2/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 2ª Pte.

Gracia a Vosotros

Serie: ¡Jesús viene!

2/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 2ª Pte.

John MacArthur

Ahora llegamos al estudio de la palabra de Dios en Mateo capítulo 24. Mateo 24 y 25 son conocidos como el discurso del Monte de los Olivos. Es un discurso o un sermón que dio nuestro Señor Jesucristo en el Monte de los Olivos. Su tema es la segunda venida de Cristo. Entonces, es su propio sermón, su propio mensaje acerca de su propia segunda venida. Es un mensaje glorioso, glorioso. Y esperamos con gusto el entender sus grandes, grandes verdades.

Y simplemente para darle algo de contexto, necesita recordar que Jesús vino a Israel para ser su Redentor, su Salvador, su Libertador, su Mesías, su Rey, pero Juan dice, “a los suyos vino y los suyos no le recibieron. 33 años después de que él entró a este mundo, él está a punto de salir. Él comenzó su ministerio al ofrecerse a sí mismo al pueblo de Israel, y él lo terminó al ser rechazado por ellos. Solo está a unos días antes de que él sea ejecutado en una cruz por el pueblo mismo, a quien él vino a salvar y a gobernar.

Ahora, si usted nos ha acompañado en nuestro estudio de Mateo, usted sabe que él acaba de dar un pronunciamiento final de juicio contra Israel. Sus palabras están en el versículo 37 del capítulo 23, “Oh Jerusalén, Jerusalén, tú que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados. ¿Cuántas veces quise reunirte como la gallina reúne a sus pequeños bajo sus alas, y no quisisteis? He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Ese es el último discurso público que jamás dio al pueblo de Israel. Sus palabras finales para ellos son palabras de juicio, él nunca predica otro sermón.

En el capítulo 21, capítulo 22 y el capítulo 23 él pronunció juicio sobre la nación de Israel, juicio sobre los líderes falsos, y juicio sobre el pueblo que siguió sus engaños. Su juicio vino en forma de afirmaciones directas de juicio, vino en forma de parábolas de juicio, y finalmente en el capítulo 23 una denuncia literalmente sangrienta, de los líderes falsos que desviaron al pueblo. Y él cierra al decir, “vuestra casa os es dejada desierta.” Un pronunciamiento de juicio. Pero ese pronunciamiento de juicio, lo que es muy interesante, es seguido en el versículo 39 por estas palabras, “porque os digo que no me veréis hasta que digáis: bendito es el que viene en el nombre del Señor.” Ahora, el que viene en el nombre del Señor es un título mesiánico. Y él dice, no me volverán a ver hasta que venga como Mesías y Rey.

Entonces, por un lado, él pronuncia juicio, por otro lado, él dice, regresaré. Por un lado, él dice, su casa les es dejada desierta, por otro lado, él dice, regresaré, por así decirlo, para restaurarla otra vez. Ahora, esta conclusión en particular de su mensaje, sin duda alguna llenó los corazones de sus discípulos de gran esperanza. Seguro, ellos oyeron que él pronunció juicio, pero ellos también oyeron que él vendría como el que establecería su reino. Ellos habían esperado esto todos los años que habían estado con Jesús. Y yo creo que, en este momento mismo, al término del sermón en Mateo 23, los discípulos probablemente estaban en el punto alto de su experiencia con Jesús, a lo largo de todos los tres años de su ministerio. Lo oyeron decir que él iba a traer juicio, y también lo oyeron decir que él iba a venir en el nombre del Señor, una verdad mesiánica.

Y entonces, pensaron que debido a la manera en la que entendieron los profetas del Antiguo Testamento, como vimos en nuestro último estudio, que esto había llegado a su clímax. Él iba a venir para traer juicio, y ese juicio sería una limpieza, y después inmediatamente sería seguida por su reino. Ellos creían que estaban al borde del reino mesiánico. De hecho, en Lucas capítulo 19, tenemos un versículo que realmente apoya esa idea. En Lucas 19:11, escuche esto, “conforme oyeron estas cosas, él añadió y habló una parábola, porque él estaba cerca de Jerusalén”. Aquí es dónde están camino a Jerusalén, al principio de esta semana. Y dice que él añadió esta parábola porque pensaron que el reino de Dios aparecería inmediatamente. Los discípulos a partir del momento en el que él se acercó a Jerusalén pensaron que el reino aparecería inmediatamente.

Y entonces, estaban viviendo en esa expectativa. Y cuando la multitud arrojó esas ramas de palmera y esas prendas de ropa frente a él, conforme él entró ahí montado sobre la asna, y gritaron ¡Hosanna, bendito es el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna al hijo de David! pensaron que todo esto era parte de preparar al pueblo para el reino. Y después conforme él entró al templo y limpió al pueblo pensaron que esa era la limpieza de los hipócritas, y ahora conforme él dice que va a venir en juicio, piensan que va a ser la purificación de Jerusalén que ellos creían iba a pasar. Y después, entonces él iba a venir en el nombre del Señor como su Mesías. Ven todo esto, como sucediendo inmediatamente.

De hecho, conforme dejan el templo, en el capítulo 24, versículo 2, Jesús viendo al templo dice, “No quedará una piedra sobre otra que no será derribada.” Y él inclusive les dice que el templo mismo será destruido y eso encajaba en su enseñanza también, porque ellos recordaron que Ezequiel dijo que en el reino habría un templo nuevo. Y este templo después de todo fue construido ni siquiera por un judío, sino por Herodes, un idumeo. Y fue un templo que fue ocupado en la actualidad por hipócritas y religiosos falsos.

Y entonces, todo esto en cierta manera estaba uniéndose en su mente. El Mesías había alcanzado el momento cuando él iba a traer su reino. Y ellos no consideraron sus palabras acerca de morir, acerca de una semilla que cae en el piso, en el suelo y muere. Ellos ignoraron lo que él dijo acerca de que él sería entregado a los principales sacerdotes y los escribas para ser crucificado, y para resucitar el tercer día. Y lo único que podían ver era el reino, el reino, el reino, y ciertamente él ya había comenzado a limpiar el templo y ahora él lo iba a destruir. Él iba a juzgar a los impíos, y purgar a la nación y después él iba a venir a venir en gloria plena como Rey de reyes y Señor de señores. Ellos creían que era eminente en ese punto. Así es como ellos interpretaron los profetas.

