ORACIONES EFICACES

ORACIONES EFICACES

la-verdad-para-hoy

12/12/2016

 

Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios. (Romanos 15:30)

alimentemos_el_almaPablo confiaba en que sería librado gracias a las oraciones de los santos, sin que importara cuál prueba estuviera soportando. Creía en la voluntad soberana y en el propósito de Dios, y sabía que Él haría que se cumplieran sus propósitos en concierto con las oraciones de sus hijos.

 También sabía que “la oración eficaz del justo puede mucho” (Stg. 5:16). Así como el amor y las oraciones de los santos en el primer siglo ayudaron tanto a Pablo, sus oraciones por sus guías espirituales también los ayudarán.

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¡Ánimo!

12 Diciembre 2016

¡Ánimo!
por Charles R. Swindoll

Ester 8:1-8

alimentemos_el_almaEl corazón del rey es como una masa blanda, como masilla muy suave, o pudiéramos decir como plastilina en las manos del Señor. Piense, sólo por un momento, en otro nombre en lugar de “rey”. Alguien, quizás, que le está causando sinsabores. Puede ser un hijo ya crecido descarriado. Talvez sea alguien con una presencia impresionante. Alguien que le acosa y que desea humillarle. Un cabeza dura, ¿de acuerdo? Alguien prepotente, ¿correcto? Imagine ese corazón tan duro, tan granítico, convertido en masilla suave en las manos del Señor. ¡Es posible! No hay un corazón por recalcitrante que este sea que no se vuelva blando en las manos del Señor.

Hace muchos años, en otro lugar y en otro momento de mi vida, tuve una experiencia terrible con una persona que decidió convertirme en su enemigo. Todavía no sé por qué. Eso sigue siendo un misterio. Sin embargo, sucedió. Este individuo decidió amargarme la vida. Observaba todo lo que yo hacía. Criticaba mis decisiones. Lanzaba dudas sobre mi ministerio. Esta persona aplicaba presión, a veces hasta el punto en el que pensaba que me haría gritar. No sé cuánto, ni qué dijo de mí a otros. Nunca lo pregunté. Pero a mí me dijo bastante, y era tan amedrentador e intimidante que me producía temor, especialmente cuando supe que llevaba un arma de fuego, hasta que al final, me amenazó con ella.

Un domingo extremadamente frío, después de dejar la iglesia, me fui a casa y me eché en la cama sin siquiera quitarme el abrigo. Clamé al Señor, y lloré de forma audible hasta quedarme sin lágrimas. Estaba desesperado. Me había agotado tratando de hacer todo lo que sabía para lograr un cambio de la situación. ¡Nada cambió! Este hombre tenía un corazón como el del rey Asuero.

No hay un muro que sea más fuerte que el Todopoderoso. No hay una voluntad tan dura que Él no sea capaz de suavizar. Si Dios puede cambiar el corazón de un Asuero, puede cambiar cualquier corazón, óigalo bien ¡cualquier corazón! Lea esto de nuevo. Usted, que vive todo el tiempo intimidado y amenazado, angustiado por lo que podría suceder mañana, ¡escuche este consejo! Dios tiene el poder de tomar el corazón de cualquiera y transformarlo, de la misma manera que lo hizo con este rey.

Así es, de cualquiera.

No hay un muro que sea más fuerte que el Todopoderoso.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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DEUDAS HEREDADAS

DEUDAS HEREDADAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-12

alimentemos_el_almaLas herencias no siempre son bienes de familia, a veces son males de familia. El esposo abandona el hogar y su mujer se entera que dejó deudas por todo el barrio y ahora es a ella a quien la vienen a llamar a la puerta a cada rato. El padre se quita la vida optando por el suicidio. Sus vicios le consumieron sus salarios y ahora le dejó a toda su familia una “hermosa herencia”. Los presidentes luchan vanamente por sanar la economía de su nación, pues el mandatario anterior dejó a todo el país en la bancarrota económica por malversación de fondos. Así que, como puedes observar, existen herencias indeseadas pero herencias al fin. Las herencias no se eligen, ya otros han elegido por nosotros y cuántas de esas herencias si pudiéramos las cambiaríamos, ¿Verdad? Así también podríamos referirnos a una enfermedad congénita que has heredado y te perturba, un daño físico que te dejó disminuido por negligencia de algún familiar, marcas físicas y sicológicas causadas por algún pariente en tu infancia como el abuso sexual. Sí. Hay herencias que traen malos recuerdos y son herencias que marcan. No tienes papeles que te acrediten como propietario, pero son tuyas, tuyas y de nadie más y forman parte de tu misma existencia.

