Integridad en la predicación

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Integridad en la predicación

Sugel Michelén

alimentemos_el_almaAlguien dijo una vez que la piedad consiste en hacer lo correcto, con la vista puesta únicamente en la aprobación de Dios. Esa es, en resumen, la enseñanza del Señor en Mateo 6:1-18. Al hacer limosnas, al orar, al ayunar, hazlo para tu Padre que ve en lo secreto, y Él te recompensará en público. Lo mismo debe dominarnos cuando predicamos la Palabra de Dios. Aunque esa es una labor que realizamos en público, al predicar debemos buscar únicamente la aprobación de Dios, no la de los hombres.

Pablo lo dice de esta manera en 2 Corintios 2:14-17: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”. La palabra que la Reina-Valera traduce como falsificar en el texto anterior se usaba para señalar a los buhoneros que, para vender su mercancía, usaban todo tipo de astucia. Tenían fama de tramposos. Pues así son los falsos maestros, dice Pablo. Comercian con la Palabra de Dios; tuercen el mensaje o lo diluyen para hacerlo más potable al oído de los hombres. Pero Pablo no pertenecía a ese grupo. Él se veía a sí mismo como un hombre que hablaba de parte de Dios y delante de Dios. Cuando predicaba el evangelio, su preocupación no era procurar la aprobación de los hombres, porque lo dominaba la mirada escrutadora de Dios (cp. 2 Co. 12:19).

Estamos diciendo entonces que hablamos para la edificación de los hermanos, pero lo hacemos delante de Dios. Podemos predicar ante un auditorio de quince personas o de veinte mil, pero a final de cuentas solo importa la opinión de Uno de los presentes, Uno que puede ver lo que ningún hombre podrá ver jamás, porque su mirada penetra hasta lo más profundo de nuestros corazones: “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Co. 2:17).

La palabra sinceridad parece derivarse de un vocablo que significa “examinar bajo la luz del sol”. Pablo estaba consciente del hecho de que todo su ser era como un libro abierto delante de Dios, y esa conciencia lo movía a ser real y genuino. Cuando un hombre predica con esa conciencia, eso afecta el mensaje y su disposición al entregarlo. ¿Por qué muchos predicadores evitan condenar el pecado abiertamente o evaden hablar del juicio de Dios contra el pecado? ¿Por qué muchos púlpitos no proclaman hoy día la centralidad de Dios y su grandeza, sino que parecen predicar con el propósito de que todo el mundo se sienta bien? Porque no los domina esta perspectiva apostólica. El hombre que predica de parte de Dios y delante de Dios procurará no hacer otra cosa más que transmitir con integridad el mensaje que Él nos ha confiado en su Palabra.

Por supuesto, de más está decir que no vamos al púlpito con la intención expresa de ofender a nadie. Pablo mismo exhorta a los hermanos en Colosas a que sus palabras sean siempre con gracia, sazonadas con sal. El tacto es una virtud, no una señal de debilidad. Pero todo hombre que predica la Palabra con integridad sabe que tendrá que tocar temas que no son agradables al oído de mucha gente. Pero esta conciencia no sólo incide en el mensaje, sino que también guarda al predicador de todo tipo de afectación mientras predica. El hombre que predica delante de Dios no sube al púlpito para hacer un espectáculo teatral. Él sabe que a los ojos de Dios es completamente transparente. Dios está viendo los movimientos de su corazón mientras expone su Palabra. Por eso, este siervo de Dios se preocupa por tener una limpia conciencia y un corazón puro; porque él puede engañar a su auditorio y hacerle creer que es celoso de la gloria de Dios, y que ama la verdad y las almas de los hombres, pero él sabe que no puede engañar a Dios. Amados pastores y predicadores, si hay algo que el siervo de Dios debe cultivar es esa conciencia de que vive y ministra de parte de Dios, y delante de Dios.

sugel100x100Sugel Michelén

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/integridad-en-la-predicacion/

DIOS CON NOSOTROS

DIOS CON NOSOTROS

la-verdad-para-hoy

12/15/2016

Porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. (Lucas 1:45)

 Isaías 7:14 dice: “El Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Esa virgen se llamaba María.

alimentemos_el_almaSin embargo, el nombre Emanuel es la clave de este versículo, y el corazón de la historia de la Navidad. Es un nombre hebreo que literalmente significa “Dios con nosotros”. Es una promesa de la deidad encarnada, una profecía de que Dios mismo aparecería como un niño humano, Emanuel, “Dios con nosotros”. Ese niñito que iba a nacer sería Dios mismo en forma humana.

