PRESO POR CRISTO

PRESO POR CRISTO

la-verdad-para-hoy

12/4/2016

 

alimentemos_el_almaMis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. (Filipenses 1:13)

El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.

Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él. El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer “en todo el pretorio”. Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.

 ¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta “los de la casa de César” (Fil. 4:22).

Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.

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El Liberalismo y la Gracia

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El Liberalismo y la Gracia

Frank Chesser

alimentemos_el_almaLa gracia es el favor inmerecido de Dios que se otorga divinamente a la humanidad pecadora. La vida aparte de la gracia es una fantasía, no la realidad. La gracia no es un atributo exánime de la Deidad, sino es activa y se manifiesta al hombre de muchas maneras. La manifestación de la gracia es variada y tan vasta como la eternidad. Santiago señaló a Dios como la fuente de toda dádiva buena (1:17). Una descripción que abarca toda dádiva buena en la Tierra es una descripción de la gracia. Incesantemente, Dios exhibe Su gracia hacia el hombre al darle “lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (Hechos 14:17).

El hombre debe su propia existencia a la gracia de Dios. Incluso en el mundo paradisíaco del Edén, el hombre era un receptor de la gracia de Dios. ¿Merecía el hombre ser creado? Incluso en un mundo de perfección e inocencia, ¿merecía la creación incluso un solo don de la mano del Creador? Antes del pecado, ¿podía la primera pareja humana mirar hacia el cielo y describir incluso la bendición más pequeña como mérito? ¡Absolutamente no!

Dios no tiene deuda con el hombre; no le debe nada. La misma naturaleza de la gracia cataloga al hombre como un deudor eterno. Si el hombre pudiera vivir un millón de años, nunca pudiera realizar suficientes obras buenas para endeudar a Dios. A pesar de todas las obras notables que pueda lograr, el término “inútil” está inalterablemente adherido al nombre de cada hombre (Lucas 17:10). Cualquier cosa que Dios hace por el hombre se basa en la gracia, no el mérito.

En el momento que Génesis 3:6 llegó a ser una realidad, la gracia tomó un nuevo significado (Génesis 3:6 es la introducción del pecado). Cuando el pecado llegó a ser una realidad, la cruz llegó a ser una necesidad. A la primera aparición del pecado, Dios se dirigió hacia el Calvario. El pecado dejó al hombre espiritualmente impotente. Aparte de la obra de Cristo en la cima del Gólgota, el hombre es tan impotente como la paja en el viento. Cada paso que toma es un paso hacia atrás. Está perdido hoy, perdido mañana y perdido por siempre.

Si el hombre ha de alcanzar la salvación alguna vez, esto se logrará por la gracia de Dios. “[S]iendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). La gracia de Dios “se ha manifestado para salvación” (Tito 2:11). Es imposible alcanzar la salvación por medio del esfuerzo o mérito humano. Aparte de la gracia, la presencia de un solo pecado en la vida del hombre sella su destino para siempre. En el proceso de la salvación, el hombre debe mirar a Dios y a Su gracia, no a sí mismo.

Sin embargo, la recepción humana de los dones de Dios no es solamente la obra de la gracia. El hombre debe cooperar con Dios para beneficiarse de las ricas provisiones de la gracia. Este principio abarca los asuntos físicos y espirituales. El alimento físico es un don de la gracia, pero el agricultor debe realizar mucho esfuerzo humano para recibir este don. El consumidor luego debe igualar el esfuerzo del agricultor con el trabajo suficiente para acumular los fondos necesarios para adquirir el alimento que el agricultor cultiva y siega.

Con relación a los asuntos espirituales, la gracia es el fundamento por el cual Dios acepta al hombre. No obstante, la gracia no excluye la obediencia de fe (Romanos 16:26). Dios no puede manifestar gracia al salvar a los que rechazan someterse a Su voluntad. Jesús claramente identificó a los salvos como los que hacen “la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Jesús es el Autor de la salvación eterna, pero solamente para “los que le obedecen” (Hebreos 5:9). La purificación del pecado por gracia a través de la sangre de Cristo es el resultado de “la obediencia a la verdad” (1 Pedro 1:22). Por tanto, la salvación es “por gracia por medio de la fe” (Efesios 2:8), y esa fe es la “obediencia de fe” (Romanos 16:26) que “obra por el amor” (Gálatas 5:6).

