//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Iglesia Cristiana, Interés General, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Un Salmo Misionero

Isha – Salmos

DÍA 133 – Salmo 96

Dosis: Alabanza Y Adoración

Un Salmo Misionero

“Ustedes, familias de los pueblos, ¡tributen al Señor la gloria y el poder! ¡Tributen al Señor la honra que merece su nombre! ¡Traigan sus ofrendas, y vengan a sus atrios! ¡Adoren al Señor en la hermosura de la santidad! ¡Tiemblen ante él todos en la tierra!” (Salmo 96:7–9) (RV Contemporánea)

Parece ser que este salmo se compuso también para ser entonado cuando se trasladaba el arca. Aquí el salmista nos insta a que alabemos al Dios santo, glorioso y majestuoso y a la vez que todos reconozcan su gobierno universal. En este último sentido podemos decir que también es un salmo misionero.

Desde el principio, Dios ha llamado a hombres y mujeres para anunciar quién es y qué hace. Un misionero es un enviado, pero en cierto sentido todos lo somos cuando participamos activamente de la obra misionera. Dios ha elegido a algunos para que vayan hasta lo último de la tierra, otros asumimos un compromiso misionero apoyando económicamente a los que van y otros se comprometen a orar para acompañar a los misioneros en la batalla espiritual.

¿Cuál es la motivación principal para la obra misionera? Que la gloria de Dios brille en cada rincón y que las familias de los pueblos conozcan y adoren a Dios. ¿Cómo estás ayudando para que esto sea posible? Elige una de las tres formas que hemos descrito pero no dejes de participar en esta gran obra. Ya sea aquí o allá, sé parte de la misión de Dios para el mundo.

En el salmo se repiten los verbos: “tributen, traigan”. Muchas veces vamos al templo para recibir. Sin embargo, aquí aprendemos que debemos dar, principalmente la gloria a Dios. El principio básico de la oración verdadera también es dar, no recibir. ¿Cuánto dejas que Dios hable y cuánto hablas tú? Pero a la vez están los verbos: “Alégrense, canten, póstrense”. Indicando que todo esto debemos hacerlo con alegría.

Nosotras también tenemos el privilegio de adorar a Dios en su hermoso santuario. Su santidad es uno de los atributos que encierra muchos más. Dios es santo, y su santidad es hermosa. Un día todas las naciones temblarán ante su presencia. Algunos la haremos con familiaridad, pues le hemos adorado aquí en la tierra y le conocemos. Otros lo harán con terror, pues le rechazaron y tarde comprenderán la verdad del evangelio. Pero lo más hermoso será reunirnos como un pueblo redimido, y qué alegría saber que de algún modo participamos en la misión de llevar el Evangelio a tierras lejanas.

Oración: Señor, quiero ser parte de tu trabajo misionero, ya sea que me envíes o que pueda yo apoyar a los que van. Enséñame qué hacer y cómo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 149). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Alimentemos El Alma Auido

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: