Menú 21. Quiero una hamburguesa

Menú 21. Quiero una hamburguesa

a1Y … llegado a este punto he de reconocer que me gustan las hamburguesas.

Claro que sé que no me harán mucho bien, pero es lo que me apetece. Tengo lo que la Biblia llama “los apetitos de la carne” no solo para tener un dios a la carta sino para hacer lo que quiera con mi vida. La Biblia nos enseña en algunos sitios cuáles son esos apetitos, esas cosas que a veces nos apetece probar:

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”. Colosenses 3:5.

“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”. Colosenses 3:8.

Pablo de Tarso era un experto en hacer listas, tenía listas para todo, el fruto del Espíritu, dones, ministerios y también pecados, etc. Era como un hobby para él, hacer listas. Aquí hay otra:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19–21.

Ahí es nada.

En este caso nos habla acerca de que hay cosas que de forma “natural” nos llaman la atención, desde cuestiones sexuales, relaciones personales, nuevas sensaciones y las consecuencias del orgullo: envidias, disensiones, partidismos, celos, pleitos, enemistades.

Y nosotros, los cristianos creemos que esas cosas ya no nos afectan. ¿Cómo nos van a afectar si hemos nacido de nuevo? ¿No ha muerto Jesús en una cruz para librarnos de esas cosas? Sí, pero, mira lo que le pasaba al de Tarso:

“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. Romanos 7:15–21.

Intenta leer este texto de nuevo lo más rápido que puedas, y luego párate a pensar cada frase, es un verdadero trabalenguas, un mundo interior confuso del que Pablo no estaba exento. ¿Cómo? ¿A Pablo le pasaba esto? ¿El de las cartas a las iglesias?

Él estaba en una lucha contra sí mismo, contra su carne, esos apetitos que le molestaban y querían que volviera a comer hamburguesa. Seguir a Jesús no significa que ya no querrás probar nada más. Tampoco significa que no tenemos remedio, y por eso no podemos abandonarnos a nuestra carne sin pensar en las consecuencias, Dios nos va a dar la capacidad para luchar y vencer si vivimos de acuerdo a Él. Pero recuerda:

Tu carne, que está vendida al pecado no se convierte nunca. Hay que luchar contra los deseos de la vieja manera de vivir, lo que la Escritura llama las pasiones.

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. Gálatas 5:24–25.

Muchos podrían decir que hacer eso es reprimirse, y lo ven como algo negativo.

Imagina a una persona con problemas con la comida y conviviendo con una de sus consecuencias, la obesidad. Aunque entrara en razón y supiera que no debe comer demasiado, que debe cuidarse, comer a sus horas, tomar más verduras y menos carbohidratos, ¿No se negaría a sí mismo cada vez que pasara por un restaurante de comida rápida o cuando viera un bocadillo de calamares con mahonesa? ¿Diríamos que eso es reprimirse? ¿No sería más bien cuidarse? ¿Cambiar unos apetitos por unos deseos más profundos de salud física y emocional?

Te lo dice alguien que tiene problemas con la comida. Aunque sé lo que está bien y lo que es mejor para mí, muchas veces no hago caso a mi verdadero yo y me dejo llevar por esa carne,

en todos los sentidos posibles de la palabra

Por eso, a veces en nuestra vida espiritual usamos esos apetitos, nos creamos nuestro propio dios, para que se adapte a nuestros deseos. Un dios que nos dice: “Haz lo que quieras, no trates con tu carne, con tu carácter, no es para tanto”. Pero eso puede tener consecuencias terribles para nosotros.

Debemos reconocer nuestra condición de pecadores, (que es una de las señales de que hemos nacido de nuevo) y no poner nuestra confianza en nosotros, nuestros sentimientos, ni siquiera en nuestros pensamientos, que viven influenciados por el corazón, sino por lo que hizo Jesús por nosotros.

Sí, muchas veces me apetece una hamburguesa, y yo, que tengo problemas con la comida, podría decir que estoy en mi derecho, que no debo reprimirme, que es lícito, pero eso no significa que me convenga.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. 1 Corintios 10:23.

Mi vida cristiana es también una lucha contra mi Yo, contra mis apetitos, y debo aprender que lo que me apetece no es siempre lo que me conviene. Seguir una dieta puede ser duro al principio, pero después me ayudará a tener mejor peso.