¿Se acuerda que le dije la semana pasada, la secuencia de su escatología o de su doctrina de los últimos días? Ellos creían debido a la manera en la que estudiaron los profetas, ellos creían, y está revelado en la literatura de la época, literatura no bíblica, que primero habría un período de gran tribulación, probablemente pensaron que estaban en ella y habían estado ahí por mucho tiempo bajo la opresión romana y griega. Sería seguida por la venida de un heraldo que anunciaría el Mesías, ese era Juan el Bautista hasta dónde ellos sabían. Después el Mesías vendría, y él vino. Después él limpiaría las naciones impías. Después él limpiaría Jerusalén. Después él congregaría a los judíos dispersos de todo el mundo y establecería su reino.

Bueno, ellos pensaban que todo esto iba de acuerdo con la agenda. Habían pasado por un tiempo de tribulación, el precursor había venido, el Mesías estaba ahí, él había comenzado con la limpieza de Jerusalén, sería seguido ciertamente por la destrucción de las naciones impías, la congregación de los judíos dispersos y el establecimiento del reino. Ellos pensaron que estaban en ese momento, el reino vendría. Como puede ver ellos no tenían sentido alguno de un período largo de tiempo entre la primera y segunda venida. Ellos no tenían idea alguna de que Cristo vendría y después él se iría y regresaría y habría un período largo de miles de años antes de que él regresara. Así no hablaron los profetas, solo hablaron de una venida del Mesías. No llenaron ese espacio grande que estaba en la mitad, esa es la razón por la que el Nuevo Testamento llama eso un misterio que fue escondido en el tiempo pasado. La época entera de la iglesia como la conocemos es algo que no fue revelado en el Antiguo Testamento, no se habla de eso ahí. Hay un espacio grande que no entendían.

Permítame ilustrárselo al pedirle que tome su Biblia y vea Isaías 61, simplemente una ilustración va a mostrarle lo que quiero decir. En Isaías 61 tenemos un retrato del Mesías venidero, y dice en el versículo 1, “El Espíritu de Jehová Dios está sobre mí…” Es el Mesías hablando aquí, esperando su venida, “…porque me ha ungido para predicar buenas nuevas a los humildes, él me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos, a abrir la cárcel de aquellos que están prisioneros; a proclamar el año aceptable del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios para consolar a todos los que lloran, a designar a aquellos que lloran en Sion, a darles belleza en lugar de cenizas, el aceite de gozo por lloro, el atuendo de alabanza por el espíritu de pesadumbre para que sean llamados arboles de justicia, las plantas del Señor para que él sea glorificado.” Esa es una profecía maravillosa después del versículo 4 hasta el versículo 11 usted tiene más de esa profecía.

Ahora, observe lo que hay ahí, primero él viene a predicar en el versículo 1 y a libertad a los cautivos y demás, y después a proclamar el año aceptable de Jehová ese es el año de la salvación del Señor. Después es seguido, “y el día de la venganza de nuestro Dios”. En otras palabras, el profeta ve al Mesías viniendo, predicando el evangelio y trayendo la venganza del día de Dios al mismo tiempo. Pero, no es así. Y después, claro, eso es seguido inmediatamente por el reino, el cuál es un tiempo de consuelo para los que lloran, un tiempo de belleza en lugar de cenizas, aceite de gozo en lugar de lloro, atuendo de alabanza por el espíritu de pesadumbre, y el plantar árboles de justicia y demás. Y después hasta el versículo 11 la tierra producirá el huerto, causará cosas que crezcan, que son sembradas para que florezcan, y en esa manera el Señor Dios causará que la justicia y la alabanza brote ante todas las naciones. En otras palabras, la obra mesiánica entera es vista en una unidad.

Ahora, vaya a Lucas 4 y permítame mostrarle algo. Lucas 4. Jesús en Nazaret, en la sinagoga, versículo 16, como era su costumbre fue a la sinagoga en el día de reposo y se puso de pie a leer, y se le dio el libro del profeta Isaías, y cuando él hubo abierto el libro, el encontró el lugar en dónde estaba escrito, y él encontró Isaías 61:1 y en adelante. Y él leyó, “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ungió para predicar el evangelio a los pobres, me envió a sanar a los quebrantados de corazón, a predicar liberación a los cautivos, a darle vista a los ciegos, a darle libertad a los que están quebrantados, a predicar el año aceptable del Señor.” Y él cerró el libro.

Ahora, espera un minuto, él llegó a la libertad de Isaías 61:2, la siguiente línea es, “Y el día de la venganza de nuestro Dios.” ¿Por qué no leyó esa parte? Porque eso es, ¿qué? futuro. Y aquí hubo una indicación de que lo que Isaías vio como un todo, Jesús lo cumpliría en dos partes separadas. Y esa es la razón por la que él cerró el libro después de predicar el año aceptable del Señor. La primera vez que el Salvador vino, él vino a predicar. La segunda vez que él venga va a venir a ¿qué? a juzgar.

Y entonces, no fue sino hasta que los evangelios desarrollaron lo que comenzamos a ver como la distinción entre la primera y segunda venidas. Inclusive los discípulos, y ahora usted puede regresar a Mateo 24, inclusive los discípulos no percibieron su venida como una segunda venida. Ellos percibieron que él vendría únicamente en el sentido de venir en plenitud como Mesías, solo en el sentido de venir como el Rey plenamente ungido y gobernante y Señor de señores, únicamente en el sentido de venir a su reino en gloria.