La majestad, grandeza y magnificencia de Dios transciende la expresión humana. El mismo término “Dios” traspasa la mente con dardos de sobrecogimiento inexpresable. La mente tambalea y se abruma bajo la carga de este único pensamiento. Intentar comprimir a Dios en la mente del hombre es tan imposible como intentar estrujar el Universo completo en un dedal. La inmensidad y complejidad del Universo desafía el entendimiento humano. Si cada hombre fuera un Salomón y tuvieran un trillón de vidas para dedicarlas completamente a la investigación y el estudio, ni siquiera comenzarían a resolver los secretos de los misterios del Universo. Sin embargo, con un simple “dijo Dios”, todo lo externo a Él mismo llegó a existir (Génesis 1).

Dios es completamente santo. Dios es tan santo que no puede “ver el mal” (Habacuc 1:13). Por ende, cuando Israel pecó a los pies del becerro de oro de Aarón, Moisés tuvo que colocar el tabernáculo “fuera del campamento” (Éxodo 33:7). A causa del pecado extremo de Judá, se describe que Dios desocupa el templo, dejando Jerusalén y ascendiendo a la cima de un monte para supervisar la destrucción de la ciudad (Ezequiel 11:22-23). La santidad de Dios no le permite morar donde el pecado mora.

¿Qué es la adoración? La adoración es una expresión de la gracia. Es la gracia que obra a favor del hombre. Es la gracia que alcanza al hombre y le otorga el privilegio inexpresable de venir a la presencia sublime del Dios santo. Se puede describir la adoración como un hombre que postra su mente a los pies de la gracia, revestido de sobrecogimiento y admiración reverente, expresando amor y gratitud en sus actos ordenados divinamente. En vista de la insensatez vil, repugnante y grotesca del pecado, es un testimonio poderoso a favor de la gracia que se permita que los labios pecaminosos de la humanidad pronuncien el santo nombre de Dios, y mucho más que se otorgue al hombre el permiso de venir a Su presencia augusta para adorar y tener comunión.

La gracia enseña. La gracia instruye al hombre en cuanto a las cosas que se deben hacer y que no se deben hacer (Tito 2:11-12). La gracia guía al hombre a entrar en la presencia de Dios con instrucción bíblica, oraciones, canto congregacional, contribución cada domingo y participación de la Cena del Señor (1 Corintios 11-16). Por ende, la gracia ha provisto un patrón por el cual el hombre puede acercarse a Dios con actos autorizados de adoración. Siguiendo este patrón está la respuesta del hombre a la gracia en obediencia de fe, está el caminar del hombre por fe en gratitud de la gracia de Dios, está la honra del hombre ante las elecciones divinas en cuanto a la gracia, está la obediencia del hombre a los mandamientos de la gracia, está el hombre con un espíritu moldeable y una disposición a aceptar las instrucciones de la gracia, y está la escucha y rendimiento del hombre ante la gracia maravillosa de Dios. El respeto por el patrón es el respeto por la gracia que proveyó ese patrón.

El liberalismo predica una gracia que no entiende y a la cual no escucha. La gracia suministra un patrón para la entrada en la presencia de Dios, pero el liberalismo niega incluso el concepto de un patrón. La gracia enseña, pero el liberalismo no aprende. La gracia resuena en el corazón del hombre, implorándole que se mueva en armonía con su melodía, pero el liberalismo está muy ocupado marchando al son de su propio tambor. Si el liberalismo tuviera la capacidad de enseñar, cesaría de existir.

La gracia ruega al hombre que se lave en la fuente de sangre y que luego venga con sobrecogimiento y temor reverente a la presencia majestuosa del Dios de toda santidad, trayendo ofrendas autorizadas de adoración en espíritu y verdad. La reverencia por la gracia, la instrucción de la gracia y las demandas de la gracia son personificadas por un Abel que trae sacrificios autorizados (Hebreos 11:4), un Abraham ante el altar de la fe (Hebreos 11:17), un David que finalmente sigue la “ordenanza debida” (1 Crónicas 15:13) y un Israel que “tiembla” ante la Palabra de Dios (Isaías 66:2).

El espíritu del liberalismo es la actitud de un Caín que recibe “en vano la gracia de Dios” (2 Corintios 6:1) en el altar de la voluntad propia (Génesis 4:5), un Nadab y Abiú que nulifican la gracia con “fuego extraño” (Levítico 10:1-2), un Jeroboam que peca en contra de la gracia con un patrón pervertido de adoración “inventado de su propio corazón” (1 Reyes 12:33) y un fariseo que desprecia la gracia con una “adoración vana” de fabricación humana (Mateo 15:9).

Las libertades desvergonzadas e inautorizadas de la “gracia” del liberalismo incluyen oraciones audibles de mujeres en la presencia de hombres; los esfuerzos de un coro, un solista o un grupo de adoración para fomentar la auto-atención y promover el entretenimiento; un patio de recreo muy caro llamado “Centro de Vida Familiar”; y actividades infantiles como aplausos, levantamiento de manos y balanceos que disturban la solemnidad de la adoración en espíritu y verdad.