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:17.

“Por tanto, nosotros tambi én, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Hebreos 12:1.

Reconozcamos que nos gusta la comida basura. Tristemente, hasta que no vemos claramente las consecuencias de vivir así, no tomamos la decisión de empezar a cambiar nuestros hábitos. Pero hoy puedes decidir reconocer tu condición y permitir que tu nueva naturaleza escoja comida de calidad y no la que estabas acostumbrado a consumir, y dejar de ser guiado por la carne y empezar a vivir en el espíritu. Andar como Jesús.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 101–103). Álex Sampedro.

¿DICE LA BIBLIA EXPLÍCITAMENTE QUE ES LA «PALABRA DE DIOS»?

Autor: Norman Geisler

¿DICE LA BIBLIA EXPLÍCITAMENTE QUE ES LA «PALABRA DE DIOS»?

a1Sí, lo dice. Muchas veces la Biblia afirma ser «la Palabra de Dios» con estas mismas palabras u otras equivalentes. Jesús les dijo a unos dirigentes judíos de su tiempo: «Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios» (Mateo 15:6). Pablo se refiere a las Escrituras como «las palabras mismas de Dios» (Romanos 3:2). Y Pedro declara: «Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece» (1 Pedro 1:23). Y el autor de Hebreos, afirma: «Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón» (4:12). Jesús usó la frase: «palabra de Dios» como equivalente a la Ley (Torá) y a la Escritura: «No está escrito en su ley … a aquellos para quienes vino la palabra (y la Escritura no puede ser quebrantada)» Juan 10:34-35).

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Noviembre 10

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Lectura bíblica: Juan 1:10–14

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

a1Aun antes de nacer, Carina estaba destinada a ser modelo y actriz. Tenía nueve meses cuando Yoli, su madre, decidió mudarse a California y la anotó en una agencia de modelos para hacer anuncios de productos para bebés. La niñez de la chiquita estaba repleta de concursos de modelos, clases de danzas y teatro y audiciones comerciales.

Cada minuto de sus agotadores ejercicios para mantenerse en forma eran planificados y analizados. Carina siempre tenía cada pelito de su cabellera en su lugar.

La noche que Carina terminó sus estudios secundarios en una escuela particular en Los Ángeles, desapareció de la fiesta. Meses después fue encontrada sucia y acobardada en un refugio para adolescentes de la calle en una ciudad distante.

Yoli le mandó un boleto de avión para que regresara a casa.

—Mira tu cabello, tu cutis —exclamó Yoli cuando vio a su hija—. Has arruinado tu vida.

—No, mamá —contestó Carina al ataque de su madre—. Arruiné tu vida. Yo nunca tuve una vida hasta que me fui de casa. Me transformaste en una muñeca Barbie. Yo sólo era un juguete para ti. Y me querías únicamente cuando estaba posando o actuando. Bueno, mamá, la muñeca Barbie creció y ya no puedes jugar conmigo.

Carina se quedó en Los Ángeles, donde una ex compañera de clase la invitó a ir a una pequeña iglesia. Aunque los miembros de la iglesia ignoraban el pasado de Carina, a ella le dio trabajo aceptar la bondad desinteresada de ellos. Le tenía la misma desconfianza a Dios, creyendo que de ninguna manera podía quererla desinteresadamente.

Tema para comentar: ¿Cómo te sientes cuando alguien se interesa por las cosas que te interesan a ti? ¿Cómo te sientes cuando te ignoran?

Si nadie te presta atención: quién eres y lo que a ti te encanta hacer, te sientes como una basura. Pero cuando alguien entra a tu mundo desinteresadamente y demuestra interés en las cosas que te interesan a ti te sientes como el tesoro que realmente eres. La buena noticia es que Dios te amó lo suficiente como para entrar en tu mundo.

Él vino del cielo a la tierra para ser parte de tus luchas humanas y para morir por tus pecados. Está totalmente interesado en ti, ¡y siempre lo estará!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera han demostrados las personas a tu alrededor interés por tu mundo? ¿De qué manera ha dado Dios pruebas de su interés por ti?