Y entonces, piensan que todo va a suceder en un momento, todo sucede en una ocasión. El Mesías está aquí, el reino tiene que seguir inmediatamente, no entienden este largo período de tiempo en el que el Señor está redimiendo al pueblo de toda la tierra. Y entonces, hacen las preguntas en el versículo 3, “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas?” E implícito en el cuando es hoy o mañana, o la semana próxima, o ¿que tan rápido? “¿Y cuál será la señal de tu venida y del fin del siglo?” ¿Cuál es la señal que estamos esperando? Digo, es como si estuvieran parados de puntas esperando a que algo sucediera momentáneamente, estaban tan emocionados, podían percibir que el hijo de Isaías 9 estaba listo para tomar sobre sus hombros el gobierno del reino de Dios, podían percibir que la piedra cortada sin manos de Daniel estaba lista para aplastar el poder de hombres malos, que el Mesías, el Príncipe estaba listo para poner fin a los pecados y hacer reconciliación para aniquilar y traer la justicia eterna y ungir al Rey Santísimo. Podían percibir que el Hijo del hombre recibiría dominio y gloria en un reino que era eterno. Podían percibir lo que Isaías había dicho, lo que Daniel había dicho, lo que Ezequiel había dicho que iba a pasar, lo que Zacarías había dicho que iba a pasar en el día del Señor, y piensan que es momentáneo. Entonces dicen, ¿cuándo? ¿y cuál es la señal?

Ahora, ¿qué es lo que los hace sentir esa expectativa? El hecho de que él había prometido la destrucción y deserción de Jerusalén, el hecho de que él había prometido que él vendría en el nombre del Señor, el hecho de que él dijo que el templo sería devastado, piensan que es inminente. Y entonces, él les tiene que explicar que no lo es, que todavía es futuro, que está lejano. Y ese es el propósito a partir del versículo 4, es un sermón profético que los lleva a ellos y a nosotros a un tiempo que no ha venido aún. No describe el tiempo entre ese entonces y el 70 d.C. la destrucción de Jerusalén. No hay manera en la que eso pueda ser posible. Los términos no nos permiten creer eso. No describe la época de la iglesia, no puede. Tiene que describir el tiempo futuro, apenas antes de la venida de Cristo, quieren conocer las señales de la venida de Cristo, las señales del fin del siglo. Y las señales que dicen, aquí está, aquí está, ya viene. Y entonces, él los lleva hasta el tiempo final.

Ahora, para que sepamos que este no es el período de tiempo previo a la destrucción de Jerusalén, que no es solo la época de la iglesia como muchos comentaristas han querido que creamos, sino que es el tiempo final, permítame darle algunos indicadores claves de interpretación. Muy bien, entonces siga. Observe en primer lugar, versículo 8, esto es muy importante, versículo 8, ahora los versículos 4 al 14 describe muchas de las señales de la venida de Cristo, gente que viene y dice, ‘Yo soy el Cristo’, engañando, guerras y rumores de guerras, naciones levantándose contra nación, reino contra reino, hambre, terremoto, en el versículo 7. Versículo 9, persecución y matanza y odio; y después hay deserción de la fe y profetas falsos en el versículo 11; y el amor de muchos se enfría, versículo 12. El evangelio del reino es predicado, en el versículo 14. Él está describiendo todo tipo de señales que van a venir al fin del siglo. Son señales de la venida del Mesías.

Ahora observe el versículo 8, “Todas estas señales son el principio de dolores”, muy importante, es la palabra griega para ‘dolores de parto’. El dolor en sí que una mujer tiene al dar a luz un hijo, es el principio de un dolor de parto. Ahora, permítame hacerle una pregunta simple, ¿cuándo ocurre el dolor en el parto? ¿en la concepción? Eso es ridículo. ¿Durante el embarazo? Igual de ridículo. El dolor en el parto ocurre, ¿cuándo? Apenas previo al nacimiento, al fin mismo. Eso es lo último que sucede, y usted sabe que está ahí. De hecho, usted comienza a monitorear la frecuencia de los dolores de parto hasta que llegan en una sucesión rápida, y entonces es el momento de dar a luz la vida. Los dolores de parto suceden al final, no se encuentran a lo largo del embarazo. Y tampoco estas cosas se encuentran a lo largo de la historia de la época de la iglesia. Son cosas que ocurren en una sucesión rápida que dan lugar, o terminan en el nacimiento, por así decirlo del reino mesiánico.

Ahora, para ilustrarle eso quiero que me acompañe a 1 Tesalonicenses capítulo 5, 1 Tesalonicenses capítulo 5. Y aquí hay otro uso de la misma ilustración. Y Pablo también está hablando aquí de la venida del Señor, y él dice, “de los tiempos y las épocas, hermanos, no necesitáis que os escriba, porque vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Él dice, no necesito darles una escatología, ustedes tienen eso. Y si no tienen nada más, tienen el discurso del Monte de los Olivos, tienen la enseñanza de nuestro Señor. Entonces, ustedes saben que el día del Señor, esto es la venida de Cristo, para establecer su reino, viene como un ladrón en la noche.

Ahora, ¿cómo viene un ladrón en la noche? Con mucho silencio, inesperadamente, repentinamente. Inesperadamente, repentinamente, sucede. Y después en el versículo 3 él dice, “Porque cuando digan paz y seguridad’, todo se ve bien, “destrucción repentina viene”. La venida de Cristo es repentina, la destrucción con ella es repentina, y después él dice, son como dolores de parto en una mujer con hijo.” Misma ilustración. Cuando él quiere ilustrar algo que viene repentinamente y de manera devastadora, apenas antes del día del Señor, él usa la ilustración de los dolores de parto.

Entonces, esto es coherente con el uso que Jesús hizo, los dolores de parto en la mente judía venían de manera repentina y con expectativa apenas antes del nacimiento. Y esa es la manera en la que la ilustración es usada en 1 Tesalonicenses, y así es la manera en la que la ilustración es usada en Mateo 24. Entonces, cuando dice que estas son el comienzo de los dolores de parto, esto nos tiene que colocar al final. Así tiene que ser.

Entonces, nuestro Señor está diciendo, “antes del fin, habrá una secuencia de dolores de parto.” Ahora, escuche esto, los dolores de parto vienen al principio de manera no frecuente, ¿verdad? Y después con más frecuencia y más frecuencia, y más frecuencia hasta que vienen en una especie de expulsiones muy frecuentes, hasta que ese hijo es expulsado del cuerpo. Y así es exactamente cómo será en el tiempo final. Vendrán dolores de parto, acontecimientos separados por la distancia y después menos distancia, y menos distancia hasta que finalmente al llegar al momento de la venida de Cristo, habrá una explosión de holocaustos concurrentes que son acontecimientos que se llevarán a cabo por toda la tierra.

Entonces, la frecuencia de la cronología de la frecuencia se vuelve condensada más y más, y más y más, y más hasta que finalmente el reino viene. Ahora, esa es la ilustración de nuestro Señor en el versículo 8, y entonces eso nos dice que él está hablando del tiempo final, apenas antes del reino. Ahora, un segundo indicador, y uno que creo que es igualmente importante se encuentra en el versículo 13, versículo 13, “pero el que persevere hasta el final, será salvo.” ¿Cuál es el fin? Bueno, el fin es mencionado en el versículo 13, y el fin es mencionado en el versículo 6. “El fin no es todavía”, él dice. ¿De qué fin él está hablando? Usted regresa al versículo 3, “el fin del siglo”. Él está hablando del fin del siglo. Tiene que ser ese su tema, y entonces en el versículo 13 cuando él dice, “el que persevere hasta el fin.” ¿De qué fin está hablando él? El fin del siglo.

Ahora, si esto tiene que ver con gente perseverando hasta el fin del siglo, tienen que ser personas que están vivas al fin del siglo, ¿verdad? En otras palabras, las personas que enfrentan estos acontecimientos, que pasan por estos dolores de parto y perseveran hasta el fin de ellos, y el fin del siglo, serán salvos. Entonces, tiene que estar hablando de personas, entonces. No voy a perseverar hasta el fin a menos que esto suceda rápidamente, y a menos de que, me imagino, pierda yo lo que entiendo del Rapto. Los discípulos no habían perseverado hasta el fin, porque el fin no ha venido aún. El punto es que el fin del siglo es el fin del siglo. Y él está hablando de personas que están pasando por estas cosas y perseverando hasta el fin del siglo.

Entonces, él tiene que estar hablando de personas que están vivas en el fin del siglo, que pueden perseverar. Uno muy importante. Los problemas que vienen sobre personas que están viniendo sobre personas que están vivas, en un tiempo en el que pueden perseverar hasta el fin del siglo. Observe el versículo 14, otro indicador. Dice, “Y el evangelio del reino será predicado en todo el mundo, para testimonio para todas las naciones y entonces vendrá el fin.” ¿Qué fin? El fin del siglo, de nuevo. Y previo al fin del siglo, va a haber una predicación mundial del evangelio.

Ahora, eso no pudo haber sido verdad antes del 70 d.C. no hay manera de que fue así. No hubo predicación del evangelio alrededor del mundo antes del 70 d.C. y ni siquiera es verdad en la actualidad. Hay muchos, muchos lugares en el mundo, en dónde el evangelio no está siendo predicado en absoluto, y nunca ha sido predicado. Pero antes del fin será predicado en todo el mundo. Dice usted, ¿cómo es que esto va a pasar? No creo que esto en cierta manera está pasando a lo largo de la historia, un poquito aquí, un poquito allá, un poquito creo que antes del fin del siglo dice aquí, de manera sobrenatural, instantánea, milagrosa, habrá un evangelismo mundial mediante medios sobrenaturales para que toda persona en la faz de la tierra, sobre la faz de la tierra, lo va a oír. Le voy a explicar eso en esta noche, voy a explicar cómo eso va a pasar, y quién lo va a hacer, pero eso es para ésta noche. Pero el punto aquí es, antes del fin del siglo va a haber una predicación mundial del evangelio. Eso nunca ha sucedido. Eso no es en la actualidad y eso no fue antes del 70 d.C.

Ahora, hay otro indicador en el versículo 15. Observe el versículo 15, “Cuando vosotros veáis la abominación desoladora de la que habló Daniel el profeta, ahí en el lugar santo, el que lea entienda. Entonces, los que están en Judea huyan a los montes. En otras palabras, todo va a desatarse cuando ustedes vean la abominación desoladora de la que habló Daniel el profeta. Ahora, ¿qué es eso? O, eso es fácil, lo único que necesita hacer es ir a Daniel capítulo 9, y él dice en el versículo 27 que el anticristo va a hacer que el sacrificio y la población cese y para la diseminación de las abominaciones él va a traer desolación. Lo que él va a hacer es que el anticristo entre al templo, en el tiempo futuro de tribulación él profana el templo, él comete sacrilegio en el templo cuando los judíos hayan establecido su adoración. Y dice que él lo va a hacer hasta la consumación, hasta el fin. Y aquello que es determinado, aquello que es determinado por Dios será derramado en el desolador. En otras palabras, juicio final. Él lo hace en el fin, en el día final del hombre cuando Dios va a derramar juicio, él lo hace Daniel dice en un tiempo cuando el Príncipe va a venir para terminar la transgresión, terminar con el pecado, hacer reconciliación para la iniquidad, y traer justicia eterna.

En otras palabras, en Daniel 9:24-27 el profeta dice, la abominación desoladora se lleva a cabo antes de que el Príncipe establezca la justicia eterna, apenas antes del juicio final en la venganza. Entonces, tiene que ser en el tiempo final. Entonces, dice aquí, en el versículo 15 de Mateo 24, “cuando vean la abominación desoladora entonces ustedes saben que están viendo las señales del fin.” Y Daniel nos dice que eso sucede apenas antes de que el Mesías establezca su reino y juzgue a los impíos. Entonces, de nuevo otro indicador de que debemos estar viendo un tiempo futuro. Eso es exactamente lo que Daniel tenía en mente.

Ahora, observe el versículo 21, y aquí hay otro indicador de que estamos viendo a un tiempo futuro, dice, “en este tiempo habrá gran tribulación como nunca ha habido desde el principio del mundo hasta este tiempo, ni jamás habrá.” Será el peor tiempo en la historia del mundo, el peor tiempo en la historia del mundo. ¿Y cuándo es el peor tiempo en la historia del mundo? Tiene que ser el tiempo final, ¿verdad? tiene que ser. Tiene que ser el tiempo cuando la venganza de Dios se desate. Daniel habla estas mismas palabras en el capítulo 12, él dice, “en ese tiempo”. ¿Cuándo? el tiempo del fin. De manera muy clara, el tiempo del fin, si usted lo compara con el capítulo 11. Él tiene al anticristo en el capítulo 11. Después viene Miguel en el versículo 1 del 12, se pone de pie y habría un tiempo de tribulación como jamás ha habido desde que una nación hasta esa época. Y son palabras parecidas a las palabras de nuestro Señor. El peor tiempo de problemas en la historia del mundo, seguido inmediatamente por la resurrección para vida eterna y la resurrección para vergüenza y menosprecio eterno.