La “gracia” del liberalismo puede describirse como un hombre que se presenta ante la presencia augusta del Dios omnipotente, señalando a una pieza musical mecanizada y afirmando presuntuosamente, “No es un gran problema”. La gracia desvergonzada del liberalismo puede describirse como un hombre que promueve lo que Dios odia (Malaquías 2:16) al intentar anular una de Sus leyes más efectivas de prevención (Mateo 19:9). La gracia arrogante del liberalismo puede describirse como un hombre que habla abiertamente de la iglesia por la cual Jesús murió como un objeto de ridículo y burla ante una reunión de sectarios. El propósito de la “gracia” del liberalismo es la destrucción de la exclusividad del cristianismo del Nuevo Testamento en una comunidad dada, y la comunión completa con los falsos maestros del mundo. La “gracia” del liberalismo es ajena a la gracia de la Biblia.

[Título original en inglés, “Liberalism and Grace”, en The Spirit of Liberalism, pp. 33-37. Traducción editada por Moisés Pinedo].

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CADENA FATAL

CADENA FATAL

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-04

alimentemos_el_almaEn muchos aspectos la vida es cíclica. De manera inconsciente somos parte de una espiral que nos lleva vez tras vez al mismo punto, llegando al borde del hastío y la oquedad. En lo que respecta a la ansiedad y el afán por progresar y avanzar que tanto seduce al hombre pos moderno, esta patología se repite de manera constante. Los hombres pierden su salud tratando de conseguir fortuna y luego, con mucho gusto, gastan todo lo que poseen para conseguir de nuevo su salud. Es sabido por todos que las aseguradoras privadas que “prometen” cobertura de salud a sus afiliados lucran con el dinero de aquellos que, por el miedo a que algún accidente o enfermedad grave detenga su “escalada social”, pagan cuotas siderales cada mes. Estos pobres ¿asegurados? Ignoran que justamente ese miedo a la enfermedad es lo que les roba su salud. ¡Qué ironía! Déjame parafrasear el texto de Mateo 16:26 reemplazando una palabra para aplicarlo a nuestro tema: ¿De qué le sirve al hombre si gana el mundo entero y pierde su salud? ¿O qué dará el hombre para recuperar sus salud?… He visto (y seguramente también tú) tantos hombres tener que gastar gran parte de su fortuna, sino toda, en cirugías, prótesis y tratamientos costosísimos en otros países porque alguna enfermedad crónica le consume día a día y le impide continuar con sus ambiciosos proyectos financieros…

No, la vida no es así. No debemos vivir para trabajar sino trabajar para vivir. Teniendo lo necesario debemos aprender a contentarnos. Si aparte de ello viene algo más, ¡amén! ¡Aprovecha!, pues dice el Predicador: En el día del bien goza el bien. Pero haz todo lo que te venga a la mano según tus fuerzas, no más allá de ellas. De lo contrario te verás obligado a gastar mañana todo lo que acumulaste hoy. No seas necio. Dijo Jesús: “fíjense bien, y cuídense de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15)

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Los hombres ignoran que justamente es el miedo a la enfermedad  lo que les roba su salud.

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Saludo

Filipenses 1-4

9781586403546

Saludo

alimentemos_el_alma1 Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús:

A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, incluyendo a los obispos[a]y diáconos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Pablo ora por los filipenses

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo[b] de vosotros, orando[c] siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio[d] desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Es justo que yo sienta[e] esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón, pues tanto en mis prisiones[f]como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cuánto os añoro a todos con el entrañable amor[g] de Cristo Jesús. Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, 10 a fin de que escojáis lo mejor[h], para que seáis puros e irreprensibles para el día de Cristo; 11 llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

La vida es Cristo

12 Y quiero que sepáis, hermanos, que las circunstancias en que me he visto, han redundado en el mayor progreso del evangelio, 13 de tal manera que mis prisiones[i]por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana[j] y a todos los demás; 14 y que la mayoría de los hermanos, confiando en el Señor[k] por causa de mis prisiones[l], tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor. 15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo aun por envidia y rivalidad, pero también otros lo hacen de buena voluntad; 16 [m]éstos lo hacen por amor, sabiendo que he sido designado para la defensa del evangelio; 17 aquéllos proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad, pensando causarme angustia en mis prisiones[n]. 18 ¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado; y en esto me regocijo, sí, y me regocijaré. 19 Porque sé que esto resultará en mi liberación[o] mediante vuestras oraciones[p] y la suministración[q] del Espíritu de Jesucristo, 20 conforme a mi anheloy esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte. 21 Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. 22 Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger, 23 pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor; 24 y sin embargo, continuar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25 Y convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos vosotros para vuestro progreso y gozo en la fe, 26 para que vuestra profunda satisfacción por mí abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita[r] otra vez a vosotros.

