«El que pone atención a la palabra hallará el bien; y el que confía en el SEÑOR es bienaventurado»

5 de mayo

«El que pone atención a la palabra hallará el bien; y el que confía en el SEÑOR es bienaventurado»

Proverbios 16:20 (LBLA)

La sabiduría es la verdadera fuerza del hombre y, bajo su dirección, este cumple mejor los fines de su existencia. El dirigir sabiamente los asuntos de la vida le da al hombre el goce más exquisito y ofrece a sus facultades la ocupación más noble; por tanto, el hombre halla bien en el sentido más amplio. Sin la sabiduría, es como un pollino de asno montés, que corre de aquí para allá gastando unas fuerzas que podrían emplearse provechosamente. La sabiduría es la brújula por la cual el hombre debe guiarse a través del intransitable desierto de la vida; sin ella, es un barco abandonado, a merced de los vientos y de las olas. El hombre tiene que ser prudente en un mundo como este; de lo contrario, no hallará el bien, sino que será traspasado de innumerables males. El peregrino herirá lastimosamente sus pies entre las zarzas del bosque de la vida si no decide sus pasos con mucho cuidado. El que está en un desierto infestado de ladrones debe conducirse sabiamente si quiere viajar con seguridad. Si, adiestrados por el gran Maestro, seguimos por donde él nos guía, hallaremos el bien, aun en esta triste morada. Hay frutos celestiales que cosechar de este lado de los cenadores del Edén, y cantos del Paraíso que han de cantarse en medio de la arboleda de la tierra. Sin embargo, ¿dónde se hallará esta sabiduría? Muchos han soñado con ella, pero no la han poseído. ¿Dónde la aprenderemos? Atendamos a la voz del Señor, porque él ha declarado el secreto. Él nos ha revelado a los hijos de los hombres dónde se encuentra la verdadera sabiduría, y nosotros la descubrimos en este texto bíblico: «El que confía en el Señor…». El verdadero modo de tratar un asunto sabiamente es confiando en el Señor. Esta es la pista segura para salir del más intrincado laberinto de la vida; síguela y hallarás felicidad eterna. El que confía en el Señor posee un diploma en sabiduría que se le ha concedido por inspiración; es bienaventurado ahora, y más lo será en el Cielo. Señor, en este suave anochecer, pasea conmigo por el huerto y enséñame la sabiduría de la fe.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 134). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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