EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

la-verdad-para-hoy

12/21/2016

Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. (Mateo 1:16)

alimentemos_el_almaEl nacimiento virginal es una suposición implícita en todo lo que la Biblia dice acerca de Jesús. Rechazar el nacimiento virginal es rechazar la deidad de Cristo, la exactitud y la autoridad de la Biblia, y muchas otras doctrinas relacionadas que son el fundamento de la fe cristiana. Nada es más importante que el nacimiento virginal para comprender quién es Jesucristo. Si negamos que Jesucristo es Dios, hemos negado la esencia misma del cristianismo. Todo lo demás que la Biblia enseña acerca de Cristo depende de la verdad que celebramos en Navidad: que Jesucristo es Dios encarnado.

Si la historia de su nacimiento es simplemente una leyenda inventada, entonces lo es el resto de lo que la Biblia nos dice de Él. El nacimiento virginal es tan importante como la resurrección es la comprobación de su deidad. No es una verdad optativa. Cualquiera que rechace la deidad de Cristo rechaza absolutamente a Cristo, aunque aparente lo contrario (vea 1 Jn. 4:1-3).

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Querido José, querido mío

21 Diciembre 2016

Querido José, querido mío
por Charles R. Swindoll

Mateo 1:18-25-Levítico 20:10

alimentemos_el_almaPara José, el embarazo sorpresivo de María debió haberle causado un impacto muy grande. La mujer que amaba— aquélla que había desposado en un compromiso ante Dios y los hombres, aquélla que lo había hecho mantenerse puro a pesar de sus propios deseos— desapareció por tres meses y luego regresó embarazada. ¿Qué se suponía que iba a pensar?

Él no le creyó. Se desmoronó porque no podía aceptar lo que María le decía. Él necesitaba un plan. Por ley podía romper su compromiso matrimonial. Por ley también, pudo haber hecho que la apedrearan hasta morir por adúltera. Pero él la amaba así que buscó la forma de preservar la dignidad de María y “la dejó ir secretamente”. Nadie pensaba en acabar el embarazo de María. Simplemente se alejaría. . . y criaría a su hijo sola.

Al menos, eso es lo que José había decidido hacer al irse a dormir en una noche difícil. Sin embargo, Dios intervino mandando al ángel Gabriel para que visitara a José en sueños y le dijera: “No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”.

José le creyó a Dios. Su fe hizo que sus planes cambiaran. Desde ese momento sería el apoyo y la fortaleza de María durante esta maravillosa, y a la vez, dolorosa experiencia.

Desde ese día en adelante, vemos un hombre humilde y fiel protegiendo a María y a un hijo que no era suyo. Proveyendo para ellos. Obedeciendo a Dios. Con el simple acto de llamar al niño Jesús (y no ponerle su propio nombre, la cual era una tradición para los primogénitos), José le decía al mundo que ese hijo no era suyo. Durante ese sueño, se dio cuenta cual iba a ser su función en esta magnífica misión, lo cual le daba energía y también le llenaba de humildad. Cuando se dio cuenta del desafío, él aceptó seguir adelante.

En todo aspecto, José ocupó la función del padre adoptivo— enseñándole a Jesús cómo trabajar, criándolo en la Ley y los profetas de la misma forma que cualquier buen padre judío lo hubiera hecho. ¿En qué manera la vida de José fue impactada por el tiempo que paso con su “Hijo”? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es esto— que el poder de la elección de José de creer que la promesa de Dios se estaba cumpliendo cambió el curso de su vida. En la actualidad, enfrentamos grandes y pequeñas decisiones de fe como esas– decisiones que una vez que las tomamos, cambian la dirección de nuestras vidas.

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EL DUEÑO DE MI FUTURO

EL DUEÑO DE MI FUTURO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-21

alimentemos_el_alma¿Cómo podemos saber lo que nos conviene y lo que no? En el sentido más estricto de la palabra creo que es imposible. Al no ser dueños del futuro, los seres humanos nos vemos resignados a la concepción del tiempo. Obvio que podemos planificar (y de hecho es de sabios hacerlo), y de alguna manera prevenir ciertos sucesos. Pero aún en esos casos estamos sujetos a imprevistos, calamidades e infortunios desconocidos y ajenos para nuestra limitada voluntad humana. Así llegamos al punto de reconocer que somos dependientes de un designio mayor que gobierna nuestras vidas. La muchacha, por ejemplo, insiste ante Dios en sus oraciones por un esposo para el resto de sus días, Dios no se lo da. Se enoja, se deprime, se enfría en su fe. Vuelve a insistir y encuentra un muchacho. Buen muchacho, cristiano, ¡OBVIO!!! Se casan, es esposa, luego madre. ¡Lo logró! Los exámenes diagnostican cáncer en etapa terminal. “Sólo meses de vida”, dice el doctor. Su cuerpo se apaga día a día. Su esposo puede rehacer su vida, pero… “¿y mis tres pequeñitos? ¿Cómo se abrirán paso en la vida sin su madre?”… Dios puede suplir y de hecho lo hará. Piensa: “¿No será que Dios, conociendo mi corta vida, tenía planeado dejarme soltera?… ¡Y yo que tanto insistí! Ahora entiendo, Dios. Ahora entiendo”. Tal vez fui algo drástico (aunque nada fantasioso); pero quiero despertarte a la realidad de que es mucho más saludable una vida entregada a la siempre sabia mano de Dios.