Luchando unánimes por la fe

27 Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros[s], o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes[t] por la fe del evangelio;28 de ninguna manera amedrentados por vuestros adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero de salvación para vosotros, y esto, de Dios. 29 Porque a vosotros se os ha concedido por amor[u] de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El, 30 sufriendo el mismo conflicto que visteis en mí, y que ahora oís que está en mí.

Humillación y exaltación de Cristo

Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto[v] y compasión, haced completo mi gozo, siendo[w] del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo[x] o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en[y] vosotros esta actitud[z] que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo[aa] tomando forma de siervo, haciéndose[ab] semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al[ac] nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Exhortación a la obediencia

12 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en[ad] mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvacióncon temor y temblor; 13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para[ae] su beneplácito. 14 Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa[af], en medio de la cual resplandecéis como luminares[ag] en el mundo, 16 sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano. 17 Pero aunque yo sea derramado como libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos vosotros. 18 Y también vosotros, os ruego, regocijaos de la misma manera, y compartid vuestro gozo conmigo.

Timoteo y Epafrodito, soldados fieles

19 Mas espero en[ah] el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, a fin de que yo también sea alentado al saber de vuestra condición. 20 Pues a nadie más tengo del mismo sentir mío y que esté sinceramente interesado en vuestro bienestar.21 Porque todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús. 22 Pero vosotros conocéis sus probados méritos, que sirvió conmigo en la propagación del evangelio como un hijo sirve a su padre. 23 Por tanto, a éste espero enviarlo inmediatamente tan pronto vea cómo van las cosas conmigo; 24 y confío en el Señor que también yo mismo iré pronto. 25 Pero creí necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de milicia, quien también es vuestro mensajero[ai] y servidor[aj] para mis necesidades; 26 porque él os añoraba[ak]a todos vosotros, y estaba angustiado porque habíais oído que se había enfermado. 27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no sólo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza. 28 Así que lo he enviado con mayor solicitud, para que al verlo de nuevo, os regocijéis y yo esté más tranquilo en cuanto a vosotros.29 Recibidlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en alta estima a los que soncomo él; 30 porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en vuestro servicio hacia mí.

El valor infinito de conocer a Cristo

3 Por lo demás, hermanos míos, regocijaos en el Señor. A mí no me es molesto escribiros otra vez lo mismo, y para vosotros es motivo de seguridad. Cuidaos de los perros, cuidaos de los malos obreros, cuidaos de la falsa circuncisión[al];porque nosotros somos la verdadera circuncisión[am], que adoramos en el Espíritu de Dios[an] y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne,aunque yo mismo podría confiar[ao] también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más: circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de[ap] la ley, hallado irreprensible. Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a[aq] Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, 10 yconocerle a El, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como El en su muerte[ar], 11 a fin de llegar[as] a la resurrección de entre los muertos. 12 No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder[at] alcanzar aquello para lo cual también[au] fui alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrásy extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 15 Así que todos los que somos perfectos[av], tengamos esta misma actitud; y si en algo tenéis una actitud distinta, eso también os lo revelará Dios; 16 sin embargo, continuemos viviendo[aw]según la misma norma que hemos alcanzado.

La ciudadanía celestial

17 Hermanos, sed imitadores míos, y observad a los que andan según el ejemploque tenéis en nosotros. 18 Porque muchos andan como[ax] os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,19 cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito[ay] y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales. 20 Porque nuestra ciudadanía[az] está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, 21 el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación[ba] en conformidad al cuerpo de su gloria[bb], por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo.

Regocijo y paz en el Señor

4 Así que, hermanos míos, amados y añorados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Ruego a Evodia y a Síntique, que vivan en armonía[bc] en el Señor. En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento[bd], guardará vuestros corazones y vuestras mentesen Cristo Jesús.

El secreto de la paz

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable[be], si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros.

