TRABAJO FECUNDO

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TRABAJO FECUNDO

12/28/2016

 

Si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra. (Filipenses 1:22)

alimentemos_el_almaEl apóstol Pablo consideraba que estar vivo en el mundo físico es sinónimo de trabajo fecundo para Cristo. Su empleo de la palabra “obra” se refiere a su trabajo espiritual para el Señor, que da frutos espirituales. Pueden verse los frutos espirituales en las personas, en las obras y en las palabras; en todo lo que sea de valor eterno. Esa clase de frutos resulta del trabajo arduo, que es la actividad natural de los santos en la tierra.

Pablo tenía un gran deseo de dar fruto. Quería que los filipenses confiaran en Cristo y fueran fortalecidos para la evangelización (Fil. 1:26-27). Nos recuerda al salmista que dijo: “Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad” (Sal. 71:17-18). Ese anciano quería vivir bastante tiempo para declarar el poder de Dios a la próxima generación. ¡Qué Dios le conceda a usted ese mismo privilegio!

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TRAGEDIA SOCIAL

TRAGEDIA SOCIAL

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por Charles R. Swindoll

Job 1:1-12

alimentemos_el_almaEn esta etapa de tiempo que transcurre ante nuestros ojos, nos estamos acostumbrando a observar la metamorfosis de la familia tradicional que se transforma, dramáticamente, en nuevos modelos “adaptables” a las tendencias actuales como el matrimonio igualitario, Etc. Así como nosotros nos quejábamos cuando mamá nos echaba alcohol en una herida y nos defendíamos, también hoy, esta sección de la población que sostiene una postura diferente a los modelos preestablecidos por nuestras constituciones, (mayoritariamente regulados por la Santa Biblia) reacciona ante la crítica y la opinión pública al respecto y se queja, exigiendo igualdad de derechos e inserción en la sociedad. ¡No a la discriminación!, objetan. ¿Cuál debiera ser nuestra actitud ante esta oleada de moralidad relativa que estamos presenciando?… No voy hacerte perder el tiempo exponiendo “mi opinión” al respecto, porque puede estar sujeta a errores, por el simple hecho de ser humano, con nuestra crónica tendencia a errar al blanco.

Deseo que veamos juntos lo que Dios opina en Su palabra.  Y antes de exponerlo quiero decirte que también Dios está a favor de la “no discriminación”. Basta considerar este sagrado texto en 2° Pedro 3:9. Dos verdades se desprenden, primero que Él ama tanto a todos que espera con paciencia para salvar a todos los hombres. Los ama ¡A TODOS!, tal como son, con sus aciertos y errores, sus virtudes y sus defectos, aún con el corazón cargado de rencor hacia Dios, hacia la vida y hacia personas. Pero está también implícita una segunda verdad, y la necesidad que todos tenemos de arrepentirnos de nuestros pecados como condición indispensable para comprender y aceptar ese regalo de amor que se ofrece desde el cielo  cada habitante de  esta tierra. Dios,  en su soberanía, escogió el modelo de familia constituida por un hombre y una mujer y su descendencia. En este molde se forjan los hombres y mujeres del mañana. Escoger otro camino es abrir una herida en nuestra vida y en la de aquellos que la compartan. Tienes dos opciones dejar que Dios te la sane o quejarte cuando Él te echa el alcohol de Su Palabra.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando dejo de vivir regulado por los preceptos divinos, dejo de vivir.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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TRAGEDIA SOCIAL

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-28

alimentemos_el_almaEn esta etapa de tiempo que transcurre ante nuestros ojos, nos estamos acostumbrando a observar la metamorfosis de la familia tradicional que se transforma, dramáticamente, en nuevos modelos “adaptables” a las tendencias actuales como el matrimonio igualitario, Etc. Así como nosotros nos quejábamos cuando mamá nos echaba alcohol en una herida y nos defendíamos, también hoy, esta sección de la población que sostiene una postura diferente a los modelos preestablecidos por nuestras constituciones, (mayoritariamente regulados por la Santa Biblia) reacciona ante la crítica y la opinión pública al respecto y se queja, exigiendo igualdad de derechos e inserción en la sociedad. ¡No a la discriminación!, objetan. ¿Cuál debiera ser nuestra actitud ante esta oleada de moralidad relativa que estamos presenciando?… No voy hacerte perder el tiempo exponiendo “mi opinión” al respecto, porque puede estar sujeta a errores, por el simple hecho de ser humano, con nuestra crónica tendencia a errar al blanco.

