EL ÁRBOL DE NAVIDAD

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

la-verdad-para-hoy

12/20/2016

La gloria del Líbano vendrá a ti. (Isaías 60:13)

alimentemos_el_almaLos árboles de Navidad parecen tener su origen en las antiguas celebraciones saturnales. Los romanos decoraban sus templos con verdor y con velas. Los soldados romanos que conquistaron las Islas Británicas hallaron que los druidas, sacerdotes de una orden religiosa céltica, adoraban el muérdago, y que los sajones usaban el agrifolio y la hiedra en las ceremonias religiosas. Todas esas cosas se incorporaron a las costumbres navideñas.

Sin embargo, resulta interesante notar que la primera persona que haya encendido un árbol de Navidad pudiera haber sido Martín Lutero, padre de la Reforma. Él introdujo la costumbre de poner velas en los árboles para celebrar la Navidad, citando a Isaías 60:13 como autoridad bíblica para esa costumbre: “La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies”.

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Iglesia victoriosa

Iglesia victoriosa

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Pastor: Samuel Millos

alimentemos_el_almaY viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros; Jeremías, ó alguno de los profetas. El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos. Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó á sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Mateo 16: 13-20

 

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María fue esa madre dispuesta

20 Diciembre 2016

María fue esa madre dispuesta
por Charles R. Swindoll

Lucas 1:30-Lucas 38-Lucas 1:46-55

alimentemos_el_almauizás María estaba realizando los quehaceres matutinos o tal vez resguardándose del calor del día en el jardín de la familia. No sabemos lo que estaba haciendo pero probablemente estaba pensando en el futuro, en José. . . en su hogar. . . en una familia.

Pero Dios interrumpió los planes de María para presentarle el Suyo. El ángel Gabriel le dijo que ella sería la que daría luz al Mesías.

“No temas, María porque has hallado gracia delante de Dios”. Ese pensamiento debió haber detenido cualquier otro que hubiera estado pensando en ese momento.

Al igual que cualquier fiel adolescente judía, ella sabía de la promesa del Aquél que vendría, pero ¿escuchar las noticias de que Dios la había elegido a ella para ser la madre del Salvador? Tener a Gabriel anunciando que la llegada inminente de Dios ocurriría en su cuerpo. . . la hacía preguntarse: ¿Cómo podría ser esto?

Seguramente María también se dio cuenta de alguna forma que este privilegio le costaría muy caro con respecto a su reputación: dudas sobre su pureza, susurros detrás de miradas veladas, acusaciones crueles. ¿Quién dijo ella que era el padre de ese niño?

Sin embargo María respondió inmediatamente en fe a lo que no podía comprender.

Sin ningún retraso, reaccionó en sumisión ante el deseo de Dios. “Que sea como lo has dicho” dijo María. La palabra griega, ginomai, que se utiliza en este versículo, significa “como resultado” e indica una entrega total muy similar a la frase: “que así sea”. Podríamos traducir la respuesta de María de la siguiente forma: “No lo entiendo totalmente, pero lo acepto. Sé que ocurrirá tal como Gabriel lo dijo”.

Para ella, era suficiente que Dios había prometido realizar lo imposible.

Para ella, era suficiente que Dios le había confiado este privilegio.

Ella, entonces, confiaría en Él en todo lo demás.

El ángel le había dicho que Aquél quien ella concebiría era mayor que cualquier otro deseo que ella hubiese soñado, cualquier cosa que este mundo hubiese conocido. Lo que allí comenzaba ese día, planeado antes que el tiempo existiera, era una promesa cumplida, la promesa de liberación, de salvación para todos aquellos que creyesen en Él.

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LA PEOR DE LAS RELIGIONES

LA PEOR DE LAS RELIGIONES

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-20

alimentemos_el_almaLa autoestima es esta valoración que cada uno tiene de sí mismo. No es innata ni se hereda genéticamente  sino que se construye en un proceso continuo de interrogación del mundo exterior.

