Vuelve ahora en amistad con él

8 de mayo

«Vuelve ahora en amistad con él».

Job 22:21

Si queremos gozar de amistad con Dios como se debe, y tener paz, hemos de conocerle como él mismo se ha revelado: no solo en la unidad de su esencia y subsistencia, sino también en la pluralidad de sus personas. Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen». Que ninguno quede satisfecho hasta que conozca algo de esas tres personas de quienes procede su ser. Esforcémonos por conocer al Padre: oculta tu cabeza en su seno, en profundo arrepentimiento, y confiesa que no eres digno de ser llamado hijo suyo; recibe el beso de su amor; que el anillo, el cual es prenda de su eterna fidelidad, esté en tu dedo. Siéntate a su mesa y deja que tu corazón se alegre en su gracia. Luego, avanza y procura conocer mucho al Hijo de Dios, que es el resplandor de la gloria de su Padre; pero quien, sin embargo, en indecible condescendencia de gracia, se hizo hombre por nuestra causa. Conócelo en la peculiar complejidad de su naturaleza: Dios eterno y, sin embargo, hombre, sufridor y finito. Síguelo mientras anda sobre las aguas con el paso seguro de la deidad, y mientras se sienta en el pozo con el cansancio de su humanidad. No te quedes satisfecho hasta que conozcas mucho a Jesucristo como tu Amigo, tu Hermano, tu Esposo, tu todo. Y no olvides al Espíritu Santo: esfuérzate por obtener una clara visión de su naturaleza y carácter, de sus atributos y sus obras. Contempla a aquel Espíritu del Señor que al principio se movía sobre el caos y produjo el orden, y que ahora visita el caos de tu alma y crea el orden de la santidad. Contémplalo como el Señor y Dador de la vida espiritual, el Instructor, el Consolador y el Santificador. Mira cómo, a semejanza de la santa unción, desciende sobre la cabeza de Jesús y luego reposa sobre ti, que eres como el borde de sus vestiduras. Esa inteligente, bíblica y experimental creencia en la Trinidad en Unidad es tuya, si verdaderamente conoces a Dios; y tal conocimiento produce una paz auténtica.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 137). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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