AUSENTES DEL CUERPO, PRESENTES AL SEÑOR

AUSENTES DEL CUERPO, PRESENTES AL SEÑOR

la-verdad-para-hoy

12/30/2016

Confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo,
y presentes al Señor. (2 Corintios 5:8)

alimentemos_el_almaCuando un creyente sale de este mundo, va de inmediato a la presencia de Cristo. No hay nada como que el “el alma duerme” ni un lugar intermedio de espera, ni la Biblia enseña que haya algún lugar llamado purgatorio. Observe que el apóstol Pablo deseaba “partir y estar con Cristo” (Fil. 1:23, cursivas añadidas).

El versículo de hoy indica que, cuando estamos ausentes del cuerpo, que duerme hasta la resurrección, nuestro espíritu está presente con el Señor. También Pablo les dijo a los tesalonicenses que Cristo “murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él” (1 Ts. 5:10). Lo que Pablo quiere decir es que estemos físicamente despiertos (vivos) o físicamente dormidos (muertos), como creyentes estamos con Cristo. Estamos en su presencia en un sentido espiritual ahora y en un sentido literal cuando nuestro cuerpo esté muerto.

Usted puede regocijarse en el hecho de que no hay momento alguno de su vida como creyente en el que será separado de la presencia consciente de Jesucristo.

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Consecuencias necesarias

30 Diciembre 2016

Consecuencias necesarias
por Charles R. Swindoll

Job 1:13-22

alimentemos_el_almaHay un plan que nosotros exploramos, el cual no entendemos, pero es el mejor. Aunque es posible que no todas sus partes puedan parecer justas o agradables, cada una de ellas obra para nuestro bien. La enfermedad que Job soportó no era nada buena ¡Por supuesto que no! Pero todo obró para bien. Es que nuestra perspectiva es terriblemente limitada. Vemos solamente una parte del tiempo, pero la visión de Dios es panorámica. La gran perspectiva de Dios, su plan cósmico, está en actividad ahora mismo, y Él no siente la necesidad (ni tampoco está obligado) a explicarnos nada. Si lo hiciera, nuestra respuesta sería la misma que la del confundido adolescente, después de escuchar a su profesor de cálculo avanzado “¿Qué?” Usted no lo entendería, ni yo tampoco. Solo recuerde que el Padre celestial sabe lo que es mejor para sus hijos. Descanse en ese conocimiento.

Experimentamos consecuencias que no podemos prever, pero son necesarias. No sé cuáles son sus circunstancias hoy, pero estaría dispuesto a apostar que la mayoría de quienes leen este libro están viviendo alguna situación que no es justa. Es muy posible que usted simplemente no merezca lo que le está sucediendo, y es posible que las consecuencias estén comenzando a desesperarle. Usted no esperaba nada de esto. No pensaba que le sucedería esto, pero sucedió. Créame lo que le digo. Lo que le ha sucedido es una parte necesaria de su desarrollo espiritual. Sí, necesaria. Finalmente, he comenzado a aceptar esta realidad después de todos estos años de mi vida.

Quiero dirigirme a los que han comenzado a transitar el territorio de Job. Al menos, lo que a él le sucedió le ha preparado para que preste mucha atención al mensaje de Job. Usted apenas ha visto un destello de cómo comenzaron las cosas. La historia no termina cuando Satanás se marcha de la presencia del Señor. La historia de Job contiene mucho más, y cuanto más se desarrolla, más entenderá usted que la vida no sólo es dura, sino también injusta.

El silencio de la voz de Dios le hará preguntarse si Él está presente. Y la ausencia de su presencia le hará preguntarse si le importa. Pero Él sí está presente y sí le  importa.

Dios sabe lo que es mejor para sus hijos. Descanse en ese conocimiento. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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ENVENENADO Y ENVENENANDO

ENVENENADO Y ENVENENANDO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-30

alimentemos_el_almaMuchas veces nos han lastimado, ya sea intencionalmente o por accidente, y eso hace que en el corazón crezcan raíces de rencor y hasta sed de venganza. La acción de perdonar se define como abstenerse de vengar una ofensa recibida, sin deseos de guardar resentimiento ni rencor, sino de renunciar al supuesto derecho de vengarse, sin importar lo que la otra persona haya hecho. Por el contrario, rencor es rehusarse a ceder ante el resentimiento, insistiendo en que el culpable pague por el daño que haya ocasionado. Perdonar puede ser difícil porque la creencia más común es que el culpable no debe escapar de ser castigado como lo merece. Sin embargo, al haber creído en Cristo como nuestro Salvador, renunciamos a lo que creemos que es nuestro derecho de vengarnos por nuestra propia cuenta. En realidad, nuestra responsabilidad es perdonar y dar lugar a que el Señor se ocupe de lo demás.

