EL MEJOR USO DE LA VIDA

EL MEJOR USO DE LA VIDA

la-verdad-para-hoy

12/27/2016

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)

 Personalice el versículo de hoy llenando los espacios en blanco:

“Porque para mí el vivir es________, y el morir es ________”.

Si usted puso riqueza en el primer espacio, el morir no es ganancia, sino pérdida. Lo mismo puede decirse si usted escogió prestigio, fama, poder o posesiones, ya que ninguna de esas cosas permanece después de la muerte: se pierde el prestigio, se olvida la fama, el poder es inútil y otros se quedan con las posesiones. Para que el versículo de hoy tenga sentido como lo escribió Pablo, solo Cristo puede llenar el primer espacio en blanco. De otra manera, la muerte es inevitablemente una pérdida.

 Algunos que lean esto dirán que pusieron a Cristo en el espacio en blanco. Pero si lo piensan bien comprenderán que lo que en realidad quisieron decir fue Cristo más la riqueza, Cristo más el poder o Cristo más las posesiones. Cristo no puede compartir el primer espacio con ninguna otra cosa. Los que verdaderamente viven para Cristo no tienen temor alguno de la muerte y hacen el mejor uso de la vida, glorificando a Cristo en ambos casos.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

El acusador

27 Diciembre 2016

vpv-logo_0

Job 1:1-12

alimentemos_el_almaLos versículos 1 al 5 están llenos de buenas noticias, maravillosas bendiciones, integridad en los negocios, pureza de corazón, apego a la vida. El hombre es espiritualmente maduro, hogareñamente diligente y profesionalmente respetado.

Mientras Job duerme, a nosotros se nos abre otra escena que él no ve. En nuestras vidas también pasan cosas parecidas. Cuando no estamos conscientes de ellas, Dios está llevando a cabo un plan que nos dejaría atónitos y que, en ocasiones, nos asustaría. Él está permitiendo que se pongan en marcha ciertas cosas que nosotros nunca habríamos esperado. Algo está pasando en los cielos, sin el conocimiento de Job, y nosotros somos transportados del planeta Tierra al tercer cielo para ser testigos de lo que sucede.

Mientras el Señor da una mirada al mundo, ve a sus servidores angelicales que han venido a presentarse ante Él. ¿Y por qué no? Todos ellos tienen que rendirle cuentas a Él. Cumplen su mandato llevando a cabo su divina voluntad.

De repente, el acusador se aparece en medio de los otros ángeles. Es el maligno que acusa al pueblo de Dios día y noche.

Haga una pausa para recordar que Satanás no es un pequeño diablillo color rojo, que tiene un tridente y que está sentado sobre uno de sus hombros susurrándole tonterías en su oído. Esa es una criatura medieval que a Satanás le encantaría que usted creyera; muy por el contrario, él es el arcángel más hermoso, más inteligente y más poderoso creado por Dios. Por supuesto que no ha perdido su inteligencia, ni ha perdido su poder; y sin duda, no ha perdido tampoco su cautivante hermosura.

También es astuto. El método favorito de actuar de Satanás es entre bastidores, y el hecho de que es invisible no significa que no sea real. Como veremos un poco más tarde, Satanás tiene una personalidad, y está dedicado tenazmente a destruir al pueblo de Dios y a combatir el plan del Señor. Es a este astuto adversario que encontramos de pie en el cielo en medio del grupo de fieles siervos angelicales.

Observe el permiso que Dios le da a Satanás: “He aquí todo lo que él tiene está en tu poder”. Y añade una advertencia: “solamente no extiendas tu mano contra él” (Job 1:12). “No toques su vida. No toques su cuerpo ni su alma ni su mente. Puedes quitarle todo lo que tiene, y puedes acometer contra su familia, pero no te metas con el hombre.”

Satanás partió de la presencia del Señor con una sonrisa siniestra. Recuerde que Job no sabía nada de ese diálogo, ni que el mal caería pronto sobre él. Y recuerde también esto: nosotros tampoco sabemos qué planes perversos está haciendo Satanás contra nosotros.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.kEmnEBO9.dpuf

SON ESOS MOMENTOS

SON ESOS MOMENTOS

images

 Pablo Martini
Programa No. 2016-12-27

alimentemos_el_almaEn alguna oportunidad te mencioné que soy botánico de profesión. Me dediqué por varios años al cultivo, la comercialización y el diseño con plantas ornamentales. En el lenguaje técnico se habla del “Shock del trasplante” al período que media entre el momento en que una especie es removida de su terreno original y es trasplantada a otro sitio. Como podrás imaginar, un considerable porcentaje de su sistema radicular queda en el territorio original. Esto “obliga” a la planta a desprenderse de una cantidad similar de hojas para equilibrar su parte aérea con su parte  subterránea. Entra, así, en un estrés hídrico que dura varios días, si no semanas. En este período, la atención que se le brinde, (riego, sombra, Etc.) es fundamental. Si no se está atento a su evolución, muere o queda con un daño permanente. Es ese “momento crucial” que marcará su destino, sea para vida o sea para muerte. De alguna manera, todos tenemos esos momentos cruciales en la trayectoria de nuestra vidas, también. De aprovecharlos y dejarse “asistir” por las personas que Dios pone a nuestro lado, radicará nuestro futuro. Adán lo tuvo, también Caín. Los patriarcas atravesaron también segmentos cruciales de su vida; Abraham, Jacob, Moisés, David… Todos y cada uno de ellos amanecieron ese día como cualquier otro, sin saber que algo que les sucedería tendría impactos de por vida. El N.T. no es una excepción. Los discípulos, al ser llamados; Saulo, camino a Damasco; Timoteo y miles más.