PARA ORAR
Señor, a veces nos sentimos como si tuviéramos que encajar en un molde hecho por otras personas. Gracias por estar interesado en nosotros tal como somos.

PARA HACER
Demuestra tu interés en algún hobby o actividad de un amigo a quien has ignorado y rebajado en el pasado. Cuenta luego a tu familia cómo reacciona tu amigo a la atención que le das.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Menú 20. Dioses de menú

Menú 20. Dioses de menú

a1L a manera en la que vivimos la vida del Reino, el evangelio, nuestra vida espiritual cristiana, tiene mucho que ver con el concepto que tenemos de Dios. Es decir nuestra teolog ía práctica (lo que hacemos día a día en el nombre de Dios) tiene que ver con la teología propia (quién es Dios).

Si tenemos una imagen equivocada de Dios podemos caer en idolatría. Por mucho que tú llames a tu dios, Jesús, si ese Jesús que tienes en tu mente no es el Jesús de la Biblia, y le atribuyes características que Él no tiene, estarás adorando a un dios inventado por tu mente, lo llames como lo llames, y vivirás de acuerdo a ese dios que has creado a tu imagen y semejanza.

Cuando el pueblo de Israel fue librado de Egipto sabían que JHVH les había sacado de allí, ese era su nombre, pero no lo conocían. Un día Moisés se alejó del pueblo para estar a solas con Dios que le iba a dar los diez mandamientos.

No puedo hablar de esta historia sin recordar a Charlton Heston, su barba y la manta de invierno que le robó a mi abuela para hacerse el disfraz de Moisés.

Sigo.
El pueblo de Israel se quedó solo y al ver que Moisés tardaba en regresar le dijeron a Aaron que hiciese algo, esto fue lo que ocurrió:

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Y viendo esto Aar ón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Éxodo 32:1–8.

Y sí, increíblemente, ese becerro de oro al que adoraban, que habían creado con su mente, lo llamaban JHVH (v.5). Habían creado su dios, su JHVH como ellos querían, a la moda de la época, de oro, como los otros dioses que imperaban por allí, con forma de animal, como los otros dioses que habían conocido, un Y dios hecho por manos humanas, por mentes humanas. Como cuando vas a un restaurante y pides el menú que te apetece, el que más se ajusta a tu forma de ser, un dios a la carta. Así le ocurrió a Israel, se inventaron su becerro, su menú.

Y nosotros, quizás, pecamos de lo mismo, hablamos acerca del Dios de la Biblia y lo adoramos, pero nos puede ocurrir como a la gente que vivía en Atenas cuando Pablo fue a la ciudad. Tenían un altar donde adoraban “al dios no conocido”.

“Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio”. Hechos 17:22, 23.

¿Estaremos adorando a un dios que no conocemos? ¿Estaremos adorando a un dios que hemos creado en nuestra mente? La única manera de no hacer eso es ¡conociendo a Dios! Y desechando las imágenes que esta sociedad nos ha enseñado acerca de Él.

Por ejemplo, Dios no es una fuerza impersonal que puedo manejar a mi antojo. Algunos hablan de visualizar cosas y desearlas para que Dios te las conceda. He visto cristianos que ponen fotos de lo que quieren en sus neveras para “atraer eso” a sus vidas. Esta filosofía está de moda, algunos la llaman la ley de la atracción y algunos libros de mayor venta en las librerías versan sobre ese tema. Usan esa “fuerza” para su bien. Para los fans de Star Wars esto les sonará y se estarán imaginando a un Jedi moviendo con la mano una nave espacial. Esto, que tiene que ver con la psicología positiva, a veces se confunde con el Dios de la Biblia, y algunos que se dicen creyentes hablan de este Dios/fuerza universal/dios a la carta/peliculero, como si fuera el Dios verdadero. Mientras el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros se imaginan un Dios castigador, que está pendiente de cada error para apuntarnos con el dedo y acusarnos. Muchas de las personas que no creen en Dios piensan así, en parte porque es el dios que algunos cristianos han mostrado. Mientras, el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros creen que Dios es imposible de conocer, y que está demasiado lejos de nosotros. Que, sea lo que sea, está más allá de nuestra comprensión y sería insensato tener una relación personal con Él, por lo tanto, no le prestan atención. Mientras el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros ven a un Dios con barba de Santa Claus sentado en una mecedora y que quiere a todo el mundo, y que no le importa nada de lo que pase, al final todos seremos felices “forever”. Mientras el Dios no conocido espera los verdaderos adoradores…

Otros… Otros…

Otros…

Pero Dios,

en su infinita misericordia se cansa de esperar, viene, se hace un hombre para hacerse comprensible a mí, que pensaba que el dios que había creado en mi mente era lo único que había y me dice:

Aquí estoy, deja de imaginarme

y conóceme.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Juan 17:3.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 101–103). Álex Sampedro.

