1/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 1ª Pte.

Gracia a Vosotros

Serie: ¡Jesús viene!

1/9 – Señales antes de la venida de Cristo, 1ª Pte.

John MacArthur

Comenzando esta mañana tenemos el privilegio de comenzar una serie que he estado esperando por muchos, muchos años y ese es un estudio de Mateo 24 y 25. Conocido comúnmente como el discurso del Monte de los Olivos, porque es un sermón dado por nuestro Señor a sus discípulos en el Monte de los Olivos. El tema de este gran sermón es la segunda venida de Jesucristo. Es un sermón predicado por nuestro Señor acerca de su venida, y el fin de la época actual y el establecimiento de su reino.

A cualquier maestro expositivo de la Biblia le encantaría estar en este pasaje, y ciertamente estoy emocionado por estar aquí. Y tengo el sentimiento de que vamos a estar aquí por un rato, porque hay tanto en Mateo 24 y 25 que estudiar. El sermón entero es motivado por la pregunta de los discípulos. La respuesta que el Señor da es la respuesta más larga a cualquier pregunta registrada en el Nuevo Testamento. Sus principios son absolutamente esenciales para cualquier entendimiento del futuro, y yo espero que conforme avancemos, usted esté tan emocionado como yo lo estoy al estudiar estas verdades tremendas acerca del Señor Jesucristo.

La Biblia dice mucho de ella, los profetas del Antiguo Testamento, en particular Isaías, Ezequiel, Zacarías, el Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis, y estamos familiarizados a un grado u otro con lo que la Biblia tiene que decir acerca del futuro. El núcleo de gran parte de estos se encuentra en las profecías de Daniel, especialmente cuando se comparan con Apocalipsis. Y creo que algunas veces, todas esas búsquedas por estudiar Mateo 24 y 25 en cierta manera no es considerado. Sin embargo, cuando tratamos con nuestro Señor al habla de este tema, esto es lo que Él dijo, y en mi mente, por lo tanto, debe ser tratado con un énfasis tremendo. Es la enseñanza misma de nuestro Señor acerca de su regreso en gloria, pata establecer su reino. Y vamos a verlo conforme cubrimos los capítulos 24 y 25.

Ahora, también quiero decir que estos son capítulos de los que se habla mucho, y creo que son capítulos que son entendidos de manera equivocada en muchos casos. Hay muchos, muchos, puntos de vista diferentes, interpretaciones diferentes de esto, y conforme usted lo estudia de nuevo como tantas cosas en la Escritura, me parece que no es tan complejo como la gente tiende a presentarlo, sino que más bien se desarrolla de manera relativamente simple para mí. Confieso que podría ser mi problema, porque eso me sucede con mucha frecuencia, veo las cosas y en cierta manera, simple. Pero trato de colocarme en el lugar de los discípulos, quienes no eran los hombres más profundos como cualquier estudiante de la Biblia debe saber, y quienes recibieron por lo menos por parte de nuestro Señor, por lo menos el beneficio de la duda al entender estas cosas.

Y entonces, yo creo que podemos entender Mateo 24 y 25, y creo que podemos entenderlos de la manera más clara, más simple, más directa. Y creo que puede tener un efecto muy profundo que abarca muchas áreas de nuestras vidas. También creo que vamos a encontrar algunas de las verdades más emocionantes y más ricas que jamás hemos enseñado, que jamás hemos aprendido, y vamos a ver esto conforme avancemos. Pero una cosa que cualquier persona que expone la Escritura sabe que algunas veces usted simplemente tiene que tratar con los detalles. Algunas veces, en cierta manera tiene que colocar el marco general. Y ahí es dónde nos encontramos en ésta mañana, realmente necesito establecer un cimiento para que podamos entender adónde vamos en este mensaje en particular de nuestro Señor, este gran discurso, este gran sermón acerca de su venida.

Y entonces, en esta mañana, lo que me gustaría hacer es ver si puedo colocar en su mente el cimiento que va a hacer que esto realmente tenga sentido conforme lo estudiamos. Todo mundo tiene curiosidad por el futuro, digo, es obvio, todos nosotros lo somos. Por una u otra razón nos gustaría ver hacia adelante, nos gustaría saber lo que no conocemos, casi a cualquier persona le gustaría saber cómo va a ser su vida en el futuro. Y hay personas a quienes les gustaría saber lo que va a pasar en la economía para que pudieran realizar las inversiones correctas. Hay muchas razones para querer entender el futuro.

Y entonces, el hombre siempre ha buscado entender lo que no es conocido acerca del futuro. Hay una atracción por entender eso. La preocupación con cosas futuras no solo está limitada a aquellos que estudian la Biblia, de ninguna manera. A lo largo de toda la historia humana, de religión a religión ha habido videntes y profetas y brujos, y médiums y futuristas, personas que adivinan el futuro, líderes religiosos y todo tipo de personas que siempre están tratando de saltar al futuro, por así decirlo, y tener un panorama de lo que está pasando ahí, y después regresar para reportarle a la gente como puede mejor enfrentar el presente al entender algo del futuro.

Los judíos del día de Jesús no eran diferentes, querían conocer también el futuro y tenían sus razones. Digo, estaban cansados de ser oprimidos, estaban cansados de estar bajo el pulgar de alguna nación que los controlaba. En todo sentido eran un pueblo noble y todavía lo son. La línea judía de la humanidad es de hecho una línea noble de personas, no son un grupo de personas que no tiene lo que se necesita para ser autónoma. No son un pueblo que no puede gobernarse a sí mismo y crear su propia sociedad significativa y hacer contribuciones. Realmente no necesitan ser súbditos de alguien más, pero eso es exactamente dónde la historia los ha encontrado para la mayor parte de su vida.

Y entonces, para cuando usted llega al tiempo de Jesús están ansiosos por ver que cese la opresión que los ha plagado a lo largo de todo el período de tiempo que la Biblia llama “los tiempos de los gentiles”, hasta ese punto. También anhelan ver la venida del Mesías, porque saben que cuando el Mesías venga, Él va a hacer que todo esté bien. Él va a derrocar a los opresores, Él va a arreglar lo que tiene que ser arreglado, va a establecer el reino de nuevo en Israel y las cosas van a ser como Dios prometió que debería ser y serán.

Y entonces están llenos de expectativa escatológica. Escatológica viene de la palabra ‘escatos’ en el griego, que significa ‘lo último’. Entonces, es el estudio de las ultimas cosas. Y los judíos realmente estaban preocupados por las ultimas cosas, estaban cansados de toda dificultad. Habían experimentado la opresión asiria, cuando fueron llevadas las diez tribus del Norte. Habían experimentado la cautividad babilónica, cuando el reino del Sur, Judá fue llevada cautiva. Habían pasado por el gobierno persa y el gobierno griego y ahora la opresión romana, y estaban cansados de todo eso. Y en sus espíritus, como lo expresaron en Juan 8 a Jesús, nunca fueron siervos de ningún hombre. Estaban esperando el día en que serían libres de nuevo, y serían gobernados de nuevo por un rey justo, y conocerían el reino que Dios les había prometido con el florecimiento de todas sus bendiciones prometidas en el Antiguo Testamento.

