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9/9 – Listo o no, ¡aquí vengo!, 2ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: ¡Jesús viene!

9/9 – Listo o no, ¡aquí vengo!, 2ª Parte

John MacArthur

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Los vuelvo a invitar esta mañana a abrir su Biblia si es tan amable en el capítulo 24 de Mateo. Estamos de regreso en esta semana, en este texto que se está volviendo para nosotros un texto conocido. Este gran sermón de nuestro Señor Jesucristo, de su segunda venida, que ocupa los capítulos 24 y 25 del evangelio de Mateo. Hemos llegado ahora a la sección en el versículo 36 al 51, comenzamos en nuestro último tiempo juntos a ver estos versículos, y concluiremos ese estudio esta mañana.

Esta mañana cantamos un himno que indicaba que estábamos esperando la venida del Señor Jesucristo. Y todos nosotros como cristianos así vivimos, esperando su venida. Un teólogo, creo que fue Oscar Cullmann dijo, “El cristiano existe en una tensión entre lo que ya es, y lo que todavía no lo es.” Ya hemos experimentado la salvación, todavía no hemos experimentado la plenitud de la salvación, esto es, la redención de nuestros cuerpos. Ya hemos recibido el poder del Espíritu Santo, todavía no hemos visto la plenitud de ese poder a llevarnos a la gloria plena. Ya hemos recibido vida eterna, todavía no hemos participado en la resurrección.

Entonces, en un sentido estamos atrapados entre lo que ya pasó y lo que todavía no ha pasado. Y vivimos en esa tensión, mirando hacia atrás a la cruz, esperando la segunda venida, ya viviendo en los últimos dias, sin embargo, todavía no en lo último de los últimos días. Todo creyente entonces vive con un sentido de lo que ya es verdad, y lo que todavía no se ha cumplido. Vivimos con esa emoción, ese gozo de esperar la venida del Señor Jesucristo.

Entonces, el escritor de Hebreos lo expresa en estas palabras: “Así también Cristo fue ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, y para ellos que lo esperan aparecerá la segunda vez sin pecado para salvación” (Hebreos 9:28). Sí, él ya ha llevado nuestros pecados, pero lo esperamos porque todavía no ha venido la segunda venida, para que cumpla la salvación plena y gloriosa. Pedro lo dice de esta manera: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, según su gran misericordia, nos hizo renacer para una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada, inmarcesible, reservada en los cielos para nosotros.” Sí ya hemos sido renacidos, pero todavía no hemos entrado de manera plena a nuestra herencia.

Y 1 Juan 3 dice: “Amados, todavía no se ha manifestado lo que seremos, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos como él, porque le veremos como él es.” Sí, hemos recibido a Jesucristo, sin embargo, todavía no somos como Cristo en toda manera.

Y entonces, vivimos entre lo que ya pasó y lo que todavía no ha pasado. Y nuestros corazones están llenos de expectativa para la segunda venida. Francamente no es así con aquellos que no conocen a Cristo, aquellos que miran y oyen el mensaje de la segunda venida de Jesucristo, y que no están listos para ese acontecimiento, deberían vivir en temor. Pablo dice: “Conociendo el temor del Señor, persuadimos a los hombres.” El escritor de Hebreos dice que: “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo.” Él dice, “Nuestro Dios es un fuego consumidor.” Pensar en la venida de Jesucristo, o es pensar en esperanza y expectativa de gloria, o pensar en temor y terror de condenación eterna.

Entonces esperamos la venida de Cristo. Para aquellos de nosotros que conocemos al Salvador, amamos su manifestación. Para aquellos que no, temen su aparición. En todos nosotros está esa pregunta, ¿cuándo va a suceder? ¿cuándo es que Jesús va a venir? Esa no es una nueva pregunta. Si usted recordará, conforme comenzamos el estudio del capítulo 24 señalamos en el versículo 3, que los discípulos se congregaron en torno a Jesús en el Monte de los Olivos y dijeron: “¿Cuándo serán estas cosas? Y ¿cuáles serán las señales del fin del siglo, y de tu venida?” Ellos también querían saber cuándo. ¿Cuándo va a suceder? ¿Cuándo vas a venir en gloria y recompensaras a los justos y juzgarás a los impíos? ¿Cuándo vas a venir y establecerás tu reino? ¿Cuándo va a suceder? ¿Y cuáles son las señales?

Bueno, los versículos 4 al 35 nuestro Señor dio las señales, ¿no es cierto? Él les habló de las señales. Ahora, comenzando en el versículo 36, él responde a la pregunta del cuándo. La pregunta del qué, ya la respondió, les dio las señales. Ahora está la pregunta del cuándo. “¿Cuándo serán estas cosas?”, dijeron. Su respuesta viene en el versículo 36, véala: “Pero de ese día y hora, ningún hombre sabe. No ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo mi Padre.” Su respuesta acerca del cuándo es, “nadie sabe, solo Dios.” Nadie sabe. “¿Quieres decir que nadie sabe cuándo Jesús va a venir?” Sí, eso es lo que él dice. Pero observe que él dice, de que en el día y la hora. En el versículo 42 él lo vuelve a decir. “No sabéis a qué hora”.

En el versículo 44 lo vuelve a decir: “Pero en una hora en la que no pensáis.” En el versículo 50 al final: “En una hora de la que no sabes.” Sí, es posible conocer la era, o la época, o el período de tiempo en general. Es posible conocer eso, ya sabemos eso. El período de tiempo cuando la venida de nuestro Señor ocurrirá ya nos ha sido revelado a gran detalle. Estamos viviendo en la época de la iglesia. Llega a su fin con el rapto de la iglesia. Y ese es el comienzo del fin. Ese es el comienzo del día del Señor, por así decirlo. La iglesia es sacada. El que refrena, el Espíritu Santo, quita el refreno de la maldad. Se levanta el anticristo, él se ve como el salvador de Israel. Pero a la mitad de un período de siete años, inmediatamente después del rapto, él profana el lugar santísimo, establece un ídolo, llama al mundo entero a adorarlo a sí mismo, y eso dispara la gran tribulación.

Las Escrituras son claras en esto. El rapto de la iglesia, el levantamiento del anticristo, la abominación desoladora, la gran tribulación, así llamada en el versículo 21 de este capítulo. Y en esa gran tribulación, todo tipo de acontecimientos aterradores se llevan a cabo. Son llamados en este capítulo, los dolores de parto, del reino. Son dolores rápidos, sucesivos, que vienen sobre la tierra que dan lugar al nacimiento del reino de Cristo. Vienen al fin mismo, así como los dolores de parto vienen al fin del embarazo.

Y entonces, viene un tiempo cuando la iglesia es arrebatada, el anticristo se levanta a la mitad del período de siete años en el que él se levanta hasta llegar a la prominencia. Él se presenta a sí mismo para que el mundo entero lo adore, él entonces comienza a perseguir a Israel, y la matanza mundial se lleva a cabo, el juicio cae como se describe en Apocalipsis 6 al 18. Al fin de ese tiempo está la señal del Hijo del Hombre en el cielo, vemos eso en los versículos 29 al 31. El cielo se cae, los cuerpos celestes caen. Todo en órbita pierde su órbita, las potencias de los cielos son conmovidas, y en la oscuridad que ocurre en el espacio, Cristo aparece y esa es la señal de su venida.

Entonces, él ha dicho en este mensaje maravilloso, “estas son las señales”. Pero ahora él dice, “del día exacto y la hora exacta, nadie sabe.” El período de tiempo lo conocemos, es inmediatamente después, dice en el versículo 29, de la tribulación. En la tribulación, es el período de tiempo en el que se levanta el anticristo, en el que los acontecimientos de Apocalipsis 6 al 18 también son descritos igual que aquí. Ese tiempo puede ser visto claramente. Es un tiempo que comienza con el rapto de la iglesia. Después aparece al final de la tribulación, inmediatamente después de eso, la señal del Hijo del hombre en el cielo. Pero, cuánto tiempo a partir de la señal del Hijo del hombre, hasta el establecimiento en sí del reino y juicio, no lo sabemos. Nadie lo sabe. Y hay un intervalo ahí.

En el libro de Daniel, hay por lo menos un intervalo de 75 días, pero inclusive podría ser más que eso. Realmente no lo sabemos porque no sabemos específicamente a que se refiere Daniel. Pero hay un periodo de tiempo ahí, que no está definido. Y en algún punto en ese período de tiempo después de la tribulación, Cristo va a venir en gloria final plena y juicio. Pero el momento exacto, el día exacto no es conocido.

Y entonces, el Señor dice, nadie lo sabe, ni los hombres, ni los ángeles, en ese punto en su encarnación y humillación él mismo no lo sabía, porque el Padre no le había revelado eso a él. Y él en su encarnación, en su humildad de encarnación, refrenó su omnisciencia a aquello que el Padre le reveló. Y entonces, es un tiempo desconocido. Ahora, eso es muy importante, la segunda venida de Jesucristo ocurrirá en un tiempo desconocido. No sabemos cuándo sucederá. Podría suceder en cualquier generación. Antes de que suceda, se llevará a cabo el rapto de la iglesia, el tiempo de la tribulación se levantará el anticristo, se llevarán a cabo todas las señales, la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces, en algún punto después de eso Jesucristo vendrá. Pero recuerde esto, todas esas cosas, del rapto de la iglesia hasta la segunda venida van a suceder rápidamente, ¿no es cierto? La tribulación en sí es de siete años, y la segunda venida viene inmediatamente después de eso.

Y entonces, en un período de unos siete años, el fin de la historia humana ocurrirá, y del versículo 32 al 35 de este capítulo leemos que la generación que esté viva cuando las señales comiencen, estará ahí cuando Jesús venga. En otras palabras, va a suceder tan rápido que va a suceder todo en una generación. De hecho, en un período muy breve de tiempo. Una vez que comienza, se acabará muy rápido, podría venir en esta generación, porque si el rapto de la iglesia ocurriera inmediatamente, y podría ser, no hay nada que tiene que preceder al rapto. Si fuera a ocurrir en este momento, entonces, esta generación viviría todas estas señales hasta la segunda venida de Cristo. Si sobrevivieran. Una tercera parte de ellos será masacrada, una cuarta parte de ella será masacrada en otro holocausto, guerras y demás van a matar a otros, el anticristo va a masacrar a todos los que él pueda. Si una persona vive para ver el fin, sucederá tan rápido que, si vieron el comienzo, y sobreviviera a los acontecimientos, estarían ahí para ver el final.

Entonces, podría venir en cualquier momento, en cualquier generación. Ahora, ¿cuál debe ser nuestra respuesta a esta venida repentina de Cristo? ¿cuál debe ser nuestra respuesta al fin del siglo? En primer lugar, vimos en nuestro último estudio, alerta. Observe el versículo 37: “Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en el que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

Es casi increíble que no supieron, que la gente en el tiempo de Noé no supo que iba a llover, porque alguien les había estado diciendo eso por 120 años. Noé fue un predicador de justicia, y él predicó justicia y juicio. Y les dio una señal muy grande de juicio venidero, al construir un barco enorme, un arca. Literalmente la palabra significa: “una caja de madera.” Este fue el símbolo y la señal, 120 años tomó construir lo que Dios iba a traer devastación para ahogar al mundo. Y dice que hasta que el diluvio vino, y se los llevó, no se dieron cuenta de esto, simplemente siguieron comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento.

En otras palabras, siguieron con las rutinas de la vida, literalmente ignorando la predicación del juicio, y literalmente ignorando la señal y el símbolo del diluvio venidero. Y así será en el día de la segunda venida de Cristo. Es difícil imaginarlo, el mundo en gran medida va a ignorar el rapto, van a ignorar la abominación desoladora, va a ignorar el holocausto de acontecimientos que ocurran en el tiempo de la tribulación. Van a ignorar inclusive la señal del Hijo del Hombre en el cielo, lo van a justificar, lo van a racionalizar, van a hacer algo diferente de aceptar lo que intenta expresar, lo que intenta comunicar, lo que intenta decir.

Y cuando Jesús venga, van a estar en shock, difícil imaginarlo, pero así es la ceguera del corazón humano. Así es la oscuridad de la mente humana. Escuche, ni quiera pudieron identificar cuando Dios mismo caminó en medio de ellos, porque van a ser más capaces en ese periodo entender de lo entendieron cuándo Jesús estuvo aquí, cuando la verdad es que todo el infierno habiéndose desatado en la tierra, en esa época, el pecado será peor de lo que jamás ha sido.

Entonces, no verán la verdad. Oh, habrá una gran salvación, los judíos serán redimidos, y habrá una gran redención entre los gentiles, como Apocalipsis 7 dice, pero todavía habrá una población masiva, mundial de personas que habiendo vivido todos los acontecimientos increíbles que hemos relatado en el capítulo 24, todavía van a encontrar que la segunda venida de Jesucristo ocurriéndoles va a ser algo inesperado. Es increíble, a pesar de todas las señales. Y después habrán dos en el campo y uno será llevado y el otro se quedará, dos moliendo y una es llevada y otra se quedará. El juicio vendrá y dividirá a la humanidad. Aquellos llevados son llevados en juicio, aquellos que se quedan van al reino. Los justos serán dejados para ir al reino. Los impíos serán llevados a la oscuridad externa y al juicio eterno.

Entonces, está por venir un acontecimiento del que el mundo está siendo advertido, y advertido, digo, las advertencias son increíbles, primero el rapto, se levanta el anticristo, la abominación desoladora claramente definida en el versículo 15, todos esos acontecimientos claramente relatados aquí y en Apocalipsis, todo detalle presentado, y a pesar de todo eso, y la señal del Hijo del Hombre en el cielo, en los versículos 29, 30, y 31, inclusive a pesar de eso, y el hecho de que se reúnan a los elegidos de toda la tierra, todavía no ven lo que está pasando. Todavía no entienden, todavía no se dan cuenta, hasta que como en el tiempo de Noé, finalmente cuando el agua estaba hasta su barba, y la puerta se cerró comenzaron a ser creyentes, pero era demasiado tarde. No había manera de entrar.

Entonces, cuál es la primera respuesta a la naturaleza repentina e inesperada de la segunda venida, versículo 42: “Velad, por tanto.” Ese es un presente imperativo. Estén constantemente alertas, porque no sabéis a qué hora viene vuestro Señor. Y él le dice a la generación que esté viva, en cualquier momento, no saben cuándo todas estas cosas van a suceder. No saben cuándo la venida del Señor se va a manifestar. Más vale que estén velando. Más vale que estén analizando la señal como señalamos la última vez en Mateo 16. Él les dijo a los judíos: “Son muy buenos en identificar el clima, pero no tienen ni idea acerca de señales espirituales. Bueno, más vale que tengan alguna idea acerca de las señales espirituales. Más vale que estén alerta.”

El primer requisito es estar alerta. El segundo es, estar listos. Vea el versículo 43, y ahora vamos a continuar con lo que no cubrimos. “Pero sabed esto”, piensen esto, podría ser un imperativo, podría ser un indicativo. Me gusta pensar que es un indicativo, esto es afirma un hecho. Comparándolo con el versículo 42, “No saben a qué hora su Señor viene, pero sepan esto,” esto lo saben. Digo, eso es obvio, ustedes saben esto. “Que sí” Y ese es un ‘sí’, una condición en el griego que es contraria al hecho, sí y no, pero si viniera. Si el de la casa hubiera sabido en que vela, esto es, en que vigilia, en qué periodo de tres horas durante la noche. Los judíos dividían la noche en cuatro periodos de tres horas de 6 de la tarde a 6 de la mañana. 6 a 9, 9 a 12, 12 a 3, 3 a 6. Él dice, si el que está en la casa supiera a qué horas a la mitad de la noche el ladrón vendría, él habría velado y no habría permitido que su casa fuera objeto de robo. Literalmente la palabra griega para entrar es escarbar. Escarbaban por las paredes de lodo, o escarbaban por el techo para entrar y robarse todo.

Entonces, él dice, no saben cuándo el Señor viene, pero esto saben. Si un hombre supiera cuando un ladrón viene, si él supiera en general, no el minuto, inclusive la hora, pero si él tan solo supiera el período de tiempo en general, seguramente estaría esperándolo cuando llegara ahí, ¿verdad? Claro que sí. Y eso es lo que él está diciendo. Eso lo sabe, cualquier necio sabe que, si un ladrón está por venir, y sabes que está por venir, vas a estar listo para cuando él llegue. Y la venida del Señor con frecuencia se compara a la venida de un ladrón. Y sería bueno en este punto decir que no es porque es un criminal que viene, la semejanza de la venida del Señor a un ladrón que ocurre aquí, 2 Pedro 3:10, Apocalipsis 3:3, Apocalipsis 16:5, Lucas 12:35-40, lo cual le mostraré en un momento, también ocurre en 1 Tesalonicenses 5:2 y en adelante.

Y esos lugares en dónde la venida del Señor es comparada a un ladrón, no es que Cristo es como un ladrón. Es que Cristo va a venir de manera repentina, inesperada como un ladrón viene de manera repentina, inesperada. Esa es la única analogía, esa es la única analogía. Hay otro comentario al margen que quiero añadir, cuando un ladrón viene él se lleva todo lo que usted tiene. Y entonces, Cristo, cuando él venga y encuentre un hombre que no está listo para su venida, todo lo que un hombre tiene él se lo va a llevar, ¿no es cierto? Y todo será quemado. Entonces, en ese sentido también podemos ver a Cristo como un ladrón que viene y se lleva todo lo que tiene un hombre, aquello en lo que coloca su fe, que no puede soportar la prueba del juicio.

Entonces, el Señor va a venir de manera inesperada. Él viene repentinamente, en un momento en que nadie está consciente, y nadie se da cuenta. Ahora, es difícil imaginar esto, porque cuando usted piensa en el rapto, y todos estos otros acontecimientos, todo mundo va a estar diciendo: “Hombre, ¿cuándo es que él va a llegar aquí? ¿cuándo es que él va a llegar aquí? ¿lo podemos ver? Todo es muy claro. Va a suceder, y va a suceder, pero el pecado, siendo lo que es y siendo cegador de manera abrumadora, y el misterio de la iniquidad habiendo llegado a su clímax y la gente justificando de la mejor manera que puede, todo lo que está pasando y la hostilidad hacia Dios llegando a su clímax, la gente literalmente va a justificarlo, va a racionalizarlo, explicarlo de otras maneras.

Inclusive esas personas que puedan decir, bueno, él podría venir. Hombre, éste podría ser el momento. Se van a encontrar en cierta manera, quedándose conformes con el hecho de que no va a venir. No sé lo que sucede. Quizás después de la señal en el cielo, las cosas regresan a algún estado de normalidad, y todo mundo dice: “Bueno, lo que fue debió haber terminado, y en cierta manera se establecen lo suficiente como para no estarlo esperando y ese es exactamente cuando él viene. No lo sé. Pero sé que no van a estar listos cuando suceda, al menos de que hayan preparado sus corazones antes del momento. Existen personas, como usted sabe, que simplemente les gusta ver las señales, hasta que la última aparece, y después ya listos. No. Versículo 44: “Por tanto, estad también listos.” No solo alerta, sino, versículo 42, listos. Porque en una hora que no pensáis, el Hijo del Hombre viene. Y él dice, en cierta manera del otro lado del asunto, no saben cuándo él va a venir, y él no vienen cuando piensan ustedes que van a venir.

