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Una Bella Oración

Isha – Salmos

DÍA 123 – Salmo 86

Dosis: Integridad

Una Bella Oración

“Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre.” (Salmo 86:11) (NVI)

¡Qué hermosa petición eleva David en medio de problemas profundos! Le reitera varias veces a Dios que es suyo, que lo ama, y finalmente pide algo hermoso. En primer lugar, quiere la dirección de Dios. Caminar en la verdad es un hábito y un estilo de vida. Haríamos bien en rogar a Dios todos los días el andar por sus caminos. ¿Pero cómo lo podemos hacer? Al tener integridad de corazón. El corazón que incluye las emociones, los pensamientos y las actitudes debe estar unificado, con un mismo propósito: que el nombre de Dios sea honrado. ¿Está nuestra vida ordenada por esta oración?

Tal vez estamos transitando el camino del ignorante, quien no conoce los caminos de Dios y cuya vida no tiene un propósito específico. Muchas veces caemos en esta trampa. Nos conducimos como si nada importara. Por ello, no hay fidelidad de nuestra parte; no hay pureza de corazón. ¿Para quién vives? ¿Para qué vives? Si no puedes responder estas palabras, ora a Dios con las palabras de este salmo para que te dé un camino y un propósito.

Quizá andamos por el camino del renegado quien es celoso de las doctrinas pero no las aplica. ¿Cómo es esto? Nos ocupamos mucho por comprender cuál es el camino, lo trazamos, lo estudiamos, lo predicamos, lo compartimos, pero nosotras no andamos por él. Nuestro corazón no es íntegro, por lo tanto hablamos de las reglas, pero nosotras no las seguimos. Si nuestra mente está más ocupada que nuestros pies, oremos a Dios que nos instruya y nos dé un corazón íntegro.

Tal vez caminamos al lado de los fariseos, quienes no miran tanto el corazón sino las acciones. Recordemos esto: “lo que hacemos no define lo que somos; lo que somos define lo que hacemos”. En otras palabras, podemos fingir andar en el camino, pero solo Dios puede ver si en nuestro corazón hay pureza e integridad. Podemos ser fieles asistentes a un templo y cumplir con nuestras obligaciones religiosas, pero de nada sirve si no estamos buscando honrar el nombre de nuestro Dios.

Finalmente, quizá deambulamos por los caminos del inconstante. Hoy ando por los senderos de Jesús, mañana me desvío a la carretera del pecado, pasado mañana prefiero la calle de la filosofía. Una vida dividida no es vida. Pidamos a Dios que nos enseñe el camino de la santidad, para así practicar la verdad y poder así adorar a Dios.

Oración: Señor, quiero vivir de acuerdo con tu bondad. Concédeme pureza de corazón para que te honre.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 139). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

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