Y leyeron el Antiguo Testamento, y sabían que el Antiguo Testamento hablaba de un futuro lleno de esperanza y brillo, sabían que el Antiguo Testamento hablaba de que Dios establecería un reino. Sabían que debían esperar a un ungido, un rey, un Mesías, en el griego un Cristo que vendría y establecería el gobierno de David, de nuevo en la tierra. Y anhelaban que eso viniera. Un tiempo cuando la justicia y la paz prevaleciera, un tiempo cuando Jerusalén viviría en prosperidad y seguridad y no solo durante un tiempo breve sino por los siglos de los siglos, como el profeta Isaías les había dicho. Anhelaban ver ese día, cuando la restauración del reino fue dada como Dios había prometido que sería dada.

Y entonces estaban llenos de esperanza para el futuro, y sin duda alguna leían con gozo los profetas del Antiguo Testamento, sin duda alguna se regocijaban conforme esperaban lo que Isaías dijo que en el capítulo 9 pasaría cuando dijo que vendría uno, el gobierno del mundo sería sobre sus hombros, y el gobernaría y reinaría. El sería llamado Maravilloso, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz, y la duración de su gobierno y paz no tendría fin sobre el trono de su padre David para ordenarlo y establecerlo por los siglos de los siglos, con justicia y demás. Realmente entendieron eso. Se emocionaban por eso. Debieron haber leído Isaías 11:1 de que vendría un renuevo de la raíz de Isaí, quien fue el padre de David. ¿Otro como David? No. Si no uno como David, un rey como David, quien reinaría en un tiempo próspero.

Y este en particular, que sería como David, dice en Isaías 11:2, seria ungido con el poder séptuple del Espíritu Santo. Y conforme usted avanza a lo largo de ese onceavo capítulo debieron haberlo leído muchas veces, y habrían visto todas las cosas que vendrían. Y debieron también leído Jeremías capítulo 23, capítulo 30. Y habrían leído de como vendría uno que se sentaría sobre el trono de su padre David, y reinaría y gobernaría. E Israel sería de nuevo la flor que debería haber sido, floreciendo de manera plena, y en gloria plena bajo la bendición de Dios. Y debieron haber leído Zacarías, porque Zacarías habla de eso en particular en el capítulo 14. Y ciertamente conocían Daniel, y debieron haber sabido que en Daniel estaba la promesa de un gran holocausto al final, pero ese holocausto no sería el fin porque vendría una piedra no cortada con mano, que establecería un reino eterno en la tierra. Todos estaban conscientes de lo que los profetas tenían que decir.

Y entonces, para cuando usted llega a la vida de Jesús, hay un escenario muy, muy claro de acontecimientos escatológicos en la mente del judío. Y básicamente habían tomado la enseñanza del Antiguo Testamento de Daniel, y Zacarías, Isaías, y Jeremías, y la habían bosquejado junto con la enseñanza de Ezequiel para darles un flujo entero de cómo sería en el final. Y vemos esto, esta escatología manifestándose en los escritos de ese período de tiempo. Si usted lee los escritos no bíblicos, en torno al tiempo de Cristo, nos ayudan a entender como pensaban los judíos de ese entonces. Esto es muy importante como un trasfondo para nuestro texto. ¿Qué pensaban los judíos que iba a ser el fin del siglo? ¿Qué pensaban que iba a ser la venida del Hijo del hombre, o del Cristo? ¿Cómo pensaban que iba a ser el juicio? ¿Qué acontecimientos esperaban?

Bueno, si tomamos el material que escribieron en ese periodo de libros no-bíblicos, escribieron libros religiosos que no eran bíblicos, por ejemplo, estaba el libro de Enoc, está los Salmos de Salomón, está la Asunción de Moisés, el libro del Jubileo, la Ascensión de Isaías, el Cuarto libro de Esdras, el Apocalipsis de Baruc, el libro de los secretos de Enoc. Y este tipo de libros, los Oráculos Sibilinos, varios libros religiosos revelaban y no eran escritos por Dios, su autor no fue Dios, sino que fueron hombres que daban sus actitudes religiosas, revelaba la manera de pensar de los judíos. Nos dicen como pensaban en ese entonces, y vemos que muchos de estos libros son dominados por cosas escatológicas, por cosas futuras. Y si fuéramos a ver esos libros, encontraríamos algunas creencias fascinantes.

Permítame ver si puedo llevarlo a una fuente que va a bosquejarle esto, esto para mí es un punto fascinante, un hombre llamado Schurer, S-C-H-U-R-E-R, escribió un libro titulado ‘La Historia del Pueblo Judío en el Tiempo de Cristo’. Este hombre, quien no tiene una postura escatológica que promover, por lo menos ciertamente no la postura que nosotros enseñaríamos, nos dice que era lo que los judíos creían en ese entonces, y es fascinante y él la extrae de su literatura contemporánea para saber que estaban escribiendo. Permítame darle la secuencia. En primer lugar, Schurer dice que los judíos creían que antes de que el Mesías viniera habría un tiempo de tribulación terrible, de tal manera que antes de que el Mesías llegue, habría un tiempo de dolores de parto. Así como una mujer tiene dolores de parto, inmediatamente antes de que la vida salga de su vientre, así también antes de que el reino del Mesías sea establecido, la nación sufrirá algo de tribulación, algo de dolor.

Ahora, ellos podrían haber entendido eso simplemente al leer el capítulo 14 de Zacarías, porque de hecho eso es exactamente lo que dice ahí. Y vemos que eso era lo que estaban pensando al leer por ejemplo el Segundo libro de Baruc, en el cual dice, “Y honor será convertido en vergüenza y fortaleza será humillada en menosprecio y la belleza se convertirá en algo feo, y la envidia se levantará en aquellos que no habrán pensado en sí mismos, y la pasión cautivará aquel que es pacífico y muchos serán agitados y se enojarán buscando lastimar a muchos y levantarán sus ejércitos para derramar sangre y al final perecerán junto con ellos.”

Entonces, ellos esperaban un tiempo de desmoronamiento terrible de la moralidad, un tiempo cuando el honor y la decencia serían despedazados, un tiempo cuando el mundo a su alrededor estaría lleno de guerra, y habría un caos moral, físico en el mundo, y esto sería un dolor de parto que traería al Mesías. En el Cuarto Esdras, otro de sus libros que nos dice que pensaban, dice que habría terremotos, un tumulto de pueblos, planes de naciones, confusión de líderes, y turbulencia en los príncipes.

Además, en los Oráculos Sibilinos dice, “Del cielo caerán espadas ardientes a la tierra, luz vendrá con flashes en medio de los hombres, y la tierra, la madre universal se sacudirá en estos días, y la mano del eterno y los peces del mar, y las bestias de la tierra, y las tribus incontables de cosas voladoras y todas las almas de los hombres, y todo mar se sacudirá ante la presencia del Eterno y habrá pánico. Y las cumbres de montañas más altas, y los montes de los gigantes se despedazarán, y el abismo será visible para todos y las cumbres altas y los montes sublimes estarán llenos de cuerpos de muertos y habrá rocas de sangre y todo torrente inundará la planicie, y Dios juzgará a todos con guerra, y la espada, y habrá azufre desde el cielo, sí, piedras y lluvia, y granizo incesante y doloroso, y la muerte estará sobre los cuadrúpedos, sí, la tierra misma beberá de la sangre de los que perecen, y las bestias se saciarán de carne.”

Ahora, usted podría pensar que este hombre habría estado leyendo el libro de Apocalipsis, pero no habría sido escrito aún. Vieron un tiempo futuro de turbación, de tribulación tremendos por todo el mundo. De hecho, esperan en el Mishna, que la arrogancia se incrementa, la ambición se dispara, y la vid da fruto, sin embargo, el vino escasea. El gobierno se vuelve a la herejía, no hay instrucción, la sinagoga está entregada a la impiedad, Galilea es destruida, Gablan desierta, los habitantes de un distrito van de ciudad en ciudad, sin encontrar compasión. La sabiduría de los eruditos es odiada, el piadoso es menospreciado, la verdad está ausente, los hombres insultan a los hombres mayores, los hombres mayores están en la presencia de los niños. El hijo menosprecia al padre, la hija se rebela en contra de la madre, la nuera en contra de la suegra, y los enemigos de un hombre son sus compañeros en casa. Eso es del Mishna.

Ahora, no lo sabían, pero eran pre-milenialistas, esperaban la Tribulación. Entonces, un tiempo que precedía a la venida del Mesías sería un tiempo de turbación alrededor del mundo. La segunda cosa que tenían en su escatología era que en esta turbación vendría un precursor y un heraldo, anunciando la llegada inmediata del Mesías y sería como Elías. Cómo el Mesías no es David, sino como David, así el precursor no es Elías, sino como Elías. Como el rey mismo viene en el espíritu, por así decirlo, y el poder de David, inclusive a un grado mayor, así el precursor viene en el espíritu y poder de Elías, inclusive a un grado mayor.

Y entonces, esperaban que uno como Elías viniera, esa es la razón por la que inicialmente fueron tan atraídos a Juan el Bautista, porque era tan parecido a Elías. Y Juan el Bautista habría sido ese Elías cumpliendo esa profecía si hubieran recibido a Jesucristo y su reino. Pero debido a que lo rechazaron, y el reino fue pospuesto, por lo tanto, tiene que haber otro como Elías previo a la segunda venida del Rey. Y entonces, los judíos no necesariamente viendo todo lo que les acabo de decir, vieron que vendría uno como Elías, quien anunciaría la venida del Mesías. De hecho, la ley oral judía establecía que, si se disputaba dinero, propiedad, y se desconocía al dueño, o cualquier cosa que se encontrara cuyo dueño era desconocido, debía esperar, y cito “Hasta que Elías venga” porque él corregiría todo, para preparar a toda persona para el Mesías.

La siguiente cosa que vieron fue la venida del Mesías. Primero un tiempo de tribulación, después un heraldo, y después la venida del Mesías mismo, el que era el rey. El personaje grande, divino, quien vendría y terminaría la época actual y establecería la época de gloria, el reino, y defendería al pueblo de Dios. La siguiente cosa que vieron en su escatología, de acuerdo con Schurer, es que las naciones se aliarían y se congregarían para pelear contra el Mesías. Sorprendente.

Por ejemplo, en los Oráculos Sibilinos, de nuevo, leemos esta enseñanza judía, “Los reyes de las naciones, vendrán contra esta tierra, trayendo retribución sobre sí mismos, buscarán despojar el altar de Dios poderoso, y de los hombres más nobles, cuando vengan a la tierra. Rodeando la ciudad los reyes malditos van a colocar cada uno su trono, con sus pueblos infieles junto a él. Y después con una voz poderosa, Dios hablará a todas las personas indisciplinadas, ignorantes, y juicio vendrá sobre ellos por parte del Dios Poderoso, y todos perecerán por la mano del Eterno.”

Él ve a todas las naciones congregadas en Jerusalén o alrededor de Jerusalén, todas las naciones congregadas en Israel para pelear contra Dios, levantan a sus propios dioses con todos sus pueblos alrededor de ellos, y en medio de todo ese esfuerzo por pelear en contra de Dios, Dios los destruye a todos. Y en el Cuarto de Esdras dice, “Será que cuando todas las naciones oigan esto, (la voz del Mesías), todo hombre dejará su propia tierra y la batalla la tendrán uno contra el otro, y una multitud innumerable se congregará deseando pelear en contra de Él.” Todas las demás guerras van a detenerse. Y todo mundo va a ir a pelear contra el Mesías. Ahora de nuevo, ésta fue la creencia judía en la época de Cristo de acuerdo con Schurer, y es exactamente lo que la Biblia enseña, exactamente lo que entendemos a partir de los profetas del Antiguo Testamento, y del libro de Apocalipsis también.

Ahora eso nos lleva a la siguiente cosa que enseñaban en su escatología, y eso es que el resultado de esa batalla en contra del Mesías sería destrucción total de todas estas naciones. Habría una devastación total de las naciones que se oponen al Mesías. De hecho, Filo dijo que el Mesías, y cito, “Tomaría el campo y haría guerra y destruiría a naciones grandes y de mucha población” (fin de la cita). Y en el Cuarto de Esdras, de nuevo dice, “él lo reprenderá por su impiedad, lo reprenderá por su injusticia, los va a menospreciar cara a cara con sus traiciones, y cuando él los haya reprendido, él los va a destruir.” Y en Enoc dice, “sucederá en aquellos dias que ninguno será salvo, ni por el oro, ni por la plata, nadie podría escapar. No habrá hierro para la guerra, nadie puede vestirse con una coraza, el bronce no servirá de nada, y el metal no será estimado, y el plomo no será deseable, y todas las cosas serán destruidas del servicio de la tierra.”

En otras palabras, él va a venir y va a destruir a todas las naciones hostiles de tal manera que su armadura y todas las cosas que usan para protegerse a sí mismas no servirán de nada. Ahora recuerde, no le estoy dando puntos de vista dispensacionales contemporáneos pre-milenialistas, esta es una mirada de Israel en la época de Cristo. Ven la tribulación que viene, después viene el Mesías, después de que haya sido anunciado por su precursor. Cuando él viene es resistido por las naciones a quienes él derrota de una manera devastadora. Después ellos creían que el siguiente acontecimiento sería la renovación de Jerusalén, que habría una renovación completa de Jerusalén. Esta sería la purificación de esa ciudad para que fuera la Jerusalén del gran milenio, la Jerusalén del gran reino, y la Jerusalén de la gran gloria eterna del Rey.

