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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Hombres y Mujeres Falibles

Isha – Salmos

DÍA 142 – Salmo 105

Dosis: Misericordia

Hombres y Mujeres Falibles

“Es el pacto que hizo con Abraham, el juramento que le hizo a Isaac. Se lo confirmó a Jacob como un decreto, a Israel como un pacto eterno, cuando dijo: «Te daré la tierra de Canaán como la herencia que te toca.»” (Salmo 105:9–11) (NVI)

Si el pasado salmo fue una lección de Biología, este salmo es un repaso de Historia. En él, el salmista da un recorrido por la historia de Israel, desde Abraham hasta su entrada a Canaán, y enumera algunos de los milagros hechos en el trayecto. Pero todo comenzó con tres hombres, los fundadores de esta nación. ¿Qué recordamos de ellos?

Abraham vivió en un pueblo pagano hasta que Dios le ordenó salir de allí. Obedeció y anduvo mucho tiempo hasta llegar a la Tierra que Dios le había prometido, solo para toparse con más problemas: un hijo que no nacía, un sobrino que le quitó la mitad de su territorio, un hijo con una esclava que le trajo dolores de cabeza y una esposa que lo metió en problemas. Además, lo vemos como un hombre mentiroso y miedoso, que solo cuando confió en Dios logró rescatar a su sobrino de unos maleantes.

Isaac, su hijo, no sobresale tanto como su padre, pero aprendió bien la lección de la mentira, pues la ocupó para evitarse problemas debido a la belleza de su esposa. Más tarde, hizo preferencia entre sus hijos, y eso provocó que ellos pelearan. Terminó ciego y solo, sin su hijo Jacob. Su hijo Esaú se casó con mujeres que no convenían y se separó de él. Solo leemos en una ocasión que oró por su esposa que era estéril y de ese modo ella concibió.

Jacob, el nieto, nos causa asombro. No encontramos un personaje más contradictorio en toda la Biblia. Desde el principio le gustó el engaño. Tomó la primogenitura de su hermano y lo usurpó para recibir la bendición. Huyó hacia donde vivía su tío materno, y allí siguió una vida de duplicidad y mentiras. Tuvo cuatro mujeres —dos esposas y dos concubinas— y doce hijos que no sobresalieron por su conducta, salvo José. Al final de sus días en Egipto, incluso dijo que sus días habían sido malos.

Sin embargo, estos tres fundadores tuvieron algo que los hace especiales hasta el día de hoy: fe. Por la fe Abraham estuvo dispuesto a sacrificar su hijo. Por la fe Isaac prometió futuras bendiciones a sus hijos. Por la fe Jacob bendijo a los hijos de José y adoró a su Dios. Quizá nuestras vidas están llenas de altos y bajos como los de estos patriarcas, pero Dios solo nos pide fe en él para honrarlo. ¿Le daremos nuestra total confianza el día de hoy?

Oración: Señor, dame esa fe total en ti de que todo lo que has dicho sucederá y que las cosas que hoy no veo son una realidad en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 158). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

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