¡Nuestra confianza, nuestra esperanza!

14 MAYO

Números 23 | Salmos 64–65 | Isaías 13 | 1 Pedro 1

Balán se da cuenta que no puede controlar los oráculos que recibe (Números 23). No puede estar seguro siquiera que recibirá un oráculo: “Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a ver si el Señor quiere reunirse conmigo…” (23:3).

Entonces el Señor puso su palabra en boca de Balán” (23:5), y el mensaje que recibe se relata en el oráculo de los versículos 7 al 10. (1) Bajo una forma poética, explica la independencia del verdadero profeta. Aunque fue Balac quien le llamó, Balán pregunta: “¿Pero cómo podré echar maldiciones sobre quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré desearle el mal a quien el Señor no se lo desea?” (23:8). (2) La última parte de este primer oráculo atañe a los mismos israelitas. Se consideran distintos a las demás naciones – después de todo, ellos son el pueblo de Dios y de la alianza – y por tanto, un pueblo singular (23:9). No sólo se acrecentarán enormemente sus números, “¿Quién puede calcular la descendencia de Jacob, tan numerosa como el polvo,…?”, sino también se declaran “justos”, un pueblo cuyo fin será glorioso (23:10).

Balac no se rinde fácilmente, y el Señor acaba por darle a Balán otro oráculo (23:18–24). Aquí se repiten y se refuerzan los mismos temas. (1) Balán sólo puede pronunciar bendiciones con respecto a Israel. Evidentemente Dios no va a cambiar de parecer simplemente porque Balac quiere que Balán lo intente otra vez. “Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?” (23:19). De todas formas, a Balán “se le ha mandado bendecir”, pero aunque quisiera desobedecer este mandato, admite con franqueza: “Se me ha ordenado bendecir, y si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa” (23:20). “Contra Jacob no hay brujería que valga, ni valen las hechicerías contra Israel” (23:23). (2) En cuanto a Israel, no se aprecia ninguna desgracia o infortunio, ya que “El Señor su Dios está con ellos” (23:21). Puesto que el Dios del Éxodo es su Dios, tienen la fuerza de un toro salvaje, y triunfarán sobre sus enemigos. (23:22, 24).

Caben dos observaciones: (1) Balac refleja la actitud hacia la religión que caracteriza a los supersticiosos. Para esta gente la religión sirve para multiplicar las bendiciones, e invocar muchas maldiciones. Los dioses están para servirme, y me enfurezco y me frustro si no pueden ser domados. (2) Tras la letanía que se nos da en la Biblia de todas las rebeliones del pueblo de Israel, es asombroso ver como se les loa en estos pasajes. Pero la razón de ello, por supuesto, es que Dios está con ellos, que es él quien les sostiene y les fortalece. Si Dios bendice a su pueblo, no hay maldición que contra ellos pueda prevalecer. Y siendo Dios mismo la fuente de estos oráculos, se trata de la perspectiva de Dios – lo cual es el fundamento de nuestra confianza y de nuestra esperanza.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 134). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s