Hoy estamos tú y yo frente a Dios, frente a la vida y al mundo de personas que nos rodea. Cada día, al despertar, debes recordarte a ti mismo: “Este puede ser el día más importante de mi vida. Hoy puedo recibir la noticia que cambiará el rumbo de los acontecimientos, o la tentación más fuerte que jamás haya imaginado”. ¿Estoy preparado? Necesitarás un trato especial, no te resistas. Necesitarás personas a tu lado, no las ignores, necesitarás consuelo, Dios está siempre listo, necesitarás apartarte para reflexionar solo y en silencio. (Hazlo)

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La vida es una cadena de momentos y cada eslabón es importante.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

Los ciento cuarenta y cuatro mil sellados

Apocalipsis 7-9

9781586403546

Los ciento cuarenta y cuatro mil sellados

alimentemos_el_almaDespués de esto, vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos[a] de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo; y gritó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel; de la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil;de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil, y de la tribu de Benjamín fueron sellados doce mil.

Los redimidos de todas las naciones

Después de esto miré, y vi[b] una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. 10 Y clamaban[c] a gran voz, diciendo:

La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

11 Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo:

¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

13 Y uno de los ancianos habló[d] diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? 14 Y yo le respondí[e]: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo[f]; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.16 Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá[g], ni calor alguno, 17 pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

El séptimo sello

Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino y se paró ante el altar con[h] un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera[i] a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió ante Dios el humo del incienso con[j] las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, ruidos[k], relámpagos y un terremoto.

Las primeras cuatro trompetas

Entonces los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.

El primero tocó la trompeta, y vino granizo y fuego mezclados con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y se quemó la tercera parte de la tierra, se quemó la tercera parte de los árboles y se quemó toda la hierba verde.

El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en llamas fue arrojado al mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres que estaban en el mar y que[l] tenían vida; y la tercera parte de los barcos fue destruida.

10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de las aguas. 11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo; y la tercera partede las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron por causa de las aguas, porque se habían vuelto amargas.

12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que la tercera parte de ellos se oscureciera y el día no resplandeciera en su tercera parte, y asimismo la noche.

13 Entonces miré, y oí volar a un águila[m] en medio del cielo, que decía a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que habitan en la tierra, a causa de los toques de trompeta que faltan, que los otros tres ángeles están para tocar!

La quinta trompeta

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo del abismo. Cuando abrió el pozo del abismo, subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre[n] la tierra, y se les dio poder como tienen poder[o] los escorpiones de la tierra. Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente. No se les permitió matar a nadie[p], sino atormentarlos por cinco meses; y su tormento era como el tormento de un escorpión cuando pica[q] al hombre. En aquellos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; y ansiarán morir, y la muerte huirá[r]de ellos. Y el aspecto[s] de las langostas era semejante al de caballos dispuestos para la batalla, y sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro, y sus caras eran como rostros humanos. Tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leones. También tenían corazas como corazas de hierro; y el ruido de sus alas era como el estruendo de carros, de muchos caballos que se lanzan a la batalla. 10 Tienen colas parecidas a escorpiones, y aguijones; y en sus colas está su poder para hacer daño a los hombres por cinco meses.11 Tienen sobre ellos por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón[t], y en griego se llama Apolión[u].

12 El primer ¡ay! ha pasado; he aquí, aún vienen dos ayes después de estas cosas.

La sexta trompeta

13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz que salía de los cuatro[v] cuernosdel altar de oro que está delante de Dios, 14 y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: Suelta a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates.15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que habían sido preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de la humanidad[w]. 16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones; yo escuché su número. 17 Y así es como vi[x] en la visión los caballos y a los que los montaban: los jinetes tenían corazas color de fuego, de jacinto[y] y de azufre; las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre. 18 La tercera parte de la humanidad[z] fue muerta por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. 19 Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas hacen daño. 20 Y el resto de la humanidad[aa], los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de[ab] adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar;21 y no se arrepintieron de sus homicidios ni de sus hechicerías ni de su inmoralidad[ac] ni de sus robos.

Notas al pie:

  1. Apocalipsis 7:1 Lit., las cuatro esquinas; i.e., puntos cardinales
  2. Apocalipsis 7:9 Lit., he aquí
  3. Apocalipsis 7:10 Lit., claman
  4. Apocalipsis 7:13 Lit., respondió
  5. Apocalipsis 7:14 Lit., Y le he dicho
  6. Apocalipsis 7:15 O, santuario
  7. Apocalipsis 7:16 Lit., no caerá sobre ellos
  8. Apocalipsis 8:3 Lit., teniendo
  9. Apocalipsis 8:3 Lit., diera
  10. Apocalipsis 8:4 O, para
  11. Apocalipsis 8:5 O, voces
  12. Apocalipsis 8:9 Lit., los que
  13. Apocalipsis 8:13 Algunos mss. posteriores dicen: ángel
  14. Apocalipsis 9:3 Lit., hacia
  15. Apocalipsis 9:3 O, como el poder que tienen
  16. Apocalipsis 9:5 Lit., Y se les concedió no matarlos
  17. Apocalipsis 9:5 Lit., hiere
  18. Apocalipsis 9:6 Lit., huye
  19. Apocalipsis 9:7 Lit., las apariencias
  20. Apocalipsis 9:11 I.e., Destrucción
  21. Apocalipsis 9:11 I.e., Destructor
  22. Apocalipsis 9:13 Algunos mss. antiguos no incluyen: cuatro
  23. Apocalipsis 9:15 Lit., los hombres
  24. Apocalipsis 9:17 Lit., así vi
  25. Apocalipsis 9:17 O, zafiro
  26. Apocalipsis 9:18 Lit., los hombres
  27. Apocalipsis 9:20 Lit., los hombres
  28. Apocalipsis 9:20 Lit., para no
  29. Apocalipsis 9:21 O, fornicación
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation