¿PAZ EN LA TIERRA?

¿PAZ EN LA TIERRA?

la-verdad-para-hoy

12/16/2016

¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres! (Lucas 2:14)

Como oímos tan a menudo en Navidad, el comienzo de la vida terrenal de Cristo fue proclamada por ángeles que anunciaron paz en la tierra (Lc. 2:14).

alimentemos_el_almaNunca ha habido en realidad paz en la tierra, en el sentido en que pensamos en ella. Guerras y rumores de guerras han caracterizado dos milenios desde aquella primera Navidad, y todo el tiempo antes de ella.

Ese anuncio de paz en la tierra fue una proclamación con dos sentidos. En primer lugar, informó de la llegada del único que finalmente puede traer paz duradera a la tierra (lo que Él hará cuando venga a establecer su reino terrenal).

Pero más importante es que fue una proclamación de que la paz de Dios está a disposición de los hombres y las mujeres. Lea atentamente las palabras de Lucas 2:14: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”

¿Quiénes son esos para con quienes Él tiene buena voluntad? Los que han rendido su vida a la autoridad de su gobierno.

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La vida es dura

16 Diciembre 2016

La vida es dura
por Charles R. Swindoll

Job 1:1-12

alimentemos_el_almaLa vida es dura. Estas cuatro palabras son una evaluación exacta de nuestra vida en esta tierra. Cuando el escritor del libro de la Biblia llamado Job tomó su estilete para escribir su historia, pudo haber comenzado con una frase contundente muy semejante: “La vida es injusta”.

Nadie puede negar el hecho de que la vida está caracterizada por problemas, aflicciones y angustias. La mayoría de nosotros hemos aprendido a enfrentar la realidad de que la vida es dura, pero ¿no es también injusta? Algo en lo más profundo de nosotros hace casi intolerable que aceptemos y sobrellevemos algo que es injusto. Nuestra inclinación natural por la justicia hace que el dolor tome el lugar de la paciencia.

La vida no solo es dura; sino que también es absolutamente injusta. ¡Bienvenido al mundo de Job!

Job fue un hombre de una piedad única y genuina. También fue un hombre que tuvo una prosperidad bien merecida. Fue un caballero piadoso, extremadamente rico, un excelente esposo y un buen padre, pero una serie de súbitas y brutales calamidades, una tras otra, convirtieron a Job en un amasijo de quebrantamiento y aflicción. La extraordinaria acumulación de desastres que lo golpearon habría sido suficiente como para acabar con cualquiera de nosotros.

Job se queda en la ruina, sin casa, sin hijos, en la miseria más grande. Está de pie en un valle azotado por el viento, junto a las diez tumbas frescas de sus hijos que han muerto. Su esposa solloza profundamente, a tiempo que se arrodilla a su lado después de escucharle decir: “Seguiremos sirviendo a nuestro Dios, ya sea que nos dé o nos lo quite todo”. Ella se inclina y le susurra en voz baja: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?”

Su miseria se convierte en un misterio ante el silencio de Dios. Si las palabras de sus supuestos amigos son difíciles de oír, el silencio de Dios se vuelve absolutamente intolerable. No es sino hasta el capítulo 38 del libro de Job que Dios finalmente rompe su largo silencio, después de mucho tiempo por cierto. Aunque hubieran sido solo unos pocos meses, trate de imaginar eso. Usted se ha convertido en el objeto de las acusaciones de sus aparentes amigos, y los cielos se vuelven de bronce mientras usted implora una respuesta del Todopoderoso, quien se mantiene misteriosamente callado. No recibe ningún consuelo. Todo es tan injusto; usted no ha hecho nada para merecer esta angustia.

Haga una pausa y contemple la angustia de esta pareja, sin olvidar que Job no ha hecho nada para merecer tan insoportable dolor. ¿Cómo habría sido su reacción de haber sido usted y no Job el protagonista de esta historia?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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EL VENENO DE LA EGOLATRÍA

EL VENENO DE LA EGOLATRÍA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-16