¿DE QUÉ OTRAS MANERAS DECLARA LA BIBLIA QUE ES LA PALABRA DE DIOS?

Autor: Norman Geisler

¿DE QUÉ OTRAS MANERAS DECLARA LA BIBLIA QUE ES LA PALABRA DE DIOS?

a1Por medio de frases como: «dice el Señor» (p.ej. Isaías 1:11,18), «afirma el Señor» (p.ej. Jeremías 2:3,9), «dijo Dios» (p.ej. Génesis 1:3,6), «La palabra del Señor vino a Jeremías» (Jeremías 34:1), y «El Señor me dirigió la palabra» (p.ej. Ezequiel 30:1), las Escrituras afirman que vienen de Dios. Dichas frases ocurren cientos de veces en las Escrituras y revelan, sin sombra de duda, que el escritor afirma estar registrando las Palabras mismas de Dios. Solo en el libro de Levítico, aparecen sesenta y seis veces frases como: «el Señor le ordenó a Moisés)) (p.ej. 4:1; 5:14; 6:1,8,19; 7:22). Ezequiel registra numerosas veces frases como: «vi una visión)) o «el Señor me dirigió la palabra)).

Cinco veces en veintiocho versículos del capítulo 12, Ezequiel dice: «el Señor me dirigió la palabra)) (vv. 1,8,17,21,26), y cuatro veces escribe: «así dice el Señor)) (vv. 10,19,23,28); y en el versículo 28, usa la com~ binación: «así dice el Señor omnipotente» y «lo afirma el Señor omnipotente)) (cf. 20:3). Isaías (p.ej. 1:1,11,18,24; 2:1), Jeremías (p.ej. 1:2,13; 2:1,3,5) y otros profetas hacen afirmaciones similares. La impresión general no deja duda con respecto al origen confeso de Dios en los mensajes de los profetas.

 © 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Prende la luz del amor

Noviembre 9

Prende la luz del amor

Lectura bíblica: 1 Juan 4:16–21

Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. 1 Juan 4:16

a1La intención de Tulio no era romper nada. Pero jugando a las escondidas en la casa de Nacho vio el canasto que los padres de Nacho habían traído del África años atrás. Sabía que era una de sus posesiones más preciadas, lo cual significaba que a Nacho no se le ocurriría buscarlo allí.

Tulio se metió en el canasto y puso la tapa, pero sentado en la oscuridad se fue dando cuenta de que esconderse en el canasto no había sido una buena idea. Tratando de salir del canasto antes de que entrara Nacho, una pierna traspasó los juncos resecos, haciendo un agujero. Logró salir, poner de vuelta la tapa y correr a otro escondite.

Tulio no está seguro de que los padres de Nacho saben quién les había roto el canasto. Y aunque Nacho es su mejor amigo, le da vergüenza volver a su casa.

La vergüenza es el sentimiento que nos dice que hemos hecho tanto mal que nadie puede volver a amarnos. Es lo que provocó que Tulio evitara volver a la casa de Nacho, porque no quería encontrarse con los padres de su mejor amigo, o que le recordaran lo indigno que es.

Romper el canasto no hizo que Tulio de pronto fuera indigno, pero no se estaba viendo con claridad. Aunque la vergüenza es un sentimiento que una u otra vez todos tenemos, algunos chicos viven toda su vida sintiendo vergüenza, obsesionados por el sentimiento horrible de que son demasiado malos para que alguien pueda quererlos. “Imposible que Dios me ame”, dicen o piensan. “Sé lo que he hecho. Me tolera porque he aceptado a Cristo como mi Salvador. Pero jamás me amará como un hijo”.