Decidir nosotros lo que es para nuestro bien y lo que es para nuestro mal es desgastante, porque nos torna obsesivos con las cosas que no tenemos o que aun no llegan. Adán y Eva tuvieron que aprender esta verdad en el Edén a un precio muy alto.   Muchas veces Dios, que siempre quiere ser el mayor en nuestros corazones, nos pide o nos quita aquello que nos obsesiona, como hizo con Abraham al pedirle a Isaac, para que lo identifiquemos y reenfoquemos nuestra fe. Cuando te da es Dios; cuando te quita es Dios, cuando te lo niega es Dios.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Somos meros espectadores de los sucesos que van entretejiendo nuestras vidas ante lo cual no podemos hacer nada.

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El espíritu de verdad y el espíritu de error

1 Juan 4-5

9781586403546

El espíritu de verdad y el espíritu de error

alimentemos_el_almaAmados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es[a] de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús[b], no es[c] de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijos míos[d], vosotros sois[e] de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Dios es amor

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es[f] de Dios, y todo el que ama es nacido[g] de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros[h]: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito[i] al mundo para que vivamos por medio de El. 10 En esto consiste[j] el amor: no en que nosotros hayamos amado[k] a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. 12 A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros. 13 En esto sabemos que permanecemos en El y El en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. 16 Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para[l] nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. 17 En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como El es, así somos también nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra[m] castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos[n], porque El nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede[o] amar a Dios a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.

La fe que vence al mundo

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo[p], es nacido[q] de Dios; y todo aquel que ama al Padre[r], ama al que ha nacido[s] de El. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos[t] sus mandamientos.Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido[u] de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

El testimonio acerca del Hijo

Este es el que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no sólo con[v] agua, sino con[w] agua y con[x] sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra[y]: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres concuerdan[z]. Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio de Dios: que El ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios[aa] mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo. 11 Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

El conocimiento de la vida eterna

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. 14 Y esta es la confianza que tenemos delante de[ab] El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye. 15 Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho. 16 Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado[ac] que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vidaa los que cometen pecado que no lleva a la muerte[ad]. Hay un pecado que lleva a la muerte[ae]; yo no digo que deba pedir por ése. 17 Toda injusticia es pecado, y hay pecado que no lleva a la muerte[af].

Declaraciones finales

18 Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que aquel que nació[ag] de Dios lo guarda y el maligno no lo toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo yace bajo el poder del maligno[ah]. 20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. 21 Hijos[ai], guardaos de los ídolos.

Notas al pie:

  1. 1 Juan 4:2 O, procede
  2. 1 Juan 4:3 Algunos mss. dicen: que Jesús ha venido en carne
  3. 1 Juan 4:3 O, no procede
  4. 1 Juan 4:4 O, Hijitos
  5. 1 Juan 4:4 O, procedéis
  6. 1 Juan 4:7 O, procede
  7. 1 Juan 4:7 O, engendrado
  8. 1 Juan 4:9 O, en nuestro caso
  9. 1 Juan 4:9 O, único; i.e., el único en su género
  10. 1 Juan 4:10 Lit., está
  11. 1 Juan 4:10 Algunos mss. dicen: amamos
  12. 1 Juan 4:16 Lit., en
  13. 1 Juan 4:18 Lit., tiene
  14. 1 Juan 4:19 Algunos mss. agregan: a El; otros: a Dios
  15. 1 Juan 4:20 Algunos mss. dicen: ¿cómo puede
  16. 1 Juan 5:1 I.e., el Mesías
  17. 1 Juan 5:1 O, engendrado
  18. 1 Juan 5:1 Lit., al que engendra
  19. 1 Juan 5:1 O, engendrado
  20. 1 Juan 5:2 Lit., hacemos
  21. 1 Juan 5:4 O, engendrado
  22. 1 Juan 5:6 O, en
  23. 1 Juan 5:6 O, en
  24. 1 Juan 5:6 O, en
  25. 1 Juan 5:7 Los mss. más antiguos no incluyen: en el cielo…en la tierra
  26. 1 Juan 5:8 Lit., están para una cosa
  27. 1 Juan 5:10 Lit., le ha hecho
  28. 1 Juan 5:14 Lit., hacia
  29. 1 Juan 5:16 Lit., pecando
  30. 1 Juan 5:16 Lit., no para muerte
  31. 1 Juan 5:16 Lit., para muerte
  32. 1 Juan 5:17 Lit., no para muerte
  33. 1 Juan 5:18 O, fue engendrado
  34. 1 Juan 5:19 Lit., en el maligno
  35. 1 Juan 5:21 O, Hijitos
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