De hecho, en Enoc dice, el libro de Enoc, “Todos los pilares eran nuevos, y los adornos eran más grandes que aquellos de la primera Jerusalén, por así decirlo,” dice. Entonces, vieron esta renovación de toda Jerusalén. El siguiente acontecimiento que vieron, fue que los judíos que habían sido esparcidos por todo el mundo se habían congregado de regreso. Se habían congregado de regreso en la ciudad de Jerusalén. De hecho, hasta el día de hoy la oración judía diaria dice esto en parte: “Levanta una bandera para congregar a nuestros dispersos y congréganos de los cuatro fines de la tierra.” Eso es parte de la oración judía diaria. Esperaban el día cuando el Mesías venga, derrote a todas estas naciones, renueve a Jerusalén, y después congregue a todos los judíos de todo el mundo.

De hecho, en los Salmos de Salomón está escrito, “Toca en Sion en la trompeta, para citar a los santos, causa que sea oída en Jerusalén la voz de aquel que trae buenas nuevas, porque Dios tuvo compasión de Israel al visitarlos. Ponte de pie en las alturas, oh Jerusalén, y ve a tus hijos del este y del oeste, congregados por el Señor desde el norte, vienen en el gusto de su Dios. Desde las islas lejanas Dios los ha congregado, los montes altos él ha humillado en una planicie para ellos. los montes huyeron ante su entrada, los arboles le dieron refugio conforme pasaron. Todo árbol que huele bien, Dios hizo que brotara para ellos, para que Israel pasara en la visitación de la gloria de su Dios. Vístete oh Jerusalén, de tus vestimentas gloriosas, prepara tu túnica santa, porque Dios ha hablado bien para Israel por los siglos de los siglos. Que el Señor haga lo que él ha hablado acerca de Israel, que el Señor levante a Israel por su nombre glorioso, la misericordia del Señor sea sobre Israel por los siglos de los siglos.” (Fin de la cita)

Entonces, ellos ven a Dios venir y congregar a toda persona y trayéndolos de regreso a una Jerusalén glorificada. Este era su sueño. Esto era lo que esperaban en base a los profetas del Antiguo Testamento. El punto es que ellos entendieron a los profetas del Antiguo Testamento de la misma manera en la que nosotros los entendemos. Entendemos la misma secuencia. La gente dice, “Bueno, si eres premilenialista crees en el punto de vista premilenialista. Si crees que Cristo va a regresar después de un tiempo de tribulación para establecer su reino en la tierra esto es algo nuevo.” Esto no es nada nuevo, esto es entender los profetas del Antiguo Testamento exactamente como los judíos del tiempo de Jesús los entendieron.

Y entonces, después de eso creen que Palestina se convertirá en el centro del mundo. Esa era la creencia judía. Palestina se convertiría en el centro de todo el mundo entero, estaría sujeto a esto, todas las naciones serían sujetas, y las naciones vendrían a Jerusalén a adorar al rey. De hecho, en los Oráculos Sibilinos de nuevo, “todas las islas y las ciudades dirán, ¿cómo es que el Eterno ama a esos hombres?” hablando de los judíos, “porque todas las cosas son para bien para ellos y les ayudan. Vengan, caigamos todos sobre la tierra y supliquemos al rey eterno, al Dios poderoso eterno, realicemos la procesión a su templo porque Él es el potentado del alma.”

Entonces ellos creían que el mundo entero se iba a volver súbdito del Mesías, se iba a venir a Jerusalén a adorar a ese Dios. Y finalmente, el último punto en este pequeño flujo escatológico era que vendría una nueva época de paz, y bondad y gloria que duraría para siempre. Ahora, en eso vemos el punto de vista escatológico de los judíos de la época de Jesús. Creían que vendría un tiempo de tribulación, un tiempo de dificultad, un tiempo de problemas, y después vendría un heraldo para anunciar la venida del Mesías. Y después vendría el Mesías. Y cuando el Mesías viniera, las naciones de la tierra se congregarían para pelear en contra de Él, y Él las devastaría y las destruiría. Y después el purificaría la ciudad de Jerusalén. Siga esto con mucha atención, purificaría la ciudad de Jerusalén, congregaría a todos los judíos de toda la tierra, y establecería su reino eterno. Esa era la escatología judía.

Ahora, siga su manera de pensar. Habían estado bajo tribulación, desde su punto de vista, por mucho tiempo, ¿verdad? Digo, habían estado bajo ella. Persas, griegos, y ahora romanos. Y habían visto la opresión romana como un tiempo de tribulación, un tiempo de dificultad y fácilmente podían recordar no mucho tiempo antes de esto, cuando su pueblo había sufrido en el período Macabeo, las profanaciones terribles por parte de Antíoco Epífanes y los griegos. Y entonces, bien podrían haber pensado que la tribulación ya estaba pasando, que la opresión romana, bajo la cual ahora existían, de hecho, era eso.

Y después se aparece Juan el Bautista. ¿Qué cree usted que pensaban ahora? Aquí está el que es como, ¿quién? Elías. Y de pronto viene Jesucristo, y él cura personas, y él resucita los muertos, y él tiene este poder sorprendente para alimentar a las multitudes. Y él es un obrador de milagros, y un obrador de maravillas que expulsa la enfermedad de Palestina durante su ministerio. Y él entra montado a Jerusalén en la Pascua, y ellos arrojan ramas de palmeras y prendas de ropa enfrente de él, y se dicen a sí mismos, “Aquí está, éste es el Mesías.” Y recuerda, ¿qué es lo primero que va a pasar cuando el Mesías venga? Oh, lo primero que va a pasar es que las naciones de la tierra se van a congregar en contra de él, y él los va a destruir.

Y entonces, ellos inmediatamente piensan que él va a iniciar una guerra, y los romanos van a ser los primeros que van a ser destruidos, y el holocausto debe comenzar rápidamente. Y una vez que él acabe con eso, él va a purificar a Jerusalén. Y después él va a expulsar a todos los hipócritas, y a toda la religión falsa y a toda adoración falsa. Y después vamos a ver ese, quizás pensaron del tiempo de Ezequiel, del 40 al 48 en Ezequiel, ese templo glorioso final cuando la adoración verdadera se está llevando a cabo. Y después él va a congregar a todos los judíos de todo el mundo y va a establecer el reino eterno.

Ahora, usted sabe que es lo que está en la cabeza de los discípulos conforme llegamos al capítulo 24, ¿verdad? Éste es el tipo de manera de pensar que hay en sus mentes, y la escena se está desarrollando de manera tan clara, parece, a los ojos de ellos. Dice usted, “Bueno, ¿qué hay acerca de cuándo Jesús les dijo que él iba a morir. Cuando inclusive en el día de la entrada triunfal él les dijo, “A menos de que un grano de trigo caiga a la tierra y muera, permanece solo.” ¿Qué hay acerca de eso? Eso no encaja, no está en su escenario escatológico. No pueden enfrentar eso, rechazan eso. Y siempre están diciendo, no, no, no, eso no puede suceder.

Entonces, no comprenden la muerte de Cristo, no entienden la resurrección de Cristo, únicamente ven la gloria venidera, ¿se da cuenta? Y tienen una perspectiva muy comprimida de Cristo, ven que todo va a pasar cuando él venga la primera vez, no entienden lo que entendemos. El vino una vez y ahora tenemos un periodo largo de tiempo hasta que él regresa. Los profetas del Antiguo Testamento no vieron eso, no hablaron de eso, simplemente vieron a Cristo venir y todo iba a pasar. No vieron el elemento del tiempo ahí, esa es la razón por la que llamamos eso un misterio, porque no fue revelado en el Antiguo Testamento. De hecho, Pablo llama al Nuevo Testamento entero, un misterio escondido desde los siglos pasados, porque desarrolla, presenta un período de tiempo no visto previamente. Misterio, refiriéndose a aquello que estaba escondido.

Entonces, el profeta del Antiguo Testamento vio que todo iba a pasar en un momento y así lo veían los discípulos. Entonces, ellos esperaban hombre, todo va de acuerdo al plan, nuestra escatología está en el tiempo correcto, interpretamos correctamente los profetas del Antiguo Testamento, hemos estado pasando por tribulaciones, nuestra propia experiencia, hemos visto al Elías venir en Juan el Bautista, aquí está Cristo el Mesías, él viene a la ciudad, él acepta nuestros aleluyas y nuestras alabanzas triunfales, y él va en primer lugar a apoderarse del mundo gentil entero en el día de los gentiles, va a purificar el templo, va a congregar a los judíos, va a establecer su reino, todo va a de acuerdo a lo planeado, todo va bien.

Ahora, yo creo que esto es exactamente lo que mantuvo a Judas metido. No creo que Judas realmente creyó que Cristo era todo lo que era, pero él se quedó y cuando oyó el sermón en Mateo 24 y 25 simplemente lo habrá enviado fuera de órbita, él se estaba diciendo a sí mismo, ‘aquí está, vamos a entrar, el reino está aquí y voy a estar ahí, y voy a estar en este grupo más cercano.’ Porque eso era básicamente lo que lo motivaba, avaricia y deseo personal. Y esa es la razón por la que cuando usted llega al capítulo 26, tan pronto como Jesús termina este sermón acerca de toda la gloria, y toda la segunda venida, y todo el fin de la época actual, lo primero que hace, capítulo 26 él terminó todas estas cosas, él le dice a los discípulos, “Vosotros sabéis que después de dos días viene la fiesta de la Pascua, y permítanme decirles esto, el Hijo del Hombre va a ser traicionado para ser crucificado.”

Escuche, cuando él dice eso, esa es la gota que derramó el vaso para Judas, y él está de regreso a dónde estaba al principio. No lo entiende, ¿cómo puedes tener toda esta grandeza de la segunda venida, y toda esta expectativa de todos estos acontecimientos escatológicos que van en línea, y ahora Jesús dice que él va a morir? De nuevo y se acabó sus esperanzas son despedazadas por última vez, él está en un sube y baja, él ya no puede seguir así. Él se cansó entonces, él comienza a traicionar a Jesucristo para obtener el dinero que él pueda conseguir, y salirse. Pero hasta ese momento, él en cierta manera está aguantando, ¿se da cuenta? Porque él está lleno de expectativa, y el discurso del Monte de los Olivos debió haber incrementado y elevado esa expectativa.

Ahora, lo que lo trae al punto medular aquí es el versículo 38, 39 del capítulo 23. Permítame tan solo ver eso por un minuto con usted, Jesús acaba de terminar un día entero en el templo, y la mayor parte del tiempo discutiendo con los líderes religiosos, no hubo mucho argumento. Ellos dijeron algo y él los calló, él respondió sus preguntas con respuestas que los condenaban, y les dio parábolas que los condenaban, pero él acaba de estar en una confrontación con estos líderes religiosos. Se acabó, ya ha terminado con un pronunciamiento de juicio sobre ellos, versículo 38, “Vuestra casa os es dejada.” Y después él dice en el versículo 39, “Desde aquí no me veréis hasta que digáis, ‘Bendito es el que viene en el nombre del Señor.” Él dice, el juicio viene sobre ustedes y después me volverá a ver cuando venga en el nombre del Señor.

Ahora, él viene en el nombre del Señor, le dije la última vez, es un título mesiánico. Así es exactamente como reconocieron a Jesús cuando él entró a la ciudad en la entrada triunfal. Entonces, él les dice, ahora siga esto, los discípulos están escuchando esto, y él está dando su último sermón público a los judíos, y él dice, “Miren, su casa se queda desierta. Y la próxima vez que me vean estaré viniendo en mi gloria.” Eso es lo que él está diciendo. ¿Cómo es que los discípulos oyeron eso? Oh, hemos pasado por la tribulación, el Elías ha venido, el Mesías está aquí, el siguiente acontecimiento es la destrucción de las naciones enemigas, y después la renovación o purificación de Jerusalén, y después la congregación para el reino.

Entonces, cuando ellos lo oyen decir, ‘voy a renovar su casa, y después voy a venir”; realmente piensan que está siguiendo la agenda, y ellos esperan que suceda ahí, claro, la destrucción de las naciones que van a pelear contra él. Ahora recuerde, el pronunció su juicio final sobre la nación de Israel, pero él motivó en el pensamiento de los discípulos, todos estos pensamientos acerca de que ¿aquí estamos? ¿es el momento? Y la pregunta se presenta en el versículo 3, “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y cuál será la señal de tu venida y el fin del siglo?” Como puede ver, ellos son colocados en ese molde, y ellos están pensando, “Aquí está, hombres, ¿cuándo va a ser? Usted sabe, implícito en la palabra cuando, es, ¿hoy o mañana o va a ser el próximo martes quizás? Y ¿cuál es lo que lo dispara? ¿cuál es la señal? Digo, ¿cuál es el primer indicador que nos muestra que aquí estamos? hemos llegado al fin del siglo.

Entonces, como puede ver, aquí es dónde están en su mente, conforme llegamos al capítulo 24. Y leamos los primeros dos versículos: “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle el templo. Respondiendo él les dijo, ‘¿Veis todo esto? De cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” Ahora, están saliendo del templo, ¿verdad? Él acaba de decir, ‘Vuestra casa será dejada desierta.’ No mí casa. Él solía llamarla así. No la casa de mi Padre. Él solía llamarla así. Ahora, es su casa, porque Dios se fue, Icabod. Es correcto, Icabod. Lea Ezequiel capítulo 9, versículo 3; capítulo 10, versículo 4; capítulo 11, versículo 23. Vea como la gloria de Dios se va.

Icabod. Dios no está ahí, no es la casa del Padre, no es mi casa, es su casa. La palabra desierta, eremes, “abandonada en la ruina” es lo que significa, “abandonada a la ruina”. Éste lugar está en abandono. Dios ha partido. Está maldecido, dedicado a la ruina, y ustedes no me volverán a ver hasta que venga en gloria mesiánica plena. Hombre, ¿lo ven entonces? Pero conforme se van tienen una pregunta muy dura que los está molestando. Como puede ver, ellos son hombres comunes y corrientes del campo y ven este templo enorme y es más que un edificio, está rodeado por un muro, está en la parte de arriba de un monte. No sé si usted ha estado ahí, necesita entender. El templo estaba en la parte de arriba del monte y estaba ahí. Ahí hay un área enorme, plana. Y en ese monte había un gran muro que lo rodeaba, y dentro de ese muro había varios edificios y eran parte del área del templo. Y todo estaba en cierta manera apoyado por un muro de contención, particularmente al sur y al oeste. Ese muro de contención iba hacia abajo, y en cierta manera mantenía ese monte en su lugar. Había una pendiente natural en la parte oeste, y una plana en la parte norte. Entonces, esa parte era apoyada.

Entonces, colocaron estos muros enormes de contención en el sur y en el oeste, y sostenía al monte del templo, el cual tenía muros que salían de ahí, allá, de tal manera que, si usted estaba en la parte de arriba del muro, hasta la parte de abajo en dónde el monte del templo estaba, y hasta la parte de abajo del muro de contención por fuera, había una distancia tremenda en la parte del sur. Ahí pudo haber sido el lugar al que Satanás llevó a Jesús, y le dijo que saltara, porque era una caída tan tremenda. Y entonces, esto era algo masivo, era más como un fuerte que nada más.

Y entonces, conforme los discípulos están saliendo del lugar con Jesús, en el crepúsculo del día sin duda alguno, están asombrados de esto. Digo, están acostumbrados a lagos y pequeños montes, y pequeñas casas, y ni siquiera pueden concebir como esto pudo haber sido construido, quizás, aunque lo habían visto en muchas ocasiones. Es tan enorme, es tan inconcebible, es imposible pensar que podría ser construido, mucho menos que podría ser destruido, ¿se da cuenta? Vuestra casa os es dejada desierta, arruinada. Y en cierta manera se les quedó eso, tratando de entender exactamente cómo es que esto va a funcionar.

Y entonces Jesús entiende lo que está en sus mentes, Marcos 13:3, un pasaje paralelo dice que mencionaron grandes edificios. Lucas dice en el capítulo 21, versículo 5, “los edificios estaban adornados de ofrendas”. Entonces, la gente había traído estos tesoros, y estaban colocados por todos lados a su alrededor. Entonces, estaba lleno de tesoro. Tácito dijo que era un lugar de riqueza inmensa, los tesoros recolectados y acumulados, de todos los judíos que los llevaron ahí. Y era una fortaleza excelente, Tácito dice. El Talmud Babilónico dice que el que nunca vio el templo de Herodes, nunca vio un edificio elegante. Y Lucas dice, que fue construido con piedras hermosas.

De hecho, si usted estudia un poco de él, es increíble. Josefo nos cuenta que Herodes construyó el lugar. Herodes, por cierto, no era un judío, y en cierta manera estaba en la mente de los judíos. El hecho de que su templo fue construido por un Idumeo, y a ellos les gustaba pensar que al final sería construido por alguien que no fuera el que no era un judío. No obstante Herodes había construido un lugar bastante sorprendente. Por ejemplo, algunas de las piedras medían 12, por 3, por 3 metros, extraídas de la cantera para que encajaran perfectamente unas con otras. Eso es solo una piedra que era cargada, llevada, ¿y cómo llegaron a elevar una piedra como esa, la cual podía pesar hasta 100 toneladas? es difícil de entender. Y las elevaban en algunos lugares, de hecho, a varios metros de alturas, simplemente muy altos desde la parte de abajo del muro de contención, hasta la parte de arriba que rodeaba el templo. Fue un proyecto enorme. Algunas de las piedras llegaban a medir hasta 24 metros de longitud. Una sola piedra cortada, y cargada.

Y los discípulos están saliendo y viendo esto, y diciendo, ¿cómo es que esto va a ser derribado? Y, ¿cómo es que este lugar tan ocupado, el centro de toda la vida va a quedar desierto y abandonado a la ruina? ¿Cómo es que puede eso llegar a pasar? ¿Cómo es que esto puede ser? Entonces, están dejando el templo, en cierta manera rascándose la cabeza acerca de cómo esto va a quedar desierto. Pero su escatología les dice que así va a ser. Y va a haber un templo descrito por Ezequiel, en el capítulo 40 al 48, probablemente están pensando en eso. Simplemente no saben cómo es que esto puede pasar.

Y entonces, en el versículo 2 él dice, “Vean todas esas cosas, vean todos esos edificios.” Él lee sus mentes, él sabe exactamente lo que están pensando. Se acercaron a él y le dijeron, “Mira todas esas cosas. Mira todos esos edificios, todas esas piedras”. Y ni siquiera llegan a la pregunta, él dice, “Sí, véanlo.” Y después, escuchen esto, “De cierto os digo, que no quedará aquí una piedra sobre otra que no sea derribada.” Ahora, ustedes simplemente pueden ver cómo quedan boquiabiertos. Digo, ni siquiera entienden cómo las subieron, mucho menos como las pueden bajar. Es enorme. Digo, he estado ahí a los pies del muro occidental, en dónde, los cuales son piedras del templo de Herodes. He estado en la esquina suroeste en dónde usted tiene estas piedras angulares del templo de Herodes, y han estado ahí desde el tiempo de Cristo, y no parece que puede haber algo que las pueda mover.

Ahora, usted dice, ‘Bueno, ¿acaso eso no contradice esto?’ No, en absoluto, porque esas son las piedras que detienen el muro de contención. Esas no son las piedras del templo, o el muro que los rodea, son las piedras del muro de contención que contienen el monte ahí. Y si fueran quitadas, usted sabe, el monte se caería. Pero Jesús simplemente dijo aquí, que las piedras en ese lugar van a ser quitadas y no se va a quedar una sobre otra. Y eso es exactamente lo que pasó. Y usted lee Josefo de nuevo, y él dice que todo fue derribado al grado que usted nunca sabría, si usted visitara ahí, que alguien habitó el lugar. Derribaron todo, los romanos, porque sabían que si iban a conquistar a los israelitas de manera eficaz tenían que devastar de manera total toda su orientación religiosa. Y eso es exactamente lo que hicieron.

Entonces, Jesús dice que serán derribadas en una afirmación muy fuerte, no quedará aquí, no quedará aquí es un negativo doble, ni siquiera una sobre otra. Quedará tan desierto y tan destruido, y tan devastado, y eso es exactamente lo que pasó. Y esto, todo lo que esto va a hacer, se están diciendo, ‘Oh’, se están diciendo a sí mismos, ‘Oh, esto realmente está volviéndose emocionante, Jerusalén va a ser renovada. Aquí estamos. La tribulación, ya hemos pasado por esa parte, el precursor ha estado aquí, el Mesías está aquí, él entró en esta entrada triunfal, se identificó a sí mismo, y ahora podemos ver la purificación, la renovación del templo. Y claro, con ello la ciudad implícita. Todo esto está en sus mentes. Y hombre, conforme se van de ese lugar, sus cabezas simplemente están nadando en sus pensamientos. Y están tan llenos de esperanza, y están bajando por la parte de atrás del monte del templo, cruzan por el pequeño valle de Cedrón, en dónde pasa el arroyo, y el manantial y suben por el Monte de los Olivos y ahí suben. Cuando usted llegaba hasta arriba usted descansaba.