 Si pudiéramos condensar todas las verdades de la Navidad en solo tres palabras, estas serían las palabras: “Dios con nosotros”. Tenemos la tendencia a enfocar nuestra atención en Navidad en la infancia de Cristo. La más grande verdad de esa festividad es su deidad. ¡Más asombroso que un niño en el pesebre es la verdad de que este niño prometido es el Creador omnipotente de los cielos y la tierra!

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Las paredes caerán

15 Diciembre 2016

Las paredes caerán
por Charles R. Swindoll

Ester 8:15-17

alimentemos_el_almaEra como el día de Navidad, el Año Nuevo y día de la Independencia, pero todos juntos. ¡Era como Berlín el 9 de noviembre de 1989! Era como algo que nunca habían visto antes. ¡Estarían cantando toda la noche y día siguiente, porque la angustia había desparecido! Las tinieblas no eran impenetrables, después de todo. Solo parecía que lo eran.

¿Vive usted en una situación de angustia y tinieblas, donde ya ni la risa es capaz de rebotar de las paredes del hogar? ¿Tiene una existencia sombría o que raya en la angustia? Mientras que otros se dirigen a sus hogares donde les espera el amor y el calor de una familia, ¿se va usted solo a su casa donde le esperan el recuerdo de unas relaciones rotas, y los sentimientos de pesar y culpa?

Quizás los últimos sonidos del día sean los metálicos de la puerta de una celda y de algún vigilante que grita: “¡Apaguen las luces!” ¿Ve usted con anhelo una escena como esta en el libro de Ester?

La historia de Ester no es ningún insignificante fragmento de historia oculto en los pliegues de un rollo antiguo. Estos principios siguen vigentes hoy en día. Esto es historia, tan importante hoy como cuando se escribió por primera vez. Ha sido escrita para las personas que tienen que enfrentarse con personas duras e intimidantes.

Quizás vivan con ellas, estén casadas con ellas o tengan hijos crecidos que son así. Ha sido escrita para las personas cuyas vidas han sido heridas profundamente por documentos y demandas, por informes negativos o por rumores. Ha sido escrita para las personas que viven dentro de las gruesas paredes de la depresión y la infelicidad. Pero este capítulo anuncia en grandes y luminosas palabras: ¡Hay esperanza!

Todos los días caen paredes. Pero no puedo predecir cuándo caerán las suyas. Dios se ocupa de derribar paredes. ¡Tenga esperanza! Esto pasará. La verdad se conocerá. Todos los días, las paredes de la depresión y la angustia son penetradas por la maravillosa presencia del Dios vivo.

Por la noche dura el llanto, pero al amanecer vendrá la alegría (Salmo 30:5).

Dios se ocupa de derribar paredes. ¡Tenga esperanza! —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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EL PRECIO DE SER VENCEDOR

EL PRECIO DE SER VENCEDOR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-15

alimentemos_el_almaEste domingo transitaba por la “Avenida Mitad del Mundo”, en el sector norte de Quito, Ecuador, cuando me crucé con una extensa caravana  de atletas que corrían una de las tantas maratones que se realizan en el transcurso del año en esta bella capital andina. Parecería incongruente que, en una ciudad asentada a más de 2500 mts. de altura sobre el nivel del mar, donde el oxígeno escasea tanto, se practiquen estos desafíos extremos, donde la capacidad pulmonar y el suministro de oxígeno es esencial. Pero a mayor desafío más ganas de aceptarlo, ¿verdad? Un grupo de centenares de corredores avanzaban juntos, casi tropezando unos con otros. Eran “los del montón”, los que corren como todos corren. (Los que no ganarían, obvio) No mostraban signos de agotamiento. En verdad se matricularon en la carrera para “pasarla bien”. Conversaban entre ellos, se reían… ¿Ganar? No, nunca se les cruzó, solo divertirse. Unos metros más adelante iba otro grupo más reducido, tal vez menos de diez, que se esforzaban por adelantarse, con muchas ganas pero sin energías suficientes como para    lograr más de lo logrado, impotentes. Luego, a lo lejos, allá muy lejos, los últimos cinco o seis participantes se separaban por un espacio de escasos 30 o 40 metros. Al sobrepasarlos con el vehículo en el que viajaba, observé sus rostros con claras muestras de agotamiento extremo y fatiga muscular. Bañados en sudor, ni siquiera voltearon a ver nuestro vehículo. Concentrados en una sola cosa: la meta; el alto monumento que se levanta en la latitud cero, y que ya comenzaba a vislumbrarse a menos de 200 metros. Pero más adelante, solo, dramáticamente solo, agónicamente solo, pero emocionadamente solo, el que sería, en pocos minutos, ¡EL GANADOR! También lo observé. Le dolía el triunfo. Todos y cada uno de los músculos de sus piernas y brazos le gritaba: ¡BASTA, BASTA! Pero resistiéndose a todo y a todos siguió, siguió y… (Ganó).