Entonces, ese es el tiempo previo a la resurrección final. El tiempo previo al juicio final, la venganza final, el establecimiento final del reino de Dios. Entonces, tiene que ser futuro, el tiempo de gran tribulación como el mundo jamás ha conocido. Otro indicador está en el versículo 29, dice, inmediatamente, después de la tribulación de esos días, inmediatamente después de esto, el sol se oscurece y la luna no da su luz, las estrellas caen del cielo, las potencias de los cielos son sacudidas y después aparece la señal del Hijo del hombre en el cielo. Entonces, Cristo viene inmediatamente después de la tribulación. La tribulación de la cual él habla es la gran tribulación del versículo 21. Es el tiempo como nunca ha habido, el tiempo en el futuro. ¿Qué tiempo es? Según Daniel en el versículo 15 es el tiempo de la abominación desoladora, y es apenas antes de la segunda venida.

Entonces, todos estos indicadores nos dicen que esto debe ser futuro, debe ser futuro. Finalmente, observe los versículos 32 al 34, como otro y último indicador. El Señor dice ahí una parábola, una rama que produce sus hojas, usted sabe que el verano se acerca. Usted tiene una higuera, usted ve hojas y sabe que el fruto viene. El fruto viene en el verano, usted ve las hojas y usted sabe que el fruto está por venir. En otras palabras, simplemente es una señal. De la misma manera cuando veáis todas estas cosas, ¿qué cosas? Todo de lo que él ha estado hablando, un tiempo de tribulación como ningún otro en la historia del mundo. Un tiempo de todas estas marcas y señales que él ha cubierto antes de eso en el capítulo 24, “cuando veáis esas, sabéis que se acerca”. ¿Qué está cerca? “El fin del siglo, la señal del Hijo del hombre que viene. Y ésta generación.” ¿Qué generación? La generación que esté viva cuando las señales sucedan, la generación que las vea cumpliéndose. Jamás pasará hasta que todo esto se cumpla. En otras palabras, el cumplimiento de todo el tiempo del fin, va a ser visto por las personas que vean las señales.

Entonces, las señales están reservadas para la gente que esté viva en el tiempo final, esto toma todo esto y lo coloca en el futuro. La generación que esté viva cuando las señales comiencen a desarrollarse estará viva cuando Cristo venga a establecer su reino. Ahora, usted entiende que todo el discurso del Monte de los Olivos es futuro. Ahora, eso no quiere decir que algunas de las cosas que van a suceder en ese entonces no suceden ahora, pero van a suceder en ese entonces a una escala y a un nivel, y en proporciones que van más allá de lo que jamás hemos conocido hasta ahora. Tenemos guerra ahora, tenemos terremotos ahora, tenemos hambre ahora, tenemos problemas en nuestro mundo ahora, tenemos homicidios ahora, tenemos persecución ahora, tenemos odio ahora, inclusive tenemos algunas cosas sucediendo en el cielo, que nos molestan ahora, pero nada comparado con la muestra increíble que se va a llevar a cabo en ese período breve comprimido de tiempo llamado los dolores de parto del reino, cuando Dios envíe juicio a la tierra y entonces dé a luz al Rey en su reino.

Ahora, usted sabe dónde está, espero, en Mateo. Usted entiende que hemos sido llevados al futuro. Otra nota que quiero que observe. Muy, muy importante. Sea tan amable de observar el versículo 6, “y oiréis de guerras y rumores de guerras, no os turbéis.” Ahora, versículo 9, “entonces os afligirán y os matarán, y serán odiados”, versículo 15, “cuando por tanto veáis la abominación desoladora”. Versículo 20, “pero orad que vuestra huida no sea en el invierno” y demás.

Ahora, alguien podría decir, “Bueno, ¿cómo es que esto puede ser futuro cuando él le está hablando a los discípulos y él les dice, vosotros, vosotros, vosotros, vosotros? ¿les está hablando a ellos? Permítame tan solo ayudarle en esto. Éste es un privilegio editorial dado a un profeta. Cuándo Dios escoge a un profeta y los transporta al futuro para hablar de un tema futuro, él le habla directamente a las personas de esa época. Y entonces, el uso de vosotros o ustedes, de ninguna manera refleja el hecho de que esto tiene que ser cumplido por la gente a quien él le habla. Ustedes, sean quienes sean que estén vivos en esa época, ustedes a quienes esto se aplica, eso es todo. Son ustedes, que es editorial, en un sentido, sea quienes sean. Esta es la libertad profética para hablar directamente a la sociedad en el futuro, a la cuál Dios ha transportado al profeta en el proceso de revelación.

Y si usted quiere ver el uso del Antiguo Testamento de eso, está por todos lados. Los profetas del Antiguo Testamento frecuentemente le hablaron directamente a las personas que iban todavía a nacer en el futuro, diciéndoles, ustedes, ustedes, ustedes, aunque no habían nacido. Por ejemplo, observe Isaías 33:17-24; Isaías 66:10-14; Zacarías 9:9, Zacarías 3:17-20 y más, y más, y más. Usted no necesita verlas en este momento. Algunos de ustedes ya están perdidos, pero todos esos pasajes, son muy obedientes, quiero que sepan eso, pero todos esos pasajes y muchos otros, tienen a los profetas hablando de una manera directa a personas que todavía no han nacido, a quienes la profecía se va a aplicar de manera directa. Entonces, hay un privilegio profético al hablar así.

Ahora, habiéndonos colocado en el futuro, entendiendo que estamos viendo el tiempo conocido como la tribulación, eso es lo que nuestro Señor la llama en la Gran Tribulación, un tiempo en el futuro apenas antes de que Cristo venga. ¿Cuáles son las señales? ¿cuáles son las señales para indicar su venida? ¿cuáles son las señales para indicar el establecimiento de su reino? ¿cuáles son las señales para indicar el final de la época del hombre, y el comienzo del reino eterno, glorioso de Dios? ¿cuáles son las señales? Bueno, en primer lugar, recordamos el versículo 8, él nos da el principio de esas señales. Apenas el principio de los dolores de parto. ¿Se acuerda usted de lo que le dije?

Comienzan más bien lento, comienzan lento, se vuelven más rápido, más rápido, más rápidos, más rápidos hasta que finalmente al final simplemente es un holocausto de cosas explotando por todos lados. Si usted estudia por ejemplo el libro de Apocalipsis, usted ve el desarrollo, como se abren los sellos y los seis sellos se abren y después el séptimo, y del séptimo sello vienen siete trompetas, siete trompetas. Y saliendo de la séptima trompeta vienen siete copas de ira derramadas sobre la tierra. Y hay una velocidad que se incrementa, los sellos cubren un período de años parece, las trompetas un período quizás de semanas, y las copas quizás un período de horas y días conforme los dolores de parto se vuelven más y más cercanos, más comprimidos, más concurrentes al final.

Entonces, vamos a comenzar con el Señor en el sermón, viendo el principio. Y al principio habrán seis dolores de parto. Seis. Le voy a dar uno esta mañana, y las otras cinco esta noche. Voy a dar únicamente una. La primera es engaño, engaño. Ahora, no estamos diciendo que no hay engaño en la actualidad, no estamos diciendo que no hubo engaño en ese entonces, siempre ha habido engaño, y engañados. Siempre ha habido personas que vienen en el nombre de Cristo, en el nombre de Dios, para desviar a la gente. Siempre ha habido cristos falsos, y siempre los habrán, pero no como los habrá en el fin. Todo es incrementado, intensificado, y escala.

Y aunque el discurso del Monte de los Olivos no trata con el rapto de la iglesia, tenemos que acudir a las epístolas para eso, esto no trata con eso, aunque el discurso del Monte de los Olivos no trata con el rapto de la iglesia, eso no quiere decir que no hay rapto. Y creemos que la iglesia de Jesucristo será arrebatada y todas estas cosas que se llevarán a cabo, se llevarán a cabo después de que la iglesia se halla ido, y después de que el Espíritu Santo quite su poder de refreno y deje que todo el infierno se suelte. De tal manera que la maldad de este engaño va a exceder a todos los otros engaños. Las maldades de estas guerras van a exceder a todas las otras guerras, las maldades de estos conflictos van a exceder a todos los otros conflictos, la maldad de este odio y este homicidio va a exceder a todo el odio y homicidio cuando no quede refreno alguno en el mundo para refrenar la maldad del hombre.

Entonces, estamos viendo una época cuando el engaño llega a su clímax. Y esa es la primera marca, la primera señal del principio de dolores. Y Jesús le respondió, versículo 4, les dijo: “Guardaos”, literalmente blepete, o mirar, mantengan sus ojos abiertos, que nadie os engañe, no sean engañados, no sean engañados, van a haber personas en ese período de tiempo que están buscando respuestas, el mundo va a comenzar a desintegrarse, la maldad va a desbordarse, la maldad se va a desbordar de manera absoluta. De hecho, inclusive nos dice en el versículo 12, “porque la piedad abundará.” Piensa que está mal ahora, ni siquiera puede concebir como será en ese entonces, cuando todo el infierno se desate en la tierra, y la iglesia ya no esté, y el que refrena no esté aquí. Y entonces, él dice, “Mirad, debido al engaño. No dejen que nadie los engañe.” Y aquí hay un mundo que simplemente se está desintegrando, aquí hay un mundo que está desmoronando, aquí hay un mundo en dónde el afecto natural ya se acabó, de acuerdo a lo que Pablo le dice a Timoteo. Un mundo en dónde todas las relaciones sociales se han desmoronado, un mundo que está en caos económico, un mundo que está viviendo en un pecado desenfrenado y todo comienza a desmoronarse, todo comienza a colapsarse, y ese mundo está buscando líderes, y ese mundo está buscando a mesías y a salvadores y a libertadores, y tan pronto como comienzan a clamar por ese tipo de líderes van a haber mesías falsos por todos lados que se van a ofrecer como la solución. Y dice en el versículo 5, “muchos”, ¿lo ve ahí? “muchos vendrán en mi nombre diciendo yo soy el cristo.” Van a estar por todos lados y engañarán a muchos. ¿Cree que tenemos a nuestros engañadores en la actualidad? Y los tenemos, y tenemos a nuestros cristos falsos y mesías falsos por todos lados, siempre han existido pero nada como van a existir en esa época desesperada, desesperada.

Y entonces, él dice, “No seáis engañados. Van a venir en el tiempo final muchos que los engañarán, que querrán que ustedes crean que son el cristo, y vendrán en mi nombre”, él dice, “diciendo que son el mesías.” Este discurso del Monte de los Olivos, partes del mismo también están registradas en Marcos 13, y Lucas 21. Y en Lucas 21:8, Lucas registra, “Y él dijo: Guardaos que no seas engañados, porque muchos vendrán en mi nombre diciendo yo soy cristo.” Y Lucas añade, “el tiempo se acerca”. En otras palabras, van a decir, es el tiempo para mi reino, es el tiempo para mi reino.” El Señor dice, “No vayáis en pos de ellos”. Van a venir y van a decir, “Yo soy el Cristo, es el momento de mi reino.”

Sabe una cosa, los hemos tenido, muchos de ellos, pero no como será en ese día en un mundo que está en desesperación absoluta, en un mundo que esté clamando por libertadores y líderes, en un mundo dónde los hombres todavía están inclinados a la religión. Tenemos una inclinación muy religiosa en nuestra naturaleza, y van a buscar a líderes religiosos, y va a haber una proliferación de fraudes y charlatanes y mesías falsos. De hecho, vea el versículo 23, “Si alguno os dijere, ‘he aquí el cristo, he ahí el cristo’. No le creáis porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y hará grandes señales y maravillas para que, si fuera posible, “engañarán hasta los escogidos.”