Y entonces, conforme van subiendo hasta la parte de arriba están formando su pregunta conforme avanzan. Y Marcos nos dice que es Jacobo, Pedro, Juan y Andrés, los cuatro más cercanos de los doce que están formulando la pregunta para el resto, y para cuando llegan a la parte de arriba se sientan. Y usted puede imaginarse que están sentados ahí, conforme el sol se está poniendo en el oeste. Digo, es una vista espectacular, una de las más espectaculares en el mundo entero, sentarse en el Monte de los Olivos y ver el sol ponerse sobre los edificios blancos de Jerusalén construido en la actualidad de las mismas piedras de las que fueron construidas en esos días. Y en muchos casos la misma arquitectura. Nada más que en esos días, en lugar del Domo de la Roca y la Mezquita de Omar brillando en la parte final en la que se pone el sol habría sido el templo con el oro en la parte de arriba. Y se habrían sentado en el monte y habrían visto esa estructura masiva, y habrían estado pensando, aquí está, aquí está hombre, todo se va a terminar aquí, todo va a llegar a un gran clímax, estamos viviendo en este momento de gloria en la historia de Israel.

Y entonces, a partir de esa pregunta en sus corazones, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés, se acercan al Señor, Marcos dice, y le hacen una pregunta. Versículo 3, “Y conforme él se sentó en el Monte de los Olivos, los discípulos vinieron”, y le dije cuales, “en privado”. Ya no hay más ministerio público, vienen solo “y dijeron”, y claro, probablemente significa que Pedro habló, porque Pedro siempre hablaba cuando había algo que debía decirse, él era el vocero. Y en nombre de todos ellos, en particular los cuatro que estaban ahí, “dinos, ¿cuándo serán estas cosas?” dicen. ¿Qué cosas? Bueno, las cosas de las que él acaba de estar hablando. Bueno, ¿de qué acaba de estar hablando? La destrucción del templo, ¿qué más? La deserción de Jerusalén, versículo 38. ¿Qué más? La venida en el nombre del Señor. Versículo 39. Vieron todo como un acontecimiento. El templo es destruido, la ciudad queda desierta, y el Mesías viene en su gloria. ¿Cuándo es que estas cosas? Y ahí ellos ven el juicio que él va a traer sobre las naciones que pelean contra él. Ven como se vuelve a congregar el pueblo de Israel, de todo el mundo. El fin de la época actual, y el establecimiento de su reino.

Entonces, ellos dicen, ¿cuándo serán estas cosas? Y ¿cuál será la señal de tu venida al final del siglo? Cómo puede ver, ellos conectan estas cosas con “tu venida al final del siglo”. Ellos no ven espacio alguno. La destrucción de Jerusalén es parte de todo. Entonces, ellos simplemente, esto es lo más emocionados que han estado, creo yo, en todo el ministerio de Cristo. Digo, como se sentiría usted si pensara que está viviendo en la llegada del reino de Jesucristo en cualquier momento, y él estuviera sentado ahí diciéndole que él va a destruir el templo, va a dejar la ciudad desierta, y la próxima vez que usted lo ve él vendría en gloria viniendo en el nombre del Señor. Hombre, estaban emocionados.

Y entonces, presentan la pregunta, y la pregunta es, ¿cuándo? y ¿qué? ¿Cuál es la señal? Digo, ¿cómo sabemos que va a suceder? Danos el indicador. Algo tiene que pasar primero, ¿qué es? ¿oscuridad? ¿una luz brillante? ¿qué es? ¿un ángel? ¿una trompeta? ¿qué es? ¿y cuando es? Y estaban realmente emocionados y con gran expectativa. Y, sabe una cosa, esto, créalo o no, siguió después de la resurrección. ¿Ha leído Hechos 1, últimamente, después de la resurrección? Ellos dijeron, cuando preguntaron, se reunieron con Jesús, le dijeron, “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Este es el momento, ¿no es cierto? Digo, todavía están preguntando eso. Y la resurrección no terminó eso, simplemente lo incrementó. Digo, cuando él murió quedaron sin esperanza. ¿Quedaron sin esperanza cuando murió? Oh, ¿por qué? Por la esperanza que tenían, ¿lo ve? Y cuando él fue clavado en la cruz, eso simplemente despedazó todo. E instantáneamente quedaron sin esperanza. Y cuando él salió de la tumba, hombre, las luces volvieron a encenderse, y dijeron, “¿es este el tiempo? ¿es este el tiempo? ¿es ahora? ¿es ahora? Porque vivían de manera incesante en la expectativa de que era el tiempo y el reino estaba por venir.

En Lucas 19, inclusive antes de este acontecimiento, versículo 11, “Y conforme oyeron estas cosas, él añadió y habló una parábola, porque él estaba cerca de Jerusalén, y porque ellos pensaban que el reino de Dios aparecería inmediatamente.” Ahí está, Lucas 19:11. Pensaban que el reino de Dios aparecería inmediatamente. Ahora, eso simplemente era saliendo de Jericó, camino a Jerusalén. Vivían en esa expectativa todo el tiempo, y este tipo de palabras de nuestro Señor simplemente incrementaron eso. Entonces, ahora usted entiende, entramos al capítulo 24, y ¿qué están pensando? En este momento es el reino, en este momento es la segunda venida, en este momento es el juicio, en este momento es el establecimiento del reino eterno de la gloria del Mesías, en este momento va a suceder. El punto de este sermón es decirles esto, “Hombres, no es en este momento.” Ese es el punto.

Ahora, usted entiende en Mateo 24 y 25, no es en este momento, están equivocados. Ese es el propósito…mmm. Ahora, regrese al versículo 3, simplemente un par de cosas para concluir. Quiero presentarle la palabra ‘venida’. ¿Qué están preguntando cuando dicen, ‘cuál es la señal de tu venida’? Dice usted, ‘Bueno, están hablando de la segunda venida.’ No. No es así. Cómo puede ver, ellos ni siquiera creían en una segunda venida como tal. No veían distinción alguna, no veían alguna primera venida, después un período largo, segunda venida, ellos vieron fuum…todo sucede, ¿por qué? Porque así es como el Antiguo Testamento lo bosquejó, digo, así sucedía desde el punto de vista del profeta en el Antiguo Testamento. El profeta del Antiguo Testamento vio hacia adelante y comprimió todos los factores de tiempo y simplemente vio al Mesías venir estableciendo su reino y todo eso, no vieron el espacio grande como dije, esa es la razón por la que es llamado un misterio.

Entonces, ellos lo veían como un todo, en un momento. Entonces, no están hablando aquí de una segunda venida. ¿De qué están hablando? Bueno, cuando usted ve la palabra ‘venida’ es la palabra “parousia”. Viene de dos palabras griegas, ‘para’ y el verbo ‘ser’, significa: alrededor, estar presente. La mejor manera de traducirlo podría ser, “¿Y cuál será la señal de tu presencia plena, de que tú estés aquí?” No es tanto la idea que expresa ‘venida’ tanto como que expresa una presencia permanente. La palabra ‘parousia’ es usada cuatro veces en este capítulo, versículo 3, versículo 27, versículo 37 y 39. Y después, habiendo sido usada por Jesús, se vuelve una palabra clave usada por los escritores del Nuevo Testamento. Es usada por Santiago, es usada por Pedro, y es usada por Juan, se vuelve un término técnico para la llegada de Jesucristo para establecer su reino, su segunda venida, su venida en gloria. Pero ellos simplemente están diciendo, ¿cuándo vas a llegar en tu presencia plena? ¿cuándo vas a estar aquí en tu revelación mesiánica plena? ¿cuándo vas a estar aquí para hacer todo lo que esperamos que seas, tu venida?