alimentemos_el_almaSi algunas de las emociones que voy a mencionarte están haciendo raíz en tu corazón, debes comenzar a preocuparte. Considera. 1) Tener obsesivo interés de sí mismo. 2) Padecer un déficit en la percepción de los demás, una dificultad para identificarse con otras personas. Luego,  terminar solos y aislados. 3) Baja tolerancia a la frustración. 4) No aceptar criticas 5) Necesito mostrarme todo el tiempo 6) Percibir a los demás en función de la utilidad que pueden darme 7) Se muestran poco vulnerables 8) Se mueven en el TODO- NADA 9) Son personas que luchan por destacarse, dominar, hacerse admirar 10) La imagen reluce, pero a la vez es débil, porque cuando algo se presenta como amenazante a ese brillo, los invade la inseguridad. 10) El equilibrio narcisista está siempre perturbado, hipotecado en defenderse de las experiencias negativas. 11) Tratan de imponer su modalidad y nada les alcanza 12) Exigen, demandan. Ponen el problema siempre en los otros. Lo malo afuera y lo bueno se queda con ellos. 13) Tiene conductas arrogantes y altaneras, se sienten por encima de los demás y califican de “Incapaces” a los otros. 14) Desinteresados en lo que les pasa a los demás, o en lo que necesitan 15) Cree que merece  y demanda favores especiales, usando a los otros para conseguir sus deseos.

Si estas patologías dicen: “Presente” en ti  permíteme, darte unos sencillos consejos. Brinda una imagen de ti mismo valorando lo que realmente hay que valorar, pero marcando las imperfecciones como algo natural de la experiencia humana. Pero más allá de esto sabemos y compartimos que Cristo es quien puede devolver la imagen rota por el pecado y darnos una nueva identidad. Él hace nuevas todas las cosas, nos brinda seguridad, paz, humildad y empatía. Cuando Su AMOR nos alcanza, ese AMOR abre la puerta a una nueva experiencia en la que nuestra imagen se mira a través de Él, nos enfoca, nos ubica y nos acompaña a seguir, relacionándonos con otros, pero de modo cooperativo,  sin estimarnos más que nadie ni menos que nadie, sino iguales delante de Dios y amados por Él como Padre.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La única forma de llegar alto es viviendo de rodillas.

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La ley no puede quitar los pecados

Hebreos 10-13

9781586403546

La ley no puede quitar los pecados

alimentemos_el_alma10 Pues ya que la ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma[a]misma de las cosas, nunca puede[b], por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados[c], no tendrían ya más conciencia de pecado? Pero en esos sacrificios hay[d] un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados. Por lo cual, al entrar El en el mundo, dice:

Sacrificio y ofrenda no has querido,
pero un cuerpo has preparado para mi;
en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido.
Entonces dije: “He aqui, yo he venido
(en el rollo del libro esta escrito de mi)
para hacer, oh Dios, tu voluntad.”

Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendas y holocaustos, y sacrificios por el pecado no has querido, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley), entonces dijo: He aqui, yo he venido para hacer tu voluntad. El quita lo primero para establecer lo segundo. 10 Por esta voluntad[e] hemos sido santificadosmediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre.

Cristo puede quitar los pecados

11 Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;12 pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sento[f] a la diestra de Dios, 13 esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. 15 Y también el Espíritu Santo nos da testimonio; porque después de haber dicho:

16 Este es el pacto que hare[g] con ellos
despues de aquellos diasdice el Señor:
Pondre mis leyes en su corazon,
y en su mente las escribire, añade:
17 Y nunca mas me acordare de sus pecados e iniquidades.

18 Ahora bien, donde hay perdón[h] de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado.

Exhortación a la perseverancia

19 Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, 20 por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, 21 y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero[i], en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado[j] de mala concienciay nuestro cuerpo lavado con agua pura. 23 Mantengamos firme la profesión[k] de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; 24 y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.

Advertencia a los que continúan pecando

26 Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, 27 sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios. 28 Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que mereceráel que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mia es la venganza, yo pagare. Y otra vez: El Señor juzgara a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!

Necesidad de perseverar

32 Pero recordad los días pasados, cuando[l] después de haber sido iluminados, soportasteis una gran lucha de padecimientos; 33 por una parte, siendo hechos un espectáculo público en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compañeros de los que eran tratados así. 34 Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión. 35 Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. 36 Porque tenéis necesidad de paciencia[m], para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

37 Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendra y no tardara.
38 Mas mi justo vivira por la fe;
y si retrocede, mi alma no se complacera en el.

39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación[n] del alma.

La fe y sus héroes

11 Ahora bien, la fe es la certeza[o] de lo que se espera, la convicción[p] de lo que no se ve. Porque por ella recibieron aprobación[q] los antiguos[r]. Por la fe entendemos que el universo[s] fue preparado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visibles. Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por[t] lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas[u]; y por[v] la fe[w], estando muerto, todavía habla. Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; y no fue hallado porque Dios lo traslado; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios. Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan. Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor[x] preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual[y] condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como[z] Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, 10 porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir[aa], aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido. 12 Por lo cual también nació de uno (y éste casi muerto con respecto a esto) una descendencia como las estrellas del cielo en numero, e innumerable como la arena que esta a la orilla del mar.