En otras palabras, no van a ser simplemente como algunos de los maestros falsos en esta era, van a poder hacer señales y maravillas, van a poder hacer magia, van a poder hacer obras sobrenaturales inspiradas por demonios que van a cautivar la atención del mundo. Y ésta multitud de cristos falsos en últimas van a culminar en un cristo falso conocido como, ¿quién? el anticristo. Y él va a ser el epítome de los cristos falsos. Él va a ser el individuo definitivo en quién morará Satanás. Y Daniel lo llama el pequeño cuerno, y el rey con el rostro fuerte, el rey obstinado. Y Juan lo llama la bestia, y Pablo lo llama el hijo de perdición y hombre de pecado. Y él viene como la culminación de todos los cristos falsos, y él es tan convincente y tan engañoso que en Daniel 9:27 dice, inclusive Israel como nación hace un pacto con él, y entra en una asociación con él creyendo que es su liberador. Así de engañador es. Y todas las naciones del mundo son engañadas por él, y vienen bajo su poder. Él engaña a muchos.

De hecho, la Escritura nos da mucha información acerca de él. En Daniel capítulo 8, en el versículo 23, simplemente escuche conforme le leo esto. “En los últimos días en el tiempo del reino, cuando los transgresores lleguen a plenitud”, ¡qué afirmación! Cuándo los transgresores lleguen a plenitud. ¿Sabe usted porque la historia humana espera? ¿Sabe usted porque Dios no interviene? Él está esperando para que la transgresión llegue a su plenitud. Es como si Dios quiere darle al pecado todo lo que el pecado necesita para condenarse a sí mismo, y después eliminarlo de la existencia para siempre. Es como si el pecado tiene que correr, llegar a su fin, al fin de su carrera. Y entonces en ese día, cuando los transgresores lleguen a su fin, un rey con un rostro feroz, o violento, y un entendimiento de ideas oscuras, se levantará.”

¿Qué significa entendimiento de oraciones o ideas oscuras? Él tiene comunión con los demonios y los diablos del infierno, él es un médium que contacta a los espíritus y su poder será poderoso, y no por su propio poder, es el poder del infierno. Y él destruirá con asombro o maravilla, un conquistador sorprendente, y él prosperará y continuará y destruirá a los poderosos, y al pueblo santo. Y mediante su política él va a causar que el engaño prospere en su mano, él será un engañador muy eficaz. Y él se magnificará en su corazón, y mediante la paz destruirá a muchos. Él usa la paz, él usa la negociación para consumir al mundo y traerlos bajo su poder.

Él es descrito, por cierto, en Apocalipsis 6, conforme la tribulación se desarrolla, lo primero que sucede, el comienzo de los dolores de parto de Apocalipsis 6, es el mismo comienzo de los dolores de parto como lo encontramos aquí en Mateo 24. Mateo 24 dice, primero, “Guardaos de los engañadores”, Apocalipsis 6 dice, “Conforme la tribulación comienza vendrá un jinete sobre un caballo blanco conquistando. Él tiene un arco sin flechas, ¿qué significa eso? Que él intimida, pero nunca dispara, conquista con paz.

Entonces, el comienzo de los dolores de parto es engaño, cristo falso. Eso es Mateo 24. Y al comienzo de la tribulación, Apocalipsis 6, paz falsa. Un jinete falso, sobre un caballo blanco que está imitando al jinete verdadero sobre el caballo blanco de Apocalipsis 19, quién es ¿quién? Cristo Jesús. Y entonces, Daniel ve lo mismo. En el último tiempo cuando la transgresión ha llegado a su clímax, entonces viene este rey, él viene en poder, él hace cosas sorprendentes, él trae poder para sí mismo mediante la paz, y está en contra del Príncipe de príncipes. Está en contra de Cristo. En el capítulo 11 de Daniel encontramos inclusive a más de él. En el versículo 36, él es llamado ahí el rey, que hace según su voluntad, o el rey voluntarioso, y claro él viola la voluntad de Dios. Él se exaltará a sí mismo, se magnificará a sí mismo sobre todo Dios. Él habla cosas maravillosas en contra del Dios de dioses, y prospera hasta que la indignación sea cumplida. Hasta que aquello que sea determinado se haga. Él simplemente sigue hasta que la ira de Dios haya seguido su curso, y ese es el fin de él, pero en ese entonces él va a hacer cosas maravillosas, él va a blasfemar a Dios, dice que, “él honrará al dios de las fortalezas”, en el versículo 38, “y un dios a quien sus padres no conocieron; él honrará con plata, con piedras preciosas y cosas agradables.” Él levanta nuevos dioses. Él es un anticristo idólatra.

Y entonces, su engaño es increíble. De hecho, su engaño es descrito con mayor detalle en Apocalipsis capítulo 13. Y ahí Juan lo ve no como alguien con un rostro violento, y no como un rey voluntarioso sino con otra perspectiva, como una bestia. Él es una bestia que se levanta del medio de las naciones y el simbolismo es muy vívido, él es una bestia poderosa, él es una bestia devastadora. De hecho, en el versículo 4, la gente dice, ¿quién es como la bestia? ¿quién puede hacer guerra con él? “Y se le dio una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias y poder le fue dado para continuar por 42 meses.” Eso son tres y medio años. Él va a seguir por tres y medio años. Así es como el fin comienza. Comienza con él y sigue por 42 meses o tres y medio años, la segunda mitad de la septuagésima semana de Daniel, ese período de siete años, el que se habla en Daniel 9:27.

Cómo puede ver, Daniel dijo que todavía hay una semana de tribulación. Una semana es una semana de años, siete años. La mitad, a la mitad este anticristo adopta su lugar y durante los últimos 42 meses o tres y medio años él se sienta en gran poder. Él abre su boca, y dice en el versículo 6, y él habla blasfemia en contra de Dios. Él blasfema el nombre de Dios, el tabernáculo de Dios, y aquellos que moran en el cielo. Y a él le es dado el hacer guerra con los santos, y vencerlos y poder le fue dado sobre todas las lenguas, todas las naciones, y todos los que moran sobre la tierra lo adorarán. ¿Puede imaginarse usted un engaño así? El mundo literalmente cree que este es el mesías, este es el salvador, el cual el mundo ha anhelado por tanto tiempo ver.