Pero debo mencionarte que existe otra herencia, peor aún, y es la herencia de nuestra natural tendencia a pecar. Lo que la Biblia llama “naturaleza pecaminosa” y que recibimos de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Es esa tendencia a lo prohibido, al pecado, al orgullo, el egoísmo, la lujuria y la mentira (entre otras), que todos experimentamos desde niños. Dios no creó a nuestros primeros padres así, no. Él quiso que vivieran en perfecta armonía con su Persona, pero escogieron el estilo de vida equivocado, pecaron, y comenzaron a experimentar la muerte. Así, el pecado y la muerte pasó a todos los hombres. Pero no los culpemos por esta herencia. Si hubiésemos sido nosotros habríamos hecho exactamente lo mismo. Porque no solo pecamos porque somos pecadores, también somos pecadores porque pecamos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cristo pagó con su muerte tu deuda heredada para hacerte heredero de sus riquezas.

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Saludo

Filemón

9781586403546

Saludo

alimentemos_el_alma1 Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo:

A Filemón nuestro amado hermano y colaborador, y a la hermana Apia, y a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

El amor y la fe de Filemón

Doy gracias a mi Dios siempre, haciendo mención de ti en mis oraciones,porque oigo de tu amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y hacia todos los santos; y ruego que la comunión[a] de tu fe llegue a ser eficaz por[b] el conocimiento de todo lo bueno que hay en vosotros[c] mediante[d] Cristo. Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor, porque los corazones[e] de los santos han sido confortados[f] por ti, hermano.

Pablo intercede por Onésimo

Por lo cual, aunque tengo mucha libertad[g] en Cristo para mandarte hacer lo que conviene, no obstante, por causa del amor que te tengo, te ruego, siendo como soy, Pablo, anciano[h], y ahora también prisionero de Cristo Jesús, 10 te ruego por mi hijo Onésimo[i], a quien he engendrado en mis prisiones[j], 11 el cual en otro tiempo te era inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí. 12 Y te lo he vuelto a enviar en persona, es decir, como si fuera mi propio corazón[k], 13 a quien hubiera querido retener conmigo, para que me sirviera en lugar tuyo en mis prisiones[l] por el evangelio[m]; 14 pero no quise hacer nada sin tu consentimiento, para que tu bondad no fuera como por obligación, sino por tu propia voluntad. 15 Porque quizá por esto se apartó[n] de ti por algún tiempo, para que lo volvieras a recibir para siempre, 16 no ya como esclavo, sino como más que un esclavo, como un hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. 17 Si me tienes pues por compañero, acéptalo como me aceptarías a mí. 18 Y si te ha perjudicado en alguna forma, o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. 19 Yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano; yo lo pagaré (por no decirte que aun tú mismo te me debes a mí). 20 Sí, hermano, permíteme disfrutar este beneficio de ti en el Señor; recrea[o] mi corazón[p] en Cristo.

21 Te escribo confiado en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que digo. 22 Y al mismo tiempo, prepárame también alojamiento, pues espero que por vuestras oraciones os seré concedido.

Saludos y bendición

23 Te saluda Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús; 24 también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.

25 La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu[q].

Notas al pie:

  1. Filemón 1:6 O, participación
  2. Filemón 1:6 O, en
  3. Filemón 1:6 Algunos mss. antiguos dicen: nosotros
  4. Filemón 1:6 Lit., hacia
  5. Filemón 1:7 Lit., las entrañas
  6. Filemón 1:7 O, recreados
  7. Filemón 1:8 O, confianza
  8. Filemón 1:9 O, posiblemente, embajador
  9. Filemón 1:10 I.e., útil
  10. Filemón 1:10 Lit., cadenas
  11. Filemón 1:12 Lit., mis propias entrañas
  12. Filemón 1:13 Lit., cadenas
  13. Filemón 1:13 Lit., en las cadenas del evangelio
  14. Filemón 1:15 Lit., fue apartado
  15. Filemón 1:20 O, conforta
  16. Filemón 1:20 Lit., mis entrañas
  17. Filemón 1:25 Algunos mss. agregan: Amén
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