de venir? ¡Es Cristo! ¡Jesús! El escritor de los Hebreos aplica Habacuc capítulo 2 versículo 3 a la segunda venida de Cristo: Él vendrá.

Ahora, en Habacuc Dios está hablando de la visión de la destrucción de los babilonios. Esa es la situación inmediata, la visión inmediata. A eso se refiere cuando dice: “Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrá, no tardará”.

Pero cuando llegamos al Nuevo Testamento, el escritor dice: “No es solo la destrucción de los babilonios. Eso ya sucedió. Se trata del retorno de Cristo quien regresará para terminar esta historia”.

De manera que cuando estés sufriendo y creas que no puedes continuar por mucho más tiempo, ¿qué dice el escritor? Necesitas perseverancia.

¿Qué te va a sostener? ¿Qué te ayudará a soportar el duro y desagradable “aquí y ahora”, mientras esperas que se cumplan las promesas de Dios, y cuando sientes que nunca se cumplirán? ¿Qué te va a sostener? Te debe sostener el prometido e inminente retorno de Cristo.

Por lo tanto, dice, “No pierdas de vista lo que viene. Si les parece lento, espérenlo. Viene dentro de poco”. Tú dices: “¿Un poco más? ¡Hemos estado esperando siglos, milenios para el regreso de Cristo!” “Porque mil años son como un día para Dios. Así que solo han transcurrido un par de dias desde que esta promesa fue hecha. Y tú dices: “¡Han sido miles de años!” Esa es solo nuestra perspectiva. En la perspectiva de Dios, solamente han transcurrido un par de días. “Todavía un rato, y el que viene vendrá y no tardará”. De manera que puede ser que se retrase el regreso de Cristo. Y tú dices: “Señor, ven pronto. ¡Sácame de este lío!”

Él dice, “es necesaria la paciencia, de modo que cuando hayas hecho la voluntad de Dios podrás recibir lo prometido”. Porque, “EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ”, Él vendrá. Es cierto. Él vendrá a juzgar a los malvados. Él vendrá a rescatar a los justos. Así que soporta un poco más. Él se manifestará en medio de tu situación -a Su manera y en Su tiempo. Así que espera. No te rindas.

Como dice aquél tradicional himno:

Todo habrá valido la pena cuando vemos a Jesús. Las pruebas de la vida parecerán tan pequeñas cuando veamos a Cristo. Con sólo una visión de su a amado rostro, todo el dolor se borrará. Corre valientemente la carrera hasta que veamos Cristo1.

En poco tiempo el que ha de venir vendrá. Él no tardará. De manera que vemos en este texto de Habacuc que Dios ha revelado Sus caminos claramente. Él dijo: “Escribe la visión y grábala claramente en tablas”.

Dios nos ha revelado en Su Palabra lo que va a suceder. Conocemos el fin de la historia!Sabemos quién ganara. Sabemos que vendrá el jinete en su caballo blanco y vencerá sobre todo mal, y la justicia prevalecerá. Jesús reinará como Rey y Señor por siempre y para siempre. Sabemos el fin de la historia. Dios lo ha revelado claramente.

Sabemos lo que sucederá con los soberbios. Van a ser juzgados. Sabemos lo que le sucederá a los fieles. Ellos serán rescatados. Estos son temas que aparecen a lo largo de la Escritura. Y sabemos que lo que Dios prometió sucederá en el tiempo señalado.

Así que mientras tanto, Dios le está diciendo a Habacuc -y el escritor de Hebreos nos dice: En el “mientras tanto” te sustentaré a través de épocas difíciles. Serás capaz de perseverar a través de tiempos difíciles. Y serás capaz de continuar aun cuando las cosas no tengan sentido y te parezca que el mal está ganando”.

¿Cómo? Creyéndole a Dios. Por la fe. Como veremos, este precisamente es el tema de este libro. No estamos allí todavía, pero el escenario se está preparando: por la fe. Es la fe que te permitirá esperar con paciencia, esperar en silencio y no estar ansiosa ni perturbada por tu situación.