Actitud ejemplar de Pablo hacia las cosas materiales

10 Me alegré grandemente en el Señor de que ya al fin habéis reavivado vuestro cuidado para conmigo; en verdad, antes os preocupabais, pero os faltaba la oportunidad. 11 No que hable porque tenga escasez[bf], pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir en pobreza[bg], y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo[bh] que me fortalece. 14 Sin embargo, habéis hecho bien en compartir conmigo en mi aflicción. 15 Y vosotros mismos también sabéis, filipenses, que al comienzo de la predicación del evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 porque aun a Tesalónica enviasteis dádivas más de una vez para mis necesidades. 17 No es que busque la dádiva en sí, sino que busco fruto que aumente en vuestra cuenta. 18 Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido[bi], habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado[bj]: fragante aroma[bk], sacrificio aceptable, agradable a Dios. 19 Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.20 A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Saludos y bendición

21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigoos saludan. 22 Todos los santos os saludan, especialmente los de la casa del César.

23 La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu[bl].

Notas al pie:

  1. Filipenses 1:1 O, supervisores
  2. Filipenses 1:3 Lit., por todo recuerdo
  3. Filipenses 1:4 Lit., haciendo oración
  4. Filipenses 1:5 O, participación en la predicación del evangelio
  5. Filipenses 1:7 Lit., Así como es justo para mí sentir
  6. Filipenses 1:7 Lit., cadenas
  7. Filipenses 1:8 Lit., en las entrañas
  8. Filipenses 1:10 O, aprobéis, o, distingáis entre cosas que son diferentes
  9. Filipenses 1:13 O, mi encarcelamiento; lit., mis cadenas
  10. Filipenses 1:13 O, todo el palacio del gobernador
  11. Filipenses 1:14 O, hermanos en el Señor, confiando
  12. Filipenses 1:14 O, mi encarcelamiento; lit., mis cadenas
  13. Filipenses 1:16 Algunos mss. invierten el orden de los vers. 16 y 17
  14. Filipenses 1:17 O, mi encarcelamiento; lit., mis cadenas
  15. Filipenses 1:19 O, salvación
  16. Filipenses 1:19 Lit., súplicas
  17. Filipenses 1:19 O, provisión
  18. Filipenses 1:26 Lit., venida
  19. Filipenses 1:27 Lit., vaya y os vea
  20. Filipenses 1:27 Lit., con un alma
  21. Filipenses 1:29 O, por causa
  22. Filipenses 2:1 Lit., algunas entrañas
  23. Filipenses 2:2 Lit., para que seáis
  24. Filipenses 2:3 O, rivalidad
  25. Filipenses 2:5 O, entre
  26. Filipenses 2:5 O, sentir, o, esta manera de pensar
  27. Filipenses 2:7 Lit., se vació de sí mismo; i.e., renunció temporalmente a sus privilegios
  28. Filipenses 2:7 Lit., hecho
  29. Filipenses 2:10 O, en el
  30. Filipenses 2:12 Lit., como en
  31. Filipenses 2:13 O, por
  32. Filipenses 2:15 O, deforme
  33. Filipenses 2:15 O, estrellas, o, luces
  34. Filipenses 2:19 O, confío en
  35. Filipenses 2:25 Lit., apóstol
  36. Filipenses 2:25 O, ministro
  37. Filipenses 2:26 O, añoraba veros
  38. Filipenses 3:2 Lit., de la mutilación; (gr., katatomé)
  39. Filipenses 3:3 Lit., el cortamiento; (gr., peritomé)
  40. Filipenses 3:3 O, adoramos a Dios en espíritu
  41. Filipenses 3:4 Lit., tener confianza
  42. Filipenses 3:6 Lit., en
  43. Filipenses 3:8 Lit., del conocimiento de
  44. Filipenses 3:10 Lit., conformado a su muerte
  45. Filipenses 3:11 Lit., si de alguna manera llegue
  46. Filipenses 3:12 Lit., por si acaso pudiera
  47. Filipenses 3:12 O, porque también
  48. Filipenses 3:15 O, maduros
  49. Filipenses 3:16 Lit., siguiendo en línea
  50. Filipenses 3:18 Lit., los cuales
  51. Filipenses 3:19 Lit., vientre
  52. Filipenses 3:20 O, patria, lit., comunidad
  53. Filipenses 3:21 O, nuestro humilde cuerpo
  54. Filipenses 3:21 O, su cuerpo glorioso
  55. Filipenses 4:2 O, que sean del mismo sentir
  56. Filipenses 4:7 Lit., toda mente
  57. Filipenses 4:8 O, de buena reputación
  58. Filipenses 4:11 Lit., conforme a la escasez
  59. Filipenses 4:12 Lit., vivir humildemente
  60. Filipenses 4:13 Lit., en aquel
  61. Filipenses 4:18 Lit., lleno
  62. Filipenses 4:18 Lit., las cosas de parte de vosotros
  63. Filipenses 4:18 Lit., un olor de fragancia
  64. Filipenses 4:23 Algunos mss. antiguos agregan: Amén
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