Por eso lo social influye constitutivamente en la construcción de esta visión que tenemos de nosotros mismos. “La autoestima es una experiencia  íntima es lo que pienso y lo que siento sobre mí mismo”. (Luis Hornstein). Cuando es óptima, abre posibilidades en las relaciones pero cuando no está por ese nivel óptimo, sino que va hacia abajo o hacia arriba, genera molestia y sufrimiento. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a imagen y semejanza de Él, pero la caída colapsó esa visión perfecta, y el deseo de ser “Como Dios” creó todas las derivaciones que nos podemos imaginar,  y entre ellas el VENENO de la egolatría, el egocentrismo, el egoísmo, términos que responden a un nivel MUY arriba de la línea óptima de autoestima.

Así es que hoy nuestra sociedad padece de posturas narcisistas que desde lo  relativamente normal hasta lo patológico, dejan a los sujetos presos de mirarse a sí mismos, corriendo el interés y la entrega a los otros y  cayendo en el individualismo y la soledad. El egoísmo: Es una exagerada defensa del interés propio menoscabando el interés de las personas que le rodean (lo contrario es generosidad) La egolatría: es el ensalzamiento de uno mismo (lo contario es la modestia). Es la  preocupación extrema por sí mismo. Esta produce falta de empatía con otras personas.

Algunos síntomas visibles: Reaccionar en la crítica con sentimiento de rabia, vergüenza y humillación. Aprovecharse de otros para lograr metas propias. Exagerar sus logros y talentos. Estar preocupados con fantasmas de éxito, poder, belleza e inteligencia. Requerir atención y admiración constantes.

Quizás experiencias desfavorables produjeron en tu ser esta tendencia a pensar solo en ti  mismo. Hoy puede ser la oportunidad para que cambies tu óptica permitiendo que el amor de Dios te habite y comiences a poner a los demás antes que a ti mismo. Empezarás a descubrir la verdadera felicidad.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El egocentrismo equivale a una percepción distorsionada del mundo en la que se destaca uno mismo como el centro.

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Asunto y propósito de la carta

1 Juan 1-3

9781586403546
Asunto y propósito de la carta

alimentemos_el_alma1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida (pues[a] la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos estas cosas para que nuestro[b] gozo sea completo.

Dios es luz

Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con El, pero[c]andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad[d]. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros.

Cristo, nuestro abogado

2 Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado[e] tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. El mismo es la propiciación[f] por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El. El que dice que permanece en El, debe[g]andar como El anduvo.

Mandamiento sobre el amor fraternal

Amados, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que habéis tenido[h] desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído. Por otra parte[i], os escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en El y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya está alumbrando. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún[j] en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él. 11 Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

No améis lo que está en el mundo

12 Os escribo a vosotros, hijos[k], porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os he escrito a vosotros, niños, porque conocéis al Padre.14 Os he escrito a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida[l], no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Advertencias contra el anticristo

18 Hijitos[m], es la última hora, y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora.19 Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara[n] que no todos son[o] de nosotros. 20 Pero[p] vosotros tenéis uncióndel Santo, y todos vosotros lo sabéis[q]. 21 No os he escrito porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y porque[r] ninguna mentira procede de la verdad.22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo[s]? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 23 Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre. 24 En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que oísteis desde el principio. Si lo que oísteis desde el principio permanece en vosotros, vosotros también permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 25 Y esta es la promesa que El mismo nos hizo[t]: la vida eterna. 26 Os he escrito estas cosas respecto a los que están tratando de engañaros. 27 Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis[u] en El. 28 Y ahora, hijos[v], permaneced en El, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no nos apartemos de El avergonzados[w] en su venida[x]. 29 Si sabéis que El es justo, sabéis también que todo el que hace justicia es nacido[y] de El.