Y junto con él, en el versículo 11, del capítulo 13, hay otra bestia conocida como el falso profeta, él tiene todo el poder de la primera bestia y él hace que la tierra y todos los que moran en ella adoren a la primera bestia. “Y él”, versículo 13 “hace grandes maravillas, hace que fuego descienda del cielo”. Versículo 14 dice que “él engaña a aquellos que moran sobre la tierra.” Entonces Jesús dice, “Miren, mantengan sus ojos abiertos al final para que no seas engañados, porque van a venir cristos falsos en mi nombre, diciendo ‘Yo soy el cristo’, que engañarán a muchos.” ¿Cuántos? Al mundo entero. El mundo entero. No dejen que les pase. ¡Qué advertencia! ¿Y quién está detrás de este engaño? El engañador antiguo mismo. Apocalipsis 12:9 dice, “el dragón, la serpiente antigua, el diablo y Satanás que engaña al mundo entero.”

Un pasaje más, 2 Tesalonicenses 2, vamos a cerrar con esto. 2 Tesalonicenses 2, “Y ahora os rogamos hermanos por la venida de nuestro Señor Jesucristo, y por nuestra congregación a él, que no seas sacudidos en mente, oh turbados ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta, como si viniera de nosotros, diciendo que el día del Señor había llegado.” Alguien les estaba diciendo a los tesalonicenses el día del Señor ya había comenzado, que estaban ahí, y él dice, “No lo crean. No sean molestados por nadie, ni por carta, ni nada, ni nadie, ni un espíritu, ni nadie, que nadie los haga pensar que hemos entrado al día del Señor.”

¿Por qué? Versículo 3, “Que nadie os engañe, de ninguna manera, porque ese día no puede venir a menos de que primero venga una apostasía y que el hombre de pecado sea revelado, el hijo de perdición.” Y Pablo está en línea con Daniel, y Pablo está en línea con Jesús, y Pablo está en línea con Apocalipsis, y diciendo exactamente lo mismo. Antes de la venida del Señor se llevará a cabo la revelación de este hombre de pecado, el hijo de perdición, el rey voluntarioso, el rey con el rostro violento, la bestia que engaña al mundo. Él se opone y se exalta a sí mismo sobre todo aquello que es llamado dios, o que es adorado, de tal manera que él como dios, se sienta en el templo de Dios, mostrándose a sí mismo como si fuera dios.

Y dice, versículo 8, “Entonces ese impío será revelado.” Versículo 9, “Inclusive aquel cuya venida es según la obra de Satanás, con todo poder y señales, y maravillas mentirosas y con todo engaño en injusticia en aquellos que perecen.” Él viene y engaña al mundo entero. Cómo puede ver la Biblia es tremendamente coherente. Todo, esa segunda mitad de la tribulación, los últimos tres y medio años comienzan con la ascendencia del mesías falso. Antes de él, habrán muchos de ellos, e inclusive quizás durante su reinado muchos de ellos peleando en contra de él, sin éxito.

Entonces, la primera señal del fin de la época del hombre es el engaño. Engaño que es tan eficaz, que literalmente en últimas, resulta en el engaño del mundo entero. Y no es sorprendente que el Señor dice, “Más vale que tengan cuidado.” Ahora, hay cinco señales más que únicamente son el principio que suceden en la primera parte de la gran tribulación. Y vamos a ver cuáles son esas cinco que quedan en esta noche, así que, no se lo pierdan.

Inclinémonos en oración. Permanezca por tan solo un momento, conforme cerramos. Y algunos de ustedes podrían estar diciendo, “Bueno, oigo lo que estás diciendo, pero ¿qué significa todo esto? ¿cómo se aplica a mí?” Permítame decirle algo. En primer lugar, si usted es un cristiano, debería regocijarse, porque Jesús viene y porque el pecado será terminado, se acabará. Debería regocijarse. Debería estar emocionado porque la naturaleza de Dios ya no será deshonrada, difamada y blasfemada. Debería emocionarle que el anticristo, la bestia, el falso profeta, Satanás mismo será arrojado para siempre en el lago de fuego, con todos los que rechazan a Cristo y los que odian a Dios de toda la historia.

Debería estar emocionado porque Jesús será exaltado y adorado por los siglos de los siglos. Pero al mismo tiempo deberíamos estar tristes porque cuando eso suceda habrá juicio, vendrá el juicio de los impíos, y serán expulsados para siempre de la presencia de Dios, perdidos para siempre. Perdidos para siempre. Dice usted, “Bueno, quizás no sucederá.” Sucederá. Y Jesús simplemente se aseguró de que no dudáramos de eso al colocar en la profecía la destrucción de Jerusalén, cuando él dijo que ninguna piedra quedará sobre otra.

En el 70 d.C. unos 30 años más tarde, eso sucedió. Ninguna piedra quedó sobre otra.

Y leí esta semana en Josefo que el comandante en jefe, Tito Vespasiano, se puso de pie en medio del templo y les gritó a sus soldados que no hicieran eso, pero lo hicieron de cualquier manera. Tito, sin duda alguna, representó a Satanás tratando de detener la profecía, evitando de que fuera cumplida, pero Dios fue más poderoso que Satanás. Y Dios había permitido que el odio apasionado de esos romanos en contra de los judíos, los llevaran al punto en que rechazaron los mandatos de su propio general, y despedazaron eso en contra de los mandatos de su propio general. Los propósitos de Dios no pueden ser detenidos, y así como el templo fue destruido y ninguna piedra quedó sobre otra, y eso es exactamente lo que pasó, así estas cosas van a suceder exactamente como lo dijo.  Y cuando sabemos eso, sabemos que la historia está bajo el control de Dios, y el destino está bajo el control de Cristo.

Y entonces, nos regocijamos, por un lado, por ese destino inevitable y por otro lado tenemos tristeza por lo que vendrá para aquellos que no conocen al Salvador. Pero ciertamente no lo tomamos como mera curiosidad, eso sería la culminación de la insensatez. Entonces, por un lado, si usted conoce al Salvador, regocíjese. Y, si no lo conoce, tema a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno, y venga al único que puede salvar, al Señor Jesucristo, quien ha muerto por usted y ha resucitado, y le ofrece perdón, vida eterna, y bendición en su cielo.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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