En otras palabras, el punto es que no tiene que irse él, y regresar, porque el punto de la palabra no es la venida en sí, es la presencia. Entonces están diciendo, ¿cuándo vas a entrar en la plenitud de tu presencia mesiánica? Esa es la idea. “Y,” dicen ellos, “¿cuál será la señal de esto, y del fin del siglo?” Y quiero cerrar al ver esa frase. ¿Qué frase? “El fin del siglo.” Esa es una frase muy, muy clara. Sunteleia tou aionos, es usada cinco veces en Mateo, esa misma frase. “El fin del siglo, el fin del siglo, el fin del siglo.” Y la palabra sunteleia significa, “el fin completo, el fin pleno, el fin final.”  Tele significa “fin”, sunteleia, compuesto teleia significa “el fin completo”.

Entonces, ¿cuál es el fin determinante, final, de la época del hombre, el día del hombre? Es usada también no solo en este versículo sino en Mateo 28:20 cuando Jesús promete que tenemos autoridad y vamos a hacer discípulos, y después él dice, “He aquí, yo estoy con vosotros” ¿qué? “hasta el fin del siglo”, hasta el fin del siglo. Hasta el fin completo estaré con ustedes, pero tres veces más quiero que las vea, Mateo 13, véalas de cerca, muy importante. Mateo 13, versículo 39, la parábola del trigo y la cizaña a la mitad del versículo dice, “la cosecha es el fin del siglo”, el fin del siglo entonces es el tiempo de la cosecha de Dios, Jesús dice, y los que cosechan son los ángeles, la cizaña es recogida y quemada, así será en el fin del siglo. Y es usada de nuevo dos veces en esa parábola. Es el tiempo cuando Dios sale, congrega el trigo y la cizaña la separa. La cizaña es recogida y quemada en el fuego dice en el versículo 42, “Echadlos en el horno de fuego en dónde será el lloro y el crujir de dientes.” Toma el trigo, los justos, y están brillando como el sol en el reino de su Padre.

Entonces, el fin del siglo, para Mateo, es un término escatológico que significa el fin mismo de todo. Cuando Dios viene en juicio completo, final, definitivo y toma a los incrédulos y los envía al infierno y los creyentes van a su presencia. Ahora en el mismo capítulo, versículo 49, esa misma frase es usada de nuevo, “Así será al fin del siglo”, versículo 49, los ángeles vendrán separarán a los impíos de entre los justos, los arrojarán al horno de fuego, … lloro y crujir de dientes. De nuevo es usada al fin del siglo cuando el Señor separa; ahí una gran red es aventada, pescan peces, y como un pescador trae una red con todo tipo de peces, y separa a los que se pueden comer de los que van a ser arrojados, así Dios pesca a todos en una red, los jala, separa a los justos para llevarlos a la gloria, a los injustos para la condenación. Eso vuelve a suceder en el fin del siglo.

Entonces la pregunta de los discípulos tiene que ver con el fin del siglo. Es un tipo de pregunta definitiva. Ahora, usted puede regresar a Mateo 24, por un momento. Le están haciendo preguntas acerca de cosas finales, cosas definitivas, ¿cuándo es que el Mesías va a venir en presencia y gloria plenas? ¿cuándo es que el juicio final, completo y total se llevará a cabo cuando los impíos son condenados y enviados al infierno, y los justos son enviados a la gloria del reino? ¿cuándo será esto? y ¿cuál es la señal que debemos esperar que indique lo que va a pasar? Esa es su pregunta.

Y en todos los acontecimientos hasta este punto, indican que están pensando en lo que llevó a esta pregunta. La respuesta del Señor comienza en el versículo 4. Muy bien, ahora escuche con atención. La respuesta del Señor comienza en el versículo 4, y desde el versículo 4 en adelante, escuche con atención, él está respondiendo a su pregunta, y su pregunta tiene que ver con la venida plena de Cristo y el fin de la época del hombre, y esa es la pregunta que él responde. Él no dice nada acerca de la destrucción de Jerusalén a partir de ahora. Eso estuvo afuera del discurso del Monte de los Olivos en el versículo 2 antes de que la pregunta llegó a ser preguntada. Ese juicio sobre Jerusalén fue para ese período de la historia, para ese tiempo y ese pueblo no regenerado, impío que rechazó a Cristo, y es solo un ejemplo pequeño del tipo de juicio que Dios va a traer al fin del siglo cuando el Mesías venga en gloria plena, y en presencia plena.

Y entonces, lo que él les está diciendo es, “Miren, lo que han visto no es el fin del siglo. Lo que han visto no es preliminar para la venida plena del Mesías en gloria. Permítanme mostrarles lo que es la indicación de su venida plena, permítanme mostrarles cuales son las señales de su segunda venida, permítanme mostrarles lo que indica el fin del siglo, y ese es el tema del sermón en el discurso del Monte de los Olivos. Los toma de dónde están a cómo será el tiempo cuando el Señor venga.

Y entonces, él los levanta de su momento histórico y los lleva al futuro lejano, un futuro en el cual no hemos entrado aún. Y describe todos los acontecimientos que rodean la venida del Señor Jesucristo y eso es lo que vamos a ver conforme llegamos al versículo 4 en nuestro próximo estudio. ¿Sabe usted en dónde está? Bueno, tengamos una palabra de oración, entonces.

Gracias nuestro Padre bendito por buena comunión esta mañana en nuestro tiempo de adoración, y o que bendición es abrir tu palabra y verla con tanta claridad, revelando, no solo el pasado y nuestra redención, sino el futuro y nuestra gloria en Cristo. Gracias, oh Señor porque el Salvador regresará y porque él al regresar nos llevará a la gloria. Y él reinará como Rey de reyes y Señor de señores al fin del siglo. Pero Señor, estamos conscientes también que en el fin del siglo habrá juicio sobre los impíos como también gloria para los justos. Entonces oramos porque nadie aquí, el día de hoy al oír este mensaje le dé la espalda al Salvador, quien es el único que puede redimir a hombres del juicio y llevarlos a la gloria.

Te damos gracias Padre por Tu Palabra, ábrela a nosotros en los días venideros, para que podamos entender no solo el significado de la venida del Salvador en el pasado, sino el entendimiento pleno, lo más que podamos entender de su venida en el futuro. Que aquellos de nosotros que vivimos en el más emocionante de todos los tiempos, entre la primera y la segunda venida, podamos entender ambas. Y debido a nuestro entendimiento nos hallemos motivados a crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, a quien amamos y servimos. Y oramos en su nombre. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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