De ahora en adelante, cuando te sientas rodeado de gente como tú, sospecha si no eres otra víctima más de las mayorías. De ahora en adelante, cuando quieras conquistar otra meta en tu vida, sabe que deberás pagar el precio de la incomprensión, la acusación falsa y la soledad.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El crucificado acabó su misión solo. Igual que los vencedores en su podio, solos.

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La Biblia Dice
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El sacerdocio de Melquisedec

Hebreos 7-9

9781586403546

El sacerdocio de Melquisedec

alimentemos_el_alma7 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham cuando éste regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo. Abraham le entregó[a] el diezmo de todos los despojos, cuyo nombresignifica primeramente rey de justicia, y luego también rey de Salem, esto es, rey de paz, sin padre, sin madre, sin genealogía, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad.

Grandeza de Melquisedec

Considerad, pues, la grandeza de este hombre a quien Abraham, el patriarca, dio el diezmo de lo mejor del botín[b]. Y en verdad los de los hijos de Leví que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en[c] la ley de recoger el diezmo[d] del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque éstos son descendientes de Abraham[e]. Pero aquel cuya genealogía no viene de ellos, recibió el diezmo[f]de Abraham y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Aquí, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vive. Y, por decirlo así, por medio de Abraham aun Leví, que recibía diezmos, pagaba diezmos, 10 porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

Cristo, sacerdote para siempre

11 Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón? 12 Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley. 13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar. 14 Porque es evidente que nuestro Señor descendió[g] de Judá, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes. 15 Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible.17 Pues de El se da testimonio:

Tu eres sacerdote para siempre
segun el orden de Melquisedec.

18 Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil 19 (pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios. 20 Y por cuanto no fue sin juramento,21 pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El por un juramento del que le dijo:

El Señor ha jurado
y no cambiara[h]:
Tu eres sacerdote para siempre[i]”,

22 por eso, Jesús ha venido a ser fiador[j] de un mejor pacto. 23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, 24 pero El conserva su sacerdocio inmutable[k] puesto que permanece para siempre. 25 Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre[l] a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.

26 Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, 27 que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo. 28 Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Jesús, sumo sacerdote del santuario celestial

8 Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,como ministro del[m] santuario y del[n] tabernáculo verdadero[o], que el Señor erigió, no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que éste también tenga algo que ofrecer. Así que si El estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moisés fue[p] advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo[q]; pues, dice El: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

Cristo, mediador de un mejor pacto

Pero ahora El ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera buscado lugar para el segundo. Porque reprochándolos, El dice:

Mirad que vienen dias, dice el Señor,
en que[r] establecere un nuevo pacto
con la casa de Israel y con la casa de Juda;
no como el pacto que hice con sus padres
el dia que los tome de la mano
para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque no permanecieron en mi pacto,
y yo me desentendi de ellos, dice el Señor.
10 Porque este es el pacto que yo hare[s] con la casa de Israel
despues de aquellos dias, dice el Señor:
Pondre mis leyes en la mente de ellos,
y las escribire sobre sus corazones.
Y yo sere su Dios,
y ellos seran mi pueblo.
11 Y ninguno de ellos enseñara a su conciudadano[t]
ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce al Señor”,
porque todos me conoceran,
desde el menor hasta el mayor de ellos.
12 Pues tendre misericordia de sus iniquidades,
y nunca mas me acordare de sus pecados.

13 Cuando El dijo[u]: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.

El santuario terrenal

9 Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y el santuario terrenal. Porque había un tabernáculo[v] preparado en la parte anterior[w], en el cual estaban el candelabro, la mesa y los panes consagrados[x]; éste se llama el Lugar Santo. Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, el cual tenía el altar de oro del incienso[y] y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto; y sobre ella estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle. Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer[z] tabernáculo para oficiar en el culto; pero en el segundo, sólo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia[aa].Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo[ab] aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie; lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 10 puesto que tienen que ver sólo con comidas y bebidas, y diversas abluciones[ac] y ordenanzas para el cuerpo[ad], impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