¿Por qué vivimos estas vidas quejumbrosas, cargadas de preocupación cuando podemos vivir con esperanza? ¿Cuándo podríamos cantar? ¿Cuándo podríamos regocijarnos? Nosotras decimos: “Voy a cantar y a regocijarme después que Dios me saque de este embrollo”. Pero Dios nos dice: “No. En medio de este lío, espera, persevera, porque el que viene ha de venir, y Él no tardará”.

Créele a Dios. En poco tiempo la promesa se cumplirá. Dios tiene un propósito. Él tiene un plan para este mundo. Él tiene un plan para tu vida. Y todos los propósitos y planes de Dios se cumplirán a su debido tiempo, en su calendario, no de acuerdo al tuyo.Necesitas perseverancia.

Pero ¿Cómo se obtiene la perseverancia? ¿La obtienes cuando todas tus oraciones son contestadas en los próximos tres minutos? Eso no cultiva la perseverancia. Algunas de ustedes son corredoras. ¿Cómo obtienes resistencia para continuar corriendo? Mediante la práctica. No la obtienes corriendo una carrera corta de 100 yardas, sino corriendo millas, y millas y millas. Es así como aumentas tu resistencia.

Entonces ¿Cómo cultivas la perseverancia en esta vida? “Necesitas perseverancia.” La cultivas corriendo a través de lugares difíciles, a través de sendas duras, a través de tentaciones y de pruebas y de problemas y de retos y de lágrimas y de temores. Pero mantén tu ojo en la meta final y corre por fe en que Dios va a cumplir Su plan y Sus promesas.

Así que mientras tanto, mientras estemos corriendo, mientras nosotras estemos aumentando nuestra resistencia, mientras esperamos, esperamos en el Señor. Lo esperamos a Él. Él va a obrar. Él reivindicará la justicia. Él hará caminos derechos en donde está torcido. Como dice la Escritura en Habacuc: “Si les parece lento, ciertamente vendrá, no tardará”.

Oh hermanas, este versículo debería darnos mucha esperanza. Debería darte valor. Debe llenarte de fe, en cualquiera situación que hoy te parece tan desesperante y tan larga, y tan difícil de manejar.

Ora por avivamiento. Oh Señor, hay mujeres en este lugar que han orado por avivamiento durante años, por décadas. Conozco a algunas de ustedes. Algunas de ustedes oran por avivamiento mucho más que yo, lo han anhelado, lo han esperado, y no lo han visto llegar. De hecho, la situación se ve más oscura ahora que cuando empezaste a orar por avivamiento.

Pero escuché a una mujer hace poco hablar con otra persona aquí, y ella le decía: “Yo sé que Dios lo va a enviar”. Dios ha puesto fe en su corazón. Si les parece lento, espérenlo, sin duda vendrá, en el tiempo de Dios y a la manera de Dios, no tardará.

No te canses. No te rindas. Sigue creyéndole a Dios. Continúa ejercitando la fe. Mientras tanto, ten cuidado de no tomar los asuntos en tus propias manos para tratar de arreglarlo por ti misma o para arreglar tus circunstancias.

Recibo tantas cartas y correos electrónicos de oyentes que se lamentan de haber tomado los asuntos en sus propias manos en vez de esperar que Dios cumpliera Su propósito en sus vidas. Recibí un correo electrónico largo la semana pasada.

No tengo tiempo para leerlo completo, pero esta mujer se crió en un hogar disfuncional que la llevo a una horrible promiscuidad sexual. Ella terminó casándose con un hombre muy impío. En el proceso de tratar de sobrevivir este terrible matrimonio, un amigo le presentó a Cristo.

Pero su marido aún no ha venido a la fe. No está bien con Dios. Continúa con su conducta pecaminosa. Ella escribió, “finalmente sucumbí… Me divorcié de mi marido”.

Luego ella relata toda una serie de eventos. Finalmente se terminó casando de nuevo y en el proceso de este segundo matrimonio, ella se volvió de nuevo al Señor. Ella se había enojado con Dios porque Dios no había cambiado a su primer esposo, y ella había seguido adelante sin Dios.

Pero se había convertido en alguien llena de ira y de impaciencia, de manera que se deshizo del primer marido. Pero Dios fue misericordioso. Y ella se casó de nuevo con un segundo marido que amaba al Señor, y que la amaba a ella. Ella volvió de nuevo a la fe.