Entonces, no sé lo que sucede después de la tribulación, y después de la señal del Hijo del Hombre. No sé lo que está pasando en eso período de tiempo. Ese pequeño espacio de tiempo, no tenemos mucha escritura, y no sé lo que sucede, pero sé que de alguna manera el mundo pierde el sentido de que él viene inmediatamente, y cuando ellos menos lo esperen, él va a venir en furia final en gloria final. Entonces, su punto en la analogía es simple. Si un hombre supiera que un ladrón está por venir, estaría listo. Y si usted sabe que Jesús viene, más vale que esté listo, más vale que esté listo. Usted sabe que él viene. Si un hombre supiera que un ladrón va a venir estaría listo, preparándose para el ladrón. Jesús le está diciendo: “Voy, voy.”

Recuerdo un predicador que estaba predicando de la segunda venida, y él era uno de esos hombres que creía que no debes tener ninguna nota, debes predicar estrictamente de lo que te viene a la mente. Y él olvidó su punto, y lo único que podía recordar era, “He aquí vengo pronto, he aquí vengo pronto.” Y eso debió haber hecho que se acordara. Y entonces, él lo dijo como cinco veces, y nada pasó. La última vez él pensó, si le pego realmente fuerte al púlpito, y digo, “He aquí vengo pronto”, quizás algo se va a soltar, algo va a pasar y me voy a acordar. En lugar de esto, tiró el púlpito, y cayó en las piernas de una señora en la primera fila, y él se disculpó. Y ella dijo, “¿Por qué te estás disculpando? Me advertiste ocho veces que ibas a venir.” Ella entendió el punto. Y si él dice que él va a venir, y él dice que va a venir, y él dice que va a venir, entonces debes creer que él va a venir. Y solo un necio que tiene toda esa información no se prepara, ese es su punto.

Si conoces en qué período de tiempo él va a venir, si conoces que señales vienen, podrías ver eso. Entonces, estarías listo para eso, sino fueras un necio. Observe Lucas 12, por tan solo un momento. Y vamos a ver el otro pasaje en dónde el Señor básicamente da la misma advertencia en unos, en términos, un poco diferente. Y de nuevo, el Señor con mucha frecuencia enseñó las mismas lecciones usando las mismas ilustraciones, o muy parecidas, como cualquier buen maestro sabe. Usted repite buenas cosas, y repite buenas ilustraciones en diferentes contextos, porque son útiles para la gente. Y el Señor aquí, en Lucas capítulo 12, también está preocupado por advertirle a la gente acerca de su segunda venida. Él dice: “Estén ceñidos nuestros lomos y vuestras lámparas encendidas, y sean como hombres que esperan a su Señor, cuando él regresará de la boda, para que cuando él venga y toque, ustedes puedan abrirle inmediatamente.”

Digo, estén listos para que cuando él regrese, todo esté como debe estar.” “Bienaventurados aquellos siervos, a quienes el Señor cuando él venga, los halle velando. De cierto os digo, que él se ceñirá y los hará que se sienten a comer, y vendrá y los servirá.” Sorprendente. Cuándo el Señor regrese, si usted ha sido fiel, él lo va a sentar a usted a comer y él lo va a servir a usted. Ese es el reino. Si usted está preparado cuando él venga, usted se va a sentar con él en su reino, y él lo va a servir a usted. Y si él viniera en la segunda o tercera vigilia, y los hallara así, entonces, bienaventurados son esos siervos porque están listos cuando él venga. Saben que él viene, no saben cuándo, pero están listos. Y sabed esto, que, si el dueño de la casa supiera a qué hora el ladrón viene, él habría velado y no habría permitido que su casa fuera objeto de robo. “Estad, por tanto, listos también porque el Hijo del Hombre viene a una hora cuando no pensáis.”

Ahora, puede regresar a Mateo 24, es la misma idea, es la misma lección básica. Es la misma idea que él ha dado aquí, que cuando él viene es un juicio devastador. Cuando él viene es una gloria inmediata para los redimidos. Entonces, estén listos. Y debido a que no sabemos cuándo es, y nadie sabe cuándo es, y nadie puede saber cuándo es, necesitamos estar listos en todo momento, en todo momento. Entonces, alerta y listos. Una cosa es estar alerta y decir: “Hombre, reconozco las señales”, algo más es estar listo, y estar listo habla de salvación, de un corazón preparado.