La sangre del nuevo pacto

11 Pero cuando Cristo apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros[ae], a través de[af] un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido[ag] redención eterna. 13 Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado[ah], santifican para la purificación[ai] de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno[aj] se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra[ak] conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?15 Y por eso El es el mediador de un nuevo pacto[al], a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto[am], los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16 Porque donde hay un testamento[an], necesario es que ocurra[ao] la muerte del testador. 17 Pues un testamento[ap] es válido sólo en caso de muerte[aq], puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador[ar]. 18 Por tanto, ni aun el primer pacto[as] se inauguró sin sangre. 19 Porque cuando Moisés terminó de promulgar[at] todos los mandamientos a todo el pueblo, conforme a la ley, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo, 20 diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ordeno[au]. 21 Y de la misma manera roció con sangre tanto el tabernáculo como todos los utensilios del ministerio. 22 Y según la ley, casi todoes purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.

El sacrificio definitivo

23 Por tanto, fue necesario que las representaciones[av] de las cosas en los cielosfueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. 24 Porque Cristo no entró en un lugar santo[aw] hecho por manos, una representación[ax] del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, 25 y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo[ay] cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces[az] desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha[ba] manifestado para destruir[bb] el pecado por el sacrificio de sí mismo[bc]. 27 Y así como está decretado[bd] que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, 28 así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.

Notas al pie:

  1. Hebreos 7:2 Lit., repartió
  2. Hebreos 7:4 Lit., de los botines
  3. Hebreos 7:5 Lit., según
  4. Hebreos 7:5 O, los diezmos
  5. Hebreos 7:5 Lit., salieron de los lomos de Abraham
  6. Hebreos 7:6 O, los diezmos
  7. Hebreos 7:14 Lit., se levantó
  8. Hebreos 7:21 O, no se arrepentirá
  9. Hebreos 7:21 Algunos mss. agregan: según el orden de Melquisedec
  10. Hebreos 7:22 O, la garantía
  11. Hebreos 7:24 O, intransferible, o, permanentemente
  12. Hebreos 7:25 O, completamente
  13. Hebreos 8:2 O, en el
  14. Hebreos 8:2 O, en el
  15. Hebreos 8:2 O, de la tienda sagrada verdadera
  16. Hebreos 8:5 Lit., es
  17. Hebreos 8:5 O, la tienda sagrada
  18. Hebreos 8:8 Lit., y
  19. Hebreos 8:10 Lit., pactaré
  20. Hebreos 8:11 O, prójimo
  21. Hebreos 8:13 O, Al decir
  22. Hebreos 9:2 O, tienda sagrada y así en el resto del cap.
  23. Hebreos 9:2 O, el primero
  24. Hebreos 9:2 Lit., los panes de la proposición
  25. Hebreos 9:4 O, incensario de oro
  26. Hebreos 9:6 O, exterior
  27. Hebreos 9:7 Lit., y por la ignorancia del pueblo
  28. Hebreos 9:8 O, santuario
  29. Hebreos 9:10 O, lavamientos ceremoniales
  30. Hebreos 9:10 Lit., la carne
  31. Hebreos 9:11 Algunos mss. antiguos dicen: bienes que ya han venido
  32. Hebreos 9:11 O, apareció por medio de
  33. Hebreos 9:12 U, obteniendo
  34. Hebreos 9:13 O, han sido contaminados
  35. Hebreos 9:13 O, limpieza
  36. Hebreos 9:14 O, su espíritu eterno
  37. Hebreos 9:14 Algunos mss. antiguos dicen: nuestra
  38. Hebreos 9:15 O, testamento
  39. Hebreos 9:15 O, testamento
  40. Hebreos 9:16 O, pacto
  41. Hebreos 9:16 Lit., se traiga
  42. Hebreos 9:17 O, pacto
  43. Hebreos 9:17 Lit., sobre los muertos
  44. Hebreos 9:17 Algunos mss. antiguos dicen: ¿no se pone en vigor…testador?
  45. Hebreos 9:18 O, testamento
  46. Hebreos 9:19 Lit., hablar
  47. Hebreos 9:20 O, diseñó para vosotros
  48. Hebreos 9:23 Lit., copias
  49. Hebreos 9:24 O, santuario
  50. Hebreos 9:24 Lit., copia
  51. Hebreos 9:25 O, santuario
  52. Hebreos 9:26 O, con frecuencia
  53. Hebreos 9:26 O, ha sido
  54. Hebreos 9:26 O, anular, o, quitar
  55. Hebreos 9:26 O, por su sacrificio
  56. Hebreos 9:27 Lit., establecido
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