Ya sea que nuestra vergüenza nazca de una emoción temporaria o de un problema permanente, la solución es la misma: Dios quiere que acudamos a su luz, dejando que su verdad brille sobre nosotros y nos muestre quiénes realmente somos.

Dios no nos lleva a la luz para exhibir nuestras faltas. Quiere que nos veamos como él nos ve. Seguro, es posible que detectemos fallas que necesitamos confesar. Pero podemos descansar tranquilamente en la presencia de Dios porque estamos seguros de que su perdón abarca cualquier cosa que hayamos hecho. Y podemos disfrutar de la luz de su Hijo al darnos cuenta de que somos sus hijos dignos de ser amados, valiosos y capaces.

¿Te sientes con ganas de esconderte? No hay mejor alivio que acudir a la luz.

PARA DIALOGAR
¿Te has hecho la costumbre de esconder tus fallas de Dios y otros por temor a que ya no te quieran? ¿De qué manera puedes dejar entrar la luz?

PARA ORAR
Señor, todos hacemos cosas de las cuales nos avergonzamos. Ayúdanos a acudir a tu luz siendo honestos y recibiendo tu perdón y el de los demás.

PARA HACER
Cuando falles hoy, no sientas vergüenza. Acude enseguida a la luz de Dios confesando tus pecados, y dejando que los demás vean quien eres.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Menú 19. El reino de Dios, más mostaza por favor

Menú 19. El reino de Dios, más mostaza por favor

a1“Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra”. Marcos 4:30–32

El reino de Dios no se siembra con grandes sumas de dinero, con grandes sueños que hay que cumplir, con grandes campañas. La semilla de mostaza es la más pequeña de todas; desde el punto de vista físico es la más insignificante. Al peso, la semilla de mostaza sería la de menos valor. La iglesia debe aprender que su semilla parece insignificante a los ojos de cualquiera. Pero debe tener la fe de que si se cuida y crece llega a ser la mayor de las hortalizas. La humildad de la Palabra de Dios, sin rimbombancias ni grandilocuencias, actúa en lo secreto del corazón, pero puede afectar toda una vida y ser de refugio para otros que, como pájaros, se acercan a ese árbol de mostaza que empezó siendo pequeño. Porque la semilla es potencial. Es alimento, mucho alimento, si sabes cómo hacerlo. Continuemos sembrando esa semilla de la sencillez, del evangelio de la esperanza, del amor a nuestros amigos (y enemigos) de una manera real y sincera, presentando la buena semilla, sabiendo que el crecimiento lo da Dios y que el Espíritu Santo está detrás.

Sembremos semillas pequeñas

Como este capítulo, el más pequeño de todos.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 99–100). Álex Sampedro.

Preguntas acerca de la naturaleza de la Biblia

Autor: Norman Geisler

Preguntas acerca de la naturaleza de la Biblia

a1Al decir que viene de la boca de Dios, la Biblia afirma su autoridad divina. Afirma ser la Palabra que vino de Dios mismo (cf. Juan 10:34~35).. Ahora bien, como también fue escrita por seres humanos, ¿qué queremos decir cuando decimos que la Biblia es «la Palabra de Dios»?

¿QUÉ SIGNIFICA DECIR QUE «LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS»?

Como Dios es el origen de la Biblia es propio llamarla su Palabra. Pero como los escribas humanos compusieron cada palabra de la Biblia, también es cierto que es su Palabra. Por lo tanto, una manera de describir qué significa decir que la Biblia es «inspirada por Dios» (2 Timoteo 3:16) es afirmando: «Lo que la Biblia dice, lo dice Dios». Esto es evidente, porque, a menudo, un pasaje del Antiguo Testamento dirá que Dios lo dijo y, sin embargo, este mismo texto, cuando sea citado en el Nuevo Testamento, dirá que así está dicho en «la(s) Escritura(s)>>. En ocasiones, lo contrario también es cierto, ya que un pasaje registrado por la Biblia en el Antiguo Testamento, el Nuevo lo declara como dicho por Dios. Comparemos los siguientes casos:

Lo que Dios dice:

Génesis 12:1~3;

Éxodo 9:13,16,

…lo dice la Biblia:

Gálatas 3:8

Romanos 9:17

En Génesis, Dios dice: «El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré … y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» (Génesis 12:1~3). Pero en Gálatas 3:8, cuando se cita este texto, leemos: «La Escritura … anunció de antemano el evangelio a Abraham: «Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones»».