Hay una tercera cosa a la que nos llama, no solo alerta y estar listos, sino, fidelidad. Observe el versículo 45 al 51, fidelidad. Y aquí de nuevo, hay una analogía hermosa, una historia, una parábola, por así decirlo, la cual nuestro Señor también usa en Lucas 12 en otro contexto, porque ilustra de manera tan, tan clara el punto que quiere presentar. Es una ilustración poderosa, poderosa. Versículo 45: “¿Quién entonces es un fiel y phronimos”? -sensato, sabio- “siervo, a quién su Señor ha hecho Señor sobre su casa para darles el alimento a su tiempo.” Ahora, ¿de qué está hablando? Bueno, es una parábola muy, muy interesante. El señor es como Dios, el siervo es como todo hombre o mujer en el mundo. Y cada uno de nosotros ha recibido una administración, cada uno de nosotros ha recibido una responsabilidad, es como si el Señor hubiera dicho: “Muy bien, aquí tú administra la vida, y el aliento, y el intelecto, y la voluntad, y la emoción y el talento, y la verdad, y la sensibilidad espiritual, y la oportunidad, y el privilegio. Todo lo que te doy al crearte a Mi imagen, todo lo que te doy al llenar tu mundo de todas las cosas buenas que yo puedo crear, todo lo que te doy en términos de oportunidad para servirme, tú eres responsable de eso. Como un siervo a quien se le dice que gobierne la casa, esto es, que administre todos los bienes y que se asegure de que él le da de manera apropiada a todo mundo, en el momento correcto, alimento y en el lugar correcto.

En otras palabras, toda persona en el mundo, no solo cristianos, toda persona en el mundo ha recibido una prueba de administración por parte de Dios, vida, aliento, privilegio, todas esas cosas son concedidas a nosotros por Dios, y son una administración por la cual vamos a dar cuentas. Y el infierno estará poblado no solo por el diablo y sus ángeles, sino por personas que desperdiciaron ese privilegio, que se robaron los bienes de Dios, como el hombre lo hizo en Mateo 18, y fue llamado a rendir cuentas por cómo es que él, se había podido robar el dinero del rey, y estaba ahí en bancarrota. Y él cayó en su rostro, y rogó por misericordia.

Todo hombre, mujer en el mundo ha recibido una administración por parte de Dios, y si usted se roba los bienes y privilegios y recursos y oportunidades que Dios le ha dado a usted, entonces va a rendirle cuentas a Dios por haber desperdiciado su administración. Y cómo dije, el infierno va a estar lleno de gente que desperdició las oportunidades de Dios, y las usó para sí mismos, que abusaron el privilegio que Dios les dio, y que han fallado y se han rehusado servir a Dios como él lo manda.

Entonces, todo ser humano sobre la faz de la tierra, está siendo probado por Dios, en términos de la administración de lo que poseen. Y entonces, este hombre que está en la casa, hace eso con un siervo, versículo 46 dice. Cuándo el Señor viene, y encuentra siervos haciendo lo que él quería que hicieran, van a ser bendecidos, ¿no es cierto? Eso indica que son creyentes, eso indica los redimidos, son obedientes. La obediencia siempre es la marca, hacer la voluntad de Dios siempre es la marca de la salvación verdadera.

Entonces, cuando el Señor venga va a encontrar al siervo verdadero haciendo lo que él le dijo que hiciera, cumpliendo su voluntad, viviendo su administración hasta el máximo. Versículo 47, “De cierto os digo, que él lo hará”, esto es al siervo que está obedeciendo, “gobernante sobre todos sus bienes.” Eso es maravilloso. Lo que eso dice es que cuando el Señor regrese, y encuentre a sus siervos fieles, sus siervos dignos de confianza, sus siervos obedientes, él los va a colocar sobre todo lo que él posee. Es una cosa maravillosa. ¿Sabe usted lo que vamos a estar haciendo en el reino milenial y en la eternidad? Vamos a sentarnos con Cristo en su trono, Apocalipsis 3:21 dice, cómo él se está sentando con el Padre en su trono, y vamos a gobernar sobre todo lo que él posee. Eso es el versículo 47. La vida es una administración, lo que usted hace con esta pequeña rebanada de tiempo va a determinar si usted va a gobernar o no en la eternidad en el trono de Cristo, o si usted va a ser dominado o no en el infierno por los demonios y los diablos para los que fue preparado.

Entonces, cuando el Señor venga, él va a revisar la administración. Y aquel que ha mostrado ser fiel será recompensado con gobierno eterno. Versículo 48, “Pero, si ese siervo malo dijera en su corazón, mi Señor retrasa su venida, y comience a golpear a sus consiervos, y a comer y a beber con los borrachos, el Señor de ese siervo vendrá en un día cuando él no lo espera y en una hora que no sabe, y lo cortara a la mitad, y designará su porción con los hipócritas, ahí será el lloro y el crujir de dientes.” Por otro lado, cuando el Señor venga, él va a encontrar algunos que no fueron fieles. Algunos que, no habiendo sido fieles sobre poco, no pueden ser hechos señores sobre mucho. Aquellos cuya lámpara no estaban preparadas en los términos que veremos en el capítulo 25. Algunos que no tomaron su talento y lo usaron, sino que lo sepultaron y lo acumularon. Y serán arrojados a un lugar de lloro y de crujir de dientes.