13 Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto[ab] desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos[ac] sobre la tierra. 14 Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. 15 Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. 16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser[ad] llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.

17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único[ae] hijo; 18 fue a él a quien se le dijo: En Isaac te sera llamada descendencia[af]. 19 El consideró[ag] que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado[ah], lo volvió a recibir.20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú, aun respecto a cosas futuras. 21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró, apoyándose sobre el extremo de su bastón. 22 Por la fe José, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesos. 23 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño hermoso y no temieron el edicto del rey. 24 Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, 26 considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo[ai] que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. 27 Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible. 28 Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no los tocara. 29 Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron[aj].30 Por la fe cayeron los muros de Jericó, después de ser rodeados por siete días.31 Por la fe la ramera Rahab no pereció con los desobedientes, por haber recibido a los espías en[ak] paz.

32 ¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; 33 quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones,34 apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles[al], fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. 35 Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación[am], a fin de obtener una mejor resurrección. 36 Otros experimentaron[an] vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. 37 Fueron apedreados, aserrados, tentados[ao], muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados 38 (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. 39 Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación[ap] por su fe, no recibieron la promesa,40 porque Dios había provisto[aq] algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros.

La carrera del cristiano

12 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia[ar] la carrera que tenemos por delante,puestos los ojos en[as] Jesús, el autor y consumador[at] de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de[au] los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón[av]. Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistido hasta el punto de derramar sangre[aw]; además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige:

Hijo mio, no tengas en poco la disciplina del Señor,
ni te desanimes al ser reprendido por El;
porque el Señor al que ama, disciplina,
y azota a todo el que recibe por hijo.

Es para vuestra corrección[ax] que sufrís[ay]; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales[az] para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros[ba] espíritus, y viviremos? 10 Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero El nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. 11 Al presente ninguna[bb] disciplina parece ser[bc]causa de gozo, sino de tristeza[bd]; sin embargo, a los que han sido ejercitados[be]por medio de[bf] ella, les da después fruto apacible de justicia. 12 Por tanto, fortaleced[bg] las manos débiles[bh] y las rodillas que flaquean, 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.

Exhortación a la fidelidad

14 Buscad[bi] la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.15 Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados;16 de que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. 17 Porque sabéis que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas.

Contraste entre el monte Sinaí y el monte Sion

18 Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, 19 ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más;20 porque no podían soportar el mandato: Si aun una bestia toca el monte, sera apedreada[bj]. 21 Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: Estoy aterrado y temblando. 22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudaddel Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, 23 a la asamblea general[bk] e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, 24 y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel. 25 Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si aquéllos no escaparon[bl] cuando rechazaron al que les amonestó[bm] sobre la tierra, mucho menos[bn] escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta[bo]desde el cielo. 26 Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora El ha prometido, diciendo: Aun una vez mas, yo hare temblar no solo la tierra, sino tambien el cielo. 27 Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. 28 Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos[bp] gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Deberes cristianos

13 Permanezca[bq] el amor fraternal. No os olvidéis de mostrar hospitalidad[br], porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos, y de los maltratados, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo. Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales[bs] y a los adúlteros los juzgará Dios. Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare, de manera que decimos confiadamente:

El Señor es el que me ayuda; no temere.
¿Que podra hacerme el hombre?

Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta[bt], imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. No os dejéis llevar por doctrinas[bu] diversas y extrañas, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con[bv] la gracia, no con alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban[bw]. 10 Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo[bx]. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Así pues, salgamos a El fuera del campamento, llevando su oprobio. 14 Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. 15 Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan[by] su nombre. 16 Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua[bz], porque de tales sacrificios se agrada Dios.17 Obedeced a vuestros pastores[ca] y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan[cb] con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.

Bendición y saludos finales

18 Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente[cc] en todo. 19 Y aún más, os exhorto a hacer esto, a fin de que yo os sea restituido muy pronto.

20 Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante[cd] la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando El en nosotros[ce] lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

22 Os ruego, hermanos, que soportéis[cf] la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente. 23 Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con el cual, si viene pronto, os he de ver. 24 Saludad a todos vuestros pastores[cg] y a todos los santos. Los de Italia os saludan.