De igual modo, Éxodo 9:13,16 dice: «El Señor le ordenó a Moisés madrugar al día siguiente, y salirle al paso al faraón para advertirle: «Así dice el Señor y Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto … Pero te he dejado con vida precisamente para mostrarte mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra»‘». Sin embargo, cuando este pasaje se cita en el Nuevo Testamento, dice: «Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra»» (Romanos 9:17).

Lo que la Biblia dice:

Génesis 2:24;

Salmo 2:1

Isaías 55:3

Salmo 16:10

Salmo 2:7

….lo dice Dios:

Mateo 19:4~5

Hechos 4:24~25

Hechos 13:34

Hechos 13:35

Hebreos 1:5

En el libro de Génesis, leemos: «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser»Génesis 2:24). Pero cuando Jesús cita este pasaje en el Nuevo Testamento, dice: «-¿No han leído – replicó Jesús- que en el principio el Creador «los hizo hombre y mujer», y dijo: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo»?» (Mateo 19:4~5).

De igual modo, en el Salmo 2:1, David escribe: «¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?». Y en Hechos 4:24~25, leemos: «Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor .. , tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo: ‘¿Por qué se sublevan las naciones y en vano conspiran los pueblos?»‘».

El famoso teólogo, B.B. Warfield, hizo esta observación: «En un pasaje se habla de las Escrituras como si fueran de Dios; en los otros, se hace referencia a Dios como si él fuera la Escritura … Si tomamos ambos casos, Dios y las Escrituras se identifican de tal manera que, en cuanto a autoridad, no se distinguen entre sí».

 © 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Para un gusano como yo

Noviembre 8

Para un gusano como yo

Lectura bíblica: Salmo 86:11–17

Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Salmos 86:15

a1El concepto que Sandra tiene de sí misma no puede ser peor. Escucha lo que dice: “Soy peor que un gusano. Un gusano se puede arrastrar debajo de la tierra y esconderse sin dejar huellas. Yo soy más bien como las feas babosas en mi patio. Por dondequiera que van, dejan esta huella horrible de baba. Así soy yo. Por dondequiera que ando, arruino todo”.

¡Qué concepto triste de sí misma! Y es el doble de triste porque Sandra es creyente. Pero ella no tiene idea de su verdadera identidad. No es un gusano ni una babosa. Comete errores, como todos lo hacemos, pero dista mucho de “arruinar todo” dondequiera que anda.

Si eres un creyente que no está convencido de su verdadera identidad como hijo de Dios amado, valorado y competente, los resultados en tu vida pueden ser lúgubres:

• Héctor tiene un concepto de su mundo que lo llena de miedo y lo deprime.
• Felicia considera las situaciones nuevas o inesperadas como amenazas que la sofocan.
• Miguel se atribuye la culpa de todas sus dificultades.
• Charo se mete en su caparazón para ahuyentar a la gente.
• Sarita no puede confiar en nadie que la trata bien.
• A David le cuesta aceptar los elogios.
• Lidia siente que su mundo se le viene encima y que la aplasta.

Cuando dejas que uno de estos conceptos feos de ti mismo controlen tus pensamientos, dejas que te dominen las cosas que te pasan. No tratas de cambiar o desafiar a tu mundo.

Pero cuando estás seguro de que Dios te considera digno de ser amado, valioso y capaz, recibes las situaciones difíciles como oportunidades de confiar en Dios para que te saque adelante. Incluyes a otros en tu vida como compañeros que te ayudan a llevar tus cargas. Y sabes que el plan de Dios es hacer grandes cosas a través de ti, y que lograrás cosas significativas para la eternidad.

Quizá tengas momentos cuando piensas como Sandra. Es entonces que puedes estar seguro de que Dios comprende exactamente cómo te sientes, y que te ama completamente. Él es un Dios compasivo. Sabe que a veces te sientes como un gusano pero también sabe esta verdad: ¡Eres mucho mejor que cualquier gusano!