El malo dice ahí, ¿no es cierto? El siervo malo, kakos, malo en calidad, malo en naturaleza, dice en su propio corazón: “Mi señor se tarda en venir, él no va a estar aquí por un tiempo, estoy viendo las señales.” Y sabe una cosa, va a haber gente así. Dicen: “Bueno, muy bien, entiendo todo este asunto profético, conforme veo las señales desarrollándose. Simplemente me voy a esperar hasta el último momento y mientras tanto, no voy a usar lo que tengo para otros, voy a alimentarme a mí mismo, y si los otros me estorban y tratan de quitar algo de lo que tengo les voy a pegar, los voy a herir, y voy a divertirme, voy a comer y a beber con los borrachos, voy a disfrutar de la vida, voy a disfrutar de la fiesta, voy a aprovechar lo más que pueda, voy a vivir el estilo de vida del mundo.

No es que todo el mundo que no es regenerado vive así, no toda persona que no es regenerada golpea a otras personas o abusa de otras personas al grado que lo hizo este siervo. No todo el mundo que es no regenerado está en la fiesta con borrachos, pero es una ilustración de una persona no regenerada. Y esa es la razón por la que dice, que le será dada una porción con los hipócritas, versículo 51. No parece indicar aquí que es un gran hipócrita. Digo, un hipócrita es alguien que pretende ser religioso. Ese hombre no está pretendiendo ser religioso, no está golpeando y está viviendo con borrachos, pero él va a ir al mismo lugar adónde van los farsantes religiosos, lo cual significa que la categoría es más amplia que tan solo esta ilustración. Es para todos los no regenerados. Por cierto, Lucas en el paralelo de esto dice que: será cortado y designado una porción con los incrédulos.

Entonces, él solo es una ilustración de muchos tipos de incrédulos, incluyendo no solo a aquellos que viven un estilo de vida de borracho, disipado, pero aquellos que son hipócritas religiosos también. Entonces, él piensa que tiene todo tipo de tiempo. Y hay personas que dicen, bueno, quizás algunos me están escuchando en este momento, van a decir: “Bueno, muy bien, voy a ver, quiero lo que quiero, muy bien, voy a esperar al rapto, si me pierdo el rapto estoy bien, se lo que viene. Voy a esperar la abominación desoladora, voy a ver cuando eso suceda. Muy bien, estoy viendo todo, voy a ver cuándo se desarrolle Apocalipsis 6 al 18. Después cuando vea la señal del Hombre en el cielo, debido a que no sé exactamente lo que va a pasar después de eso, voy a tratar de mantenerme sensible y apenas antes de que eso suceda, voy a entrar ahí, voy a recibir a Cristo. Y voy a entrar y mientras tanto voy a disfrutar mucho.

Bueno, el señor de ese siervo va a venir en un día, versículo 50 dice, cuando no lo estás esperando y una hora en la cual ni siquiera estas consciente. No lo intentes. ¿Qué te hace pensar que, si no le entregas tu corazón a Jesucristo ahora, vas a querer hacerlo en el futuro? Cristo no va a cambiar, él no va a ser más maravilloso, mas glorioso, él no va a tener más poder para salvar, más poder para cambiar tu vida en el futuro que lo hace ahora. Si no lo quieres ahora ¿porque lo vas a querer en ese entonces? Si no quieres a Jesucristo ahora, cuando el pecado hasta cierto punto está refrenado y es difícil imaginarlo, pero lo es. Si piensas que lo vas a querer más en un período cuando el pecado no tenga refreno, y tu maldad puede llegar al nivel que nunca en la historia del hombre ha llegado, el mundo va a ser peor de lo que jamás ha estado. Piensas que ahora estas satisfecho con tus concupiscencias, va a haber tal gratificación de concupiscencias en la tribulación que es indescriptible. ¿Por qué vas a querer a Cristo a la mitad de eso, más de lo que lo quieres ahora?

Y no te engañes pensando que vas a poder identificar las señales. La Biblia dice que nadie puede hacer eso, y Jesús va a venir cuando no piensas que va venir en una hora que ni siquiera estás consciente. Y es posible que pudo haber habido muchas personas en el día de Noé que dijeron, “Bueno, si el agua llega hasta mi rodilla, voy a tocar la puerta.” Demasiado tarde, demasiado tarde, demasiado tarde. Y el versículo 51 dice, esto es algo terrible, “Cuando el amo regrese y encuentre a su siervo infiel, lo corte a la mitad.” El verbo griego es dichotomeo, dicotomizado, es usado en Éxodo 29:17 en la Septuaginta, la cual es una traducción griega del Antiguo Testamento, de “cortar a la mitad un animal, cuando un animal era ofrecido en sacrificio y cortado en dos partes.”

Es para ilustrar el juicio del Señor que es tan serio, devastador, mortal. Cuando él regrese, y encuentre esta persona que pensaba que podía hacer lo que quisiera, disfrutar de la vida, y hacer lo que quisiera, y apenas salvarse, va a ser demasiado tarde. Él va a venir cuando no lo espera, y él va a pagar con un precio muy severo. El hombre va a ser cortado a la mitad, va a recibir una porción con el resto de los incrédulos hipócritas, y va a pasar el resto de la eternidad en el lloro y el crujir de sus dientes. Y por cierto, el lloro y crujir de dientes es mencionado cinco veces por lo menos en el libro de Mateo, y cada vez es una manera de describir el dolor terrible, sin alivio, sin consuelo, del infierno eterno.

Entonces, ¿cuál debe ser el tipo correcto de preparación para una venida repentina e inesperada de Cristo? Estar alerta, estar preparado, y ser fiel. Necesitamos estar esperando las señales, necesitamos prepararnos para su venida, y para hacer eso, necesitamos ser fieles a su mandato y su palabra y la administración que él nos ha dado. Vamos a ver más de esto conforme entramos al capítulo 25, conforme vemos a las vírgenes, algunas de las cuales estuvieron listas, y algunas no. Y conforme vemos los talentos, algunos de los cuales fueron desperdiciados y algunos de los cuales fueron usados. Y nos ilustraran el mismo asunto de ser fieles, estar listos, estar alertas, a la luz de la venida de Cristo.

Ahora escuche con cuidado, conforme concluimos. 1 Tesalonicenses 5, versículo 2, quiero leerle esto. “Porque vosotros mismos sabéis que el día del Señor viene como ladrón en la noche.” Eso quiere decir, repentinamente, inesperadamente. Es enfatizado de nuevo, porque cuando, versículo 3, digan paz y seguridad, apenas cuando los hombres piensen que todo está bien, apenas cuando piensen que van a sobrevivir, entonces destrucción repentina viene como dolores de parto con una mujer con hijo. Y ahí están esos dolores de parto de nuevo, y no escaparan.

Entonces, van a haber esas personas que van a decir: “Oh, paz y seguridad. Todo va a salir bien, todo va a estar bien.” Y repentinamente la devastación y la destrucción va a venir sobre ellos. Y algunas de esas personas que piensan que pueden sobrevivir la gran tribulación, se van a encontrar a sí mismas enfrentando a Dios antes de que Cristo venga, mediante la muerte y la devastación y el desastre que ocurren en ese período de tiempo.

Y entonces Pablo dice, “Ustedes hermanos, no están en tinieblas para que ese día venga sobre ustedes como un ladrón.” Ustedes son hijos de luz, ese día no los va a sorprender, ese día no nos va a llevar cautivos. No somos personas en la oscuridad, no creo que jamás vamos a pasar por esa tribulación, creo que vamos a ser sacados. No somos hijos de la oscuridad, no somos hijos de las tinieblas, somos hijos del día, somos hijos de luz. Y creo que el Señor nos lleva antes de que esa oscuridad se desate. No tengo ningún deseo de pasar por ese período. Es infinitamente peor que cualquier otra descripción que la Biblia podía presentar en nuestra imaginación.

No hay sentido alguno en tener una preocupación torpe con querer ver la tribulación. Queremos ver a Jesucristo. ¿Por qué quiero estar bajo el gobierno del anticristo, cuando podría estar en la presencia de Cristo en las bodas del Cordero? Y yo creo que no somos los hijos de la oscuridad. El Señor nos va a sacar porque nuestros corazones están listos, pero para el resto del mundo van a decir: “Oh, todo va a salir bien. Paz y seguridad.” Y después destrucción repentina cuando menos lo esperan. Espero que esté listo.

William Barclay registra la historia interesante de tres demonios aprendices que vinieron delante de Satanás. Y él los envió a la tierra para cumplir con sus lecciones. Y el primer demonio aprendiz dijo: “Yo le diré a la gente que no hay Dios.” Satanás dijo: “No va a funcionar.” Y el segundo demonio aprendiz dijo: “Yo le diré a la gente que no hay infierno.” Satanás dijo: “No va a funcionar.” El tercer demonio dijo: “Yo le diré a la gente, que no hay prisa. No hay prisa.” Y Satanás dijo: “Ganarás muchas almas.”

Hay prisa. Hay prisa. Escuche lo que Pablo dijo: “Conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” Hoy estamos más cerca de la segunda venida, de lo que jamás hemos estado en la historia humana. “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.”

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