25 La gracia sea con todos vosotros. Amén.[ch]

Notas al pie:

  1. Hebreos 10:1 Lit., imagen
  2. Hebreos 10:1 Algunos mss. antiguos dicen: pueden
  3. Hebreos 10:2 O, limpios
  4. Hebreos 10:3 Lit., en ellos hay
  5. Hebreos 10:10 Lit., Por la cual
  6. Hebreos 10:12 O, pecados, para siempre se sentó
  7. Hebreos 10:16 Lit., pactaré
  8. Hebreos 10:18 O, remisión
  9. Hebreos 10:22 Lit., verdadero
  10. Hebreos 10:22 Lit., rociado (para purificación)
  11. Hebreos 10:23 O, fe, o, confesión
  12. Hebreos 10:32 Lit., en los cuales
  13. Hebreos 10:36 O, perseverancia
  14. Hebreos 10:39 O, posesión
  15. Hebreos 11:1 O, sustancia, o, seguridad
  16. Hebreos 11:1 O, evidencia, o, demostración
  17. Hebreos 11:2 Lit., recibieron testimonio
  18. Hebreos 11:2 O, antepasados
  19. Hebreos 11:3 Lit., los siglos
  20. Hebreos 11:4 O, por medio de
  21. Hebreos 11:4 I.e., al recibir las ofrendas de Abel
  22. Hebreos 11:4 O, por medio de
  23. Hebreos 11:4 Lit., ella
  24. Hebreos 11:7 Lit., siendo reverente
  25. Hebreos 11:7 I.e., la fe
  26. Hebreos 11:9 Lit., con
  27. Hebreos 11:11 Lit., para depositar la simiente
  28. Hebreos 11:13 Lit., saludado
  29. Hebreos 11:13 O, expatriados, o, exiliados
  30. Hebreos 11:16 Lit., no se avergüenza de ellos, de ser
  31. Hebreos 11:17 O, unigénito
  32. Hebreos 11:18 Lit., simiente
  33. Hebreos 11:19 Lit., Considerando
  34. Hebreos 11:19 Lit., en una parábola
  35. Hebreos 11:26 I.e., el Mesías
  36. Hebreos 11:29 Lit., fueron tragados
  37. Hebreos 11:31 Lit., con
  38. Hebreos 11:34 Lit., de la debilidad
  39. Hebreos 11:35 Lit., redención
  40. Hebreos 11:36 Lit., recibieron la prueba de
  41. Hebreos 11:37 Algunos mss. no incluyen: tentados
  42. Hebreos 11:39 Lit., testimonio
  43. Hebreos 11:40 O, previsto
  44. Hebreos 12:1 O, perseverancia
  45. Hebreos 12:2 Lit., mirando a
  46. Hebreos 12:2 O, perfeccionador
  47. Hebreos 12:3 O, por parte de
  48. Hebreos 12:3 Lit., vuestras almas
  49. Hebreos 12:4 Lit., hasta la sangre
  50. Hebreos 12:7 O, disciplina, o, instrucción
  51. Hebreos 12:7 O, soportáis, o, sobrelleváis
  52. Hebreos 12:9 Lit., de nuestra carne
  53. Hebreos 12:9 O, los
  54. Hebreos 12:11 Lit., toda
  55. Hebreos 12:11 Lit., parece no ser
  56. Hebreos 12:11 O, pesar
  57. Hebreos 12:11 O, adiestrados, o, entrenados
  58. Hebreos 12:11 O, en
  59. Hebreos 12:12 Lit., enderezad
  60. Hebreos 12:12 O, caídas
  61. Hebreos 12:14 O, Seguid
  62. Hebreos 12:20 Algunos mss. posteriores agregan: o traspasada con dardo
  63. Hebreos 12:23 O, y a miríadas de ángeles en festiva asamblea
  64. Hebreos 12:25 Lit., no escapaban
  65. Hebreos 12:25 O, advirtió
  66. Hebreos 12:25 Lit., más
  67. Hebreos 12:25 O, advierte
  68. Hebreos 12:28 Lit., tengamos
  69. Hebreos 13:1 O, Continúe
  70. Hebreos 13:2 U, hospitalidad a extraños
  71. Hebreos 13:4 O, fornicarios
  72. Hebreos 13:7 O, fin de su vida
  73. Hebreos 13:9 O, enseñanzas
  74. Hebreos 13:9 O, por
  75. Hebreos 13:9 O, en ellos andaban
  76. Hebreos 13:10 O, a la tienda sagrada
  77. Hebreos 13:15 O, dan gracias a, o, alaban
  78. Hebreos 13:16 O, de compartir
  79. Hebreos 13:17 O, guías
  80. Hebreos 13:17 Lit., Para que puedan hacer esto
  81. Hebreos 13:18 O, bien
  82. Hebreos 13:20 O, en
  83. Hebreos 13:21 Algunos mss. dicen: vosotros
  84. Hebreos 13:22 I.e., oigáis
  85. Hebreos 13:24 O, guías
  86. Hebreos 13:25 Algunos mss. antiguos no incluyen: Amén
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