 Cuando Pedro preguntó al Señor que si su hermano pecara contra él, cuántas veces debería perdonarlo Jesús le contestó: “Setenta veces siete”. Mateo 18.21-22 (RVR1960), con lo que quiso decir que nuestra disposición a perdonar debe ser ilimitada. Además, tarde o temprano descubriremos que si nos resistimos a perdonar a quien nos ofendió, como resultado, experimentaremos muchas consecuencias lamentables, pues el rencor afecta nuestra vida de oración. No podemos tener una vida positiva de oración y a la vez albergar amargura y rencor en nuestro corazón. Afecta nuestra adoración, nuestro testimonio. ¿Cómo podremos hablarle a alguien del perdón inagotable de nuestro Padre celestial y seguir manteniendo una mala actitud hostil hacia quien nos haya herido? Afecta incluso a los que nos rodean.
Hoy te invito a renunciar a todo rencor, ira, sed de venganza y limpiar tu vida de todos esos sentimientos que sólo son desperdicios que deben ser desechados de nuestra vida. Dios escuchará nuestras palabras, verá los deseos de nuestro corazón, nos perdonará, limpiará y resolverá el asunto.
Tomado de CVC La Voz.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El rencor es como beber veneno y pensar que el que morirá es el otro.

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Las siete copas de la ira de Dios

Apocalipsis 16-18

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Las siete copas de la ira de Dios

alimentemos_el_alma16 Y oí una gran voz que desde el templo[a] decía a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas[b] del furor de Dios.

El primer ángel fue y derramó su copa[c] en la tierra; y se produjo[d] una llagarepugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.

El segundo ángel derramó su copa en el mar, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en[e] el mar.

El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en[f] sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas; pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y tú les has dado a beber sangre; lo merecen. Y oí al altar, que decía: Sí, oh Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios.

El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres fueron quemados con el intenso[g] calor; y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor. 11 Y blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras.

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente[h]. 13 Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas; 14 pues son espíritus de demoniosque hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo[i], a reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. 15 (He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza.) 16 Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón[j].

17 Y el séptimo ángel derramó su copa en el aire; y una gran voz salió del templo[k], del trono, que decía: Hecho está. 18 Entonces hubo relámpagos, voces[l] y truenos; y hubo un gran terremoto tal como no lo había habido desde que el hombre está sobre la tierra; fue tan grande y poderoso terremoto. 19 La gran ciudad quedó dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones[m] cayeron. Y la gran Babilonia fue recordada delante de Dios para darle el cáliz del vino del furor de su ira. 20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. 21 Y enormes granizos, como de un talento[n] cada uno, cayeron*[o] sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue* sumamente grande.

La condenación de la gran ramera

17 Y uno de los siete ángeles que tenían las siete copas[p], vino y habló conmigo, diciendo: Ven; te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas; con ella los reyes de la tierra cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierra fueron embriagados con el vino de su inmoralidad. Y me llevó en el Espíritu[q] a un desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres blasfemos, y que tenía siete cabezas y diez cuernos.La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada con oro, piedras preciosas[r] y perlas, y tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de las inmundicias de su inmoralidad, y sobre su frente había un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla, me asombré grandemente[s]. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te has asombrado? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos. La bestia que viste, era y no es, y está para subir del abismo e ir a la destrucción[t]. Y los moradores de la tierra, cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán al ver la bestia que era y no es, y que vendrá. Aquí está la mente que tiene sabiduría[u]. Las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer; 10 y son siete reyes; cinco han caído, uno es y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca un poco de tiempo. 11 Y la bestia que era y no es, es el octavo rey, y es uno de los siete y va a la destrucción[v]. 12 Y los diez cuernos que viste son diez reyes que todavía no han recibido reino, pero que por una hora reciben autoridad como reyes con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y autoridad a la bestia. 14 Estos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque El es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con El son llamados, escogidos y fieles. 15 Y me dijo*: Las aguas que vistedonde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas. 16 Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos odiarán a la ramera y la dejarán[w]desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego; 17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito: que tengan ellos[x] un propósito unánime, y den[y] su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan. 18 Y la mujer que viste es la gran ciudad, que reina[z] sobre los reyes de la tierra.

La caída de Babilonia

18 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida[aa]de todo espíritu inmundo y en guarida[ab] de toda ave inmunda y aborrecible.Porque todas las naciones han bebido del[ac] vino de la pasión[ad] de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza[ae] de su sensualidad[af].

Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas; porque sus pecados se han amontonado[ag] hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades. Pagadle tal como ella ha pagado, y devolvedle[ah] doble según sus obras; en la copa que ella ha preparado, preparad[ai] el doble para ella. Cuanto ella se glorificó a sí misma y vivió sensualmente[aj], así[ak] dadle tormento y duelo[al], porque dice en su corazón: “Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda y nunca veré duelo[am].” Por eso, en un solo día, vendrán sus plagas: muerte, duelo[an] y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso[ao]. Y los reyes de la tierra que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente[ap] con ella, llorarán y se lamentarán por ella cuando vean el humo de su incendio, 10 mirando de pie desde lejos por causa del temor de su tormento, y diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte!, porque en una hora ha llegado tu juicio.” 11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías[aq]: 12 cargamentos de oro, plata, piedras preciosas[ar], perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlata; toda clase de maderas olorosas[as] y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro y mármol; 13 y canela, especias aromáticas[at], incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos[au] y vidas humanas[av]. 14 Y el fruto que tanto has anhelado[aw] se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado[ax] de ti, y nunca más las hallarán. 15 Los mercaderes de estas cosas que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejos a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose, 16 diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlata, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas[ay]!, 17 porque en una hora ha sido arrasada tanta riqueza.” Y todos los capitanes, pasajeros[az] y marineros, y todos los que viven del mar, se pararon a lo lejos, 18 y al ver el humo de su incendio gritaban, diciendo: “¿Qué ciudad es semejante a la gran ciudad?” 19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y gritaban, llorando y lamentándose, diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezas!, porque en una hora ha sido asolada.” 20 Regocíjate sobre ella, cielo, y también vosotros, santos, apóstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio por vosotros contra ella[ba].

21 Entonces un ángel poderoso[bb] tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: Así será derribada con violencia Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. 22 Y el sonido de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; ni artífice de oficio alguno se hallará más en ti; ni ruido de molino se oirá más en ti; 23 luz de lámpara no alumbrará más en ti; tampoco la voz del novio[bc] y de la novia[bd] se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías. 24 Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santos y de todos los que habían sido muertos sobre la tierra.

Notas al pie:

  1. Apocalipsis 16:1 O, santuario
  2. Apocalipsis 16:1 O, los siete tazones
  3. Apocalipsis 16:2 O, tazón y así en el resto del cap.
  4. Apocalipsis 16:2 O, se convirtió en
  5. Apocalipsis 16:3 Algunos mss. antiguos dicen: viviente, las cosas en
  6. Apocalipsis 16:4 Algunos mss. antiguos dicen: se convirtió en
  7. Apocalipsis 16:9 Lit., gran
  8. Apocalipsis 16:12 Lit., del nacimiento del sol
  9. Apocalipsis 16:14 Lit., toda la tierra habitada
  10. Apocalipsis 16:16 O, Ar-Magedon
  11. Apocalipsis 16:17 O, santuario
  12. Apocalipsis 16:18 O, ruidos
  13. Apocalipsis 16:19 O, los gentiles
  14. Apocalipsis 16:21 El peso de un talento era de unos 34 kg.
  15. Apocalipsis 16:21 Lit., enorme granizo…cae
  16. Apocalipsis 17:1 O, los siete tazones
  17. Apocalipsis 17:3 O, en espíritu
  18. Apocalipsis 17:4 O, piedra preciosa
  19. Apocalipsis 17:6 Lit., con gran asombro
  20. Apocalipsis 17:8 O, perdición
  21. Apocalipsis 17:9 Algunas versiones traducen: Esto, para la mente que tenga sabiduría:
  22. Apocalipsis 17:11 O, perdición
  23. Apocalipsis 17:16 Lit., la harán
  24. Apocalipsis 17:17 Lit., y ejecutar
  25. Apocalipsis 17:17 Lit., y dar
  26. Apocalipsis 17:18 Lit., que tiene un reino
  27. Apocalipsis 18:2 O, prisión
  28. Apocalipsis 18:2 O, prisión
  29. Apocalipsis 18:3 Algunos mss. antiguos dicen: caído por el
  30. Apocalipsis 18:3 Lit., furor
  31. Apocalipsis 18:3 Lit., el poder
  32. Apocalipsis 18:3 O, lujo
  33. Apocalipsis 18:5 Lit., juntado
  34. Apocalipsis 18:6 Lit., dobladle el
  35. Apocalipsis 18:6 Lit., mezclado, mezclad
  36. Apocalipsis 18:7 O, lujosamente
  37. Apocalipsis 18:7 Lit., de la misma manera
  38. Apocalipsis 18:7 O, llanto
  39. Apocalipsis 18:7 O, llanto
  40. Apocalipsis 18:8 O, llanto
  41. Apocalipsis 18:8 O, fuerte
  42. Apocalipsis 18:9 O, lujosamente
  43. Apocalipsis 18:11 O, su cargamento
  44. Apocalipsis 18:12 Lit., piedra preciosa
  45. Apocalipsis 18:12 O, cidros
  46. Apocalipsis 18:13 Lit., amomo
  47. Apocalipsis 18:13 Lit., cuerpos
  48. Apocalipsis 18:13 Lit., almas de hombres
  49. Apocalipsis 18:14 Lit., del deseo de tu alma
  50. Apocalipsis 18:14 O, perecido
  51. Apocalipsis 18:16 Lit., piedra preciosa y perla
  52. Apocalipsis 18:17 Lit., los que navegan a cualquier parte
  53. Apocalipsis 18:20 Lit., juzgado vuestro juicio de ella
  54. Apocalipsis 18:21 O, fuerte
  55. Apocalipsis 18:23 O, desposado
  56. Apocalipsis 18:23 O, desposada
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