Deseo que veamos juntos lo que Dios opina en Su palabra.  Y antes de exponerlo quiero decirte que también Dios está a favor de la “no discriminación”. Basta considerar este sagrado texto en 2° Pedro 3:9. Dos verdades se desprenden, primero que Él ama tanto a todos que espera con paciencia para salvar a todos los hombres. Los ama ¡A TODOS!, tal como son, con sus aciertos y errores, sus virtudes y sus defectos, aún con el corazón cargado de rencor hacia Dios, hacia la vida y hacia personas. Pero está también implícita una segunda verdad, y la necesidad que todos tenemos de arrepentirnos de nuestros pecados como condición indispensable para comprender y aceptar ese regalo de amor que se ofrece desde el cielo  cada habitante de  esta tierra. Dios,  en su soberanía, escogió el modelo de familia constituida por un hombre y una mujer y su descendencia. En este molde se forjan los hombres y mujeres del mañana. Escoger otro camino es abrir una herida en nuestra vida y en la de aquellos que la compartan. Tienes dos opciones dejar que Dios te la sane o quejarte cuando Él te echa el alcohol de Su Palabra.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando dejo de vivir regulado por los preceptos divinos, dejo de vivir.

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El ángel y el librito

Apocalipsis 10-13

9781586403546

El ángel y el librito

alimentemos_el_alma10 Y vi a otro ángel poderoso[a] que descendía del cielo, envuelto en una nube; y el arco iris estaba sobre su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego; y tenía en su mano un librito abierto. Y puso el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra; y gritó a gran voz, como ruge un león; y cuando gritó, los siete truenos emitieron[b] sus voces. Después que los siete truenos hablaron, iba yo a escribir, cuando[c] oí una voz del cielo que decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho y no las escribas. Entonces el ángel que yo había visto de pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano derecha al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, quien creo el cielo y las cosas que en el hay, y la tierra y las cosas que en ella hay, y el mar y las cosas que en el hay, que ya no habrá dilación[d], sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando esté para tocar la trompeta, entonces el misterio de Dios será[e] consumado, como El lo anunció[f] a sus siervos los profetas. Y la voz que yo había oído del cielo, la de nuevo hablando conmigo, y diciendo: Ve, toma el libro[g] que está abierto en la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra. Entonces fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo*: Tómalo y devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel. 10 Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; y cuando lo comí, me amargó las entrañas. 11 Y me dijeron*[h]: Debes profetizar otra vezacerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Los dos testigos

11 Me fue dada una caña de medir[i] semejante a una vara, y alguien dijo[j]: Levántate y mide el templo[k] de Dios y el altar, y a los que en él adoran. Pero excluye[l] el patio[m]que está fuera del templo[n], no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones, y éstas hollarán la ciudad santapor cuarenta y dos meses. Y otorgaré autoridad a mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio[o]. Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. Y si alguno quiere hacerles daño, de su boca sale fuego y devora a sus enemigos; así debe morir cualquiera que quisiera hacerles daño. Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva durante los días en que ellos profeticen[p]; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quieran. Cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará.Y sus cadáveres yacerán[q] en la calle de la gran ciudad, que simbólicamente[r] se llama Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Y gente de todos los pueblos, tribus, lenguas y naciones, contemplarán[s] sus cadáveres[t] por tres días y medio, y no permitirán[u] que sus cadáveres sean sepultados. 10 Y los que moran en la tierra se regocijarán[v] por[w] ellos y se alegrarán[x], y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra. 11 Pero después de los tres días y medio, el aliento de vida de parte de Dios vino a ellos y se pusieron en pie, y gran temor cayó sobre quienes los contemplaban. 12 Entonces oyeron una gran voz del cielo que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron. 13 En aquella misma hora hubo un gran terremoto y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y siete mil personas[y] murieron en el terremoto, y los demás, aterrorizados, dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ¡ay! ha pasado; he aquí, el tercer ¡ay! viene pronto.

La séptima trompeta

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo, que decían:

El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo[z]; y El reinará por los siglos de los siglos. 16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, 17 diciendo:

Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras[aa], porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar[ab]. 18 Y las naciones se enfurecieron, y vino tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

19 El templo[ac] de Dios que está en el cielo fue abierto; y el arca de su pacto se veía[ad] en su templo[ae], y hubo relámpagos, voces[af] y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada[ag].

La mujer, el dragón y el niño

12 Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con[ah] la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; estaba encinta, y gritaba*, estando de parto y con dolores de alumbramiento.Entonces apareció otra señal en el cielo: he aquí, un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas[ai]. Su cola arrastró* la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz. Y ella dio a luz un hijo varón, que ha de regir[aj] a todas las naciones[ak] con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tenía* un lugar preparado por Dios, para ser sustentada[al] allí, por mil doscientos sesenta días.

Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon, pero no pudieron vencer[am], ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero[an]; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Y oí una gran voz en el cielo, que decía:

Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo[ao], porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado. 11 Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte. 12 Por lo cual regocijaos, cielos y los que moráis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con[ap] gran furor, sabiendo que tiene poco tiempo.

13 Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila a fin de que volara de la presencia[aq] de la serpiente al desierto, a su lugar, donde fue* sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo. 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que fuera arrastrada por la corriente[ar]. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca. 17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

La bestia que sube del mar

13 El dragón se paró[as] sobre la arena del mar[at].

Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas[au], y en sus cabezas había nombres blasfemos. La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como los de un osoy su boca como la boca de un león. Y el dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravilló y seguía tras la bestia; y adoraron al dragón, porque había dado autoridad a la bestia; y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella? Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes[av] y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar[aw] durante cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre y su tabernáculo, es decir, contra los que moran en el cielo. Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado[ax]. Si alguno tiene oído, que oiga. 10 Si alguno es destinado a la cautividad, a la cautividad va; si alguno ha de morir a espada, a espada ha de morir. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.

La bestia que sube de la tierra

11 Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón.12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia[ay], y hace que la tierra y los que moran en ellaadoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres. 14 Además engaña a los que moran en la tierraa causa de las señales que se le concedió hacer en presencia de[az] la bestia, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía* la herida de la espada y que ha vuelto a vivir. 15 Se le concedió dar aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia también hablara e hiciera[ba] dar muerte a todoslos que no adoran la imagen de la bestia. 16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les dé[bb] una marca en la mano derecha o en la frente, 17 y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca: el nombre de la bestia o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, que calcule el número de la bestia, porque el número es el de un hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis[bc].

Footnotes:

  1. Apocalipsis 10:1 O, fuerte
  2. Apocalipsis 10:3 O, hablaron
  3. Apocalipsis 10:4 Lit., y
  4. Apocalipsis 10:6 Lit., el tiempo no será más
  5. Apocalipsis 10:7 Lit., es
  6. Apocalipsis 10:7 Lit., anunció el evangelio
  7. Apocalipsis 10:8 O, rollo
  8. Apocalipsis 10:11 Lit., dicen
  9. Apocalipsis 11:1 Lit., caña
  10. Apocalipsis 11:1 Lit., diciendo
  11. Apocalipsis 11:1 O, santuario
  12. Apocalipsis 11:2 Lit., echa fuera
  13. Apocalipsis 11:2 O, atrio
  14. Apocalipsis 11:2 O, santuario
  15. Apocalipsis 11:3 I.e., vestidura áspera usada para penitencia
  16. Apocalipsis 11:6 Lit., los días de su profecía
  17. Apocalipsis 11:8 Algunos mss. antiguos dicen: Y su cadáver yacerá
  18. Apocalipsis 11:8 Lit., espiritualmente
  19. Apocalipsis 11:9 Lit., contemplan
  20. Apocalipsis 11:9 Lit., su cadáver
  21. Apocalipsis 11:9 Lit., no permiten
  22. Apocalipsis 11:10 Lit., regocijan
  23. Apocalipsis 11:10 Lit., sobre
  24. Apocalipsis 11:10 Lit., se alegran
  25. Apocalipsis 11:13 Lit., nombres de hombres, siete mil
  26. Apocalipsis 11:15 I.e., el Mesías
  27. Apocalipsis 11:17 Algunos mss. posteriores agregan: y el que has de venir
  28. Apocalipsis 11:17 Lit., reinaste
  29. Apocalipsis 11:19 O, santuario
  30. Apocalipsis 11:19 O, apareció
  31. Apocalipsis 11:19 O, santuario
  32. Apocalipsis 11:19 O, ruidos
  33. Apocalipsis 11:19 Lit., gran granizo
  34. Apocalipsis 12:1 Lit., y
  35. Apocalipsis 12:3 O, coronas
  36. Apocalipsis 12:5 O, pastorear
  37. Apocalipsis 12:5 O, todos los gentiles
  38. Apocalipsis 12:6 Lit., para que la sustentaran
  39. Apocalipsis 12:8 O, no fueron lo suficientemente fuertes
  40. Apocalipsis 12:9 Lit., a toda la tierra habitada
  41. Apocalipsis 12:10 I.e., el Mesías
  42. Apocalipsis 12:12 Lit., teniendo
  43. Apocalipsis 12:14 Lit., del rostro
  44. Apocalipsis 12:15 Lit., el río
  45. Apocalipsis 13:1 Algunos mss. posteriores dicen: Y yo me paré
  46. Apocalipsis 13:1 En el texto Gr. esta frase es el vers. 18 del cap. 12
  47. Apocalipsis 13:1 O, coronas
  48. Apocalipsis 13:5 Lit., grandes cosas
  49. Apocalipsis 13:5 Lit., hacer
  50. Apocalipsis 13:8 O, cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo
  51. Apocalipsis 13:12 O, por su autoridad
  52. Apocalipsis 13:14 O, por la autoridad de
  53. Apocalipsis 13:15 Algunos mss. dicen: y hará
  54. Apocalipsis 13:16 Lit., les den
  55. Apocalipsis 13:18 Algunos mss. dicen: seiscientos dieciséis
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