Los hijos de Dios

Mirad cuán gran amor[z] nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste[aa], seremos semejantes a El porque le veremos como El es. Y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro. Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley[ab], pues[ac] el pecado es infracción de la ley[ad]. Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los[ae] pecados, y en El no hay pecado. Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. Hijos míos[af], que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como El es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado[ag] desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir[ah] las obras del diablo. Ninguno que es nacido[ai] de Dios practica[aj] el pecado, porque la simiente de Dios[ak]permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido[al] de Dios. 10 En esto se reconocen[am] los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. 11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros;12 no como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

Amemos de hecho, no de palabra

13 Hermanos, no os maravilléis si el mundo os odia. 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama[an] permanece en muerte. 15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 16 En esto conocemos el amor: en que El puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón[ao] contra[ap] él, ¿cómo puede morar[aq] el amor de Dios en él? 18 Hijos[ar], no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 19 En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos[as] nuestros corazones delante de El 20 en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene; porque Dios[at] es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas. 21 Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de[au] Dios; 22 y todo lo que pidamos lo recibimos de El, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de El. 23 Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como El nos ha mandado[av]. 24 El que guarda sus mandamientos permanece en El y Dios[aw] en él. Y en esto sabemosque El permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.

Notas al pie:

  1. 1 Juan 1:2 Lit., y
  2. 1 Juan 1:4 Algunos mss. dicen: vuestro
  3. 1 Juan 1:6 Lit., y
  4. 1 Juan 1:9 O, injusticia, o, iniquidad
  5. 1 Juan 2:1 O, Intercesor; gr., Paracletos; i.e., uno llamado al lado para ayudar
  6. 1 Juan 2:2 O, satisfacción
  7. 1 Juan 2:6 Lit., él mismo debe
  8. 1 Juan 2:7 Lit., tenían
  9. 1 Juan 2:8 Lit., Otra vez
  10. 1 Juan 2:9 Lit., hasta ahora
  11. 1 Juan 2:12 O, hijitos
  12. 1 Juan 2:16 O, las riquezas
  13. 1 Juan 2:18 Lit., Niños
  14. 1 Juan 2:19 Lit., fueran manifestados
  15. 1 Juan 2:19 O, todos ellos no son
  16. 1 Juan 2:20 Lit., Y
  17. 1 Juan 2:20 Algunos mss. antiguos dicen: vosotros sabéis todo
  18. 1 Juan 2:21 O, sabed que
  19. 1 Juan 2:22 I.e., el Mesías
  20. 1 Juan 2:25 Lit., nos prometió
  21. 1 Juan 2:27 O, permaneced
  22. 1 Juan 2:28 O, hijitos
  23. 1 Juan 2:28 Lit., no seamos avergonzados de El
  24. 1 Juan 2:28 O, en su presencia
  25. 1 Juan 2:29 O, engendrado
  26. 1 Juan 3:1 Lit., qué clase de amor
  27. 1 Juan 3:2 Lit., si se manifiesta
  28. 1 Juan 3:4 O, iniquidad
  29. 1 Juan 3:4 Lit., y
  30. 1 Juan 3:4 O, iniquidad
  31. 1 Juan 3:5 Algunos mss. dicen: nuestros
  32. 1 Juan 3:7 O, Hijitos
  33. 1 Juan 3:8 Lit., peca
  34. 1 Juan 3:8 O, deshacer
  35. 1 Juan 3:9 O, engendrado
  36. 1 Juan 3:9 Lit., Todo aquél…no practica
  37. 1 Juan 3:9 Lit., su simiente
  38. 1 Juan 3:9 O, engendrado
  39. 1 Juan 3:10 Lit., se manifiestan
  40. 1 Juan 3:14 Algunos mss. posteriores agregan: a su hermano
  41. 1 Juan 3:17 Lit., sus entrañas
  42. 1 Juan 3:17 Lit., de
  43. 1 Juan 3:17 Lit., ¿cómo mora?
  44. 1 Juan 3:18 O, Hijitos
  45. 1 Juan 3:19 O, persuadiremos
  46. 1 Juan 3:20 Lit., delante de El; porque si nuestro corazón nos condena, Dios
  47. 1 Juan 3:21 Lit., hacia
  48. 1 Juan 3:23 O, nos dio mandamiento
  49. 1 Juan 3:24 Lit., El
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