Pero es interesante que ahora, al Dios estar tratando con ella, ahora se pregunta: “¿si hubiera permanecido con mi primer esposo… habría él llegado a conocer al Señor también? ¿Me di por vencida demasiado fácilmente?” Dios la trajo a un lugar de arrepentimiento al darse cuenta que debió haber esperado en el Señor en aquel primer matrimonio.

Ahora eso no significa que ella debe salir de su segundo matrimonio. Ella está allí ahora, y puede ser bendecida en medio de este. Ella se ha reconciliado con Dios. Y ahora está tratando con algunos asuntos del pasado de una forma que considero que es importante.

Pero ella dice, “Por fin he comprendido que mi felicidad nunca debe venir a expensas de la obediencia a la Palabra de Dios”. “He sido asombrada por la asombrosa gracia de Dios a pesar del hecho de que no esperé, de que seguí adelante, a pesar de que no esperé al Señor. Dios ha sido misericordioso conmigo”.

Pienso en ese maravilloso texto del Salmo 37 los versículos 5-11:

Encomienda al SEÑOR tu camino,
confía en El, que El actuará
hará resplandecer tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodía.

Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia;

no te irrites a causa del que prospera en su camino,
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.

Deja la ira y abandona el furor;

no te irrites, sólo harías lo malo.

Porque los malhechores serán exterminados,
más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.

Un poco más [esto en el tiempo de Dios] y no existirá el impío; Buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.

[Piensa en esto: en un poco más de tiempo el impío no estará allí! Y quizás tú piensas: “No puedo continuar en estas circunstancias”. Tú puedes. Aunque parezca que tarda, espera; porque de cierto vendrá y no tardará.]

Un poco más y no existirá el impío;
buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.

Mas los humildes [los mansos, aquellos que le creen a Dios] poseerán la tierra, [Aunque tarde, espéralo; de seguro sucederá. El que ha de venir, vendrá. El no tardará.]. [Amén]

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha proporcionado una maravillosa perspectiva sobre la espera, el juicio y la eternidad. Es el tipo de conocimiento práctico que hemos estado recibiendo en el libro de Habacuc. Las mujeres se han sorprendido al descubrir la relevancia de las preguntas de este profeta del Antiguo Testamento. Nancy nos ha animado leer y releer el libro de Habacuc, mientras se transmite esta serie, y espero que lo estés haciendo.

¿Qué es la fe? Va más allá de lo que crees intelectualmente. Nancy nos lo explicará en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. ¡Acompáñanos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 “When We See Christ. Esther Kerr Rusthoi.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un Salvador perfecto

Marte 20 Octubre

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5:48

(Jesucristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Hebreos 7:25

Un Salvador perfecto

«¡Nadie es perfecto!». ¿Quién no ha escuchado este triste consuelo?

No somos perfectos, pero Dios es perfecto. Él nos dice: “Sed, pues, vosotros perfectos”. En efecto, Dios tiene derecho a esperar que sus criaturas manifiesten sus propios caracteres de justicia, bondad, verdad, etc. No obstante, somos conscientes de estar lejos de responder a lo que Dios exige. Los que se atreven a decir que no tienen nada que reprocharse, se equivocan gravemente. ¿Dios es demasiado exigente? ¡Él no puede ver el mal sin castigarlo! Entonces, aparentemente no tenemos esperanza…

Pero Dios recibe a aquellos que, sin esconder sus errores, reconocen que tienen necesidad de ser perdonados. “Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17).

Jesús no vino a este mundo para llamar a los justos, sino a los pecadores, a las personas que necesitan arrepentirse (Mateo 9:13). Sufrió por nuestros pecados en la cruz; el Justo murió por los injustos, y luego resucitó. Dios recibe a todos los que van a él por medio de la fe en Jesucristo, el Salvador. Él los recibe, los considera como sus hijos, e incluso los hace justos, perfectos ante él, porque los ve “en Cristo”, según las perfecciones absolutas de Cristo. El Señor Jesús no sufrió en vano. Su obra es perfecta. ¡Alabado sea!

Deuteronomio 14 – Juan 8:31-59 – Salmo 119:1-8 – Proverbios 25:23-24
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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