PARA DIALOGAR
¿Qué significa el que Dios sea compasivo? ¿De qué manera puede la compasión de Dios ayudarte a rehacer tu vida si quieres que lo haga?

PARA ORAR
Señor, gracias por tu compasión. Gracias por tener un magnífico concepto de cada uno de nosotros.

PARA HACER
Ayuda a tus familiares a detectar cuando no se ven dignos de ser amados, valiosos o capaces. ¡Recuérdales que son mucho mejor que un gusano!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Menú 18. La primera igleburger: Corinto

Menú 18. La primera igleburger: Corinto

a1“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol”. Eclesiastés 1:9.

Yo pensaba que la igleburger era hija de este tiempo, pero cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que en el Nuevo Testamento Pablo ya tenía problemas con el concepto de comida rápida.

La iglesia de Corinto era particular. Como nosotros, tenían problemas de muchos tipos. Algunos vivían con problemas de faldas (1 Co. 5), otros querían tener lugares prominentes dentro de la congregación; muchos iban a la iglesia para comer su hamburguesa, pero no para compartir con el que tenía hambre; había problemas de divisiones y litigios entre hermanos (1 Co 6). También había algún exceso espiritual que Pabio quiso poner en su lugar dando instrucciones sobre cómo usarlo (1 Co 14), aunque 2000 años después seguimos sin hacerle caso. No se congregaban para lo mejor sino para lo peor (1 Co 11:17) Se estaba perdiendo la esencia de lo que era una comunidad cristiana. ¡Qué pronto nos desviamos de lo que Dios quiere!

Corinto nos habla de una realidad que es constante en el ser humano. Gracias a Dios en la Biblia ya aparecen advertencias para nosotros hoy que debemos tener en cuenta.

Pablo viendo el panorama de la iglesia en Corinto explica lo que es realmente tomar la cena del Señor: Comunión con Dios y con los demás.

Cuando se toma la “santa cena” a veces nos animan a tener en cuenta a todos los hermanos del mundo mundial. Pabio de Tarso era más práctico, quería que se tuvieran en cuenta unos a otros.

Nos recuerda las palabras del Maestro: “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39).

El prójimo no es un señor X teórico, es el próximo, el que tienes al lado, el que se sienta cerca y te molesta, los vecinos. Es fácil amar teóricamente a las personas que tienes lejos, pero ¿qué me dices de amar a los que ves todas las semanas, todos los días?

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1 Juan 4:20.

Uno de mis mejores amigos dice que durante la comida se puede ver muy bien el egoísmo de la gente. ¿Has estado en una comida donde alguien se adelantaba a comer? ¿Que cogía la carne antes que nadie para que no se la robaran? ¿Qué no sabía compartir? Comer, una de las necesidades primarias del ser humano, revela lo que hay en nuestro corazón, algo que grita desde nuestro interior que, aunque lo intentemos, no podemos disimular: Yo soy lo primero en mi vida. Lo primero son mis necesidades. Y ahí, en el corazón de nuestra existencia, en el centro de nuestras deseos, Jesús nos enseñó a compartir, a tomar juntos pan y vino, a no ser codiciosos, a tomar conciencia de que somos un cuerpo, los demás y yo, y empezando por lo básico, la comida, compartir también todo lo demás: recursos, tiempo, amor, cariño, respeto, dinero, hogar, abrazos y palabras, enseñanza, lágrimas, dolor y cansancio, verdad, servicio, paciencia, comprensión, iglesia, Dios.

La Cena del Señor nos recuerda lo que Él hizo por nosotros, cómo negó sus derechos de Hijo de Dios por amor.

Seguir a Jesús es todo lo contrario a ser egoísta, todo lo contrario a una igleburger. Eso y mucho más es lo que nos enseña la Cena del Señor. Decidamos tomar ejemplo y corregir, para celebrar en la mesa del Señor dignamente, sabiendo que no estamos solos en esto, que formamos parte de comunidades, con problemas sí, con cosas que mejorar, pero que se aman y comparten algo más que patatas fritas. El llamado de la Cena del Señor es a tener en cuenta a los demás. Esperarnos los unos a los otros, compartir una mesa como iguales, y dar de nuestra vida a los otros por amor.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 95–97). Álex Sampedro.